Hasta qué la muerte nos separe
No… es por toda la eternidad
Por Amelia Salazar Smeraldtsuki
Capítulo 11 historia 6 capitulo 2 La República Mexicana
Todos estuvieron presentes cuando sepultaron a su marido, y de repente vio que todas sus hijas estaban acompañadas por jóvenes a sus lados.
Aunque no sabía bien quienes eran, aunque por otro lado que bueno que estaban acompañadas porque ella no podía consolarlas en estos momentos.
Por Dios… tenía que casar a sus hijas y pensar que iba a ser de su futuro.
Paso un año de luto para todos, en el transcurso de ese año el joven Touya de 25 años, se hizo responsable por sacar adelante la hacienda, el joven Yukito de 25 años, se fue a trabajar a la hacienda para ayudar también en todo lo que pudiera a la familia, desde luego el joven Eriol de 24 años y el joven Syaoran de 24 años también ayudaban en lo que podían.
Aunque ellos pues también tenían que ayudar en sus haciendas.
Después del año de luto el joven Touya y el joven Yukito fueron a hablar con la señora Nadeshiko para pedir las manos de sus dos hijas mayores, Meiling y Nakuru.
Pero cuál fue su sorpresa cuando los dos fueron rechazados por la señora Nadeshiko porque cómo se habían atrevido a fijarse en las señoritas de la hacienda siendo ellos unos simples trabajadores.
Desde luego Touya protesto, y le dijo que la hacienda seguía estando en buenas condiciones gracias a que ellos se habían dedicado a trabajar en ella para que no se viniera abajo la hacienda en memoria de su patrón.
Pero por más que alegaron Touya y Yukito, la señora los corrió de la hacienda.
Desde luego que ellos estaban muy enojados por lo que les hizo la señora y se fueron sin decirlas nada a sus "novias"
Pero se hizo una gran tensión en la hacienda, y pues los trabajos de los que estaban al pendiente Touya y Yukito así como la administración se empezó a ver afectada.
Syaoran y Eriol no sabían bien que había pasado, pero se sorprendieron cuando se enteraron de que se habían ido, desde luego que tanto Meiling como Nakuru estaban muy enojadas con su mamá porque ellas si sabían que iban a pedir sus manos en matrimonio a su mamá.
Pero nunca las llamo para decirles que las habían pedido en matrimonio.
Pasaron los minutos y las cuatro hijas estaban a la espera de alguna noticia, pero su mamá no las llamaba.
Esos minutos se convirtieron en horas y su mamá nunca las llamo.
En la hora de la cena, las chicas se sentaron y empezaron a cenar pero la verdad ni Meiling ni Nakuru podían probar bocado pues no sabían que había pasado, hasta que de repente Meiling pregunto.
- Mamá… ¿Qué paso con Touya? –dijo Meiling muy bajito
- Y con Yukito –dijo Nakuru
Tomoyo y Sakura solo observaban a su mamá, sabían que iban a pedir las manos de sus hermanas.
- Nada –solo contesto su mamá
- ¿Cómo que nada? –protesto Meiling
- Iban a hablar con tigo para pedir nuestras manos –dijo Nakuru
- Si… ¿cómo se atreven esos campesinos a pedirlas en matrimonio? –protesto Nadeshiko
- ¿Cómo? –dijeron las cuatro hermanas
- Ustedes pertenecen a la alta sociedad… no se van a casar con unos simples campesinos –protesto Nadeshiko
- Papá si estaba de acuerdo con ellos… papá sabía que yo estaba enamorada de Touya… por eso le enseño todo el trabajo de la hacienda, y lo capacito para que me ayudara a manejar la hacienda –protesto Meiling
- Y también sabía que el joven Yukito me gustaba a mi… y el dejo de trabajar en donde trabajaba para ayudar a que la hacienda no se derrumbara después de la muerte de papá –protesto Nakuru
- Pero su padre ya no está con nosotros y yo decido con quien se casan –dijo Nadeshiko levantándose de la mesa y aventando su servilleta.
Las cuatro jóvenes no supieron que decir. Ese era su hogar, su casa, y habían hecho todo para que la hacienda saliera adelante… pero ahora no sabían qué iba a pasar con su futuro.
Al otro día Eriol y Syaoran fueron a ver a las jóvenes y les dijeron que las iban a pedir en matrimonio.
Ellas les platicaron lo que había pasado con Touya y Yukito.
A lo cual ellos solo les sonrieron y les dijeron que ellos tenían sus propias haciendas y que bueno también pertenecías a la alta sociedad, que no se preocuparan.
Pero cuando hablaron con la señora Nadeshiko se sorprendieron por lo que les paso.
Si les dio la mano de sus hijas… Pero a Syaoran le dieron la mano de Meiling y a Eriol la mano de Nakuru porque sus dos hijas menores no se iban a casar pues le iban a hacer compañía a ella en su vejes.
Desde luego que cuando su mamá les hablo para informarles de los acontecimientos todos se sorprendieron.
Syaoran y Eriol, pensaron que si no aceptaban casarse con las hermanas jamás volverían a ver a Sakura y a Tomoyo, y desde luego eso nunca había entrado en sus planes.
Si sabían que habían rechazado a los pretendientes de las hermanas mayores pero ellos como hacendados, podían en un momento dado pedir la mano de las mujeres a las que amaban.
Pero se sorprendieron cuando la señora les dijo que solo se iban a casar sus dos hijas mayores y que sus hijas menores se iban a quedar a cuidar de ella.
Las cuatro no sabían que pensar, Sakura y Tomoyo se sintieron muy mal al saber que ellas no tenían la opción de casarse, y desde luego que tanto Meiling como Nakuru aceptaron esos matrimonios que había pactado su madre porque vieron que esa era la única oportunidad que tenían para salir de esa casa en la que ahora se sentían atrapadas.
Desde luego se organizó un gran evento para celebrar las dos bodas de las señoritas de la hacienda.
Pero ninguna de las cuatro le dirigía la palabra a su mamá.
¿Cómo era posible que les hubiera hecho eso?
Syaoran y Eriol no podían creer su suerte, pero no veían otra opción más que casarse con las hermanas mayores para tener la esperanza de ver de vez en cuando a las dueñas de sus corazones.
Y a pesar que las dos jóvenes se veían muy hermosas con sus vestidos de novias, no podían opacar la belleza de las jóvenes de las cuales los jóvenes estaban enamorados.
Todos estaban afuera de la iglesia esperando a que saliera el padre cuando de repente aparecieron Touya y Yukito a caballo y se robaron a las novias.
Nadeshiko no podía creer lo que estaba viendo todos empezaron a correr y a gritar para tratar de detener a los jóvenes cuando Eriol y Syaoran se quedaron viendo.
Ellos también tenían sus caballos cerca y cargando a sus amores, Syaoran a Sakura y Eriol a Tomoyo, salieron también huyendo de la iglesia en donde estaban todos.
Desde luego las cuatro se sentían felices porque de una manera extraña las cuatro por fin se iban a casar con sus verdaderos amores.
Desde Luego Syaoran y Eriol alcanzaron a Touya y Yukito, para saber que iban a hacer, porque los que tenían todo el plan bueno fueron Touya y Yukito, y ellos solo los siguieron.
Desde luego Touya tenía ya una casita preparada para irse a vivir ahí con Meiling, y Yukito con Nakuru, pero bueno ahora la iban a tener que compartir por un tiempo con "sus concuños"
Así paso una semana las cuatro parejas se sentían felices de estar juntos pero las cuatro jóvenes estaban preocupadas por su mamá, que por querer hacer con ellas lo que ella quería se había quedado sola
Y bueno los jóvenes aceptaron regresar, porque como dicen
"Más vale pedir perdón que pedir permiso"
Por lo menos ya se habían casado las cuatro parejas, y en eso ya no iba a poder intervenir su mamá.
Meiling y Nakuru se quedaron a vivir en la hacienda con su mamá y desde luego con sus esposos y Tomoyo se fue con Eriol y Sakura con Syaoran.
La señora Nadeshiko se sentía feliz porque después que se robaron a sus hijas se había quedado sola y aunque los sirvientes y los trabajadores trataban de animarla, que sola se sentía.
Y desde luego que recibió con los brazos abiertos a sus hijos… si ahora todos formaban parte de una gran familia.
A los nueve meses después de las bodas, las cuatro parejas tuvieron a sus primeros hijos… si… las cuatro parejas todas tuvieron hombrecitos.
Cómo les hubiera gustado a todos que el señor Fujitaka hubiera conocido a sus nietos, todos hombres.
Pasaron los años, todos tuvieron más hijos e hijas, y murieron de viejitos.
Fin.
Aquí está otro capítulo, la historia que sigue es el final de esta historia.
Besos a todos
Dios que todo salga bien.
6:51 de la tarde del 12 de febrero de 2015
Amelia Salazar Smeraldtsuki
