"Adueñado."
Por B.B. Asmodeus.
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Fandom: Game Of Thrones/A Song of Ice and Fire.
Parejas/Advertencia: Tyrion Lannister/Oberyn Martell. Slash. Insinuaciones de Jaime Lannister/Brienne of Tarth y Jaime Lannister/Cersei.
Resumen: ¿Un Omega en Celo, suelto por la Capital? Hablaba de peligro seguro. Oberyn tan siquiera quería asegurarse de que medidas justas fueran aplicadas a este tipo de situación—Y no, su interés no tenía nada que ver con el gruñido naciendo en su garganta, o la dureza de sus músculos, preparándose para defender lo que había descubierto primero que nadie…
Rating: Mature. Sexo semi-explícito.
Línea del tiempo: Principios de la 4ta temporada, antes de la Boda Púrpura.
Nota:
(1.) Historia centrada en un Universo Alfa/Omega/Beta.
(2.) El Mundo Necesita Tyrion/Oberyn. ¡Amo esta pareja, y es triste que no haya nada de ellos!
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"Si tuviera una pistola
Sería tuya
Podrías dispararme en la cabeza, dejarme un agujero en la espalda.
Si tuviera una pistola
No la necesitaría de vuelta
Podrías apuntar entre mis ojos, y aun así,
Yo sería tuya."
-Archive ("Hatchet").
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2.
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"No." El gemido se duplicó. Oberyn sintió el sonido bajó su lengua, vibrando desde sus cuerdas vocales. "No, no, no—No ahí." Dedos estrechos se encajaron alrededor su rostro, moviéndolo hasta donde el Leoncito deseaba.
Boca a boca.
Ambos eran expertos en este arte, así que la colisión de sus labios fue un duelo ejemplar. Todos aquellos prostíbulos por fin daban los frutos de sus lecciones. Tyrion fue agua ardiente contra su lengua, feroz como su insignia; una bestia sensual, cuando sus demás carencias lo minimizaban. Tyrion mostró no estar tan ebrio, después de todo—Nada como el golpe de feromonas de tu Alfa para reafirmarte en la acolarada realidad.
Oberyn mordió uno de los pequeños labios a su disposición. Lamió las gotas de sangre que nacieron. "Mucho puede suceder mañana, pero me pertenecerás de todas formas. Seré tu primer y último Alfa, ¿queda claro?"
Las Leyes de Alfa y Omega eran claras.
Sus rostros presionados compartieron jadeos. Tyrion relamió su herida, saboreando la saliva de Oberyn. Abrió sus ojos, pestañas doradas parpadeando en coqueteo. "Esta será la decisión más estúpida que habré hecho en mi vida, pero… Es gracioso, ¿ahora mismo? No puedo pensar en las razones del por qué."
Oberyn robó otro beso, breve—gentil, porque Oberyn era un Alfa capaz de ello, incluso con un Lannister. Sonrió entre el sello de sus bocas. "Te protegeré." -De tu padre, de tu hermana. Del prejuicio de este pedazo de mierda en el que habitas.
Tyrion acarició la mejilla del Príncipe, rascando su barbilla castaña con su anillo de meñique. Cuando sus rostros se separaron lo suficiente para volverse a ver, fue el turno del Lannister para sonreír. "¿Quién lo protegerá a usted?"
Oberyn apretó en nexo pulsante entre las piernas del Omega. Los ojos de Tyrion rodaron en blanco, y todo su cuerpecito se estremeció. "El filo de mi lanza, y nada más."
"Espera, mi esposa—No podemos hacerlo aquí." Y un bufido de aliento resopló por su nariz, en el momento que sintió el rostro del Alfa clavándose en el núcleo de su Celo. Una cadena de vulgaridades escurrieron de su lengua, al igual que su vino.
Oberyn podría odiar la melena de todo Lannister dorado, pero por los Siete, este olor no podría ser sujeto al mismo desprecio. Tierra, mar, sol y perfume cítrico, se detonaron bajo su boca mordelona, dándole algo que Oberyn no había sabido que necesitaba en su vida. "Te tomaré donde yo quiera." Había cerrado todas las puertas, eso tendría que ser suficiente. Si Lady Sansa se aventuraba más allá de esas precauciones, sería bajo su propia responsabilidad. "De rodillas, preferentemente."
"¿Por qué no me sorprende?"
Con la formalidad tirada a la bahía, Tyrion agregó también lo que restaba de su dignidad. Cuando su pelvis fue reducida a sus calzones de satén, esta se contoneó en biológica provocación. Estaba completamente empapado. Oberyn salivó a la orden de su instinto, resistiéndose a probar la composición de la esencia bajo la inspección de su lengua. A cambio de tan demente impulso, el Príncipe se encargó de jalonear al Enano fuera de su silla. Tyrion tembló bajo sus yemas, moldeable. Oberyn apretó su mandíbula, indeciso entre enojo por la poca voluntad, y total delectación, al tener al hijo de Tywin dominado.
Después de hoy, La Mano sería hurgada, y ni se daría cuenta de cómo.
"Me haces arder." Oberyn gruñó sobre la figura bajo su cuerpo, boca abajo, sumiso y en espera. Había viajado por desiertos que no habían quemado su piel de esta forma.
Tyrion no era Ellaria.
La piel del Enano no era tersa o bronceada. Era pálida por falta de sol. Ligeramente velluda, porque Tyrion no era una prostituta que se ocupaba con depilaciones estéticas.
"Qué curioso, tú me estás provocando todo lo contrario." Fue la impaciente respuesta. "Mi coño debe ser el más mojado de todo la maldita Fortaleza Roja."
Dos dedos lo averiguaron. Las paredes internas se apretaron a su alrededor. La presión sería exquisita.
Tyrion golpeó el piso alfombrado con un diminuto puño. "¿Qué… esperas?
Oberyn desató parte de sus faldas doradas y naranjas, sólo desnudando parte de su regazo. Sus dedos exploraron, una tijera que fue expandiendo los dobleces de carne. Sería estrecho, aun así. Sería doloroso para el Omega. Y aunque Oberyn nunca sería un amante cruel, tampoco estaba inclinado a ser tan cuidadoso con el otro hombre. Ninguno de ellos era una flor del Altojardín.
Al expandir un glúteo con su mano, Oberyn se percató de la oleada de pecas cubriendo la porción de piel. Siguió observando las marcas rosadas, aun cuando su miembro encontró su camino entre medio de ellas.
No había estado equivocado.
"Mierda. Mierda, mierda." El Leoncillo se retorció, huyendo del asalto a su centro, y al mismo tiempo, presionando en dirección del Alfa. "Mmmmgnh."
Aparte de ser el más mojado, el coño de este Omega muy posiblemente era el más angosto de la Capital. Oberyn había probado las suficientes, para considerarse buen juez del tema. "No… te muevas tanto."
Oberyn respiró profundo. Cerró sus ojos. Apoyó sus palmas sobre el suelo, cubriendo a Tyrion de cabeza a pies. Ante la primera embestida, un gemido fue compartido, resonando por la sala. Las faldas cubrieron parte del cuerpo del Omega, asegurándolo entre cortinas de piel y terciopelo.
Oberyn aspiró más perfume de los rizos de Tyrion.
Luego, mordió un hombro pequeño, Marcando oficialmente.
En poco tiempo, Tyrion se desmoronó, maullidos sollozando de su boca mientras el impacto de sus cuerpos le robaba la razón. Oberyn fue perdiendo noción de tiempo, apellidos, prejuicios, y motivos alternos—el Alfa superó planes maquiavélicos, y titubeos. El Alfa en Oberyn Mordió y Conquistó.
Tyrion era inesperadamente dulce, pero estimulantemente picoso. Sucio, y a la vez puro, así como vulnerable en esta posición. Era un Omega en necesidad de protección y atención considerada. A pesar de su reputación de paria, el hombrecillo fue un fiel soldado ante las demandas del Alfa, un libertino ante esta nueva representación hedonista.
El interior de Tyrion fue un puño, apretando-apretando-apretando. Oberyn rio descaradamente, la irrealidad de la experiencia sacándolo de los cabales. ¿Quién lo diría?
¿Quién diría, que después de buscar por un Omega compatible por tanto tiempo, sería en esta porquería de ciudad donde lo encontraría? Después de viajar tan lejos, y de conocer tantas pieles bajo sus dedos… ¿Quién diría, que sería la piel de un lejano bebé-fenómeno de Casterly Rock, la que hiciera sus sentidos encontrar armonía?
"¿Te gusta?" Fue susurrado con un jalón de cabellos rubios. "¿Es… todo lo que soñaste?"
El filoso humor, agregó una dimensión vulgar al encuentro. Los sonidos, los olores, los sabores, los meros hechos de estar follando en plena vista de cualquiera—todo era una oda a la crudeza humana.
"Debo admitir—No tomé… en consideración… que en verdad podrías meter ese monstruo…" Lo mejor de todo, era que tan preparada La lengua de Plata del Enano, siempre se encontraba. "Y al menos… esperaba una cama involucrada en el asunto—¡Ah! ¡Ah, hijo de…!"
Luego, tan rápido como la vulgaridad había sido una capa sobre ellos, la dureza de sus escudos fue suavizada, domada. Paulatinamente. Tyrion ladeó su rostro hacia el Martell, y en puro instinto, el Alfa lo acogió, restregando sus narices hasta que sus labios le siguieran. Fue un beso.
Un beso, diferente a los anteriores.
El nudo dentro del Omega comenzaba a hincharse, y el miedo fue palpable. Oberyn lo olfateó, lo saboreó. Dolerá un poco, sólo un poco. Dijo sin palabras, con sólo la succión de su boca. Podrás con él, pequeña criatura. Enredó su brazo alrededor del pecho del Leoncillo automáticamente, apoyándolo físicamente hacia la meta final.
No fue un león, sin embargo, sino un gato el que maulló. Tyrion manchó el piso con su semilla, impulsado por la presión-presión-presión creciendo desde su eje. Se pegó al brazo de Oberyn con dedos enganchados, el único apéndice de su cuerpo que se encontraba en quietud mientras el resto rebotaba con la fuerza de los arremates.
Cuando el nudo finalmente se consolidó, Oberyn se movió cuidadosamente hasta acostarse boca arriba sobre el piso, Tyrion ensartado a su regazo en paralelo estilo. Viendo el techo, Oberyn miró estrellas en lugar de soles. La descarga sublime de su orgasmo lo bañó como una marea, refrescándolo, acabando con una sed que siempre había habitado en su garganta y alma.
"… Está hecho."
Oberyn apretó su abrazo, al escuchar la afirmación. Percibió los dedos de Tyrion hacer lo mismo, oprimiendo-oprimiendo, justo como el mango de su coño. Los jadeos de la pareja parecieron nunca terminar.
"Está hecho." El eco fue reproducido por la Víbora. Su cabeza golpeó la alfombra.
Sobre su pecho, Tyrion comenzó a reír. "No habrá piedad para nosotros, ahora."
Oberyn tuvo que sonreír en acuerdo.
