Nada del mundo de Harry Potter me pertenece todo es obra de J.K Rowling
Esta historia es SLASH (hombre x hombre) si no te gusta para de leer
CAPÍTULO I
Harry se encontraba como siempre solo en una de las esquinas de la mesa de Slytherin observando al objeto de su obsesión Tom Riddle. Ya habían pasado cinco años desde que lo viera por primera vez en la estación, y su fijación por él solamente había aumentado.
Como ya había previsto no encajó bien en el colegio Hogwarts, y aún menos en su casa, llena de herederos de familias sagre-puras que miraban con repugnancia sus gastadas ropas de segunda mano, sus gafas pegadas con cinta aislante y su sangre mestiza.
No le iba mejor con los miembros de otras casa, si acaso la situación empeoraba por el simple hecho de ser una serpiente. Odiaba especialmente a Ron Weasley, un asqueroso traidor a la sangre que era el cabecilla de la casa Gryffindor y que hacía su vida aún más miserable con sus incesantes pullas y peleas. Harry sabía que era más poderoso que él, pero estaba solo cuando el pelirrojo contaba con toda una horda de descerebrados leones para apoyarle. Por tanto Harry se había acostumbrado a evadirse de la realidad, creando un mundo imaginario dónde podía vengarse de todos ellos utilizando las más imaginativas torturas tanto mágicas como muggles, al mismo tiempo que se refugiaba en la biblioteca. Los libros se habían convertido en sus confidentes, lo habían ayudado a conocer más profundamente la magia y a desarrollar sus poderes, ahora sabía que él era un ''receptor'', alguien extremadamente sensible a la magia, que podía verla y manipularla con suma facilidad.
Todo esto obviamente no se reflejaba en sus notas, pues no le gustaba llamar la atención sobre sí mismo. Más concretamente no quería que el director se fijara en él. La primera vez que lo vio se tambaleó por el increíble poder que emanaba, al mismo tiempo que la bilis accedía a su garganta, su magia era absolutamente blanca, si un atisbo de oscuridad, hecho que revolvía las tripas del oji-verde. Tanta bondad lo ponía enfermo.
Volviendo a la pequeña, gran obsesión de Harry, Riddle resultó ser el estudiante perfecto. Era dos años mayor que nuestro protagonista y el orgullo de todo Hogwarts. Claro que Harry sabía que no todo lo que brilla es oro. Riddle tenía un lado sádico que escondía de la sociedad y esa era la faceta que más le gustaba. Se había dedicado a seguirlo sin ser notado y había sido testigo de alguna de las reuniones secretas que mantenía con sus ''amigos''. Le hubiera encantado ser parte de tan selecto grupo, pero sabía que era un don nadie, no tenía nada que ofrecerle a tan grandioso mago. De todas formas se empecinó en observarlo, para al menos poder soñar desde lejos. Ahora él estaba sentado con sus esbirros hablando en voz muy baja, cosa que no era problema para Harry pues manipulando un poco de magia podía agudizar su oído hasta el punto de que parecía que le estaban susurrando directamente al oído.
-Mi señor, ¿No cree conveniente que nos reunamos esta noche?- a Riddle no le gustaba que nadie le dijera qué hacer, así que mandó una mirada fulminante a su seguidor más reciente, Draco Malfoy.
-No hay nada de qué hablar ya he elaborado todos los planes y serán ejecutado conforme a lo establecido- Su seco comentario erizó los pelos de la nuca de Harry, pero Malfoy parecía no haber captado la amenaza implícita
-Pe-pero señor, aún no sabemos cuáles son dichos planes
-Draquito, Draquito y ¿Por qué los deberías saber tu?- Su prima Andraya Lestrange viendo que Draco metía más la pata intentó aligerar la tensión. Tras ese comentario todos comenzaron a reír y el rubio muerto de la vergüenza agachó su rostro intentando ocultar el sonrojo de sus mejillas.
-No seas tan ansioso Draco, cuándo todo empiece podrás demostrarme tu lealtad- Ahí estaba Riddle otra vez, demostrando porqué había sido capaz de engatusar a todos esos mimados- No obstante este no es lugar para hablar de ciertos temas...- Harry por si a caso siguió comiendo con tranquilidad, intentando no demostrar que había escuchado todo, sería muy mala idea enemistarse con Tom.
La cena por fin había terminado y Potter se encontraba en su rincón favorito de la sala común leyendo un libro sobre la teoría de la magia negra, convenientemente camuflado bajo el título de''Los snorlaks realidad o fantasía''. De repente sintió que había movimiento en la sala común y levantó la cabeza. En la otra parte de la sala común estaban Riddle y su grupo hablando en susurros, pero antes de que Harry pudiera escuchar Riddle se levantó y se fue de la sala. Sabía que era demasiado temerario seguirlo con tantos testigos delante, así que se dirigió primero al baño y mediante el hechizo glamour alteró su imagen, ensanchando su nariz, volviéndose pelirrojo y poniéndose unos cuantos quilos encima. De esta manera salió de la sala común, sin preocuparse de la ventaja que le llevaba Riddle pues con un poco de ayuda de su magia encontraría la del otro en un momento. Lo más extraño de todo es que se dirigía hacía el segundo piso, donde únicamente se encontraba el salón de trasformaciones.
Se dejó guiar por sus instintos y pronto apareció ante un lavabo de chicas, realmente ¿Qué podía estar haciendo Riddle ahí? Él nunca hacía las cosas sin una razón y pronto las alocadas hormonas de Harry empezaron a mandarle imágenes de Riddle tirándose a alguna de las tantas idiotas que lo seguían. Empezó a morirse de celos, pues el saber que era inalcanzable no quitaba que lo desease solo para él. Con una nueva resolución, nacida en parte del despecho, agarró con fuerza el picaporte y empujó con fuerza la puerta, no obstante el baño se encontraba vacío. Miró por todos lados pero ahí no parecía haber un alma. Se sintió frustrado, la magia de Riddle se encontraba cerca, lo sabía, pero era incapaz de encontrarle. De repente oyó ruidos debajo del suelo y se apresuró a esconderse dentro de uno de los inodoros, intentando cerrar la puerta con rapidez pero sigilosamente. Al cabo de unos segundos el ruido cesó y escuchó los pasos de Riddle acercarse a él. Esperaba que pasase de largo e intentó esconder toda su señal mágica, sabedor de que Riddle, aunque no era un receptor, sí que podía notar las vibraciones de ésta. Cuando estaba pasando cerca de su escondite se detuvo, Harry podía sentir el corazón en su garganta y cómo todo su cuerpo sudaba. Sabía que tenía que salir de ahí, pero aunque supiera aparecerse nadie podía hacerlo dentro de Hogwarts. Su desesperación estaba en un punto álgido.
Tom Riddle por su parte acababa de salir de la recientemente descubierta cámara de los secretos, pero nada más pisar el ridículo baño donde estaba ubicada supo que no estaba solo, podía notar una presencia, que aunque intentaba esconderse aún era visible. Calmadamente fue recorriendo el lugar, sabedor de que su víctima no podía escapar y ¿Quien sabe? Tal vez podría ser el alimento de su nueva mascota. Se detuvo delante de un baño, donde sospechaba que estaba su espía. Súbitamente sintió un cambio en la magia del ambiente, provenía de una fuente poderosa que estaba justo detrás de la puerta que se disponía a abrir. Sin más dilación abrió la puerta al mismo tiempo que un cuervo, del negro más lustroso salía volando. Intentó detenerlo mediante una gran gama de hechizos , pero el ágil animal ya había abandonado el baño. Frustrado destrozó algunas de las piletas, no había conseguido cazar a quien había osado espiarlo, pero había sentido su magia, una magia tan particular que no le costaría trabajo reconocerla de estar ante ella otra vez. Ahora solo cabía esperar que el escurridizo pajarraco hiciera su movimiento.
Bueno y aquí está el primer capítulo, lo subo hoy porque creo que el prólogo ha quedado muy corto, nos vemos.
