ADVERTENCIA: LOS PERSONAJES AQUÍ EXPUESTOS PERTENECEN A MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION.

TENGO EL PRESENTIMIENTO QUE A MUCHOS ESTE CAPÍTULO LES CAERÁ COMO BOMBA

Capítulo II

Efectos

Los instantes siguientes fueron extraños, Saori recordaba estar con Chronos y pedirle que modificara el tiempo con la intención de evitar hechos lamentables (para ella, sólo significaba salvar a Seiya, su gran amor). Después todo se había envuelto en una especie de luz blanca, era como estar en medio de la nada. De pronto todo se tornó oscuro.

Saori se dio cuenta que esa oscuridad se debía a que tenía los ojos cerrados. Poco a poco los abrió, cuando sus ojos por fin enfocaron, se dio cuenta que estaba en una amplia habitación un tanto oscura. Se incorporó un poco y se dio cuenta que todo ese tiempo estuvo descansando en un suave pero frío lecho.

Le parecía reconocer aquella habitación pero no estaba segura. Miró a su alrededor y vio una pequeña ventana donde apenas se colaba la luz. Se acercó a ella y su corazón dio un vuelco cuando notó en dónde estaba. La vista daba a las 12 casas, estaba en el Santuario y parecía intacto, no desolado como la última vez que estuvo ahí con Seiya.

Era un día soleado y tranquilo. Nada parecía alterar la paz del lugar. Saori quien, a pesar de ser la reencarnación de Athena, nunca le gustó vivir en el Santuario pues cuando estaba ahí, se sentía sola y lejos de todo el mundo. Decidió salir de su habitación, se acercó a la puerta, intentó abrir pero se dio cuenta que ésta estaba cerrada por fuera. Tiró desesperada de ella sin éxito, comenzó a golpear la puerta para que le abrieran.

Sin embargo, de pronto escuchó que afuera de su ventana, unas personas se acercaban. Regresó hacia ella y le sorprendió ver a un grupo de jóvenes que, hasta antes de cambiar las cosas, creía muertos.
Subiendo las escaleras que estaban más allá de las 12 casas, aquellas que llevaban a la sala del Patriarca, caminaban Milo de Escorpio y Aioria de Leo; si bien Saori se alegró de verlos, le preocupó notar que llevaban (casi a rastras) a un maltrecho Kanon.

-¡Camina! -le espetó Milo- No que tenías muchas ganas del ver al maestro.

-Después de tu traición y la de tu hermano, dudo que él tenga alguna consideración contigo- agregó Aioria.

-Pe...pero cuando le pida ser…ser el nuevo guardián de la casa de Géminis...-decía dificultosamente Kanon.

-No digas tonterías- le reclamó Milo y le soltó una patada que le sacó el aire de estómago a Kanon.

-Tranquilo Milo-intervino Aioria- Y tú traidor no creas que será tan fácil. Conozco al maestro mejor que nadie y sé que no te hará caso.

-Ya verán que me lo concederá... Si unos ineptos como ustedes pueden ser Caballeros Dorados…

-¡Suficiente! - lo calló Aioria.

Sin decir más, el trío subió las escaleras. La joven, por su parte, recordó cuando Kanon fue a entrevistarse con ella. Quería saber más y sabía que desde esa habitación era posible escuchar un poco de lo que sucedía en la sala del Patriarca. Se acercó a puerta y pegó la oreja.

Aioria entró- ¡Maestro! Hemos traído a este traidor que...

-Déjenlo hablar- dijo la voz del Patriarca.

-Señor, vengo arrepentido a suplicar en el nombre de Athena, que me perdone y me permita ser el nuevo guardián de la casa de Géminis.

Se escuchó un quejido, probablemente Milo lo pateó de nuevo- No oses pronunciar el nombre de Athena- le espetó el escorpión.

-Está bien Kanon- dijo el Patriarca- Puedes ser el Caballero de Géminis.

-¡¿Qué?! -cuestionaron al unísono Aioria y Milo.

-Ya escuchaste Kanon. Ahora ve a tu posición- respondió estoicamente.

-Muchas gracias maestro, verá que lo no defraudaré…-Kanon se fue de ahí. Milo lo siguió con la firme idea de vigilarlo de cerca.

Cuando Aioria se quedó a solas con el Patriarca por fin habló- ¿Por qué haces esto hermano?

-Aioria, más que tu hermano mayor, soy el Patriarca del Santuario. Y estoy consciente que más que nunca necesitamos manos que nos ayuden. Además alguna vez, el cosmos de Athena lo salvo mientras estuvo encerrado en Cabo Sunión.

-Pero eso no te da derecho de desacreditar mi opinión- le reclamó- Deberías apoyarme más.

-¿Más? Sabes perfectamente que te he apoyado en todo, te cedí sin mayor esfuerzo tu rango de Caballero Dorado; te permití liderar la batalla contra Poseidón, en la cual, por cierto, murieron Cáncer, Acuario, Piscis y mi estimado amigo Capricornio.

-Eso no estuvo en mi control, además siempre señalaste la falta de espíritu de Máscara de Muerte y Afrodita.

-Cierto, pero no te exenta de lo demás. Inclusive pasé por alto aquel incidente con esa Amazona que ahora, gracias a tu imprudencia, ha sido degradada a ser sólo una concubina más del Santuario.

Aioria no soportó eso último y reclamó:-Eso fue injusto de tu parte hermano y lo sabes, yo realmente quise a Marín y tú no permitiste que estuviésemos juntos…

-Sabes perfectamente que está prohibido que una Amazona se líe con algún hombre y menos con un Santo. Ellas han renunciado a su feminidad; además resulta un insulto a Athena, entre otras cosas la diosa de la virginidad.

-Tus decisiones intransigentes las pretextas en nombre de Athena, cuando ninguna persona en el Santuario, "además de ti", la ha visto… Tal vez ni siquiera esté allá atrás…- no pudo terminar la frase porque su hermano le propinó una bofetada ante su insolencia.

-No digas tonterías Aioria, ella está descansando en su sala privada. Y mi deber, así como el de ustedes, es protegerla. Mi antecesor, poco antes de elegirme, advirtió del peligro que correría; después de la traición de Saga (ex guardián de Géminis), me di cuenta que no podía confiar en nadie, por esa razón se mantiene oculta, pero al tanto de todo en cuanto sucede en el Santuario.- hizo una breve pausa y luego dijo- Ahora retírate.

Aioria, con la mejilla ardiendo por la bofetada, salió de ahí. Mientras tanto, su hermano mayor y Sumo Sacerdote del Santuario, se quedó pensando en que quizá si él no hubiese mimado a su hermano o si no hubiese estado a su lado, éste tendría una personalidad diferente.

Mientras tanto, Saori había alcanzado a escuchar toda la conversación y creyó que Aioros (el actual Patriarca) iría a comentarle lo sucedido pero no fue así. Permaneció unos minutos esperando pero jamás entró. Confundida por los cambios de esta "nueva realidad", comenzó a impacientarse. ¿Qué más había cambiado? Evidentemente, Athena sí había reencarnado pues ella estaba ahí, lo que significaba que habría una Guerra Santa en esa época.

Intentó concentrarse para percibir el cosmos de Seiya, pero, por más que se esforzaba, no lo ubicaba en el Santuario, cuestión que la preocupó de sobremanera; probó con los cosmos de Shun, Ikki, Shiryu y Hyoga pero tampoco tuvo éxito. ¿Cómo saber lo que había pasado?

Después de varios minutos, quizá horas, de pensar. Nuevamente escuchó voces cerca de su ventana.

-¡Auch!-dijo la voz infantil de Kiki.

-No Kiki, no estuvo del todo bien- dijo la voz de Mu.

-Lo lamento maestro pero la Teletransportación es una técnica muy avanzada- se disculpó el aprendiz. Saori se asomó por la ventana y vio al pequeño en el suelo, seguramente sufrió un aterrizaje desafortunado cuando apareció.

-Lo sé, pero si algún día quieres ocupar mi lugar, debes dominar ésta y otras técnicas. Ahora, necesito que continúes trasladándote a diferentes puntos del Santuario. Debes de practicar.

-Sí maestro- dijo respetuosamente Kiki y su maestro desapareció. -Veamos…

-¡Kiki!- le llamó discretamente Saori a través de la ventana-¡Kiki ven!

-Ah qué… -expresó desconcertado, cuando ubicó la fuente de los gritos, acudió- ¡Hola!- saludó mientras se paraba junto a su ventana- ¿Quién eres?

Saori se desconcertó, aparentemente el joven aprendiz nunca la había visto. –Kiki, soy yo Athena.

-¿Qué?

-Shhh… Necesito que entres, sé que puedes aparecerte dentro de esta habitación.

-Bueno lo intentaré- dijo no muy convencido. Luego se materializó en la habitación de la joven- ¡Sí lo logré!... Fiu… qué habitación, no conocía esta parte del Santuario.

-Kiki, necesito hablar contigo.

-Espera ¿cómo sé que una señorita tan bonita como tú es realmente Athena?- Saori le mostró su poderosos cosmos, aunque de manera discreta pues no quería llamar la atención de nadie en el Santuario.

-¡Cielos!... de verdad es…

-No hay tiempo para eso- le interrumpió, en calidad de urgente necesitaba ponerse al día- Necesito que me explique qué sucede aquí.

-¿Sobre qué?...

-Necesito que me hables del Patriarca, de los Caballeros Dorados, de la batalla contra Poseidón…

-Bueno, sólo conozco las cosas de oídas- dijo extrañado por que Athena no tenía esa información pero al mismo tiempo contento de poder platicar-Hasta donde sé, el Patriarca es el antiguo guardián de la casa de Sagitario.

-¿Quién es ahora el guardián de esa casa?- preguntó rogando que la respuesta fuera: Seiya.

-Nadie, aún no ha surgido un Santo digno de ocupar ese lugar.

Saori sintió una leve decepción- ¿Y qué pasa con los demás Dorados?

-Bueno, lamentablemente Máscara de la Muerte de Cáncer, Shura de Capricornio, Camus de Acuario y Afrodita de Piscis murieron recientemente en la batalla contra Poseidón.

La joven se sintió mal por no haberlos podido ayudar; tal parecía que, como había dicho Chronos, el destino ya estaba marcado para ciertas cosas- Y dime… ¿Qué sabes de los Santos de Bronce de Pegaso, Dragón, Cisne, Andrómeda y Fénix?

Kiki, a pesar de estar frente a una deidad, en su infantil actitud, no pudo evitar reír- Creo que está un poco desinformada, no ha habido poseedores de esas armaduras desde hace siglos.

-¡¿Qué?!... ¿pero cómo…? ¿Acaso Dohko de Libra y Camus de Acuario no han tenido discípulos? ¿Qué me dices de los jóvenes que entrenaron en las islas de la Reina Muerte y Andrómeda, respectivemente? ¿Acaso el Patriarca nunca organizó una contienda en el Coliseo del Santuario para darle al ganador la armadura de Pegaso?- preguntó más preocupada que antes.

-Bueno… -pensó un poco el chiquillo- Hasta donde sé, ni el maestro Dohko ni el guardián de la Isla de la Reina Muerte, han tenido discípulos. En la Isla de Andrómeda, Albiore de Cefeo tuvo algunos alumnos, sólo dos llegaron a presentar la prueba del sacrificio, pero ninguno resultó digno y murieron en el intento. Camus de Acuario sí tuvo un par de discípulos pero…

-¿Qué sucedió?- preguntó intrigada por el paradero de Hyoga.

-Ninguno de ellos resultó digno de ser un Caballero, a ambos los corrió del entrenamiento; lamentablemente durante la batalla contra Poseidón, el maestro Camus murió a manos de uno de ellos; el otro parece que desapareció.

-¿Y qué sucedió con Pegaso?

-Bueno, como usted dice, hace poco hubo una contienda para conocer al nuevo Santo de Pegaso; sin embargo, al final, el Patriarca decidió no darle su premio al ganador, un sujeto llamado Cassios. El Sumo Sacerdote, consideró que, a pesar de haber derrotado a todos sus adversarios, no era digno de ser Pegaso.

Claro, pensó Saori, sólo Seiya podría ocupar ese lugar.

-No sé si supo lo que sucedió después de eso- continuó contando Kiki- Su maestra, la Amazona de Ofiuco, se quejó a tal punto de ser degradada, expulsada del Santuario y considerada como una rebelde.

-¿Shaina?

-Sí, creo que ese era su nombre…

Saori recordó la conversación del Patriarca y Aioria y no pudo evitar preguntar- ¿Sabes de algo que sucedió entre el Santo de Leo y una Amazona?

Kiki se sonrojó- Bueno esas son cosas de las que sólo los mayores hablan… No sé mucho pero hace tiempo corrió el rumor que el maestro de Leo y la Amazona del Águila fueron encontrados haciendo algo, la verdad no entendí qué, pero que estaban juntos y el Patriarca tuvo que quitarle su rango como Santa.

Saori entendía un poco, siempre sospechó que entre Marín y Aioria había algo más que una amistad, seguramente sin las distracciones de entrenar a Seiya, Marín tenía mucho "tiempo libre". En ese momento, al saber el desastre que se había dado, Saori se preguntó si había hecho lo correcto al cambiar sus vidas.

-Bueno, se ha hecho un poco tarde, mi maestro Mu debe estar buscándome y si sabe que estuve con usted, me reprenderá.

-Espera Kiki, una cosa más… ¿Nadie en el Santuario me conoce además del Patriarca?

-Creo que soy el primero en verla- Saori notó que se concentraba para Teletransportarse.

-Espera, espera…-le pidió la joven- ¿Podrás visitarme de nuevo mañana?- le preguntó.

-Claro, si usted así lo quiere- contestó con una sonrisa y desapareció.

Por su parte, Saori se dejó caer pesadamente en su lecho, sólo tenía una idea en la cabeza: ¿Seiya dónde estarás? ¿te encontrarás a salvo?

CONTINUARÁ…

QUERIDOS LECTORES, JURO QUE EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO APARECERÁ EL TAN APRECIADO PEGASO