La historia es mía, pero los personajes son exclusivamente de Richelle Mead, Vampire Academy.

Esta historia puede contener spoiler de toda la saga de Vampire Academy y alguna que otra indirecta de Bloodlines.

Cabe aclarar que soy muy fan de el Musical de Dracula por lo tanto esta historia tiene mucha influencia de su parte y hay varias líneas que son parte de las letra de la misma obra.


Capitulo 6

En el pueblo de Braşov…

Las calles estaban repletas, la gente se preparaba para la semana de los muertos, el pueblo estaba completamente decorado y para Adrian la tarea de llegar a la iglesia se le dificulto. Sydney y Abe habían salido temprano por la mañana en busca de información acerca de de Elizabeth, ya que el día anterior el padre de la capilla les dijo, sin darles muchas esperanzas, que tal vez hubiese algún archivo de esa época que se hubiese salvado. Hace unos siglos atrás la iglesia había sufrido el infortunio de incendiarse, más o menos para la época en la que Elizabeth falleció, y esto llamaba claramente la atención del grupo. Lo poco y nada que tenían de Elizabeth era el registro civil y de la iglesia que legalizaba el casamiento con el Conde Dracula II, y la partida de nacimiento de su hija, fechada tan solo 2 meses antes de su muerte. Sin embargo muchas preguntas rondaban alrededor de su muerte, y el grupo tenían la sospecha de que esa "muerte", solo encubría el hecho de una transformación. Pero si esta sospecha fuera cierta, no se explicaba el hecho de que no se encuentre al lado del Conde y que éste, esté tras Rose. Por eso Abe y Sydney decidieron recurrir en busca de esta posible información que les brindaba el padre.

La iglesia de Braşov, conocida como la Iglesia Negra, es el mayor monumento religioso en estilo gótico del país y del Sudeste de Europa. Y fue terminada de construir en 1477 y luego reconstruida en 1518 tras un incendio.

Cuando llegaron Sydney y Abe, el padre los estaba esperando en una pequeña oficina muy modesta, con toda la información que podía tener de Elizabeth. Tal información, eran solo algunos escritos de viejos padres donde hablaban bastante bien de ella, y remarcaban su apego y respeto hacia la iglesia. El padre Grant, tenia la mayor información de ella, ya que relataba como la joven se había alejado de la fe, en cuento había conocido al Conde. De este último se lo mencionaba poco y el padre solo lo describió como "El mal encarnado en humano". El diario del padre Grant, relataba todas sus misas y algunas que otras confesiones, bastantes sacrilegicas. Entre ella estaba una de Elizabeth y databa un mes después de su casamiento.

El diario decía:

6 de Marzo de 1514.

La querida hija Elizabeth ah venido a confesarse el día de hoy. Podría jurar que hasta le vi un destello de consuelo en sus ojos, en cuanto cruzo la puerta de la casa del señor. Ella se quedo toda la misa y al final de esta elogio el sermón y pidió de mi presencia para una confesión. Parecía perturbada y muy agobiada por la actitud que su actual esposo tenía con ella. Lo observaba distante y a veces hasta desalmado y muy violento con su persona. Cuanto mas me contaba, mas me daba cuenta de que su alma se encontraba extinguida, como si de apoco estuviesen tomando su vida y su jovialidad. Cavia destacar que la dulce Elizabeth, poseía el corazón de una joven aun señorita y que ante sus ojos la idea del amor, estaba perdiendo la belleza que toda joven cree ver en el.

La nota en el diario no era muy larga, pero antes los ojos de Sydney y Abe no perdía importancia. Esa pequeña nota, podía revelar el momento en el que el Conde tenia la idea de transfórmala y la actitud violenta, remarcaba las características de cualquier Strigoi, apunto de perder su juicio. A partir de esa nota el padre no volvió a mencionarla, hasta una oportunidad en la que ella volvió a confesarle que ahora se encontraba pecando, pues se había enamorado de alguien más que no era su esposo. El padre describió las torturas que la joven había padecido junto al Conde, y pidiendo perdón a su sumo creador, confeso a verla incitado a que lo dejase por aquel nuevo hombre que la cautivaba. Además le había bendecido a esta un crucifico de plata, que aquel hombre llamado Arturo le había regalado. Lo describió como algo hermoso, de plata y con un resplandor que daba amontones indicios de magia. Por cada hoja que leían, mas se daban cuenta que Elizabeth se estaba enamorando de aquel amante. Según lo relatado, empezó a asistir nuevamente a la iglesia, hacia gratas donaciones y hasta se alojaba dos o tres días en la taberna. Sin embargo los relatos sobre ella cesaron la semana de los muertos en donde lo último que se menciono de esta, era que había dejado a Arturo y vuelto a reunir con el Conde. A partir de ese momento nunca más se la menciono presente en las misas o en el pueblo, y las noticias de ella se perdieron hasta el día de su fallecimiento. Luego de eso nunca más se hablo de ella.

Abe y Sydney estaban algo desconcertados, pero lo que averiguaron era mas de lo que tenían, además había conseguido un segundo nombre de cual podría surgir alguna que otra información, Arturo. Sin embargo, la información les pareció insignificante cuando por las puertas de la iglesia entro corriendo Adrian.

-Es rose-anuncio al ver el desconcierto de Abe y de su novia.-Esta viva-exclamo casi sin aire.

-¿Qué?- lo miro Sydney confundida.

-¿La encontraron?-casi hablo sobre las palabras de la alquimista.

-Si…no…oseaaa- dijo torpemente mientras trataba de recuperar el aire, Adrian.

-Habla-le exigió Abe desesperado.

-La logre alcanzar en un sueño-tomo aire y siguió.- El problema es que se lo comente a Dimitri y reacciono de manera loca…-decía alzando las manos y exagerando, su voz se podía escuchar en toda la iglesia.-Fue a buscarla, ¡Entro en el bosque!-grito exagerando.

El tono de voz de Adrian, habían llamado no solo la atención del presente Padre, si no que además algún que otro curioso que se encontraba rezando en la iglesia volteo al ver el alboroto que había causado Adrian.

-Bájale la voz Adrian-lo reto Sydney

-Pero es que no están pensado-la miro acusador- Belikov acaba de cometer la mayor estupidez de todas. Entro a tierra pobladas de Strigois. ¿Es que acaso yo solo le veo lo malo a esta idiotez? – miraba sucesivamente a Abe y a Sydney.

-Era de esperarse, no lo podíamos mantener mas tiempo enjaulado, antes de que se lanzase a buscarla el mismo- aclaro Abe tranquilo.

-Abe tiene razón Adrian!-aseguro Sydney - ¿Acaso tu no harías lo mismo por mi?- lo hizo reflexionar

-Por dios… ¡Claro que si! …pero…-ya no sabía como excusarse.

-¿Fue solo?-pregunto demasiado tranquilo para que se tratase de su hija de quien se tratase.

-Eddie lo siguió, pero ellos no van a poder… no son…-sin embargo se vio interrumpido por Abe.

-Si Belikov y Castilla fueron a buscarla, no nos queda más que prepararnos para cuando la traigan- dijo y comenzó a dirigirse a la salida.

-Con todo respeto a la reputación de esos dos, ¿pero de enserio cree que la van a traer?-lo miro confundido Adrian mientras salía tras el con Sydney.

-Créeme Adrian que pocas cosas son las que le confiaría a Belikov, pero la seguridad de mi hija, es una de esas pocas cosas-le menciono bajando por las escaleras de la iglesia, pero de repente se detuvo y se lo quedo mirando fijamente-Si el dice que va a traer a mi hija, yo le creo-aseguro- Además no tendría otra opción, si vuelve sin ella, yo me encargaría de que desaparezca- dijo sin el menor sentimiento y siguió su camino a la taberna.

-¡Esta loco!- comento Adrian cuando ente se fue.

-Es padre-le aseguro Sydney con una sonrisa de costado.

Mejor que traiga a Roza.

En el bosque…

Rose había quedado paralizada a mitad del puente, sin poder asimilar lo que sus ojos veían, lo que su corazón sintió al verlo. Hay parado al final del puente estaba el hombre de sus recuerdos, el Strigoi que colmaba sus pesadillas, y que tanto miedo le causaban. Sin embargo el miedo que le producía verlo en sus pesadillas, ni siquiera se presento cuando lo vio allí, observándola.

-Rose-grito al verla y corrió hacia ella.

Rose escucho su nombre salir de la boca de aquella persona, que tantas veces la había despertado en la noche, asustada. Y por primera vez escuchar su nombre verdadero de alguien mas, no le causo ni la más mínima confianza. Enseguida en cuanto lo vio correr hacia ella no lo pensó y retrocediendo sobre sus pasos, salió corriendo. Se oían los gritos de este llamándola y diciéndole que se detuviera. Pero ella apenas lo escuchaba, su cabeza se encontraba tratando de resolver la manera de escapar, sin volver al Castillo.

«Es que tanta mala suerte puedo tener. De que allá logrado escapar del Conde, para encontrarme a ahora a un Strigoi, que según recuerdo. Lo único que quiere es transformarme.» Pensaba Rose mientras corría todo lo que podía, y se escabullía entre los arboles y arbustos del espeso bosque.

Los gritos de hace un rato, de golpe se dejaron de oír, el bosque se sumió en un silencio sepulcral. Rose siento la necesidad de parar y comenzó a oír detenidamente, si escuchaba algo, pero no lo hacia. Su perseguidor parecía a ver sido tragado por la tierra. Pero el detenerse fue el peor error que pudo a ver cometido. De golpe sintió que algo la observaba, y entonces recordó que no era solo perseguida por uno solo, alguien mas la buscaba. Sin embargo, antes de poder ponerse a correr de nuevo, él se le presento. Hay parado frente a ella estaba el Conde.

-¡Conde Drácula!- exclamo Rose al encontrádselo de frente y comenzó a retroceder cautelosamente.

-Tienes muy buena memoria- dando una sonrisa burlona-Y este encuentro no es casual. ¿No…rose?- la miro acusatoriamente.

Rose no comprendía lo que acababa de escuchar, un nombre había salido de sus labios y no había sido "Elizabeth". Fue Rose. Su nombre. El conde aprovechando el descuido de esta trato de tomarla por los brazos, pero Rose reacciono antes y se alejo de un empujón.

-Rose deja de escapar al destino. –Le dijo demandante.-¡Tu y yo estamos destinados a estar juntos por el resto de nuestra vidas!-grito a la inmensidad del bosque.- El destino te ah creado, a su semejanza te ah confeccionado y a mis brazos te a traído-La señalo- ¡No dejare que tu como ella seas!-dijo amenazante.

-¡No! –Negó fervientemente- Eres un monstruo, una bestia no eres humano, ¿de dónde te han engendrado?- lo acuso, mientras lo miraba repulsoriamente, pero antes de poder decir algo mas el Conde la había tomado por el cuello y esta casi sin vos le digo-¿Es que al darte a luz no apareció una mano que terminase tu vida y al mundo tuviese piedad?-pregunto asustada, pero al mismo tiempo su voz sonó llena de odio y repulsión.

-¡Basta!-le grito- ¡Eres mía ahora!- afirmo.

-¿Cómo es posible…que fuerces el amor… de esta manera?- trato de decir, pero la respiración comenzaba a fallarle.

-¡No hables de amor!- le espeto enojado- ¿Acaso crees que no se de él?-le susurro a su oído.

-No comprendo de quien hablas-dijo casi ronca.

-De él- y soltándola ahora su agarre de cuello, paso a colocarse detrás de ella, y mientras que con una mano tomaba sus brazos con la otra tomo su rostro y la obligo a ver algo que nunca habría esperado.

Lucy apareció de las sombras de los árboles trayendo en cuerpo casi moribundo de Dimitri. Rose sintió que su corazón se le salía del pecho, pero no entendía la razón, de porque el sufrimiento la cegaba. Él la quería transformar, ella comenzó a temer, pero no de él. Temía de lo que el Conde y Lucy podrían hacerle. Dimitri parecía golpeado y de su boca, a cada lado, hilos de sangre salían.

-¿Qué le hiciste?-le exigió a Lucy. Una parte de ella se encontraba enojada de lo que la Condesa podría a verle hecho.

La risa malvada de Lucy se dejo escuchar y fue entonces cuando Dimitri levanto su vista a Rose.

-Roza…-susurro casi sin voz- Perdóname…Roza-declaro antes de comenzar a toser y escupir sangre de nuevo.

Rose escucho aquellas palabras salir de su boca y su mundo dio vueltas.

Flashback…

-ROZA- la voz imponente y al mismo tiempo destruida de Dimitri llego a sus oídos. Vio como este trato de alcanzarla, pero las endorfinas le prohibieron poder alcanzar su mano y callo.

Aun así agonizante, trato de tomar su estaca y en la caída se coloco por encima del Strigoi, apuntando su estaca al corazón de este. Cuando sintió el dolor de la caída, se conformo con ver que había acabado con la vida del Strigoi y se dejo llevar por la oscuridad.

Espérame, aunque la muerte se interponga, nada impedirá que regrese a tu lado.

"Roza" Era la ultima palabra que recordaba, era lo único que tenia, que aun conservaba de su pasado. Esa palabra y un acento ruso especial.

Despertó al escuchar la voz de unas personas, pero no podía hacer mas, su cuerpo no reaccionaba. Sintió como la cargaron y la transportaban a algún lado. Su cuerpo le dolía completamente y de vez en cuando abría los ojos para observar. Siempre veía bosque, pero en sus últimos esfuerzos vislumbro un Castillo.

¿Cree en el destino? ¿Que incluso los poderes del tiempo pueden alterarse por un solo propósito?, ¿Que el hombre más afortunado que pisa esta tierra es aquél que encuentra… el amor verdadero?

Pudo distinguir como la tomaban otros brazos, mas fuertes, pero con la mayor delicadeza. En ese momento un último nombre llego a su mente "Dimitri", y esas fueron sus últimas palabras, antes de despertar en aquel castillo y sin recordar nada más.

Fin de Flashback…

La mente de Rose pareció revolverse, su cuerpo se partió de culpa, pero nada se comparo al dolor que cruzo por su corazón. Hay frente a ella estaba su amor. Su verdadero amor. Las dos imágenes de el se cruzaron en sus mentes.

-No- dijo casi en susurro y sin voz-

-A el no lo veras mas, nuestra vida a partir de ahora, juntos será-exclamo y comenzó a arrástrala lejos.

-NO, NO, NO- rose trataba de soltarse del agarre de el, pero le era imposible.

Mientras el Conde se llevaba a Rose a la fuerza. Lucy decidió encargarse de lo que quedaba de Dimitri, pero como era de su costumbre, le hizo la ultima pregunta. Una pregunta que a todo hombre antes de matarlo le hacia.

-Mírame a los ojos y dime-tomándolo del mentón lo obligo a mirarla-¿Que cambiarias por lo que queda de tu vida?-le susurro.

Dimitri pareció no comprender la retorcida pregunta. Estaba destrozado le habían quitado lo que mas amaba, la muerte parecía una solución, para acabar con el dolor que estaba sintiendo. Y entonces comprendió la pregunta.

-Mi vida ya no vale nada-le exclamo con lo que le quedaba de fuerzas- Me han quitado lo único por lo que daría mi vida-y entonces se dejo caer.

Lucy estaba segura de matarlo. Pero aquella respuesta la desconcertó, por años se había dedicado a matar a aquellos hombres infieles, que sin escrúpulos traicionaban el corazón de sus amadas. No mataba por la satisfacción de sentir como acababa con la vida de alguien. Eso no la satisfacía, no luego de a ver cambiado por él. Su amado, la única persona que había amado en su vida, la había traicionado. Le había prometido amarla para la eternidad, y sin embargo, sin ningún sentimiento de culpa había acabado con esa promesa. Ella había visto como el le juraba amor eterno a alguien mas, como bajo el sumo creador, le prometía su vida a otra. Y esa otra era, Elizabeth, la única responsable de su sufrimiento de años. Y por más que por años a su lado permaneció, nunca más volvió a amarlo como antes. Mataba, para satisfacer ese deseo que nunca podría hacer realidad, el de matarlo a él. El de hacerlo pagar por cada lágrima derramada, por cada año a su lado, condenada eternamente a estar al lado de alguien que no la amaba.

Pero ahora hay frente a ella, tenia la vida de alguien que sabia amar, en sus manos. Era su decisión la que acabaría con aquel amor o lo perduraría por los años. Había tomado la vida de miles de hombres infieles y sus manos estaban manchadas de su sangre. Pero no tomaría la vida de alguien que no se lo merecía.

-Nunca acabaría con la vida de una probé victima del Conde-confeso y se desapareció entre los arboles.

Dimitri callo rendido al suelo, no comprendía porque querían hacerlo sufrir de esa manera. Porque dejarlo con vida, cuando le habían arrancado lo mas preciado de ella.

Mientras tanto en otra parte del bosque el Conde arrastraba a Rose hacia el castillo. Sin embargo esta logro zafar una de sus manos del agarre y con rapidez tomo la estaca escondida en su vestido y trato de apuñalarlo. El Conde no recibió el mínimo daño, pero Rose consiguió que la soltase.

-Yo no voy a dejarte poseerme ¡Nunca!- le grito y tomando la estaca la dirigió a su pecho.

-¡NO!- grito el Conde y levantando las manos retrocedió unos pasos- No hagas esto, por favor ya detente-le suplico

-No voy a convertirme en lo que tu eres, prefiero morir antes que cualquier cosa.-exclamo angustiada y aun manteniendo la estaca cerca de su pecho.

-¿Por qué haces esto? Detente por favor!- siguió suplicando y comenzó a buscar la mirada de esta.

-¡Porque yo no te amo!-le grito

Aquello rompió la cordura del Conde

-¡Basta!.- le ordeno, su voz resonó en todo el bosque y llamo la suficiente atención de rose como para que lo mirase a la cara.

Entonces fue cuando quedo perdida y sus brazos cayeron de lado, soltando la estaca al piso, y clavando sus ojos en el. El había usado la mayor compulsión en ella y ahora sin titubear se acerco a su cuello.

Sus colmillos se dirigieron al cuello delicado de esta, pero se detuvo centímetros antes de hacerle algún daño.

-¡No! –Exclamo asustado y se alejo de un salto de ella.-¿Cómo es que no puedo hacerlo cómo es que no puedo en verdad, cómo no quiebro ese cuello si ya es mío?.- se miraba las manos tratando de entender lo que sucedió.

Y entonces lo comprendió, no podría adueñarse de su vida, si no poseía su corazón. Y dirigió su mirada a Rose, que aun seguía petrificada en su lugar, con la vista perdida.

-¿Cómo quebrar ese cuello? Como habría de hacerlo, ¡si es algo tan bello!-y acercándose a ella comenzó a observarla adolorido.-¿Cómo a una flor tan pequeña he de quitar su néctar para que sea mi presa?-estirando su mano hacia el rostro de esta le acaricio la mejilla y sintió el calor de su piel-Es su dulzura la que ayer con mis besos desgarré.-y bajo sus caricias al cuello de esta y luego tomo con sus dos manos el rostro de esta y se acerco para poder susurrarle-¡Eres tú mi amada acaso puede ser... que hoy vuelva a verte y a querer poseerte y a saber que si lo hago perdida estás también!-apoyando su frente con la de ella suspiro. Sus manos ahora comenzaron a bajar por los abrazos de esta acariciándolos con delicadeza-¿Cómo enrojecer tu cuerpo? Para ser tu dueño y tenerte luego.-separo su frete de ella y se alejo un paso para observarla completa.-Y aunque un día lo hice así, fue mi esclava pero nunca fue mi amada pensó siempre en él.-dijo con sumo rencor al recordar la imagen de Arturo-¡Tú, como ella no serás! ¡Tú, jamás me engañarás, mi dulce Rose! ¡Conmigo reinarás!-y alejándose unos pasos mas la soltó.

Rose seguía con la vista perdida en la nada y el Conde comenzaba a retroceder sin sacarla vista de ella.

-Puedo ser un monstruo y sentir, lo que siento yo aquí... ¡Quiero ser niño! ¡Dormirme hoy en ti!- y se dio vuelta para apoyase sobre uno de los arboles lejos de ella.-¡Y en tus brazos descansar, que me puedas tu contar querida Rose... ¡Como es que sale el sol para tus ojos!-y dedicándole una ultima mirada exclamo-¡Rose, mi pequeña Rose!- dándose vuelta poso una de sus manos en su pecho y adolorido.

Comprendió así que si su amada no lo amaba, el no la obligaría, a la condena de unirse a el en la vida eterna. Sin embargo, sabia que Lucy habría ya acabado con la vida de Dimitri y entonces, desolada Rose volvería sola a sus brazos.

-¡No he de quebrarte ni tampoco condenarte, vuelve en ti pequeña niña y sé de nuevo tú. He esperado tantos siglos qué me importa un poco más para tenerte, a mí sola vendrás!- y de esa manera termino la compulsión y se adentro en el bosque. Dejando así a una confundida Rose.

La vista de Rose se nublo por unos minutos y supo así que había caído en las garras del Conde, sin tener posibilidad de escapar. Pero entonces, su vista volvió, y se encontró sola en el medio del bosque. No comprendía que había pasado, ni a donde había ido el Conde, pero enseguida su preocupación se torno alrededor del recuerdo de Dimitri. Lo tenía que encontrar, lo tenía que salvar, ya lo le importaba que fuera él.

Ella lo amaba y eso solo importaba.

….

En la taberna…

Abe le había ordenado a Sydney, conseguir un trasporte cuanto antes para dirigirse al centro de esquí. Por alguna extraña razón sabia que el que Belikov la hubiese ido a buscar, le aseguraba volverla e tenerla en sus brazos. Nunca le había caído bien Dimitri, menos sabiendo que el Romance con su hija había empezado, cuando esta aun estaba en el colegio y el era su maestro. Pero en el ultimo año había podido comprender, que aquel amor que poseían era tan verdadero como el que el había tenido con la madre de esta. Solamente que el que su hija poseía por ese hombre, rompía barreras que el nunca había roto por nadie, ni siquiera por Janine. Por eso sabia que Dimitri la traería a salvo, el moriría antes de perder a Rose. Sin embargo sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando alguien toco a su puerta y con bastante insistencia.

-¿Qué quieren ahora?-exclamo Abe enfadado y abrió la puerta para encontrase con Mikhail Tanner.

-Señor Mazur, se necesita de su presencia abajo, parece ser que algunas personas los escucharon en la iglesia y están aquí preguntando por el joven que se metió en el bosque. –explico cordialmente

Abe se vio sorprendió y bajo a la parte de bar seguido de este ultimo.

-¿Qué sucede aquí Nani?- le pregunto a la tabernera que se encontraba tratando de calmar a la muchedumbre que se encontraba en el bar.

-Señor, la gente esta inquieta, ellos dicen que escucharon al joven Adrian hablar sobre Dimitri entrando al bosque- le explico-¿es eso verdad?-le pregunto.

-Si…pero ¿porque se encuentran todos aquí por ese rumor?- dijo mirando a la muchedumbre reunida que hablaba del bosque y de vampiros.

-Ellos quieren ir en su búsqueda, rescatarlo de los monstruos que habitan ese lugar-le explico.- Se están preparando para ir allí-exclamo angustiada

De golpe los gritos de la muchedumbre se dejaron escuchar y la gente comenzó a marchar hacia el bosque.

-Tanner-lo llamo y este se condujo a su lado- Vamos, hay que detener a esta gente antes de que hagan locuras.

Así ambos hombre salieron de la taberna.

Espero la traiga rápido

En el bosque…

Dimitri trataba con ayuda del apoyo de algunos árboles volver al pueblo, antes de que oscureciese, no tenía mas ganas de ser cena de Strigoi. Tenia una gran cortadura en su estomago y dos mordidas en sus brazos. Estaba muy débil y sus reflejos no eran los mejores. Que el que esa Strigoi no lo matara, sin embargo, no lo salvaba de morir. Pero entonces sintió unos gritos y alguien llamándolo.

-¡Dimitri!- gritaba Eddie quien lo había estado buscando por horas en el bosque.- ¡Dimitri hay que volver, esta oscureciendo!-seguía gritando.

« Como si quisiese seguir aquí »pensó para si mismo y reunió fuerza- Eddie- grito

-¿Dimitri?¿Donde estas?- insistió el joven al oír su nombre y comenzó a buscar con mas entusiasmo.

-Aquí-volvió a gritar y se apoyo en un árbol la herida volvía a sángrale.

-¡Dimitri!-exclamo sorprendido Eddie cuando lo encontró en ese estado y pasando el brazo de este por su hombro lo ayudo a sostenerse.-Hay que ir….-sin embargo su voz se corto cuando la vio parada a lo lejos observándolos con lagrimas en sus ojos-Dimitri-le exclamo casi sin voz y le señalo lo que observaba.

-Roza-exclamo y sin poder creer lo que veía se aparto de la ayuda de Eddie y camino unos pasos en la dirección de esta.

Rose no podía creerlo, hay estaba el hombre que amaba, completamente destruido pero aun con vida. Por unos minutos se lo quedo observando emocionada, hasta que lo vio dirigirse a ella y quiso acortar toda distancia que podrían tener. Salió corriendo hacia sus brazos.

-Dimitri-grito y salto a sus brazos que la esperaban abierto.

-Roza…-susurro y con lo que tenia de fuerzas la estrujo contra su pecho, como si tuviera miedo a que se escapara de sus brazos.- ¿Qué haces aquí?-le susurro mientras se alejaba un poco y tomando entre sus manos el rostro de esta la observaba detenidamente.

-Vine a buscarte no pensé que vivirías, no pensé volverte a ver.-exclamo Rose entre sollozos.

Dimitri no pudo contenerse y acercándola, presiono sus labios contra los de ella. Fue un beso, que libero todo aquello que habían estado anhelando, deseando. Fue un beso voraz, como si fueran el único estanque de agua en medio del desierto. Como si los labios del otro, cesaran el hambre que sentían. Se separaron cuando necesitaron respirar, pero aun mantuvieron sus frentes juntas.

-¡El está aquí!-susurro Rose

-Ya lo sé. Pero tranquila tu debes estar.-la abrazo- Es poderoso, más algo hay más poderoso que él-le susurro.

¡Ese algo está en nosotros es el amor y la fe!


….

Espero les haya gustado las veo la prox bye ;)