ADVERTENCIA: LOS PERSONAJES AQUÍ EXPUESTOS PERTENECEN A MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION.
ESTA HISTORIA NECESITA PONERSE MÁS INTERESANTE, ASÍ QUE SÓLO PUEDO DECIR: ¡DAME TU FUERZA PEGAAASOOO!
Capítulo III
Caminos diferentes
Cuando el sol se ocultó y trajo consigo al anochecer, Saori comenzó a tener hambre. Se preguntó si Aioros (el nuevo Patriarca) no iría a verla, por lo menos a darle algo de comer. Cansada de esperar comenzó a golpear la puerta con todas sus fuerzas y a gritar lo más fuerte que podía que abrieran.
-¡Aioros! ¡Ábreme! -gritó y pareció surtir efecto pues el actual Patriarca fue a ver qué sucedía.
-Mi señora ¿Qué sucede?-preguntó al entrar.
-Aioros tengo hambre...
-Pero... pero mi señora usted es una deidad y puede controlar esas necesidades humanas-le dijo sorprendido
Saori no sabía que al tener como huésped a Athena podía controlar eso -Como sea, tengo hambre y quiero comer AHORA.
El Sumo Sacerdote no podía negarse a cualquier petición de su diosa, por muy absurdo que fuera lo pedido.
Salió de ahí y cuando regresó, varios minutos después, traía consigo una charola con algunos deliciosos platillos. Saori, quien sentía como si hubiera probado bocado por última vez hace siglos, comía con mucho entusiasmo. El Patriarca, quien creía impropio observar a su diosa mientras comía, estaba a punto de salir cuando…
-Espera Aioros- lo detuvo la chica apenas pasando bocado - Necesitamos hablar.
Éste se sentía muy extrañado por la actitud de la deidad, quien siempre se mostraba fría e indiferente ante los humanos. –Dígame mi señora.
-Quiero que me expliques por qué no viniste a avisarme que Kanon te he pedido ser el nuevo guardián de la tercera casa.
-Mi señora…-le dijo Aioros casi hincándose- Usted me había dicho que no le interesaba saber quiénes eran sus guardianes y que la selección de éstos la dejaba a mi criterio.
-Pues…-Saori no sabía qué contestar- cambie de opinión.
-Espero que no le moleste que haya permitido que Kanon, el hermano del hombre que alguna vez quiso eliminarla, sea el nuevo guardián de Géminis.
-Para nada- respondió con honestidad, sabía que Kanon, al igual que Saga, eran guerreros muy fuertes y que en el fondo eran buenos hombres- Pero dime, ¿qué te orilló a elegirlo?
-Verá, he estado en Star Hill, las estrellas advierten de una amenaza; después de los acontecimientos contra Poseidón, no pude permitir quedarnos con pocos guardias, por eso decidí darle una oportunidad.
-Ya veo… ¿entonces por qué echaste a Marín de Águila y Shaina de Ofiuco?- preguntó la joven.
-Mi señora, sabe que la insolencia de Shaina al desafiarme no podía ser tolerada; en el caso de Marín fue usted misma quien ha exigido que las Amazonas no pueden estar con un hombre… Siempre me lo ha indicado así: "En el Santuario no hay cabida para el amor, de ningún tipo"
Saori se heló ¿ella había dicho eso? No lo creía, si hubiese estado en su poder, no hubiese tenido problema en permitir a Marín estar con Aioria, o a cualquier Santo o Amazona estar con la persona amada. En ese momento, Saori supuso que en esta "otra realidad", al no ser criada como un humano y más bien como la reencarnación de una diosa, nunca había desarrollado la capacidad de comprender los sentimientos de los demás, menos de los humanos, a quienes los dioses los consideraban seres inferiores.
-Y dime Aioros, ¿cuál es esa amenaza que te han dicho las estrellas?- preguntó para cambiar de tema, pues le avergonzaba el haber sido poco condescendiente.
-Aún no lo sé mi señora, pero sospecho que es la razón por la que usted ha reencarnado. Se trata de un enemigo muy poderoso.
De pronto se dio cuenta de quién era esa amenaza; sin duda, era aquel ser que le había hecho más daño en su vida, y no en un aspecto físico, era aquel que le quitó lo que más amaba en el mundo.
-Es Hades…- dijo como si pensara en voz alta.
-¿El Dios del inframundo?- preguntó el Patriarca.
-Sí… él volverá, su sello se romperá y sus espectros intentarán llevarme hacia él, al infierno.
-Eso es imposible- dijo por primera vez sin hablarle con respeto a su diosa- el maestro de Libra cuida el sello de los 108 espectro de Hades, si hubiese alguna perturbación, él me advertiría.
Al recordar a Dohko muchas cosas le vinieron a la cabeza a Saori; entre esos recuerdos le vino a la mente su amigo, el joven Caballero de Andrómeda, quien era el elegido para albergar en su cuerpo a Hades. Entonces la joven tuvo una idea.
-Aioros, dime, si supiera quién es el hombre que Hades a elegido para reencarnar quizá podríamos tener ventaja.
-Claro mi señora, si usted lo supiera, inmediatamente enviaría a los Caballeros Dorados a eliminarlo antes de que el dios despierte.
-¡No, espera! Él es un bueno chico y…
-Ese joven es una amenaza- sentenció interrumpiendo a su diosa- A la primera oportunidad lo eliminaría, ese es mi deber.
Saori se puso de pie y lo desafío- No puedes desobedecer mis órdenes…
-No, pero tampoco puedo exponerla, así que le pido que si sabe quién es ese joven y dónde encontrarlo…
-Aioros sal por favor- le pidió pues comprendía que no lograría razonar con él, mucho menos le podía explicar que ella sabía todo porque venía de "otra realidad". ¿Cómo podría prevenir esa amenaza para que no murieran sus Caballeros en la batalla?
Durante toda aquella noche, pasó pensando en cómo solucionar ese lío. Sabía algunas cosas que le daban ventaja: los Caballeros Dorados muertos volverían de lado de Hades, intentarían llevársela al Inframundo, Shun resultaría poseer el cuerpo elegido para la reencarnación de Hades, los Santos Dorados morirían al derribar el Muro de los Lamentos, el resto le parecía confuso por los cambios que se daban en esta realidad.
Después de unas horas de pensarlo, llegó a la conclusión de que su mejor opción era buscar a Shun. Quizá él no era un Caballero, y por lo tanto no quería involucrarlo, pero su destino ya estaba marcado y al estar relacionado con Hades, resultaba inevitable que se involucrara en la Guerra Santa. La cuestión era ¿cómo encontrarlo? No tenía ninguna referencia de él, no sabía cómo comenzar a buscarlo. Con todas esas ideas en la cabeza, se quedó dormida.
A la mañana siguiente, su solución le llegó de sorpresa. Kiki llegó a visitarla y de hecho fue quien la despertó.
-Kiki…- le dijo una vez que superó el pequeño susto que le metió- Qué bueno que vienes.
-Jeje… si puedo ser útil en algo- dijo un poco rojo.
-Claro que eres útil. Necesito que me hagas un gran favor- le dijo pues había pensado en una idea para dar solución a sus problemas- Necesito de tu ayuda.
-Claro, usted pídamelo y lo haré- le dijo con una sonrisa.
-Me voy a ir del Santuario y…
-¡¿Qué?!- expresó el niño.
-Shhhh… Baja la voz- dijo mientras ella misma hablaba en voz baja- Me voy a ir de aquí, pero necesitaré tu ayuda y la de otras personas, que en otro momento me han demostrado fidelidad, y necesito que las traigas hasta mí.
-Esss… está bien – respondió no muy convendio-¿Quiénes son?
-Marín y Shaina ¿Crees que sea posible?
-Bueno… la antigua Santa de Águila aún vive en el Santuario y la ex Santa de Ofiuco vive en la aldea que está junto al Santuario, la he visto un par de veces, parece ser que tiene una razón muy importante para no querer alejarse de aquí…-dudó unos segundos- Supongo que sólo será cuestión de convencerlas.
-Por favor tráelas contigo esta noche, es urgente que hable con ellas…
-Está bien, haré lo posible- dijo el niño.
-Gracias Kiki- le dijo con un abrazo, mientras que el aludido se sintió extrañado porque una diosa buscara el contacto humano.
Después de que se marchara el joven aprendiz, Saori se quedó pensando. Durante la noche había reflexionado mucho y llegó a la conclusión que necesitaba huir del Santuario; a final de cuentas nadie la conocía y no la reconocerían. Iría a buscar a Shun para intentar liberarlo de esa posesión y con ello tratar de detener una desgracia mayor. Sin embargo, todo era complicado y era escapar del Santuario era sólo el primer paso. Necesitaba a alguien fiel y que no temiera enfrentarse al poder del Patriarca y del Santuario. Por experiencia, Saori sabía que los Santos obedecían ciegamente al Sumo Sacerdote (cuando Saga estuvo al frente del Santuario, sólo unos pocos tuvieron el valor de hacerle frente al Santuario); por lo que necesitaba a Marín y Shaina quienes, al ya no ser Amazonas, no tendrían nada qué perder.
-Por favor señorita, tiene que venir…- decía Kiki tirando de la mano de la joven.
Para Marín ya era extraño que alguien la llamara "señorita", pues su reputación había quedado por los suelos después de lo sucedido con Aioria. Lo cierto era que en ese momento ella había estado muy enamorada y el hecho de que su Caballero le diera la espalda y no la apoyara, fue un golpe muy duro. Finalmente Marín tenía otras razones para quedarse en el Santuario, razones que ni el mismo Aioria entendería; y por esa razón se tragó su orgullo y no le importó ser señalada como un objeto. Aunque ningún otro Caballero se atrevía a acercársele, se decía que el propio Aioria tenía amenazado a cualquiera que se atreviera a pretender algún contacto con ella, lo eliminaría.
Sin embargo, Marín se mantenía al margen de él y del resto del Santuario, nadie nunca le hablaba, pero ahora este niño aparecía de la nada y tiraba de su mano para llevarla a un lugar muy importante. A ella no le importaba eso y sólo esperaba que no fuera un truco de Aioria para verse.
-Vamos… por favor, necesito llevarla allá- decía el niño.
-Espera…- se detuvo la joven- ¿A dónde quieres llevarme? ¿Tiene algo que ver con alguna de las 12 casas?
-No lo acoses con preguntas Marín- dijo de pronto la voz femenina de Shaina, quien apareció de entre las sombras- Yo también intenté que me dijera algo pero insistió en que vería cuando llegáramos a ese lugar… Más allá de las 12 casa.
-¿Shaina? ¿Qué haces aquí en el Santuario?- preguntó.
-Bueno, no me he querido alejar por ciertas razones… pero este niño me ha perseguido todo el día y me dijo que se callaría si lo acompañaba. Así heme aquí.
Marín miró al joven aprendiz- Bueno entonces… vamos- cedió no muy convencida pero con la certeza que no se trataba de algo sobre el Caballero de Leo.
Continuaron el camino por el Santuario hasta llegar a una ventana. Era de noche y la oscuridad no permitía ver exactamente dónde estaban.
-Ya volví- anunció Kiki hacia dentro de la ventana- y traigo a quienes solicitó.
Una joven se acercó de entre las sombras- Kiki es excelente. Te prometo que serás muy bien recompensado por esto.
Mientras tanto las chicas se miraron extrañadas. El niño se retiró de la ventana mientras decía como si presumiera lo importante que fue su misión- Les presento a mi señora, la diosa Athena…
-Bromeas ¿cierto?- pronunció Shaina después de un silencio.
-No, él no lo hace. De no ser así, ¿qué haría yo aquí?, en la cámara de Athena- dijo la joven.
-Bueno "Athena" ¿por qué has pedido por nosotras?- preguntó Shaina- ¿Acaso querías asegurarte que tu órdenes se cumplieran tal como lo quisiste? ¿O acaso sólo querías vernos acabadas y burlarte de la desgracia de los humanos?
A Saori le parecieron rudas las palabras de Shaina (típico de ella), pero aún así estaba convencida que ellas eran su único pase de salida. Sin aún poder acostumbrarse a verlas sin sus máscaras, fue al grano al hablar- No, y lamento mucho si han sucedido cosas en el Santuario con las que yo no estoy de acuerdo. Lo único que necesito de ustedes es que me ayuden a salir de aquí… Tengo que escapar para poder salvar a todos de un peligro muy grande.
-¿Nosotras ayudaremos? ¡Bah!- respondió la peliverde.
-Bueno, como lo veo no tienen nada que perder- Ambas han caído bajo y sólo yo podría devolverles su rango como Santas…- Shaina guardó silencio, era en parte cierto.
-¿Segura que eso es lo que más queremos?- intervino por fin Marín- Se nota que conoces a los humanos.
Saori de pronto recordó lo que tanto anhelaba la Santa de Águila, la verdadera razón por la que había llegado al Santuario y probablemente la razón por la que aún no se había marchado- Es verdad… casi lo olvido, tu hermano… Eso es lo que más quieres ¿cierto?- la chica presentó interés- Yo sé dónde está, él es un Ángel de la diosa Artemisa, lo sé por el colgante que lleva consigo.
Marín se quedó helada- ¿Y… qué exactamente lo que tenemos que hacer?- preguntó.
Saori sonrió. Llevaba todo el día pensando en ello y ya tenía un plan medianamente trazado.-Necesito que Shaina robe su propia armadura, debe estar en la cámara del Patriarca. Eso creará una distracción para que Marín me ayude a salir de aquí.
-Momento- intervino Shaina- ¿para qué haría algo tan estúpidamente arriesgado?
-Sé que lo lograrás. Además, más adelante necesitarás tu armadura… Quiero que huyas con ella y vayas a Los Cinco Picos y adviertas al maestro Dohko de que el sello que protege pronto se romperá y la amenaza de Hades regresará. Luego necesito que vayas a Siberia… Necesito que busques a alguien en ese lugar- le pidió pensando en que ese era un buen lugar para empezar a buscar a Hyoga; no quería involucrarlo pero había sido un fiel guerrero y quería cerciorarse de que estuviera a salvo.
"Con ayuda de Kki- continuó- nos mantendremos en contacto, él puede ir y venir como se le antoje- miró al chiquillo y al notar su insegura expresión lo alentó con una sonrisa- Sé que podrás…
-¿Y yo?- preguntó Marín- ¿Quiere que la escolte en su huída?
-Sólo hasta salir del Santuario. Necesito que me busques ropas para hacerme pasar como una concubina y luego vayamos hasta la aldea, ahí nos separaremos y tú volverás aquí. Necesito a alguien que sea mis ojos y oídos en todo lo que suceda en el Santuario…-dudó un momento para agregar- Tienes vinculo con alguien muy importante aquí, necesito que estés cerca de Aioria, por medio de su hermano él estará al tanto de todo lo que vaya a dar.
-¡¿Qué?!... No de ninguna manera, ese… tipo me utilizó y luego me botó, no le importó mi suerte.-expresó molesta.
Saori, sabiendo que Marín de verdad debió quererlo mucho como para aceptarlo desde un principio, sabiendo que estaba prohibido por lo que de nuevo argumentó apelando a los sentimientos- Yo necesito irme de aquí a encontrar al chico el cual es el elegido para que el dios del inframundo ocupe su cuerpo. Si todo esto no resulta, la vida de todos los Caballeros de Oro correrá peligro, ellos inevitablemente morirán al tratar de vencer a Hades.
-¿Los Dorados?-preguntaron al unísono Kiki, Shaina y Marín. Los tres tenían entre los Caballeros de Oro a personas muy importantes para ellos.
-Sí así que los necesito. Por favor- Suplicó y los tres se quedaron extrañados de que una diosa se atreviera a pedir ayuda de los humanos.
-Cuente conmigo- dijo Kiki inmediatamente.
Shaina suspiró- Está bien…
Marín un poco más desconfiada dijo:- Sólo si promete traerme a mi hermano y… que los Caballeros de Oro estarán a salvo.
Saori asintió, se sentía un poco más segura con el apoyo de sus Santas y del pequeño Kiki. Aunque sabía que apenas vendrían las complicaciones. Encontrar a Shun sería un problema, no tenía claro por dónde empezar. Lo único que sabía que tenía que hacer era que debía empezar en Japón (país de origen del Santo de Andrómeda). Saori suspiró, en otro momento, ella había crecido en ese país, y también ahí había conocido a Seiya… ¿él estaría allá en ese momento?
Justo en ese instante, el joven Seiya estaba escuchando con la mayor tranquilidad posible, la confesión de esa chica dulce con la que venía saliendo prácticamente desde el momento en que empezó a interesarse en el sexo femenino. La verdad era que Miho le parecía una niña muy linda y agradable, era una chica que simplemente le atraía mucho; sin embargo, en últimas fechas, que su relación comenzó a formalizarse más y que ya empezaban a planear a futuro, Seiya ya no se sentía tan convencido de querer estar con ella el resto de su vida.
Miho quería (y merecía) una vida tranquila a lado de un hombre que todos los días saliera a trabajar mientras ella se quedaba en casa para hacer los quehaceres propios del hogar y cuidar a los muchos hijos que tuviesen. En parte, a Seiya le gustaba la idea, pero no estaba seguro de querer llevar esa aburrida vida (ni siquiera hacerlo por ella).
Desde niño, llevó una vida relativamente normal. Su hermana lo crió lo mejor posible y veló porque fuera a la escuela y se convirtiera un ciudadano honesto y trabajador. Sin embargo, a Seiya le aburría su vida, inclusive algunas veces creía que él podía hacer más que eso; él anhelaba ver más allá de lo que la gente promedio veía, conocer otras tierras y gente de lo más particular.
Pero eso era sólo un sueño de un chico que sólo podía vivir esas aventuras sentándose a leer un buen manga en el descanso de la escuela. Ahí le había tocado nacer, así le había tocado vivir. Y durante su niñez y adolescencia intentó resignarse a ello; pero ahora, que Miho por primera vez le confesaba su amor con la intención de llevar más allá su relación, él ya no estaba seguro de querer seguir viviendo así.
-Miho…- habló por fin- Sé que esperas mucho de mí, y aprecio mucho todo lo que me dices. Te quiero mucho y, además de mi hermana, eres la mujer más importante en mi vida hasta ahora…- le chica le sonrió y limpió las lágrimas que le brotaron cuando le empezó a hablar de amor a Seiya- Pero… yo no te amo de la misma forma que tú me lo has hecho saber- le confesó sintiéndose mal por herir sus sentimientos.
Sin poder soportar más la presión de la situación, se fue de ahí, sabiendo que estaba mal romperle el corazón a una chica tan dulce de esa manera, pero seguro de que era mejor ser honesto antes de que las cosas llegaran a más. Seiya estaba convencido que su destino no era ella, quizá ni siquiera era estar en ese sitio… Había algo, algo totalmente inexplicable, que le convencía de que su lugar en el universo era otro.
Seiya sonrió- Qué tonto soy…- se dijo a sí mismo por lo bajo- Creo que me dejo llevar por los sueños extraños que siempre tengo durante las noches.
CONTINUARÁ…
BIEN PARA AQUELLOS QUE YA ANSIABAN VER A NUESTRO QUERIDO PEGASO, Y ASÍ ESTÁN LAS COSAS RESPECTO A ÉL.
TODAVÍA EN LA FASE EL PLANTEAMIENTO DE LA TRAMA Y SEGURAMENTE HAY COSAS QUE NO ESTÁN QUEDANDO DEL TODO CLARAS… DE MOMENTO SÓLO PUEDO DECIR SÍ, EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO HABRÁ MÁS BRONCEADOS.
