La historia es mía, pero los personajes son exclusivamente de Richelle Mead, Vampire Academy.

Esta historia puede contener spoiler de toda la saga de Vampire Academy y alguna que otra indirecta de Bloodlines.

Cabe aclarar que soy muy fan de el Musical de Dracula por lo tanto esta historia tiene mucha influencia de su parte y hay varias líneas que son parte de las letra de la misma obra.

Capitulo 7

En el bosque.

-Ya lo sé. Pero tranquila tú debes estar-la abrazo y susurrándole le dijo-Es poderoso más algo hay más poderoso que el- y aun manteniéndola en sus brazos, sintió cuando Rose callo desmayada.

-Rose…-Eddie que se había mantenido al margen de la situación, enseguida salto a ayudar a Dimitri a sostenerla, ya que este no estaba en sus mejores condiciones.- Déjame cargarla… ¿Tu puedes caminar solo?-le pregunto viendo su estado.

-Si no hay problemas.- asintió y le paso a los brazos de Eddie, el cuerpo desmayado de su amada.

Eddie con suma delicadeza cargo sobre sus brazos a Rose y junto con un lastimado Dimitri, emprendieron la marcha de vuelta al pueblo.

Dimitri observaba como el ondulado cabello de Rose caía a un lado de su cuerpo, dejando ver el cuello de esta. Pero no había ninguna huella de alguna mordida reciente, las que observaba debían de tener al menos varios días, pero aparte de eso. Rose no presentaba ninguna otra marca o muestra de haber sido torturada o maltratada. Y este aun recordaba la imagen de esta cuando la encontró sobre el puente. Sus ropas mostraban signos de a ver tratado de huir y caído varias veces, sin embargo ahora que la observaba mejor, su pelo estaba peinado correctamente y hasta lucia completamente hermosa con el estilo antiguo que llevaba.

La voz de Eddie lo saco de sus pensamientos.

-No parece tener ningún daño.-comento observado un tanto a su "pequeña hermanita"- Seguramente es solo la fatiga el motivo de sus desmayo.-y observando la mirada de Dimitri confirmo que el también pensaba lo mismo.

-Ella huyo de mi cuando la encontré, parecía no reconocerme –recordó.

-Ella pareció reconocerte muy bien hace un rato-acoto Eddie con una sonrisa irónica.

-Sí, pero antes huyo de mi…en sus ojos puede observar miedo…-dijo aquello ultimo con un susurro- Me tuvo miedo a mi-se reprocho aun desconcertado.

-Tal vez te confundió con alguno de los humanos que la perseguían, anda a saber cuántos tiene este Strigoi bajo su posesión, mira nada mas lo que te hicieron a ti-afirmo como un consuelo.

-No fueron humanos lo que me atacaron-afirmo con la mirada perdida en sus recuerdos.

Aquella joven que lo había atacado, no era ninguna humana, el había visto muy bien sus ojos enrojecidos. La rapidez con la que lo ataco y la destreza con la que se manejo en la pelea, que tuvieron antes de que lo llevara frente a Rose y ese Strigoi, era de demostrar que no era un simple humana. Ni siquiera en sus años de guardián podía comparar al algún Strigoi con aquella mujer. Comenzando por el hecho de que los rayos de sol parecían ni siquiera hacerle el menor daño alguno.

-Pero es de día, y aunque el bosque es bastante cerrado, se filtra la luz solar. Esos los hubiese al menos hecho retroceder.- explico Eddie algo aturdido por la confesión.

-Hay esta el error, fue una sola la que me ataco y parecía no tener ni la mínima molestia a los rayos.-aseguro.

¿Pero cómo?- lo miro confundido- Eso es imposible….- pero antes de que pudiera continuar se vio interrumpido por los gritos de la muchedumbre.

-¡Muerte al monstruo! ¡Hay que matarlos! ¡Correrán sus sangres!¡ASESINOS!- solo eran algunas de la frases que conseguían escuchar.

En la frontera del pueblo y el bosque Abe junto a Mikhail trataban de frenar a la muchedumbre que solo tenía ganas de acabar con el Conde. Las noticias de que dos jóvenes se habían adentrado en las tinieblas del bosque, en búsqueda de una joven secuestrada por los vampiros, no había tardado en propagarse por el pueblo. La idea de la gente seguía manteniéndose en que los vampiros acechaban esos bosques desde hace años, pero la idea de que e Conde fuera uno, no se les había cruzado por la cabeza. Aquel hombre que muy de vez en cuando había bajado al pueblo, solo para traer obsequios a la parroquia y medicamentos al hospital, solo lo hacían ver como un buen samaritano. Sin embargo ahora dudaban de que aquellas buenas intensiones, solo fueran muestras para intentar encubrid su verdadera esencia. El Conde era un vampiro, y en el caso de que no lo fuese, seguramente tenía algún pacto con ellos. Pero sin duda alguna ya no era un santo para los ojos del pueblo.

-Es un riesgo para el pueblo que se tiren a la búsqueda de esa joven, ambos jóvenes están perfectamente capacitados de traerla de vuelta-explicaba Abe a uno de los jefes de aquella revuelta.

-Usted que sabe de las monstruosidades que allí ocurren!- le espeto el hombre- Esas tierra son salvajes, llenas de trampas, que están diseñadas específicamente para que ilusos como los que se adentraron caigan sin más.- dijo ofuscado señalando el bosque.

-Yo le aseguro que no son ningunos inexpertos de las trampas que aquellas criaturas puedan crear. Están entrenados para acabar con aquellas criaturas y yo les aseguro con mi palabras que lo lograran-trato de convérselos.

-¿Usted quien se cree que es para asegurar o no la vida de esa joven a aquellos dos forasteros?-indago

-Su padre-dijo a viva voz, acabando con muchas de las exclamaciones a viva voz y comenzando así una ola de murmullos. Abe decidió aprovechar aquel silencio para continuar.- Esa joven que desapareció es nada menos que mi hija, y me encuentro totalmente preocupado por su seguridad, pero se dé ante mano quienes son los que la pueden rescatar de las garras de esas criaturas.-aseguro y prosiguió- Y confiaría mi vida y la de ellas a esos forasteros- dijo asiendo alusión a Dimitri y Eddie.- Además…- pero no pudo proseguir ya que la cara de su contrincante ahora se clavaba por encima su hombro, en dirección al bosques.

-¡Allí! ¡Observen son ellos y…y… viene cargando a alguien?- exclamo la mujer que se encontraba más próxima a la entrada del bosque.

Abe se dio vuelta inmediatamente y se acerco esperanzado a la mujer y comprobó que Dimitri y Eddie se acercaban por el camino cargando a su hija.

-Tanner ven!- le grito- hay que ayudarlos-ordeno y salió al encuentro de su hija.

Dimitri y Eddie habían escuchado el tumulto de gente y cuando se acercaron mas y mas fueron divisados por aquella mujer que se encargo de anunciar su llegada a viva voz. Enseguida observaron que Abe junto a Mikhail se acercaban en su ayuda.

-¿Qué le ha sucedido?- exclamo preocupado Abe al notar a su inconsciente hija en los brazos de Eddie.

-Solo se ha desmayado por el agotamiento, pero hay que llevarlos a ambos a la taberna y revisarlos.-y haciendo un gesto a Dimitri- Los Strigoi lo atacaron- susurro ya que las personas comenzaban a acercarse a ellos.

Mikhail enseguida paso un brazo por debajo de los de Dimitri y lo ayudo a mantenerse en pie, mientras este mantenía su mano presionando la herida que parecía no dejar de sangrar. El guardián pareció notar la sangre y enseguida se apresuro a decir- Hay que llevarlo de urgencia, se va a desangrar si sigue así- exclamo.

Abe enseguida tomo a su hija en sus brazos y Eddie se encargo de apartar a la gente que se acercaba para observar a los forasteros, que seguramente más tarde tomarían el nombre de héroes, por realizar tal hazaña y salir de ella vivos.

-Tranquila mi niña, ya estas a salvo-le susurro abe a los oídos de Rose.

Una inconsciente rose, llego a procesar aquellas palabras y entre delirios logro pronunciar- Dimitri- quejándose un poco mientras se revolvía en los brazos de Abe.

-Tranquila, el está a salvo también-y mirando por encima de su hombro comprobó el estado de este ultimo.

Todo estará bien ahora.

En el castillo.

El Conde estaba totalmente furioso, no solo con el mismo por dejarla ir, sino también con quien le había alentado a que ella escapara.

-¡ANA!- gritaba enojado por los pasillos del castillo.-¡No te puedes ocultar de mi!- advertía.

Los súbditos que se encontraban en su paso, se limitaban a agachar la cabeza y apartarse de su camino.

-¡ANA!- gritaba y abría cada puerta en busca de la gitana.

La Condesa Lucy que había recién llegado al castillo, escucho los gritos del Conde y no dudo en pedir alguna explicación a sus súbditos.

-¿Qué es lo que ah echo Ana para al el Conde enojar?-indago al joven que le sostenía por encima de ella, una paraguas, dándole sombra.

-El Conde ah vuelto totalmente enfadado del bosque y está buscando a la señorita Ana-explico- Parece culparla de la huida de la joven- comento con miedo a la reacción de la Condesa, ante la mención de Rose.

Sin embargo, la reacción que tomo Lucy, fue una muy distinta a la que se esperaba. Estaba asombrada, pero no por la traición que había cometido Ana, si no por la idea de que el Conde había regresado sin Rose. Nadie mas sabia del encuentro que el Conde y ella habían tenido con Rose y Dimitri. Todos creían que la joven simplemente había logrado huir. Sin embargo a Lucy una ola de escalofríos le recorrió. Ella había dejado ir al Dhampir y el Conde a su enamorada. Sin darse cuenta habían vuelto a reanudar un amor que ambos querían muerto por distintas razones. Ella para torturar a Rose con la idea de su enamorado muerto. Pero el Conde, a diferencia de ella, lo quería muerto a el, para tener definitivamente a su amada. Y ahora comprendía que él, confiado de la idea de que ella acabaría con la vida del Dhampir, había dejado ir a su amada, como una manera de obligarla a volver a él. Pero sin saber que ella nunca volvería, porque su amado no estaba muerto y ella era la responsable. Lucy sabía lo que aquello significaba, Traición. Y en el castillo la traición se castigaba con la peor de las penas, la muerte. No solo para la gitana, si no para ella, en cuanto el Conde se diese cuenta de la verdad.

Enseguida corrió pasillos arriba, para tratar de detener al Conde. Tal vez en todos los años ella se fuera transformando en la persona más fría y cruel que pudo a ver. Y sin duda la mayoría la odiase, pero aquella gitana que con tanto esmero había cuidado de Elizabeth, también había cuidado de ella por muchos años. Fuera de los maltratos que ella le infligía o el desprecio, Ana se había mantenido siempre fiel a ella y el Conde y la había acobijado y defendido siempre que el Conde se había enfadado con ella. Además, ella había dejado ir a esa joven por una razón, y tenía que ser suficientemente importante como para traicionar semejante confianza de años.

-¡MALDITA SEAS GITANA CUANDO TE ENCUENTRE!- maldijo el conde y ahora dirigiéndose a la habitación que había tenido Rose ese tiempo.

-Drácula detente!-le grito esta cuando vio que entro en la habitación.

-Aquí estas!-exclamo enfadado- Tu gitana me has traicionado-y tomándola del brazo como si de una muñeca de tramo se tratase, la estampo contra una de las paredes.- Como osas traicionar mi confianza que yo tantos años te eh brindado- le grito acusatoriamente.

-Yo no lo he traicionado, yo solo eh salvado a un pobre alma en desgracia, que por su encanto y belleza en sus garras había caído.-le espeto aun tirada en el suelo.

-No era esa tu decisión- y nuevamente ahora tomándola del cuello la alzo del suelo, ahorcándola.

El Conde mantenía suspendida a la gitana, pero sin embargo esta en ningún momento suplico o corrió su mirada, hasta que algo llamo la atención de ellos dos.

-¡BASTA! – Exclamo Lucy- ¡Te ordeno que la sueltes!- le ordeno al Conde.

-¿¡Tú me ordenas a mi!?- la miro superiormente y soltando a la gitana se dirigió ahora a Lucy.-¿Acaso tu osas ordenarme a mi?- la miro con incredulidad.

-Tengo el mismo derecho que tú tienes y ella es mi criada, yo decidiré si la castigo o no- les espeto sin mostrar el más mínimo miedo.

-¿El mismo derecho? Por favor no me hagas reír- se burlo- O se te olvida que sin mi tu no serias lo que eres. Estarías oculta en las sombras, por los siglos de los siglos, condenada a una vida simple de inmortales.- le recordó- Esa mujer de ahí no es más que una traicionera.- le dijo acusatoriamente señalando a Ana.

-No se me olvida nada Conde, yo más que nadie conozco tu historia y la mía- y regalándole una mirada llena de rencor prosiguió- Pero eres tú el que parece no recordar las reglas de este castillo, y aquella mujer de ahí no ha hecho otras cosa más que asegurar lo que tú has puesto en peligro.- le reclamo.

-No trates de salvarla poniendo excusas que tu sabes, de nada servirán conmigo. Si tú quieres conservar a una traidora, te lo permitiré solo para recordarte que aun tengo compasión y respeto por ti. Pero mi protección ya no recaerá en ella nunca más- y con todo el orgullo posible salió de la habitación.

Lucy estaba enojada, la furia y el rencor que había contenido por años ya no los podía ocultar. Y en vez de quedarse simplemente callada, como siempre salió tras el Conde.

-¡Basta! Esto ya no puede seguir mas-le grito saliendo de la habitación, tras el Conde.

El Conde se paro en mitad del pasillo y la miro incrédulo-¿De qué hablas?-

-De ella, de esa Dhampir que por los años de los años has amado, aquella que no hace otra cosa más que ponerte en peligro-le explico

-Por favor no comiences- negó con la cabeza, cansada de escucharla y volvió a emprender su camino.

Lucy no dispuesta a dejar la conversación hay, lo sigue pasillo abajo, hasta el patio principal.

-Esa, esa que te eh mencionado, nada tiene que ver con la que tuviste prisionera.-le remarco y ahora alzando la voz menciono- Ella no es…-pero las palabra quedaron en su boca.

-Ni siquiera se te cruce, decir lo que estabas pensando- amenazo el conde interrumpiéndola.

Lucy lo miro desafiante- No es Elizabeth…- le grito

El Conde rápidamente la tomo del cuello y llevándola contra una pared, la comenzó a estrangular.

-¿ag vas…a…matarme?- le siguió mirando desafiante- Sabes…que…no…tienes…..el poder-le dijo entre palabras, y comenzó a presionar sus uñas en los brazos del conde.

Se mantuvieron ambos minutos de esa manera, la sangre comenzó a caer de los brazos del Conde, creadas por la heridas que Lucy le estaba haciendo. Esta por su parte seguía tratando de zafarse.

-aaagggg- tirándola a un lado el Conde, emprendió de nuevo a su habitación.

-Ella no volverá-dijo entre respiros y trato de levantarse-Ella no es Elizabeth y tú no lo puedes ver. Estas cegado hace años y no quieres entender.-ahora sobando su cuello le volvió a gritar- ¡Has puesto al castillo entero en peligro una vez más, que no ves que es joven ahora libre por hay esta! ¡Ella hablara y a todos nos vendrán a cazar!-le reclamo

-Ella nunca me traicionara, volverá a mi, ya verás.- le desafío.

-¡Eso es lo que tu crees!- le espeto- Tú no sabes nada del amor y no puedes comprender, que en los ojos de esa joven, hay solo odio hacia ti.

-¡No sigas!- le grito y esta vez desapareció en los pasillos del castillo

Lucy no lo siguió, el Conde estaba cegado de amor, por alguien que no lo amaba. Y lo peor es que ella le había acusado de poner en peligro el castillo, cuando ella misma también lo había hecho. Había dejado libre al amor de esa joven y estaba segura que juntos ahora estarían. Si el Conde en la búsqueda de Rose iría, ese joven no permitiría que se la quitasen de su lado y una guerra se crearía. Estaba asustada, enojada y desconcertada. ¿Qué haría Dracula si se enterase de su traición?.

Ese sería su final…Ya nada estaría bien.

En la taberna.

Rose ya estaba recostada con paños fríos en su frente, sobre la cama de la habitación. Sydney se encargaba de cambiar de vez en cuando los paños de esta. Mientras tanto en la habitación contigua, Adrian se encontraba tratado de sanar la herida de Dimitri.

-Logre cerrar la herida que te hizo con el cuchillo en tu abdomen, pero los rasguños y hasta las propias cortaduras que te hizo ella misma, me son imposibles. – Aseguro- es como si mi magia simplemente no sirviera-se excuso.

-Descuida, es lo de menos eso-aseguro Dimitri que se trataba de sentar en la cama.

-Es imposible que un Strigoi haya podido estar bajo la luz y atacarte de semejante forma- no se explicaba Abe.

-Estoy seguro de a ver visto sus ojos- quiso levantarse pero el dolor en su abdomen volvió y tuvo que sentarse nuevamente.

-Es mejor que descanses, la herida aun esta cicatrizando, la pude solo cerrar para que no siga sangrando, pero si no te mantienes quieto se abrirá- le remarco Adrian.

Unos golpes en la puerta hicieron mención de la aparición de Nani, con unos remedios y vendas.

-A ver jovencito, vamos a curarte a la antigua- señalo la mujer cariñosamente.

Adrian hizo un amague de hacer algún chiste, pero Eddie le pego en el codo antes de que pudiera decir algo.

-Mejor descansa belikov ya lograste tu misión de día- sonrió irónico y con un gesto hizo que todos se retirasen de la habitación, pero antes de cerrar la puerta y dejar que nani lo cure le dijo- Gracias-y con su orgullo tragado le confesó- Ella siempre estará bien a tu lado-y se marcho sin dejar que este último le digiera algo.

Dimitri sabia que aquellas palabras eran tal vez las únicas que Abe le dedicara con ese afecto o respeto, la mayoría del tiempo siempre se la había pasado dándole amenazas respecto de su hija o simplemente no le dirigía la palabras. Pero aquella frase le demostraba que por fin se había ganado su respeto y demostrado que en verdad amaba a su hija. Sin embargo sus divagaciones tuvieron que cesar cuando de apoco se empezó a dormir por las pastillas que Nani le había dado, para poder coserle los tajos que tenía en sus brazos y su cara.

….

Rose comenzaba a despertar, sus ojos de apoco se iban abriendo, tratando de acostumbrarse a la luz que se colaba por la cortinas, descorridas por el viento. Se sentía débil, lo sabía, había experimentado esa sensación últimamente más de lo que le hubiese gustado. El mareo, el cuerpo pesado, y la terrible sensación de sentirse observada. Y de golpe un golpe frio sobre su frente, seguido de un alivio y la voz pasiva de alguien.

-Ya esta despierta, avísale a Abe-dijo la voz casi en susurro.

Entonces escucho unos pasos, el abrir y cerrar de una puerta, para luego volver solo a escuchar el mismísimo silencio. Trato de volver a abrir los ojos, acostumbro sus ojos y visualizo una sombra. Había alguien sentada a su lado.

-Di…dimi- las palabras no lograban salir. Le ardía la garganta, la tenia seca.

-Ya , tranquila- volvió a pronunciar la misma voz suavemente- Ven que te ayudo a sentarte-sugirio

Rose sintió que unas manos delicadas las tomaban y la ayudaban a sentarse un poco en la cama, sin embargo aun su vista estaba borrosa y no distinguía a la mujer a su lado. Sabia que era una mujer por sus manos y la voz.

-Hay esta-dijo plácidamente. Rose podía imaginarse hasta a la mujer sonriendo tierna, mientras se lo decía.

-Agu…agua- logro pronunciar.

La mujer a su lado se levanto y se dirigió a una esquina de la habitación. Rose logro enfocar mejor sus ojos, y vislumbro un cabello rubio de espaldas. De golpe un escalofrió le recorrió. ¿Y si era vampiro?.

-Toma-Sydney se dio vuelta alcanzándole un vaso con agua.

Rose se relajo, aquella no era una mujer, era una joven, mas o menos de su edad. Sin embargo, el tatuaje dorado en su mejilla, le llamo poderosamente la atención. Lo recodaba, de alguna parte, lo sabía. Ese sentimiento de confianza volvía a ella.

Un recuerdo le cruzo por su mente. Estaba frente a una chica rubia, que tenía un abrigo color azul marino. Y estaba regañándome.

Flashback….

.:Rose:.

-Mira tú no puedes hacer eso, ¿Okey? ¿¡Tú tienes idea que dolor de culo que me ha traído a mí el lidiar con esto?!. Este puesto de interno es bastante malo sin que tú hagas un lio de él. La policía encontró el cuerpo que tú dejaste en el parque, ¿sabes?. Tú no puedes incluso imaginarte cuantas sustancias tuve que tirar para cubrir eso.-

-¿Quién… quien eres tu?- pregunte de ultimo. Era verdad. Había dejado un cuerpo en el parque, pero sinceramente, ¿Qué quería que hiciera?.

-Sydney – la muchacha dijo con fatiga- Mi nombre es Sydney. Soy el alquimista asignado aquí.-

-¿Qué?-

Fin de flashback…

-Gracias-musito luego de darle un gran trago al agua fresca.

-Es un gran alivio de que despertaras. Todos estábamos preocupados por ti-comento alegrada.

-¿Todos?- la miro confundida.

Los últimos acontecimientos comenzaron a llegar como balas, rose no dejaba de recordar cada cosa con sumo detalle. Su corazón latía a mil. Y entonces. Sus recuerdos bajaron hasta EL, hasta Dimitri.

-¿Dónde está Dimitri?-comenzó a mirar toda la habitación. Sus reflejos comenzaban a funcionar. - ¿Y Eddie?-el desespero se comenzó a sentir en su voz. -¿Dónde están ellos? ¿Están bien? ¿Qué les paso?-enseguida trato de levantarse.

Sydney que comenzaba a ver la alteración de Rose, la detuvo por los hombros, antes de que esta se levantase. No entendía bien el porqué de su desesperación. Ni porque parecía desconocerla. Era como si los ojos de Rose estuviesen analizándola todo el tiempo, viendo sus movimientos. Siguiéndola con esa mirada características de un guardián, sin embargo, con algo de inexperiencia.

-Rose cálmate.- Trato de tranquilizarla- Eddie ah ido a buscar a tu padre y Dimitri está descansando en la habitación de al lado, estaba herido y nos encargamos de curarlo.- le explico calmadamente.

Rose había bajado nuevamente su guardia, dejándose descansar nuevamente en la comodidad de su cama. ¿Padre? . Aquella palabra entro como una flecha a sus recuerdos. Hay estaba nuevamente perdida, en alguna ilusión o recuerdo perdido. Y frente a ella un hombre.

Flashback….

.:Rose:.

Abe meneo la cabeza, y ahora la sonrisa se había ido del todo.-Esa tampoco es la razón. No me mientas niñita.-

Sentí mis pelos parándose.-Y no me interrogues, viejo. No lo hagas a menos que estés preparado para decirme porque tú y tus compinches se arriesgaron a conducir para recogernos a Sydney y a mí-

Los Dhampirs de Abe se congelaron al oír la palabra "Viejo", pero para mi sorpresa, él volvió a reír. Aunque la sonrisa no se reflejaba en sus ojos.

-Tal vez solo estaba ayudando-contesto

-No por lo que yo escuche. Tú fuiste el que hizo que los alquimistas enviaran a Sydney con migo aquí-

Fin de flashback…

El dolor de cabeza que comenzaba a sentir Rose, parecía hasta amigable. Ella ya lo conocía de antemano. Sucedía cuando esos recuerdos, que la atormentaban, aparecían. Sobre todo si llegaban a ella con tanta remuneración.

-Sydney…ese es tu nombre- fue una afirmación, pero denotaba duda en las palabras.

-¿Rose estas bien?-la rubia volvió a posar su mano en la frente de esta.

-¿Quién es Abe?- volvió a interrogar.

-Rose él es…- pero se vio interrumpida.

-Sydney, ¿Qué ah sucedido? Vi salir a Eddie como loco en busca de Abe, parecía…- sin embargo sus palabras quedaron atoradas cuando noto que Rose estaba despierta. Y claro, lo miraba sorprendida.

-Tu…- y sus palabras quedaron en el aire. El dolor de cabeza volvió y con él los recuerdos.

Esta vez estos me llevaron a un paisaje lleno de nieve y frio. Estaba en un porche.

Flashback…

.:Rose:.

-¡Hola pequeña Dhampir!-

Asustada, percibí que alguien estaba en el porche. Un chico, un Moroi. Apoyado contra la pared, no muy lejos de la puerta. Tenía un cigarrillo en la boca, le dio una larga calada y, a continuación, lo arrojo al suelo. Piso el borde y me dio una sonrisa. Ese olor, pensé. Los cigarrillos de Clavo. Cuidadosamente, me detuve y crucé los brazos, mientras lo examinaba. Era algo más bajo que Dimitri pero no era tan delgado como algunos chicos Moroi.

Fin de flashback…..

Y ese pensamiento la devolvió a la realidad. La comparación con Dimitri, había traído nuevamente en Rose, el sentimiento de preocupación. Sacándola de sus sueños y trayéndole una nueva puntada en su cabeza. Rose se sostuvo con ambas manos su cabeza, y se encogió ocultado su cabeza entre sus rodillas. El dolor de cabeza estaba dejando de ser soportable, para volverse un dolor de culo más.

-¡Pequeña Dhampir, Despertaste!.- Adrian sonrió energéticamente.

-¡Cierra la puta boca!- le ordeno Rose, tratando de calmar su dolor de cabeza.

-No se siente bien, Adrian- lo regaño- recién se acaba de levantar-le explico y levantándose del asiento al lado de la cama, tomo a Adrian del brazo y lo aparto a un lado- Esta muy extraña…-le susurro- Por momentos parece quedar en el limbo, pensando.- le dijo con preocupación- Además es como si no me conociera, está muy rara- concluyo.

Adrian observo con atención a Rose. Esta seguía enrollada en la cama sin inmutarse de su saludo. Esa no es la Rose que conozco. Y entonces su mente se ilumino y recordó como había actuado cuando la encontró en el sueño espiritual. ¡Ella no lo había reconocido!. Enseguida se acerco, tomando el lugar que antes había ocupado Sydney.

-Rose, por favor mírame- Adrian le pidió con total amabilidad.- Soy yo, Adrian. Tú me viste en tus sueños ¿Recuerdas?-le dijo delicadamente.

Rose giro su cabeza, y abriendo sus ojos, observo con recelo a Adrian. Luego de analizarlo unos minutos, finalmente levanto su cabeza y lo miro asombrada.

-AUCH!- rose se quejo al sentir el dolor en su brazo.

Adrian dirigió su mirada al brazo de esta y noto que se había pellizcado.

-Ya deja de hacer eso- tomo el brazo de esta- Soy real lo ves…-y tómalas manos de rose.

Rose miro la manos de Adrian sosteniendo las suyas, asombrada.

-Tu…-titubeo y se soltó del agarre de Adrian bruscamente.- ¡Ya basta! Quiero ver a Dimitri- exigió gritando.

-Veo que despertaste.- Abe entro por la puerta sonriendo- Aunque me hubiera gustado escuchar que pedias a gritos por tu padre y no por tu amante Ruso- torció su sonrisa.

Y ahí estaba, lo que estaba tratando evitar volvió. La puntada en la cabeza y algún recuerdo sicodélico sobre la persona frente a ella.

Flashback….

.:Rose:.

-Mamá- dije incrédulamente- ¿Tú conoces Abe?-

Ella estaba aún tocando la bufanda, sus ojos de nuevo llenos de emoción, una del tipo diferente que sentía por mí.

-Sí, Rose. Yo lo conozco-

-Por favor no me digas que…- Oh hombre

¿Porque no podía ser la hija ilegitima de algún noble como Robert Doru? O incluso ¿la hija del cartero?

-Por favor no me digas que Abe es mi padre…-

Ella no tenia que decírmelo, estaba escrito en su cara su expresión soñadora mientras recordaba algún oro tiempo y lugar. Tiempo y lugar que sin duda alguna incluía el momento en que yo fui concebida. Ugh.

Fin de flashback…..

-Rose, Rose, Niña responde- Abe insistía mientras pasaba una mano por frente a su vista.

-¡YA BASTA!- grito y de un salto se levanto y se alejo de la cama, estrellándose asi misma contra una de las paredes. –¡ Dejen de aparecer! Lo único que causan en un sinfín de recuerdos sin sentido, que hacen que me duela la cabeza.-les grito apuntándolos a todos con su dedo.

La escena parecía cómica. Rose estaba de los pelos de punta, apuntándolos a todos acusatoriamente por hacer algo que ni idea tenían lo que causaba en ella. Y para empeorar la situación Cristian entro por la puerta reclamando, por el ruido.

-Oigan aquí al lado hay gente descansando también. ¿Qué es todo este ruido?- se quejo y quedo sorprendido al ver la situación- ¿Rose?- la miro extrañado.

-¡¿Ozera?!-lo miro extrañada.

Lo recordaba, vagamente pero lo recordaba. Y no había necesitado un recuerdo flashero que se lo digiera.

-Tu…tu…eres el emo chico que anda siempre en la iglesia- recordó Rose apuntándolo.

-¿Gracias?- le respondió indignado y confundido.

Y entonces Rose noto una segunda figura conocida, su amigo Eddie. Había entrado tras Abe, pero se había mantenido sereno y hasta divertido con la escena cómica que había armado Rose.

-¡Eddie!- Rose se arrogo en sus brazos, y luego lo tomo por los brazos y colocándose tras el lo uso como escudo humano-Tienes que decirles que me suelten-le explico

-Rose ya cálmate!- Eddie trataba de mantener su puesto de guardián, pero la escena que estaba armando su amiga era muy graciosa-Ellos no te harán daño…-le explico tratando de contener la risa.

-Yo no los conozco….-lo medito unos minutos y se corrigió- O tal vez si…pero no…es raro de explicar. Tu solo sácame de aquí- trataba de explicarse.

-Niña deja de hacer de esto un escándalo y suelta a castille- le ordeno.

-Tu- lo señalo- Ni hables!. Si eres quien dices que eres, tenemos una larga charla por delante. O es más, ninguna. Yo no quiero saber nada de ti!- le grito y dirigió su mirada nuevamente a Eddie. -¡Por favor sácame de aquí! Avísale a Lissa o a Mason. Ellos me ayudaran. Seguro que el señor Dragomir no le molestara venirme a buscar- aseguro

Aquello termino por acabar con cualquier paciencia que podrían tener ante el descontrol de Rose. Eddie enseguida se volteo y tomo a rose por los hombros, mirándola fijamente le pregunto serio.

-Rose ya basta. ¿Qué te sucede?-le pregunto preocupado.

-Eddie yo no conozco a estas personas…o tal vez sí, pero no las recuerdo- le aseguro- ¡Tu no comprendes! ¡Nadie comprende!- les grito ya desesperada.

Rose no entendía nada, no comprendía el porqué la preocupación de esas personas. Hasta hace unos días había estado siendo prisionera de un Strigoi, que no era de los que ella conocía. Y ahora era observada por miles de ojos desconocidos. Pero que sabia eran parte de ese agüero negro que tenia en su cabeza, en sus recuerdos. Esa sensación de vacío, que había experimentado los últimos días, se iba llenando. Cada rostros nuevo, iba llenando un poco ese vacío, pero también la desconcertaba.

-Rose por favor cálmate. Es peor si estas moviéndote de un lugar a otro. Cálmate y explícanos lo que te pasa- trato de tranquilizarla Sydney.

-¡Basta, no!- le grito y dirigió una mirada suplicante a Eddie- Por favor, tienes que sacarme de aquí. Lissa debe estar preocupada y su familia también. Yo estaba con ellos en el auto, seguramente fue ahí cuando me secuestraron. Puede que ellos también estén en peligro. – Sus ojos se empezaban a cristalizar- Habla con Mason, el vendrá o buscara la forma de ayudarme. Eddie por favor tienes que sacarme de aquí.-le rogo.

-Rose…- Eddie se demostró dolido. Comenzaba a comprender lo que sucedía con Rose. Esta lo había dicho claramente Yo estaba con ellos en el auto, seguramente fue ahí cuando me secuestraron. Ella aun creía que los Dragomir estaban vivos. Que Mason lo estaba. No tenía ni idea o recuerdo alguno de ambas tragedias. Ella no recordaba nada, o al menos no parecía recordar los últimos años. Y cuando miro a los demás, notó que todos habían llegado a la misma conclusión.

La habitación se había quedado en un silencio sepulcral, nadie hablaba o hacia algo. Entonces Eddie miro a Abe y este le dio un asentimiento. Díselo parecían decir sus palabras.

-Rose…-tomo aire- Tanto Mason como los Dragomir están muertos.- lo soltó.

Rose se congelo. Su corazón se detuvo. La presión en su pecho se hizo irresistible el dolor de cabeza penetro en su mente como un taladro. Todo su cuerpo pareció perder las fuerzas.

Nada estaba bien.

..

Perdón por tardar tanto en actualizar, pero aquí en Argentina llegaron las vacaciones y obviamente yo me las tome. Tenia varios capítulos ya escritos, pero los últimos días de Diciembre con todo el quilombo de las fiestas, mi cumple, rendir materias y preparar mis bolsos, no tuve tiempo de actualizar. Luego ya en Enero me encontraba (literal) en el medio de la nada, estuve vacacionando en unas cabañas en la montañas y por lo tanto estuve alejada de la civilización jajajaja XD.

Pero para no decepcionar a nadie, hice este capitulo bastante largo y intenso. Ya ahora vamos a comenzar con la mejor parte de esta trama y espero les guste.

Gracias siempre por sus comentarios y todo el super amorcito que me dan.

Lo/as quiero mucho. Mis saluditos aplastantes de Kosiumi.

….

Próximo capitulo:

…Elizabeth...

-Mama...-la joven miraba a todas partes pero no vislumbraba nada.

…Elizabeth...

-¿Mama eres tú?-la desesperación la carcomía

…Elizabeth…, jajajaja!...

-Siento enloquecer, creo que es tu voz.- Se abrazaba a si misma, como si se quisiera proteger a si misma-¿Madre eres tú? respóndeme, si estás cerca de mí por Dios contéstame. – Gritaba en la habitación vacía, comenzaba a desesperarse, y se quedaba sin aire por momentos.-Cuando te perdí, se vació mi ser, ¿Quién te podrá sustituir, si existe alguien así?, ¡si está que venga a mi!- Grito a la nada misma, como exigiendo a la presencia que sentía a su alrededor los últimos días, que apareciera.

Y entonces la sombra de Drácula se proyecto en su espejo y quedo totalmente hipnotizada. Avanzo a el, mirándolo como si fuera agua en el desierto, como si nada existiera a su alrededor. Y con voz decidida y dulce exclamo.

-Serás mi dueño y de noche velarás mi sueño, serás mi amo y tu poder dentro de mi reclamo mi desenfreno junto a ti Señor ya nada temo.- y casi sin aire callo desmayada a un lado del espejo.