ADVERTENCIAS: Este fic es YAOI (relación chico-chico), así que homofóbicos abstenerse. Si aún así lo lees, allá tú, luego no quiero quejas…
-...- conversación
-"..."- pensamientos
-Negritas- palabras que se pronuncian acentuadamente
-/.../- recuerdos
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–Que no se piense ese tonto de Kai que me muero por estar con él. No es nadie importante para mí- miró de soslayo la otra mitad del colchón y rápidamente volvió la mirada al techo –Puedo estar sin él perfectamente. Ya es hora de dejar el estúpido juego a un lado y continuar con mi vida como siempre- sentenció, cerrando los ojos
CONTINUARÁ… …
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-Kai¿quieres hacer el favor de calmarte de una vez?- pidió Bryan por enésima vez, bastante exasperado –No he entendido nada de lo que me has explicado- frunció el ceño, mientras veía al bicolor mirar por la ventana sin parar, y andar de aquí para allá, bufando una y otra vez. Se le veía alterado –Kaii…- masculló
-¿Es que no me estas escuchando?- preguntó hastiado, fulminándolo con la mirada
-Intento escucharte, pero si me lo explicas todo a esa velocidad, no entiendo nada- se cruzó de brazos –A ver, has dicho algo de Tyson… Y luego he entendido algo de que no lo encuentras, o algo así-
-Sí. Verás…- se sentó en una silla, frente al pelilavanda –esta tarde fue a verme… fue a verme… bueno, no recuerdo su nombre, pero fue a verme un chico…-
-¿Uno de tus antiguos amiguitos?- rió divertido
-Mph…- asintió una vez con la cabeza, desviando la mirada –Y la cosa es que él me besó-
-¿No me digas?- preguntó con sarcasmo, fingiendo sorpresa
-¡Cállate!- le ordenó -… y antes de poder apartarlo, Tyson entró… y me vio con él…- se pasó las manos por el cabello, con nerviosismo –Y se ha ido a no se donde, echo una furia. Llevó toda la maldita tarde buscándolo, pero no lo encuentro, es como si la tierra se lo hubiese tragado. Ya no se donde buscar, y está oscureciendo. ¿Y si le ha pasado algo malo, eh?- en su tono de voz se podía apreciar miedo –No, no me lo perdonaría-
-Tranquilízate de una vez¿quieres?. ¿Has mirado en su apartamento, Einstein?- preguntó con seriedad
-… no- respondió, bastante más calmado
-Pues búscalo ahí. Seguro que te estas muriendo de preocupación por nada-
-¿Por nada?- se puso de pie, alterándose de nuevo –Se nota que no conoces a Tyson, es la persona más rencorosa y vengativa que te puedes imaginar, y lo peor es que nunca se como va a reaccionar. Es muy impredecible-
-Bueno, a lo mejor esta con alguien-
-¿Con quien podría estar? He ido al edificio donde vive Ray, pero no había nadie en su apartamento. Y no se donde vive Max-
-A lo mejor está con Max y Ray por ahí, dando un paseo- hizo un ademán con la mano, quitándole importancia al asunto -Tú me dijiste que esos tres siempre están juntos-
-Puede ser-
-O puede que esté con ese tal Brooklyn…-
-¡No, no puede estar con ese tipo!- interrumpió
-Calma, calma. Solo era una suposición-
-Pues guárdate tus suposiciones- habló con molestia –Cuando veo a ese… ese… Brooklyn cerca de Tyson…- apretó los puños –me dan ganas de matarlo-
-Kai, te juro que no imaginaba que resultaras ser tan celoso-
-Ni yo lo sabía. Pero es que… ese tipo no para de acercarse a él, no le deja en paz, y… temo que lo aleje de mí- finalizó en un susurro –Y para colmo, Tyson es tan… tan…- buscó la palabra adecuada -cambiante. A veces siento que no me quiere, que no le importo en absoluto. Pero otras, siento que sí. Si tan solo me dijera…-
-¿Dudas?- interrumpió -¿No estabas tan convencido de su amor por ti?- preguntó con aburrimiento
-……-
-Ufff... Tyson esto… Tyson aquello…- habló con desgano –Con tanto Tyson por todos lados, ya siento curiosidad por conocerlo en persona-
-Déjate de tonterías-
-¿Qué?. ¿Temes que te lo quite?-
-Si quieres seguir vivo, ni lo intentes- lo miró de soslayo, atravesándolo con la mirada –Además, tú tienes a Tala. Y no le gustarías a Tyson, no eres su tipo- aseguró
-Jeje... Solo bromeaba- rió entre dientes, y segundos después, su rostro se tornó serio –Pero… Kai, no quería reconocerlo, pero Tala tiene razón-
-¿Tala?. ¿En qué?-
-Desde que te has enamorado… no se…- frunció ligeramente el ceño, estudiando al bicolor con la mirada –Tyson te ha vuelto medio ton…-
-Ojo con lo que vas a decir, Bryan- advirtió seriamente
-Ya no eres el mismo Kai que conocimos. Antes… eras tan egocéntrico, altanero… No te importaba nada, ni nadie. Tratabas a todo el mundo con frialdad, incluso a veces a nosotros. Cuando algún fan se acercaba a ti, casi los echabas a patadas de tu lado. Te reías del amor, decías que enamorarse era algo estúpido y sin sentido, que era una perdida de tiempo. Siempre decías: "¿Porque estar solo con un chico cuando puedes estar con varios?"- habló con burla, imitando al otro -Y ahora…- lo señaló, y alzó las cejas mientras se encogía de hombros, sin saber que más decir –No eres tú. ¿Porque no vuelves a tu vida tal y como estaba antes?- aconsejó –Tyson ya te ha demostrado de mil formas que no siente lo mismo que tú. ¿Porque te obsesionas con uno, cuando tienes a muchos que se mueren por estar contigo? No te entiendo-
-Yo pensaba que tú me apoyabas, Bryan- fue lo único que dijo, sin mirarlo
-Y seguiría haciéndolo si supiese que tienes alguna oportunidad con Tyson, pero no…- de repente enmudeció
-¿No qué?- preguntó tontamente, pues sabía perfectamente lo que Bryan quería decir
-Nada. Olvida lo que he dicho antes. Ve con él antes de que sea más tarde- Kai se puso de pie inmediatamente
-Sí, me voy a buscarlo, tengo que explicárselo todo cuanto antes- se dirigió a la puerta, pero antes de salir, se detuvo –Esto… Bryan, no le cuentes a Tala nada de esto, por favor- pidió
-¿Porque?-
-Porque sino, luego ira a restregarme en la cara que él tenía razón, que yo iba a meter la pata… Ya sabes, esas cosas que siempre me dice, y lo cierto es que me causa dolor de cabeza-
-Bueno, si eso te hace feliz, no se lo contaré- se encogió de hombros -Solo le diré que has venido de visita, como siempre-
-Gracias, Bryan. Adiós-
-Adiós, Kai- el pelilavanda se acomodó en la silla y miró al techo, pensativo –Ya empiezo a comportarme igual que Tala- sacudió ligeramente la cabeza –Bueno, por lo menos Kai sigue siendo tan perseverante como siempre, en eso no ha cambiado-
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Brooklyn levantó la cabeza y observó el edificio que había frente a él, centrando la atención en uno de los balcones. Todas las persianas del apartamento de Tyson estaban bajadas, a lo mejor sí estaría durmiendo. Su ceño se frunció. Le molestaba que Tyson estuviese triste por ese odioso de Kai cuando él podía hacerle feliz perfectamente. Sabía que lo estaba perdiendo, pero él no se daría por vencido, no todavía. Kai había metido la pata hasta el fondo, y esa era su oportunidad para reconquistar a Tyson. Una sonrisa ilusionada se plasmó en sus labios de tan solo pensar en eso. Volver a tener el cariño del peliazul…
Miró a su derecha, y a lo lejos pudo divisar a la persona que más odiaba en toda la tierra: Kai Hiwatari. Su rostro se tornó ceñudo de nuevo, e inconscientemente, sus puños se cerraron. Le daría su merecido a ese tipo por hacer sufrir a la persona que más quería…
-¡Eh, tú!- le llamó, cuando el bicolor estaba a unos pasos de él, pero éste solo pasó por su lado, golpeándole el hombro con el suyo
Kai ni siquiera le había visto ¿A dónde iría corriendo como desesperado? Lo siguió con la mirada, y vio que iba empujando a toda persona que se cruzaba en su camino hasta que finalmente lo vio entrar en el edificio que vivía…
-¿Pero qué le pasa a ese tipo? Cada día me cae peor. ¡Dios, como me gustaría retorcerle el cuello con mis propias manos!- masculló con furia, pero cuando una idea pasó por su cabeza, se relajó -¿No irá a ver a Tyson?- llevó la mirada a la ventana que correspondía al balcón del peliazul –Bueno, Tyson está dormido y tiene el sueño pesado, así que no creo que le abra la puerta- se encogió de hombros. Dio un paso, pero luego se detuvo en seco¿y si Tyson despertaba? No, no podía permitir que Kai hablara con Tyson. Ese tipo podía enredarlo con sus mentiras, o peor aún, podía lograr que volviese con él –Lo mejor será que suba- se dijo
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-¡Tyson!- casi gritó, golpeando la puerta -¡Abre, por favor!. ¡Puedo explicártelo!… ¡No fue mi culpa!- se detuvo a coger aire, estaba muy cansado de tanto correr, el edificio donde vivían Bryan y Tala no estaba precisamente cerca del suyo. Esperó unos segundos por si recibía una contestación, o algo, pero nada –Tyson… abre la puerta- apoyó la frente en la madera, y soltó un suspiro de cansancio –Entiendo que no quieras verme, pero tan solo déjame que te lo explique. Abre la puerta- de nuevo estuvo callado durante unos segundos, y el silencio fue su respuesta –Esta bien- se sentó en el suelo y apoyó la espalda en la puerta, cruzándose de brazos –No me moveré de aquí- sentenció para sí, pero una duda le asaltó -¿Y si no está?- se volvió a poner de pie y tocó la puerta -¿Tyson?… Oh¿dónde está?- su expresión se volvió seria, más bien preocupada, cuando otra duda la asaltó –No… ¿no estará con Brooklyn?… ¿Verdad?- murmuró de forma casi imperceptible –No, eso no puede ser posible. Tyson no está interesado en ese tipejo, él me quiere a mí. Él… me ama- susurró, muy poco convencido
-¿Fantaseando solo?- preguntó sarcástico -¿Qué haces aquí?- exigió saber
-No es de tu incumbencia- habló de forma fría, sin voltear
Sin más, se dirigió a las escaleras, sabía que si veía la cara de Brooklyn, no se podría resistir a soltarle un golpe. Aunque por lo menos, el que Brooklyn estuviese ahí, le confirmaba que no estaba con Tyson…
-Sí es de mi incumbencia- le siguió -¿Y sabes porque?-
-No, y no me interesa saberlo. Olvídame-
-Es de mi incumbencia porque Tyson ahora está conmigo-
-¿…que?- atinó a susurrar, deteniéndose en seco y abriendo los ojos de par en par
-Ha vuelto conmigo, Kai-
-Eso no es cierto- aseguró con firmeza, dándose la vuelta –Estas mintiendo-
-Pues no. Esta tarde me lo encontré en el parque, estuvimos hablando un rato, y me invitó a venir a su apartamento…-
-¡Cállate!- interrumpió, apretando los puños
-Esta bien, pero ahora vete. Tyson no quiere saber más de ti-
-Lo creeré cuando él me lo diga- frunció el ceño
-Me dijo que te odia-
La expresión de Kai se volvió seria y preocupada, bajó la cabeza al suelo y paseó la mirada por el suelo, como si hubiese encontrado algo interesante. Recordó que Tyson le gritó que le odiaba antes de irse, y su voz se había escuchado muy dolida y furiosa. Tantas veces le había dicho "te odio"… y nunca le había dicho que le quería. Apretó los labios y cerró los ojos, intentando calmarse. No podía perder a Tyson. ¡Maldita sea!. ¡No quería perderle!…
-Olvídalo, Kai. Él ya está cansado de ti-
-¡No!- sintiéndose furioso, lanzó un puñetazo que el pelirrojo esquivó por los pelos
-Cálmate Kai, te estoy contando esto porque Tyson me dijo que lo hiciese. Lo cierto es que le aburre hablar contigo ¿Y sabes qué? Me dijo que en cuanto terminéis de rodar la película, se marchará a vivir conmigo¿qué te parece?-
El bicolor tomó a Brooklyn por el cuello de la camisa en un arrebato y lo empujó a la pared, golpeándole la espalda en ella. Nuevamente alzó el puño con la intención de golpearle, pero se detuvo. Intentó regular su respiración y miró a ambos lados, vio que algunas personas se habían asomado al pasillo para ver que ocurría. Debía controlarse, no podía montar un espectáculo. Además, a Tyson no le gustaba verle furioso. Con un gruñido, soltó al pelirrojo y se alejó de él…
-Crees que has ganado¿verdad, Brooklyn?-
-No lo creo, lo se- sonrió ampliamente
-¡Tyson no te ama!. ¡Él seguirá conmigo!- sentenció
-Claro que sí- dijo sarcástico, y con total tranquilidad
Kai le intentó ignorar, y con un enojo de mil demonios, se dirigió a las escaleras con pasos presurosos. No podía seguir ahí, o Brooklyn acabaría muerto, aunque… eso le haría extremadamente feliz. Se percató de que las personas se le quedaban mirando a su paso, se dio la vuelta y les gritó…
-¿Qué demonios estáis mirando?-
Instantáneamente, todos se metieron en su respectivo apartamento y cerraron la puerta casi simultáneamente…
Cuando el bicolor vio que Brooklyn era la única persona que quedaba en el pasillo, bajó por las escaleras, perdiéndose de la vista de éste…
Brooklyn frunció ligeramente el ceño y después llevó la mirada al fondo del pasillo, donde se encontraba la puerta del apartamento del peliazul. Por más que había provocado a Kai, no había conseguido que éste le golpeara, su plan había fallado. No debía de haber evitado el puñetazo que el bicolor había intentado darle. Pensaba utilizar eso para que así Tyson se enfadara aún más con Kai. Ese no era su estilo, pero estaba dispuesto a hacer lo que fuese necesario…
-Te pienso recuperar, Tyson. Y si no puedo por las buenas, será por las malas. No perderé contra ese idiota- se dijo, en voz baja
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-No, no puedo tener tan mala suerte. ¿Qué demonios he hecho para merecer esto?. ¡Joder! No se como no me he vuelto loco a estas alturas- se metió las manos en los bolsillos de mala gana, sin dejar de buscar con la mirada al peliazul por la calle, la cual estaba casi desértica, pues ya era bastante tarde -Nunca debí enamorarme, y mucho menos de él. Solo era un juego, como todos los demás- masculló –Desde que me enamoré, solo me han pasado cosas malas… ¿Y si le hago caso a Bryan, y sigo con mi vida tal y como estaba antes de conocer a Tyson?- se propuso –Aarg… ¡Pero es que ya no me apetece estar con nadie!. ¡Le necesito!- se detuvo, y recargó la espalda en una farola para descansar un momento -Pero no quiero seguir así. Yo me muero por él, pero a lo mejor Tyson ni siquiera me ama. Pero si no me amase, no se habría puesto celoso cuando me vio con… con ese- dejó escapar un largo suspiró -Ya no se que pensar… o que hacer… me siento más confundido que nunca. ¿Y si Brooklyn mentía? Prefiero pensar que sí, además, si yo estuviese en su lugar es lo que habría echo. No soportaría saber que de nuevo no soy nada para Tyson, y que volvió con ese tipo. Je, estoy dramatizando- una sonrisa triste apareció en sus labios –¿Y si me olvidase de esto que siento por él?… No, no serviría. Ya intenté eso hace meses, cuando no quería aceptar que le amaba. ¿Porque el amor es tan complicado?- bufó, mientras negaba con la cabeza –No quiero resignarme, estaba tan cerca…- su expresión se volvió seria, y alzó la cabeza con decisión -Vale, lo intentaré una última vez. Mañana hablaré con él, y si aún así Tyson no quiere saber de mí, lo mejor será que me olvide de él de una buena vez-
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Se removió en la cama por enésima vez, sintiéndose cada vez más inquieto. No debía de haberse ido a dormir tan temprano, ahora se había desvelado y no había forma de volver a conciliar el sueño. Giró la cabeza a un lado, con expresión aburrida, y miró los números brillantes del despertador digital. Las cuatro y veinte. Soltando un fuerte soplido, se sentó en la cama e inconscientemente, miró el lugar vacío en el colchón…
-Kai…- murmuró, de forma apenas audible. Pero luego frunció el ceño y miró al frente -¿Porque no puedo dejar de pensar en ti?- se preguntó, bastante molesto –Todo es mi culpa, por enamorarme de la persona equivocada. ¿Cómo pude ser tan estúpido como para pensar que Kai sería diferente conmigo? Yo solo fui un idota más, y punto- bufó -Pero que no piense que voy a estar lloriqueando por él- asintió con la cabeza, en un movimiento firme –Desde este momento, Kai está muerto para mí. No desperdiciare mi tiempo pensando en él, ni siquiera hablando de él. No vale la pena… ¡Aah¡Como te odio!- masculló -¡Y yo soy un imbécil, por hacerme tontas ilusiones!- se tumbó, colocándose bocabajo, y apretó los puños –No quiero pensar más en él, será mejor que me duerma de una vez- suspiró, de forma pesada -¿Pero como? Ahora no tengo sueño- intentó tomar una postura cómoda, pero no lo lograba –¡Oh, maldición!-
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-Por fin hemos terminado de rodar la película. Me siento libre, jajaja…- reía el peliazul mientras se desperezaba
-Ahora te podrás tomar unas pequeñas vacaciones- le comentó Garland
-Sí, creo que no me haría daño un viaje bien lejos de aquí-
-Hum… ¿Tú y Kai solitos, eeh?- preguntó en tono juguetón, pasándole el brazo por los hombros –Últimamente habéis estado muy juntitos. ¿Y a donde vais a ir?. ¡Espera, déjame adivinar!- habló de forma atropellada, dejando al peliazul con la palabra en la boca -Vais a ir a una de esas islas alejadas de la civilización, con grandes playas de arenas blancas y aguas cristalinas- Tyson puso cara de molestia, y se separó del mayor
-No me menciones a ese memo, o me echarás el día a perder- habló con una repentina frialdad, dejando a Garland bastante sorprendido; pero antes de que éste pudiese preguntar algo, fue interrumpido
-Tyson- el mencionado y Garland se voltearon encontrándose con Kai, pero el peliazul volvió la vista al frente rápidamente –Tyson, te estoy hablando- frunció el ceño
-Hola, Kai-
-Hola, Garland- respondió de forma mecánica –Tyson, háblame- ordenó, parándose tras él
-Bueno Garland, me voy, se me ha hecho tarde. Ya nos veremos- comentó el menor –Adiós- le despidió con una leve sonrisa
-Adiós Tyson-
El peliazul salió del estudio a paso tranquilo, con las manos metidas en los bolsillos y semblante serio. Kai no tardó en salir tras él, sin siquiera despedirse de Garland…
Por más que lo intentaba, no podía ignorar del todo el hecho de que Kai le venía siguiendo sin dejar de llamarle y pedirle que hablara con él. Sintiéndose molesto, frunció el ceño ¿Porque demonios no le dejaba tranquilo?. ¿Acaso era mucho pedir? Quería estar solo. Ahora que habían terminado de rodar la película, haría un viaje bien lejos y se olvidaría de todo por una buena temporada. No sería mala idea ir a hacerle una visita a su familia, echaba de menos a sus padres, y sobre todo a su hermano…
Un bostezo cansado se le escapó. No había dormido mucho la noche anterior, pero por suerte no se había desconcentrado a la hora de actuar, y no tuvieron que repetir muchas veces las escenas en las que Kai y él aparecían juntos, que para su desgracia, eran muchas. Unas ganas enormes de salir corriendo le llenaron, Kai parecía su sombra. Pero no, él no era un cobarde, y no huía de nada, ni de nadie. Así que manteniendo su semblante serio, continuó andando tranquilamente…
-Tyson…- lo llamó en tono cansado por enésima vez -¡Te ordeno que te detengas ahora mismo!- exclamó con molestia, pero seguía siendo ignorado. En un arrebato, sujetó al menor del brazo con algo de brusquedad y lo detuvo. Ya estaba cansado de andar tras él -¡Te estoy diciendo que te pares!- Tyson seguía sin hablar y con la mirada puesta hacia el frente, sin inmutarse –Tyson… tengo que explicarte lo de ayer-
-¿Tienes?- repitió con voz fría, alzando levemente una ceja, con arrogancia –No te sientas obligado a hacerlo-
-¡Quiero hacerlo!- se paró frente al otro –No es lo que tú piensas- aseguró. El menor alzó la cabeza y miró al mayor con superioridad
-¿Y que crees tú que estoy pensando?- se soltó del agarre de su brazo, y siguió caminando tranquilamente
-¡No seas necio!. ¡No pasó nada con ese tipo!-
-Aja-
-¿Aja?. ¡Es cierto!… Bueno, solo fue un beso, pero… ¡pero nada más!. ¡Y fue él quien me besó!… ¡Ni siquiera recuerdo su nombre!. ¡Él no me interesa!- aseguró
-Mira, Kai, ya te lo dije una vez, aunque dudo que lo recuerdes- se detuvo, y lo observó por unos segundos –si vas por ahí manoseando chicas, o chicos, es porque yo no soy lo que quieres. Así que sería mejor dejarlo- se encogió de hombros y continuó andando –En lo que a mi respecta, te olvidaré rápidamente. No has sido más que un tropezón en mi camino-
-¿Un tropezón en tu camino?- repitió, con furia repentina
-Sí. Un juego divertido que nunca debió de haber sido algo más que eso, un juego-
Kai se quedó pasmado por unos segundos, con las palabras haciendo eco en su mente, y observando al peliazul entrar en el edificio en el que vivían. Cuando lo vio entrar en el ascensor, reaccionó y con rapidez se dirigió hacia allí, consiguiendo entrar en el ascensor por los pelos…
-¿Un juego?- preguntó algo alterado, a lo que Tyson tan solo asintió una vez con la cabeza en respuesta, sin mirarle -¿Siempre ha sido un juego para ti?. ¿Siempre has fingido?-
-Siempre- habló de forma neutra
Unas ganas tremendas de agarrarse a golpes con el peliazul le llenaron súbitamente. ¿Porque ese crío tenía que ser así? No había otra persona en la tierra capaz de llevar su paciencia tan al límite en cuestión de segundos…
Soltando un fuerte soplido, le dio la espalda y golpeó la puerta del ascensor con el puño. Sin pensarlo dos veces, se volteó de nuevo de forma repentina, y apretó uno de los botones del ascensor de mala gana, e inmediatamente, éste se detuvo…
-¿Qué crees que haces, idiota?- Kai se paró frente a él, desafiante y atravesándolo con la mirada
-El único idiota aquí eres tú- le habló con tal frialdad que logró cohibir a Tyson –Te resulta divertido jugar conmigo- afirmó. El peliazul le devolvió la mirada antes de responder
-Mucho. ¿Es que acaso te hace sentir mal?- preguntó con burla –Oh, lo siento, pero ya es hora de que sientas lo mismo que tú le has hecho sentir a los demás- inesperadamente, fue sujetado por los hombros y apoyado en la pared con algo de brusquedad. Tyson cerró los ojos por un momento, asustado, ya que en un primer momento había pensado que Kai le iba a golpear
-Escúchame bien, crío…-
-¡No soy un crío, tengo veintidós años por si no lo recuerdas!- interrumpió con enfado, odiaba que le llamasen "crío"
-Da igual tu edad, si tu comportamiento es el de un niño de quince años- afirmó el agarre, volviéndolo casi doloroso –Ahora me vas a escuchar quieras o no, y de aquí no se mueve nadie, no hasta que hablemos- sentenció
Tyson apretó los puños y se mordió el labio inferior, con rabia. No quería saber lo que Kai y ese chico habían hecho ayer, no quería escucharlo…
-¿Acaso me vas a contar con lujo de detalle lo que hiciste con ese arrastrado?- gritó con sarcasmo, sin poder ocultar más sus celos tras esa máscara de indiferencia que había levantado hacia el mayor
-¡Sí!- gritó en respuesta, tapándole la boca de un rápido movimiento -¡No pasó nada!. ¡Na-da!- exclamó, haciendo énfasis en cada sílaba -¡Fue él quien me besó por sorpresa justo en el momento en que tú llegaste!. ¡Pero ese beso no significó nada para mi!. ¿Lo entiendes, o necesitas que te haga un esquema?- Tyson retiró la mano que tapaba su boca con brusquedad, detestaba que le mintieran
-¿Entonces como entró él ahí, eh?. ¿Por arte de magia?-
-¡Eso es lo que intento explicarte, maldición!- le gritó, bastante exasperado. Tyson enmudeció y se quedó estático al ver la cara de enfado de Kai. El mayor suspiró con pesadez antes de continuar hablando con más calma –Tenía una llave de mi apartamento, pero… él no es el único, creo que otros cinco chicos más la tienen-
-¿Po-porque?- preguntó con torpeza. Kai desvió la mirada al responder, algo avergonzado
-Yo…- carraspeó, y continuó hablando, bajando más el tono de voz con cada pausa que hacía –Yo le daba una copia de la llave a… los que me parecían… mejor en la cama… para que fuesen a verme cuando quisieran- finalizó, casi en un susurro inaudible
Ambos se quedaron en silencio. Kai no quería mirar a Tyson a los ojos pues se sentía algo avergonzado. Mientras que el menor, contemplaba al bicolor con la boca ligeramente abierta y sin parpadear…
-Pero a ti te la di por otro motivo- carraspeó nuevamente, sintiéndose cada vez más incomodo -Hacer eso era muy estúpido, lo se, pero cambiaré la cerradura de mi puerta lo antes posible- llevó la mirada a los ojos zafiro y continuó hablando –Ya no quiero saber nada de esos chicos, créeme Tyson. No se que demonios me has hecho, pero no tengo ojos para otro que no seas tú. Solo te quiero a ti, y no te pienso dejar un solo segundo. No me importa que sigas jugando conmigo, que me odies… ¡Lo que sea! Pero no voy a permitir que me dejes, no ahora ¿Te ha quedado claro?-
Todo se quedó en silencio una vez más. Tyson pensaba que hacer, mientras que Kai rogaba mentalmente que el peliazul le perdonase. Inesperadamente, el menor le puso las manos en los hombros, y lo hizo retroceder lentamente hasta que su espalda topó con la pared de enfrente. Vio que Tyson seguía con cara de enojo, eso no quería decir nada bueno…
-¡Ahora tú me vas a escuchar a mi!- lo señaló -¡Primero, no te pienso dejar!. ¿Porque?. ¡Porque tú eres mío, y de nadie más!. ¿Te ha quedado claro?. ¡Así que me da exactamente igual que luego te aburras de mi y te quieras largar con otros, porque te repito que eres mío!. ¡Y si te veo con otro, lo mato, mato a ese arrastrado que se acerque a ti!. ¡Y segundo…!. ¡Segundo…!…- su expresión se relajó, y desvió la mirada -…no siempre ha sido un juego- finalizó en un susurro
Kai se quedó pasmado con lo que acababa de escuchar, abrió la boca para decir algo, pero ningún sonido escapó de su garganta. Tenía muchas dudas ¿Porque Tyson tenía que comportarse así?. ¡Diablos, no lo entendía!… ¿Entonces… lo que Brooklyn le dijo el día anterior, era mentira?…
-¿Qué quieres decir con eso de que soy tuyo?- fue lo único que atinó a decir, casi en voz baja
-¡Eres mío!. ¡Me perteneces, así que vete haciendo a la idea!- chasqueó los dedos un par de veces -¿Lo entiendes, o necesitas que te haga un esquema?-
-… y… no siempre ha sido un juego…- susurró, sonriendo levemente
-Sí, creo que tendré que hacerte un esquema porque me parece que eres algo lento de entendederas-
-Lo sabía- sonrió más ampliamente
-¿El qué?-
-Que me quieres, lo sabía. Dímelo- pidió
-No seas tonto- giró la cara a un lado, pero Kai hizo que lo volviese a mirar a los ojos
-Dímelo- repitió
El peliazul sentía que esos ojos eran su debilidad, le hacían flaquear, y con tan solo mirarlos, podría hacer cualquier cosa que Kai le pidiese…
-¡Dios, eres molesto!- exclamó –Esta bien… Tee… te quiero- Kai sonrió inmediatamente, complacido, a lo que Tyson giró la cara de nuevo, ligeramente sonrojado –Y no me hagas repetirlo, porque no lo volveré a hacer- habló, intentando aparentar frialdad, pero no le salió para nada bien
-Yo también te quiero- respondió, pasándole los brazos por la cintura
El menor sintió su estómago encogerse bruscamente y un leve cosquilleo recorrerle al escuchar eso. Miró de soslayo el rostro del mayor, centrando su atención en esos labios tan apetecibles. Ahora que recordaba, ayer no besó a Kai, y… tenía unas ganas enormes de hacerlo. Se mordió suavemente el labio inferior y miró de frente al otro, con algo de lujuria…
El mayor dejo escapar un gemido apagado de sorpresa al verse siendo abrazado y besado por Tyson inesperadamente, y de una forma impetuosa, como siempre, intentando tomar el control enseguida. Sus lenguas iniciaron una pelea, enredándose la una con la otra y acariciándose con rápidos movimientos…
Le gustaba pelear con Tyson por el dominio del beso, aunque no le importaba lo más mínimo ceder y dejar que el peliazul le besara sus anchas. Nunca antes le había permitido eso a nadie, es más, se había molestado con los que lo habían hecho, pero Tyson era especial, era su debilidad, todo en ese crío le gustaba y le atraía. Todo… incluso ese carácter tan impredecible que tenía…
Todavía se preguntaba en que momento había pasado de odiar a Tyson, a quererlo de esa forma en la que lo hacía. No sabría decir con exactitud cuando ocurrió eso. Como Bryan le dijo una vez, parecía un adolescente enamorado. Salió súbitamente de sus pensamientos al sentir unos dientes rozar la piel de su cuello varias veces, con suavidad, sobre el área del pulso, para después notar como era succionada, aunque sin llegar a hacer daño…
-Ty-Tyson… eso va a dejarme… marca- cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás, apoyándola en la pared para así darle más facilidad al peliazul ¿Qué más daba si le dejaba una marca si se la había hecho Tyson?
El menor se separó lentamente y dejó un tierno beso sobre la zona enrojecida. Alzó la cabeza y le susurró a Kai al oído…
-Con esa marca todos sabrán que le perteneces a alguien… a mí- sonrió levemente, y con satisfacción
-Ahora va a resultar que el celoso y posesivo eres tú- comentó, siguiéndole la broma al otro, y girando la cabeza para verle el rostro
-No me importa- le dio un fugaz beso en los labios, sonriendo levemente -¿Sabes qué?- le preguntó, mirándolo a los ojos
-¿Qué?-
-Sigo pensando que eres molesto- la sonrisa se borró de los labios del mayor, pero antes de poder hablar, fue interrumpido –Pero… me gusta que me molestes, y espero que nunca dejes de hacerlo- ambos se sonrieron
-Tyson, no va contigo ser cursi, y eso a sonado cursi- aseguró con diversión
-Pero tú eres el más cursi de los dos- se defendió tranquilamente -Además, apuesto a que te ha gustado que te diga que eres mi molestia favorita- rió levemente, volviéndose a acercar a los labios del mayor con lentitud hasta que los rozó con los suyos, moviéndolos lentamente, dándole a desear al bicolor –Te quiero mucho- susurró, de forma casi imperceptible
Cubrió los labios del mayor con los suyos, besándolo con la misma intensidad de antes y volviendo a iniciar una pelea entre sus lenguas, con un compás rápido pero rítmico. Kai perdió el control al sentir las inquietas y ágiles manos del peliazul desabotonar su camisa con deliberada lentitud, y eso le permitió al menor el poder ingresar en su boca. En el fondo le gustaba esa faceta peleante y dominante de Tyson. Sin dudarlo, él también comenzó a desabotonar la camisa del peliazul, pero algo más rápido, deseoso de acariciar esa suave y calida piel, de palparla y sentirla bajo la yema de sus dedos; cosa que no tardó en hacer, deslizando una mano a la espalda, mientras la otra se entretenía con el torso…
Un suave gemido se ahogó en la garganta del peliazul cuando las manos del mayor comenzaron a acariciarle. Por alguna razón, en esos momentos las manos de Kai no le parecían tan frías como siempre, al contrario, sentía su piel arder por cada sitio donde se paseaban esas manos, se sentía tan bien… Finalmente abrió la camisa y dejó un blanco hombro al descubierto, mientras que la otra mano, acariciaba la fuerte espalda una y otra vez, apegándose a él para que sus pieles hiciesen contacto…
Se separaron del beso con la respiración agitada y las mejillas sonrojadas por la necesidad de aire, las caricias bajaron de intensidad, pero no cesaron en ningún momento; mientras se miraban a los ojos e intentaban regular sus respiraciones. Ambos podían ver en la mirada del otro un brillo especial. En cuanto sus respiraciones se tranquilizaron, Tyson fue el primero en atacar de nuevo, esta vez, bajó directamente al cuello, besando y mordisqueándolo suavemente, por completo. Siguió bajando hasta el hombro que había dejado descubierto momentos antes y clavó los dientes, pero sin llegar a lastimar. Descendió directamente al ombligo y deslizó la punta de la lengua lentamente hacia arriba, hasta llegar al comienzo del cuello, sintiendo un estremecimiento por parte del otro. Una pequeña sonrisa lujuriosa se plasmó en sus labios por segunda vez cuando una idea le pasó por la cabeza…
-Tyson…- lo llamó en un susurro –Me parece que… ahora me toca a mí- le dijo, jadeante. El peliazul continuó repartiéndole ligeros besos por el cuello, dirigiéndose a su oreja
-¿Qué te toca?- le susurró, para después morder suavemente el lóbulo de la oreja, provocándole un escalofrío al mayor
-Ponte contra la pared. Ahora me toca a mi tocarte y besarte a mi anchas- una pequeña sonrisa maliciosa se formó en sus labios
-¡Ah, no!- se quejó, mientras se separaba un poco -¡Yo no he terminado, acabo de empezar!. ¡No es justo!- replicó, con un mohín de disgusto
Pero aún así, el menor fue puesto contra la pared de un ágil movimiento, cambiando de posiciones y ocupando cada uno el lugar que tenía el otro anteriormente. Aunque al hacerlo, Tyson apretó sin darse cuenta, el botón que había pulsado Kai para detener el ascensor, y éste continuó su camino sin que ellos se percatasen a pesar de que al principio hizo un pequeño movimiento brusco, pues ellos estaban más concentrados en otras cosas…
-No me importa- susurró el bicolor, acercándose peligrosamente a los labios del otro y mirándolo fijamente a los ojos -Ahora me toca a mí- sentenció
-Tramposo- le susurró de vuelta, aunque con voz suave
Tyson cerró los ojos y separó ligeramente los labios, en una clara invitación al bicolor para que le besara; estaba ansioso por sentir los labios de Kai sobre los suyos. Todavía podía notar un leve hormigueo en sus labios y en su lengua por los besos anteriores…
Kai no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa complacida al ver al peliazul así de sumiso con él. Aprovechando que el menor tenía los ojos cerrados, paseó la mirada con toda libertad y descaro por el cuerpo frente a él. Inconscientemente, se relamió cuando llevó la mirada al torso descubierto, observó detenidamente cada músculo ligeramente marcado, el plano abdomen, y finalmente, dio un vistazo rápido un poco más abajo del abdomen para después regresar la vista al rostro del peliazul en el momento justo en que éste abría los ojos…
Los ojos zafiro se abrieron, aburrido de esperar al bicolor ¿Qué hacía Kai? Miró expectante al otro, esperando a que se moviese. Una expresión de sorpresa se formó en su cara al ver que Kai se alejaba un poco de él, eso le hizo gruñir ligeramente ¿Para eso le había interrumpido Kai? Pero se estremeció cuando el mayor se acercó de improviso y atacó su cuello con besos, bajando rápidamente hasta su pecho. Dejó escapar el aire en un suspiró y enredó los dedos en el cabello del mayor, masajeando y tironeando suavemente de ellos. Un gemido mayor se le escapó al sentirlo mordisquear y succionar uno de sus pezones, mientras el otro lo pellizcaba y acariciaba suavemente con una mano…
-¡Kaii!- casi gritó, jadeante, y cerrando los ojos con fuerza –No… pares….- murmuró de forma imperceptible, sintiendo su cuerpo acalorarse cada vez más
Abrió la boca para llevar una bocanada de aire a sus pulmones, y después dejarlo escapar en otro gemido, más sonoro que el anterior. Lo que el mayor le estaba haciendo le iba a volver loco. Esos besos… esas caricias atrevidas… Pero repentinamente, dejo de sentir todo. Abrió los ojos con rapidez y bajó la cabeza para observar al mayor de forma interrogante…
-¿Kai?- murmuró
El bicolor se agachó, quedando su rostro a la altura del cierre del pantalón del otro, llevó las manos a las caderas, y en una caricia, las deslizó hasta los glúteos, masajeándolos suavemente. Lentamente se acercó, y depositó dos pequeños besos sobre la virilidad del peliazul…
Tyson se mordió el labio inferior al tiempo que cerraba los ojos fuertemente, y dejó escapar un fuerte gemido mezclado con una especie de lloriqueo. Aunque Kai le había besado sobre la ropa, podía sentir pequeñas corrientes eléctricas recorrerle y un agradable cosquilleo concentrarse en su estómago. Inconscientemente, hecho la cadera ligeramente hacia delante, pidiendo en silencio que el bicolor volviese a repetir lo anterior. Una ligero mohín de inconformidad se formo en su cara cuando Kai se incorporó casi por completo, para pasar a una mueca de placer cuando el bicolor inició a atacar el otro pezón con mordidas y lametones, pero sin apartar las manos de su lugar…
El sonido de una campanilla no les impidió continuar con lo que hacían, pero lo que escucharon después, sí…
Kai clavó los dientes con algo de fuerza, obteniendo como respuesta el gritó asustado de una mujer. El bicolor se incorporó, y miró los ojos del menor, con confusión…
-Tyson… no sabía que gritas como una mujer cuando te hacen estas cosas- comentó extrañado. El peliazul infló los sonrojados mofletes en señal de disgusto y frunció el ceño
-¡No he sido yo…!- intentó protestar, pero fue interrumpido
-¡DEGENERADOS!. ¡PERVERTIDOS!- gritó a todo pulmón la misma voz femenina de antes
Ambos jóvenes miraron hacia la puerta del ascensor para ver a quien pertenecía esa voz. Sus ojos se toparon con una mujer de unos sesenta años, bastante conocida para Kai. Al lado de ésta había otra mujer más joven, la cual le tenía tapados los ojos a un niño que estaba junto a ellas y que no pasaría de los ocho años…
Los dos sintieron que la sangre se les congelaba, el aire les faltaba por la impresión, y sus mejillas se sonrojaban de vergüenza. Se habían olvidado por completo de que estaban en un ascensor, es más, se habían olvidado de todo su alrededor; se habían encerrado en una burbuja en la que solo existían ellos dos ¿Pero como se había abierto la puerta?. ¿Cuándo? No se habían dado cuenta de eso…
Se volvieron a mirar el uno al otro, y simultáneamente, Tyson apartó las manos del cabello del mayor y éste retiró las manos del cuerpo del otro. Bajaron la cabeza, sintiéndose terriblemente avergonzados por haber sido descubiertos en esas condiciones, y vagamente molestos por haber sido interrumpidos y haberlos sacado de la burbuja en la que se encontraban hacía apenas unos minutos…
-¡Ejem!. ¡Ejem!-
Kai tan solo atinó a carraspear, no sabía que hacer en esa situación tan embarazosa, sentía como las dos mujeres les observaban detenidamente, atravesándolos con sus frías y atónitas miradas, y al parecer el peliazul se sentía igual que él…
-¡PERVERTIDOS!- volvió a gritar la mujer mayor
A Tyson le apareció una gran vena palpitante en la sien. Miró a la mujer de forma asesina, para después acercarse a ella con decisión y pararse justo enfrente con pose desafiante. Nadie se atrevía a insultarle, ni siquiera una anciana…
-¡Oiga, deje de llamarnos así!- ordenó en tono autoritario y con el ceño fruncido -¡No somos unos pervertidos!…- Kai se acercó a él, interrumpiéndole
-Tyson, déjala- la mujer miró al bicolor y una expresión de susto se apoderó de su rostro
-¡TÚ!- gritó la mujer, señalando a Kai. Bajó la mirada al pecho de éste al ver que tenía la camisa desabotonada -¡OTRA VEZ, NO!- de la impresión se desmayó
-¿Se-señora?- preguntó el peliazul con temor -¡Señora!- exclamó sorprendido
-Tyson, vamonos- lo cogió de la mano y tiró de él, guiándolo a su apartamento
-Pero Kai… la-la mujer- habló con preocupación
-Déjala, ya se recuperará- cerró la puerta tras ellos y dejó escapar un suspiro aliviado –Es la segunda vez que esa mujer se desmaya por verme ligero de ropa- comentó, riendo nervioso
-¿Qué?-
-¿Recuerdas… el día que me echaste esa foto… eeh… desnudo?- Tyson asintió, cabizbajo –Bueno, pues ella me vio desnudo y se desmayó. Lo que no entiendo es porque se desmaya. No estoy tan mal¿no?- bromeó, sin abandonar esa risita nerviosa
-Mph…- alzó la mirada, sintiéndose apenado al recordar cuando le hizo eso al mayor –Estoo… Oye Kai, yo quiero darte algo- sacó su cartera del bolsillo trasero de su pantalón su –Toma- se la entregó
-¿Y esto?-
-Ábrela-
Kai asintió. La abrió, y de uno de los bolsillos sacó la foto de la que acababan de hablar, y otra más, en la que él aparecía en ropa interior. Como olvidar esas dos fotos, sobre todo la primera que le trajo tantos quebraderos de cabeza…
-¿Las… las has tenido tú… todo este tiempo?- se ruborizó por completo al pensar en eso
-No- negó con la cabeza –Bueno sí, solo una de ellas, pero... la otra no- se explicó, con nerviosismo -Ayer, antes de que ocurriese eso entre nosotros, los chicos estuvieron en mi apartamento, y… le quité la foto a Max como pude, sin que él se diera cuenta. Jeje… ¿sabes? Siempre llevaba tu foto metida en su cartera, decía que era su amuleto de la suerte. Y… bueno, tuve que hacerlo cuando estaba distraído- sonrió levemente y totalmente ruborizado
-Eem… pues…- miró las fotos unos segundos. Las rompió todo lo pequeño que pudo y las tiró al cenicero que había sobre la mesa –Ya no causarán más problemas-
-… Kai… lo siento- habló en voz baja
-¿Qué?- no sabía si había escuchado bien las palabras del peliazul ¿Tyson disculpándose? Bueno, ya lo había hecho una vez, pero no se acostumbraba a escucharlo pidiendo disculpas -¿El qué?-
-Por no haberte querido escuchar ayer, ni hoy, me he comportado como un niño. Y… eso que te hice- Kai enarcó una ceja, sin entender -Lo de las fotos- le aclaró –También… las veces que te he insultado… los golpes que te di, casi te dejo impotente, y… Bueno, todo lo que te he hecho y dicho. Todo. Lo siento mucho, me he portado muy mal contigo-
-Está todo perdonado- Tyson le miró con sorpresa e incredulidad –Además, yo comencé primero todo esto, y… bueno, tú te estabas vengando-
-¡Kai, no me justifiques!- exclamó con molestia -¡Me pasé contigo, y mucho!-
-No pasa nada, olvídalo todo. Yo ya lo hice-
-¡No es justo que después de todo lo que te hecho, tú no hagas nada!. Merezco que me golpees- cerró los ojos, y alzó levemente la cabeza –Hazlo- ordenó seriamente
-¿Qué cosa?- enarcó una ceja
-Golpéame. Vamos, hazlo- al no escuchar nada, abrió los ojos
-No digas tonterías- alzó la mano y le acarició la mejilla lentamente. Sonrió al ver al menor volver a cerrar los ojos mientras emitía una especie de ronroneo
-¿Kai?-
-¿Qué?-
-¿Me prometes que no me vas a dejar?- miró a los ojos del mayor, con preocupación, suplicantes por recibir una afirmativa
-Claro. Después de todo yo soy tuyo¿no?- rió, mientras retiraba la mano
-¡No bromees con eso! Hablo enserio. No te comprendo, Kai ¿Porque me quieres a mí? Yo solo te he tratado mal, he jugado contigo, me he reído de ti… Te he humillado tanto que no entiendo como no me has matado-
-Tú eres especial, Tyson. Es cierto que cuando te conocí, no me gustaste en absoluto y te odiaba, peroo… eso fue cambiando poco a poco. Sin darme cuenta, me fui interesando en ti. Creo que en esas tres semanas que estuvimos saliendo, empecé a sentir algo por ti, pero no quería admitirlo. Después de eso, no podía sacarte de mi cabeza, al principio pensé que era porque quería vengarme de ti, pero no. Siempre estaba deseando que llegara el día siguiente para ir a trabajar y así poder verte, y hablar contigo- guardó unos segundos de silencio, y luego continuó –No se si me creerás esto, pero el tiempo que estuvimos juntos aquella vez, durante esas tres semanas, no me vi con otros. Te fui fiel, y eso era extraño en el Kai de antes- reconoció
-¿So-solo estuviste conmigo?- preguntó, algo incrédulo
-Así es-
-Yo creí… que tú por las noches te veías con otros. No se- comentó dudoso
-No- negó lentamente con la cabeza -Por eso te repito que no se que me has hecho, pero no quiero a otro que no seas tú, Tyson- el peliazul esbozó una amplia sonrisa y se abrazó al mayor
-Otra vez estas hablando demasiado- le susurró, a lo que el bicolor sonrió levemente
-Es uno de los efectos que tienes en mí- se excusó, respondiendo el abrazo -Mph… Es una pena que nos hayan interrumpido- dijo de forma distraída, sin saber que la cara del peliazul había enrojecido súbitamente
-Eeh… mn…-
-Anoche no pegue ojo, estaba convencido de que no me ibas a perdonar- lo apretó contra él
-Yo tampoco dormí mucho-
–Y ahora… me debes un día, éste no vale-
-Nop- negó con diversión, separándose del abrazo
-No es justo. Hemos desperdiciado un día y medio por una tontería. Exijo que me lo devuelvas- Tyson rió
-Uuy, el gran Kai Hiwatari me está exigiendo, jajaja… Que miedo me da-
-Deberías tenerlo- sonrió malicioso, siguiéndole la broma al peliazul, y acercándose a él peligrosamente
-Mm… Si me atrapas… puede que me lo piense- salió a correr por la sala como si fuese un chiquillo, siendo seguido por el mayor, mientras ambos reían divertidos –Eres muy lento, Kai, jajaja…-
-Ya verás cuando te atrape-
CONTINUARÁ… …
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