ATENCIÓN: LOS PERSONAJES AQUÍ EXPUESTOS PERTENECEN A MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION
SI NO MAL RECUERDAN, EN EL CAPÍTULO I DEJÉ UN ASUNTO EN EL AIRE. HOY Y AQUÍ, VOY A REGRESAR CON ESE ASUNTO
Capítulo X
Cuestión divina
Luego de horas de tratar de conciliar el sueño, por fin Shun logró dormir después de un día lleno de emociones (aún estaba avergonzado por su comportamiento con ese hombre que intentó atacar a June). Sin embargo, apenas habían transcurrido unos minutos, cuando despertó, aunque él (Shun) no se daba cuenta de ello; era "el otro él" quien despertaba, ese mismo que lo utilizaba como un cascarón. Hades, el amo del Inframundo, hizo que aquel cuerpo se levantara. Con la mirada perdida, salió de la choza y caminó por la isla hasta llegar a la orilla del mar. Sin dibujar alguna expresión en su rostro, se adentró al mar, nadando hasta donde ningún humano normal podría llegar. En ese momento su cosmos, ese cosmos divino de Hades, estaba aumentando para poder llegar a los aposentos de Poseidón.
Al llegar al Palacio del Dios de los Mares, entró como si se tratara de su propio territorio.
-Oye tú, dile a tu amo que ya estoy aquí- le dijo a la mujer que siempre estaba custodiando a Poseidón.
Ella lo miró con recelo, no confiaba en él pero tenía que respetarlo sólo por ser una deidad- Mi señor está descansando y no debo molestarlo- respondió Thetis.
-Te dije que le avisaras que estoy aquí- dijo Hades con arrogancia y se acercó desafiándola- ¿Acaso ya olvidaste quién soy?
-¡Hades!- interrumpió Poseidón quien estaba en el cuerpo de Julián Solo- Déjala en paz; ya estoy aquí. ¿Qué quieres?- Shun/Hades miró a Thetis como si estorbara -Déjanos solos por favor- pidió el Dios de los Mares.
-Sí mi señor.
Poseidón la vio salir y luego miró a Hades, todavía no se acostumbraba a ver al que era "en otro momento" el Caballero de Andrómeda, como Dios del Inframundo.
-Bien, ¿a qué se debe el "honor" de tu visita Hades?
-Pues vengo a informarte que el plan va justo como lo ideamos.
-El plan... no sé cómo me dejé involucrar en esto; tu dichoso plan me hizo perder a mis Marinas.
-Esos idiotas murieron en manos de esos inútiles Caballeros Dorados. Además, tú también crees que debemos vengarnos de Athena y sus Caballeros, sobre todo ese Pegaso... Así, reclamaremos este mundo como nuestro... y recuerda ese premio extra que prometí entregarte, el cuerpo de esa joven que tiene como huésped a Athena. No olvido que Julián Solo desea mucho a Saori Kido.
-Ah... sí, claro. En fin, entonces ¿ya tienes preparados a los Santos muertos para su regreso?
-Sí, me acaban de informar sobre ello. ¿Cómo va tu asunto?
-Kanon ya está infiltrado en el Santuario. Sorrento volverá pronto para contarme qué hay de nuevo.
-Seguramente ya tendrá una idea de a dónde fue tu querida Athena. En cuanto sepamos dónde está, comenzaremos.
-Bien ¿Algo más?
-Suena como si quisieras que me fuera.
-Sí ¿verdad?
-Entiendo... Supongo que estás muy ocupado, aquí en el fondo del mar hay muchas cosas por hacer- comentó sarcástico- Aunque me imagino que te entretienes con esa mujer que "te acompaña".
-¡No te permito que hables así de Thetis!
Hades sólo sonrió. Al escuchar su nombre, la aludida apareció. -Me llamaba señor.
-No, pero ya que estás aquí, acompaña a nuestro invitado a la salida.
-No es necesario, conozco el camino-miró a Thetis y volvió a sonreír- Con permiso "señorita"... Nos veremos Poseidón.
-Ese sujeto- dijo entre dientes Thetis.
-No te preocupes... es un fanfarrón que alega detestar a los humanos pero no se da cuenta que está cometiendo los mismos pecados que ellos…
-Mi señor ¿quiere que lo deje descansar?
-No, mejor háblame sobre esos peces de hermosos colores.
-O-O-O-
-Corre... Corre, apresúrate Ikki- decía muy entusiasmada la joven rubia.
-Espera Esmeralda- le respondía el aludido. La verdad estaba muy cansado y adolorido del entrenamiento con Guilty, su nuevo "maestro"; pero Esmeralda estaba muy entusiasmada por mostrarle algo de la isla.
-Aquí es... -se detuvo y cuando Ikki la alcanzó vio un hermoso campo de flores.
-Es increíble...
-Verdad que sí.
-No puedo creer que algo tan hermoso pueda estar en un lugar tan horrible como éste- instintivamente rodeó con su brazo los hombros de la chica. Ella se sonrojó y se estremeció ante el contacto de ese hombre. Él era el mejor que había conocido en su vida, nadie había sido tan bueno con ella y eso le despertaba sentimientos que no creía capaz de sentir.
-Ikki.
-¿Qué pasa Esmeralda?- respondió sin soltarla.
-¿Cuando ganes tu armadura te irás de la isla?
-Ah... pues, te he dicho que tengo que buscar a mi hermano. Algo me dice que la armadura me guiará a él.
-Ah... ya veo...- la decepción de la chica era evidente en su tono.
-Pero... si tú quieres puedes venir conmigo; sé que no tienes a nadie más que tu padre y él no te trata como lo mereces así que... a mí me gustaría que me acompañaras- por fin la miró. Jamás había atendido el asunto de las mujeres, pero tenía la necesidad de proteger a Esmeralda, le parecía tan hermosa y frágil; por primera vez en toda su vida, pensaba en compartir todo con alguien especial.
-Qué tiernos- interrumpió una voz- estúpidamente tiernos.
-Jango- dijo Esmeralda y se separó de Ikki.
-¡¿Y tú quién eres?!-preguntó el Fénix.
-Es un Caballero Negro, es el líder de ellos- dijo la chica en voz baja.
Jango se acercó, Ikki no supo qué a hacer frente a un Caballero. Jango tiró de Esmeralda.
-Así que andas de coqueta con este incauto... Mira nada más, y tú haciéndote del rogar con todos los Santos Negros. Pero tu padre se enterará- se la llevó de ahí.
Caminaron hasta llegar a donde normalmente Ikki entrenaba.
-¡Guilty!, ¡Guilty! Debes hacer algo con tu hija.
-¡¿Y ahora qué has hecho?!
-Nada padre, lo juro.
-Estaba seduciendo a ese intento de Caballero que tienes por alumno.
-No es cierto padre, te juro que...- se vio interrumpida por una tremenda bofetada que Guilty le propinó, con la fue a dar al suelo.
-Estoy harto de tener que cargar contigo, sólo estorbas y ahora, encima de todo, estás de ofrecida con ese muchacho.
-Escuché que quería huir con él en cuanto tuviera su armadura.
-Un momento... déjela en paz; si alguien tiene la culpa de este malentendido soy yo- interrumpió Ikki- Es cierto, pero fui yo quien le ofreció irse de este infierno porque nadie sabe tratarla como la dama que es.
Guilty se volvió hacia él- Sabía que eras débil, pero no pensé que fueras tan tonto. Tendré que eliminarte.
Le lanzó el golpe más fuerte e Ikki salió volando. Cayó inconsciente.
-¡Ikki!- gritó Esmeralda llorando. Quiso ir con él pero Jango la detuvo.
-Ya no tienes quién te haga el favor, pero si quieres, yo puedo "encargarme" de ti.
-Jango, quítala de mi vista para siempre y deshazte del cuerpo de ese inútil.
-¡No, Ikki!- Esmeralda seguía llorando inconsolablemente ante la muerte de la única persona que la había tratado como a un ser humano.
Entonces Ikki comenzó a moverse. Se levantó y dijo lentamente- Querer a alguien no es signo de debilidad.
Guilty no podía creerlo, había lanzado un golpe mortal y ese joven se levantaba apenas con una herida sangrante en su frente ¿qué clase de chico era? ¿Cómo pudo haber sobrevivido? ¿Acaso era realmente digno de la armadura de Fénix? De pronto, su cosmos comenzó arder de una manera increíble, con cierto rencor hacia él por haber maltratado a Esmeralda.
Ikki se lanzó al ataque- ¡Eso es!- exclamaba Guilty extasiado por ver la actitud de su discípulo- ¡Ódiame! ¡Ódiame! – decía y reía como un poseído. Entonces, en un arrebato de furia, Ikki logró lo que su maestro tanto quería y logró vencerlo con un golpe mortal.
Jango se quedó helado. Ya no había dudas, la armadura de Fénix ya había elegido a ese joven, y para reiterarlo, Ikki estaba dispuesto a derrotarlo.
-O-O-O-
Desde su ascenso como Sumo Sacerdote, Aioros se había caracterizado por la disciplina. Después de descubrir la traición de Saga y salvar a Athena, el ex Caballero de Sagitario fue reconocido como la ley en el Santuario. El orden en el lugar era evidente, sirvientes, concubinas, aprendices, soldados y Caballeros de todos los rangos, siempre cumplían cabalmente sus obligaciones.
La gestión de Aioros era impecable, sólo se le cuestionaban sus consideraciones para con su hermano menor; nadie lo negaba, Aioria era muy poderoso, pero se le habían perdonado muchas cosas. Sin embargo, ahora ya no se podían pasar por alto sus errores. Todo el Santuario lo había visto "de novio" con Marín.
Aioros daba de vueltas en la Cámara del Patriarca esperando la llegada de su hermano. Aioria arribó un tanto despreocupado, inmediatamente después de amanecer entre los brazos de Marín, un soldado llamó a su puerta para avisarle que el Patriarca quería verlo urgentemente.
-Hola hermano- le saludó muy fresco.
-¡¿Aioria qué rayos hiciste ayer?!
-Ah, pues...
-¡No quiero que niegues nada! ¡Todo el Santuario los vio y me han hecho quedar en ridículo, como un tonto que se deja hacer por su hermanito!
-Escucha no pasa nada. ¿Quién te contó?
-¡Todo el mundo! ¡Todos hablan de lo mismo! ¡Eres un Caballero Dorado Aioria!
-Lo siento. Te prometo que no volverá a pasar, es que me dejé llevar.
-Sí, esto no se repetirá. Ahora mismo saldrás de viaje.
-¿Perdón?
-Acaba de arribar al Santuario Dante de Cerbero, está muy extraño, llegó de la Isla de Andrómeda donde, según él, hay joven con un cosmos que parece de un Dios. Quiero que vayas allá y averigües.
-Pero...- tomó fuerzas para decir lo que realmente quería- no quiero. No me puedo ir porque quiero estar con Marín.
-Aioria, he sido muy benévolo con ustedes, estoy haciendo mucho con dejarte en tu rango. A esa mujer... se le aplicará la pena máxima.
-¡¿Qué?! No hermano, no puedes.
-Quisiera expulsarla pero ella no se irá.
-Déjala ir, yo hablaré con ella. La convenceré de que se case conmigo.
El Patriarca sonrió con amargura- Aioria, no quería decírtelo así. He averiguado. Pocos saben que la razón por la que ella no se va es por un hombre.
-Sí, porque nos amamos.
-No hermano, sé que esto te herirá pero el nombre de ese hombre es Touma.
-¿Qué?
-Así es, no es por ti.
-No te creo, me niego a obedecerte.
-Debes hacerlo, eres un Santo de Athena.
Una vez más Aioria tomó valor- Entonces... ya no quiero ser un Santo. Renuncio a ser Caballero, renuncio a la Orden, a tus reglas y a ti... Estoy harto de que me trates como un niño, de obedecerte ciegamente; por tu culpa una vez perdí a Marín y no dejaré que suceda de nuevo.
-No puedes renunciar así.
-Pero tampoco permitiré que le des ese castigo. Así que me iré con ella- sentenció más firme que nunca. Se dio la media vuelta.
-Espera Aioria no puedes...
Aún dándole la espalda a su hermano respondió- Entonces mátame como quieres hacerlo con Marín.
Sintió que su hermano, el Sumo Sacerdote, comenzó a elevar su cosmos, estaba a punto de lanzar su Relámpago Atómico. Aioros estaba frustrado, todo le estaba saliendo mal: la insolencia de Shaina, la desaparición de Athena, el descaro de Marín, la posible amenaza de Hades, la huída de Mu de Aries y Milo de Escorpio, la desaparición de la armadura de Pegaso... y ahora su hermano se rebelada; su deber era castigarlo, pero no podía. Disminuyó su cosmos en señal que no atacaría.
-Te entregaré mi armadura de Leo y me marcharé del Santuario. Adiós hermano.
-O-O-O-
Una conspiración se gestaba en Santuario. Una de las piezas clave de esa conspiración hablaba con Sorrento en un lugar oscuro y apartado.
-Así que la gente que mandaste ahí, no regresó.
-Estoy seguro de que en Japón sucede algo-respondió Kanon- Tres de mis hombres fueron y desaparecieron.
Sin que se dieran cuenta, un hombre vestido de soldado los observaba. Desde que el Caballero de Escorpio se había marchado, Siegfried no dejaba de vigilar a Kanon. Era un tipo de rutina y no parecía esconder algo; sin embargo, esa noche estaba entrevistándose con un extraño.
-Y qué me dices de los demás puntos donde han desaparecido Caballeros.
-En China está el viejo maestro.
-¿Y Asgard?
-Tienes razón, quizá deba ir a visitarlos. No quiero que esos inútiles estorben en el plan.
-¡¿Qué?!- no pudo evitar expresar el Dios Guerrero.
Ambos se acercaron inmediatamente.
-¿Soldado qué has escuchado?-preguntó amenazadoramente el guardián de Géminis.
-Kanon no puedes permitir que se sepa que estuve aquí.
-¡No permitiré que vayas. No tenemos nada que ver con ustedes!-le gritó el Dios Guerrero.
-¿Y tú quién te crees?
-Soy Siegfried de Dubhe Alfa.
-¡Un Dios Guerrero de Asgard!-dijo Sorrento dando un paso hacia adelante.
-Espera "sirenito" yo me encargo de esto- lo detuvo Kanon.
-Escucha, si me asesinas se sabrá que descubrí algo sobre ti. Tengo un poderoso aliado en el Santuario- sabiendo que en cuanto regresara, Milo (quien tampoco confiaba en Kanon), sospecharía de su desaparición.
-Kanon quizá podamos negociar. No creo necesario que...
-¡Cállate, yo decido qué se hace!
Enajenado con su propio poder, Kanon no le dio tiempo a Siegfried de defenderse, ni un momento de portar su armadura y tener una pelea justa. Así, el Caballero de Géminis lanzó su mortal ataque.
-O-O-O-
Ella nunca pidió eso, nunca pidió ser Athena. Ella se sentía como una joven común, como Saori Kido (ese nombre que le había dado el hombre que en otro momento llamó abuelo). Y esa joven común, amaba desesperadamente a Seiya.
Todos esos días había permanecido oculta en el departamento de Ikki; sin embargo, se dio cuenta de que no estaba ganando nada con eso. Así que había decidido regresar al Santuario y admitir que se había equivocado.
¿Qué haría respecto a Shun? Quién sabe. ¿Marín, Shaina y Kiki le perdonarían haberlos arriesgado para nada? Eso esperaba. ¿Volvería a ver a Seiya? Era poco probable.
Aquella noche, daba una vuelta por las calles de Tokyo. Estaba parada justo en el lugar donde los Santos Plateados los habían atacado. De pronto, inesperadamente, el mismísimo Seiya apareció. Parecía como una ilusión que su mente estaba creando.
-Saori- dijo mientras su rostro se iluminaba con una sonrisa- Saori qué gusto verte de nuevo.
-Seiya... -respondió casi con un suspiro, él se acercó y rodeó suavemente su cintura con sus brazos.
Seiya había tenido un día muy difícil; por fin había sido directo con Miho, terminando oficialmente su relación, la razón que le dio era la más sincera: ya no la amaba, y en su lugar, un sentimiento hacia Saori se estaba gestando en su corazón. Claro que Miho lloró, y él se sentía mal por herirla de ese modo, pero era mejor atender a sus instintos, a su destino.
-Saori dónde estabas. He estado muy preocupado por ti.
-Seiya, perdóname; pero tuve que alejarme.
-¿Porqué?
No podía decirle la verdad: "Soy la Diosa griega Athena, estoy enamorada de ti, así que debo alejarme". -Pues es que... creí que... no estaba bien que estuviera tan cerca de ti cuando tienes novia.
-Tenía. Hoy terminé con ella...- pronunció mientras la trajo más hacia él- Lo hice porque... yo... bueno, es que tú me interesas mucho.
-Seiya...- respondió casi con un suspiro.
Entonces, sin que ninguno de los dos lo pensara, se acercaron. Apenas sus labios se tocaron, cuando él tuvo un leve estremecimiento. Igual que aquella vez que Saori lo besó, aún sabiendo que él no podía sentir nada.
-¿Qué sucede?- dijo ella interrumpiendo el contacto y hablándole muy cerca de sus labios.
-Lo siento es que... Nada- Saori podía sentir su cálido aliento; sonrió- ¿En qué estábamos?
Reanudaron el beso. Estuvieron así por un rato. Abrazándose, besándose y regalándose sonrisas. En un momento, Saori se apoyó en su pecho suspirando.
-¿Qué pasa?- preguntó él acariciando suavemente su cabello.
-Estar así contigo. Me parece un sueño hecho realidad.
-Hablas como si nos conociéramos desde siempre... Aunque yo así me siento... ¿Qué tontería no? Si te hubiera conocido antes, jamás lo olvidaría, ni te hubiera dejado ir... Moriría antes dejar perderte.
-No digas eso por favor- lo miró a los ojos.
-Es que estoy dispuesto a todo por ti. Sé que es una locura, apenas te conozco pero realmente quiero estar contigo. Te juro por mi vida que te cuidaré siempre.
-O-O-O-
-Voy a contarte una historia. La historia de un Caballero que se atrevió a burlarse de los Dioses, no sólo derrotándolos una y otra vez, sino teniendo un sentimiento prohibido hacia una Diosa. El Caballero de Pegaso es el mortal más atrevido que ha habido en la historia, se enamoró de Athena; pero más allá de lo que él sintiera, ella cometió el pecado de también amarlo.
Escuchaba el joven mientras su silueta se dibujaba en la gran imagen de la Luna, su astro regente y favorito. En ese momento escuchaba atento a su Diosa Artemisa, quién estaba a punto de asignarle una importante misión.
-Athena no jugó limpio e hizo una trampa para salvar a ese mortal. Revirtió el tiempo creyendo que podría salvarlo, pero nuevamente ha caído en la tentación y lo ha buscado. Así que tú, mi fuerte Ángel- le dijo haciendo que Touma la mirara- deberás ir a buscar a ese hombre y traerme su cabeza como muestra de que nadie puede burlarse de los Dioses.
-Mi señora, un hombre que ha vencido a los Dioses, ¿acaso yo podría…
-No debes dudar. Antes de que Athena revirtiera el tiempo, ya habías logrado cumplir esa misión e ibas a entregar su cabeza a los Dioses del Olimpo- le reveló- Así que ve y termina con ese hombre, quien su alma estará eternamente condenada por haber cometido el pecado de amar a una Diosa.
Touma no podía fallarle, pero se preguntó si era tan malo amar a una Diosa. Entonces quizá también él…
CONTINUARÁ…
HAY MI DIOS. QUÉ NO PASÓ AQUÍ. A VECES ME SIENTO CULPABLE POR DEJAR LAS COSAS TAN ABIERTAS PERO YA EMPEZARÉ A UNIR HILOS EN ESTA TRAMA. HAN DE SABER QUE CASI TODO EL PRESENTE CAPÍTULO ESTÁ CONFORMADO POR HECHOS QUE IMAGINÉ CUANDO EMPECÉ A CONCEBIR LA HISTORIA, POR LO QUE YA ESTOY RECUPERANDO EL RUMBO DE LA MISMA. CLARO, CON ESTO NO QUIERO DECIR QUE AÚN NO SÉ EN QUÉ TERMINARÁ. NO SE PREOCUPEN POR ELLO QUE EL FINAL YA ESTÁ MÁS QUE DECIDIDO (PERO TODAVÍA QUEDAN MUCHAS COSAS POR CONTAR EH). AÚN ASÍ ME GUSTARÍA SABER SUS OPINIONES NO SÓLO DE ESTE (INTENSO, CREO YO) CAPÍTULO SINO A MANERA DE RECAPITULACIÓN DE ESTAS 10 PARTES QUE HASTA HOY ESTÁN.
BIEN, SIN MÁS ME DESPIDO… BUENO SÓLO LES COMENTO QUE EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO HABRÁ CAMEOS MUY ESPERADOS Y LA MUERTE RONDARÁ…AH!
