Aviso: Lamentablemente (para mi) este mundo y sus maravillosos personajes no me pertenecen, sino al maestro Tolkien, quien seguramente estará llorando en su tumba.
Erien es de mi propiedad :)
— Está aquí…
La forma misteriosa y siniestra (muy propia del mago) en que lo dijo hizo que Bilbo sintiera un escalofrío, y que Erien se sintiera profundamente angustiada por lo que pudiera suceder después.
El anciano mago se levantó y abrió la puerta, detrás de él los enanos, el hobbit y la elfa se acercaron a ver al recién llegado.
— Gandalf… —Dijo una voz grave— Dijiste que la casa era fácil de hallar, me perdí dos veces… No hubiera llegado sino fuera por esa marca en la puerta.
Por la puerta entró un enano bastante más alto que los presentes (a excepción de Erien y Gandalf) de cabello y barba negra, con mechones canosos que más que envejecerlo, lo favorecían, vestía con un capuchón oscuro que dejo en los percheros, un abrigo de piel azul oscuro y debajo una ligera cota de malla de enano. Erien había oído hablar del príncipe del reino de Erebor, y por su descripción dedujo que se encontraba frente a él, pero aunque nunca hubiese oído de él, era demasiado imponente como para no darse cuenta de que era alguien importante.
— No hay marcas en esa puerta. Yo mismo la pinté hace una semana. —Dijo Bilbo.
—Si hay una marca, yo la puse —respondió Gandalf y le puso una mano en el hombro— Bilbo Bolsón, permíteme presentarte al líder de la compañía, Thorin Escudo de Roble.
— Entonces… este es el hobbit. —Dijo Escudo de roble con aires arrogantes mientras rodeaba al mediano, examinándolo— Dígame, señor Bolsón, ¿tiene experiencia en combate?
— ¿Disculpe?
— ¿Hacha o espada? ¿Cuál es su arma preferida?
— Pues, tengo experiencia en ajedrez. Modestia aparte —Dijo Bilbo nervioso— Pero no entiendo por qué lo está preguntando.
— Lo que imagine —Dijo Thorin sonriendo burlonamente— Parece más un tendero que un saqueador.
Thorin entró al comedor dejando al pequeño hobbit desconcertado, mientras el resto se reía y lo seguía. Erien no entendía que era tan gracioso, al contrario, lo primero que vino a su mente fue "idiota". Simplemente camino hasta Bilbo, le sonrió y le puso la mano en el hombro.
— Vamos señor Bolsón, el anfitrión debe estar presente en la reunión. No se preocupe tanto por la actitud de ese enano, todos los reyes son iguales.
— ¿Él es un rey?
— y de los arrogantes, al parecer.
— Pensé que los reyes eran gente amable y cortes.
—Si quieres reyes amables deberías buscar más al sur, o al oeste, o en cualquier lado. En el norte son todos idiotas —Dijo esto último en un susurro por supuesto, logrando sacarle una sonrisa a nuestro hobbit.
Ambos se unieron a los enanos en la mesa, Thorin estaba a la cabeza, Gandalf a su lado y el resto de enanos estaban sentados alrededor, Erien trajo un banquillo que puso a un lado de Gandalf y Bilbo prefirió quedarse de pie a su lado. Todos permanecían en silencio viendo a Thorin tomar una sopa (con buenos modales para ser un enano) hasta que Balin rompió el silencio.
— ¿Qué noticias hay de la reunión de Ered Luin? ¿Fueron todos?
— Si, enviados de los 7 reinos. —Respondió Thorin, y hubo una pequeña celebración por parte de los enanos.
— ¿Qué dijeron los enanos de las colinas de hierro? —Dijo Dwalin— ¿Dain está con nosotros?
— No vendrán —Dijo Thorin suspirando pesadamente— Dicen que está misión es nuestra y solo nuestra.
— ¿Van a una misión? —Pregunto el inocente hobbit.
— Bueno, será mejor que yo hable o mi buen amigo Bilbo y mi amiga aquí al lado no lograran comprender esto —El mago se aclaró la garganta para continuar su relato, y en ese momento Thorin se percató de la presencia de la chica— Muy lejos hacia el este, atravesando montañas y ríos, más allá de bosques y páramos, yace la montaña solitaria.
— Óin ha interpretado las señales, y las señales dicen que el tiempo ya llegó. —Dijo Glóin.
— Se han visto cuervos volviendo a la montaña, tal como la profecía dice —Dijo Óin— "Cuando las aves de antaño retornen a Erebor, el reinado de la bestia habrá terminado".
— ¿Qué bestia? —Preguntó Bilbo, quien en realidad quiso ser discreto y preguntarle a la elfa, pero su vena Tuk a veces le ganaba y hacia que dijera cosas sin medirlas.
— Es una referencia a Smaug el dorado, la más grande y majestuosa calamidad de nuestra era. Vuela por los aires y escupe fuego, dientes como navajas, garras como garfios, aficionado a metales preciosos
— Si sé lo que es un dragón —Interrumpió Bilbo.
— La misión sería muy difícil aun teniendo un ejército detrás de nosotros, pero solo somos 13 —Dijo Balin—y no los 13 mejores, ni los más brillantes. —Todos los enanos se incorporaron de un salto, ofendidos y empezaron a pelear entre ellos para decidir quién era el más tonto y el más débil.
— ¡Deténganse! —Dijo Thorin parándose, su voz y su presencia eran tan imponentes que todos los enanos callaron y se sentaron al instante— Si nosotros interpretamos estos símbolos, ¿no creen que otros también lo hicieron? El dragón no ha aparecido en 60 años. Hay ojos que miran hacia la montaña, esperando, pensando, midiendo los riesgos… El gran tesoro de nuestra gente podría yacer desprotegido ahora mismo, ¿Dejaremos que otros se adueñen de lo que nos pertenece por derecho? ¿O aprovecharemos esta ocasión para recuperar Erebor? —Los enanos lanzaron gritos de victoria ante las palabras de su futuro rey.
— Olvidan que las puertas están selladas —dijo Balin, desanimado— No hay forma de entrar a la montaña
— Eso, mi señor enano, no es del todo cierto —Habló por primera vez Erien, sacando una llave de entre sus ropas.
— ¿Cómo obtuviste eso, elfa? —Dijo Thorin, quien conocía muy bien de vista a los elfos y no se dejaba engañar con solo ocultar un par de orejas. Los demás enanos empezaron a hablar entre ellos al instante del reciente (aunque obvio) descubrimiento, pero un golpe en la mesa de Thorin bastó para callarlos, pues estaba intrigado con la respuesta.
— Yo la envié en su búsqueda. —Fue Gandalf quien habló— Pues la tenía guardada en un lugar oculto.
— Entonces me dirijo a ti. Me gustaría saber cómo te apoderaste de la llave y por qué no llego a mí, que soy el legítimo heredero de Erebor.
—Yo no me apoderé de la llave, me fue entregada por tu padre antes de desaparecer, y si elegí el momento y el modo de entregarlo, no puedes culparme, teniendo en cuenta las dificultades que tuve para dar contigo. Tu padre no recordaba ni su propio nombre cuando me la entregó, y nunca me dijo el tuyo, ni yo sabía cómo lucías; de modo que en última instancia tendrías que alabarme y agradecérmelo. La mantuve oculta hasta que fuera el momento indicado… y ahora es tuya —Gandalf hizo un gesto a Erien, y ésta la entregó a su dueño. Un silencio respetuoso, casi de veneración reinó en el ambiente.
— Si hay una llave… —Se atrevió a hablar Kili— Debe haber una puerta.
—Hay otra forma de entrar a la montaña —Dijo su hermano Fili, poniéndole una mano en el hombro.
— La hay, y esa forma de entrar está oculta en este mapa, pero no he podido hallarla. Sin embargo, hay otros en la tierra media que quizás si sepan encontrarla. —Dijo Gandalf— La tarea que tengo en mente requerirá de muchísima cautela, y no muy poca valentía, pero si somos cuidadosos y listos, creo que podremos lograrlo.
— Entonces, por eso necesitamos un saqueador —Dijo Ori.
— Y uno muy bueno, me imagino que a un experto. —Opinó Bilbo, cosa de la que se arrepintió unos segundos más tarde.
— ¿y usted lo es?
— ¿Qué soy qué?
— ¡Es un experto! —Gritó uno de los enanos, que al parecer tenía problemas de audición.
— ¿Yo? ¡No! ¡No soy un saqueador! Jamás he robado nada en mi vida —respondió el señor Bolsón, deseando nunca haber abierto la boca.
— Debo decir que concuerdo con el señor Bolsón. —Dijo Balin— El saqueo no parece lo suyo
— Si, el bosque no es para campesinos débiles que no se valen por sí mismos
— Tiene razón —Dijo Bilbo intentando no parecer ofendido.
Nuevamente los enanos se pusieron de pie gritando sus opiniones e ideas… y uno que otro improperio (bastante injusto) hacia el pobre hobbit, que en ese momento deseaba estar en su cama y no tener otro problema que no fuese llenar su pipa con el tabaco de la cuaderna del Este. Por suerte, la mayoría de estos improperios fueron dichos en la antigua lengua de los enanos, el Khuzdul, y por lo tanto, nuestro hobbit jamás se enteró.
Erien se mantenía en silencio tratando de ser invisible, pues cualquier cosa que dijese (debido a su… condición de elfa.) podría ser usada en su contra, y no tenía ganas de ser insultada por enanos en una lengua que no conocía en lo absoluto.
El mago, enojado, se puso de pie y pareció agrandarse, amenazante, y su sombra llenó la habitación, y su voz se tornó grave e imponente. Todos los presentes se quedaron en silencio.
— ¡Basta! ¡Les he dicho que Bilbo Bolsón es un saqueador, y por tanto, lo es! —La gran sombra desapareció y Gandalf pareció achicarse, volviendo a ser un viejo gris— Los hobbits tienen los pies muy ligeros. Es más, si lo quieren, pueden pasar inadvertidos. Y mientras el dragón está acostumbrado al olor de los enanos, el olor de un hobbit será desconocido para él, lo cual nos da una gran ventaja. —El mago se sentó y se dirigió a Thorin— Me pediste que encontrara al decimocuarto miembro de esta compañía, y elegí al señor Bolsón. Hay más en él de lo que aparenta, tiene mucho más que ofrecer de lo que todos se imaginan. Incluido él mismo.
— Te pedí que eligieras a una persona —Dijo Thorin— Sin embargo, yo aquí veo a dos.
— No se confunda, Señor Escudo de Roble —Dijo Erien— Yo solo los acompañaré, si usted me lo permite, porque mi hogar queda en la misma dirección a donde ustedes se dirigen, poco tendré que ver en lo que concierne a su misión.
— ¿Se podría saber dónde vives? —Preguntó Thorin mirando fijamente a Erien, cosa que hizo que ésta se estremeciera.
— En un bosque. —Respondió nerviosa.
— ¿De casualidad es el bosque verde?*
— No, señor.
—Thorin —Interrumpió Gandalf— Debes confiar en mí.
—Está bien —Dijo Thorin después de pensarlo un rato— Lo haremos como tú dices. Balin, dale el contrato.
Una vez concluida la reunión, y luego de que el señor Bolsón se recuperara del desmayo que sufrió al leer el contrato, los enanos se empezaron a reunir en la sala de estar, alumbrados nada más que por la chimenea.
El ambiente era melancólico y la oscuridad invadió toda la habitación, el fuego se extinguió y las sombras se borraron. Y de pronto, uno primero y luego otro, entonaron el canto grave que antaño cantaran los enanos, en lo más hondo de las viejas moradas.
Más allá de las frías montañas
A mazmorras profundas, y cavernas antiguas
Debemos irnos antes del amanecer
Para encontrar nuestro oro olvidado.
Los pinos rugían en la cima
Los vientos ululaban en medio de la noche
El fuego era rojo, y llameaba extendiéndose
Los arboles como antorchas de luz resplandecían.
Mientras cantaban, el hobbit sintió dentro de él el amor de las cosas hermosas hechas a mano con ingenio y magia; un amor fiero y celoso, el deseo de los corazones de los enanos. De pronto algo de los Tuk renació en él: deseó salir y ver las montañas enormes, y oír los pinos y las cascadas, y explorar las cavernas, y llevar una espada en vez de un bastón. Miró por la ventana. Las estrellas asomaban fuera en el cielo oscuro, sobre los árboles. Pensó en las joyas de los enanos que brillaban en las cavernas tenebrosas. De repente, en el bosque de más allá de Delagua se alzó un fuego, —quizá alguien encendía una hoguera— y pensó en dragones devastadores que invadían la pacífica Colina envolviendo todo en llamas. Se estremeció; y en seguida volvió a ser el sencillo señor Bolsón, de Bolsón Cerrado.
Erien, por su parte, sintió dentro de ella una profunda tristeza, y pudo ver el fuego del dragón, y los arboles como antorchas. Recordó la ciudad del Valle —a la que fue un par de veces antes de la desolación de Smaug— y recordó a los niños con sus cometas, a las doncellas enanas con sus vestidos, a los herreros dignos de reyes, a los jugueteros y sus juguetes mágicos que eran codiciados en toda la tierra media. Miró a Escudo de Roble, quien cantaba junto a la chimenea, y de pronto no vio a un idiota, sino a un hombre honorable, a un rey; la profunda voz del enano la envolvió, y deseó hacer algo: deseó ir más allá del bosque, más allá del lago, más allá de Dale, y ver aquellas mazmorras profundas, y las cavernas antiguas, y ver el tesoro ancestral de los enanos, y los ríos de oro en las profundas minas.
De pronto, quiso seguirlo.
Continuará
*En el libro, desde hace añazos que el bosque verde pasó a llamarse el bosque negro, pero en la pelicula, por lo que dice Radagast, pareciera que desde hace no mucho tiempo que cambió el nombre, asique me aprovecharé de eso xD que conste que no mintió eh!
Dije que sería un ThorinxOc y ya tengo la base, pero desde el punto de vista de Erien xD aun pienso como hacerle con Thorin. Sugerencias me encantarían *-*
Sus reviews me hacen feliz :'3
