En el anterior capítulo…:
La disco estaba a tope. Era una de esas noches en las que se sentía invencible, invulnerable y el ambiente era el mejor que había experimentado desde hacía ya varios días. Era el centro de atención como siempre. Bailaba con Hana, una de las chicas de su instituto y su aventura más reciente. Ella se le acercó acariciando su pecho sensualmente mientras con su mirada buscaba sus ojos. El se inclinó a besarla y ella correspondió a su beso pasando sus brazos por su cintura. El beso fue corto y él sonrió al separarse dirigiendo su mirada a la parte alta.
Aún era temprano, por eso no había subido. Paseó su mirada por el balcón y algo, o más bien alguien, llamó su atención. Aquello era increíble, era Neb, la chica que consideraba su mejor amiga y a quién hacía ya una semana no podía contactar estaba allí, bailando despreocupadamente con un completo desconocido. Si bien el hecho de verla allí lo desconcertó, lo próximo que vio lo hizo dudar de su cordura: Neb se acercó al hombre colocando sus brazos alrededor de su cuello mientras él sujetaba la cintura de ella y lo besó, pero aquel no fue un beso como cualquier otro, aún desde la distancia a la que se encontraba, podía ver que aquel era un beso demandante, profundo y muy, muy caliente; tanto que por unos segundos – hasta que se cuestionó el por qué - deseó ser él quien lo recibiera.
El hecho de desearlo lo hizo pensar… ¿Por qué deseaba que ella lo besara así a él? ¿Era por el hecho de la pasión que se sentía en aquel beso? ¿O era porque hacía tanto que no hablaba con ella que deseaba su atención? En verdad no lo sabía… Y tenía que averiguarlo.
No lo pensó mucho y dirigió sus pasos a la escalera que conducía a la zona alta del club y comenzó a subir los peldaños dejando a Hana totalmente olvidada tras de sí. Ella lo siguió pidiéndole que la esperara, pero él ni siquiera la escuchaba, sólo tenía en su mente el encontrar a Neb y descubrir el por qué lo evitaba y, de paso, el por qué de ese deseo de ser quién recibiera ese beso…
Pero llegó tarde, ella ya no estaba allí.
Capítulo 2
Aquello era horrible, y sentía que estaba al borde de un infarto por lo rápido y errático de los latidos de su corazón. En ese momento se odiaba a sí misma por ser tan débil que no era capaz de esperarlo una vez que él había presenciado el beso que se diera con aquel chico en la parte alta del club. El problema era que nunca pensó que él fuera a ir a buscarla allí cuando la viera. Todo lo ebria que había estado en aquel momento se había desvanecido una vez lo vio subiendo las escaleras y lo único que pudo pensar fue: ¡Sal de aquí!
Y eso fue exactamente lo que hizo; salió prácticamente corriendo arrastrando al chico consigo para luego dejarlo afuera del antro e irse directamente a casa, sola… Si Paz o Darien la hubiesen visto en aquel momento seguro que la asesinaban por ser tan cobarde, pero para ella era imposible el mantener la compostura en frente de aquel hombre, muchacho, niño… o lo que fuera que sólo la hacía sufrir cada vez que lo recordaba.
En verdad no entendía por qué ella se había ido de allí. Era imposible que al verlo se marchara, ¿cierto? Pero si no fue por él, por qué sería.
Al observar desde allí la planta baja, le pareció reconocer a una de las amigas de Neb, Paz, o eso creía, y para salir de dudas decidió ir a hablar con ella y preguntarle…
Paz no podía creer lo que estaba sucediendo: Keith se acercaba a ella con una mirada entre enojada y confundida que sólo la molestaba enormemente y para colmo el tonto de Darien decidió irse a bailar en ese justo momento. Keith llegó a la mesa y aunque ella intentó ignorarlo él se sentó a su lado y le preguntó:
-¿Estás aquí con Neb?
- Primero que todo, se dice buenas noches, aunque en realidad eran buenas hasta que tú llegaste a arruinárnosla.
-¿Por qué dices eso? Entonces Neb sí estaba aquí, ¿cierto?
-Lo digo porque no te soporto y lo sabes.
-No has respondido a mi pregunta.
-No, Neb no vino con nosotros. Sabes muy bien que a ella no le gustan estos lugares.
-No me mientas, sé perfectamente que la vi en la pista de baile. Lo que no entiendo es por qué desapareció cuando intenté acercármele.
-No sabía que ahora te interesaban las drogas.
-¿Las drogas? ¿Qué dices?
-Sí, las drogas, es la única justificación que se me ocurre para que hallas empezado a ver visiones de repente.
-Parece que de verdad te crees graciosa.
-No, no me lo creo. Eres un chico bastante peculiar. Cuando te colocas empiezas a ver a tus amigas en situaciones absurdas; en verdad eres bastante interesante.
-Deja de decir tonterías, es obvio que no estoy colocado y también sé muy bien que la vi.
- Piensa lo que quieras, yo me voy a bailar. Sayonara.
Ella se alejó de allí hasta cierto punto bastante aliviada. Pero Neb la iba a escuchar. ¡Qué demonios era eso de provocar al demonio y luego desaparecer dejándole todo el problema a ella! ¡Y pensar que Neb siempre había sido la fuerte y la que resolvía los problemas! ¡¿Cómo había terminado siendo una cobarde que se escondía de un hombre como aquel?! En verdad detestaba a ese Keith. Siempre que él estaba cerca su amiga se transformaba en alguien irreconocible y odiaba el hecho de que él no lo notara en lo absoluto. Sentía que poco a poco ella, o su verdadera personalidad -alegre y despreocupada- al menos, iban desapareciendo desde que él apareció. Odiaba a esa Neb temerosa y tenebrosa, más parecida a Sunako-chan que a sí misma, quién había tomado el lugar de su amiga desde que lo conoció…
Llegó a la pista de baile dónde se reunió con Darien y con su apuesto acompañante.
-¡Hey, Dar!- gritó lo suficientemente fuerte como para que la escuchara pese a la estridente música que colmaba el lugar.-Creo que me voy para la casa de Neb a ver cómo está. Me preocupa que cometa alguna tontería.
- Te acompaño.
-No, quédate. Yo voy sola. Creo que ella lo preferirá así. No te preocupes, una vez sepa que ella está bien, te llamaré para que estés tranquilo, OK.
-Está bien. Pero si no me llamas te asesinaré, y créeme, será una muerte lenta y dolorosa…
- Sí, sí, te lo prometo. – haciendo un gesto de despedida con la mano, le dio un beso en la mejilla y se alejó de él. En verdad le preocupaba Neb, pero pronto la vería…
Quería estar sola. En verdad era una estúpida por salir corriendo nada más ver que se le acercaba pero no pudo evitarlo. Aún ardía en su memoria el doloroso recuerdo de su cumpleaños anterior cuando él le dijo que escuchara un programa en la radio dónde él trabajaba, porque iba a felicitarla por ese medio y ella como una estúpida escuchó el programa -que duraba dos horas- de principio a fin esperando que la prometida felicitación llegara para que, al final del programa, un: "¡Feliz aniversario para Wendy! Espero que tu abuelita se mejore…" fuera la única felicitación que hiciera y aún más doloroso fue cuando dijeron quién la enviaba: Keith… En verdad ya nada más podía sorprenderla. Él era espléndido con todos menos con ella. Parecía que él creía que ella era un androide mecánico -o algo similar- que no tenía sentimientos y que por eso se empeñaba en herirla una y otra y otra vez…
-¡Neb, sé que estás ahí! ¡Ábreme la puerta o no sé qué es lo que voy a hacer!
-Paz… Ya casi me olvidaba de me fui del antro sin decirle nada a nadie… Parece estar molesta…
-¡Neb, abre la jodida puerta!
Neb caminó hasta la puerta y la abrió. Del otro lado estaba una muy alterada y preocupada Paz que nada más verla se abalanzó sobre ella y la abrazó.
-¡Por qué demonios te fuiste así! ¡Respóndeme! El pobre muchacho con el que bailabas se quedó en shock por la forma en que lo arrastraste fuera y luego lo dejaste tirado. Fue algo cruel de tu parte…
-Lo siento, en verdad no pensaba con claridad. Fue sólo que lo vi acercarse y en lo único que pude pensar fue en salir corriendo y alejarme de él lo más rápido que me fuera posible. ¿Estas enojada conmigo, cierto?
-Estaba muy preocupada que es distinto… Bien, y ahora qué es lo que harás porque el lunes lo vas a ver en la universidad.
-¡No me lo recuerdes! ¡Y lo más triste es que no puedo faltar más o perderé el derecho a examen!-Sí, aquello era un problema en el cual no había pensado hasta que Paz se lo recordó.
-No te preocupes que todo se resolverá.
Estaba llegando tarde y, además, tenía un miedo horrible a entrar al aula. Llevaba ya diez minutos frente a la puerta sin decidirse a entrar. Desde dentro se escuchaban las risas y conversaciones de sus compañeros de clase, pero, por desgracia, no podía saber si él estaba dentro. Comenzaba a considerar pedirle al profesor Miguel que le permitiera ir a la enfermería para no entrar a la clase, cuando sintió su voz a su espalda ordenándole entrar al salón. Suspirando resignada y temblando de pánico dio un paso, y otro, y otro hasta llegar a su asiento. Su pesadilla se estaba volviendo realidad…
…..
Keith levantó la mirada y se detuvo a observar el rostro de Neb. Se veía pálida pero como no lograba verle los ojos no podía decir si estaba enferma o no. Lo más extraño era que ella no lo había saludado, es más, lo estaba ignorando olímpicamente. En verdad no entendía nada. Intentó pasarle una nota preguntándole si se sentía mal, pero ella no dio muestras de haberla visto. Todo era tan extraño… La clase concluyó y ella aún no le dirigía la palabra. La vio levantarse y dirigirse a la puerta del salón y ya no pudo resistirlo más, fue tras ella, la tomó de la mano y la arrastró hasta el techo del edificio, dónde no había nadie que pudiese escucharlos. Necesitaba saber qué era lo que le sucedía y esa era la única manera que se le ocurrió para descubrirlo. Su silencio lo irritaba… Es más, el hecho de que lo ignorara lo estaba poniendo de peor humor.
-Neb, se puede saber qué es lo que te pasa conmigo. Me estás evitando y hoy me has ignorado en el aula.
- No me pasa nada, sólo que no tenía ganas de hablarte…
-¿Por qué?
-Por nada, nada más que no quiero verte, pero ya que tengo que hacerlo, al menos no quería hablarte.
-¡¿Pero por qué?!
-¡Porque me gustas! ¡Contento!
Keith se quedó en shock, en realidad en algunos momentos la idea había cruzado su mente, pero la había descartado porque creyó que era imposible que Neb se enamorara de él. Estaba tan perdido en la tormenta de sus pensamientos, que a duras penas escuchó como ella le decía:
-Pero ya no puedo más, me rindo, voy a olvidarte, así que me alejaré de ti…
Ya estaba, lo había dicho, nunca más sería su amiga, pero era un alivio hasta cierto punto el haberse confesado. Ahora sólo le quedaba irse de allí. Por suerte el resto del día lo tenía libre, así que recogió sus cosas y abandonó la facultad.
-¡Que hiciste qué!
-Me le confesé y le dije que me daba por vencida con él. En verdad no sé si actué bien o no pero fue lo que mejor se sintió en aquel momento.
-Por supuesto que actuaste bien y en mi opinión debiste haberlo hecho desde hace mucho tiempo. Y cuéntame, cómo fue su cara en ese momento, estaba en shock, ¿verdad?
-No lo sé, la verdad. No tuve valor para mirarle la cara al decirle, pero no me dijo nada así que pienso que un poco sorprendido sí que estaba.
- De verdad que eres tonta cuando se trata de él. ¡Debiste mirarlo! ¡Ahora ese idiota debe de pensar que le temes!
-¡Pero es que en verdad sí le tengo un poco de miedo! Tengo miedo de perderlo, pero eso ya ocurrió así que no tengo nada más que esperar o temer de él.
-Sí, tienes razón, ya no tienes ni siquiera que pensar en él, y como soy la mejor de las amigas, te voy a presentar a un amigo mío que te va a caer súper bien.
-¡Paz! ¡En serio no tengo mucho ánimo para conocer a nadie! No creo que sea una buena compañía ahora.
-Deja la tontería ya. Frank te caerá súper bien y no tienes que conocerlo en plan cita si no quieres. Mira, acordé con él vernos este viernes en la cafetería del centro comercial. Él ira con unos amigos y nosotras, con Darien que el pobre está igual que tú y necesita despejar. No quiero ningún pero, vas a ir y no se hable más del tema, OK.
-Está bien, en verdad no puedo discutir contigo. Gracias, eres la mejor.
-Ni se diga, que en verdad parecería que no me conoces, no hacen falta las gracias.
-Sí, pero ahora viene el otro dilema…
-¿Cuál?
-¡No sé qué es lo que me voy a poner!
-Cierto, yo tampoco…
Ambas amigas se miraron y estallaron en carcajadas. Era increíble como siempre terminaban riendo cada vez que estaban juntas. Pero aquel era un tema serio (aunque no eran chicas materialistas, la ropa siempre era un dilema) así que quedaron en ir de compras al día siguiente.
No tenía ni idea de qué demonios era lo que estaba haciendo allí. Lo triste era que Paz finalmente la había convencido de encontrarse con aquel chico y no tenía ningún deseo de salir de la casa. Aún así se vistió con el conjunto que había comprado con su amiga para la ocasión y sin arreglarse mucho más se sentó en el sofá a esperar la inevitable llamada que de que ya saliera para el centro comercial.
La despertó el timbre de la puerta sonando despiadadamente. Al mirar por la ventana se dio cuenta de que debían de haber pasado horas desde que se quedó dormida porque ya era de noche. Intentó acomodar algo sus cabellos y se frotó la cara antes de ir a abrir la puerta dónde lo más seguro era que una enojada Paz la esperara con ganas de asesinarla. Lo que se encontró en el umbral de su puerta no fue, ni de lejos, lo que esperaba. El chico medía cerca de 1.85 metros, ojos y cabellos negros y un rostro que parecía esculpido en mármol por los mismísimos ángeles. Y todo eso no tenía ninguna comparación con su cuerpo: espaldas anchas, caderas estrechas, piernas largas… En resumen, tenía un modelo parado en la puerta de su apartamento y lo único que le cruzaba la mente era: ¡¿Qué demonios sucede aquí?!
-Hola, imagino que tú eres Neb. Soy Frank, el amigo de Paz. Lamento aparecer así de improviso pero tenía muchas ganas de conocerte. Paz me ha hablado maravillas de ti…
¡Estaba viviendo un sueño! Porque un sueño tenía que ser caminar por el Mall con aquel dios.
-Eres más hermosa de lo que imaginé
-¿Qué?-fue la reacción de Neb totalmente sorprendida por el comentario.
Él se sonrojó.
-Me refiero que cuando Paz me habló de ti me dijo que eras súper agradable, buena amiga y en general que eras una muchacha genial pero nunca me dijo que además fueras hermosa.
Ahora fue Neb la sonrojada. Aquel chico guapísimo la estaba llamando hermosa. Era simplemente increíble. Decidió intentar conversar de otro tema.
-Y tú de dónde conoces a Paz.
- Has evadido el tema, pero no importa, te lo dejaré pasar. ¿A Paz? Bueno… ¿Recuerdas cuando ella se cambió de instituto en 8º grado? – esperó mientras ella asentía levemente – Pues resulta que se inscribió en mi instituto y terminamos siendo compañeros de mesa. Y ya conoces a Paz, es imposible no adorarla una vez mantienes un mínimo contacto con ella, aunque nunca nos vimos de forma romántica, el sentimiento fue más como de hermanos…
-Sí, te entiendo. Nosotras nos conocimos de niñas y desde el primer momento nos quisimos como hermanas, incluso mis padres se preocupan por ella tanto como por mí…
-Es cierto, ella tiene una cualidad muy especial que hace que todos la quieran, pero tú no te quedas atrás, sólo es necesario conocerte para darse cuenta de lo genial que eres.
- Genial… ¿Yo?
- Sí, ¿no lo sabías? Todos los que conozco y me han hablado de ti me han dicho lo mismo, que eres una persona muy dulce, inteligente y hermosa…- Neb enrojeció de nuevo.
- Lo siento, pero no puedo creerte. Soy tan solo alguien normal… Por supuesto que no soy tan hermosa ni dulce, en realidad soy tan poco notoria que paso desapercibida la mayor parte del tiempo…
- En verdad Paz tenía razón sobre ti… Eres tan buena e inocente que no notas lo interesante que eres para los que te rodean.
- Es que no lo soy. Me he pasado los dos últimos años enamorada del mismo chico, que resultaba ser uno de mis amigos y hasta hace poco más de una semana que se lo dije no se dio cuenta, y ahora no me habla…
- No pienses de esa forma sólo por un tonto que no te ha sabido apreciar durante tanto tiempo… Sé que puede sonar superficial y que prácticamente nos acabamos de conocer, pero si pudieras considerarlo aunque sea un poco… ¿aceptarías salir conmigo?
