Días de calma:

Una especie de tregua se había establecido entre el Santurio y el Inframundo. Pandora había decidido no atacarles de nuevo, ahora le tocaba mover pieza a los Santos de Athena, mientras Hades se encontraba inmerso en su pintura del "Lost Canvas", vigilado por los Dioses Gemelos, Thanatos e Hypnos, quiened no parecían muy satisfechos con Alone, pues aún no le consideraban el auténtico Dios del Inframundo, había demasiado aún del alma mortal de aquel joven y eso no les convenía, Hades debía tomar completa posesión del cuerpo de aquel joven italiano, sino quien sabe lo que podría pasar si Alone prevalecía y tomaba el poder del Dios del Inframundo.

Selene había pasado aquellos días recuperándose, Radamanthys había visitado en varias ocasiones a su alumna para asegurarse de que se encontraba bien. La peliceleste no dejaba de asegurarle de que se encontraba bien y que solo necesitaba descansar. También se percató de que los nudillos del rubio estaban heridos y le regaño cuando se entero que había sido por golpear a Minos por lo que había ocurrido en Rodorio, después de todo, lo había hecho voluntariamente. La relación entre la peliceleste y su superior había cambiado ligeramente, el albino mostraba más abiertamente su preocupación por su subordinada, al menos cuando no había más personas presentes a parte de ella y la muchacha se mostraba menos a la defensiva, más relajada y mostrando más confianza con él y no sólo aquella rebeldía y negativa a cumplir con las órdenes de su superior.

La muchacha aquel día pudo salir de su habitación, por fin se encontraba lo bastante fuerte para levantarse. No tardo mucho en encontrarse con Kagaho de Bennu,Estrella Celestial de la Violencia, quien de inmediato puso una mano en la cabeza de la muchacha. Kagaho, uno de los espectros más violentos y con peor carácter de entre todos los espectros que formaban parte del ejército de Hades, solo mostraba una faceta más "amable" con Selene, solía mantenerse apartado de los demás espectros, pero aquella muchacha le pareció siempre demasiado vulnerable, aunque no fuera el caso mas su instinto fraternal y protector no podía evitar despertarse con ella, además al igual que él la peliceleste no solía relacionarse mucho con otros espectros. Sus ojos negros miraron con detenimiento a la joven, asegurándose de que ya se encontraba bien o al menos que había mejorado. No olvidaría el sinfín de maldiciones que solto cuando vio a Minos llevando a la joven en brazos a aquella especie de enfermería, ni siquiera estaba seguro de que pudiera denominarse de aquella forma mas era lo más parecido que tenían a una. Al juicio de Kagaho la peliceleste no debería haberse interpuesto entre el ataque del Santo de Piscis para proteger al Juez, aunque Minos no era de su agrado como la gran mayoría de los espectros que se encontraban allí.

_ Crei que de esta no saldrías._ Dijo con un tono jocoso, claramente bromeando o al menos eso intentaba pues no era algo que se le diera precisamente bien.

_ Tú también tuviste problemas_ Le recordó esbozando una leve sonrisa.

Kagaho dio un largo suspiro, estaba claro que no iban a tardar en decirla lo ocurrido con Aldebaran de Tauro, incluso su cuerpo aún tenían varios moratones, sin embargo, si algo sabía Bennu era que nadie sabía que había sido él quien había acudido en ayudo del Santo de Oro, impidiendo que muriera y de paso salvando a Tenma de Pegaso, aunque ese seria un secreto que tarde o temprano saldría a la luz y sin duda sería un secreto que le traería problemas, demasiados problemas, por suerte el único que lo sabia era Zelos de Rana quien estaba como prisionero en el Santurio y era un espectro tan débil al que muchos catalogaban de inferior que ni siquiera se habían planteado ir en su rescate. Era alguien realmente prescindible.

_ ¿Te hago un resumen de lo que ha ocurrido?

_ No estaría mal.

Mientras tanto en el Santurio no solo se estaban recuperando algunos de los Santos entre ellos Albafica y Aldebaran, sino también estaban reconstruyendo las partes del Santurio que habían sido dañadas y habían trasladado a los habitantes de Rodorio para evitar que sufriesen otra masacre, ya habían muerto demasiados inocentes en una guerra en la que no tenían nada que ver, la única causa del fallecimiento de muchos fue vivir cerca del Santurio, resultaba macabramente irónico que justo la razón por que se sentían protegidos los habitantes de Rodorio se hubiera convertido en un motivo para sentenciarles a una muerte cruel.

_ No es posible _ Gruño Manigoldo mientras ayudaba a Shion en uno de los templos.

_ Yo tampoco lo creí al principio_ Confesó el Aries dando después un largo suspiro.

_ ¿Qué clase de espectro ayuda a un niño de forma desinteresada?

_ Selene... Al parecer.

_ No me cuadra... Hay algo que no me cuadra..._ El Santo de Cáncer chasqueo la lengua y luego miro a su compañero_, ¿Has hablado de ello con Sage?

_ No, aún no_ Respondió el peliverde_, primero quiero saber que es lo que pasa.

_ No te preocupes, Shion, lo averiguaremos.

Tras esa pequeña conversación ambos continuaron trabajando. Manigoldo aunque no lo dijera en voz alta había estado pensando en aquella muchacha. Sus pensamientos habían sido desde curiosos por saber quien era realmente esa misteriosa joven a otros donde su mente daba rienda suelta a sus fantasías, incluso a las más morbosas y oscuras. Eso le arranco una media sonrisa que apenas pudo disimular, sin embargo, el saber que aquella joven de dulce rostro era un espectro le confundía, le parecía demasiado irreal, un mal sueño del que pronto despertaría.

_ Manigoldo.

_ Dime, amigo mío.

_ Eres un pervertido, ¿Lo sabias?

_ No leas mi mente, acabarás traumado.

_ ¿Más?

El Santo de Cáncer dio una risotada bastante divertida por la expresión de frustración y exasperación que puso su compañero. Él no se denominaría así mismo como un pervertido pero tenía que reconocer que algunos de sus pensamientos resultaban bastantes lascivos, sin embargo, no podía evitarlo cuando veía a una "chica linda" como él decía a pesar de que eso le había traído algún que otro problema. A veces era demasiado desvergonzado y según palabras de Sage, su maestro, aún seguían igual de canalla que cuando era más joven, pero Manigoldo prefería no cambiar, aunque eso le hiciera un "pervertido".

_ ¿Es qué tú no piensas nunca así?_ Preguntó Manigoldo poniendo los ojos en blanco.

Sin embargo, Shion no respondió. Había a veces que era mejor no responder.