¿Por qué...?:

Minos continuo mirando a la peliceleste con los ojos como platos. Aquel ataque lo había recibido de llenó para protegerle, se había puesto en medio, dio un paso hacia ella al ver que se levantaba con cierta dificultad. Albafica y Shion estaban mirando a la joven espectro, el Santo de Piscis frunció ligeramente el ceño, no se encontraba con fuerzas para lanzar otro ataque, pero podía intentarlo, además Shion también estaba allí, miro de reojo a su compañero parecía tan sorprendido como el Juez. Selene llevo una mano a la rosa que se había clavado en su pecho congelándola al instante y destrozándola, podía sentir como algo de veneno había entrado en su organismo pero no había sido una gran cantidad y podía encargarse de eso más adelante, ahora tenía que encargarse de proteger a su superior.

_ ¿Por qué?_ Volvió a preguntar el Juez a su subordinada_ ¡¿Por qué demonios te has puesto en medio?!

_ Eres un idiota..._ Respondió la muchacha cuando consiguió ponerse completamente en pie_, eres un marionetista de tercera, pero yo... Te protegeré_ La espectro giró levemente el rostro para mirarle, esbozando una leve sonrisa_, yo me encargo.

El albino sintió como se detenía el tiempo en aquel instante, apretó los puños con fuerza hasta que sus nudillos se quedaron blancos, ¿qué demonios se creía que estaba haciendo? Ella... Ella no podía arriesgar su vida por él, le detestaba, no podía hacer aquello y, sin embargo, allí estaba, dispuesta a enfrentarse a dos Santos de Oro para protegerle... Ella que prefería el diálogo a la batalla... Ella que no que deseaba hacer daño a nadie que no lo mereciera.

_ Márchate, Selene_ Dijo el Juez con un tono autoritario, claramente era una orden.

_ Nunca obedezco tus órdenes, ¿recuerdas?

Tras decir aquello la espectro elevó su cosmos haciendo que los dos Santos de Oro se pusieran en guardia. Selene no podía negarlo, la seguridad de sus superior le importaba, tal vez no le gustará estar a sus órdenes pero... Habían sido muchos años a su lado, tantos que había perdido la cuenta, era una de las poca personas en el Inframundo con las que podía hablar con sinceridad, podía decir su opinión sin miedo a recibir un castigo como mucho un "Deja de decir tonterías" . Dicen que el roce hace el cariño y, entre discusiones y charlas que no iban a ninguna parte, había comenzado a apreciar a su superior, nunca lo había demostrado pero, ¿para que demostrar algo así? Le parecía un tanto absurdo, sobretodo, con una persona como Minos de Grifo, quien nunca le daba importancia ese tipo de cosas.

Minos miro de nuevo a su subordinada, a una parte de él le alegraba que la muchacha desobedeciera aquella orden, pero otra parte de él quería cogerla del pescuezo y mandarla de un puñetazo devuelta al Inframundo para que se recuperara de los daños que podría haber sufrido por el ataque de Albafica.

_ Maldita sea..._ Susurro el Juez del Infierno.

Shion miraba a la espectro, ¿estaba dispuesta a sacrificarse por el albino? Aquello no parecía el comportamiento propio de un subordinado de Hades. Albafica también estaba pensado lo mismo que su compañero, un corazón demasiado noble para un lugar tan tenebroso.

_ ¡Estacas de Cristal!_ Exclamó la joven a la par que lanzaba el ataque contra los dos Santos.

_ ¡Muro de Cristal!

La técnica de Shion se interpuso entre ellos y las estacas, el Aries pudo darse cuenta de que las estacas eran más débiles que antes a pesar de que la joven había elevado más su cosmos. Selene tras lanzar aquel ataque cayó de rodillas es el suelo. El veneno. Notaba como la vista se le nublaba y le costaba más mover los músculos, incluso se le hizo díficil respirar, sin embargo, no podía echarse atrás en ese momento, tenía que ponerse en pie de nuevo y seguir luchando. Intentó ponerse en pie de nuevo, pero sentía las piernas demasiado débiles y casi adormecidas, soltó una maldición por lo bajo.

_ ¡Selene! ¡Ya es suficiente!_ Exclamó Minos caminando hacia la muchacha.

_Pero...

Antes de que la espectro pudiese terminar la frase, el Juez la cogió en brazos, clavando de inmediato sus fríos ojos violetas en los dos Santos de Oro, Albafica iba a detenerle mas Shion le detuvo de forma disimulada, negando después levemente con la cabeza. Aquel combate había acabado, no era momento de más luchas y menos en aquel lugar, podrían herir a alguien inocente y ya había demasiadas bajas entre los civiles como para causar más por no dejar que el enemigo se retirase aquella vez. Minos simplemente les dio la espalda con la muchacha en brazos quien miraba confusa a su superior pues él no solía actuar de aquella manera.

_ Solo por esta vez_ Fue lo que dijo Shion con un tono solemne de voz rompiendo el silencio que se había formado entre ellos cuatro.

_ La próxima vez no habrá compasión por mi parte_ Aviso el Juez con una voz fría y cortante_ y si mi subordinada no se recupera... Os torturaré hasta que supliquéis que os mate.

Tras oír aquello Selene miro a su superior sorprendida, mordiéndose después el labio inferior con fuerza a la vez que apoyaba la cabeza contra el pecho del albino, notaba algo de sonñolencia e intentaba con todas sus fuerzas mantenerse despierta, seguramente sería uno de los muchos efectos del veneno del Santo de Oro de Piscis.

"Minos... Idiota..."_ Pensó la joven espectro.

Sin decir nada más el albino uso las alas de su Sapuri para alzar el vuelo y alejarse de allí lo más rápido posible, dejando allí a los dos Santos de Oro.

_ Shion..._Susurró Albafica mientras veía como los dos espectros se alejaban_, ¿Crees que hemos hecho bien?

_ Sí_ Respondió Shion tras unos cortos minutos de silencio, meditando la respuesta que le daría a su amigo_, era lo mejor que podíamos haber hecho en este momento.

_ Esa chica..._ Un agotado Albafica se recostó en uno de los muros de una casa semi-derruida por uno de los ataques del Juez_, tú la conocías, ¿verdad?

_ Se puede decir que sí_ El Aries asintió lentamente_, pero...

_ Lo sé, Shion_ Le cortó de inmediato Albafica_, yo también lo he sentido.

Minos tardó más de lo que pensó en llegar al Inframundo, notaba débil el cosmos de la peliceleste, a pesar de que ella le aseguraba que se encontraba bien. No lo estaba, solo había que verla, incluso estaba más pálida de lo habitual. El albino caminaba a paso acelerado hasta dónde se encontraban los curanderos del Inframundo, los espectros tardaban poco en recuperarse, sin embargo, hasta ellos podían sufrir heridas realmente graves que debían ser tratadas, se percató de que otro de los espectros se encontraba allí, Kagaho de Bennu, aunque no le dio mucha importancia de que él se encontrara allí, mascullando alguna que otra maldición e insultó. Dejo a la joven con sumo cuidado en una de las camillas, si es que podían llamarse así, a la peliceleste, en cuanto les explico lo que había pasado le obligaron a salir de la sala. Estuvieron a punto de sacarle a la fuerza.

Selene sintió el cuerpo entumecido cuando despertó, se sentía mejor, aunque aún estaba bastante débil. La muchacha se incorporó lentamente, enseguida reconoció el lugar donde se encontraba, su propia habitación. Apoyó la espalda en el cabecero de madera de la cama haciendo una ligera mueca.

_ Cuatro horas..._ Dijo una voz más que conocida por la joven y giró el rostro para mirar a Minos quien estaba recargado en la pared cruzado de brazos con una expresión de preocupación en el rostro_. Has estadi cuatro horas completamente inconsciente_ El albino se separó de la pared y se sento en el borde de la cama de la muchacha, sin mirarla directamente_. Te queda completamente prohibido.

_ ¿El qué?_ Preguntó la joven, un poco aturdida, mirando a su superior algo confusa.

_ Dar un susto así._ Le dijo a la vez que giraba el rostro para mirarla_. Te queda completamente prohibido volver a asustarme de esa manera, has estado a punto de morir. Ni se te ocurra volver a tenerme en vilo de esta manera, ¿te quedó claro?

Selene dio un largo suspiro y luego esbozó una cálida sonrisa, puso una mano en el hombro de su superior, dándose cuenta en aquel momento que no llevaba su sapuri como era habitual él, sino ropas normales. Tardó unos dos minutos en retirar la mano del hombro de su superior.

_ Sabes que se me da mal cumplir las órdenes..._Antes de que el albino pudiera decir alguna queja la espectro continúo hablando_, pero por una vez, lo intentaré.

Minos suspiró aliviado poniendo su mano en la cabeza de la muchacha y atrayéndola hacía él, haciendo que apoyara la frente en su hombro. Aquello era lo más parecido a un abrazo que se darían entre ellos.