Gomenasai chicas! Ahora sí tardé ¿verdad? Lo lamento muchísimo, esta semana estuvo dura y tenía tanto que hacer que no me dio tiempo a nada. Pero lo importante es que aquí está :D y atentas porque yo digo que mañana o domingo subo el otro nee ;) Un beso enorme y gracias por seguirme!
Y ésta es su habitación, comentó Anna Kamijou después de darle todo el recorrido a Akihiko a través de la gran mansión.
-Vaya, es hermosa- respondió Akihiko sonriente de ver el gran lugar que contaba con una gran cama matrimonial, a los pies de ésta, un sofá largo y una mesa de centro. Unos ventanales que llevaban a un balcón con vista al lago y una decoración digna de una casa colonial.
-¿Y la cama qué tal?- guiñó un ojo la abuela mientras Hiroki escondía la cara detrás de una de las cortinas fingiendo ver la vista de la ventana.
-Da demasiadas ideas diría yo- contestó sonriente Akihiko que le había agradado el poco o nulo pudor que Oba-san mostraba para con él.
-Bien, y dónde dormirá Akihiko- Hiroki respondió tajantemente para evitar que aquella conversación bizarra con la abuela continuara.
-Hiro-chan- Anna le tomó las mejillas maternalmente, como siempre lo había hecho- no nos hacemos ilusiones de que no duerman en la misma cama, así es que dormirán juntos- dibujó una fina sonrisa que dejó a Hiroki boquiabierto, ¿en verdad su madre estaba diciendo eso? Le volteó la cara mientras se cruzaba de brazos
-Pero…-
-Por Dios, se ve en tu carita que ya no eres virgen Hiro-chan- respondió la abuela acercándose a la conversación.
-En eso tiene razón, Oba-san- respondió Akihiko
-No ayudes- le lanzó una mirada fría que Akihiko respondió por una sonrisa.
-Vamos, ¿adivino? Perdieron la virginidad juntos ¿no?-
-Mamá, no voy a responder a eso- frunció el ceño Hiroki y la sonrisa de su madre se amplió reconociendo los pucheros que Hiroki hacía de niño. De pronto unos leves ladridos comenzaron a escucharse mientras un pequeño Pomerania blanco salía de la puerta para tirársele prácticamente a Hiroki,
-¡Qué demonios!- No le temía a los perros pero ese parecía tenerle un odio desde que lo vio asomarse desde la puerta por lo que se escondió detrás de Akihiko, quien de inmediato levantó al perro.
-Lindo, de quién es- preguntó Akihiko mientras lo sostenía en brazos
-Es Kevin, lo siento Hiro-chan aún no te conoce, es que lo rescatamos del albergue y aún lo están entrenando- respondió la mamá acariciando el Pomerania.
-Por favor no lo dejen afuera o las águilas lo atraparían- respondió seriamente la abuela mientras Hiroki la miraba incrédulo…
-Por cierto aquí hay toallas…- cambiando el giro de la conversación Anna se acerco al alejó de Hiroki para abrir uno de los closets del gran cuarto.
-Y si planean no desperdiciar la noche usen está- empujó Oba-san a Anna y sacó una gran manta de cuadros de colores oscuros.- Los ojos de Hiroki se abrieron de par en par, 'no puede ser'.
-Tiene poderes especiales-
-¿Afrodisiaco?- preguntó Akihiko recibiendo un codazo en el costado por parte de Hiroki quien rezaba porque la abuela no continuara hablando.
-¡Mejor que eso!, ¡es la fábrica de bebés!- Sí, sabía que lo diría, y Hiroki no se entendía por qué no fue más rápido y la calló antes que hablara.
-¿La fábrica de bebés?- respondió Akihiko sorprendido, ahora sí la abuela lo había impresionado.
-Saben, quiero ver biznietos- respondió la abuela mientras caminaba hacia la cama y expandía la sábana sobre ella- así que esfuércense por favor- sonrió la anciana mientras Hiroki ponía su mano derecha sobre su frente tapando sus ojos.
-Oba-san, somos dos hombres, no podemos…
-Ah, ya empiezas Hiro-chan con tu pesimismo, te dije que esa manta tiene poderes especiales así que la usarás- le refutó inmediatamente la abuela.
-Bien, será mejor ir a dormir, fue una linda velada- respondió Anna Kamijou amablemente. –Que duerman bien- Y en lo que Anna salía, la abuela tomaba a la Pomerania de los brazos de Akihiko y con una sonrisa pícara los volvía a mirar.
-Descansen- y mientras aún conservaba esa sonrisa salió de la habitación dejándolos en completa soledad por fin.
-Sabes qué, voy a quitar esa asquerosa sábana de la cama-
-Qué, ¿no quieres que tengamos bebés?- Hiroki lo miró de manera asesina a lo cual Akihiko rio divertido.
-A Oba-san le falta un tornillo-
-Déjala, tal vez todo el tiempo ha creído que eres mujer-
-Oye a mí no me confundió en la entrada del aeropuerto- le reclamó Hiroki mientras con un pedazo de papel que había tomado del baño agarraba la sábana de la cuál en verdad no quería imaginar nada y la tiraba en una esquina.
-Bueno, y allí tirada está la oportunidad de que te embaraces-
-Cállate baka-
-Oye Hiroki, crees que la abuela piense que los hombres se pueden embarazar o tal vez piensa que tú eres una clase de hermafrodita- y en respuesta una almohada fue a parar directo a su cara.
-¡Duermes en el suelo, bakakihiko!-
Ambos se cambiaron en silencio y mientras Hiroki expandía las sábanas de la cama, Akihiko había tomado otras más que estaban en el closet para poder dormir en el suelo ya que su altura no le dejaba dormir en el sofá por lo que no le quedó remedio que mover la mesa principal y dejar el espacio libre para poderse recostar.
-Así que no has venido en un año- preguntó vagamente Akihiko mientras intentaba hallar una pose en la cual no sintiera tanto la dureza del suelo.
-Digamos que no he tenido vacaciones en un largo tiempo- Hiroki tomó el control remoto de la mesa de la par y presionó uno de sus botones cerrando automáticamente las cortinas de la habitación, haciendo que la luz del Sol no entrara y es que en Sitka que quedaba en un área demasiado cerca del polo norte, nunca anochecía, literalmente.
-En mi opinión jamás has tenido vacaciones en toda tu vida-
-Sí, ya sé lo que me dirás, que mi vida se reduce al trabajo- respondió Hiroki
-como la mía- respondió habitualmente Akihiko suspirando pesadamente.
La habitación quedó en silencio, mientras las palabras dichas por Usami quedaban al aire, perfectamente escuchadas por Hiroki que desde la cama fruncía el ceño algo dudoso, expresión que inmediatamente cambió al asombro, ¿cómo no lo pudo notar antes? Desde la propuesta de matrimonio, ¿por qué había sido él?, ¿acaso no tenía pareja que le hubiera ayudado con el asunto de la visa? Esas preguntas se respondían por sí solas partiendo solamente del hecho que estaban en otro país y no había utilizado el teléfono ni un solo segundo, pero solo por ello no podía afirmar que Akihiko estuviera solo.
Estuvo tentado a preguntarle sobre su pareja, pues recordaba que estuvo saliendo con alguien hacía varios años, pero a estas alturas no consideraba prudente inmiscuirse de esa forma en la vida de Akihiko. Con curiosidad se levantó lo más silente que pudo para recostarse en la cama y poder ver el suelo que tenía en frente a manera de ver a Akihiko; pero él de inmediato lo volteó a ver causándole sorpresa.
-¿Hiroki?-
-Sólo… estaba pensando…- comentó sonrojado por haber sido descubierto mientras lo miraba; bajó el rostro, sabía que no podía preguntarle sobre su vida amorosa; no era el momento, ni el lugar, ni él era la persona adecuada, por lo que pensó en un tema que lo desviará de sus pensamientos y, como un flashazo, lo volteó a ver con una leve sonrisa
-¿sí?- respondió Akihiko viéndolo entre la oscura habitación, en donde apenas podía visualizar la sonrisa de Hiroki.
-Sólo pensaba en que hoy no fumaste en todo el día, ¿te estás quitando el vicio?- respondió Hiroki entre las sombras.
-No, tú me lo prohibiste todo el tiempo-
-Solo dos veces, no exageres- respondió Hiroki acomodándose para dormir de nuevo. –Pensé que no lo podías evitar-
Y Akihiko no contestó; pasaron los segundos, minutos y Hiroki no quiso alargar la espera teniendo por sentado que Akihiko no contestaría, se limitó a cerrar los ojos comprendiendo que simplemente hay temas de los que Usami nunca le quiso hablar.
Por su parte, el escritor no solo no había respondido aquella pregunta; sino que ésta había retumbado en su mente dejándolo meditabundo. En muchos años ése día era el primero en que no fumaba, su respiración se entrecortó y sus violáceos ojos se opacaron mientras dejaba de ver al techo para darse la vuelta, él tampoco lo había notado.
'No puedo evitarlo' se respondió a sí mismo; porque no había podido evitar fumar desde el día en que puso uno en sus labios, el día en que aquel hombre de ojos azules le cerró la puerta en la cara dejándolo sólo afuera del apartamento de Hiroki.
Ok, aquí hay algo importante que quiero aclarar, el último párrafo viene en el otro cap su explicación lógica y Flashback para ir uniendo cables.
Un beso enorme chicas, las leo luego y paso a responder reviews ;)
