Nada me pertenece, todo es obra de J.K Rowling
Esta historia es SLASH (hombrexhombre) si no te gusta para de leer
CAPÍTULO V
Dos días después de su encuentro con Riddle Harry ya estaba harto. Siempre había pasado desapercibido, muy pocos reparaban en él, era solamente una presencia sin rostro ni nombre y eso estaba bien para el muchacho. No obstante eso ya no era así y Harry se sentía sumamente incómodo. Fuera a donde fuera siempre había ojos siguiéndolo, vigilantes de todos sus movimientos. Era obvio que Riddle había mandado a su grupo a espiarle, pero eso ya era ridículo. Se sentía atrapado. Y ahora, esto era la gota que colmaba el vaso, Draco Malfoy estaba frente a él intentando mantener una conversación. Por Merlín llevaban cinco años en el mismo curso y nunca, jamás se habían dirigido la palabra.
– Bueno Potter ¿Qué te parece?- El moreno intentaba no rodar los ojos ante la estúpida sugerencia que le había hecho Malfoy ¿Ir con ellos a Hogmeade el sábado? Sí claro y después hacer collares entrelazando flores.
– No creo que pueda Malfoy, tengo castigo con Snape- Bueno en verdad era cierto, sí estaba castigado, pero no debía acudir al despacho del profesor hasta las ocho de la tarde, aunque claro antes muerto que admitirlo.
El rubio se veía claramente incómodo, sin duda alguien, más precisamente un extremadamente guapo, poderos, altivo, seductor... ¡Vale detén tus pensamientos!, en fin seguramente Riddle le había ordenado que le sugiriese aquello. Realmente no sabía de qué se preocupaba, no había averiguado nada cuando lo vio en el baño de niñas, y aunque así fuese ¿A quién se lo iba a contar? Sí, su sombra estaría muy ansiosa por oírlo. En fin no valía la pena seguir malgastando saliva con el rubio oxigenado así que sin más se dio media vuelta y caminó hacia la biblioteca, dejando al albino con la palabra en la boca. Si Riddle quería algo de él tendría que venir a decírselo en persona.
Encontró que su mesa favorita, una escondida entre las secciones de aritmancia y runas antiguas, estaba desocupada y se dirigió un poco más tranquilo hacia allí. Tenía que enfrentar a Riddle, bueno conversar, mejor dicho suplicar, sí eso estaba mejor, que dejara de espiarlo. Sus nervios estaban sumamente alterados, no podía seguir así. Ahora la pregunta más acuciante era cómo hacerlo. Aunque bien mirado siempre podía ignorar a sus espías. Eliminó esa opción rápidamente de su mente. Estaba acostumbrado a la autoimpuesta soledad, principalmente porque con su capacidad para ver y percibir la magia cualquier alteración en ésta lo alteraba a él también, y, desgraciadamente sus centinelas no hacían nada por suprimir su presencia. Dejó sus cavilaciones para otro momento y empezó su investigación para herbología. Ese año era un año importante, necesitaba sacar al menos siete TIMOs si quería si quiera pensar entrar en el departamento de misterios. Desde que descubrió la existencia de ese departamento sabía que era para él, nadie sabría quién era, en qué trabajaba o si quiera si existía, sí era el trabajo perfecto. No obstante tuvo que dejar de leer el libro que ocupaba cuando sintió que una demasiado conocida magia se acercaba por su espalda. En ese momento se replanteó su pensamiento anterior, realmente no le apetecía enfrentarse al príncipe de Slytherin.
Lentamente reposó el libro en la mesa y giró su rostro hacia la dirección por la que se acercaba Riddle.
– Por lo que veo es imposible sorprenderte
– Podrías si quisieras- Harry estaba seguro de eso, para un mago cómo el que tenía en frente ocultar su presencia era algo sencillo.
Una vez se acercó al pequeño la falsa sonrisa que adornaba el rostro del prefecto cambió a una expresión calculadora.
– Me ha dicho un pajarito que has desechado la oferta de ir a Hogsmeade
– No estoy interesado en relacionarme con tus lame-botas- Sabía que estaba pisando terreno pantanoso, no debía enfardar a Tom, pero diablos él estaba cabreadísimo
– Deberías, nunca sabes lo que puede pasar, es bueno tener amigos en todas partes.
– Sí, claro sobre todo si cumplen hasta tus más retorcidos deseos ¿No Riddle?
Este comentario agotó la paciencia del mayor, debía admitir que Potter le interesaba, por eso estaba decidido a controlarlo. Sabía que despertaba cierta fascinación en el menor, pero eso no era suficiente. Debía postrarse a sus pies como todos los demás, ser él el centro de sus pensamientos, humillarse por obtener su atención. Pero era demasiado independiente, según sus fuentes no tenía apego por nada ni por nadie, lo que es lo mismo, ninguna debilidad. Decidido a mostrar quién mandaba, sacó su varita y apuntó con ella a Potter.
– Harás lo que yo diga, si te ordeno saltar, saltas, si te ordeno dormir duermes y si te ordeno que te relaciones con tus compañeros lo haces ¿Has entendido?- Pero Harry no estaba dispuesto a ceder tan fácilmente
– Y si no quiero ¿Qué harás?
– Oh tranquilo querrás- Y con esto mandó un hechizo en forma de haz de luz morado hacia el otro joven.
Había sido demasiado rápido para que Harry si quiera pensara en defenderse, no obstante no sitió nada diferente en él, mas sabía que Riddle no le enviaría un hechizo inocuo, y menos si se había osado contradecirle.
– Sabes este hechizo lo encontré no hace mucho en la sección prohibida, de momento no sentirás nada, pero conforme pasen los días una horrible quemazón atacará todo tu cuerpo, y ¿sabes qué es lo mejor? Solo yo puedo anularlo. Cuando estés dispuesto a tratarme con el respeto que merezco búscame.
Tras ese comentario Riddle abandonó el corredor. Harry se quedó unos momentos estático, asimilando lo que acababa de pasar. No obstante cuando las palabras de Tom fueron procesadas se puso en movimiento, no iba a permitir que lo tuviera en sus manos. Con esa resolución empezó a pensar en su siguiente movimiento, debía detener la maldición y su única pista se encontraba en la sección prohibida.
Tengo que reconocer que me divertí muchísimo haciendo este capítulo, por fin empieza a asomar la personalidad de Harry ya que este se vuelve un poco tonto con Tom cerca, pero bueno ¿quién puede culparlo?
No se cuando podré volver a actualizar, pero espero tener un nuevo capítulo antes de navidad porque a partir de ese momento y hasta febrero mi vida se reducirá a café, libros, apuntes, más libros, ojeras y mi mayor ilusión será poder dormir. En serio no quiero! ¿alguien hace los exámenes por mi?
Hasta el próxima cap
