Disclaimer: La historia medio calentona es mía, pero los personajes no.

Último capitulo... me demoré mucho, lo siento, la consola del wi-fi se descompuso y ya verán como ando en el internet... queda solo el epílogo... ¿Quieren epílogo? ^_^


Te robaré


Cap. 7

- Inuyasha, es hora de que te enteres de algo que pasó en Smartvillage – anunció.

-.-

- ¿Qué te traes entre manos, Rin? – preguntó el joven de ojos dorados, un tanto incómodo por la situación por la que tuvo que pasar su primo a causa de su esposa.

- Ahhh… Sesshomaru, Kagome me va a odiar, debí de insinuar la noticia del embarazo de un modo más sutil… soy una tonta – estuvo triste, aquello no hubiera sucedido si no fuera por su gran boca.

- Tranquila, estoy seguro de que no se molestará…

- Y ¿tú qué sabes de ella? – ahora se molestó. Sesshomaru no era nada tonto, ya podía predecir qué era lo que su joven esposa tenía, pero quería que ella misma se lo diga –y esperaba que tampoco se lo confiara a la prometida de su primo, ya que con el humorcito que se cargaba, estaba seguro que también se le escaparía a ella – aparte, ya se había dado cuenta desde hace una semana de lo que le sucedía, y aun así no había querido hablar de sus sospechas.

-.-

- ¿En serio?... ¿Mi padre te lo dijo en sueños? – preguntó él, con un tono irónico.

- Si, te acabo de decir que eso sucedió cuando estábamos en Smartvillage, cuando me desmayé luego de haberle gritado sus verdades a mi madre – trató de explicar algo desesperada – Me crees… ¿Verdad?

- ¿Cómo no creerte amor? Todo lo que me has dicho hasta ahora han sido verdades, ¿Y cómo te la pago yo?... Robándote de tu casa, despojándote de todas tus comodidades… creo que no debí de hacerlo y… – No pudo continuar, ya que sus labios fueron apresados inmediatamente por los de ella.

- No es robarme cuando yo accedo a irme contigo Inuyasha… Es lo mejor que pudo haberme pasado – sonrió – No me arrepiento de nada.

- Pensamos igual amor…– se acercó a ella para besarla de nuevo, pero se acordó del tema hablado con su primo, y pensó que ese era el momento perfecto de darle a conocer sus planes – Kagome…

- ¿Si?, dime Inuyasha – estaba un poco consternada ante el cambio súbito.

- Estuve hablando con Sesshomaru, y quería preguntarte si… si estarías dispuesta a quedarte aquí conmigo, casarnos y formar una nueva vida, juntos… los tres – la cara de sorpresa de Kagome era impresionante.

Se había quedado como piedra… como si estuviera congelada.

Hasta que movió sus labios para susurrar cuatro palabras.

- ¿Lo dices… en serio? – preguntó, aún sin cambiar su estado quieto y estático.

- Claro que sí… que obtendría yo con mentirte – sus ojos brillaban más de la cuenta, como si lo que hubiera dicho fuera realmente bueno para ambos –y vaya que lo era–.

Quería una respuesta rápido, pero lo que se venía no lo esperaba…

-.-

Cuatro meses después…

- Inuyasha… - gritó la joven madre, acostada en la cama con dosel, acariciando su pancita abultada por sobre el angosto camisón blanco – ¡Inuyasha! – volvió a gritar y el que no viniera rápido la sacaba de quicio.

Harta de que no le hicieran caso, se levantó de la cama y caminó descalza hasta la puerta.

- ¡Inuyasha! – gritó de nuevo, pero él ni señales de vida daba, así que se hartó de esperar.

Bajó lentamente por las escaleras y se fue directamente a la cocina, encontrándose con Kaede preparando algo de olor agradable.

- Hola Kaede, me podrías decir ¿Dónde diablos se fue Inuyasha?, estoy llamándolo y no me hace caso como las otras veces – se quejó, sentándose en una de las sillas de madera que estaban allí.

- Hola señora Kagome, el señor Inuyasha está con Totosai, ayudándolo con el parto de las vacas y supervisando algunas herramientas nuevas para el arado – explicó sin dejar de revolver la olla – y… ¿Para qué lo llamaba señora? – recién se volteó y al ver el estado de la mujer, le dio la vuelta a la gran mesa que abarcaba la mitad del lugar y fue hasta Kagome – Señora Kagome, ¿Por qué sale así de repente?, y encima con ese delgado camisón, le puede hacer daño a la criatura.

- Tranquila, no pasa nada, además, hace mucho calor Kaede… solo buscaba a Inuyasha porque se me antojó comer una manzana – observó el cuenco de frutas y se le llenó de agua la boca, Kaede se dio cuenta de ello y se apresuró a dársela – Gracias, lo necesitaba.

- Kaede, Totosai me pidió que…– entró Inuyasha – Kagome ¿Qué haces aquí?, debías estar descansando para la visita de más tarde – se sorprendió un poco ya que ella misma le había propuesto quedarse en la cama hasta la noche

- Es que tenía hambre, y como tú no te percatabas de que te llamaba, entonces bajé a comer – se ruborizó, como una niñita pequeña que estaba confesándole las travesuras que hacía a sus padres.

- Lo siento, es que yo estaba…

- Tranquilo, Kaede ya me explicó – se levantó con cuidado y caminó hasta su esposo, quien seguía parado en el umbral de la puerta - ¿A qué hora te dijeron que llegaban?

- En la noche, se quieren quedar toda la semana para conocer el estado de su hermosa hija embarazada – abraza a Kagome con cariño, mira a Kaede como diciéndole "déjanos a solas un momento" – Que bueno que tus padres entendieran nuestro amor.

- Aun no entiendo… ¿Cómo fue que nos encontraron? – murmuró pegada al pecho de su –ahora- esposo.

- No lo sé Kagome… no lo sé…

-.- Flash Back -.-

Cuatro meses antes

Quería una respuesta rápido, pero lo que se venía no lo esperaba… al menos Kagome no se lo esperaba.

- Kagome… hija, por favor perdóname… por todo – se escuchó la voz de una mujer – por favor – se le escaparon unas gotas de lágrimas y se abalanzó sobre su hija para darle un gran abrazo.

La joven voltea y observa a su madre entrando por la puerta con su padre.

- Pues… yo…yo… está bien, pero con una condición.

- ¿Si?, dime – trató de dejar de llorar, pero le fue imposible, por lo que tuvo que hablar con sollozos.

- Déjame tranquila con Inuyasha, él solo quiere lo mejor para mí, así que déjanos en paz… a las dos.

- Esta bien hija – la abrazó de nuevo – te quiero mucho.

Ella no respondió, pensando que tal vez fuera una sucia treta de su madre para separarla de Inuyasha, pero todo cambió cuando su padre saludó con cordialidad a Inuyasha y le pidió que hablaran un momento… una conversación de hombre a hombre.

Obviamente, ella quiso saber qué era eso que su padre quería hablar con Inuyasha, hiso todo para preguntarle a su madre, pero no había caso, no le diría nada, así que le invitó a tomar un té con Rin, para hablar un momento y ponerse al tanto de las últimas novedades –aunque dentro de ella, sabía que no iba a dejar la insistencia pendiente-.

En el despacho de Sesshomaru

- Bien, señor Higurashi, veo que mi carta le llegó – habló, sentándose en la gran silla detrás de la mesa.

- Si Taisho, mira, si puedes darle todo aquello que me hablaste en la carta entonces… prometo dejarla en paz… más bien, dejarlos a ambos en paz, y por supuesto cuidando a mi nieto – lo dijo una vez sentado en la silla frente a Inuyasha.

- Bueno, del embarazo no puedo estar seguro – se levantó y caminó hacia la ventana, observando a su prometida hablando pacíficamente con su madre y con la marquesa – Ella está convencida de que lo está, así que debo confiar en su palabra.

- Se nota que la quieres mucho – no se movió de su sitio. Observaba como aquel muchacho miraba embelesado la ventana – Lamento no haber escuchado antes tus palabras, creo, que lo que le puedes dar es mucho más de lo que yo podría darle.

- Ahí se equivoca – volteó y lo miró fijamente – Yo le prometí darle riquezas, un título, comodidad, un techo y mucho de mi amor… pero solo le puedo prodigar el amor de pareja, usted y su esposa le dan aquel amor de padres que no se compara con nada… por ejemplo mi padre, señor Higurashi… yo viví con él en la pobreza desde que nací hasta que comenzamos a vivir en su casa, pero con todo eso, me apoyaba, apoyaba el amor que le tenía a Kagome, a sabiendas de que era prohibido… mi padre era uno de los que ya no hay… hasta que…

- Muchacho, lo lamento demasiado, yo solo quería lo mejor para ella y lo de las insinuaciones de mi esposa… pues, ya lo comenté con ella, me dijo que estaba arrepentida por haberse metido con su madre… aún no me recupero del todo al saber que ella tenía un segundo motivo para matarlo.

- Señor Onigumo, no podía poner mis manos en Lady Kikyo porque la consideraba una madre… le había tomado mucho respeto por ser la madre de Kagome, hasta que sucedió lo de las propuestas… pero si ella está arrepentida, entonces la perdono ya que vamos a ser familia dentro de poco.

- Gracias muchacho.

- De nada señor.

- No me digas señor, dime "padre"

-.- Fin del Flash Back -.-

- Bueno vamos a seguir con los preparativos, ve a cambiarte ¿Si amor?

- Esta bien, pero ¿Me acompañas al dormitorio? - olió profundamente a Inuyasha.

- ¿Para qué? – se hiso el inocente. Ya sabía que era lo que quería, pero francamente no podía estar más feliz ante los -calientes- antojos matutinos de su esposa.

- ¿Nadie te dijo que te ves MUY bien con la camisa empapada de sudor?

- Mmm… al parecer no… - la levantó estilo nupcial y caminó hasta llegar a la escalera para gritar - ¡Kaede, dile a Totosai que se encargue de todo, ahora estoy ocupado! – y subió corriendo hasta su habitación, para que después de unos minutos se escuchen gemidos y gruñidos en el interior.

-.-

- ¡Hola hija! – gritó Lady Kikyo. Era una de esas -pocas- veces en que dejaba salir a flote sus emociones.

- Hola madre – la abrazó efusivamente – y ¿Mi padre?

- Hablando con Inuyasha sobre el trabajo que tuvo al ayudar con el parto de las vacas y algo de unas herramientas para el arado.

- Bueno, últimamente ha tenido mucho trabajo, y yo también, ya que al ser madre primeriza, tengo nervios por el parto.

- Kagome, no tienes que preocuparte por eso, estás teniendo un embarazo normal, así que el bebé va a nacer sano y fuerte.

- Sí… lo se

-.-

Ambos estaban en su habitación… la habitación que empezaron a compartir después de la reconciliación que tuvieron con los padres de ella.

La imagen dentro era romántica. Todo estaba iluminado por velas y pétalos de rosas rojas estaban esparcidos por el piso junto con la ropa que les estorbaba momentos antes…

En la cama había un par de personas amándose por segunda vez en la noche, el dosel les daba intimidad y difuminaba los destellos de luz.

- Inuyashahhh… ya voy… Ahhh… a llegar.

- Córrete conmigo… Ahhh… Kagomeeehh

Ambos llegaron al clímax al mismo tiempo, observando luces borrosas en el lugar en el que se encontraban.

Inuyasha posa su cabeza en el valle de los senos de Kagome sin separar la unión de ella, mientras que ella pasaba sus manos por su plateado cabello, haciéndole cariños y acariciando su perfecta espalda.

- Inuyasha…

- ¿Mmm… dime? – murmuró contra su piel.

- Lo que me habías dicho cuando empezó todo… eso de robarme, ¿Lo decías en serio?

- Kagome – se levantó y se sentó encima de ella a horcajadas – Yo hubiera hecho lo imposible por estar contigo, con o sin la aprobación de tus padres… nunca lo dudes – la besó lenta y apasionadamente.

- Te amo Inuyasha.

- Yo también… a ti y a nuestro bebé.

Volvieron a hacer una y otra vez el amor profesándose así, lo profundo de sus sentimientos… aquellos que nunca se irían…

FIN


Buenoooooo... ahora sí, fin...

Pues ya saben, si quieren -o si no quieren- epílogo

Me avisan, ¿Sí?

BYE

By: valeaome :3