Hasta qué la muerte nos separe

No… es por toda la eternidad

Por Amelia Salazar Smeraldtsuki

Capítulo 4-historia 3-1 Isla de Pascua

Hace muchos… muchos… años, en una isla al sur del océano conocido hoy en día cómo el océano pacifico, vivía una tribu de pescadores, era una tribu pequeña, pero dentro de su sociedad estaban bien organizados.

(Para no complicarnos con rangos, jefes de tribus, reyes o representantes de distintas partes del mundo y de estas historias, todos van a ser reyes, y príncipes, cuando aparezcan en esas categorías)

La princesa mayor de esa tribu, era la princesa Tomoyo y desde su nacimiento estaba destinada a casarse con el príncipe Eriol, príncipe de otra tribu de una isla vecina.

Su hermano mayor Touya, estaba destinado para casarse con la princesa Meiling, hija del rey de otra isla cercana.

Desafortunadamente para la realeza y para muchas personas en el planeta entero, y hasta nuestros tiempos en algunos países, cuando los padres comprometen a sus hijos desde antes de nacer muchas veces, es palabra de honor y los hijos no tienen otra elección que cumplir con la palabra dada por sus padres aunque ellos odien a sus futuros compañeros.

En realidad se puede decir que la princesa Tomoyo, en las contadas ocasiones que trato con el príncipe Eriol le agrado, por eso no tenía inconveniente en casarse con él.

Pero la princesa Meiling no estaba de acuerdo con su prometido, si era un príncipe cómo ella, en eso no tenía problemas, pero siempre que veía a Touya le daba miedo.

Era el hombre más grande, fuerte y musculoso que jamás había visto, y la verdad desde chica siempre le inspiro miedo.

Además que la joven estaba enamorada de un pescador de su tribu, si era el joven Syaoran.

Él era un joven de 16 años, era alto… no tan alto como Touya, era fuerte, no tan fuerte como Touya, y lo principal era que este joven la trataba con respeto y ella creía que sentía un amor inmenso por él.

Porque Touya la trataba con tanto desinterés y siempre la criticaba porque Meiling, era pequeña, era una joven hermosa, pero era pequeña para ser la esposa de un hombre tan grande y fuerte como Touya.

Y desde luego ella le tenía mucho miedo a Touya.

En cambio el joven Syaoran, la trataba muy bien y ella quería casarse con el joven Syaoran.

Claro que todos la trataban bien por ser ella una de las princesas. Pero ella sentía que solo tenía ojos para Syaoran.

A decir verdad, Syaoran era uno de los pescadores de la tribu, todos los días partían de madrugada a pescar, iba con hombres de su misma familia y otros que también se dedicaban a la pesca.

Todos los días iban a pescar para tener el alimento diario de toda la gente de la tribu y todos los días después de pescar generalmente Syaoran iba a entregar los mejores pescados que tenían para el rey y la familia real.

Y muchas veces le tocaba que estuviera la princesa Meiling cerca del lugar en donde tenía que hacer la entrega.

Y quien en su sano juicio no se enamoraría de las princesas del reino, si todas ellas eran muy bonitas.

Y si el joven Syaoran estaba enamorado de la princesa Meiling, pero cómo todos los miembros de la aldea sabían a la perfección que la princesa Meiling estaba comprometida en matrimonio con el príncipe Touya de otra de las islas.

Y si alguien se atrevía a acercarse mucho a Meiling, corría el riesgo de tener que enfrentarse al príncipe Touya en duelo, además se ser muerto en ese enfrentamiento, porque nadie quería tener una guerra con miembros de otras islas.

Todos vivían en armonía, pero la princesa Meiling empezó a ver al joven Syaoran atractivo, muy atractivo, vestía ropas humildes, pero era muy apuesto, y pensando bien prefería mil veces ser la esposa de un pescador a la esposa del príncipe Touya quien era un gigante y a ella le daba bastante miedo.

Y empezó a platearse algún plan para decir que Syaoran la había seducido y así los casaron y otra se casaría con el príncipe Touya.

Con lo que no conto Meiling fue en que Touya empezó a ir más seguido a verla.

Si… Touya cuando estaba cansado de todo lo que tenía de responsabilidades su padre el rey le dijo que tenía que tomarse unas vacaciones y que lo iba a enviar a la isla en donde vivía su prometida para que se conocieran mejor.

Touya no vio ningún problema, y sí su padre tenía razón por que la verdad no le gustaba ver que su prometida le tuviera miedo, lo disimulaba muy bien, pero si se había dado cuenta que Meiling le tenía miedo y bueno tenía que hacer algo para demostrarle que no tenía por qué tenerle miedo.

Quizás todo el mundo si… pero ella no.

Desde luego que cuando llego Meiling se sintió perdida y no quería estar cerca de Touya.

Eso a Touya le molestaba al grado que empezó a estar lo menos que podía cerca de Meiling hasta que un día se desesperó y se levantó muy temprano y se fue a caminar por la playa, encontrándose con un grupo de pescadores que al verlo, todos reconocieron que era el príncipe Touya y bueno Syaoran lo invito a pescar con ellos.

Touya no vio ningún problema y se fue en la lancha en donde iba Syaoran a pescar.

Y sin darse cuenta se hicieron amigos, Syaoran trataba de enseñarle todo lo que sabía de pesca a Touya y Touya aprendía muy rápido lo que le enseñaban.

Al regresar a la playa Touya nada más tocar tierra, regresaba corriendo al castillo para que no vieran que era lo que estaba haciendo.

Un rato después de que regresaba veía a Meiling qué iba a acompañar a las personas encargadas de recibir los pescados y vio cómo Meiling coqueteaba con Syaoran.

Syaoran desde luego muy formal, entregaba la mercancía y no coqueteaba con la princesa porque sabía que en algún lugar quizás cerca se encontraba el príncipe Touya y la verdad no estaba de acuerno en arriesgar su vida por una tontería de la princesa Meiling.

Pero Meiling veía en Syaoran su puerta de escape y sin pensarlo le dio un beso.

Beso que destanteo a Syaoran y enojo en gran manera a Touya

Syaoran solo le dijo que se tenía que ir y salió lo más rápido que pudo.

Touya estaba que echaba chispas, tenía ganas de ir y darle unos buenos gritos a Meiling, y a todo el mundo por permitir que su prometida coqueteara con un simple pescador.

Pero sabía que se tenía que controlar porque con su enojo solo lograría que Meiling le tuviera más miedo.

Así que se controló pero empezó de nuevo a acercarse a la joven princesa.

Aunque ella temblaba solo de verlo, pero se tenía que acostumbrar a su presencia.

Aunque paso algo con lo que no conto Touya.

Otro día fue como lo hacía en los últimos días a pescar con los pescadores, e iba en la lancha del joven Syaoran, desde luego ninguno de los dos dijo nada de la princesa Meiling, porque Syaoran sabía que la princesa estaba comprometida con el príncipe Touya.

Y bueno Touya estaba conociendo al joven Syaoran y sabía que no era capaz de coquetear con nadie, pues ya lo había visto hasta con mujeres de su mismo nivel y no le gustaba coquetear con nadie, mucho menos con las princesas.

Era un joven muy respetuoso, pero eso no impedía que la princesa Meiling no se estuviera enamorando de Syaoran olvidando su compromiso con él.

Un día cuando regresaba de pescar Touya cómo todos los últimos días, al momento que iba entrando al castillo de repente vio un bulto en un rincón, le llamo la atención y cuando se acercó vio a la princesa Meiling dormida.

Touya se acercó para ver qué era lo que estaba haciendo ahí, la meneo ligeramente y Meiling se despertó de inmediato y al ver a Touya que estaba ahí con ella.

Empezó a gritar.

- ¿Meiling que te pasa? –dijo Touya destanteado y viendo que la ropa de Meiling estaba rasgada

- Abusaron de mi –dijo Meiling llorando a mares

- ¿Quién se atrevió a tocar a mi prometida? –grito Touya

- Fue el joven Syaoran… el abuso de mí… me tengo que casar con él –dijo Meiling llorando amargamente pero sonriendo por dentro

- No te preocupes… yo me encargo de esto… nos casamos de inmediato –dijo Touya levantándose rápidamente

Pero en ese momento llegaron varios del palacio y vieron cómo se encontraba la princesa

- ¿Qué paso aquí? –dijo el rey sorprendido viendo el estado en el que se encontraba su hija y viendo al príncipe Touya a su lado

- Abusaron de mi –dijo Meiling

- ¿Cómo? –preguntaron varios

- No se preocupen… hoy mismo me caso con la princesa para evitar rumores, tengo que asumir mi responsabilidad –dijo Touya echándose la culpa él mismo

- No aguantaste las ganas –dijo con una sonrisa el rey viendo a la pareja

- No fue él… fue Syaoran –dijo Meiling

En eso se ve que el joven Syaoran va entrando con su carga de pescado para entregar.

- No le tienes que echar la culpa a nadie de lo que hicimos y cómo puedes ver el joven apenas viene llegando para entregar los pescados que han terminado apenas de pescar –dijo Touya

Viendo que el plan de Meiling era que Syaoran la encontrara y así tratar de culparlo para no casarse con él, el príncipe con el que está comprometida.

Desde luego no le iba a decir que él estaba con Syaoran pescando por lo que estaba seguro que Syaoran no le había hecho nada.

- Empiecen con los preparativos… yo me encargo de lo demás, tengo que mandar un mensajero para que venga mi familia, en cuando lleguen nos casamos –Touya

- Pero –Meiling

- No te preocupes… yo me encargo de que no vuelvas a ver al joven y de matarlo por lo que te hizo –dijo Touya bajito para que solo Meiling lo escuchara

- Pero me tengo que casar con él –dijo Meiling

- Estas loca… eres una princesa… y solo te puedes casar con un príncipe… y después de lo que paso… para que retrasar nuestro matrimonio –dijo Touya

- Es verdad… llévensela y empiecen con todos los preparativos para la boda –dijo el rey muy firme pensando en que habían hecho algo ellos dos.

Syaoran vio que algo pasaba pero no se acercó a ver qué pasaba, cuando vio que el príncipe Touya se dirigía a él.

Meiling se sentía morir, sabía que Touya era capaz de matar a Syaoran por la mentira que había inventado, y solo vio de lejos cómo Touya sacaba a Syaoran del castillo.

Los días que siguieron fueron muy ajetreados, y desde luego Touya ordeno que siempre hubiera un guardia al lado de la princesa por si "necesitaba algo"

Y cual fue la sorpresa de Meiling cuando al otro día fue otra persona a entregar el pescado, y desde luego Meiling quiso saber ¿qué había pasado con Syaoran?

Desde luego Touya sospechaba que Meiling a lo mejor iba a querer salir para buscar a Syaoran y por qué no tratar de fugarse con él.

Pero ya se había encargado de Syaoran.

Y si Meiling en un momento de distracción del guardia logro escapar para ir a la aldea, y se encontró con que en casa de Syaoran estaban de luto.

- ¿Pero qué paso? –dijo Meiling viendo a todos muy tristes

- Te dije que me encargaría de él por lo que te hizo –dijo Touya acercándose a Meiling

- No pude ser… no puede ser… no me hizo nada… todo lo invente… no me quiero casar con tigo –dijo Meiling

- Lo de casarnos no es decisión tuya o mía, fue de nuestros padres y tenemos que cumplirla –dijo Touya muy serio viendo a todos a su alrededor

- Pero el joven Syaoran –dijo Meiling empezando a llorar

- Eso tenías que haberlo pensado antes de levantar falsos a cualquier persona… y bueno el caso es que levantaste un falso muy grave en contra del joven Syaoran y tuvo que pagar por tus mentiras… sabes que el castigo por hacer algo en contra de la familia real es la muerte… así que tuve que cumplir con mi deber como tu prometido que soy… tuve que limpiar tu nombre –dijo con mucha calma Touya

A Meiling se le fue el color y se desmayó, Touya la cargo vio a todos en la casa con resignación y se alejó con Meiling en los brazos.

Nadie dijo nada, Meiling había confesado que solo uso a Syaoran para librarse del matrimonio con el príncipe Touya, y el príncipe tenía razón Syaoran no se podía quedar en la isla porque su vida corría peligro por los caprichos de la princesa Meiling.

En realidad Syaoran se marchó de la isla en cuanto Touya le conto lo que había dicho Meiling que le había hecho supuestamente Syaoran.

Desde luego Touya era testigo que la princesa estaba mintiendo por la simple razón que él había estado con Syaoran pescando, pero tenía que darle una lección a la joven para que tuviera cuidado con lo que decía.

Y así el joven Syaoran zarpó en su lancha sin saber a dónde iría… pero de una cosa estaba seguro a las islas cercanas no podía ir porque todos se conocían y supuestamente le iban a decir a Meiling que lo habían matado para darle una lección y si llegaba a una isla en donde pudiera ir Meiling efectivamente su vida corría peligro si lo encontraba.

Y cómo sabía de la ubicación de las otras islas tomo rumbo para el otro lado… no sabía si iba a encontrar alguna otra isla o si llegaba al fin del mundo y se caería… lo único que sabía era que se tenía que alejar de donde había vivido toda su vida para salvarse.

Continuara:

Gracias por leerme, los quiero mucho

Besos a todos

Dios que todo salga bien.

Amelia Salazar Smeraldtsuki

7:07 de la mañana del 24 de julio del 2014