Freddy mordió como loco la cara de su hermano; este dejó escapar un chillido mecánico y le empezó a rasguñar el cuello con toda su furia retenida.

Ambos, a tarascones se apartaron unos segundos y se miraron con odio y resentimientos.

Por un segundo, jadeantes, me miraron con posesión. El pelirrubio sonrió soltando una carcajada.

-¡Míralo, [Nombre]! ¡Se convirtió en tu peor pesadilla!

Hice un paso en falso y Freddy tembló.

-¡[N-Nombre], vete!

-Oh, hermano, déjala ver...-sonrió el mayor acercándose al menor y levantarle de los pelos-... ¡Déjala ver como te conviertes en un monstruo!

Freddy le llevó a morder el brazo como un animal y Golden gruñó clavándole las garras en la cara.

Ambos hombres se volvieron a apartar para un 3er ataque y esta vez los ojos de los demonios mostraron un brillo descomunal.

Manipulando el tiempo y el espacio noté como a mi alrededor seguía congelado. Simplemente era una estática repetida y la última expresión de las personas: Tranquilidad.

Temblé, todo mi cuerpo estaba en una clase de alerta y pánico y tenía el sexto sentido de que algo no saldría bien de esto; algo o alguien.

Los ojos cyanes, los ojos ahora blancos del otro hacían contacto sin perder el hilo; buscaban algo el uno del otro, como si así encontrarían la forma de detener el otro y llevarse la victoria y el trofeo -osea, yo-.

Saltando una vez en medio de la calle, ambos hombres dejaron escapar un gruñido y sus imágenes se fueron distorsionando.

Lo que parecían ser manos ahora eran unas garras largas y negras, el cuerpo se deformó mostrando alas de ángeles color tal cual sus pelos, alas largas y brillantes; el cuerpo se había cubierto de una clase de escamas y de esta irradiaba un líquido parecido a la lava, con la mínima diferencia de su forma... roja y otra negra.

Sorprendida llegué a notar sus voces... voces que hablaban en miles de lenguas.

El mayor llegó a decir algo que no logré entender, solo llegué a saber que era en latín...

Freddy no perdió una postura defensiva, sus gruñidos se intensificaron a medida que llegué a escuchar una melodía.

-¡Muéstrale, muéstrale la bestia, hermanito!

Freddy cerró los ojos por unos segundos y fijó la mirada en mí, una mirada fría e irrelevante con unas pupilas tan delgadas como las de un gato.

Con un suspiro lo oí, lo llegué a oír aunque en ningún momento llegó a mover la mandíbula.

"Juguemos a algo.

Cierra los ojos...

Repite nuestra canción mientras te tapas los oídos."

-"Monocromo... fue nuestro encuentro, fue sin color, en blanco y negro... y compartí este dolor... que llevo dentro."

Aterrada, lo seguí oyendo, línea tras línea, noté que con cada número que empezaba a razonar dentro de mi mente, mis sentidos se iban perdiendo, y todo, poco a poco se volvía en nada.

-"Este dolor, me sigue y es hondo. La cicatriz de un triste otoño. Y me enredé en tu red... He de caer sin querer."

-Dime, [Nombre], ¿A qué le tienes miedo?

-¡A todo, aunque no me lo crea, haha!

-¿A todo?

-¡Sí!, le tengo miedo a todo.

-Pero, niña... ¿No tienes ningún temor en especial?

-Ahora que lo dice...

-¿Sí?

-... Tengo miedo a quedarme sola.

-"Como un frío bloque de hielo, que se derrite entre tus dedos. Rescátame, juega lento. Ponme en tu boca y muéstrame amor."

"Abre los ojos.

Respira hondo, y no llores."

-"Y aún así yo seguiré, en busca de una forma de querer. Donde tú y yo podramos juntos estar... mirándonos de frente."

Abrí despacio.

Con temor noté los ojos cyanes delante de mí y como el hombre que ví ahora era un oso pardo.

Con un grito ahogado retrocedí cuando amagué a mirar alrededor: Todo estaba cubierto de un líquido negro.

En los dientes del gran oso de ojos brillantes, la hilera estaba manchada otra vez con ese líquido.

-F-Freddy.

-"Y si pudiese he de acabar, atrapado por la oscuridad... de la en que unidos, por la luz de la luna, descubrí tu pálida piel."

"Seguro te asusté.

Perdóname."

-"Me transforme, soy como la noche; dependo de, que tú me notes. Y por pensar en tí, hasta olvide respirar."

Con un llanto reprimido, le abracé el hocico, sin importar qué. El gran oso amansó lentamente hasta caer al piso gimoteando.

Abrazando como si no tuviera un mañana, sabía que era él, lo sabía.

-"Antes de que caiga embrujado, por el hechizo que me has dejado. Tristeza, odio y rechazo... un beso tuyo y todo se esfumó..."

Le empecé a acariciar el pelaje mientras lloraba, era tan fresco, tan liso y tan fluffy.

El oso, ya acostado en el suelo y yo arrodillada, levantó una de sus garras y la apoyó en mi espalda, uniendome más a él.

"Y no te vayas, por favor; no me ames si es por compasión.

De tu habitación, cada palabra escuché, ven, dímelo de frente."

Sonreí al notar como una lengua áspera y salivada pasaba por mi cara como si se tratara de un perro. Freddy lamía con avidez las lágrimas que derramaba y como con un ronroneo a motor otra vez se escuchaba al igual que sus suspiros bestiales.

-¡Para!-reí-, me haces cosquillas.

"Pero, ¿Qué me vas a enseñar?

Si ya conozco bien tu forma de amar.

Esa hermosa sonrisa, susurro y suspiras.

La luna es testigo, mi amor"

Siguió lamiendo hasta que dejé de llorar. En ningún momento lo dejé de sujetar y él ni había bajado la zarpa.

Respiré hondo hasta que mis manos bajaron más a donde se encontraba el pecho del animal. Con un gruñido marcó de que no quería que tocara ahí pero ya era tarde.

Mi mano, estaba manchada de sangre, pero no negra, sino un color tan brillante casi blanco.

-¿Esto es...?

"Cuando llegue ese momento.

En que no estes, te pierda en silencio.

Yo ya sabré que es cierto.

Tu no me quieres ya más junto a tí."

-F-Fred...-llegué a tartamudear-, esta es...

"Mía. Tranquila."

Lo oí gemir entre llantos lastimeros. Él estaba herido.

-Por favor dime...

Él negó y bufó por la nariz, hizo un ruido morboso y mostró sus dientes de tiburón sacando levemente la lengua con cansancio.

-Por favor, aguanta.-lloré.

"No.

No llores, por favor."

Abrazándolo del todo, le miré el resto del pelaje... era tan oscuro con tonos claros y viceversa.

Todos manchados, blanco y negro se mezclaban como si no importara que fueran de lo más opuesto.

-... ¿Y... Golden?

Freddy tensó el cuerpo con la pregunta y ladeó la cabeza dándole un tic en las orejas.

Hubo un silencio duradero hasta que lamió mi cuello.

-¡H-Hey!

Suspiré.

-Sigue... no me molesta... si eso te saca del bullicio.

"¿Bullicio...?"

Siguió lamiendo largo rato hasta que volvió a quejarse cuando bajé las manos en sus costillas. ¿Tan malherido estaba? ¿Qué otras partes estaría hecho polvo?

-S-Solo quiero revisarte...

Volvió a gruñir.

-¡Oye, sé consciente que intento ayudarte!

Miré a todos lados, el lugar en el que estábamos no era el bar de antes, sino en una de las plazas cercas. ¿Cómo carajos llegamos hasta ahí? No tengo la menor idea. Seguramente en medio de mi inconsciencia Freddy me habría arrastrado hasta una zona segura.

Me paré dejando de que el oso me mirara mientras apoyaba levemente la cabeza contra al suelo y respirara constantemente como con falta de aire.

-Vamos, Fred, tenemos que ir a casa y curarte de inmediato.

Me miró gruñendo otra vez. Cada segundo me desesperaba aún más.

-No me hagas pegarte con una rama como si fueras un perro de la calle.-bufé-, vamos, arriba.

De mal modo intentó tambalearse hasta llegar a pocos pasos largos hacia mi.

Varios intentos fallidos, varias caidas.

-Eso es, muy bien...-animé-, vas bien, vamos... lento, despacio, un paso a la vez, Freddy.

Le hablaba a un bebe, de eso seguro.

El gran oso demoró en acomodarse y con un paso en falso los huesos le sonaron y pegó un grito al cielo que los pájaros anidados y algunas luces de las calles se apagaron con el estruendoso ruido.

El oso me miró lamentándose, negué y le besé el hocico sin ningún temor y con la mano en su pelaje del cuello, lo fui guiando.

Tomó rato, pasando más de la madrugada, pero estavamos cerca.

Ya a una que otras dos cuadras, noté cuatro pares de ojos mostrando expresiones de horror y sorpresa.

El zorro pirata se acercó con el conejo y el guardia, el ave quedó atrás horrorizada y paralizada.

-¡Freddy!-exclamó Chica-, ¡¿Qué le han hecho a Freddy?!

Easy, lass!-gritó Foxy y apoyó lo más posible para que llegara el gran oso con fuerza.

-¿Qué ha pasado?-preguntó alterado el pelivioleta.

-Golden.-lloré-, eso es lo que pasó.

Chica salió de órbita. Como si fuera un acto reflejo, corrió hacia dentro gritando a los cuatro vientos "¡Prepararé todo lo necesario!".

Los tres hombres cargaron a la bestia con la mayor fuerza ejercida posible y yo caminé rápido hacia dentro para ayudar a Chica.

Buscando recursos necesarios, ya habían pasado las 04.00 AM.

Recuerdo que me habían prohibido entrar, y hasta Mike estaría presente mientras que curaban al Fazbear.

Pasó un rato hasta que vi salir a Bonnie con los demás tras él.

-Está estable, tranquila.-sonrió él-, está pidiendo a gritos que vayas...

Sin remediar charla, los aparté y entré al sótano.

Ahí, en-postrado en la cama, con el cuello, costillas, brazos y piernas vendadas el gran héroe descansaba.

Seguro sus sentidos no habían sido dañados por que apenas sintió el último paso descalzo, abrió un ojo.

Tragué saliva al notar como ese ojo estaba hinchado, mostrando una pupila dilatada y de color casi emblanquecido, ciego.

-H-Hey...

-Hey...

Se intentó acomodar contra el respaldo, fue un acto fallido ya que se volvió a quejar.

-No te esmeres, idiota.-gruñí y me acerqué-, mira en la condición que esta.

-No se sienta tan mal esto.-sonrió falsamente.-, es hermoso sufrir dolor por otra persona.

-Ni lo menciones.-suspiré-, esto es mi culpa.

Él negó.

-Pasaría de todos modos...-bufó y tanteó levemente con la mano sana en el lugar libre a su lado, me acerqué hasta sentarme-, los chicos me habían avisado de la actitud de mi hermano...

Lo miré extrañada. Él empezó a explicar todo, prosigo en detalles, terminó y me miró con tristeza.

-Lamento decirte que él escapo.-masculló-, no... no fui capaz de matarlo.

Le sujeté la cara y temblé.

-¡No era necesario!-lloriqueé-, está bien, estoy bien, no te hagas más el tonto.

-... ¿Eh?

-¡Mírate! ¡Te ha hecho trizas!

-Valió la pena, ya te dije.

-¡¿Y?!

-Y estás a salvo, es lo que importa.

Suspiré.

-Freddy...

-¿Hm?

-Te amo.

El oso sonrió y con la mano libre hizo que apoyara su rostro en su cuello. Sentí una respiración tranquila pero de vez en cuando cortada por un ruido en seco.

-Sabes que siento lo mismo.

-Imitas.

-No.-negó-, esto es real.

Sonreí cerrando los ojos y pasando a los costados de su cabeza los brazos, él observó cuando poco a poco su pupila se fue volviendo de ese color de un cristal que tango me gustaba.

-Amo tus ojos.-suspiré enamorada, él largó una carcajada.

-Lo sé.

-¿Y sabes que más amo?

-¿Hm?

-Que seas un Monstruo.

Hubo un silencio, pocos segundos después corrió la mirada a un costado y intentó acomodarse; al ver que no podía, me pidió ayuda.

Ya incorporado, me hizo sentarme más contra él y apoyó su frente en mi hombro con cansancio.

-Ser un Demonio. No.-negó-, ser Demonio, cuesta, pequeña Súccubo.

Bufé.

-Que mala manía tuya de llamarme como una perra del inframundo...

Rió.

-Acostumbrate... ¿Quién dice que no lo serías algún día? Todo puede pasar.

Lo miré temblando, él sonrió.

-Era mentira, tranquila.

-No me asustes-bufé.

Freddy volvió a reír y besó mi cuello con delicadeza; ahora sus colmillos perforaron lo más levemente posible el cuello y al ver que las picaduras de mosquitos sangraban comenzó a lamer.

-¿Ahora eres vampiro?-pregunté con sarcasmo, él no respondió, solo lamió-... no pasa nada.

Sonreí con placer y suspiré cansada.

Seguramente, este martes capicúa, no abriríamos la pizzeria.

Más o menos estaríamos "fuera de orden" por unas buenas semanas de recuperación.

Ya luego de las 05.00 AM, Freddy pidió un respingo y que lo dejara dormir, con la condición de que me durmiera con él.

Asintiendo al pedido, me acomodé preparando la silla a un costado de él, pero negó con eso y me indicó que quería que durmiera sobre él.

Oh, Freddy, si en las próximas horas te quejabas de que estabas peor, [Nombre-Apellido] No tenía la culpa de nada... solo de tentarlo.

Dándole un beso de buenas noches me quedó el sabor a sangre y saliva.

Y debo admitir.

Ambos hermanos sabían igual a miel.

-Y dime, ¿Porqué te dibujas con alas?

-Siempre me gustó el tema de ángeles y demonios, por eso.

-¿Y te gustaría ser uno?

-No.

-¿Porqué no?

-Por que ellos no saben sentir.

...

Hola a todos! Perdón otra vez la demora, pero casi siempre termino como a las 22.00 por temas de estudio -valoren de que, no estudié nada hoy y eso que mañana tengo escrito de Biología. Pero, no pasaría nada por que la tengo con 9 fufufu!-

Disfruten otro capítulo... que en teorías, me gustó un poco. -w- En especial en la parte en la que escribí la letra de Monochrome no Kiss, esa canción es una de mis favoritas desde hace años, y Yuri Fox tiene una hermosa voz para cantarla que me hace imaginar siempre al oso de galera! *w* En fin... me fui de tema (?

Para las que no entienden, las conversaciones en cursiva son Flashback de la Reader de más joven.

Gracias los favs, reviews y follows, me hacen saber que hago bien mi trabajo!

Aviso que estaré en otro proyecto de este juego pero, será conmigo misma de protagonista y toma más el entorno cómico y juegos de palabras -en fin, quiero decir que la historia esa será cortita, contando de como la viviría yo las 5 noches :'3 Shiiiiitttt...-

Ahora, reviews!:

lukagasai – Gracias otra vez -w- Querida, entra a mi perfil y buscame por mi cuenta de FB que está anotada, no me aparece ninguna cuenta tuya en el review.

Karoru Gengar- *Aparece con una coraza de un disfraz de una leona animatronica* Hah! Ahora, disparame, dale! No me daras, Fazbear ya me ha convertido en una de ellos! :P

Rebeka-KH – Intenté hacer una escena de lucha, pero, soy tan mujer, tan femenina y tan cobarde que no pude :v Y eso que soy toda una maniática por dentro xD Y sobre lo del salseo... Si no te diste cuenta, se HAN BAÑADO SIN ROPA, pero no hubo Lemmon ya que... el oso no quizo (? :c No nos quiere dar amor todavía, así que solo nos quedamos con los beshitos y abrazos tiernus de oso.