La historia es mía, pero los personajes son exclusivamente de Richelle Mead, Vampire Academy.

Esta historia puede contener spoiler de toda la saga de Vampire Academy y alguna que otra indirecta de Bloodlines.

Cabe aclarar que soy muy fan de el Musical de Dracula por lo tanto esta historia tiene mucha influencia de su parte y hay varias líneas que son parte de las letra de la misma obra.


Capitulo2

Ya casi terminaba el día Moroi(nuestra noche), y el cielo se iluminaba simplemente por los relámpagos. No cesaba de llover.

Dimitri se encontraba destruido y su alrededor lo demostraba. La habitación que hasta ahora había compartido con Rose, se encontraba totalmente revuelta, y había rastro de vidrios pertenecientes al espejo, floreros y algún que otro adorno que había sufrido la furia de Dimitri. Este ahora se encontraba juntando alguna que otra ropa, y dos estacas de repuestos, entre ella la de Rose. Lissa lo había echo llamar unas horas antes y le había suplicado que buscase a Rose.

Dimitri se encontraba guardando un diario cuando de repente, un sobre se resbalo de las últimas páginas, cayendo sobre la cama. Lo tomo en su manos, con curiosidad y sintió estremecerse cuando leyó que provenía de Rusia. El conocía de antemano, lo que se hallaba escrito en esa carta. Días antes del infortunio, Rose se la había entregado y le había jurado amor eterno.

Flashback ...

.: Dimitri :.

El sol ya se encontraba cayendo en el horizonte, cuando sintió a su lado, que Rose comenzaba a despertar.

-¿Ya estas despierta Bella Durmiente?-sonreí mientras me acomodaba mi cabeza sobre la palma de la mano y mi codo me mantenía sobre la cama, tomando una mejor vista de Roza.

-mmmm Siempre vas a despertarme así-se desperezo, para luego brindarme una de sus cálidas-sonrisas.

-Tal vez te llamaría de otra manera se aceptaras ser mi esposa- la provoque- No se, tal vez podría usar, "Mi amor" o "Mi hermosas esposa"-sonreí pícaro al ver como Rose ponía en blanco sus ojos.

-De verdad eres persistente Camarada ¿eh?-sonrió negando con la cabeza-Pero estas muuuuuy lejos de ganar-admitió como si estuviera retándome para luego darse vuelta.

Había estado insistiendo en el matrimonio ya hace varios meses, y mas cuando fuimos a ver a mi familia. Mi abuela había "visto" , una boda, y claro eso era una excusa mas para mis argumento. Pero la verdad detrás de todo, era que también estaba algo inseguro, de que Rose no aceptase. Ella había estado siempre negándose a pensar en el matrimonio, o al menos, no hasta que tuviera un dos por delante y eso ya había pasado hace dos mese atrás. Sin embargo ella seguía negándose y aunque estaba seguro que me amaba, también me encontraba algo inseguro de que algún día ya no me amara y se diera cuenta de monstruo que fui. Ella había visto el daño que había causado como Strigoi y hasta había sido victima de el. Y aunque me digiera y perjurara que ella había perdonado todo lo que le hice, en mí aun existía la inseguridad de que un día se levantara y simplemente ya no me amara, que me temiera. Y obviamente tras mi silencio ella había volteado a verme y descubierto mis pensamientos.

-Tienes que dejar de atormentarte con eso Dimitri-cuando había pronunciado mi nombre, había recién podido notar la seriedad en su rostro.- Yo te amo, y eso nada ni nadie lo va a cambiar.-aseguro. Se levanto de la cama y yo la seguí con la mirada. Abrió uno de los cajones del ropero y saco una caja, volvió a sentarse en la cama a mi lado y dando un suspiro saco de ella un sobre.

-La tengo para recordarme que el hombre con el que despierto cada mañana, no es el mismo que escribió esta carta-tomo aire y siguió tomando entre sus manos mi rostro y obligándome a que la mirase- No importa cuanto se parezcan, ese el de la carta, no eras tu-sonrió comprensiva.

Con cuidado me separe un poco de ella y abrí la carta, era una de las ultima que le había enviado, la que se suponía le habría llegado antes de su prueba para convertirse en guardiana.

Fin de Flashback ...

Dimitri sintió su pecho presionarse y un nudo en la garganta se formo cuando leyó una de las líneas que contenía la carta.

"No hay lugar en el mundo donde puedas ocultarte de mi"

...

Rose comenzaba a despertar. Sus dolores aun seguían persistiendo y cuando quiso sentarse para tomar conciencia de donde se encontraba, se percato de ellos. Totalmente confundida volvió a acostarse y tratando de ver en la penumbra que reinaba pudo notar algo que la sobresalto. Ese no era su cuarto, no al menos el de la Academia. Cuando se observo a ella misma, noto que tampoco llevaba ni el uniforme de entrenamiento o el mismo de la Academia. Sin duda no estaba en ella, pero si no estaba hay, ¿Dónde se encontraba?. Con mucho esfuerzo se logro sentar en la cama, dirigió su mirada por todo el cuarto, sin duda no era el de San Vladimir. ¿Pero donde estaba? ¿Dónde estaba Lissa?¿Porque no recordaba como había llegado allí?. Sentía que su cabeza estaba por estallar, las nauseas empezaban a aparecer y cada vez se volvían mas fuerte. No sabia el porque, pero por simple intuición sabia que tenia que escapar, estaba en peligro. Lo presentía.

La habitación estaba bastante oscura y solo había dos candelabros encendidos. Con mucho esfuerzo se paro de la cama, las nauseas empeoraban, pero un instinto de supervivencia la hizo moverse hacia el candelabro, lo tomo en sus manos y decidió dirigirse a la puerta. No tenia conciencia si era de día o noche, las ventanas estaban muy bien cubiertas, y no era lo más importante. Con gran esfuerzo llego a la puerta, pero cuando su mano se quiso posar en la manija esta simplemente se giro, con torpeza retrocedieron unos pasos y cuando la puerta se abrió estuvo a punto de desmayarse. El dolor de cabeza leve que tenia hace unos momento se disparo al máximo, las nauseas hicieron revolver su estomago al punto de pensar que se le saldrían las tripas, pero comparado con la sorpresa que se había llevado al ver la figura frente a ella, aquellos síntomas eran mínimos.

Ojos rojos, dos ojos rojos la miraban, la observaban con la mayor sorpresa. Rose no podía pensar en nada mas que en esos ojos. Sabía muy bien lo que esos ojos significaban, la muerte, su fin, la pesadilla mas terrible que se habría imaginado se encontraba ahora frente a ella, observándola.

-Elizabeth, despertaste-sonrió y sus ojos reflejaron el mas grande gozo de amor.-Estas conmigo- estiro sus brazos y avanzo hacia ella, haciendo ademan de abrazarla.

-¡Aléjate!- Grito y con su cordura puesta en casilla, su mente abrió como si de un archivo se tratase mil técnicas de defensa y ataque. Y Actuó.

Enseguida trato de golpearlo con lo primero que tenía, en este caso el candelabro, pero los reflejos rápidos de Strigoi le impidieron siquiera rosarlo. El Conde con la mayor sencillez tomo el candelabro en sus manos y se lo arrebato de un saque.

-Elizabeth, mírame soy yo, tu amado.-señalo su rostro.

Rose no espero ni un minuto mas y trato de atacarlo, pero sin importar cuanto esfuerzo le pusiese el Strigoi seguía evitando sus golpes, lo raro es que tampoco la atacaba, solo la evitaba. Los Strigoi eran vampiros muertos, antinaturales, seres diabólicos de la oscuridad, sin sentimiento alguno y que solo se fascinaban por una cosa… LA SANGRE. ¿Entonces este porque no la atacaba?.

-Elizabeth…-repetía una y otra vez el conde tratando de tranquilizarla.- ¡BASTA!- su voz resonó en toda la pieza y por un minuto paralizo los ataques de rose, este no lo desaprovecho y con rápidos reflejos la tomo de los hombros y la estampo contra una de la paredes.-Ya basta, es inútil, que no ves que soy yo, tu preciado amor- le grito con ferocidad.

Rose se congelo, no reaccionaba, sus piernas estaban a punto de fallarle. Iba a desmayarse, de un momento a otro caería y ya no tendría escapatoria, tenia que huir. Sin embargo no podía, estaba presa del pánico, del terror. El Strigoi le gritaba y ella podía observar a través de esos ojos rojos de sangre, la ira, el odio y algo mas… ¿podría eso ser amor?¿comprensión, acaso?.

El conde diviso en su mirada el miedo, pudo notar que de esa manera no lograría nada, la estaba asustando. ¿Pero porque? ¿Por qué ella le tendría miedo a el?, si un día ella misma juro que el era diferente que no era un monstruo. Ella le había jurado amor, porque ahora le escapaba de esta manera, cuando en un tiempo ella misma corría a sus brazos.

-Elizabeth…- la llamo con ternura-¿Es que acaso no me recuerdas?. Soy yo, el que un día dejaste, con la promesa de una cura. Al que un día abandonaste, y por ti quedo esperando. Soy yo El Conde Dracula, del que te enamoraste perdidamente, estado vivo, el que seguiste amando estando muerto. ¿Por qué ahora no lo haces?-llevo una de sus manos al rostro de Rose, para poder acariciarla, sin embargo esta de lo corrió.-¿Por qué me tienes miedo?- pregunto incrédulo, confundido, herido.

-Tú eres un Strigoi-digo como si fuera la cosa mas obvia. No sabia el porque, pero sentía que ya había pasado por algo parecido, y sabia que pelear tal vez no era la forma correcta de mantenerse con vida en este momento. Estaba adolorida por todas partes, su cabeza latía a mil y su estomago no dejaba de revolverse. En este punto pelear solo tomaría mas bajas. Tenía que recuperar mis fuerzas y planear exactamente como escapar…si vivía tanto, claro. Su instinto le dictaba como actuar y su mente solo le repetía que esto ya había pasado, que tendría que fingir.- ¿Por qué no habría de tenerte miedo?- expreso, tal vez lograra algo de información.

-Porque soy yo, Dracula, ¿Es que acaso no me recuerdas?-la miro confundido y aflojo su agarre solo un poco.

-No-negó, no sabia que hacer o decir, el había aflojado su agarre eso era algo.- Tu, ¿tu me mataras?- era una pregunta estúpida, para hacerle a alguien que se alimentaba de la sangre.

-¡Por dios Elizabeth que cosas dices!-la miro sorprendido- Yo nunca podría hacerte daño-nuevamente volvió a extender su mano para acariciar su rostro.

Rose se paralizo, si volvió a esquivarlo tal vez se enfadase mas. Tenia que probar todas las probabilidades y la voz con la que había dicho lo ultimo sonaba a todo menos mentira. Dejo que la mano del Conde acariciara su rostro y el frio la sorprendió. La fría mano, que recorrió la mejilla ardiente de esta, choco. Se sintió el contraste que se genero. No sabía porque en algún rincón de su corazón, este dio un vuelco. Un sentimiento de seguridad la invadió, como si ya lo hubiese conocido antes, como si ya hubiese vivido ese contraste antes. Por primera vez se percato de que sentía que había cosas que no recordaba. La mano volvió a pasar por su rostro nuevamente y esta vez recogió un mecho y lo enrollo en sus dedos, como jugando. «El esta muerto, tu estas viva Rose, mira sus ojos. Hay sangre, muerte, algo oscuro en ellos. Recuerda tu entrenamiento » Comenzó a repetirse aquello, no sabia si como un consuelo o simplemente para no pensar en esos ojos que la miraban.

-No, no recuerdo nada, siento un vacio- le afirmo. Y se pregunto « ¿Por qué confías en el? »

El la estaba estudiando fijamente, como si sus ojos pudieran ver atreves de ella. Casi…Casi! … parecía como si ella lo hubiera cautivado de la misma manera que ella se estaba cautivando de el. Eso era imposible, sin embargo. Los Strigoi no poseen ese tipo de emociones, además, ella sentía aun esa familiaridad de a ver ya vivido esto.

-Es eso entonces-soltó su agarre sobre ella y se separo unos pasos.-No me recuerdas. ¡Claro!. Ellos te hicieron algo, seguro quisieron alejarte de mí y tú encontraste la forma de volver a mi-sonrió y se alejo sentándose en la cama.

Rose logro volver a controlar su respiración y soltó un aliento al ver que el se había alejado. «El se alejo, sigue así y tal vez te deje sola lo suficiente como para que escapes » se dijo así misma, pero sin quitarle la vista, tenia que estar alerta. Se quedo donde estaba, pegada a la pared, aun había cosas que no le cerraban. ¿Por qué no la había matado?¿Porque la tenia encerrada?. Sin embargo cuando sonrió se paralizo, la sonrisa había dejado ver lo que mas miedo le daba, los colmillos.

-Seguro en unos días podrás recordar todo-se levanto y imponentemente se acerco a Rose- Tranquila volverás a mi y por fin estaremos juntos para siempre-deposito un casto beso en la frente de esta y con la misma velocidad con la que entro se fue.

Rose quedo paralizada, apoyada sobre la pared, ya no tenia fuerzas. El era un Strigoi, sin embargo, no se comportaba como tal. Algo dentro de su mente se revolvió y le hizo pensar. Una frase llego a su mente.

«Tu negativa a unirte a mí en la vida eterna y en el amor eterno no deja hueco a ninguna otra posibilidad, y no puedo permitir que alguien tan peligroso como tú siga viva»

...

En la Corte…

-Llegue, llegue, ya no tiene que lamentar mi ausencia- exclamaba Adrian mientras entraba glamorosamente en la sala de reuniones.

En ella se encontraban Jill, Eddie, Mía, Angeline y Dimitri. Una mesa largo con varias sillas a su alrededor se encontraba situada en medio de la sala, y había una que sobresaltaba, la de la reina.

La actitud de Adrian incomodo a muchos y de hecho se hizo ganar una mirada furtiva de Dimitri, y una de comprensión por parte de Jill. Al fin y al cabo, Adrian no estaba enterado de la noticia, aun.

-Si me llamaron por algo referente a Espíritu, desde ya les aviso no pienso participar. Estoy en mis vacaciones- se excuso mientras tomaba asiento.

-En verdad para eso te llamamos… o algo así- se apresuro a aclarar Jill al ver la molestia en el rostro de Adrian.

-¿Cómo que algo así?- la miro levantando una ceja.

Antes de que la joven princesa pudiera hablar, la puerta se abrió, dejando ver la presencia de dos personas más. Lissa y Christian.

-Adrian- grito casi en suspiro de alivio cuando lo vi- Tienes que encontrarla, porfavor, ella esta viva aun, yo lo se.- soltó apresuradamente tirándose prácticamente en sus brazos.

Adrian confundido totalmente por el arrebato de su amiga, solo atino a sostenerla por los brazos y mirarla expectante.- ¿De que hablas Lissa?- La miro confundido.

-Rose ella…-No pudo terminar la frase cuando se quebró en llanto.

Christian la tomo en sus brazos y comenzó a susúrrale cosas, mientras la sentaba en una de la sillas.

-¿Alguien me puede explicar que hizo Rose esta vez? ¡NO COMPRENDO NADA!- ya dijo algo alterado. Miro a Belikov buscando respuesta alguna, pero la que hablo fue Jill nuevamente.

-Rose a desapareció, trato de salvar a Lissa de un Strigoi y callo del helicóptero en el intento.-le explico y volvió a tomar aire para continuar- Lissa dice que aun la siente, pero no lo suficiente. Puede que esta herida, pero no muerta.-le aclaro.

Adrian se dejo caer sobre la silla de nuevo, miles de sentimientos pasaron por su mente y corazón, Rose era alguien importante para el y en el pasado había ocupado un enorme lugar en su corazón.

-Lissa no puede alcanzarla en los sueños, teme que ella…-no termino de decir la frase. Pero tampoco se necesito, todos sabían perfectamente lo que significaba.

Dimitri se estremeció, recordando otra parte de la carta.

«Una de las pocas ventajas de que te hayan despertado es que ya no te hace falta dormir, y por lo tanto, dejas de soñar»


Muchas Gracias por los Reviews, sobretodo de Andrea x3 , de verdad es lindo ver que sigues leyendo.

Espero que le haya gustado, creo que este es el mas largo hasta ahora (Hablo como si fuera mil capítulos y recién va el segundo), y próximamente habrá otros.

Ya tengo la mano bien y pasó todo el quilombo de las fiestas, sin embargo seguramente siga subiendo los días de semana, porque los findes lo tengo ocupados. Jajajja

Besitos kosiumistas y hasta la próxima