Mal presentimiento :
Minos de Grifo miraba de reojo a Selene de Quimera, uno de los pocos subordinados que habían sobrevivido a la anterior batalla contra el Santurio. En esta ocasión ambos se dirigían a una zona al norte de Grecia, vestidos con sus respectivas Sapuri bastante apartada del Santurio. Selene no tenía ninguna información sobre el motivo de ir a aquella zona, simplemente el albino le había dicho que tenían que ir a aquel lugar por orden de la señora Pandora. La peliceleste no se encontraba del todo cómoda, llevaba todo el tiempo con un nudo en el estómago, quería marcharse cuanto antes de aquel lugar. Minos se había percatado del estado de su subordinada, pero no le dio importancia. Solo tenían que ir a recopilar cierta información, además aunque la joven no lo sabía, Kagaho de Bennu también estaba por la zona en caso de que necesitasen ayuda. Puso una mano en el hombro de su subordinada durante unos segundos para tranquilizarle, apartando la mano después.
Aldebaran de Tauro acompañado de Sisifo de Sagitario se dirigían a la misma zona que los espectros. Habían recibido el soplo de que irían allí, aunque no había nada que fuera de valor allí. Era una zona casi remota, alejada del Santurio, no había ninguna reliquia o enemigo que pudiera aliarse en contra de Athena o al menos eso creían los Santos, sin embargo, si algo sabían era que los espectros no iban a ningún lugar sin tener un buen motivo. Los dos Santos iban con cautela, tenían sus cosmos reducidos al máximo para no ser detectados, primero tenían que averiguar que tramaban los espectros, luego les atacarian y mejor si era por sorpresa.
Lo primero que vieron los Santos fue un pequeño pueblo de aspecto bastante abandonado, ¿cuándo sería la última vez que un ser viviente había estado allí? Seguramente años, eso hizo que Sisifo se preguntará por qué habían ido allí los espectros. El aire era denso, casi tétrico, como si la muerte estuviese acechando en cada esquina, esperando cualquier oportunidad para saltar sobre la yugular. El Sagitario sintió como un escalofrío le recorría de la columna vertebral de arriba a bajo. Era un lugar demasiado siniestro para su gusto.
El Juez escucho atento la información del Santo Negro, esbozando una sonrisa un tanto malévola, Selene tenía el ceño fruncido.
_ Así que la armadura de Athena, ¿Eh?_ El Juez puso una mano en su mentón, pensativo.
_ ¿Por qué deberíamos creerte?_ Preguntó la joven entrecerrando los ojos.
_ ¿Por qué iba a mentiros? _ Preguntó el Santo Negro_ aprecio mi cabeza.
Tanto el albino como la peliceleste intercambiaron una mirada. Lo cierto era que ambos sabían que Athena tenía una armadura, pero no que fuera aquella estatua, eso les hacía desconfiar de aquella información, sin embargo, Minos hizo un gesto con la mano permitiendo que el informador de marchará. El Santo Negro no tardo en desaparecer, no iba a tentar a la suerte. Selene miro a su superior y abrió la boca para decirle, pero calló de inmediato mirando a su alrededor, buscando cualquier tipo de movimiento. El albino se percató de los gestos de su subordinada.
_Selene, tranquila.
_ Tengo un mal presentimiento... Marchemonos cuanto antes.
_ No vais a marcharos a ningún lado.
Los dos espectros se voltearon y vieron a los dos Santos de Oro, Aldebaran y Sisifo. El albino esbozo una sonrisa ladeada al verles mientras que la peliceleste se limitó a ladear la cabeza, se sintió aliviada de que no fueran ni Shion ni Manigoldo, no le gustaría tener que enfrentarse a ellos de nuevo a ellos. Aldebaran de cruzo de brazos mirando a ambos espectros mientras que Sisifo tenía una expresión completamente seria. Los cuatro elevaron de inmediato sus cosmos.
_ ¡Gran Cuerno!_ Exclamó Aldebaran antes lanzándoles su poderoso ataque.
_ ¡Mural de hielo!
La barrera de hielo se interpuso entre el ataque del Santo de Tauro y los espectros, protegiéndolos. Antes de que cualquiera que los cuatro pudiera hacer un movimiento sintieron como un poderoso y violento cosmos se acercaba a ellos a gran velocidad. El Tauro al reconocer aquel cosmos esbozo una media sonrisa.
"Tan violento como siempre"_ Pensó casi con diversión.
Kagaho de Bennu, Estrella Celestial de la Violencia, no tardo en hacer su apareción, envuelto en sus características llamas negras. El espectro recién llegado clavo sus ojos en el Santo de Tauro, después de todo, tenía una cuenta pendiente con él de su anterior batalla.
_ Vaya, vaya _Dijo Aldebaran aún cruzado de brazos_, mirad quien ha hecho aparición.
_ Tauro, tú y yo tenemos una cuenta pendiente.
Bennu dio un paso hacia el Santo de Oro, pero al sentir la mano de la peliceleste en su hombro se detuvo mirando a la muchacha de reojo. El Tauro miro aquella escena, esperando una reacción violenta por parte del Bennu que no se produjo.
_ No te precipites_ Le pidió Selene a su compañero_, ya sabes cuan poderoso es... y esta vez se trata de dos Santos de Oro.
_Puedo encargarme de ellos dos_ Dijo entre dientes el Bennu, aunque no quería reconocerlo sabía que su amiga tenía razón.
_ Vosotros dos encargaos del grandullón_ Ordenó Minos mientras esbozaba una sonrisa maliciosa_, yo me encargare del otro. Y nada de rechistar _Aquello último lo dijo por Selene, quien ya iba a reclamarle.
Nada más dar aquella orden el Juez fue director hacia el Sagitario para atacarle, quien le esperaba impaciente. Por su parte Aldebaran miro a los otros dos espectros, sabía cuan fácil era provocar al Bennu por lo que empezaría por aquello, luego buscaría una forma de que la peliceleste también perdiera la calma.
_ Vamos mocosos, mostradme de que sois capaces.
_ No nos subestimes _ Casi gruño Kagaho haciendo arder su cosmos de una forma violenta.
_ Kagaho, no caigas en su provocación.
_ Quédate atrás, Selene.
_ Kagaho, espera...
Antes de que Quimera pudiera terminar de decir su frase el Bennu ya se había lanzado a atacar al Tauro sin siquiera pensárselo, tal y como el mayor había pensado, pero no había contado con que la muchacha se quedaría atrás como su compañero le había prácticamente ordenado o al menos eso aparecía, pues cuando volvió a mirar a la muchacha ella ya no estaba.
_ ¡Eh, aquí arriba!_ Exclamó la peliceleste.
Aldebaran alzó el rostro y vio a la peliceleste justo sobrevolando sobre él. Kagaho aprovecho aquella distracción para atacar directamente al Tauro, quien recibió el ataque de lleno, retrocediendo un par de metros.
_ No está mal, mocosos, nada mal_ Aldebaran dio una de sus características risotadas, poniendo después una expresión seria_ ¡Gran Cuerno!
Esta vez, Selene no tuvo tiempo de realizar el Mural de hielo y tanto ella como el Bennu recibieron el ataque. Kagaho chocó contra una pared que acabo de derruirse por completo y Selene impacto contra el suelo, escupiendo un poco de sangre al caer. Si Kagaho y Selene estaban teniendo problemas en el combate, Minos lo estaba llevando bastante peor. Aquellas dos batallas iban a ser realmente complicadas, tanto para los espectros como para los Santos de Athena.
