Aviso: Lamentablemente (para mi) este mundo y sus maravillosos personajes no me pertenecen, sino al maestro Tolkien, quien seguramente estará llorando en su tumba.
Erien es de mi propiedad :)
Sky: Muchisimas gracias por tu review n.n en realidad temía la percepción que tuvieran sobre Erien xD pero veo que hasta ahora voy bien, la idea es que sea un complemento de la historia, no que gire en torno a ella, aun asi, habrá partes en que me centraré en su punto de vista y todo eso, bueno… gracias! xD 3
Gracias por los reviews 3
Una aventura inesperada
En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad.
Nuestro hobbit en cuestión, era un hobbit acomodado, y se apellidaba Bolsón. Los Bolsón habían vivido en las cercanías de La Colina desde hacía muchísimo tiempo, y la gente los consideraba muy respetables, no sólo porque casi todos eran ricos, sino también porque nunca tenían ninguna aventura ni hacían cosas fuera de lo común. Pero por cosas del destino (y las ocurrencias de un mago), en esa mañana fresca sucedería algo inesperado.
...
Bilbo Bolsón se encontraba sentado en su jardín fumando una pipa del mejor tabaco, miraba tranquilamente como los pequeños hobbits corrían a lo lejos, y saludaba a sus vecinos cuando pasaban frente a su casa, cerró sus ojos y lanzó un gran anillo de humo al aire, mas no se esperaba para nada lo que a se encontraría al abrir los ojos otra vez: Un anciano de larga barba blanca, con un sombrero alto y picudo, vestido de gris se encontraba frente a su cerca, mirándolo en silencio.
— Buenos días —dijo el hobbit rompiendo con el incómodo silencio.
— ¿Qué quieres decir? —Preguntó el anciano— ¿Qué me deseas buenos días o que son buenos días lo quiera yo o no? ¿O tal vez quieras decir que te sientes bien en este día en particular? ¿O simplemente estas diciendo que este es un buen día para ser bueno?
— Todo eso a la vez, supongo —contestó el desconcertado hobbit—… ¿Puedo ayudarte?
— Eso lo veremos… Busco a alguien para compartir una aventura
— Creo que está en el lugar equivocado, en estos lugares somos gente sencilla y tranquila y no estamos acostumbrados a las aventuras. ¡Cosas desagradables, molestas e incómodas que retrasan la cena! No me explico por qué atraen a la gente —dijo el señor Bolsón, y metiendo un pulgar detrás del tirante lanzó otro anillo de humo más grande aun. Luego sacó el correo matutino y se puso a leer, fingiendo ignorar al viejo, pero el viejo no se movió. Permaneció apoyado en el bastón observando al hobbit sin decir nada, hasta que Bilbo se sintió bastante incómodo y aun un poco enfadado. —Buenos días. —Dijo, dando por terminada la conversación.
— ¡Para cuántas cosas empleas el Buenos días! —Dijo Gandalf— Ahora quieres decir que intentas deshacerte de mí y que no serán buenos hasta que me vaya.
— ¡De ningún modo, de ningún modo, mi querido señor! Veamos, no creo conocer su nombre...
— Lo conoces, pero no recuerdas que le pertenezco, ¡Soy Gandalf, y Gandalf soy yo!
— ¿Gandalf? ¿Gandalf, el mago viajero que acostumbraba a fabricar aquellos fuegos artificiales tan excelentes? ¡Los recuerdo! El Viejo Tuk los preparaba en los solsticios de verano. ¡Espléndidos! Subían como grandes lirios, cabezas de dragón y árboles de fuego que quedaban suspendidos en el aire durante todo el crepúsculo —El hobbit rió y fumó de su pipa— No sabía que aun estabas…activo.
— ¿Dónde más debería estar? —Respondió Gandalf con aire ofendido— Bueno, me alegra que me recuerdes, aunque sea por mis fuegos artificiales…Si, bueno. Está decidido. Será muy bueno para ti, y muy divertido para mí.
— ¿Qué? No, no, ¡no queremos ninguna aventura aquí! Gracias, hoy no, pero puede venir a tomar el té mañana, hoy... no… Buenos días. —dijo el hobbit antes de entrar a su casa lo más rápido que pudo.
Gandalf, mientras tanto, seguía a la puerta, riéndose larga y apaciblemente. Al cabo de un rato subió, y con la punta del bastón dibujó un signo extraño en la hermosa puerta verde del hobbit, y se marchó tan misteriosamente como llegó.
...
Habían pasado ya 5 meses desde que Erien vio por última vez a Gandalf el gris. El escondite de Moria no fue fácil de hallar, y esto la retrasó un poco, pero después de mucho recorrer, ya entrada la noche divisó las casitas que llamaban "agujeros-hobbits", y se sintió aliviada, pues sabía que los hobbits eran gente amable y nunca negarían la comida a un viajero hambriento. Sin embargo, también sabía que a los hobbits no les gustaba la gente extraña, al menos, en la comarca, por lo que entendió las miradas de algunos lugareños que la veían pasar con su capuchón verde hoja.
Pasado el cuarto de hora, no localizó el agujero-hobbit que buscaba, pero si divisó un sombrero muy particular.
— ¡Mithrandir! —Gritó, haciendo que el susodicho se girara con una sonrisa.
— ¡ah, ahí estas! Y justo a tiempo, pues me dirijo a casa del señor Bolsón —El mago siguió caminando con Erien a un lado— ¿Trajiste mi pedido?
— No me hubiera atrevido a venir si no
— ¡Esplendido! —Exclamó— Por cierto, te recomiendo que no me llames "Mithrandir" frente a nuestros invitados, y que no les digas mucho de ti hasta el momento adecuado. Digamos que no son amigos de los elfos.
— Está bien, Gandalf
— mmm… —Gandalf la observó un momento y seguidamente le puso el capuchón sobre la cabeza— Ocultemos tus orejas por el momento
— Está bien —dijo ella intentando no parecer ofendida.
Siguieron caminando hasta que divisaron una hermosa puerta verde. Junto a ellos llegaron 7 enanos más, quienes golpearon estrepitosamente la puerta, encaramándose peligrosamente en ella. Desde dentro de la casa se oyó una voz acercándose que decía — ¡No! ¡No hay nadie en casa! ¡Váyase y moleste a otra persona, ya hay demasiados enanos en mi comedor! ¡Si esto es una estúpida broma debo decir que es de muy mal gusto! — Dicho esto la puerta se abrió haciendo que los enanos cayeran al suelo, dejando ver a un personaje curioso a los ojos de Erien, pues los medianos no se veían en los reinos del norte.
— Gandalf… —dijo el mediano al ver al mago.
Lo que siguió fue un mar de reverencias y "¡A su servicio!", abrazos, golpes amistosos y presentaciones. Por supuesto que no faltaron los cuchicheos y miradas extrañas al ver a la chica, pero eso poco le importaba a Erien quien luchaba por aprender los nombres que acababa de oír: "Balin, Dwalin, Fili, Kili, Dori, Nori, Ori, Óin, Glóin, Bifur, Bofur, Bombur y el buen Bilbo".
Un cuarto de hora más tarde, la despensa del pobre señor Bolsón se hallaba vacía y los enanos comían, reían, bebían y jugaban como si el mundo se acabara. Erien se sentó a un lado de Gandalf, intentando esquivar las patatas voladoras y otras cosas, y veía con lastima a Bilbo, pues aunque ella se divertía con las locuras de los enanos, le parecería de muy mal gusto tener semejantes visitas en su casa sin haberlos invitado.
Una vez terminada la estrepitosa comida, Bilbo luchaba por mantener sus preciadas pertenencias lejos de las manos de los enanos, pues eran bastante poco delicados, y él se sentía demasiado orgullo y nostalgia por las cosas que pertenecieron a su familia.
— ¡Ya no puedo soportar a estos problemáticos enanos! —Exclamó exasperado el hobbit.
— Mi querido Bilbo, ¿Qué te sucede?
— ¡¿Qué sucede!? ¡Los enanos me tienen rodeado y yo no entiendo que hacen aquí!
— Pues son un grupito muy alegre, si te acostumbras a ellos
— ¡Yo no me quiero acostumbrar! ¡Mira como está mi cocina, hay fango en todo el tapete, saquearon mi despensa! Y no quiero hablar de lo que hicieron en el baño, por poco destruyen la tubería, ¡y yo no entiendo que están haciendo en mi casa!
— Disculpe —Interrumpió el enano más joven— Lamento interrumpir, pero ¿Qué debo hacer con mi plato?
Antes de que Bilbo pudiera decir algo, otro enano tomo el plato en cuestión y lo lanzó por los aires directo a las manos de otro, y así hicieron todos los enanos mientras que Bilbo Bolsón casi moría de un infarto.
— ¿Podrías no hacerle eso a los cuchillos! ¡Los vas a arruinar!
Solo esa frase bastó para que los enanos se pusieran a cantar.
¡Desafila los cuchillos, dobla los tenedores!
¡Rompe las botellas y quema los corchos!
¡Quiebra vasos y rompe ollas!
¡Es lo que Bilbo Bolsón más odia!
¡Corta el trapo, pisa la grasa!
¡Deja los huesos en la alfombra!
¡Tira la leche en el piso de la despensa!
¡Arroja el vino en cada puerta!
¡Tira las vasijas en un tazón de cocción!
¡Machácalas bien con un palo!
Y cuando hayas terminado, si queda alguna entera
¡Mándalas rodando por el corredor!
¡Es lo que Bilbo Bolsón más odia!
Y desde luego no hicieron ninguna de estas cosas horribles. Entre juegos y risas todo fue guardado a la velocidad de un rayo, mientras el pobre hobbit intentaba ver lo que hacían y suspiró de alivio al ver que en realidad toda su vajilla estaba sana y salva.
Las risas y aplausos de los enanos se detuvieron de súbito ante unos pesados golpes en la puerta (los cuales Erien pensó que habían sido hechos por trolls).
— Está aquí…
Continuará…
Espero que haya sido de su agrado n.n Sugerencias y criticas me vendrían genial *w* y quien será el misterioso personaje recién llegado!? (xD todos lo sabemos) Bueno, gracias por leer.
Espero que les caiga bien Erien xD que hasta ahora es bien respetuosa y paciente, pero tiene un temperamente digno de su progenitor (quien adivine quien es se gana una galleta *w* shhh, será un secreto a voces, que si los enanos se enteran me quedo sin historia)
