Hasta qué la muerte nos separe
No… es por toda la eternidad
Por Amelia Salazar Smeraldtsuki
Capítulo 7 historia 4-2 Desierto del Sahara
Mmmm que quieren que les diga, el comentario que me dejaron de los árabes me hizo pensar, nunca pensé en escribir una historia de árabes, no sé por qué pero los árabes me dan miedo, no conozco a ningún árabes, pero por lo que se ve en las noticias, doy gracias a Dios de que no nací en esa zona, pero no sé si quizás alguna vez en otra vida fui de esa región y por eso no me gustan.
También pensé en borrar el capítulo anterior, pero por algo lo escribí, así que lo voy a terminar rápido.
Meiling se puso pálida no sabía qué hacer.
- Llamen a sus padres… tienen que desocupar la casa donde viven… no sé si quieran seguir viviendo en la ciudad en la zona baja o irse a vivir a otro lado pues toda la familia ya quedo marcada –dijo el rey
- Me caso con ella –dijo Touya
- ¿Cómo? No estás obligado a casarte con ella… ella fue la que se desvistió para que la vieras… y se metió en la cama, no la obligaste tú –dijo el príncipe Syaoran
- Yo pensé que eras tú –dijo Meiling
- Suponiendo qué hubiera sido yo… y que efectivamente hubieras encargado un bebé, de todos modos yo no me puedo casar con tigo porque estoy comprometido, y tú serias solo una concubina en caso de que yo te aceptara cómo amante, pero el niño estaría marcado por tu tontería y desde luego no podría ser príncipe –dijo molesto Syaoran
- Ya dije que me caso con ella –repitió Touya
- Gracias –dijo muy tímidamente Meiling
- No lo hago por ti… lo hago por tus padres para que no sean relejados por tu tontería –dijo Touya
Una hora después los padres de Meiling estaban en palacio sorprendidos por la noticia que su hija se casada con un vizconde de otra ciudad, estaban sorprendidos, destanteados, ¿por qué tanta prisa?
El rey los llamo aparte y les explico lo que su hija Meiling había hecho y que el joven Touya había pedido casarse con ella para no marcar a su familia por la tontería que hizo su hija.
Los casaron, pero al terminar la ceremonia Touya saco dos velos, uno de encaje transparente, y otro oscuro.
En algunos países árabes sus mujeres están todas tapadas, o sea sí tienen suerte se les ve la cara, pero todas las mujeres están tapadas, como si fueran leprosas, o tuvieran una enfermedad por la cual sus hombres se avergüenzan y no permiten que sus mujeres sean vistas, o sea nada, si les va bien las manos solamente, pero todas están cubiertas, y da tristeza, pero en pleno siglo 21, o sea estamos en el 2014, y los hombres árabes se siguen avergonzando de sus mujeres, porque es un escandala el que ellas quieran que se les vea la cara, o estudiar la primaria.
En la ciudad en donde estaban, las mujeres eran privilegiadas porque llevaban la cara descubierta, pero en la ciudad de donde era Touya las mujeres siempre tenían que estar cubiertas.
Así Touya se acercó a Meiling y le dijo:
- Ahora que eres mi esposa, siempre debes de ir cubierta de la cara… si por alguna razón alguien te ve sin alguno de estos velos en ese momento te corro de la casa y serás marcada como una mujerzuela –dijo Touya
Poniéndole los dos velos el transparente para cubrirle los ojos y la nariz y el otro la boca.
No tuvieron problema en que les dieran una habitación en palacio, los papás de Meiling le preguntaron al Vizconde Touya cuándo pensaban irse de la ciudad.
A lo que él respondió que al otro día del matrimonio de los príncipes él tendría que marcharse y se llevaría con él a su esposa.
Desde luego al otro día Eriol y Syaoran le preguntaron por la decisión de casarse con Meiling.
A lo que Touya respondió que precisamente ese día estaban hablando que les gustaría saber algo más de las que fueran sus futuras esposas, y lo que él había visto le gustaba mucho, entonces para qué buscar más.
La princesa junto con su grupo de doncellas, llegaron en una gran comitiva junto con los reyes y mucha gente de la ciudad de dónde venían.
Se hicieron celebraciones por toda la ciudad y cuando fue la boda, Syaoran hizo lo contrario de lo que hizo Touya
- Princesa Sakura ahora que eres mi esposa y futura reina de esta ciudad… debes quitarte estos velos –dijo el Príncipe Syaoran procediendo a quitarle los velos
Encontrándose con una cara de sorpresa, de miedo, que digo miedo pavor pues a ella siempre le habían dicho que si se quitaba los velos se convertiría en una mujerzuela.
Pero también se encontró con unos hermosísimos ojos verdes.
Syaoran le sonrió y se acercó para darle un beso, cosa que también sorprendió a Sakura pues le habían dicho que cualquier demostración de afecto entre un hombre y una mujer tenía que ser en su habitación.
A decir verdad todas las mujeres de la ciudad de donde procedía Sakura tenían sus caras también cubiertas con velos, y se mantenían al lado detrás de sus hombres, pero no se tocaban.
Y la verdad todas las mujeres veían sorprendidas a todas las mujeres de esta ciudad porque ellas no llevaban velos.
Así que en el momento que Syaoran beso a Sakura la agarro de la mano, y todo el tiempo la llevaba agarrada a donde fueran, demostrando así que la princesa Sakura era su esposa.
Al otro día de la boda, cuando partieron todos de regreso a su ciudad, Touya se sorprendió pues le dieron de dote, varios camellos, con comida, y muchas joyas a decir verdad vasijas llenas de piedras preciosas, y desde luego mucha agua, y trabajadores para atender tanto a Meiling como a los animales que le habían dado en la dote.
Touya no se imaginaba desde luego nada de esto, pero tenían razón, él los había salvado de una gran desgracia, pero eso si… al igual que Meiling, todas las damas de compañía de Meiling, las esposas de los trabajadores, en resumidas cuentas, todas las mujeres que se iban de la ciudad para servir a Meiling y a Touya, a todas se les pusieron velos con la advertencia de que si se los quitaban se convertirían en mujerzuelas y saldrían de la protección de la casa en donde servían.
Meiling se arrepentía de lo que había hecho, pues ahora no solo ella tenía que cubrirse su cara, sino todas las mujeres que iban con ella, nunca se había dado cuenta del privilegio que tenía por vivir en un lugar en donde podía enseñar la cara.
Sakura se sentía muy cohibida por todo lo nuevo de lo que pasaba a su alrededor.
Si cuando estuvieron solos en su recamara, tuvieron una gran intimidad los dos juntos, pero cuando salía de su cuarto le sorprendía que no debía usar los veloz.
Al principio ella se los ponía, Syaoran la veía y se los quitaba, hasta que dijo:
- De ahora en adelante, cada vez que salgas de tu habitación con los velos, cualquiera te los va a quitar… aquí no necesitas tener la cara cubierta, no es malo verte la cara… y que tus damas también se quiten los velos o voy a mandar a que los sirvientes les quiten los velos cuando se los vean puesto –dijo Syaoran
Sakura hablo con sus damas y les dijo lo que el príncipe Syaoran le había dicho que haría con cualquiera de ellas que se pusieran velos en la cara.
Tomoyo para no arriesgar a Sakura dijo que ella iba a salir con los velos para demostrar que eso de que cualquiera se los iba poder quitar era mentira.
Pero cuál fue su sorpresa que en el momento que abrió la puerta, un joven muy guapo se acercó a ella le quito los velos y los quemo.
Tomoyo con unos ojos preciosos azules se le quedo viendo con terror.
- El príncipe Syaoran me encargo que si cualquiera de ustedes salía con velos los quemara –dijo el conde Eriol con una encantadora sonrisa
Tomoyo cerró la puerta se dio la vuelta y se le quedo viendo a todas con terror.
O sea ni siquiera salió de la recamara, con solo abrir la puerta le quitaron los velos.
Y ni modo tuvieron que aceptar los cambios, estaban en otra ciudad un lugar nuevo para ellas.
A donde fueres haz lo que vieres.
A Eriol le gusto la joven Tomoyo a la que le quito los velos y a los pocos días la pidió en matrimonio.
Lo mismo pasó con Yukito al conocer a la joven Nakuru.
Todos tuvieron familia y con el tiempo murieron.
En la ciudad hubo un temblor que provoco que el agua por la cual existía la ciudad dejara de surgir y tuvieron que abandonar la ciudad.
Fin de la historia 4
Me quede pensando, en las monjas… ellas se visten cómo las mujeres de arabia, y de repente me di cuenta… Jesucristo era árabe… por eso los sacerdotes se visten así y las mujeres también, tan mal que vemos a los árabes por cómo visten a sus mujeres y los sacerdotes sigue ese mal ejemplo.
Dios que todo salga bien
15 de octubre de 2014.
Son las 12:22 del mediodía.
Los quiero mucho, besos.
