¡Hola, hola!
Disclairmer: Ni los personajes ni la trama me pertenecen, yo solo soy una fans que tome prestado los personajes para satisfacer mi espíritu de fan.
Walking along an extended road
(Caminado a lo largo de un extenso camino)
IV
Moneda de cambio.
"Daryl aún se culpa. Lo noto cuando me mira cuando cree que no lo noto, o cuando me estrecha en sueños o acaricia esas viejas cicatrices que ya no duelen, al menos a mí ya no me molestan. Aunque él no pueda decir lo mismo. Pero él lo entiende, sabe que lo tenía que hacer, por Judith y por él, por los tres.
¿Qué es lo que soy ahora? He cambiado, no soy lo mismo que era. No soy esa Beth que disfrutaba de cocinar con su madre, o que esperaba a su padre con una sonrisa. Esa niña murió, este mundo la enterró. Yo la mate. Tuve cambiar, adaptarme, convertirme en algo que nunca pensé ser. Por ellos, por mí, por nosotros.
Mientras estemos vivos, hay esperanza.
A veces sueño con él. Sus ojos eran grises, duros, peligrosos. Era un lobo hambriento, una hiena, un demonio con piel de hombre. Me salvo, nos salvó, pero a cambio de qué…"
"Habíamos logrado escapar de los muertos, pero nos encontramos con algo peor. Los muertos no eran nuestra única preocupación. Nunca lo fue."
.
- Vaya, vaya… ¿Qué tenemos aquí?
El miedo es una emoción cruda, primitiva y en ocasiones opresivas, un nudo en la garganta que te quita el aliento.
Beth había aprendido a vivir presa del miedo desde que todo comenzó. Se había acostumbrado a sentir su roce helado, a los escalofríos que trazaban un camino desde la base de su espalda hacia la nuca y al peso en su estómago, ese que nunca auguraba nada bueno. Sin embargo, no importaba lo mucho que lo había experimentado a lo largo del apocalipsis, aun no era capaz de controlar de todo cada una de sus reacciones ante cualquier situación. En ocasiones, el miedo nublaba su juicio, y se sentía de nuevo esa pequeña que se escondía tras las piernas de su padre, y que simplemente se quedaba paralizada sin saber cómo reaccionar ante los monstruos de su infancia.
Justo como en ese momento.
Alrededor de seis hombres los habían rodeado mientras ellos se encontraban distraídos. Hombres de aspecto salvaje y miradas fieras, armados hasta la punta de los dientes por lo que podía apreciar.
Su campo de visión comenzó a nublarse mientras observaba a los desconocidos, sentía las lágrimas acumularse en sus ojos y como su pulso se podía confundir con el de un hombre borracho de lo inestable que se encontraba. Sentía el palpitar de su corazón como un estruendo en sus oídos. A penas atinó a rodear a Judith con sus brazos, buscando en ella la seguridad que parecía haberse esfumado con la sola visión de aquellos hombres que se asemejaban tanto a una manada de hienas rodeando a su presa. Las palabras de Daryl, parecían martillarle la sien una y otra vez.
"Ya no queda gente buena"
Daryl la cubría lo mejor que podía, su enorme existencia se interponía entre ella y los recién llegados. Desde atrás, podía apreciar los músculos de la espalda del hombre tensarse, el esfuerzo que hacía para mantener la ballesta en alto en una postura defensiva. Él parecía estar hecho para aquel mundo, a diferencia de ella, que en ese momento se sentía como un conejillo rodeado de lobos.
- ¡Jo! ¡Un arquero! - Celebró el que parecía ser el líder de aquella jauría.- Impresionante… Son pocos los que tienen esa clase de habilidades.
El cazador, como toda respuesta, aferró con más fuerza su arma y apunto hacia el hombre que acababa de hablar, ninguna emoción deformaba su rostro.
- Alzado el hombre ¿no? - Se burló.
- ¿Le enseñamos a comportarse, Bram? - Inquirió uno de los desconocidos, cuyo rostro alargado y sucio le recordaba al de un perro.
Ante las palabras del hombre, Daryl dirigió su ballesta hacia este, dando unos pasos atrás de manera de actuar como un escudo humano entre ella y aquellos hombres.
- No es necesario, Dick - Dijo Bram, quién parecía ser el líder de aquel grupo.- De momento.
La voz de aquel hombre se le antojaba peligrosa, le recordaba a letalidad que se escondida en el discurso del Gobernador, la amenaza insipiente bajo la jovialidad de las palabras.
-A ver, amigo…- Comenzó, acercándose con seguridad a Daryl.- Si se diera la posibilidad que llegaras a disparar, ya sea a mí o a cualquiera de mis chicos, te aseguro que no saldrías vivo de aquí. Ni tú, ni esa linda chica que tienes ahí escondida.- Explico el hombre, sonriendo de tal manera que sus dientes amarillentos por el tabaco quedaban a la vista - ¿Y no queremos que nadie salga herido, verdad?
Daryl no bajo su arma pero al igual que Beth habían captado a la perfección la amenaza. El cazador acorto la distancia que lo separaba de la rubia sin apartar los ojos de aquellos desconocidos. Beth aprovecho la cercanía para incorporarse con dificultad y ocultarse tras la enorme figura de Daryl, acomodó a Judith en sus brazos de manera de poder tomar el cuchillo con su mano derecha y esconderlo bajo la frazada de la pequeña.
- ¡Ey, hombre! - Exclamo el líder, Bram - Relájate, no queremos enfrentamiento.
- ¿Y qué es lo que desean entonces? - Inquirió el cazador, siempre a la defensiva.
- Pues veras…. - Empezó, su sonrisa traicionera parecía crecer con cada palabra.- Mis chicos y yo estamos algos jodidos, un maldito grupo de monstruos… Bueno, digamos que decidieron que era divertido comer gente.- Escupió al piso.- Si, como lo oyes, no solo los bichos muertos lo hacen, también lo vivos. Y la verdad es que, como decirlo, nos jodieron un poco.
- Mucho…- Comentó un afroamericano, cuyo rostro se encontraba desfigurado por una cicatriz.
- Si, mucho.- Bram ya no parecía tan sonriente.- Así que le dimos caza como esos hijos de puta hicieron con nuestro grupo, oh, hubieras visto la masacre que se armó. Sangre, viseras, todos esos jodidos muertos arrastrándose de un lado a otro...
Beth no pudo evitar sentir nauseas, su imaginación volaba, y de repente se veía a ella en aquel campo de batalla que el hombre describía.
- La cuestión es que ellos acabaron siendo comida de muertos, bien por nosotros. Pero también perdimos a varios de los nuestros, así como armas y provisiones, y el puto camión con el que nos movilizamos. De verdad que nos jodieron esos hijos de putas caníbales, ah, es que si fuera rencoroso iría por ellos hasta ese tal Terminus… Pero me joden las pelotas, así que mejor a sobrevivir que ir por esas putas.
El gemido de un caminante interrumpió el discurso de Bram. Rápidamente los hombres intercambiaron una mirada y sin mediar palabra, un hombre musculoso con los más varios pintos tatuajes adornando sus brazos desnudos, se dio la espalda y se fue en dirección del gemido.
- Como venía diciendo antes de que nos interrumpieran - Continuó - Necesitamos armas y esa ballesta que tienes ahí nos vendría como anillo al dedo - Explicó, mordisqueándose el pulgar.- Y a decir verdad, los cuchillos que cargan, y en ese bolso debe haber algo que nos sirva.
- Daryl…- Dejó escapar Beth, un gemido que delataba el miedo que parecía haberla dominado. Bram sonrió.
- ¿Y por qué no? Hace tiempo que ni mis chicos ni yo hemos podido tener un polvaso como Dios manda.
Sus ojos recorrieron con tal intensidad la figura de Beth, que la chica sintió que se encontraba desnuda ante los ojos de aquel hombre. Ahogo un gemido apegándose más a Daryl, cuya mirada ardía más que nunca y por primera vez desde que lo conocía, se le antojaba un hombre peligroso.
- No te atrevas - Gruño, tan bajo y letal, que le recordó el bramido de un lobo.
- ¿Qué? ¿Me mataras? - Bram dejo escapar una carcajada que resonó en los oídos de la rubia.- ¡Si todos ya nos encontramos jodidamente muertos! - Exclamo.
- Déjala en paz - Volvió a sisear.
El crujido de un par de ramas rotas les advirtió que el hombre que había ido tras el caminante se encontraba de vuelta, volvían a ser seis contra dos.
Beth hundió su rostro en la coronilla de Judith, no pudo evitar cerrar los ojos y pedir a quién estuviera ahí que la escuchara, que por favor les libraran de aquellos hombres. Pensó en Shawn, en su padre, en Maggie. En Rick y en Carl, en sus amigos. Sintió las lágrimas acumularse en sus ojos, por lo cual apretó con quizá un poco más de la fuerza que debía el pequeño cuerpo de la niña, a lo que la pequeña dejo escapar un chillido y empezó a llorar.
- ¡¿Un bebe?! - Preguntó uno de los hombres, al parecer no se habían percatado de la presencia de la pequeña.
- ¡Joder, joder! ¡Calla al maldito mocoso! - Exclamo un tercero, que parecía dirigir su mirada a todas direcciones.- ¡Los muertos!
Bram, cuya expresión se había ensombrecido, reaccionó tan rápidamente que Beth a penas anticipo lo que ocurría. Sin ninguna advertencia, el hombre saco una pistola de la parte atrás de su cinto y apuntaba en dirección a la bebe. Daryl se percató de ello, rápidamente su ballesta apuntaba hacia el hombre, justo a la cabeza.
- Bram - Siseo el afroamericano - No matamos niños. - Sentenció el hombre, quién a su ve apuntaba a su líder con una escopeta.
Beth observo el escenario con los ojos desmesurados. Bram se encontraba serio, letal, con su arma apuntando a una Judith que aun lloraba en sus brazos. Daryl, con aquella misma peligrosidad, actuaba como escudo. Y aquel hombre, defendiéndolos de forma tan improvista, que había desorientado al resto de sus compañeros, cuatro hombres que se dividían entre apuntarlos a ellos con sus armas o hacerlo con su amigo.
- ¡¿Qué coño estás haciendo Dave?! - Pregunto el de cara de perro, Dick.
- No matamos niños. No lo hemos hecho antes y no vamos a empezar en este momento.- Sentenció.
- Bram, la situación se nos está saliendo de las manos.- Admitió el hombre tatuado.
- ¡Tú también, Allan! - Exclamo Dick.- Mátale ya, Bram ¡Los muertos!
- ¡No seas un maldito cobarde, Dick! - Bramo el tatuado.- Maldito cabrón…- Gruño.
- Quiero a la mujer - Admitió Bram - Lo demás me sabe a mierda.
El perno rasgo tan rápidamente el aire que Beth dudo que alguien pudiera haberlo previsto, pero cuando todo el mundo se dio cuenta de ello, el cuerpo sin vida de aquel hombre llamado Bram caía con un peso seco sobre la tierra y una flecha entre los ojos. Sin perder el tiempo, Daryl empujo a la rubia al suelo, apenas dándole tiempo de maromear para evitar que Judith saliera lastimada en la caída. La detonación resonó en sus oídos, la desoriento, llevándola de nuevo a aquel maldito día en que la prisión cayó. Pudo ver de nuevo el intercambio de disparos, la luz del sol resplandeciendo sobre la superficie de la Katana de Michonne, la sangre, los muertos invadiendo su hogar, el cuerpo sin vida de su padre. Daryl, a Daryl luchando lejos de ella.
- ¡DARYL! - Grito, a penas consiente del llanto de la pequeña.
Sin perder tiempo, escudo a la niña con su propio cuerpo y alzo la mirada para encontrarse al cazador sangrando, con un brazo inutilizado pero llevando en el otro el arma que antes le había visto a Bram usar. Ya no era un cuerpo el que se encontraba en el piso, eran dos los que se encontraban inerte y un tercero que lloriqueaba, con un perno atravesándole el muslo. Una nueva detonación retumbo en su oído, al instante que vio al cazador caer de rodillas frente a ella. Una nueva oleada de pánico y desesperación la apreso. Su padre decapitado, Patricia siendo devorada, Jimmy corriendo en una dirección opuesta a ella, su madre muerta. Todos muertos.
- ¡DARYL! ¡DARYL! ¡DARYL! - Chillo, enloquecida. Él era lo único que tenía, era su amigo, su familia. El recuerdo de lo que alguna vez tuvo.
- ¡BASTA! - Bramó el afroamericano, quién pareció salir de su estupor inicial. - ¡MALDITA SEA, BASTA!
- ¡¿Qué coño te sucede?! ¡MATO A BRAM! - Grito el hombre que había disparado a Daryl - Este hijo de puta lo mato - Dijo, pateándole el estómago.
- ¡NO! - Chillo Beth.
- ¡Dije que basta Josh! - Pero el hombre no se detenía, seguía golpeando una y otra vez a Daryl.
Los gemidos interrumpieron la golpiza de ese tal Josh contra Daryl, hasta el llanto de Judith pareció disminuir. Beth se incorporó hasta quedar de rodillas, con la pequeña en sus brazos y el dolor punzante atravesándole el tobillo, las lágrimas ya empapaban libremente su rostro. Necesitaba alcanzar al cazador, asegurarse que se encontraba bien, no podía perderlo a él también. Él le había prometido que le enseñaría a caza, a ser más fuerte, él sabía que era lo único que le quedaba. Judith y ella lo necesitaban.
- ¡Tenemos que irnos Josh! - Exclamo el hombre de los tatuajes, tratando de ayudar a su compañero herido.- Los bichos se acercan y el maldito de Dick se encuentra herido.
- ¡Maldición! - Bramo, dándole una última patada a Daryl antes de apurarse en recoger las armas y mochilas de sus compañeros perdidos.
Beth observó como aquellos desconocidos se apresuraban para marcharse, mientras que con cada segundo que pasaba la cacofonía de gemidos comenzaba a incrementarse, se acercaban, y ellos se encontraban indefensos. De repente, se sentía nuevamente como esa niña que lloraba en la oscuridad tiempo atrás, mucho antes de que Maggie le enseñara que las sombras se acababan con solo encender la luz o que Shawn le jurará que los monstruos de su infancia no eran más que el producto de su imaginación. Se iba, aquellos desconocidos se largaban, dejándolos a la merced de los muertos, ella sin poder moverse y Daryl destrozado a golpes. Morirían, si los dejaban morirían.
- ¡Por favor! - Rogó, odiándose por ello, presa del miedo y la desesperación.- ¡Por favor, no nos dejen!
El hombre llamado Josh le lanzo una mirada de odio, una que le perforo y destrozo, nadie nunca le había dirigido una mirada de aquel tipo.
- ¡TÚ! - La señalo - ¡Tú, maldita zorra! ¡Todo es tú jodida culpa!
- ¡Josh!
- Por favor, por favor, por favor… - Suplico, arropando a Judith con sus brazos.- No lo lograremos, por favor. Yo puedo curarle, yo puedo ayudar a sus amigos, haré cualquier cosa, por favor…
Los tres hombres que se encontraban en condición la observaron fijamente, la estaban evaluando, sopesado sus palabras.
- ¿Puedes ayudarlo? - Pregunto el hombre tatuado, señalando a su compañero que a causa del dolor había perdido el conocimiento.
Ella asintió con desesperación, las palabras se habían escurrido de su garganta.
- Escúchame maldita zorra - Dijo Josh, agarrándola de la barbilla y obligándola a mirarle, sus uñas se le clavaban en la piel como si fueran garras.- Más te vales que salves al cabrón o te aseguro que tú amigo no saldrá vivo de esta… - Juró, escupiendo a un lado de ella.- Ni él, ni la bebe. Y tú… Pues tú, angelito, vas a tener que pagarnos caro este favor. Eres mía.
Y sin más que agregar, la soltó de golpe.
- Yo me encargaré de la zorra - Dijo, mirando a los otros dos.- Dave, encárgate del malnacido, aún le falta pagar por lo que le hizo a Bram.
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"La muerte es la moneda de este mundo, cariño. Es dura, desgarradora, a veces injusta, pero es la constante en la tierra de los caminantes. Daryl hizo lo que mejor pudo para mantenernos a salvo, lucho hasta las últimas consecuencias. Yo también lo hice, de una manera diferente."
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Habían tenido que caminar un par de kilómetros hasta hallar aquel motel abandonado en medio de la carretera. No era el refugio más seguro, pero era lo único con lo que contaban.
En todo aquel tiempo, Daryl había despertado un par de veces de la inconciencia pero apenas cobraba sentido volvía a caer presa de la misma. El otro hombre, Dick, había tenido poca o mejor suerte, ya que al despertar, fue obligado por sus mismos compañeros a incorporarse y caminar como pudiera, se quejaba cada tanto pero sí seguía en pie, Beth podía asegurar que se encontraba a salvo. La rubia no sabía cómo había podido soportar la marcha, sentía que su tobillo se encontraba el doble de su tamaño normal, cada paso era un martirio y el peso de Judith en sus brazos no hacía más que entorpecer su caminar, pero negaba en pedirles ayuda a aquellos hombres. Josh vigilaba su marcha, su mano se le antojaba un grillete alrededor de su brazo, y más que ayudarla, lo que hacía era tironearla hacia la dirección elegida.
Ya había anochecido cuando encontraron el motel. Los tres hombres en condicione se dividieron rápidamente, dejando al malherido Dick a su cuidado. Ella ni siquiera se fijó en él, cojeo hasta donde Daryl y comenzó a revisarlo, se encontraba malherido, con múltiples cardenales y varios hematomas adornándole el rostro y lo que podía vislumbrar de sus brazos. Tenía una herida bastante profunda en el hombro derecho, posiblemente a causa de una bala, al igual que el muslo, aunque está parecía encontrarse en mejor condición que la del hombro.
- Daryl…- Suspiro, acariciando su rostro.- No me dejes, eres lo único que me queda ¿Lo recuerdas? Tú y Judith.
No supo cuánto tardaron los hombres en regresar, pero al hacerlo, se percató de que el moreno se encontraba cubierto de sangre. Beth quiso pensar que aquella sangre pertenecía algún caminante.
- Vamos -
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"Hay hombres crueles en este mundo, son pocos los que aún son buenos. Pero los hay, recuerda eso Judith, siempre hay que mantener la esperanza. Aquellos hombres nos atraparon, hirieron a tú papá Daryl, nos secuestraron, pero no todos eran malos."
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Se habían hecho con una habitación del motel, la más alejada de todos, cercanas a la bodegas. Beth era consciente de los gemidos que venían del otro lado, al menos dos caminantes seguían merodeando el lugar. Sin mediar palabra, Josh le arrojo una bolsa donde encontró sutura y un par de analgésicos y una sola caja de antibióticos, y con ese simple gesto entendió que eso era todo lo que tenían.
- Necesitare un cuchillo limpio, calentar agua o algo así, para desinfectarlo.- Sugirió, viendo la condición del herido. Dick volvió a gimotear lastimosamente, atento de lo que estaba ocurriendo a su alrededor.
- No tenemos nada de eso, arréglatelas con esto.- Explico Allan, sacando de su mochila una botella de vodka.- De las ultimas que queda, que desperdicio.- Se quejó.
Ella asintió, rebusco en su propia mochila una de las mantas que había conseguido para Judtih y con su cuchillo rasgo un par de tiras, creando unas gazas improvisadas. Empapo una de ellas en alcohol y limpio la navaja suiza que el Dave le había pasado, esperando que fuera suficiente para evitar una infección.
- Toma esto - Dijo Dave, lanzándole un trapo que Beth apenas pudo atrapar al vuelo.- Tápale la boca al idiota, si no sus gritos van a atraer a cuanto bicho andante se encuentre en el área.
Ella asintió.
Había asistido a su padre en un sin número de intervenciones, tanto en la prisión como en la granja, pero realmente era la primera vez que se encontraba en aquella situación. Volvió a limpiar el cuchillo y como le había sugerido el hombre, amordazo al herido. El dolor de su tobillo amenazaba con enloquecerla, podía sentir la mirada de los otros tres sobrevivientes clavada en su nuca, le echo un último vistazo a la pequeña que dormía sobre la cama del motel junto a Daryl, cuya pausada respiración comenzaba a preocuparse. Mientras más pronto terminará con ese hombre, más rápido podría encargarse del cazador y de sus mismas heridas.
Sin dedicarle ni un pensamiento más, dejo que un chorro de alcohol bañara la herida de aquel hombre. La reacción no se hizo esperar, por lo que Dave tuvo que sujetar a Dick, y apretar su mano contra su boca. El hombre comenzó a forcejear pero rápidamente volvió a caer en la inconciencia, lo cual agradeció Beth. Trabajo de forma rápida y lo más limpia que las circunstancias le permitían, limpio reiteradamente la herida con alcohol, y extrajo el perno al asegurarse que solo había lacerado musculo y no alguna vena o arteria importante. Coser la herida se le antojo un poco más fácil, como sí el remendar tantas camisas en su vida le hubieran ayudado a practicar.
No supo cuánto tiempo tardo en atender a aquel hombre, pero al terminar le dedico una mirada cansada a sus captores, permitiéndose unos minutos para reconocerlo. Allan, se encontraba apoyado en la puerta, alto, acuerpado, con sus brazos tatuados y la cabeza rapada, no parecía haberse percatado que la intervención ya había terminado. Josh, en cambio, tenía sus ojos grises hambrientos fijos en ella, parecía ser un hombre joven, bajo una barba frondosa y un cabello rizado, ambos oscuros como el petróleo. Y finalmente Dave, quién revisaba en ese momento a Dick, el hombre parecía el mayor de todos, con su cicatriz desfigurando los rasgo afroamericanos.
- ¿Cómo está? - Preguntó Josh bruscamente.
- Parece estable, si todo va bien, se recuperará.- Respondió el moreno - Hay que cuidar que no se le infecte ese herida, ese es el peligro de ahora en adelante.
Josh asintió.
- Bueno rubiecita, puedes encargarte de tú amigo.
No tuvo que esperar a que se lo repitiera. Ignorando el cansancio que clamaba por apoderarse de ella, se arrastró a la cama y se arregló a un lado de Daryl. Lo observo con detalle, cada golpe, cada herida, cada uno de sus rasgos. Sus músculos parecían querer ceder al cansancio, más ella se obstino en continuar. Limpio su cuchillo con el vodka, baño la herida y busco la bala entre la piel y el músculo desgarrado del hombre, sintiendo cierto placer al saber que la misma no había hecho tanto destrozo como había pensado en un principio. No supo cuánto tiempo tardo en ello, pero al acabar con el hombro, se dio cuenta que Judith se encontraba despierta en los brazos de Dave y que ni Josh ni Allan se encontraban en aquella habitación.
- Solo falta la pierna - Le apremió el hombre, ella asintió.
La herida del muslo fue mucho más fácil, un agujero limpio, con entrada y salida. Tan solo tuvo que suturar el tejido herido. Los cardenales fueron mucho más fácil de limpiar, algo que tanto ella como sus adoloridos brazos agradecieron.
- Me encargaré de ese tobillo.- Se ofreció el hombre, ella acepto, ya no tenía fuerzas para oponerse.- Antes de todo… - Comenzó aquella mole de músculos y heridas cicatrizadas.- Era un mecánico, vivía en un barrio peligroso, con gente peligrosa, pero siempre supe cómo evitarlos. Tenía una familia, una esposa y una pequeña…- El hombre callo.- La pequeña me recordó mucho a mí bebe.
Dave había vendado su tobillo, tan rápido y eficiente, que Beth no tenía como agradecerlo.
- Yo también perdí a mi familia…- Admitió la rubia.- Solo los tengo a ellos.
- Descansa - Dijo el hombre - Yo vigilare, mañana no podré asegurarte nada. Eres su moneda de cambio.
Ella asintió, acomodándose a un lado de Daryl, con la pequeña Judith justo entre los dos.
Aquella noche ambos durmieron, y en su sueños Beth alargo su mano y estrecho la de Daryl, sin imaginarse lo que su oferta significaba realmente.
Continuara…
Nota de la autora.
Voy a dividir esta nota en tres partes, para no divagar como normalmente hago:
1. Lamento la tardanza. Lo sé, me perdí. Pero en la vida real tengo una tesis que está tan muerta como cualquiera de nuestros caminantes, y la que a veces le debo dedicar un rato. También me excuso, porque una de mis pasiones (la política) me mantuvo alejada de este mundo durante el mes de Octubre, en realidad, me mantuvo alejada de un montón de cosas más importantes que esto. Pero he vuelto, no solo con este fic, espero ponerme al corriente con el resto, así que si alguno de ustedes lee otro de mis fic, sean pacientes y esperen una próxima actualización.
2. ¡Volvi! Lo sé, lo sé, no se esperaban algo así ¿o sí? La verdad, estuve pensando mucho tiempo como debía continuar con el cierre del capítulo pasado. Así que introduje a los nuevos malos de turnos: Bram y su grupo, ahora solo el grupo de Josh. Bram era un personaje muy tentador para manejar, un poco desgraciado y loco, pero gilipollas hasta la medula así que lo mate (pensé en escribir algo sobre él). Y por más que nuestro cazador se encargará de un maldito, aún quedaban 5 más y aunque no lo parezca: Daryl es humano, no una máquina de matar, no podía salir airoso como nos gustaría.
Quizá algunas me odien por la posición en la que puse a Beth, pero la verdad es que en situaciones duras, se toman medidas desesperadas. Beth se encontraba herida, Daryl casi lo matan a golpes, sumado a eso cargan con Judtih. Por más que lo intentaran no iban a sobrevivir sin ayuda, y no queda mucha gente buena que les eche la mano. La Greene hizo lo que tenía que hacer, lo que cualquiera hubiera hecho, al menos que prefiriera la muerte. No me odien por explotar ese lado tan humano.
Finalmente, sí, no todo puede ser malo. Dave no lo es, solo es de esos hombres que el mundo ha cambiado, él será una pieza clave para el futuro.
3. ¡Me declaro en contra de los guionistas de TWD! Ya estas alturas todas debieron ver el 5x08, yo simplemente lo odie. No me importa que a muchos le valga la muerte de Beth, a mí me vale, junto con la de Bob, la de Andrea y la de Dale. Así que me niego que mueran, seguiré escribiendo, sobre ellos, los caídos, y los tomare bajo mi custodia porque son personajes que tienen tanto por dar y que fueron sesgados de una manera cruel y sosa. Tíldenme de loca, pero respetando todo lo que puedas las leyes del fanfiction y el copyright, los mantendré vivos.
Sin nada más que agregar, me despido por esta oportunidad.
