ATENCIÓN: LOS PERSONAJES PRESENTADOS PERTENECEN A MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION.
Y USTEDES ME PREGUNTARÁN ¿Y SAORI Y SEIYA? Y YO SÓLO DIRÉ: ESTO ES MÁS GRANDE QUE SÓLO ELLOS, PERO SI NO PUEDEN ESPERAR LEAN TODO EL CAPÍTULO.
Capítulo V
Inevitable
Aquella noche hacía un frío de muerte. Shaina temía dormirse y no despertar por morir congelada; pero no sólo se trataba de eso, le daba muchas vueltas a su breve conversación con Hyoga. El joven ex discípulo de Camus de Acuario, se mostró un poco interesado en saber por qué ella lo estaba buscando. Naturalmente, Shaina no podía decirle lo que sucedía por lo que sólo le comentó: -Es un asunto confidencial...
Ante esa respuesta el rubio tomó una actitud hosca:-Pero si tiene que ver conmigo debo saber- se acercó, tiró de ella con fuerza y la sujetó- Dímelo mujer ¿Para qué me busca la gente del Santuario?
Shaina le espetó -Suéltame idiota...- lo empujó- ¡Ash! Se nota que ese tonto de Camus fue tu maestro, no te enseñó a tratar a las mujeres.
-¿Qué tiene que ver mi maestro?
-¡Qué te importa! A mí sólo me enviaron a ver que estuvieras bien.
-¿Él te envió?-preguntó.
-Cómo crees si él está...- comenzó a decir pero se dio cuenta que era una noticia lamentable- él… él murió... Siento que te enteres así pero... hace unas semanas él murió luchando contra las Marinas de Poseidón.
Inmediatamente la expresión de Hyoga cambió, se dio la media vuelta y regresó a su rincón entre las sombras. Shaina intentó hablar con él pero el joven (con voz quebrada y sin mirarla) le pidió que lo dejara solo. En parte, ella lo entendía; aunque no tenía gratos recuerdos de Camus, había una persona muy especial para ella que sufría mucho por la muerte del guardián de la casa de Acuario.
Se recostó en un rincón y se hizo ovillo para contrarrestar el frío. Tenía muy grabada la expresión de Hyoga, que le recordaba la consternación de ese otro hombre -Milo...-dijo en silencio.
Apenas habían pasado un par de horas, cuando unos pasos aproximaban a la celda, una silueta se detuvo en la puerta y una voz femenina dijo: -Midgard... Midgard...
Hyoga se puso de pie y se aproximó a la puerta. Mientras tanto Shaina no se movía fingiendo que dormía.
-Hola Flare.
-¿Estás bien? parece como si hubieses llorado.
-Ah no... es sólo que hace mucho frío- contestó haciendo de menos la situación- ¿Eso es para mí?
-Sí.. -le dio una bolsa con comida.
Hyoga comenzó a comer como si nunca lo hubiese hecho-Mofriaf def hafmbref- decía con la boca llena-Tuf nofviefcifto mef quifefre maftafr.
-Hagen no es mi novio. Además sabes que nunca le simpatizaste, pero no es para que te intente matar.
El rubio tragó la comida- Es sólo un idiota... Sabe que si tuviera mi armadura no tendría oportunidad contra mí.
-Pero no la tienes Midgard...- respondió la joven- Aunque he intentado convencer a mi hermana de que perdone y vuelvas a ser un Guerrero Sagrado.
-Si algún día vuelvo a ser libre, no le daré gusto a Hagen. En cuanto tenga mi armadura me largaré de aquí y volveré a Siberia para ver a mi difunta madre.
-Midgard...-dijo la joven tomando su mano a través de los barrotes- ya déjala ir... Si no fuera por tu obsesión por verla, Hilda no te hubiera quitado tu rango de Guerrero Sagrado y tu armadura... inclusive Camus no te hubiera corrido del entrenamiento como Santo de Athena.
-Suficiente... -retiró su mano del contacto de la joven- ¡No quiero hablar de eso! ... Ya no tengo hambre.
-Midgard...
-Ya me voy a dormir, será mejor que también vayas a descansar- sentenció.
Hubo un silencio y la chica dijo:- ¿Quién está ahí?
-Ah... es el nuevo trofeo que tus amiguitos cazaron en la nieve, es una Santa de Athena- respondió con tono molesto.
-¿De Athena?- preguntó la chica sorprendida.
-Sí eso dije- agregó Hyoga aún irritado- Y si no te molesta, quiero dormir- regresó a su rincón sin decir más. Flare se fue mientras que Shaina se quedó inmóvil, después de un rato logró conciliar el sueño.
Mientras tanto, en el Santuario, Aioros trataba de conservar la calma ante una situación que obviamente estaba fuera de su control. Llevaba un par de días ocultando la situación pero no podía más, tenía que actuar pronto. Había pedido a Aioria que reuniera a los Caballeros Dorados para notificarles algo importante. Frente a él estaban Mu, Aldebarán, Aioria, Shaka y Milo.
-Aioria ¿Dónde está Kanon?- le preguntó después de esperar varios minutos al Santo de Géminis.
-No lo sé, supongo que no le interesó en absoluto que lo llamaras- dijo su hermano menor.
-En fin… Bien, los cité aquí porque efectivamente hace unos días ocurrió un incidente…
-¿Tiene algo que ver con el pequeño incendió que ocurrió aquí?-interrumpió el Santo de Leo.
-Sí Aioria, a eso voy…- dijo levemente exasperado- Bueno, como decía, hace unos días la seguridad del Santuario y, más grave aún, de la cámara del Patriarca, ha sido quebrantada y una armadura ha sido robada.
Los cinco Caballeros hicieron una expresión de sorpresa.- ¿Cuál?... ¿Quién pudo haber sido?... ¿Cómo fue posible?- comentaban entre ellos.
-No tengo idea cómo entró y cómo supo dónde están resguardados los cloths, pero la ex Santa de Ofiuco robó su propia armadura.-continuó Aioros.
-¿Shaina?...ella no pudo haber sido…- expresó Milo instintivamente, el resto lo miró; particularmente el Patriarca lo miró con curiosidad.
-¿Algo que tengas que decirme Milo?- le preguntó.
-No maestro- respondió Milo haciendo una reverencia ante el Sumo Sacerdote- Es sólo que personalmente me encargué de sacarla del Santuario.
-¿Tú? Pero si Camus…
-Él tuvo algunos inconvenientes y me tomé la libertad de hacerlo yo- respondió con la cabeza agachada continuando la reverencia- Estaba seguro que no volvería aquí…
Aioros lo miró, tendría que vigilar que Milo no le ocultara nada- Está bien. Bueno, ahora el problema es encontrarla…
-Pues- intervino Aioria- yo quiero encargarme de regresar con la armadura robada, no importa lo que tenga que hacer.
-Esa es una idea estúpida- dijo de pronto la voz de Kanon, quien entraba a la sala del Patriarca- Discúlpeme maestro, pero alguien olvidó notificarme de esta reunión- se disculpó haciendo una reverencia y mirando de reojo al Santo de Leo- Si me permite opinar, creo que sería imprudente que alguno de nosotros, los Dorados, vaya en busca de esa mujer. Así parecería que algo grave está sucediendo en el Santuario; claro, el hecho de que la seguridad fuera violada es grave, pero no debemos hacer evidente el error. En lo personal, creo que lo mejor sería que los Caballeros de Plata vayan en su búsqueda… A menos que sea un asunto tan delicado como para que nosotros nos encarguemos.
-Ah…no lo es- mintió Aioros- Bien, Kanon, ya que ha sido tu idea, tú te encargarás de enviar a los Caballeros de Plata, reúnelos y envíalos a todos los puntos donde sientan la presencia de un cosmos fuerte. Quiero que me informes de cualquier novedad… Eso es todo- los Caballeros comenzaron a retirarse y el Patriarca agregó mirando a su hermano- Aioria, quédate un momento por favor.
Aioria asintió y vio cómo Kanon le sonreía, como si se burlara de él. Cuando todos se fueron, habló- ¿Qué sucede hermano?
-Aioria necesito confiarte algo más, algo que el resto de tus compañeros no debe saber, que nadie debe saber- recalcó- por ello pido tu total discreción.
-¿De qué se trata?
Aioros suspiró- Athena ya no está en el Santuario.
-¡¿Qué?!
-Shh… No hables tan alto, no quiero que esto se sepa…
-Pero hermano ¿cómo…
-El robo de la armadura sólo fue un distractor. Esa misma noche Athena desapareció de su sala privada. Desconozco si fue un secuestro o ella huyó por propia voluntad, últimamente ella se comportaba muy extraña.
-¿Crees que se trate de una conspiración?
-No lo sé, hace unos días me habló de la amenaza de Hades y he estado pendiente de cualquier alteración pero no sucede nada. Temo que el Dios del Inframundo esté detrás de esto.
-Pero según sé, el viejo Dohko cuida el sello de Hades. Ya te hubiera informado algo ¿cierto?
Aioros pensó un momento luego le dio una palmada en la espalda a su hermano- Tienes razón… Por ahora no quiero causar alarma con ese tema. Supongo que sólo me resta esperar a que Kanon me reporte que los Plateados encontraron un cosmos muy poderoso, que resulte ser Athena…
-Sobre eso hermano ¿fue buena idea que él dirigiera esta misión?
-Si hubieses pensado antes de hablar, sin duda te hubiera dado la oportunidad. Sabes que siempre has sido mi mano derecha pero has fallado antes y esto es un asunto muy delicado.
Aioria salió de ahí un tanto molesto, su hermano estaba delegando confianza en otro y detestaba esa idea. Caminaba hacia su templo cuando (por el enojo) pateó una roca del suelo.
-¡Auch!- se quejó una voz femenina.
Aioria fue hacia el lugar donde cayó la piedra que pateó y se encontró ni más ni menos que con la ex Santa de Águila sentada en una roca- Marín… lo siento yo sólo… perdón fue un accidente ¿estás bien?
-Sí, no fue nada… recuerda que tengo la capacidad de quebrar una roca con el poder de mi cosmos…-dijo controlando sus emociones. En realidad fue una casualidad que se encontraran, ella aún pensaba cómo debía acercarse a él y de la nada apareció el susodicho. Qué karma-pensó la joven.
-Claro, qué tonto soy… - se disculpó con una sonrisa.
Marín se puso de pie y comenzó a hacerle conversación- ¿Te pasa algo? Sólo haces eso cuando estás enojado.
Comenzaron a caminar juntos- Bueno…- iba a hablar pero recordó que su hermano le pidió discreción- nada; sólo que ese maldito de Kanon me hizo quedar como un idiota frente a mi hermano. Él le encomendó la misión de recuperar la robada armadura de Ofiuco- ante la "sorpresa" de Marín, le contó lo que Shaina había hecho.
-Ya veo… conociendo a tu hermano, me imagino que debe estar verde de coraje.
-Sí algo así…-rieron ambos. Cuando se dieron cuenta ya había llegado al recinto de Leo- Bueno… ¿quieres… pasar un momento?- le invitó.
-No lo sé, ¿lo quieres tú?; recuerda que ahora yo sólo… sigo órdenes de los Caballeros.
Aioria se sintió mal por ese comentario, por su culpa ahora ella no podía decidir- Tal vez en otro momento… pero me gustaría volver a platicar contigo.
-Si así lo deseas…- respondió Marín, quisiera o no su obligación era complacerlo.
-Desde luego… -dudó un segundo y agregó- sólo espero ser el único al que veas.
-No ha dejado de ser así…- respondió la joven mientras se marchaba.
-Lamento mucho esta confusión señorita - decía apenada Hilda mientras liberaba de la celda a Shaina-Los Santos de Athena son bienvenidos en Asgard y en esta su casa: el Palacio de Valhalla. Alguno de mis muchachos debió confundirse, pero mi hermana me informó que estaba aquí injustificadamente encerrada.
-Gracias señora Hilda…-respondía Shaina mientras caminaban las dos seguidas por Siegfried de Dubhe Alfa, quien era algo más que el guardia personal de Hilda- No quiero molestar, sólo estaba de paso por el lugar.
-Ya veo… Me preguntaba que hacía una Santa de Athena en este lugar.
-Bueno, si no tiene inconveniente quisiera seguir mi camino- dijo la chica y sin poder controlar su boca agregó- Pero dígame, ¿qué hace ese joven en la celda? Si no me equivoco era un ex aprendiz de Santo.
-Ah… Midgard- respondió un tanto dudosa- Él era Midgard de Jörmungandr, un Guerrero Sagrado… pero tuve que destituirlo de su grado por querer utilizar sus poderes para fines personales; en nombre de Odín no podía permitir tal cosa.
-Entiendo… bueno, aún no sé por qué Athena presentó un interés por él-agregó sin pensar en lo que decía.
-¿Athena?- preguntó extrañada.
-Ah… sí… es que ella habló de ese joven, me imagino que ve en él mucho potencial.
Siegfried seguía muy atento la conversación, Hilda lo miró y luego ésta comentó- Es cierto, Midgard tiene un poder extraordinario; quizá, si la mismísima Athena se interesa en él, no sería mala idea darle otra oportunidad.
-Bueno, gracias por todo señora Hilda… -finalizó Shaina mientras se retiraba de nuevo a las heladas tierras de Asgard para luego ir a los Cinco Antiguos Picos de China.
-¿De verdad le darás una nueva oportunidad a Midgard?- preguntó Siegfried.
Hilda lo miró- Es muy poderoso, es cierto. Dejaré que los chicos lo ayuden a ponerse en forma de nuevo, pero no le permitiré ser un Guerrero Sagrado, si Athena se interesa en él, creo justo que él busque de nuevo la armadura de Cisne…Hablando de eso, me preocupa que esa gente ronde por aquí, no es común ver Santos de Athena en Asgard, esa chica ocultaba algo más.
-Lo sé- respondió pensativo mirando por donde se fue Shaina.
Hilda puso su mano en su mejilla e hizo que la mirara de nuevo- Quisiera que fueras a Grecia e investigaras qué traman en el Santuario, eres mi hombre de más confianza y quiero legarte tan importante tarea.
-Menos mal que soy tu hombre de confianza- respondió con una sonrisa y estrechándola entre sus brazos- Soy tu prometido… Bueno, iré a ordenar que liberen a Midgard para que comience su entrenamiento y partiré cuanto antes a Grecia.
Estaba a punto de irse cuando Hilda lo detuvo- Ve con cuidado…- puso la mano del Dios Guerrero en su vientre- tu futuro hijo y yo te estaremos esperando- se sonrieron.
Mientras Shaina se dirigía a los Cinco Antiguos Picos, un joven solitario arribaba a ese lugar. Shiryu, quien nunca conoció el cariño de una familia y que desde pequeño decidió ir solo por la vida, su camino lo había llevado hasta esas hermosas montañas en China.
-Vaya- dijo pensando en voz alta (la vida en solitario lo había acostumbrado a hablar solo de vez en cuando)- qué hermoso lugar, no me molestaría quedarme a establecerme en un sitio con tan bello paisaje.
Escuchó el ruido de unas cascadas y creyó que era buena idea irse a dar un baño. Cuando se acercó lo suficiente, se percató de que una joven ya se encontraba en ese lugar refrescándose. Shiryu se puso rojo al notar que esa joven era muy bonita, y más aún cuando notó que la chica disfrutaba esas aguas sin ninguna prenda.
Shiryu se volteó y se ocultó en un árbol- No la mires… no la mires…- se repetía en voz baja- Ay dioses ¿porqué me tiene que pasar esto a mí?
De pronto las aguas se inquietaron y arrastraron a la joven. Shiryu escuchó un grito y, pese a que intentó evitarlo, volteó. La chica estaba a punto de ahogarse. Sin pensarlo mucho Shiryu se lanzó a ayudarla, no sin antes cerrar los ojos para no verla.
-¡Señorita!...¡Señorita!...- gritaba Shiryu a ciegas y buscándola desesperadamente. Esas aguas tenían un poder muy extraño y se le dificultaba encontrar a la chica. Cuando creyó que ambos morirían ahí mismo, la alcanzó y con toda la fuerza que pudo sacar de su cuerpo la sacó de ahí. Aún a ciegas y apenas recuperando el aliento, se quitó su camiseta y se la puso a la inconsciente joven para cubrir su desnudez, abrió los ojos y le dijo sosteniéndola entre sus brazos- Señorita… señorita… reaccione por favor…
-¡Shunrei!...-expresó un viejo que de pronto apareció- ¿Qué sucedió?
-Señor, lo siento pero las aguas la arrastraron y…
-¿Tú la salvaste?
-Así es señor- respondió agachando la cabeza- Ah… no fue mi intención verla, yo cerré los ojos y…
-Pero… ¿Cómo?... ¿Lo hiciste a ciegas?
-Sssí…
-¿Cómo te llamas hijo?-preguntó intrigado el hombrecillo.
-Shiryu, señor… y de verdad no quise ver a su nieta.
-Shunrei no es mi nieta…- el joven abrió la boca y antes de que dijera algo, Dohko se adelantó- Tampoco mi hija, pero como si lo fuera… ella me ayuda con las labores del hogar- lo examinó y luego miró a la cascada- Últimamente estas aguas están muy inquietas, quizá un augurio de una desgracia…No cualquiera puede enfrentarlas y menos a ciegas. Sin duda hay un gran poder en ti… Dime muchacho, ¿alguna vez has escuchado sobre los Caballeros de Athena?
Hacía tiempo, o más bien, en su "otra vida" para Saori las cosas no eran tan difíciles. Cuando era la nieta de Mitsumasa Kido, moverse por la ciudad no representaba ningún problema; pero ahora que se hallaba sola y sin dinero, caminaba por las calles de Tokyo con una angustia. Qué tonta había sido al creer que sería fácil ir y encontrar de la nada a Shun para liberarlo de su lazo con Hades.
Saori acababa de llegar a Japón y se sentía perdida. Sin duda había tomado una mala decisión, sólo esperaba que Marín, Shaina y Kiki tuvieran más suerte. Caminaba sin ninguna esperanza cuando de pronto vio a alguien y se heló. Cruzando la calle, ataviado con ropa de un civil normal estaba Ikki.
-¡No puede ser!- expresó la chica- Sí es Ikki y si lo sigo podré encontrar a Shun…- cruzó la circulada avenida y comenzó a seguir al alguna vez Santo de Fénix.
En ese instante, Seiya estaba en otro punto de la ciudad (no muy lejos de ahí) besando a su novia. Había pensado en lo que Ikki le dijo y concluyó que si el destino había puesto a Miho en su camino, él debía aceptarla.
-Me alegra tanto que las cosas vuelvan a ser como antes entre nosotros- dijo la joven cuando se separaron para recuperar aliento- Y estas flores son hermosas, muchas gracias Seiya.
-De nada… - respondió intentando que no notara que no estaba 100% contento con su decisión.
-Oye vamos a mi casa, te preparé una cena deliciosa, teriyaki tu favorito amor…-lo tomó del brazo y comenzaron a caminar.
De pronto Seiya se paró en seco- Ah qué tonto soy… olvidé darle estos papeles a Ikki.
-Amor, se los das mañana…
-No, de verdad urge que él los tenga… Adelántate yo iré rápido, todavía puedo alcanzarlo, te veré en tu casa antes de la cena.
-Está bien, pero no te tardes que el postre te encantará…- sonrió y lo besó.
Seiya se fue de ahí pensando. Era obvio que Miho quería llevar más allá su relación; era de lo más normal, dos jóvenes que llevaban años de novios, que reanudaban su relación después de una declaración de amor (sólo por parte de ella) y que intentarían formalizar. Como el resto de su vida, no tenía más que resignarse a lo que viniera; claro Miho era muy bonita y Seiya estaba consciente que él sería el primer (y probablemente único) hombre en su vida, y aunque era un joven que a veces las hormonas lo traicionaban, no se sentía entusiasmado por el encuentro con su novia.
Ikki, por su parte, caminaba mirando de reojo hacia atrás. No era un ingenuo, sabía que en la actualidad uno no sabía qué esperar de la gente. Las calles eran inseguras y los criminales tenían técnicas muy extrañas de actuar. Desde varias calles atrás notó que una joven lo seguía. Estaba seguro que lo estaba siguiendo y, como no quería hacerle daño a una mujer, tenía que perderla antes de que ella intentara algo. Se detuvo en un cruce, el paso peatonal estaba en luz verde pero aún así se detuvo, y notó que la joven también se detuvo detrás de él. En un movimiento rápido, y antes de que cambiara a rojo, cruzó corriendo la avenida.
Saori no supo qué hacer, Ikki se alejaba y definitivamente no podía perderlo de vista, en un movimiento suicida esperó a que pocos automóviles pasaran y cruzó la calle. Estaba a punto de llegar al otro lado cuando al correr, dio un mal paso y su tobillo se torció, iba a caerse. Se quedó congelada cuando un automóvil tocó la bocina no tenía espacio suficiente para frenar, estaba justo frente a ella y la iba a arrollar, ya no había tiempo de nada.
De pronto una figura masculina apareció-¡Cuidado señorita!- la sujetó de la cintura y la empujó.
Todo pasó muy rápido, Seiya logró empujar a esa joven. El automóvil alcanzó a rozarle un brazo y le dio un golpe que seguramente al día siguiente no soportaría de dolor. Sin embargo, tanto él como la joven lograron cruzar.
Saori miró a su salvador, su corazón se detuvo al notar que era su salvador de siempre: su amado Pegaso.
-Tú…- dijo casi en un suspiro y se desvaneció.
Seiya sostenía aún de la cintura a la hermosa joven, apenas estaba admirando su belleza cuando ella se desmayó-¡Señorita! ¡Despierte!
CONTINUARÁ…
CREO QUE YO TAMBIÉN ME DESMAYÉ. SIN DUDA, Y COMO DIRÍA A LA ESCUELA DE CLAMP: EN ESTE MUNDO NO EXISTEN LAS COINCIDENCIAS, SÓLO LO INEVITABLE. NADIE HUYE DE SU DESTINO Y ESTA HISTORIA CADA VEZ SE ABRE MÁS… UFFF… BUENO SÓLO RESTA DECIR QUE LES DEBO A SHUN PARA EL OTRO CAPÍTULO
