Acomodándome en la cama, intenté girarme pero me era imposible ya quel demonio abrazaba con fuerzas mis caderas en medio de sus sueños.
La noche pasada, no pude dormir nada y recién pocas horas antes que el sol saliera por completo, conseguí dormir un poco.
Hoy sería otro día largo.
Cuando tuve la posibilidad de escapar, me fui del cuarto dejándolo dormir.
Llegué cerca de donde andaba Mike descansando contra la mesa mientras observaba las cámaras concentrado.
-Buenos días.-musité, pegó un sobresalto y observó para luego calmarse y tomar aire.
-Dios, te pareces a ellos apareciendo de golpe.
Reí.
-¡Me transformaron en un demonio, bu-fu-uuuh!-sonreí haciendo gestos, Mike negó.
-A todo esto, ¿No es algo tarde para despertar? En menos de una hora abrimos.
Dejé escapar un respingo.
-No sé ni cuanto llegué a dormir.
-Ya veo.-ladeó la cabeza.-, mejor despiértalo, aunque, se levante de mal humor, luego te agradecerá de que por lo menos vive para atender la pizzería
Bufando, agité la mano y me fuí a la cocina.
No estaba Chica.
Me fijé cerca del escenario, y tampoco estaban Bonnie ni Foxy; es más, no estaba ni el bajo.
Volví a la sala de cámaras y me apoyé para observar al guardia de seguridad levantando una ceja.
-Se fueron hace unas horas. Con... mochilas.
-¿Te dije- - ...?
-Nope.
Suspiré y observé como la puerta del sótano se abría.
-Bueno, le preguntaré al gordo.-sonreí.
Freddy, con un malhumor demostrado en la mueca y sus colmillos, no dejaba evidente de que estaba frustrado.
Sus pelos despeinados cían sobre sus ojos bajos pequeñas ojeras que casi ni se notaban a la distancia.
-Buenos días.-le saludé, él gruñó.
-Sí, eso, buenos días.
-¿Pasa algo?-pregunté, él negó pasándose la mano por la cara.
-Estamos contra reloj.-se señaló la muñeca-, y estaremos solos por estos días.
Suspiré. Él había escuchado la conversación, no es mentira.
-Ellos fueron a ahí.
-¿Ahí?-ladeé la cabeza, el demonio miró para matarme, con disimulo me hice la que había entendido-, ¡Ah! ¡Ahí!
Ahora él suspiró.
-¿Una hora, no?-miró a Mike, este de espaldas asintió.-, bien. [Nombre], come y apúrate a desayunar, hoy cerraremos antes.
-¿Eh?
-Te explico luego, solo hazme el favor de que antes de terminar el turno de hoy, busques un buen vestido.
Extrañada asentí y con un beso en la frente fuí a la cocina a prepararme algo rápido de comer.
Una hora más tarde, despedí a Mike desde la puerta y este se fue directo a la ciudad.
Preparando las mesas con la gente que había llegado temprano para empezar el día, ayudé con las mesas y puse al horno las pizzas.
Freddy se acomodó cerca de la puerta con los brazos en la espalda y tomó postura dominante.
Me le acerqué arreglándome la rosa en el pelo y le arreglé la corbata.
-¿A dónde...?
-Te dije que luego te explicaría, solo... solo haz el trabajo como siempre.-, en todo ese tiempo, no me miró, solo fijó su vista cyan en la puerta y respiró con cierto tono de nerviosismo.
-¿Pasa algo?
-Otra vez esa pregunta.-suspiró y negó-, no.-tomo aire-, en verdad, sí.
Lo miré extrañada.
-Ellos no están, así que me resulta difícil concentrarme entre cuidar el local y cuidarte a tí.
-Debería tener más preferencia mí seguridad.-inflé cachetes, él sonrió y palmeó mi cabeza.
-Olvida lo que dije. Está bien todo.
Asentí renegada y al ver que las familias llegaban, puse en marcha a trabajar.
18:45.
-Gracias por su estadía.-murmuraba el gran oso ante la última gente que se iba.
Terminando de dejar los platos en remojo, las demás personas que me estaban ayudando se iban despidiendo y solo quedaron unas tres rondando el lugar para terminar las actividades del día.
Cuando me acerqué a Freddy y este con una sonrisa depositó un beso en mis labios y me giró para que fuera al sótano a cambiarme, sentí como me pegó una nalgada.
Lo miré, él sonrió de brazos cruzados y se relamió levemente.
Con un sonrojo caminé hasta bajar las escaleras y ya en el cuarto ahogué un grito de niña chica.
Abrí el placard con furia y rebusqué entre los vestidos a un costado de los trajes típicos del gran Fazbear.
Puse sobre la cama el más convincente para lo que-carajos-quiera-hacer-él y observé cada detalle buscando un imperfecto en el vestido.
Pero era evidente de que me gustaba.
Largo hasta cerca del suelo, rojo pasión, costura francesa, pequeños diamantes en el escote, sin mangas y un pequeño tul que recubría las partes bajas y la espalda al aire.
[Oh, Fazbear, ¿Enserio gastastes tanto por este lujo...?] Llegué a suspirar enamorada.
Me desprendí todo sacándome la lencería negra y me fuí colocando lentamente.
Sentí la puerta.
-¿Puedo pasar?
-¡No!-grité desesperada intentándome prender de costado el vestido-, ¡No he terminado aún!
-¡Ay, niña!-lo oí golpear-, déjame ayudarte.
-¡La última vez que me ayudastes, acabamos en Otro tema!-excusé con un leve sonrojo que alcanzaría a ser del mismo tono del vestido. De suerte no me veía, sino, estaba en la perfecta burla de escucharlo tontear sobre mi estado de ánimos.
Rendida, de tanto forcejear, lo oí abrir la puerta sin necesidad de romperla.
Bajó remangandose la camisa y suspiró al verme sentada en los pies de la cama ajustándome el chingue que sujetaba el tul.
Negando con una sonrisa en el rostro, me paro y con un ágil movimiento terminó de ayudarme.
-No era necesario.
-Si no fuera por mí, siempre llegaríamos tarde a todo.-sonrió depositando otro beso y se fue desabrochando la camisa y el pantalón.
Con un suspiro bajo, me coloqué unas medias de licra larga y blancas que llegaban hasta las rodillas y conservaban un toque delicado con cada trazo de líneas, flores y runas.
El calzado me lo entregó él. Zapatos de taco de 10 cm negros, delicados y cómodos.
Cuando lo ví cambiarse, admiré su espalda.
Una buen formada espalda y tonada.
Pero mi disgusto fue verle unas marcas más claras. Cicatrices.
Él lo notó. Sonrió levemente y se tapó enseguida con la camisa y preparo la corbata sobre esta.
Se colocó un pantalón elegante gris y de tirantes, se acomodó la camisa y se colocó un fino chaleco negro.
La corbata no era de lazo, era lisa y negra con un línea roja.
-¿Te ayudo?-pregunté.
-Será todo un honor.-sonrió él y se colocó frente a mí.
Fuí armándole la corbata y la coloqué bajo el chaleco. Dejé apoyada la mano en su pecho por unos segundos mientras me perdí en la nada; Fazbear me levantó del mentón y en su mano había un brillo labial de un tono carmín oscuro.
-¿Q-Qué haces?
-Déjame hacer esto.
Se sentó en la cama conmigo encima y observé como delicadamente colocaba el brillo labial en los labios. Con una sonrisa, lamió mis labios con entretenimiento.
-Oye.-gemí-, n-no tenemos tiempo...
-Shhh... que se aguanten.-sonrió él y bajó la mano dentro de mi vestido para masajearme apenas los senos.
-N-No seas un idiota...-volví a gemir cuando lo ví apretar levemente uno de los pezones.-, F-Fred, basta, llegaremos tarde a-donde-quiera-que-vamos...
-¿Y importa?
-N-No lo sé.-bufé al dejarme seguir por él, pero paró. Suspiró y volvió a besarme.
-Tu ganas, pero, me debes una recompensa.
-¿Perdón?-sonreí al bajarme de él y volverme a arreglar, le limpié con el dedo el costado de la boca marcada con rojo y me observé al espejo sin dejarlo hablar-, ¿Este color no es muy fuerte?
-Para nada.-negó él-, se te ve sexy.
Reí.
-Fazbear, tontorrón, no digas eso.
-No sabes como me hieres.-sonrió él y se calzó.
Empecé a formarme un moño con una trenza cocida, noté por el reflejo del espejo como iba hasta el cajón de Chica y sacaba una pequeña caja de ahí.
Dentro de la caja, extrajo un collar de... ¿Diamantes? Era simplista, debo admitir, por que tenía una combinación de pequeños cristales pálidos y pequeñas perlas trasparentadas.
Lo colocó tras mi cuello luego de morderlo levemente. Le pisé el pié a lo que él volvió a sonreír y se puso a mi lado para agarrar un peine y arreglarse el pelo.
Terminando los detalles, lo observé por un instante, él mismo se había colocado un reloj elegante de oro y en su mano izquierda y dedo meñique... ¿Un anillo?
Él me miró instantáneamente.
-Marco territorio.-se burló mostrando la mano y observó el anillo en la mano opuesta a él-, así saben que eres mía.
No dije nada, temblé con un leve sonrojo y acomodé unas pulseras de plata en la mano izquierda. Pendientes largos con un rosario eran perfectos.
Freddy me entregó algo más, una máscara. La máscara era negra con diamantes pequeños en los pómulos, plumas rojas en la frente y un listón resistente.
El oso, por otra parte, llevaba colocado una máscara simple negra y gris, que resaltaba a la distancia
-¿Lista?-preguntó.
-Eso creo. ¿Cerrastes...?
-Sí, ya cerré. De todos modos, Mike ahora en un rato vuelve a quedarse acá.
-¿Solo?
-Seh...
-Que miedo.-argumenté, el oso sonrió y sus ojos brillaron.
-No te preocupes por él, preocupate por la bestia que tienes encima.
Reí.
-Da más risa que miedo la bestia.-sonreí, él suspiró sonriente y sujetó de las manos.
-Cierra los ojos.
Asentí. ¿Qué iba a hacer?
De golpe sentí una ráfaga de viento y un ardor en mi piel.
-¿Q-Qué?
-Por todo lo que más quieras, no-abras-los-ojos.
Cerré con más fuerzas mientras que sentía el ardor de un fuego dentro de mi cuerpo. ¡Moriría!
De golpe dejé de sentirlo y lo único que ahora percibía era el fresco viento.
Abrí los ojos y observé.
Un camino de piedras rojas llevaban a lo que parecía ser una gran quinta.
El lugar estaba rodeado de lo que parecían ser flores de miles de colores, el cielo estaba desteñido en negro con las estrellas y se oía el mar cerca.
Miré a la izquierda, había una costa, miré a la derecha, un campo lleno de árboles.
-Bienvenida a Heavenholt Raven, [Nombe].-susurró a mí oído.
-¿Este lugar...?
-Es un lugar de los aristócratas victorianos.
-Eso es imposible.-torcí una sonrisa.
-No en el mundo de los demonios. Ahora, por favor, hazme caso sin rechistar.
Lo observé. Sus ojos volvieron a brillar.
Me extendió el brazo y me agarré levemente mientras comenzamos a caminar y a escuchar como nuestros zapatos resonaban contra las piedras.
-Escucha: Le Pierre es el líder de este castillo. Él vive con Madam Linds y sus hijos Arnemye y Charles.
-Ahá...
-Hay dos hermanas de Pierre. Son dos gemelas, la reconocerás por sus elegantes hornamentos: Amalett y Kristen.
-Aham...
-Le siguen los jefes de la armada... ahí encontrarás al Señor Dimitri y a Anhelis...-murmuró, anonadada lo observé-, Duke y Cynthe son los otros dos. Ten cuidado con Cynthe, la chica es muy... activa.
-A lo Chica.
-Exacto, más o menos, así... pero... este es su mundo, [Nombre].-sonrió-, no te separes de mí o aprovecharía a matarte.
-¿Algo más?-pregunté al ver que nos acercábamos a una gran puerta de cristal antiguo. Dos hombres de uniforme militar y cuernos de carneros observaban con seriedad la situación.
-Una última cosa...-se volvió a acercar-, no niegues que eres humana ni aquella con la que hice un pacto.
-¿Porqué lo negaría?
-... olvidalo, solo... no lo hagas.
-Bien.
Tomé aire y nos fuimos poco a poco acercando a la puerta, ambos hombres se inclinaron y abrieron la puerta saludando.
-Bienvenidos.
Miré sorprendida el lugar. Un gran hall marcado por paredes de marfil puro y grandes ventanales con cortinas rojizas y bordadas en dorado.
Una araña gigante de cristal daba una luz clásica y ambiental al lugar y el toque final eran dos escaleras que llevaban a un segundo piso. Además de la música, ¡La música! Orquesta clásica y típica de fiestas de mascaradas.
Arriba del todo, noté a dos personas sentadas observando todo.
Había más gente llenando distintas partes; unas esparcidas sentadas en mesas llenas de copas y platos con gustaciones de manjares, gente parada hablando y riéndose, parejas bailando y niños correteando.
Me aferré más a Freddy mientras este se dirigía a las escaleras.
Mientras más escalones subía, más pánico obtenía al pensar que me iba a caer.
Llegando al segundo piso, una alfombra marrón llevaba a donde estaban sentadas las dos personas.
Un hombre de pelo rojizo con desteñidos degradados dorados clavó su único ojos verde oro sobre nosotros, su máscara le tapaba el hemisferio izquierdo de la cara y solo dejaba ver una maquiavélica sonrisa de costado. Vestía un traje lleno de cadenas y estrellas; sobre su mano derecha portaba un báculo y en la izquierda una copa. Mi extrañeza pasó al ver sus cuernos, cuernos largos y espinosos color azules-
-¡Fazbear!-gritó sonriente, su voz era electrizarte y vivaz, sin decir lo mayor que sonaba.
-¡Pierre!-gritó el pelimarrón soltándome levemente y adelantándose.
Ambos se unieron en un abrazo de toda la vida y rieron.
Observé con cierta timidez y noté como una joven como yo observaba distraída y aburrida.
Me acerqué y Freddy volvió a extender mi brazo al igual quel hombre hizo un gesto para la mujer se levantara.
La chica, de largos rizos ámbar, obtenía una máscara de lo que parecía ser un mapache. Su vestido denigrado a ser blanco, gris y negro, deseaba más con lo corto y provocativo que llegaba a ser. Una capa le recubría la espalda hasta que llegaba al suelo, la misma capa que llevaba el demonio. Miré sobre su cabeza, una tiara de oro con un cristal rojo le quedaba perfecta, al igual que sus pendientes de aros y un collar simple con una lágrima de cristal.
-Oh, ¿Ella es la que tanto me contabas?-preguntó el hombre, Freddy asintió.
-[Nombre-apellido], encantada.
-El placer es mio, soy Le Pierre y ella es mi esposa Madam Linds.
Linds no dijo nada, se limitó a inclinarse levemente y a volver a colgarse de su marido.
-Encantada.-volví a decir y me incliné apenas
-¡Pero que bien acompañado siempre vienes, Freddy!
Freddy miró disgustado.
-Pierre, ella no es un juguete como las demás.-sonrió, lo miré temblando, ¿Juguete? ¿Siempre que vienes...?-, ella es mí humana y mí esposa, un poco de consideración es lo que pido.-rió mostrando la mano, me atoré apenas pero aguardé con compostura, Linds observó retenidamente y cinchó de la manga del hombre.
Pierre, observó a la chica, me observó a mí y se volvió a incorporar con firmeza.
-Bueno, Fazbear, señorita, felicidades. Lastima que no oí que ninguno de tus ayudantes me pasara mensaje.
-Oh, mis disculpas.-volvió a sonreír el oso-, fue algo... momentaneo en ese momento, y no queríamos alarmar al enemigo.
-Me lo suponía viniendo de tu astucia, Orso.-sonrió-, es bueno que hayas venido, disfruten de la fiesta.
-Con gusto.
Ambos bajamos, Freddy en medio de las escaleras suspiró como si se hubiese sacado un peso de encima.
-Dios, que bestia...-susurró él.
-¿Hm...?
-Me casé contigo.-rió-, y ninguno de los dos, lo supo.
Reí y le pegué levemente en el brazo.
La noche conociendo a estas personas, recién empezaba...
...
Orso= Oso -en italiano-.
¡Wuuu-Huu! Record, más temprano y más extenso el capítulo. Este y el próximo hablarar de esa noche conociendo a la gente...y quien sabe si pasa algo... entretenido y alarmante ewe
En fín, disfruten este miércoles de Sal y Arena, yo me iré a leer a 50 Sombras -/¬/-
Nos vemos el viernes!
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Karoru Gengar: *Nota las granadas y enseguida se corre de lugar* Ups... ¡Herobrine, otro Creeper explotó la casa!
-3- Corre, cobarde! Te mataré con mi Ratata (?
lukagasai: *Sacándose el polvo de encima* Tra-Tranquilo, no le haré nada, tengo otras hamantas a quien hamar (? ¿Quién quiere amor de Ury? *Cri cri* :c Los odio a todos.
Rebeka-KH: *Lavando el traje de Slenderman empiezo a reír* ¿Sabes que taaaal veez, te acerques a lo que sería un Spoiler de lo que puede pasar en la historia? uwu Que ternura sería un nene con garras de oso! Coshita owo *Nota que saca la motosierra* Ay no... Otra más?! TwTU Bien, mátame, pero, haganme el favor de meterme en un traje!
: *Escondida con una hoya en la cabeza y una cacerola en mano fijandose si Rebeka o Karoru atacan salvajemente* B-Bienvenida s-seas! Sientete a gusto de atacarme si quieres también!-todos haman hacerme bouwlin (?- M-Muchas gracias, rolear con los pj originales cada día con otra gente me ayuda en pensar la actitud de cada uno y... y eso... ._. Y te deseo los mejores ánimos psicópatas para cuando escribas tu fic!
