Kuroko no Basket y sus personajes no me pertenecen.

Dani: Hola mundo! ¿Que tal su semana? Espero que le haya ido bien! Yo vuelvo por aquí a ocupar su sensual tiempo, espero que este capitulo les guste! Porque nuestro chicos de la Kiseki no Sedai hacen su aparición!

ACLARACIONES:

1)Aquí la mamá de Akashi esta viva.

2) (T/N) es tu nombre

3)(T/A) es tu apellido

4) (T/M) es tu mote o apodo

5)Puede que carezca mucho de descripciones

6) Divirtanse!

I'll be the Empress

CAPITULO 2: Shippo-tori y el demonio del tercer piso.

Eran las 8 de la mañana y (T/N) solo quería seguir durmiendo en su cama, estaba soñando con millones y millones vasos de ramen que ella intentaba atrapar. Ya estaba a punto de coger el vaso súper mega archi mega grande pero tanto su sueño y el vaso de ramen se fueron a volar cuando sintió que de una pata caía de la cama.

—…demonios…—Susurró (T/N) reponiéndose de la caída. —Olvide que a Chitoge le gusta practicar contorsionismo profesional antes de despertar…

—Yo soy… la guardiana…y en el nombre de la luna… ¡te castigare! —Gritó Mika media dormida empujando a Chitoge en la misma dirección por donde había caído (T/N).

—…ah… me alegro de haberte pateado…—Susurró Chitoge aun media dormida.

—…Yo también…

— ¿Qué? — (T/N) giró su rostro hacia la cama y vio como Mika se arrastraba como gusano hasta el borde de la cama.

— ¡Chitoge, apártate, no las quiero a las dos sobre mí! — (T/N) intentó salir de debajo de la morena.

— ¿Ah? Pfff... —Chitoge no tenía ni idea de lo que (T/N) le hablaba hasta que Mika se tiró encima de ella quitándole el aire de los pulmones. —…no respiro…

— ¿Yo también puedo tirarme encima de ustedes? —Preguntó Ran apareciendo por encima de la cama y mirando a las chicas desde el borde.

—Hazlo y olvídate de comer por una semana. —Amenazó su hermana fulminándolo con la mirada.

—Jo. —Su hermano hizo un puchero y luego miro su reloj de pulsera. —Son las 8 y cuarto, ¿no deberíamos ir al colegio?

—No, hoy nos vamos a Tokyo. Pero como la reunión de las familias es a las 6 nos tomaremos nuestro tiempo para ir a comprar ropa antes de ir al aeropuerto. —Aclaró Mika deslizándose a un lado de la torre humana que eran (T/N) y Chitoge.

— ¿Comprar ropa para qué? —Pregutó (T/N).

—A partir de ahora vivirás en una casona tradicional, no te pondrás a pasear en pantaloncillos para dormir por media casa la cual estará llena de tanta testosterona. —Mika hizo una pose muy macha en alusión a lo que decía.

—…demonios…—Susurró (T/N) —Qué bueno que compartiremos habitación cuando estemos allá.

—Bueno, en la casona principal solo duermen los amos y los invitados importantes, los sirvientes dormimos en otra casa. —Explicó Ran mientras daba vueltas sobre la cama.

— ¡Pero ustedes son invitados importantes! —Se quejó (T/N) empujando a Chitoge para que se le quitara de encima.

—Pero a ti hay que explicarte todo. —Se quejó la morena. —Ahora que eres que somos yakuzas tendremos que cambiar nuestros apellidos para que, en el caso de, nos secuestren o algo nuestras familias no salgan dañadas.

—Ahora todos seremos Shirosaki, incluyendo tú. —Dijo Mika parándose y estirando su ropa.

—Pero ¿y mi apellido? —Preguntó (T/N) parándose.

—Si fuera descubierto por alguien, olvídate de que tu padre, tu madre o tu hermano-hermana este bien, eso fue lo que nos dijo Shiori-san cuando nos pidió hace unos días que fuéramos a Tokyo contigo. —Explico la castaña.

—Sera mejor que nos bañemos de una vez para comenzar con las actividades de hoy. —Opinó Chitoge mientras se estiraba en el piso.

—Sí, tienes razón. Que primero se bañe Ran. —Ordenó Mika empujando al chico.

— ¿Por qué? —Se quejó el chico a ser empujado fuera de la habitación.

—Porque ahora empezaremos una aburrida platica de chicas de cómo (T/M)-chan se debe comportar ante las demás familias. —Se defendió la castaña.

—Bien, pero después me ponen al día de lo que sea que pase. —Pidió el chico antes de salir dejando solas a las féminas.

—Muy bien, bienvenidas al curso intensivo de las familias yakuzas. —Exclamó Mika sentándose en la silla del escritorio, (T/N) se sentó frente a ella mientras que Chitoge sacaba una bolsa de papas de debajo del futón de su hermano. —Regla n° 1: Nunca les digas tu nombre completo, solo di que eres (T/N) y ya, nunca menciones tu apellido ni en qué trabajan tus padres, esto también va para ti y Ran. —Dijo Mika mirando a la morena comiendo de la fritura. —Ahora pásame esa bolsa que yo también tengo hambre. —Chitoge le paso la bolsa. — Regla n° 2: Nunca digas tu color favorito, ni por ser sincera. Siempre di que te gusta el blanco, si por casualidad dices algo como: me gusta el negro porque combina con todo. Olvídate que tu vida sea tranquila, de las 6 familias sin contar a la Shirosaki detestan a los Kuroko, bueno entre todas se detestan.

— ¿Por qué? —Preguntó (T/N) antes de meterse un puñado de papas a la boca.

—Porque ellos tienen la fama de no tener ningún antecedente criminal, nunca son notados cuando cometen crímenes, después de los Shirosaki ellos se pelean con los Akashi por el segundo puesto. Por eso no se te ocurra nunca decir que le tienes preferencia a algún color, todas las familias son muy sensibles en ese aspecto.

— ¿Tan complicados son los señoritos? —Preguntó Chitoge.

—Sí. Ahora que ya tienes las dos reglas principales pasemos a las familias. La primera familia que está por encima de todas es la Shirosaki. No importa qué, los Shirosaki tenemos más conexiones y más terreno en todo Japón, además de tener muchas familias hermanas en el extranjero. Después de ellos se encuentras los Kuroko y los Akashi. Los Kuroko se caracterizan por llevar una liga negra en las muñecas, a excepción del líder que lleva una muñequera. Ellos se identifican con el color negro y son muy poderosos, además de llevar años casando a sus sirvientes con hijas no sucesoras de la familia Shirosaki. En el caso de los Akashi se diferencian por llevar algún objeto rojo, normalmente son cintas, collares, aretes o casacas pero en el caso de los cercanos a los líderes no hay ningún distintivo. Luego se encuentran los Midorima, ellos siempre llevan alguna prenda naranja, o algo fuera de lo común, sus líderes suelen estar obsesionados con el destino. Los más cercanos a la familia usan una cinta verde. Los Midorima suelen tener poder sobre el 85% de los templos de Japón y los llamas los verdes por lo que sus marcas naranjas pasan desapercibidas.

—Ah, son muchas familias. —Se quejó (T/N) tirándose al piso.

— ¡Pon atención! —Se quejó Mika sacando un harisen de la nada y golpeando a la chica. — También están los Murasakibara. Ellos controlan todos los puertos ilegales de Japón, especialmente los del norte como Akita. Muchos de ellos se llaman a sí mismos los violeta. Casi a la par están los Aomine, normalmente usan colores como el negro y el rojo para culpar a los Kuroko o los Akashi pero se llaman a sí mismos los azules. Son muy agresivos por lo que suelen estar siempre metidos en peleas hasta entre ellos mismos. Y por último y no menos importantes están los Kise. Ellos son los niños bonitos de las familias yakuzas, se identifican por usar bandanas amarillas a lo Durarara, creo que de ahí se inspiró el autor, son muy amigables pero muy confianzudos ellos controlan y financian a muchos actores y cantantes. ¿Entendiste?

—Me quede en que no debía decir que algún me gustaba a menos que sea el blanco…

—...Mejor lo explico de nuevo…—Suspiró Mika.

Luego de explicar las veces que fueran necesarias a (T/N) porque debía tener cuidado con todas las familias, al fin lograron tomar un baño antes de que Nanao comenzara a golpear a las chicas para que se apuraran pues Shiori estaba esperándolas para darle los últimos toques a la ropa que usarían esta tarde cuando (T/N) se presentara como sucesora de los Shirosaki ante las otras familias.

Después de terminar todos los preparativos para la mudanza, (T/N) se despidió de Nanao y su padre con un fuerte abrazo. Rina, su madrina apareció de la nada y le regalo una caja con lencería pero esta vez no tan pequeña pero si atrevida. Aun así ella le agradeció y guardo el regalo en alguna parte de su maleta. Finalmente entraron avión privado y partieron a Tokyo.

Dentro del avión las chicas comenzaron a cambiarse la ropa, Chitoge y Mika se cambiaron primero mientras que Shiori laceaba el cabello de (T/N) y trenzaba en un moño colocándole un hermoso kanzashi de orquídeas blancas dejando la mitad del cabello suelto cayendo a cascadas sobre la espalda de la adolescente cuando termino su trabajo, el avión ya había aterrizado por lo que bajo a esperarlas en la limosina. Cuando sus amigas salieron ya vestidas comenzaron a ayudar a (T/N) a ponerse el kimono.

Chitoge y Mika vestían kimonos blancos con bordes plateados y dibujos del mismo color en la parte inferior a la altura de sus tobillos hasta las rodillas. En el caso de Mika su corsé era rojo, amarillo y verde. El de Chitoge era negro, azul y violeta. Las dos llevaban un vestido corto por encima de las rodillas de color blanco de tirantes debajo de la kimono pues el kimono se abría en la parte baja dejando ver sus piernas bien torneadas y las botas blancas con pasadores plateados.

Las dos comenzaron a vestir a (T/N) colocándole primero una el kimono, acomodándole el eri por los costados de los hombros y cruzándolo por encima del pecho dejando un escote pronunciado. Luego le rodearon la cintura con un corsé, el cual Mika se encargó de ajustar mientras que Chitoge iba a buscar los últimos toques para la vestimenta.

—No puedo, Mika, por favor, para. —Rogó (T/N) con lágrimas en los ojos al sentir que se le salían los órganos.

—Solo un poco más, (T/M)-chan. Nadie ha muerto por ponerse uno, las antiguas usaban dos corsés debajo de los vestidos. —Mika apretó más su agarre.

—Pero esas eran las europeas, nosotras somos japonesas… —Se quejó

—Me preguntó si estará bien usarlo, después de todo la primera vez que veo una. —Comentó Chigote sacando de una maleta un par de katanas.

—Mika, ya para.

—No es mi culpa que saques más panza de la que tienes, como cabeza de familia debes tener el "perfect body" que presumes tener cuando vamos a la playa. —Se quejó la castaña apretando más el agarre.

—Mira, (T/N)-ojousama, a mí no me molestes con que se te sale las tripas porque yo también estoy embutida en este puto vestido-kimono. —Se quejó Chitoge ajustándose un cinturón donde llevaba un par de katanas. — ¿Y por qué simplemente no usamos un obi normal?

—Porque Shiori-san dijo que ponernos corsé era la marca de que las épocas han cambiado, además el kimono de (T/M)-chan es blanco con negro, si solo vistiera esos colores todos pensarían que ella apoya a la familia Kuroko. Así que Shiori-san dijo que el kimono llevaría dibujos en negro así que ayude a Nao-chan a bordar un corsé en fondo blanco con bordes azules con dibujos a colores.

—Ya llego. —Dijo Ranmaru entrando a la habitación con un kimono blanco con detalles plateados.

—Ran, ¡no me mires! —Pidió (T/N) soltando todo el aire mientras Mika ajustaba más el corsé.

—Hasta que al fin metiste la panza. —Suspiró Mika amarrando las cintas de la prenda.

—Wow, (T/M)-nee se ve bien en ese traje. —Comentó el chico.

—Me veo terrible. —Suspiró la heredera intentado respirar.

—Se te ve toda la personalidad, te ves hermosa. Pero, ¡las planas son justicia! —Exclamó el moreno.

—A ti tampoco se te ve mal, Ran-chan. —Opinó Mika mientras le alcanzaba a (T/N) unas botas blancas con tacón pequeño de color blancas con pasadores blancos de puntas doradas.

—Sí, me encanta mi traje, me siento Sesshomaru de Inuyasha. —Opino el chico girando sobre sí tomando sus espadas. — Me siento tan genial. — Suspiró el chico en una pose sexy.

— ¿Pero es que acaso tu onee-sama no se ve bien embutida en este kimono con corsé? — Chitoge posó frente a su hermano también cogiendo sus espadas.

—Sí, pero nee-chan tiene mucho pecho para mi gusto. —Ran hizo una mueca de disgusto.

—Muere. —Gruñó. — Entonces… Creo que Shiori-san ya está lista para vernos. —Opinó Chitoge mientras le colocaba el cinturón con las espadas a Mika.

—Shiori-sama me dijo cuando baje, que si era necesario usará la fuerza para bajarlas de una vez. —Comentó Ran antes de meterse un caramelo a la boca.

—Mierda, mejor vámonos. Si Nao-chan da miedo molesta, no me quiero imaginar a la ama y señora de la familia molesta y menos ahora que tiene su espada a la mano.

Los cuatro adolescentes bajaron corriendo las escaleras del avión privado yendo directo a la limosina blanca que los esperaba en medio de la pista de aterrizaje. Cuando entraron al vehículo Shiori los miraba sería desde su asiento apretando con tal fuerza su copa de Martini parecía que iba a explotar en cualquier momento. Chitoge se abrazó a su hermano tal gato mojado al igual que Mika con (T/N).

—Tía Shiori, no estas molesta ¿verdad? —Preguntó (T/N) rápidamente abrazándose más Mika.

—No, solo estoy un poco nerviosa. No te explicado mucho la situación de la familias…Sobre cualquier cosa, ante todo lo que te digan. Nunca mires a Akashi Seijuuro a los ojos. —Suplicó la mujer.

— ¿Akashi? ¿Te refieres a mi primo?

—En lo particular yo no he visto a mi hijo desde hace 14 años, por lo que no se mucho de cómo es él ahora. Pero por lo que me han dicho, su mirada intimida mucho. Por ello es preferible que no le veas a los ojos. Su cabello es rojo al igual que sus ojos, será fácil que lo identifiques a entrar a la sala.

—Por cierto, ¿yo no uso armas? —Preguntó (T/N) curiosa mirando que su tía tenía una katana en su regazo.

—Te daré una al llegar.

Cuando llegaron a la casona de los Shirosaki, la cual parecía lo suficientemente grande como para construir una ciudad universitaria en ella, la limosina se estaciono frente a la entrada principal. En esta no había más que unos cuantos guardias que hicieron una reverencia al ver bajar a sus amigos, dejando solas a (T/N) y Shiori.

— (T/N), cuando entres en esa sala todas las familia yakuza te reconocerán como mi sucesora y parte de la mafia. A pesar de que no seas mayor de edad tendrás que empezar a beber y posiblemente a fumar, tendrás que madurar muy rápido para acoplarte al ritmo que exigen las familias yakuzas. —Shiori se sentó al lado de (T/N) y le tomo las manos. —Lo mejor será que empieces poco a poco, les pondré tutores particulares a ti, Mika, Chitoge y Ran para que puedan aprender artes marciales, koi koi y shogi. Muchas de las cabezas de familia y sus sucesores apuestan mercancías y hasta sus subordinados haciendo competencias, esas tres artes serán los necesarios para que puedas pelear por la victoria de tu familia y el honor de esta.

(T/N) tragó en seco, ya estaba empezando a sentir el peso de ser una sucesora además de comenzar a sentir nervios.

—Levanta la mirada. —Shiori la tomo del mentón levantándole el rostro. —La mirada en alto, demuestra que no tienes miedo y puedes lograr lo que sea que te propongas. Si sonríes, hazlo con arrogancia para que ellos no te pisoteen. Nunca dudes, a pesar de que estés en una situación difícil, porque tu contrincante lo vera como símbolo de debilidad. A cometarios tontos, hazte de oídos sordos. Si te atacan con fuerza, tú devuélveles el doble. ¿Entendido?

—Entendido. —Repitió (T/N) apretando las manos de su tía.

—Toma, ponte estos. —Shiori saco de su obi un par de mitones gris oscuro y se los tendió a (T/N). —Eran de tu bisabuela, dijo que eran un regalo para la sucesora de su sangre, tu madre no los acepto cuando ella ascendió en la familia.

—Gracias. — (T/N) tomo los guantes y se los coloco, eran perfectos para su medida.

—También te daré otros regalos. —Shiori sacó otros objetos de su obi. —Estas son cartas de Hanafuda, tus abuelos y tu madre me los dieron cuando me case. Este de aquí es la Grulla y el sol, del mes de enero. Simboliza a nuestra familia y el inicio del invierno. —Explicó la mujer dándole dicha carta. —Esta me la dio tu abuela es el Ugüisu en el árbol, significa la belleza de las mujeres Shirosaki y el auge del invierno. Y esta última me la dio tu mamá, es el Hō-ō y simboliza el poder y la fuerza de quien lo lleva además del final del otoño y la época de las hojas rojas. Quiero dártelas a ti para que recuerdes quien eres a partir de ahora. —La mujer puso las tres cartas en la mano de la adolescente. —Y un último regalo. Las armas de la familia Shirosaki. —Shiori se agachó y de debajo del asiento saco un maletín y lo coloco en su regazo. —Esta es un regalo de la primera cabeza de la familia. Mando a hacer 100 espadas para sus sucesores sus 100 primeros sucesores. —Le mostro una espada larga con funda negra y empuñadura dorada con plateado. —Y este es el arco de la primera mujer Shirosaki, está hecho del bambú más fino de Japón. Con él practicaras kyudo pero no lo llevaras ahora ya que es muy grande. —Efectivamente el arco parecía medir más que ella. —Ahora bajemos que nos están esperando.

Al bajar del auto Shiori ayudo a (T/N) a ponerse el cinturón de la katana, dejándolo ladeado al lado contrario de su mano dominante y a la altura de la cadera. Luego de ello puso las cartas dentro del corsé para que pudiera llevarlas consigo.

—Al entrar yo caminaré a nuestros asientos, tu solo mira al frente. Luego me sentaré y tú harás lo mismo, daré las gracias a los invitados y tú te presentarás con el apellido de la familia. Muchas personas te harán preguntas, respóndelas con calma pero nunca des datos personales tuyos ni de tus padres y amigos. —Shiori guío a la chica a la entrada. — ¿Lista?

—Eso creo. —Respondió (T/N).

—Estarás bien, confió en ti. —Dijo shiori con una sonrisa.

—Estarás bien, jefa. —Río Chitoge dándole una palmada en el hombro a (T/N).

— (T/M)-chan estará bien, ella es fuerte. — Mika le guiñó el ojo.

—Vamos, (T/M)-nee. Ahora mismo eres más poderosa que el Conde del Milenio. —Dijo Ran. —Más poderosa que el SERN, más…

— ¿Más poderosa que las diosas de la Trifuerza? —Preguntó Mika apoyando al chico.

—Sí, eso.

—Ya dejen de hablar de anime, vamos. —Ordenó Chitoge mirando al frente.

—Listo, abran las puertas. —Ordenó Shiori quien estaba al frente de (T/N).

Al abrir las puertas un terrible olor a tabaco y alcohol golpeo la cara de (T/N) haciéndola fruncir la nariz. Mika estornudo bajito, Chitoge se mantuvo firme pero Ran estaba con una cara de que se estaba aguatando una terrible tos. Los cuatro pusieron la mejor cara seria que pudieron y entraron a la sala con paso firme.

— ¡Shiori-sama ha vuelto a casa con la sucesora de la Familia Shirosaki! —Anunció un hombre cuando abrieron las puertas.

Shiori entró con paso decidido captando las miradas de los presentes más estas no duraron mucho sobre la mujer, pues tras ella (T/N) entro con la mirada en alto callando a todos los presentes. Sobre ella se fijaban todas la miradas de alguna manera se sintió bien pero los nervios le ganaban. Siguió los consejos de su tía y no dudo en ningún momento.

Junto con Shiori se sentó en unos cojines en el centro de la pared del fondo de la sala. Su tía agradeció a todos los presentes por asistir y antes de que ella pudiera presentar 19 personas repartidas en 6 grupos se levantaron de diferentes lugares y se acercaron a donde ellas estaban.

—Tenemos que tener una charla, Shiori. —Dijo un hombre adulto junto a un joven peli rojo.

—No recuerdo tener algún tema pendiente contigo, Masaomi. —Respondió la mujer sin inmutarse.

—Hablaremos sobre temas con respecto a las mafias extranjeras que se están metiendo en nuestros territorios. Además, sería ideal que tu sucesora que se finalizara con nuestros herederos. —Dijo una mujer rubia quien se cubría el rostro con un abanico.

—No estoy muy interesada en esos temas por el momento. —Respondió Shiori.

—Tal vez tu no, pero nosotros si estamos interesados en que quien sea la próxima cabeza de los Shirosaki sea una persona en la cual se pueda confiar en el futuro. —Dijo un hombre al lado de un chico de piel morena.

—Crees que un asistente como tú me dirá lo que tengo que hacer, ¿Souji? —La mujer miro con severidad al hombre.

—Tía Shiori, no sea así con Souji. El no tuvo la culpa de que mis padres murieran ni de que yo no sea lo suficientemente maduro para ocupar mi lugar como cabeza de la familia Aomine. —Dijo el chico de piel morena.

—Tú mismo lo has dicho, Daiki. Es tu culpa por no ser lo suficientemente maduro como para tomar el liderazgo de tu familia. —Respondió la mujer.

—Tía Shiori, usted no puede decir palabras tan crueles. —Se quejó una joven de cabello rosado junto al chico de cabello azul. —Los padres de Dai-chan no murieron simplemente porque ellos quisieron, lo hicieron porque querían proteger a la familia antes de dar nuestros nombres a la policía.

—Satsuki, tu no deberías meterte. Tú eres la menos indicada para hablar sobre morir por proteger. ¿Qué acaso o fueron tus padres los que traicionaron a los 7 grandes clanes?

—Tía Shiori. Puede decir todo lo que usted quiera de mis padres, pero no dejare que se meta son Satsuki. —Daiki defendió a la chica.

— ¿Un simple sucesor amenazando a una líder? Esto sí que da gracia. —Comentó Shiori comenzando a darse aire con un abanico.

—Shiori, este no es el momento más indicado para pelear y menos frente a nuestros subordinado y tu sucesora. —Se quejó una mujer de cabello verde. —Si no deseas hablar con nosotros sobre los invasores, bien, pero de que tu sucesora debe conocer a los nuestros, debe. ¿O es que cuando el plazo de tiempo termine harás que se case con alguno al azar y termine huyendo a su casa tal y como tú y tu padre hicieron cuando te casaste con Masaomi?

(T/N) apenas había parpadeado cuando su tía se levantó de su asiento e intentó tirarle una cachetada pero la mujer había sido más rápida retrocediendo un paso sin que Shiori pudiera alcanzarla. Las dos gruñeron y sacaron sus espadas y comenzaron a pelear.

—Veo que la tía Saki no pierde su toque. —Río un chico de cabello negro cerca de donde antes estaba la mujer de cabello verde.

—Cállate, Takao. —Pidió un chico de cabello verde al lado de este.

— ¿Se supone que esto está bien? —Le preguntó (T/N) en un susurró a Mika quien parecía ser la más enterada sobre el asunto.

—Buen, parece que las dos se divierten. —Opinó Mika encogiendo los hombros.

El choque de espadas era estruendoso en toda la sala, algunas personas veían interesadas otras tantas seguían en lo suyo como jugar cartas o seguir tomando. La pelea no paro hasta que las dos chocaron sus espadas en mitad de la sala. Las dos mujeres sonreían por lo que ellas bajaron las espadas.

—No me pienso retractar, Shiori. —Habló la peli verde sonriendo.

—Y yo tampoco pienso perdonarte, Saki. —Respondió la peli roja guardando su espada antes de empezar a reír junto a su amiga. —Muy bien, llevemos a cabo la dichosa reunión. —Shiori se acercó a las otras personas y las guio a una sala contigua a donde estaban. —Daiki. —Llamó al chico. —Ustedes usen la sala tras la siguiente, Satsuki guía a los guardias de mi sucesora. Chitoge, Mika, Ran. —Llamó a los otros chicos que seguían parados cerca de donde (T/N) seguía sentada. —Lleven a (T/N) a la otra sala, Satsuki los guiara.

(T/N) se paró de su lugar aún medio dudosa y siguió a la peli rosa junto a sus amigos. Cuando llegaron a la sala que Shiori lo había mandado todos los herederos estaban adentro por lo que (T/N) dudo un poco en entrar.

—Tranquila, si una de esas bestias te hace algo solo grita y todos correremos a salvarte. —Aseguró Momoi.

—Mo, Momoichii estas siendo cruel al ponerle ideas en la cabeza a la princesa. —Se quejó un chico rubio desde adentro de la habitación.

—Todos ladran, pero ninguno muerde. —Aseguró la chica de ojos rosas dándole una palmada a (T/N) para que entrara a la sala.

— ¿Eh? Espe…

La chica fue empujada dentro de la sala y antes de que sus amigos pudieran alcanzarla Momoi había cerrado la puerta tras la Shirosaki. Al otro lado de la puerta podía escuchar como Chitoge y Ran hacían berrinche al no poder entrar a la sala con (T/N). Mika solo parecía estar soltando los pocos insultos en otros idiomas que conocía gracias a algunos videojuegos y nobelas.

Dentro de la sala había 9 personas contándola a ella. Todos eran hombres excepto una mujer de cabello naranja muy corto apenas por debajo de los oídos, pero de ojos muy celestes al igual que el chico que había a su costado que mantenía una cara de póker. A su otro lado estaba sentado un chico de cabello rojo oscuro que fulminaba con la mirada al chico moreno de cabello azul.

—Ven y siéntate con nosotros, princesa. —Dijo el chico rubio pasando un brazo por encima de los hombros de la chica y obligándola a sentarse junto a él.

—Debería dejar que ella haga lo que quiera, Ryota. —Habló el chico peli rojo.

(T/N) miró al chico y se quedó sorprendida. Inmediatamente lo reconoció, Akashi Seijuuro. El hijo de su tía Shiori y por ende su primo.

— ¿No deberíamos presentarnos para que por lo menos sepa como dirigirse a nosotros? —Preguntó la chica.

— ¡Eso, eso! —Exclamó el chico rubio. —Yo soy Kise Ryota, me gusta ir al karaoke, mi comida favorita es la sopa gratinada de cebolla y mi tipo de chica es una que…

— ¡No es necesario dar tanta información, Kise! —Exclamó el chico de cabello azul.

—Pero yo quiero que la princesa me conozca bien para que me elija. —Se quejó el chico apretando el agarre sobre el hombro de (T/N).

—Solo quieres a Shirosaki para subir en la jerarquía de las familias. —Opinó el chico de cabello azul. —Después de todo, los Kise son los últimos en la jerarquía.

—Tú no eres quien para hablar, Daiki. —Opinó Akashi. —Los Aomine también están abajo casi tanto como los Kise.

—Tú tampoco deberías hablar, Akashi-kun. —Habló el chico de ojos celestes. —Los Akashi son tan vulnerables como las demás familias a caer al final de la jerarquía.

—No deberías hablar conmigo de manera tan insolente, Tetsuya. —Habló el peli rojo.

—Ya paren de pelear, Shirosaki debe estar cansada de peleas tontas. —Dijo el chico de cabello verde acomodándose los lentes.

—Mido-chin, pero si fue tu mamá la que provoco a la tía Shiori. —Habló un chico muy alto de cabello violeta.

— ¿Se van a presentar o no? —Preguntó molesta la peli naranja. — Hablando en serio, Shirosaki debe estar cansada de peleas infantiles. —Todos la miraron con cara de ¿hablas en serio? —De hombres. —Aclaró la chica cruzándose de brazos haciendo que los demás callen. —Yo soy Derys Anabelle, puedes llamarme An. Soy una de los posibles sucesores del clan Kuroko.

—Yo soy Kuroko Tetsuya, el actual sucesor, es un gusto conocerte. —Se presentó el chico de ojos celestes al lado de la peli naranja a lo que (T/N) respondió con una leve reverencia.

—Yo soy Kagami Taiga, al igual que An, soy un posible sucesor de la familia Kuroko. —El otro chico al lado de la peli naranja se hizo una seña con la mano a manera de un saludo.

—Yo soy Akashi Seijuuro, el heredero de la Familia Akashi. Aunque al parecer eso ya lo sabes por mi madre. —El chico sonrió de manera arrogante haciendo a (T/N) tragar en seco.

—Cierto. —Susurró el chico de cabello violeta. —Había olvidado que la tía Shiori era la mamá de Akachin.

—Eso parece que le da a Akashi la ventaja sobre nosotros.

—No lo creo, Shin-chan. —Dijo An. —Tanto Akashi-kun como ustedes tienen oportunidad con Shirosaki.

—Los Kuroko tenemos más convenios con los Shirosaki de los que ustedes juntos tendrían. —Opinó Kagami.

—Tigger, ya deja de joder. Creo que ella por lo menos quiere saber nuestros nombres. —Se quejó An dándole un codazo en las costillas. —Ese monstruo gruñón de piel morena es Ahomine Daiki. —Presentó la chica señalando al chico recibiendo una queja por parte de este quien comenzó a lanzar maldiciones contra ella quien ni se inmutaba. —Ese monstruo glotón de por allá es Murasakibara Atsushi. —Señalo al chico de cabello violeta quien solo asintió con la cabeza a la explicación de An. —Ese alienígena que tienes al lado ya lo conoces. —Kise comenzó a hacer pucheros quejándose de la crueldad de la mujer. — Al señorito todo poderoso también. —Akashi la miró como si fuera un bicho raro. — Así que el niño de lentes con cabeza de rana se llama Midorima Shintarou, nanodayo. —Explicó imitando el acento del peli verde.

Todos los chicos comenzaron a pelear con Anabelle por la explicación que le había dado a (T/N) quien poco a poco empezaba a reír.

— ¿Y a ti que te pasa? —Preguntó Aomine con molestia.

—Ahomine. —An le dio un golpecito en la frente. —No seas tan irrespetuoso, y por cierto, Shirosaki-san aún no se ha presentado.

—Lo siento. — (T/N) se limpió unas pequeñas lágrimas de la risa. —Es que ustedes son tan enérgicos. Yo soy… —Todos se quedaron mirándola esperando a que hablara. Pero ella se quedó helada. Por un momento casi decía su apellido real. —Shirosaki (T/N), es un placer conocerlos, sucesores de los otros 6 grandes clanes. —Dijo con decisión a lo que los demás sonrieron.

—Bienvenida a los yakuza, (T/N). —Dijo An tendiéndole la mano para ayudarla a pararse. — Ahora vamos todos a jugar a las traes.

—Sí, hace mucho que no jugamos todos juntos. —Comentó Kise dando saltos en su sitio.

— ¿Están seguros de querer jugar? —Preguntó Kagami rascándose la nuca.

—Por mí no se preocupen. —Dijo Kuroko.

—Nadie se preocupa por ti. —Exclamó Aomine. —Al final de cuentas, al final nadie te nota cuando jugamos a las traes o policías y ladrones.

—Por eso yo siempre ganó. —Presumió Kuroko.

—Esta vez ganaré yo, solo yo puedo vencerme. —Dijo Aomine señalándose a sí mismo.

—Daiki, yo soy absoluto. Es irrefutable el hecho de que yo ganaré. —Dijo Akashi dándose aires de grandeza.

—Pues yo tampoco pienso perder. —Dijo Kise.

—Kisechin, si sigues hablando así te aplastaré. —Murasakibara se paró de su asiento.

—Según Aho-asa cáncer está en el primer puesto. Daré todo mi esfuerzo. —Dijo Midorima.

—Pues entonces, es la guerra. —Kagami se puso al lado de Kuroko.

An y (T/N) miraban a los chicos del otro lado de la sala como si fueran mocos pegados en la pared pues estos parecían decididos a no perder. El ambiente se estaba poniendo poco a poco muy tenso y ya se podían sentir las llamas y los rayos que soltaban los chicos con la mirada.

—Mejor vayamos por más gente. —An abrió la puerta de la sala a donde estaban los chicos que habían quedado atrás junto a Momoi y los amigos de (T/N). —Oigan, ¿no quieren jugar a las traes con nosotros? —Preguntó con mucho ánimo.

—Por supuesto, hace mucho que Dai-chan y yo no jugamos. — Comentó Momoi parándose muy animada del cojín donde estaba sentada.

—Yo entró, será divertido ver a Shin-chan corriendo, él no es muy veloz. —Dijo Takao.

—Si tú y Tigger van a jugar, no me quiero perder de esto. —Comentó Himuro. —Además si dejo solo a Atsushi se puede meter en problemas.

— ¿Ustedes jugaran? —Preguntó An a los amigos de (T/N).

—Las traes es un juego de niños. —Comentó Chitoge.

—Yo si quiero jugar. —Apoyó Mika.

—Yo no puedo, no traje mi inhalador… —Dijo Ran con semblante triste.

—Yo me quedaré contigo. —Dijo Chitoge intentando animar a su hermano. —Mika, te dejo a (T/N), que no se meta en problemas.

—Bien, ¡entonces vamos! —Exclamó Momoi guiando a todos por los pasillos de la casa de los Shirosaki hasta salir al jardín.

Ya todos en el jardín los chicos seguían mirándose entre ellos con furia, Takao y Himuro reían junto a Momoi y Mika. Chitoge y Ranmaru los veían con un aire nostálgico desde las escaleras que unían la casa y el jardín.

— ¡Oh! Esperen, se e acaba de ocurrir algo mejor. —Momoi entró corriendo a la casa y luego de un rato salió con unas cintas en su mano. —Juguemos al Shippo-tori.

— ¿Qué? —Todos los chicos la miraron extrañados.

—Sí, ya saben. Cada uno lleva una cinta y al final quien se queda con su cinta es quien gana. —Dijo la chica entregando a cada uno una cinta de color respectivamente con su color de cabello, en el caso de Himuro, Takao, Mika y (T/N) fue del color de su familia. —Tendremos el tiempo límite de media hora, ¿les pareces?

—Bien, pero hagamos esto más interesante. —Dijo Akashi atándose la cinta al cinturón al igual que los demás presentes.

— ¿Qué propones, Akashi? —Preguntó Midorima.

—Digamos que la cinta de (T/N) vale por dos cintas, quien tenga más cintas al final del juego gana y tendrá una cita con ella.

— ¡¿Qué?! —Exclamó Mika en defensa de su amiga. —No pueden hacer una apuesta de tal calibre. —Se quejó la castaña.

—Sí, podemos. —Dijeron los chicos al unisonido.

—Tranquila, Mika. Yo tampoco pienso perder. —Dijo (T/N) calmando a su amiga.

—Ara, ara, parece que la princesa también se pone competitiva. —Comentó Takao.

—Bien, son las 6 y media, a las 7 se termina el tiempo. A las chicas nos tendrán que dar 10 segundos de ventaja para alejarnos y estaremos en grupos. Pero si le quitan una cinta a una chica la otra puede aún correr. ¿Queda claro? —Preguntó An mirando a los demás y tomando la mano de (T/N).

— ¿Eh? ¿Por qué debemos darles ventaja? —Aomine se quejó.

—Porque ustedes comen como bestias, pelean como bestias, corren como bestias y juegan como bestias. —Se quejó la peli naranja.

—Me parece justo. —Opinó Akashi. —Después de 10 segundos, nosotros tendremos otros 5 para alejarnos.

— ¡Pues, que empiece! —Exclamó Kise.

Momoi cogió de la mano a Mika y se fue corriendo con dirección al pequeño bosque del jardín mientras que An jalaba a (T/N) al lado contrario rodeando la casa. Las dos herederas dejaron de escuchar las voces de sus compañeros cuando iban en el número 7 pues habían entrado en la casa por la puerta principal prácticamente pasando por enfrente de todos sus subordinados y luego por la sala por donde estaban las cabezas de familia.

—Si alguno de los chicos pregunta por nosotras no les digan nada, estamos jugando al Shippo-tori. —Dijo An antes de salir por otro pasillo dejando sorprendidos a los adultos quienes al analizar la situación empezaron a reír.

Anabelle llevo a (T/N) por un montón de pasillos hasta que entraron a un sótano y siguieron por un largo pasillo muy oscuro hasta que llegaron a una sala subterránea con pequeñas ventanitas cerca al techo por donde entraba luz.

— ¡An-chan! —Escucharon del otro lado de la sala.

Eran Momoi y Mika aun con sus cintas en sus cinturones donde colgaban sus espadas. An soltó la mano de (T/N) y le pidió que retrocediera mientras sacaba su espada y corría en guardia hacia Momoi quien también soltó a Mika y corrió a enfrentarse a la Kuroko.

—No perderé esta vez, Satsuki. —Dijo An chocando su espada contra la de Momoi.

—Pues yo no me rendiré tan fácil, An-chan. —Respondió la peli rosa.

Por el otro lado de la sala Mika y (T/N) se juntaron a ver como las otras chicas peleaban enérgicamente por ganarse la cinta de la otra.

— ¿No se supone que nosotras también deberíamos pelear por nuestras cintas? —Preguntó Mika.

— ¿Piedra, papel o tijera? —Preguntó (T/N) mirando a su amiga.

—Ya, piedra, papel o tijera. —Dijo la chica mientras agitaba su puño frente al de (T/N).

—Lagarto. —Dijo (T/N) haciendo la forma de una boca con la mano.

—Papel. ¡Ah! ¡No puede ser posible! —Gritó Mika cogiéndose la cabeza y alborotando su cabello. —Tú y Chitoge siempre me hacen lo mismo. —Se quejó la chica sacándose la cinta del cinturón.

—Para que nos enseñaste el piedra, papel y tijeras de Big Bang. En un inicio, fueron tú y Ran los que siempre nos ganaban con Spock y el lagarto.

Mika hizo un puchero ignorando a su amiga.

—Listo. Gané, ¡en tu cara, Satsuki! —Gritó An dando saltitos con una cinta rosa en la mano.

—Demonios, eres una tramposa, An.

—En un inicio el juego consiste en quitarle la cinta a otra persona, nunca en decidir quién gana un duelo. Ahora, eliminare a tu compañera. —La peli naranja comenzó a acercarse a Mika con la espada en alto.

— ¡No! ¡(T/M)-chan ya tiene mi cinta, yo me rindo! —Exclamó la chica ocultándose tras su amiga.

—Entonces, vámonos de una vez, Shirosaki. Los chicos ya deben saber que estamos aquí abajo. —Explicó la Kuroko jalando a (T/N) por donde Momoi y Mika habían salido.

—Suerte. —Les desearon las perdedoras.

Las dos siguieron por el largo pasillo hasta que se bifurcaba el camino. Ellas siguieron derecho pero escucharon unas voces del otro lado. Era Takao insistiéndole a Midorima que debía entrar. An le tapó la boca a (T/N) y la empujo de regreso hacia el otro camino. Las dos corrieron por unas escaleras hasta llegar a una puerta pegada al techo. La deslizaron de a pocos hasta poder sacar un poco la cabeza. Las dos salieron lentamente y se ocultaron tras unos arbustos y observaron el panorama. Estaban exactamente donde el juego había empezado. (T/N) intento pararse pero An le piso el kimono haciéndola caer de rodillas. La chica de ojos celestes le hizo una seña para que guardara silencio y miro un reloj de pulsera. Habían pasado 20 minutos. Anabelle buscó a los pies del arbusto una piedras y la lanzo a otro arbusto muy cerca del que estaban.

—Espero que Taiga me perdone…—Susurró para sí.

— ¡Auch! —Se escuchó del otro arbusto.

De la nada los otros herederos aparecieron de otros lugares y corrieron a donde se escuchó el sonido. An cogió a (T/N) y tiro de ella hasta la entrada de la casa donde Chitoge y Ran abrieron y cerraron las puertas para ellas a penas las vieron salir de su escondite. Las dos corrieron escaleras arriba hasta llegar a la tercera planta.

—Faltan unos 8 minutos, tú escóndete hasta que haya pasado el tiempo. No olvides por dónde has ido, es fácil perderse en esta casa. Yo bajaré al segundo piso por si alguno de los chicos llega a subir. Suerte, Shirosaki. —An se despidió y bajo rápidamente por las escaleras.

(T/N) entró en una habitación al azar y cerró la puerta tras ella sin hacer ruido. La sala estaba vacía, parecía una habitación, pero a uno de los lados había un altar funerario con dos fotografías. Le costó un poco reconocerlos pero no fue muy difícil. Eran dos señores de muy avanzada edad. El hombre tenía el cabello del mismo color de su madre y la señora tenía los mismos ojos de (T/N). No había que ser adivino como para saber que eran sus abuelos.

—Shirosaki Yuu, 29va cabeza de la Familia Shirosaki. —Leyó en para sí misma en voz baja al ver una tablilla junto a la foto.

La chica aun escuchaba los gritos, choces de espada y ¿era en serio lo que estaba escuchando?, si, y disparos de bala en el patio, era obvio que tardarían en darse cuenta que ella y An habían entrado en la casa, por lo que (T/N) se puso a rezar por sus abuelos.

No demoró mucho, pero si lo suficiente como para que el tiempo acabara o eso pensó ella por lo que decidió salir. No había dado ni dos pasos fuera de la habitación cuando sintió que algo la jalaba justo del cinturón donde colgaba la cinta blanca.

(T/N) volteó y se sorprendió verlo ahí, no era justo en ningún aspecto. Quería gritar del susto que le había dado y patearlo por asustarla, tenía muchas ganas pero el valor le falto por lo que sus piernas fallaron cuando este la jalo a sus brazos y le susurró que ahora era suya.

I'll be the Empress

Dani: ¿Les gusto? A que si~ Bueno, espero que tengan queja, comentarios, tomatazos, ect. Igual les dejo algunas preguntas.

PREGUNTAS:

1)¿Quién era el chico que te atrapo? (Dani: el chico más votado será el ganador de la cita)

2)¿A donde debería ser la cita?

3)¿Quien es tu chico favorito?

Dani: Bueno, sin más me despido. Así que comenten rápido chicas, chicos, para ir escribiendo el siguiente capitulo! Bye bye~