La espectro del Hielo:

Selene de Quimera caminaba acompañada de los demás espectros de la División de Minos. La joven vestía su Sapuri, era de color negra, pero a diferencia de otras tenía brillos rojos, su torso estaba parcialmente cubierto para la Sapuri, dejando su abdomen al descubierto mientras sus pechos y hombros estaban completamente cubiertos, sus antebrazos también estaban cubiertos por aquella oscura armadura, en las muñecas sobresalian dos "adornos" en forma de llamas, sus caderas estaban también cubiertas y sus piernas estaban protegidas hasta los muslos, a diferencia de otros espectros su Sapuri no tenía casco sino una especie de diadema en forma de corona, de la parte posterior de la parte superior de su Sapuri salían dos alas parecidas a las de un demonio, al igual que tenias muchas otras Sapuri, a diferencia de las Amazonas de Athena los espectros femeninos de Hades no tenían que llevar ninguna máscara que cubriera su rostro, no tenían aquella extraña e inservibles ley.

Los espectros se mantuvieron en silencio con Minos de Grifo dirigiendo la marcha, la peliceleste miro de reojo a sus compañeros de división para luego volver su vista al frente. No tardaron mucho en salir del Inframundo, Minos se volteo para mirar a sus subordinados, paseo su mirada por todos hasta que se detuvo en la peliceleste, dio un paso hacia ella quien le miro enarcando una ceja, esperando la orden.

_ Te encargarás de cubrir los alrededores_ Dijo el Juez con un tono autoritario_, si algún Santo se acerca demasiado hacia nuestra dirección, eliminalos.

La peliceleste se limitó a asentir a la vez que alzaba el vuelo y se alejaba unos cuantos metros, no podía negar que le "aliviaba" no tener que acompañarles hasta el Santurio y no tener que estar cerca del Juez, aunque una parte de ella también estaba preocupada por lo que pudiera sucederle.

Minos observó a la joven alejarse e hizo un gesto a los demás espectros para que le siguieran. Sabía que Selene era poderosa y que si iba con ellos tendrían muchas más posibilidades de salir victoriosos, sin embargo, el albino no quería verla en aquella situación. Sabía que la muchacha tenía un corazón demasiado noble en algunas ocasiones y que la lucha no era de su gusto que prefería evitar los enfrentamientos a no ser que fueran estrictamente necesario, por eso le ordenaba que vigilará el perímetro, aunque no lo reconociera en voz alta el Juez se preocupaba por su subordinada y aquella era su forma de "protegerla", solo esperaba que la joven no tuviera que verse involucrada en ningún conflicto.

Shion de Aries se encontraba por los alrededores del Santurio, tanto él como Albafica de Piscis habían sentido varios cosmos acercarse al Santuario y ninguno de ellos eran cosmos de algún Santo de Athena. Varios Santos de Plata se habían adelantando al Santo de Oro y estaban explorando el lugar. Albafica había puesto algunas trampas con sus rosas para los enemigos . Saber que las rosas venenosas del Santo de Piscis estaban protegiendo parte del Santurio aliviaba a Shion, sin embargo, no podía evitar sentir un mal presentimiento.

Selene caminaba con una expresión seria y tranquila, vigilando los alrededores. La peliceleste sabía que cerca del Santurio se encontraba un pueblo y no podía negar que le preocupaba que su superior lo descubriera y decidiera "divertirse" antes de atacar el Santurio. La joven se detuvo y giro el rostro, el viento hondeo sus largos cabellos celestes y dio un largo suspiro, detrás de ella se encontraban tres Santos de Plata en una posición de ataque, la espectro negó con la cabeza a la vez se volteaba para encararles.

_ Sería más inteligente por vuestra parte daros la media vuelta y marcharos_ Les aviso la joven elevando un poco su cosmos.

_ No te dejaremos avanzar más espectro _ Dijo uno de ellos, ignorando completamente la advertencia de la joven.

_ Crei que los Santos de Athena eran inteligentes, pero ya veo que no._ Dijo Selene a la par que enarcaba una ceja.

Uno de los Santos de Plata, tras oír aquello se lanzó directo a atacar a la joven mientras que los otros dos se quedaron atrás. El Santo alzó el puño para lanzar un poderoso puñetazo, la espectro en ningún momento pareció dar mucha importancia a aquel gesto.

_ ¡Mural de hielo!

Fue lo que exclamó la joven cuando el puño del Santo estaba a escasos centímetros de su rostro. Un mural de apariencia frágil se interpuso entre ambos. El puño del Santo comenzó a sangrar por el impacto, seguramente con algún hueso fracturado, el hombre retrocedió un par de pasos, sujetándose la mano mientras miraba como aquel muro estaba intacto, parecía frágil como el cristal, sin embargo, era duro como el diamante y podía jurar que al tocarlo era completamente frío. La espectro salió de detrás del mural a la vez que esbozaba una sonrisa de suficiencia. Hielo. Ese era el poder de la joven, tal vez no fuera tan hábil como el Santo de Acuario, pero no podía negarse que tenía una gran habilidad.

_ Os dije que os marcharais_ Les recordó la joven a la vez que elevaba más su cosmos haciendo que el ambiente se volviese frío.

Los tres Santos se pusieron en una posición defensiva, al ver que solo se trataba de un solo espectros se habían confiado, sin duda habían cometido un gran error al haber subestimado a la muchacha, pero ahora estarían alerta, sin embargo, ya era demasiado tarde. Ninguno de los tres tuvieron tiempo de reaccionar cuando la joven fue hacia ellos, tan rápido que apenas pudieron verla, cuando quisieron darse cuenta la joven ya se encontraba tras ellos, reduciendo de nuevo su cosmos como si la batalla entre ellos hubiera finalizado. Intentaron moverse pero pronto vieron el motivo por el cual no podían. Sus piernas estaban completamente congeladas de muslos para abajo. Los tres Santos de Plata se sorprendieron, ¿Cómo había podido ser tan rápidas al atacarles?

Selene, tras apartarse el pelo del rostro, se giro y miro a los tres hombres, camino al lado de ellos, casi parecía haber olvidado que se encontraba allí. Cuando estaba a unos cinco metros de ellos se giro una vez más para encararles.

_ Tranquilos, dentro de doce horas el hielo empezará a descongelarse_ Les aseguro y siguió su camino, desapareciendo de su visita.

Los tres Santos comprendieron de inmediato que de haber querido aquella muchacha les hubiera podido matar sin problema alguno.

Shion corría a través de la maleza, había sentido un cosmos cerca, no pertenecía a ninguno de los Santos de Athena, pero tampoco había mal alguno en aquel cosmos. El Santo de Oro no tardo en contrarse con los de Plata. Avergonzados le contaron lo sucedido y le dijeron por donde se fue la muchacha. Shion asintió y les aseguro que volvería a por ellos en cuanto se hubiese encargado del espectro.

El Santo de Oro se adentro más en aquel bosque, mirando alerta a su alrededor, de nuevo volvió a sentir aquel cosmos, sin duda, el espectro lo había elevado para que pudiera encontrarle, aquello provocó que Shion frunciera el ceño, ¿Acaso intentaba tenderle una trampa? Cauteloso el Santo camino en dirección a aquel cosmos.

El Aries abrió los ojos como platos, completamente sorprendido. La espectro se encontraba sentada sobre una rama bastante gruesa con las piernas cruzadas mientras tenía los brazos apoyados en ellas. Apenas podía creer de quien se trataba, ella no podía ser uno de ellos. El alma y el cosmos de los espectros estaba lleno de maldad, en cambio, en ella no.

_ Hola, Shion de Aries_ Saludo Selene a la vez que esbozaba una triste sonrisa.

_ ¿Se... Selene?