Sueño vivido

Me encuentro sentado en la cama de Hinata, quien tiene amnesia y está deliciosamente besando mis labios con la respiración agitada, manteniendo un firme agarre en mi cuello lo que provoca que medio cuerpo suyo este encimado del mío. To me empieza a sobrepasar y estoy seguro que a ella le pasa igual, esa forma de frotarse es de deseo.

—Oh Hinata…—mi voz sale susurrante y con desespero, agarro sus piernas y la jalo sobre mí para que quede con estas a cada lado de mis caderas, estoy justo en medio de sus piernas y a ella no parece importarle, al contrario, ese pequeño frotar de antes empeora y esta vez sobre un bulto que comienza a crecer entre mis pantalones, me saca quejidos completamente vergonzosos, son quejidos de un adolecente inexperto y no quiero que Hinata me tenga en esa idea, debo guiarla pero ese sensual y espontaneo movimiento de sus caderas son suficientes para ponerme bajo sus encantos; mi cuerpo pierde fuerza y me acuesto completamente en la cama, ella sigue sentada sobre mi pelvis y siento como nuestros centros se calientan más y más.

—Ahh…—su voz suena completamente inundada de placer, apaga sus gemidos en su garganta como queriendo evitar que salgan, mis manos se encuentran en sus caderas ayudándola a que se frote contra mí, arriba y abajo, igual a un lado y a otro, estos sencillos movimientos nos enloquecen a ambos, mi punta seguramente está dura y su centro empapado; la abrazo de la cintura y muevo mi cadera al mismo vaivén que las suyas, ambos estamos sonrojados y respiramos agitados, me acerco a su cuello y comienzo a besarlo de forma húmeda, de forma enloquecida, me preocupa dejarle marcas pero en cuanto encuentro un punto especial se me olvida completamente y suelto un gemido en medio de un beso.

—Neji…Neji…—me calienta más y más, su ropa se humedeció por el rose constante, algo así como un frenesí se apodera de ella y me usa completamente, mi boca quiere soltar un gemido pero lo ahogo dentro de mi garganta, mis mejillas están tan sonrojadas como las de ella y ya empiezo a sudar, la abrazo completamente y solo muevo mi cadera, ambos gemimos en la cara del otro con los ojos cerrados pero unos pasos nos dejan fríos.

—Hiash-sama—le susurro y le indico con señas que saldré por la ventana, rápidamente salto por ella, es una suerte que su habitación solo este en el primer piso, me mantengo escondido debajo de esta.

—Hinata, acabo de volver. ¿Está todo bien? Creí escuchar ruidos en tu habitación, ¿Dónde está Neji?—que no use el byakugan que no use el byakugan.

—Dijo que se iba a ocupar de unos asuntos que tenía pendientes.

—Ya veo. Está bien…—no me gusta cuando mi tío se queda en silencio—Hinata, lleva a la próxima un sombrero o algo que te cubra del sol, estás muy roja y acalorada hija—se escucha la puerta cerrarse.

— ¿Neji? ¿Sigues aquí?—Hinata se asomó por la ventana y yo me levante para estar cara a cara con ella, el pensar en ese beso me provocaba querer tomar otro y otro de mi novia…vaya, por donde van mis pensamientos, no, Hinata no es mi novia, solo es mi futura prometida, con la cual podré llegar a ser heredero del clan a cambio de darle protección y respeto a su nombre, además de cuidar su puesto que tanto merece después de todos esos años de entrenamiento.

—Aquí estoy, Hiashi-sama tiene buen ojo, será mejor que me vaya—estaba a punto de saltar al techo cuando su mano me detuvo.

—Neji…—el sonrojo no desaparecía de sus mejillas, observaba muy interesada el marco de su ventana, dicho gesto me enterneció, aun luego de su accidente, seguía teniendo las mismas reacciones de antes; levanta la cabeza mirándome con sus hermosos ojos y yo le sonrió para después inclinarme y tomarle el rostro con una mano.

— ¿Es esto lo que quieres?—atrapo sus labios con los míos un instante, un beso suave para que ambos lo disfrutemos, aunque por alguna razón, siento que el que más lo disfruta soy yo. Me separo y veo que tiene los ojos entrecerrados y soñadores, imagino que disfruto tanto como yo del beso.

—Ha-hai—ohhh ese tartamudeo, no sabía que lo extrañaba hasta ahora que lo dijo de esa forma.

—Nos veremos a la hora de cenar—salto al techo y corro a la puerta principal, camino dentro como si nada ocurriera aunque por dentro me encuentro, ¿cómo decirlo? feliz, sí, por alguna razón sentía, aun si suena a cliché, que mi corazón estaba latiendo duro y algo rápido, mi cara la sentía roja y la imagen de mi prima regresaba una y otra vez a mi mente.

—Neji, veo que ya regresaste.

—Oh…sí Hiashi-sama.

—Muy bien, entonces, cuéntame que tal les fue hoy, ¿terminaron con su tarea?—se encamino en dirección a su cuarto.

—Pues de echo…sí así es, terminamos nuestras tareas sin ningún contratiempo—mi tío cierra la puerta apenas entro yo—tal parece que ninguno de los jardines dentro de la mansión le crearon algún recuerdo significativo, exceptuando el último jardín, el más alejado de la mansión.

— ¿Qué fue lo que recordó?

—Parte de su infancia—esta parte es delicada para mí, no me gusta hablar sobre esa etapa de nuestras vidas con mi tío—algunas de ellas relacionadas conmigo.

—Entiendo ¿Recordó algo relacionado con el chico Usumaki?

—Muy poco, solo mi pelea con él.

—Comprendo, ¿qué le dijiste para aclararlo?

—Que era solo un ninja…que trato de arrebatarme algo…que solo fue una pelea para volverse gennin.

—Fue buena tajada…—tengo la mirada de mi tío encima, como si me examinara cada respiración que doy— ¿hay algún avance para que mi hija te acepte?—mis mejillas se coloraron inmediatamente, mejor le respondo con la verdad…o bueno en parte la verdad.

—Ejem…Hinata-sama ha demostrado que no le soy indiferente, el trato diario está ayudándome a acercarme a ella de manera sentimental—lo mejor es no demostrar sentimientos en frente del líder del clan más serio de Konoha.

—Significa que le empiezas a gustar y a ti ella ¿No?—esfuerzo sobrehumano para no irme de espaldas—Neji, sé cómo son las cosas de adolescentes, cómo es que una pareja comienza a enamorarse y en una situación como la que está pasando Hinata, tú eres su mayor punto de apoyo—se levanta y camina a donde un retrato de su esposa alado suyo, fue antes de que Hinata y Hanabi nacieran—además, recuerda que buscamos que ella este contigo por voluntad propia y no por cálculos, los sentimientos de una mujer son complicados pero hermosos cuando te los dedican…

—…—le veo observar a su esposa en silencio, mi tío espera que cuide los sentimientos de su hija a cambio del liderazgo de todo el clan—entiendo Hiashi-sama, no lo decepcionaré ni tampoco a Hinata-sama—me levanto y camino a la puerta, tengo que ser cuidadoso y cuidarla lo más posible, ella me dará algo importante, debo devolverle el favor al menos en una mínima medida.

—Ah y Neji, mañana deben regar los jardines, eso será después de su entrenamiento.

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—Hinata-sama, abra a la llave por favor—aquí estamos, la heredera del clan Hyuga y su protector sirviendo de jardineros a causa de una pequeña broma que salió mal.

— ¡Hai!—el agua sale a buena presión, aprieto la boca de la manguera para que el agua salga esparcida— ¿Puedo tratar?

—Seguro—le paso la manguera y ella empieza a rosear todo el enorme pasto del jardín principal de la mansión, atrás nuestro están el consejo de ansíanos tomando el té, los observo un momento, entre ellos se encuentra Susuri, por suerte está muy entretenido hablando con los otros consejeros para prestarnos atención; un chorro de agua me sorprende y me hace saltar, una sira me muestra de quien se trata.

—Hinata-sama—no puedo levantarle la voz ni tratar de agarrar la manguera de sus manos frente al consejo, lo tomarían de mala manera así que solo me queda alejarme de su perímetro de rocío pero a mala hora a la chica se le ocurre seguirme; corremos por todo el jardín ante las malas miradas de los ancianos; de pronto dejo de sentir agua encima, volteo para saber qué es lo que la detuvo y veo con horror que el agua está atascada por la manguera que se trabo entre unas ramas, veo como la válvula de agua empieza a chorrear y corro para apagarla, está demasiado cerca del consejo de ansíanos que ya empezaron a revisar distraídos unos pergaminos, oh no NO ¡NO!

¡BOOM!

Todos son bañados en agua y no tardan en gritar improperios, todas sus ropas están mojadas y el agua sigue cayendo sobre ellos, Hinata está igual de conmocionada y deja caer la manguera sin notarlo, pero inmediatamente comienza a reír, no entiendo que le causa tanta gracia hasta que observo detenidamente al consejo, todos ellos con sus largas batas pegándoseles al huesudo cuerpo, todas sus barbas echas fideos, cada uno parece gato peludo mojado, me uno a ella en risas, que extraño, yo no soy de los que ríen, ella se agarra de mi hombro y yo la tomo de la mano, comienzo a correr con dolor en el estómago por tanta risa, nos insultan desde la espalda y no puedo parar de reír, entramos al primer dojo y me tiro al suelo ya sin poder aguantar las carcajadas.

No encontramos sudados y riendo, bueno yo, no puedo parar, tiene muchos años que no me reía de esta forma.

—Neji, nos descubrirán si sigues riéndote así—se inclina y me tapa la boca con sus manos, yo la tomo de las mismas y la jalo a mí en un beso, ella sonríe y se deja ser, estamos sudados, olemos a sudor pero eso no nos hace alejarnos, al contrario, parece que nos crea mayor euforia, el ruido del exterior, saber que podrían descubrirnos no lo hace sino más excitante, doy vuelta para estar sobre ella, se sorprende pero después posa sus manos en mi espalda, mi lengua entra en su boca y las cosas se empiezan a calentar, ya no sudamos por la carrera sino por el rose de los cuerpos, ella se mueve demasiado y eso solo me hace ponerme duro, empiezo a lamerla las gotas de sudor y el sofocante calor de aquí dentro me hace mover la cadera sobre ella sin darme yo cuenta de eso, la muerdo al mismo tiempo que la beso y ya comienzo a sentir dolor en mi entrepierna.

Un grito cercano nos hace separarnos sobresaltados, están buscándonos, le hago señas para que guarde silencio y la encamino por la otra entrada del dojo, ambos nos sonreímos cómplices, llegamos a una parte de la mansión donde rara vez llega gente, me tiro en la hierba con un brazo tras la cabeza y sonriente, seguro y huelo mal pero parece que a mi chica no le importa…mi chica…Hinata…pone su cabeza sobre mi otro brazo y ruedo para quedar cerca de ella abrazándola…me siento feliz y en paz, ninguno de los dos dice nada, sería como romper el momento, el sol se siente bien…no puedo evitar quedarme dormido…

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— ¡Aquí estas malnacido!—despierto bruscamente siendo jalado de la camisa, me mangonean como si fuese un muñeco y me dejan al descubierto piel del estómago, debido a lo dormido que estaba no sé cómo reaccionar, de pronto alguien más llego y golpeo mi estómago, no estaba listo por lo que no me puse rígido para que no me sacara el aire— ¡Y encima propasándote con la heredera del clan! ¡Te mandare a azotar como perro!

— ¡Déjenlo en paz!—Hinata golpea al tipo que me saco el aire, pero Susuri la sujeta del brazo.

—Eres una princesita malcriada, Hiashi-sama no supo cómo educarte, solo haces lo que te venga en gana, teniéndole consideración a tu perro, dando la cara por él, que desperdicio, debería mandarte a azotar junto a tu mascota.

— ¿Entonces azotarías a mi primogénita y futura heredera Susuri-san?

—Hiashi-sama—da un brinco asustadizo al ver a mi tío con su mirada más dura que nunca, Hanabi se encuentra detrás de él—por supuesto que no Hiashi-sama, pero en verdad debemos hacer algo con Hinata-sama, la manera de defender a su perro no es digna de una heredera Hyuga.

—La manera de defender a su primo, genio Hyuga y protector, es digna de mi hija mayor, la que llevara en sus hombros la carga de cuidar a todo el clan cuando yo no esté—Susuri quiere decir algo, se nota en su mirada pero se lo piensa mejor y solo se inclina en muestra de respeto y se marcha—retírense—los dos Hyugas que quedan se van luego de mostrar respetos, mi tío solo suspira y se va dejándonos a los tres solos.

— ¿Estas bien?

—Sí, no pasó nada, tranquila.

—Vaya manera de hablarle a la heredera del clan.

—Hanabi-sama…—algo no me huele bien con esta chica.

—Otra vez dependiendo de mi padre Neji, ¿Qué no sabes cómo defenderte por ti mismo?

—Lamento el ser una molestia para Hiashi-sama.

—Sí sí como sea, vengo aquí para que pagues la apuesta que tenemos pendientes, ¿De qué color prefieres el tinte? ¿Rojo o amarillo? Yo había pensado en un color azul real para que no fuese tan llamativo.

—...debo resolver unas cuestiones con Hiashi-sama, con permiso—caminar ceremoniosamente y después echar a correr— ¡Tío Hiashi no permita que Hanabi me tiña el pelo!

—Neji apuestas son apuestas—se encuentra en su habitación tomando té verde—toma asiento, cuéntame cómo va todo, parece ser que hoy armaron un lio peor que el anterior.

—Lo lamento mucho, la válvula del agua se rompió y mojo a todos los del consejo.

—Al parecer luego de su travesura, ambos pudieron descansar serenamente en la hierba, ¿puedes explicar eso?

—Tío Hiashi…después de ver a Hinata reír…comencé a reír yo también, como nunca antes lo había hecho…corríamos de la mano…pude besarla—no sé en qué estoy pensando confesando esto pero no puedo evitarlo—ella es tan cálida…tan hermosa y delicada, me sonreía…al tirarme a la hierba ella estaba conmigo, junto a mí, no hablábamos pero todo era tan embriagante, paso su mano a mi costado y no pude evitar acercarla a mí, pensaba en que ella era mi chica…mi novia…

— ¿Aun no le has pedido que sea tu novia?

—No, no lo he hecho.

—Entiendo…veo que hasta ahora no has pensado en el plan que teníamos acordado—siento como si un balde de agua fría me callera en sima, en todo el día no se me cruzo por la cabeza el plan que teníamos sobre conseguir que fuese el heredero—lo estás haciendo muy bien hijo—posa su mano en mi hombro con una sonrisa, abre un cajón y saca un folleto rojo—el festival conmemorativo de la fundación de Konoha es dentro de una semana, salgan a la aldea, llévala a pasear y después invítala al festival—me da el folleto y puedo notar que es de unos 23 años atrás—es el mismo festival en el que le pedí a mi esposa que fuese mi novia…

—Gracias…tío Hiashi.

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—Ya estoy lista Neji—apenas salió le tome su rostro para besarlo, han pasado 5 días que tuve esa platica con mi tío Hiashi, desde entonces, hemos podido salir a la aldea, la eh llevado al parque, a tomar un helado como si fuese lo más normal del mundo, el primer día a todos les parecía raro la forma en que nos tratábamos, especialmente cuando ella me abrazaba, al segundo día la mayoría lo aceptó como algo normal, excepto el chico perro y Naruto, el cual, luego de dos ocasiones en que Hinata lo rechazo, dejó de buscarla, según Lee solicito una misión de un mes de duración, no sé cómo sentirme en cuanto a Naruto pero sí sé cómo me he sentido estos días con Hinata, feliz, esa es la palabra correcta de cómo me la eh pasado estos días con ella, claro que nos castigaron por el asunto de la tubería, limpiamos la mansión de arriba abajo por dos días pero, eso no me importa si cada mañana es así, que yo la espero fuera de su puerta para recibirla con este beso de buenos días, no me importa tener que limpiar.

—Ejem—la voz de mi tío nos hizo separarnos lo más alejados que podíamos en el pasillo—Hinata…déjanos solos…

—Pero Oto-sam nosotros solo…

—Largo.

—Vete Hinata, te alcanzare dentro de poco—no sé qué ara Hiashi-sama, quizás me echara de la mansión y se olvidara por completo de nuestro plan, si eso pasa perderé a Hinata, siento una presión en el estómago de solo pensarlo; tan pronto se va Hinata abro la boca para intentar sacar excusas de algún lado—Hiashi-sama déjeme explicarle…

—No necesito explicaciones Neji…—se cerciora de que Hinata no nos está oyendo—me alegra ver que todo se desarrolla perfectamente, venía a decirte que ayer hable con el consejo, aceptan tomarte como heredero del clan siempre y cuando sea la misma Hinata la que, por propia voluntad, te pida como su prometido.

—Eso quiere decir…

—Que si ella te acepta, podrán prometerse y a ti se te quitara el sello para que te vuelvas el prometido de mi hija y futuro líder del clan Hyuga.

N/A: como regalo de año nuevo.