Hasta qué la muerte nos separe, no… es por toda la eternidad

Por Amelia Salazar Smeraldtsuki

Capítulo 13 Historia 7 Capitulo 2 Época moderna

Touya Kinomoto, estaba sentado frente a la barra de un bar, estaba esperando a su amigo Yukito, quien por el azar del destino conoció a su esposa en un lugar como esté.

Touya estaba por cumplir 30 años, y bueno no había tenido mucha suerte con las mujeres, bueno en realidad si, era alto, fuerte, bien parecido cómo todas las chicas con las que había salido le decían, si ya había tenido algunas novias, para que negarlo, pero él estaba en busca de una mujer muy especial.

Touya seguía buscando, pero ya no sabía en dónde buscarla, o sea en cualquier lugar donde veía mujeres, el prácticamente estaba en ese lugar buscando a esa chica especial.

O sea ya hasta había viajado a otros lugares y otros países buscando a esa chica especial, y lo peor del caso es que él estaba de testigo que existía una mujer destinada para él.

Porque su amigo Yukito, quien es muy tímido, prácticamente lo tenía que arrastrar para que conociera mujeres, en una reunión en un bar, abarrotado de gente, literalmente Nakuru le cayó encima a Yukito.

Nakuru estaba muy tomada, se quiso parar para ir al baño, pero nada más pararse le vino un mareo y empezó a caer, justo en ese momento Yukito iba pasando por ahí, bueno eran varios jóvenes del trabajo, que cómo todos los viernes se iban a los bares a tomarse algunas cervezas y desde luego conocer chicas.

Pero nadie pensó que una chica les cayera en los brazos.

Yukito la sostuvo en sus brazos, y aunque era la primera vez que veía a esta joven, al cargarla sintió que la conocía de muchos años.

Nakuru se sintió tan bien en esos brazos que abrió los ojos y le sonrió.

- ¿Te encuentras bien? –dijo Yukito

- Desde el momento que me tomaste en tus brazos estoy muy bien –sonrió Nakuru

- Ella es Nakuru, aunque esta algo deprimida porque no tiene novio –dijo una de sus compañeras

Para no hacerles el cuento tan largo desde ese momento que se conocieron ya no quisieron separa, se casaron, ya tenían cuatro años de casados y ya tenían dos hijos de tres y un años de edad.

Se podría decir que los dos eran de caracteres opuestos, pero se llevaban muy bien.

Y por ilógico que pensara en el amor a primera vista no existía, él no podía negarlo pues veía que su amigo era muy feliz.

A decir verdad sus amigos ya todos se habían casado y él era el único soltero del grupo que quedaba, pero él no quería casarse por casarse, él quería encontrar a esa mujer especial para él.

Aunque para que negarlo, todos sus amigos se veían muy felices en sus matrimonios.

Pero esa mujer especial para él ¿En dónde estaba?

La fiesta de la boda de Meiling y Syaoran, fue una gran fiesta, aunque prácticamente Syaoran no se acercó a Meiling más que cuando fue el primer baile, cuando se partió el pastel y el brindis.

En la primera oportunidad que tuvieron para salirse Syaoran tomo a Meiling de la mano y la saco.

Su auto estaba afuera, adornado con flores y cosas que les ponen a los autos de los recién casados.

Syaoran avanzo unas cuadras y cuando vio que ya no había nadie que los viera se paró junto a un contenedor de basura y se puso a quitarle todos los adornos del carro.

Meiling no podía creer lo que estaba viendo

- ¿Qué es lo que estás haciendo? –grito Meiling

- Ya tuviste la boda que deseabas, fue a lo que me obligaron, pero yo no voy a seguir está farsa –dijo Syaoran jalando más adornos

- Pero soy tu esposa –dijo Meiling

- No Meiling… no te engañes como lo has estado haciendo durante años… no te amo… y no voy a ser tu esposo –dijo Syaoran

- Pero ya eres mi esposo –dijo Meiling

- Quizás en el papel… pero solo eso seré para ti –dijo Syaoran subiendo de nuevo al auto y quitándose el saco, el chaleco y poniéndose un suéter que llevaba atrás.

- ¿Pero y la luna de miel? Esta todo pagado –dijo Meiling

- Vamos para allá… yo rente otro curto en ese mismo hotel pero en otro piso –dijo Syaoran

- ¿Cómo? –pregunto Meiling muy sorprendida

- Ya tuviste la boda de tus sueños… con el hombre de tus sueños… pero nunca preguntaste cuales eran los sueños de ese hombre –dijo Syaoran arrancando el auto a toda velocidad

- Hay otra mujer ¿verdad? Tú me prometiste que si encontrabas a otra mujer que te gustara me lo ibas a decir –grito Meiling desesperada y llorando a mares

- Desafortunadamente no existe otra mujer… y a pesar tuyo la he buscado… pero no la he encontrado –dijo enojado Syaoran

- No me quieres –dijo Meiling muy bajito

- Si te quiero… pero como prima… como debes querer a mis hermanas… pero cómo mujer no me gustas… no me atraes… no hay química o lo que sea que tiene que haber para que las parejas se atraigan y tengan hijos –Dijo Syaoran

- Que quieres decir –dijo Meiling sorprendida

- Lo que tengo años diciéndote, NO ME GUSTAS, NO TE AMO Y NO ME QUERÍA CASAR CONTIGO –GRITO Syaoran muy molesto

-Pero –solo dijo Meiling

Cuando llegaron al hotel Syaoran pregunto por los dos cuartos, el nupcial en donde se iba a quedar Meiling sola desde luego y el que él había pedido.

Y por más que Meiling le rogo a Syaoran, él prácticamente no quería estar en el mismo lugar en donde estaba Meiling.

O sea si Syaoran estaba nadando y Meiling llegaba él se iba.

Lo mismo pasada en el restaurante del hotel.

A todos lados donde iba Meiling iba con lentes oscuros pues tenía los ojos muy hinchados de tanto llorar.

Así pasaron el tiempo de la luna de miel y regresaron.

Y cual fue la sorpresa de Meiling, cuando se enteró que el sótano que Syaoran había dicho que él lo quería decorar era para quedarse él ahí.

Llegaron Syaoran se bajó del auto y se dirigió a la puerta de entrada del sótano.

- ¿A dónde vas? –pregunto Meiling

- Yo viviré aquí mientras estemos casados –dijo Syaoran entrando en el sótano

- ¿Qqqquuuuéééé? –grito Meiling

Pero de todas las cosas que hizo, nada resulto para que Syaoran saliera a verla.

Ceno sola en la casa, la servidumbre no decía nada

- ¿El señor no ha pedido algo para comer? –Meiling

- No señora… pero hay alimentos en el frígobar… dijo que quería que estuviera lleno y la alacena –dijo uno de los sirvientes

- ¿Hay llaves? –pregunto Meiling

- Las que había nos las pidió el señor cuando llego señora –contesto el sirviente

- ¿Necesita algo más? –pregunto otro sirviente

- No gracias –dijo Meiling termino de cenar y se fue a su recamara

Meiling solo veía a su alrededor, todo lo había elegido ella a su gusto, cuando le preguntaba a Syaoran algo él le decía que quería que fuera la casa de sus sueños, así que él no iba a intervenir.

La casa de sus sueños… ahora era la saca de sus pesadillas… ¿Qué había hecho?

Al otro día se levantó, se bañó, y cuando fue a desayunar y pregunto por el señor le informaron que ya se había ido.

¿Qué había hecho?

¿Qué vida le esperaba?

Para que hacerle al cuento ella solita se había buscado eso porque si efectivamente Syaoran le había dicho muchas veces que él no la quería, que a él no le gustaba, pero ella siempre pensó que si se casaban ella iba a hacer que Syaoran la quisiera y ahora tenía lo que se merecía.

Tomo sus lentes se los puso, ya no los necesitaba cómo cuando estaban "supuestamente de luna de miel" que lloraba todo el tiempo, ahora ya no lloraba, aunque de vez en cuando se le escurría alguna lágrima.

Pero todo eso se lo había buscado ella sola.

Llego al edificio de donde se controlaban todos los negocios de la familia Li, por más tenía que ver a Syaoran si quería ver a su papá, eran oficinas diferentes, pero estaban en el mismo piso.

Pero cuando paso delante de la oficina de Syaoran está estaba vacía, volvió a ver a la secretaria y está le dijo que había salido a ver a un cliente.

Ella no dijo nada solo suspiro y siguió su camino para ver a su papá.

Al entrar desde luego que su papá la saludo con una gran sonrisa.

- Mi princesa ¿qué tal esta tu vida de casada? –dijo su papá extendiéndole los brazos para abrazarla

Meiling corrió a los brazos de su papá y se soltó a llorar

- Princesa ¿qué te pasa? –papá

- Nunca debí casarme con Syaoran papá –Meiling sollozando en los brazos de su padre

- ¿Qué paso? –papá

- Syaoran no me quiere –lloraba Meiling

- Pero si se casó con tigo –dijo el papá

- Porque lo obligamos –dijo Meiling llorando más fuerte

- Pero si tú siempre decías que te ibas a casar con él –dijo su papá

- Si… ese fue mi error… yo siempre lo dije, y él me decía que no me quería… que estaba buscando a una mujer muy especial –Meiling

- ¿Pero cómo se atreve a engañarte? –papá

- No existe esa mujer… él solo dice que la está buscando… pero esa mujer no existe –Meiling seguía llorando

- Pero estas tú –dijo su papá

- Papá… Syaoran no me ha ni siquiera besado en la boca... desde luego no me ha abrazado y no hemos dormido en el mismo cuarto –dijo Meiling

- ¿Cómo? –dijo el papá sorprendido

- Lo que escuchaste… prácticamente solo estuvimos juntos en el carro porque fue como nos fuimos y nos regresamos… pero prácticamente cuando entro en algún lugar donde esta él, él se sale… no quiere estar en el mismo lugar en donde yo estoy –dijo Meiling algo más calmada

- Pero su casa… ahí tienen que estar juntos –dijo el papá

- No papá… en el sótano hay un pequeño departamento… miniatura si quieres llamarlo así… pues se fue a ese lugar, y no dejo llaves para que nadie entre… y me dijo que él se va a quedar ahí mientras estemos casados –dijo Meiling

- ¿Cómo? –pregunto sorprendido el papá

- Lo que escuchaste… no me quiere a su lado –dijo con un gran suspiro Meiling ya dejando de llorar

- Pero princesa… ahorita mismo hablo con él –dijo el papá molesto

- Para que papá… él no me quiere a su lado… y hagamos lo que hagamos él no me amara… quizás lo fuerces a que encargue un bebé… pero ¿para qué? Para que sufra viendo que sus padres no se quieren –dijo Meiling

- ¿Entonces qué quieres? –pregunto el papá

- Supongo que el divorcio –dijo Meiling con un gran suspiro de resignación

- ¿Dices que no te ha tocado? –pregunto su papá

- No –contesto Meiling

- No te preocupes tesoro… el matrimonio solo se tiene que anular –dijo su papá

- ¿Anular? –pregunto Meiling

- Si amor… si encuentras a un hombre especial… seguro se querrá casar con tigo… por el civil y la iglesia… y cómo no ha habido nada entre ustedes, el matrimonio se anula y nunca se han casado ninguno de los dos –dijo su papá

- Eso estaría bien –sonrió Meiling

Y así ese mismo día se anularon los dos matrimonios.

A decir verdad a Syaoran hasta la tarde se le acerco Meiling.

Cuando la vio se quedó estático no sabía qué hacer.

- Discúlpame por obligarte a hacer algo que no querías… toma –dijo Meiling entregándole unos documentos

- ¿Y esto que es? –pregunto Syaoran

- Son los documentos de la anulación… no hubo problemas para anular los matrimonios –dijo Meiling con un gran suspiro

Syaoran veía los documentos y no lo podía creer, habían anulado los matrimonios, del civil y de la iglesia.

- Yo ya recogí mis pertenencias… ¿no sé si te quieras quedar con la casa? –pregunto Meiling

- No… yo no quiero la casa… quédatela tú –dijo Syaoran

- Qué se ponga a la venta –dijo Meiling

- Que se venda –dijo Syaoran

- ¿Tienes a dónde ir? –pregunto Meiling

- Si… mi departamento donde vivía –dijo Syaoran

- ¿No te deshiciste de él? –pregunto Meiling

- No –contesto Syaoran

- ¿Y no lo rentaste? –volvió a preguntar Meiling

- No… en la primera oportunidad que pudiera… iba a regresar –dijo Syaoran

- Bueno ya tienes tu oportunidad… perdón por todo lo que te complique la vida –dijo Meiling con una pequeña sonrisa

Y dándose la vuelta empezó a salir del despacho de Syaoran

- Meiling –dijo Syaoran

- ¿Si? –pregunto Meiling

- Discúlpame por no ser esa persona que te va a amar con todo su corazón –dijo Syaoran abrazando a Meiling

- ¿Cómo es ella? –pregunto Meiling

- No tengo ni idea… pero estoy seguro que el día que la vea voy a saber que es ella –sonrió Syaoran

- No tienes ni idea como es… ¿y te estas guardando para ella? –dijo sorprendida Meiling

- El día que te encuentres con ese hombre especial para ti Meiling vas a saber lo que yo estoy buscando –dijo Syaoran

Y así terminaron en paz su supuesta relación.

Meiling estaba buscando una fiesta a la que la habían invitado unas amigas para sacarla de la depresión en la cual se encontraba después de todo lo de la boda y la anulación.

Syaoran había salido de viaje para tratar de acallar todos los rumores que corrían, pero a pesar que ella también se había ido un tiempo de vacaciones con sus papás, y ya había pasado como 6 meses de todo, se seguía sintiendo mal.

Sus amigas le habían insistido mucho en que fuera a esa fiesta, iba a ver mucha gente nueva que le querían presentar para animarla.

Le habían insistido en que la pasaban a recoger, pero ella dijo que llegaba sola.

Pero ahora no sabía si había sido buena idea ir ella sola, no se acordaba si le habían dicho que era la calle dos la casa tres, o la calle tres la casa dos.

Bueno iba a empezar a buscar una fiestas… que tantas posibilidades había de que hubiera dos fiestas en el mismo día.

Y así entro en la fiesta de la calle uno numero dos y bueno sus amigas le dijeron que casi no iba a conocer a nadie y la verdad no veía a nadie conocido.

Se quitó el saco y su bolsa y la dejo con una persona encargada de recibir a los invitados, ella entro estaba buscando ver a sus amigas cuando vio a un mesero que llevaba algunas bebidas y ella tomo una y le iba a dar un trago cuando…

Alguien se la quito de la mano.

Touya estaba enojado por aceptar la invitación de sus amigos… si sabía que tenía que ir a diferentes reuniones si quería encontrar a esa persona especial que estaba buscando, aunque no reconocía a nadie, había mucha gente pero no veía por ningún lado a sus amigos, o sus esposas.

¿Si era esta la dirección correcta?

Estaba metiendo la mano en la bolsa del pantalón para ver si esa era la dirección que le habían dado, cuando de repente a lo lejos vio a una chica que le llamo la atención.

Era la mujer más encantadora que había visto en su vida.

Pero que imprudencia estaba haciendo… como agarra un vaso de bebida sin ver como la sirven. Sin más ni más fue a quitarle la bebida antes de que la fuera a tomar.

- Nunca te atrevas a tomar algo que no has visto cómo lo sirven –dijo Touya quitándole el vaso de bebida a Meiling

- ¿Cómo? –pregunto sorprendida Meiling

- ¿No te han enseñado tus padres que nunca debes tomar una bebida que no veas cómo la destapan y la sirven? –dijo Touya jalando a Meiling para sacarla del lugar

- Si… y también me han dicho que no hable con extraños –dijo Meiling jalando su mano para soltarse

Pero Touya no la soltó, la puso delante del encargado de recoger los sacos y pidió sus cosas

- ¿Qué estás haciendo? –pregunto Meiling

- Está no es la fiesta a la que me invitaron –dijo Touya

- Pero a mi si me invitaron –protesto Meiling

- ¿Hay alguien que le tengas que avisar de que te vas con migo? –Touya

- Las estaba buscando –dijo Meiling

- O sea que ¿ni si quiera estabas segura de que este es el lugar en donde estas invitada y ya habías aceptado una bebida? –pregunto Touya tomando las cosas que le entregaban a Meiling para sacarla del lugar

- Oye… ¿A dónde me llevas? –protesto Meiling

- Me vas a creer loco… pero sabes… te he estado buscando por años –dijo Touya

- ¿Me has estado buscando por años? –pregunto sorprendida Meiling

Acordándose de lo que Syaoran le decía, que estaba buscando a una mujer especial. Y esté señor le decía que ella era esa mujer especial que había estado buscando por quien sabe cuántos años.

- Si… es una locura… pero yo sabía que en el momento que viera a esa mujer especial para mí la iba a reconocer en el momento de verla… y tú eres esa mujer para mi –Touya

Meiling estaba más que sorprendida, no sabía que creer, así como Syaoran estaba buscando a una mujer especial para él, este señor estaba buscando una mujer especial para él.

Y lo más sorprendente era que esa mujer era ella.

Ella era la mujer especial que este señor estaba buscando.

Meiling se empezó a sentir extraña, pero de repente sonrió, ella era la mujer especial que estaba buscando este señor, no lo podía creer.

Ella era especial para alguien.

- Disculpa… mi nombre es Touya Kinomoto ¿Cuál es tu nombre? –dijo Touya que desde luego iba ya caminando con Meiling de la mano

Meiling se le quedo viendo a sus manos entrelazadas, o sea Syaoran nunca la había tomado tanto tiempo de la mano, se sentía feliz.

- Meiling Li –contesto Meiling sonriendo

Para no hacer tan larga ya la historia, Touya y Meiling se casaron vivieron felices y tuvieron hijo.

Meiling no podía creer que algún día llegara a ser tan feliz.

Aunque sentía algo de lastima por su primo Syaoran, pues nunca se llegó a casar.

Ella a veces le preguntaba si ya había encontrado a esa mujer especial para él, a lo que le contestaba que no… y que seguía buscándola, si su esposo Touya la había encontrado a ella él podía encontrar a la que iba a ser su mujer especial.

Hasta que Syaoran murió de grande, nunca logro encontrar a esa mujer especial para él.

Pero cual fue la sorpresa de Syaoran que al morir, en el cielo, lo estaba esperando una mujer preciosa.

- Mi amor, te he estado esperando –dijo Sakura con una gran sonrisa

- Tu eres la mujer que he buscado toda mi vida –dijo Syaoran

- Si mi amor… lo que pasa es que solo tenemos seis oportunidades de vivir, pero yo viví una vida antes que tu… y por eso en esta vida ya no se me permitió vivir –dijo Sakura

- Y por eso por más que te busque nunca te encontré –sonrió Syaoran

- No –contesto Sakura

- ¿Y Touya y Meiling? –pregunto Syaoran

- A ellos si les tocó vivir la misma vida en todas las ocasiones, y siempre han sido pareja –dijo Sakura

Syaoran se acercó a Sakura y con un fuerte abrazo y un gran beso de Sakura y Syaoran terminamos con esta historia.

Fin de está historia, y fin de las historias.

De donde se me ocurrió está historia, hace cómo veinte años, cuando tome un curso de computación, un día que llegamos a clases, un compañero que estaba por casarse nos contó algo raro que le paso.

Nos dijo que soñó que una mujer le decía en donde había una llave que abría un cofre en donde había una carta, que se despertó destanteado y que busco la llave, la encontró y fue a buscar el cofre, y que se abrió con esa llave, adentro había una carta.

En la que le decía que todos tenemos oportunidad de vivir seis vidas, pero que ella había vivido una vida antes que él, en sus siguientes vidas, fueron pareja y que ellos dos eran los amores de la vida, pero que a ella no le permitieron vivir esa vida y que sabía que él se iba a volver a casar, pero ella quería que supiera que a pesar que se iba a casar con otra, ella era su amor verdadero.

Y cuando termino de leer la carta se desintegro, así que ni siquiera podía demostrar a nadie lo que le había pasado.

Y de como Meiling y Touya se conocieron y él ya no se separó de ella, lo platicaron en la tele y me gusto.

Así que lo incluí.

Espero les haya gustado esta historia.

Besos a todos.

Dios que todo salga bien.

Amelia Salazar Smeraldtsuki

30 de marzo de 2015 son las 5:39 de la tarde

Hoy cumplimos 30 años de casados mi marido y yo.

Mi hija cumplió 29 años, y terminó su maestría la semana pasada, 24 y 25.

Felicidades mi amor lindo.