**********FLASHBACK*********
El tiempo de clases había pasado sin ninguna novedad para las chicas… Berry no podía con los nervios pues aparte de la espera para estar con Quinn, hoy sabría si se quedaría en el Club Glee. Para la hora del almuerzo Brenda no se había mostrado por ningún lado, eso sorprendió a Rachel pero no le dio importancia, ya la vería en la clase de Química, que por cierto también compartía con la rubia. Ll ego a la cafetería, paso por su almuerzo y tomo asiento en su mesa habitual. Con la mirada busco a Quinn pero no la encontró por ningún lado, lo cual le extraño pues siempre llegaba antes que ella.
La mañana de Quinn había sido normal, estaba nerviosa también y esperaba que todo saliera como lo deseaba. Cuando era la hora de almorzar pasó por su casillero y ahí se topó con Finn:
-Hola Q, ¿Cómo estás?
-Hola Finn –lo saludo con un beso en la mejilla- Bien ¿y tú?
-Bien. Oye me preguntaba si querrías ir conmigo el viernes al cine. Podríamos pasar a cenar.
-Ohh –en varias ocasiones había salido con el chico pero nunca funciono para ella- No creo que sea posible. Tengo muchos pendientes, no me queda mucho tiempo libre –mintió.
-Bueno, al menos promete que lo vas a pensar.
-Si lo pensare. Te lo prometo –observo su reloj y se dio cuenta que iba diez minutos atrasada- Pero ya debo irme, en verdad tengo hambre.
-Pues vamos, yo igual tengo hambre.
Caminaron juntos a la cafetería mientras platicaban del siguiente juego que sería pronto. Cuando atravesaron la puerta Lucy dirigió la mirada hacia la mesa de Rachel y la encontró sola, cosa que le sorprendió pues Brenda siempre estaba pegada a su morena. Mientras caminaba a su mesa no quitaba la vista de la judía esperando que volteara a verla como cada día. Lo que la rubia no sabía era que Berry ya la había visto al entrar y se enceló un poco al saber que estaba acompañada por Finn. Ella sabía que la tenía sentimientos por su rubia, Puck se lo había dicho, últimamente ellos dos habían estado muy juntos y ahora que Puck fue aceptado en el equipo serían inseparables.
En cuanto sonó la campana para regresar a clases ambas chicas se dirigieron, cada quien por su parte, a su clase. Al llegar Rachel se sentó en su mesa y le preocupaba el que Brenda aun no llegara. Quinn entró acompañada de Santana y Britt, esas dos siempre parecían absortas de lo que pasaba fuera. Cuando la profesora arribó al salón la morena se convenció de que su compañera no había asistido a la escuela, y esperaba no fuera por su culpa.
-Chicos –la maestra comenzó la clase- hoy haremos practica así que tomen sus batas de la bodega y en el estante hay bandejas con sus instrumentos. Señorita Berry, ¿en dónde está su compañera?
-No vino hoy profesora.
-Bueno, entonces…. Fabray ¿Y el suyo?
-Tuvo que ir a la enfermería, se lastimo durante la práctica. La enfermera Collins dijo que le traería su incapacidad.
-Esa señora, siempre olvidadiza. Hágame el favor de juntarse con Berry para la práctica.
-Será un placer –Quinn no podía creer la suerte que tenía, pero comenzó a dudar de que la morena pensara lo mismo, se veía muy molesta- Hola Rach.
-Hola –la judía no podía esconder sus celos.
-¿Te sucede algo?
-No, tal vez debas preguntarle a Finn –dicho eso la diva se levantó por el material y la bata de ambas, pues a pesar de estar un poco enojada no se le quitaba la generosidad- Aquí tienes.
-Gracias… creo. ¿Estas molesta?
-No.
-Vamos Berry. Te conozco, dime que te tiene tan enojada –la maestra había comenzado a explicar lo que debían hacer.
-Hoy llegaste tarde al almuerzo. Estabas con Finn.
-Bueno si, pero solo hablábamos del partido que está a unas pocas semanas de llevarse a cabo.
-Ajá –Rachel había comenzado a escribir las instrucciones, ignorando a Quinn.
-Ohh –de inmediato supo que estaba celosa pero no comento nada al respecto, así que solo decidió arreglarlo- Sabes que hubiera preferido estar contigo en la cafetería.
-Lo sé –lo que había dicho funciono, pues a la morena el enojo se le fue rápidamente- Perdona, es que creí que no habías venido y que me habías dejado plantada.
-Nunca te dejaría plantada. Ahora debemos apurarnos o nos cambiaran, y es una suerte que nos pusieran juntas…. Por cierto, ¿en dónde está tu amiga?
-No lo sé, no vino en todo el día. Pero ya, debemos hacer el trabajo.
Durante toda la clase no dejaron de lanzarse miradas, en cuanto terminó, ambas se despidieron ya que la siguiente clase no les tocaba juntas. Pero quedaron de verse mas tarde para revisar la lista juntas. Cuando llego la hora ambas se encontraron frente a la pizarra en la cual Mr. Schue colocaría la lista.
Cuando vieron a ambos profesores acercarse con la hoja en las manos, la mayoría de los chicos que habían audicionado estaban cerca. El maestro coloco la lista y se alejo esperando a que los chicos se acercaran a ver, Rachel y Quinn esperaron a que pasaran, pues no querían estar metidas entre tanto empujón. Mercedes junto con Kurt fueron los primeros en acercarse y los vieron festejar porque ambos se habían quedado, al igual que Tina y Artie. Igualmente vieron a muchos chicos alejarse decepcionados. Era el momento de que las chicas se acercaran y así lo hicieron, Rachel busco su nombre y lo encontró rápidamente pero no festejo, no lo haría hasta saber que su rubia también está dentro, se preocupó un poco al notar que Fabray no encontraba su nombre pero lo hizo, ambas se abrazaron y felicitaron. Ni siquiera se molestaron en ver que otros nombres había.
Decidieron irse ya, no aguantaban el no estar solas. Primero pasaron al baño a cambiarse de ropa y después ambas se fueron en el coche de Quinn ya que Rachel no llevo el suyo por petición de Lucy pues ella le dijo que se irían directamente al lugar en donde había planeado que fueran. Al llegar al parque, se estacionaron y bajaron del coche, caminaron un buen rato, el parque en verdad era extenso, pasaron a través de una cortina de enredaderas que daba a un pequeño túnel y siguieron caminando. Rachel noto que iban descendiendo. Al llegar al extremo del mismo, Quinn se volteo hacia la morena y le dijo:
-Tapate los ojos con esto –le ofreció el pañuelo que tenía en el cuello.
-¿Para qué?
-Solo hazlo ¿sí? –y le ofreció su pañuelo de nuevo.
-Está bien –Y lo acepto. Se lo puso en los ojos pero podía oler el aroma a durazno que ya le era tan conocido pero nunca se cansaba de él.
Fabray comenzó a dirigirla, la judía no tenía idea de por donde la llevaba pero de todos modos se dejó llevar. De la nada la rubia se detuvo y le quito el pañuelo. Cuando Rachel abrió los ojos se topó con un pequeño prado. Era hermoso parecía como un cráter ya que se extendía un poco colina abajo, está rodeado de árboles de cerezo y tenía un pequeño lago en él. El pasto era tan verde y floreado que por un momento la morena no creyó que fuera real.
-Ohh Quinn este lugar es hermoso.
-¿Te gusta? Una vez lo encontré en mis caminatas por aquí. Nunca he visto a personas el entrar aquí.
-Me encanta, parece tan irreal.
-Bueno, ahora ven –el tomo de la mano y caminaron hacia un pequeño tronco, Lucy metió la mano en él y saco una manta- La traje una ocasión y decidí esconderla aquí, para evitar cargarla cada vez que viniera –explicó.
Siguieron avanzando ahora hacia el lago, la rubia se detuvo y puso la manta sobre el pasto. Se sentó e invito a Rachel a sentarse con ella. La morena no había emitido palabra, todos esos detalles por parte de Fabray la tenían sorprendida. Se quedaron unos cuantos minutos calladas y escuchando solo el sonido de la naturaleza que las rodeaba. Y de la nada comenzaron a platicar sobre nada en particular. Pasadas un par de horas Quinn decidió que era momento de llevar a cabo la siguiente parte de lo que había planeado así que busco su bolso y saco su libreta, colocándola al lado de ella se dirigió a la chica que tenía enfrente.
-Bueno Rachel, te traje aquí porque quiero decirte algo. No, espera, escucha –dijo al ver que la morena iba a decirle algo- Me gustas Berry, me has gustado desde la primera vez que te vi. Mira sé que fui muy mala contigo y de verdad lo lamento. Por mucho tiempo trate de ocultar esto que siento por ti, pero no puedo hacerlo más. Es por eso que te invite ese día al parque. No soportaba la idea de que estuvieras cerca de Brenda. No soportaba que ella fuera la que disfrutara tu presencia y tus pláticas, que ella fuera quien te escuchara reír o que ella oliera tu perfume cada vez que te abrazaba. Esto no es fácil pero quería que lo supieras y si tú no sientes lo mismo no te culpare si te vas.
En ese momento la judía se levantó, acción que hizo que a Quinn se le escapara una lágrima, pero la morena no se había levantado para irse sino para acercarse más a ella. Al tenerla de frente tomo su rostro entre sus manos y la beso. Al sentir sus labios, Quinn respondió al beso. Al cual ambas se entregaron por completo, dejaron que sus sentimientos hablaran en el, pues ambas lo habían esperado desde tiempo atrás. Al separarse, ambas tardaron abrir los ojos y cuando lo hicieron la primera en hablar fue Rachel.
-Tú también me gustas Fabray. Y no sabes lo feliz que me hace el saber esto. Me refiero a que creí que nunca pasaría algo más que una amistad entre nosotros, y estaba dispuesta a aceptarlo. Pero ahora que sé que tú también sientes algo por mí me permite decirte lo mucho que te quiero. Los momentos que hemos pasado en estas semanas han sido los mejores de mi vida. Y no me importa que había pasado antes, lo que me interesa es el presente y por ahora me hace súper feliz. Y te lo he dicho una y otra vez pero estoy dispuesta a repetirlo: yo no tengo ni he querido algo con Brenda, siempre ha sido contigo, siempre.
Durante su pequeña revelación a ambas chicas se les habían escapado un par de lágrimas, pero no podían borrar las sonrisas en sus rostros, pues no podían creer que por fin se habían declarado la una con la otra.
-No sabes cuánto desee que me dijeras eso Rach. Ahora quiero que me respondas… ¿Quieres ser mi novia?
-¿Qué? Claro que sí, si si –Berry se aventó a las brazos de su rubia y siguió besándola pues era más feliz que nunca. Al separarse siguieron hablando sobre ellas.
-No sabes lo difícil que fue el decirte todo eso Berry –comenzó Quinn sin soltar la mano de su ahora novia- Desde que te vi me pareciste muy interesante, pero no podía dejar que alguien lo supiera… es por eso que te molestaba tanto. Pero después de la escuela iba al parque para verte.
-Jajá entonces no ibas a caminar.
-Sí, lo hacía, pero en cuanto me di cuenta que tú siempre estabas ahí, decidí que ya no caminaría sino que solo me quedaría viéndote… Suena acosador ¿no? –dijo un poco apenada y se recostó sobre el regazo de la morena.
-Un poco… -contestó mientras recorría con sus dedos el cabello de su chica- Conmigo fue diferente, bueno desde que te vi me dije a mi misma que eras muy hermosa, y aun me lo digo, pero me costó trabajo aceptar el hecho de que sentía algo por ti, pues me tratabas muy mal. Y el día que me invitaste al parque, me emocione al saber que te habías fijado aunque sea un poco en mi –término con una sonrisa.
-También para mí fue difícil, no lo niego. No podía creer que estaba sintiendo esto por una chica, ¡una chica!, y trate de sacarte de mi cabeza en muchas ocasiones, pero sin éxito, así que decidí que era tiempo de que aceptara que sentía algo por ti.
-Y me alegro de que lo hicieras –se agacho y le dio un pequeño beso.
-Te tengo algo… Es común entre nosotras, pero quería que los escucharas –dijo mientras abría su cuaderno.
-¿Es un poema?
-Sí, este es el segundo que escribo inspirada en ti.
-¿El segundo? –pregunta Berry
-Sí, recuerdas el primero que te leí, lo escribí pensando en ti. Bueno deja lo leo:
Cuando uno se enamora las cuadrillas
del tiempo hacen escala en el olvido,
la desdicha se llena de milagros,
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva.
Enamorarse es un presagio gratis,
una ventana abierta al árbol nuevo,
una proeza de los sentimientos,
una bonanza casi insoportable,
y un ejercicio contra el infortunio.
Por el contrario desenamorarse
es ver el cuerpo como es y no
como la otra mirada lo inventaba,
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo.
-Es hermoso, como siempre. No sabes lo que se siente el saber que has pensado en mí.
-Todo el tiempo estas en mi cabeza. Lo quiera o no.
Pasaron toda la tarde entre pláticas y besos, y ahora menos que nunca querían separarse, pero ya era un poco tarde y debían regresar a su casa.
-¿En verdad tenemos que irnos? –comento Rachel.
-Aunque no quiera, sí, tenemos que irnos. Anda levantate. Mañana vendremos si quieres.
-Si me dices eso entonces, vámonos.
Caminaron tomadas de la mano hacia el coche. Una vez dentro, Quinn arranco y se dirigió a casa de Berry. Pero ninguna de las dos se esperaba lo que encontrarían ahí. Brenda estaba sentada en el porche, y se levantó en cuanto vio el coche de la rubia. Y se sintió morir cuando vio a Rachel bajar de él.
-¿Qué haces aquí Brenda?
-Pues… yo quería venir a verte. Explicarte por qué no fui a la escuela y decirte algo. Dime, ¿es con Quinn con quien has pasado las tardes estas últimas semanadas?
-Eso no te incumbe Bren, ¿Qué querías decirme? –en ese momento Quinn salió del coche con la mochila de su novia en la mano.
-Es algo privado. Y claro que me incumbe. Me has dejado plantada en demasiadas ocasiones por ¿esta?
-Mira muchachita… -Fabray había comenzado a gritarle cuando Rachel intervino.
-No Quinn, no importa. –Se dirigió a Brenda- Y si tanto quieres saber, sí, me he pasado estas semanas con ella. ¿Algo más?
-Rach… ¿podemos hablar a solas? –el tono de la chica sonaba decaído.
-Sí, claro que sí. Espera –giro hacia su chica y le susurro- Será mejor que te vea mañana ¿sí?
-Pero ¿por qué Berry? ¿Enserio vas a hablar con ella?
-Si Q, antes que nada ella es mi amiga. Te veo mañana –le dio un beso en la mejilla.
-Está bien. Mañana te veo, ¿paso por ti?
-Claro. ¡Oye! –le grito mientras la alcanzaba y le susurró al oído- Te quiero –se volteo y se dirigió a su casa. Entro e invito a su amiga a pasar. Ambas se sentaron en la sala.- Ahora si Bren, ¿Qué pasa?
-Rachel necesito decirte algo, no me importa que pase… -ni siquiera había terminado de decirlo cuando le planto un beso. Eso tomo por sorpresa a la morena, no se lo esperaba, en cuanto pudo se alejó de ella.
-No Brenda, eso no está bien.
-¿Por qué? Rach, tú me gustas y mucho.
-Ay no, mira Bren yo te quiero ¿sí? Siempre has estado conmigo, pero… no siento lo mismo que tú. Para mi eres una gran amiga. Y solo eso.
-¿Es enserio? ¿Sabes qué? Esto fue una muy mala idea –Brenda tomo sus cosas y se fue, antes de permitirle a la diva emitir alguna palabra.
Berry solo se quedó sentada con la cara entre las manos, hacia unas horas estaba soltera y ahora ya había recibido dos declaraciones y una no había terminado muy bien. No sabía qué hacer, no quería que Brenda saliera lastimada pero no podía darle esperanzas, su cariño pertenecía a Quinn y solo a ella. Sus padres llegaron unos minutos más tarde, todos cenaron juntos, Rachel les dio la noticia de que estaba dentro del Club Glee, pero se contuvo a contarles sobre su nuevo noviazgo, pues no creí que fuera buena idea. Terminando la cena todos fueron a sus habitaciones. Berry se dio una ducha y se acostó, contando los minutos restantes para ver a su novia de nuevo.
Quinn por su parte estaba algo preocupada cuando llego a su casa pues no se le ocurría que era lo que Brenda tenía que hablar con su chica. Pero sabía que mañana Rachel le contaría todo. En cuanto entro su madre se acercó a ella y le pregunto si quería cenar, ella se negó pues su padre no se encontraba y eso la puso de peor humor, subió a su cuarto y tomo un tranquilo baño antes de acostarse. Sentía que todo lo que había pasad hoy era mentira, pero no lo era. En verdad le había declarado sus sentimientos a Rachel y por fin era su novia. Quería que la noche pasara rápido para estar de nuevo a su lado.
Hasta aquí el capítulo.
Pues ¡Ya son pareja! El poema es "Enamorarse y no" de Mario Benedetti.
Quiero agradecerles sus cometarios les juro que por mínimo que sea nos sube el ánimo muchísimo.
Como siempre gracias por leer. Preguntas, sugerencias o comentarios son bienvenidos.
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