Durmiendo con el enemigo II
– ¿Len? ¿Te sientes bien? –su madre tocaba su frente con la suya comparando temperaturas– No pareces tener fiebre, tal vez es solo la emoción que sientes por esta noche.
– Mamá, estoy bien ¿A caso ahora ya ni puedo pedir perdón?
– Es solo que es muy rara esa expresión saliendo de tu boca –la reina lo meditó un rato– Bueno, pareces no tener nada, así que empecemos con mi plan.
– ¿Plan? –dijeron todos al unísono.
– Eh… Digo… ¡Nada!, comencemos con este bonito encuentro entre mi primogénito y esta adorable chica –Lily tenía las manos juntas mostrando alegría.
– Bueno… ¿Y qué se supone que tengo que hacer? –interrogó el joven a su madre.
– Síganme –hizo un gesto con la mano y empezó a caminar dirección opuesta a donde estaban, todos la seguían en fila india. Fue hasta el piso tercero del castillo. Al final de los pasillos, había una puerta de madera que tenía las inscripciones "L&R" en una placa, la cual estaba colgada en la parte media superior de dicha puerta– Aquí es donde tienen que entrar Rin y Len, pasarán la noche juntos– señalando como si estuviera anunciando la venta de un auto de último modelo.
– ¿Es necesario hacer esto? ¿Y qué demonios es esa placa? –cuestionó fingiendo total desinterés el que pasaría la noche en esa habitación.
– ¡Claro que sí! Y no te preocupes, que no habrá infidelidad porque nada pasará. ¿Verdad Len? –este se sonrojó y volteó la mirada. A Rin se le escapó una pequeña risa de los labios la cual no fue audible por los presentes– Bueno, si tú quieres hacer tus "cosas" eso depende de ti, querido hijo. –la reina sacó la llave del bolso que tenía a lado suyo. Abrió la puerta e invitó a pasar a aquellos rubios menores. Ambos dieron el primer paso dentro, claro había una alfombra en la puerta. Era un pasillo de unos cinco metros que conduciría al lugar donde dormirían.
– Y qué debemos hacer ahor… ¿Mamá? –para cuando el príncipe volteó, la puerta ya se encontraba cerrada y asegurada. Trató de abrirla, pero su esfuerzo fue en vano, mientras su compañera caminada hacia dentro para explorar un poco el ambiente.
– Eh… ¿Joven príncipe? –este volteó hacia dónde provenía esa voz. Encontró a la chica paralizada con los ojos sorprendidos mirando perpendicularmente hacia donde él se encontraba– Creo que hay un problema mayor… –él se aproximó a ver que sucedía.
– No me jodas… – grande fue la sorpresa de este cuando vio que en lugar de haber dos futones, como lo habían prometido, solo había uno de dos plazas, rodeado de dos lámparas de cubierta de seda y luz amarilla.
– ¡Hola! Probando… Probando… ¿Se escucha bien? –ambos voltearon a ver de dónde provenía dicho sonido, era un parlante.
– ¿Mamá?, ¿Eres tú?
– Oh, ¡Lenny!, entonces pueden escucharme bien ¿Cierto?
– Si, si puedo escucharte. Oye, ¿Puedo preguntarte algo?
– Dime dime.
– Puedo saber… ¡¿Por qué carajos me encerraste y además solo hay un futón?!
– Eh, pues… La corriente de aire estaba muy fuerte y sacudió la puerta, se malogró el seguro, ¡Pero no te preocupes!, mañana traeré a un cerrajero para que pueda arreglarlo. Y sobre lo otro… ¡Qué raro!, yo mandé a poner dos… ¡Tengo que regañar a ciertas personas!
– ¡¿Mañana?! ¿Entonces no podré salir?
– ¡Claro que no! ¡No podrán salir los dos!
– Eso no me hace sentir mejor.
– ¡Anímate!, bueno, estas son las instrucciones: Ustedes pasarán la noche en la habitación en la que están, al lado derecho del futón está una tetera con té verde contenido, y al lado un par de tacitas para que puedan beber de este. En la parte izquierda hay dos botellas de vino y una de pisco para que puedan beber si desean, y más allá hay una puerta donde está el baño. ¡Eso es todo!
– Te das cuenta que somos menores para beber, ¿Verdad?, espera, si sabes la ubicación de las cosas… ¿No decías que había sido un error que solo haya uno?
– Eh… ¡Ay no! ¡Pierdo señal! *grr* una cosa más, en una hora el suelo bajará a temperaturas menores de -15°C pero no se preocupen que el futón es hermético y no pasarán frío, así que ninguno podrá dormir en el suelo ¡Ja! –se escuchó un zumbido saliente del parlante.Era evidente, habían colgado en la otra línea.
– Entonces… –se atrevió a hablar Rin después de escuchar la exhaustiva charla de Len y su madre– ¿Estamos atrapados?
– Y peor aún, tenemos que dormir juntos.
.
.
– ¡Sí!, todo sale de acuerdo a mi plan ¿No lo crees Meiko? –decía la reina victoriosa ante lo que acababa de ser la primera parte de dicho plan.
– Supongo que sí, pero ¿Será lo correcto?
– ¡Por supuesto!, no puedo dejar que mi hijo se case con Miku, y como no puedo romper el pacto de matrimonio, los únicos que lo pueden romper son los comprometidos.
– ¿Pero no habían dicho que no podía hacerlo?
– Eso le hicieron creer. Si se enamora de Rin, no podrá casarse con Miku y romperá el pacto.
– ¿Por qué no se lo dijo antes y así se evitaban todas estas molestias?
– Necesita un motivo para deshacer ese tratado, no puede ser por un simple capricho y enamorarse se considera un motivo suficiente.
– Ya veo… ¿Su majestad?, una cosa más.
– ¿Qué cosa?
– ¿Era muy necesario amarrar al joven Rei? –la criada señalaba un cuerpo que parecía un cadáver en la esquina de la habitación en la que se encontraban, ambas dirigieron sus miradas al pelinegro detrás de ellas. Todavía no lo han notado pero Rei estuvo con ellas durante la transmisión del mensaje, este estaba atado con gruesas cuerdas a una silla y una banda blanca amarrada alrededor de su boca, trataba de gritar pero era imposible que lo escucharan.
– ¡Claro que sí!, cuando le conté mi plan se negó rotundamente a que lo ejecutara, así que no tuve más opción que amarrarlo.
– ¿Y hasta cuando lo tendrá así?
– En unos treinta minutos lo liberaré, ha estado luchando casi cinco horas así que no le quedarán fuerzas para poder "rescatar" a su hermana.
– Mhh… –Meiko solo pensaba una y otra vez "loca secuestradora" pero si lo decía quedaría como Rei así que era mejor callar– Espero que su plan salga bien, "o al menos que esos dos puedan sobrevivir sin asesinarse".
.
.
– ¡Ah! ¡Por fin! ¡Ya llegó el helado de menta! –en su alcoba, un duque peli-azulado desesperado por romper aquella caja frente a él que contenía tan exquisito dulce que tanto habría estado esperando, aproximadamente unos quince minutos– Vaya que tardaron en traer mi helado ¡Insensibles!, si solo queda a diez kilómetros la tienda… Da igual –tomó una cuchara al lado e introdujo está en el helado. El teléfono que tenía a su costado empezó a vibrar, lo cogió y contestó mientras se llevaba una cucharada a la boca– ¿Hola?
– ¿Kaito?, de nuevo estás hablando con la boca llena de helado, ¿Verdad?
– ¿Qué? –tragó lo que tenía en la boca– Claro que no, ya aprendí modales.
– Ajá…
– Como sea, ¡Qué milagro tu llamada! ¿Te abdujeron los aliens o estás bajo hipnosis?
– Déjate de tonterías y escúchame.
– Claro princesa verde.
– ¿Conoces a Rin?
– ¿La sirvienta de Len?
– Si, ella.
– No.
– ¡¿Entonces cómo sabes quién es?!
– Solo la vi una vez, pero todavía no la conozco.
– Pero sabes quién es.
– Sí.
– ¿Entonces me ayudarás?
– No.
– Te daré un camión de helados.
– ¡Hecho!
– De acuerdo. –la otra línea colgó y el joven se veía satisfecho.
– ¡Qué bien!, ya tengo dos camiones de helados, pero… ¿En qué iba a ayudarla?, creo que acabo de firmar mi sentencia de muerte.
Haloo! Creo que quedó demasiado corto este capítulo ¡Pero es que estoy aprovechando que no fui a clases para escribir! QAQ pos bueno, no tengo tiempo, así que no podré responder los reviews eta vez ¡Pero lo haré la próxima!, eso sí, dejen su hermoso comentario que en serio llena de inspiración :'3
