"Adueñado."

Por B.B. Asmodeus.


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Fandom: Game Of Thrones/A Song of Ice and Fire.

Parejas/Advertencia: Tyrion Lannister/Oberyn Martell. Slash. Insinuaciones de Jaime Lannister/Brienne of Tarth y Jaime Lannister/Cersei.

Resumen: ¿Un Omega en Celo, suelto por la Capital? Hablaba de peligro seguro. Oberyn tan siquiera quería asegurarse de que medidas justas fueran aplicadas a este tipo de situación—Y no, su interés no tenía nada que ver con el gruñido naciendo en su garganta, o la dureza de sus músculos, preparándose para defender lo que había descubierto primero que nadie…

Rating: Mature. Sexo explícito.

Línea del tiempo: Principios de la 4ta temporada, antes de la Boda Púrpura. He manipulado el tiempo transcurrido entre 4x01 y 4x02. En este fic Tyrion corrió a Shae antes de la boda, y el lapso entre los dos eventos será más prolongado por el bien de la trama.

Nota:

(1.) Historia centrada en un Universo Alfa/Omega/Beta.

(2.) El Mundo Necesita Tyrion/Oberyn. ¡Amo esta pareja, y es triste que no haya nada de ellos!


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"Esta electricidad es tortura entre nosotros,

y es peligroso.

Porque te deseo tanto

pero odio hasta tus tripas

Te deseo tanto

Pero odio hasta tus tripas."

-Daughter ("Landfill").

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3.

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Para cuando Oberyn Martell volvió a delectarlo con su presencia, Tyrion estaba bastante ocupado como para abrir las piernas a su comando.

Peculiarmente, Tyrion sintió su precipitante cercanía, antes de verla manifestarse físicamente, y eso en sí, reforzó la necesidad de Tyrion por investigar lo que era necesario sobre su nueva situación.

"¡Mi Lor—Su Alteza!" Podrick saltó fuera de su piel al ver al Príncipe abrir las puertas de la oficina sin permiso exclusivo. Tyrion escondió su sonrisa con hojas de pergamino. No perdió de vista la satisfacción gatuna de Oberyn, al tomar desprevenido al tímido ratón. El hombre le pidió al escudero por algo de tomar, murmurando algo sobre segundos hijos.

Cuando se giró en dirección de Tyrion, una porción considerable de su diversión se escurrió. "¿Estás… leyendo?"

Tyrion levantó una ceja y parte del tomo en sus manos, en énfasis. "Sí. Libros. ¿Asombrosos, no es así?"

Oberyn aceptó la copa ofrecida de Podrick. Tomó un sorbo, antes de solidificar sus líneas de expresión en agria incomprensión. "Puedo verlo. ¿Por qué?"

"Alguien debería hacerlo, ¿no lo crees? No todo puede ser diversión. Y cuando hablo de diversión, me refiero a lo que tu definición de diversión."

Oberyn hizo un brindis parcial a los aires. "Me estás conociendo."

Tyrion frunció su ceño. Levantó su mirada totalmente, cerrando el tomo delicadamente. "No, no lo estoy haciendo. Ése es mi punto. No te conozco." Le señaló a Podrick dejarlos a solas con un curveo de su mentón hacia la salida. El chico titubeó antes de obedecer, pero obedecer hizo.

"Si quieres conocerme, no me encontrarás en libros." Oberyn tomó asiento en la silla frente a él. Cruzó sus piernas con una naturalidad que le robó el aliento a Tyrion por unos instantes. El sol del nuevo día causaba un resplandor alrededor de la larga silueta, dando un tremendo efecto arrobador. "Por ejemplo: no me gusta este vino."

Tyrion volvió a abrir el libro, justo donde la pluma de águila había marcado la página de su interés. "Lástima. Vino del Rejo es el único que tenemos." No esperó la mano de Oberyn estirándose sobre las páginas, mucho menos la rapidez con la que el Martell se deslizó hacia Tyrion a través de la mesa. Ambas miradas se conectaron, y Tyrion se mantuvo quieto.

Fue un momento de total intriga. Tyrion no tuvo idea de cuál sería la siguiente reacción de la víbora. Haber sido montado por el Alfa, no había hecho diferencia al respecto. Tyrion todavía permanecía incierto, respecto a las intenciones de Oberyn Martell.

La pluma de águila fue acariciada lentamente. Oberyn jugó con ella, antes de disponerse a abrir la boca de nueva cuenta. "Pregúntame lo que quieras saber."

Tyrion tragó saliva. -¿Así de fácil? "¿Te has arrepentido?"

Oberyn ni siquiera parpadeó. "No. ¿Tú?"

Tyrion necesitó de más tiempo. –Tan fácil como el primer día. Su honestidad brutal parece originaria de fábulas. No sé si temerle a tal cualidad, o apreciarla. Tyrion pensó en Shae, y el vacío que debería estar sintiendo en su ausencia, sólo para ser reemplazado por una sensación de contenta saciedad. Pensó en Tywin y en la gran probabilidad de que sería borrado del árbol genealógico, una vez que averiguara lo que Tyrion había hecho en contra del nombre familiar. "…No." Bajó su atención a los dedos olivos de Oberyn. "Pero, ¿qué acaso no es eso, lo más extraño de todo? ¿Qué deberíamos… estar arrepintiéndonos?"

Oberyn abandonó la copa sobre el escritorio. Retiró su mano del pergamino, para recargarse de regreso a la silla. "Quizás." Al ver el mentón de Tyrion abrirse, se adelantó a interrumpirle. "Tú y yo, ya nos conocimos. Años atrás."

La misma sensación que se había tejido en sus sesos, cuando Oberyn Martell había llegado a su comedor la noche anterior, asaltó a Tyrion de nuevo. Una sensación de saber que todo estaba fuera de su control, y de que aun así, todo resultaría bien. "Creo que lo recordaría."

"Lo dudo." Oberyn se encogió de hombros. "En aquél momento, tan sólo eras un bebé."


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En la tarde que había sentido su Celo aproximarse, Tyrion se había carcajeado en el vacío de su oficina. Había sido una sinfonía de futilidad y resentimiento.

Por supuesto.

Claro, que su maldito Celo, habría de escoger este momento para hacer acto de presencia. Por supuesto, que en el momento que Shae fuera despedida de su vida en un barco hacia Pentos, otro montón de mierda le caería encima a Tyrion Lannister.

Los Dioses siempre estaban listos para multiplicar la miseria de sus días. Como si estar casado con la chiquilla Stark, no fuera fuente de suficiente frustración.

Harto, en la cumbre de su desmoralización, Tyrion había aventado todo el contenido de su escritorio al piso. Enfurecido consigo mismo, había regresado a su torre con la cola entre las patas, casi literalmente, y justo cuando había estado por ordenarle a Podrick traer a cualquier Maester que no fuera Pycelle—el rebelde pensamiento se había colado por su mente.

¿Por qué esconder lo que eres en realidad?

Ser un Omega había sido la guinda del pastel de su existencia. Desde el brote de su primer ciclo, Tywin Lannister se había encargado de enterrar aquella característica de su hijo en lo más oscuro y profundo del saber público. Por años, había sido un tema del que no se hablaba en su familia. Ni siquiera Cersei y Jaime estaban enterados de la fiebre que amenazaba por apoderarse de Tyrion cada seis meses. Mucho menos Shae. Siempre el freno para los síntomas más tempranos había estado al alcance de su mano. Desde su primer celo, Tyrion nunca había sido privado de remedios para frenar el Celo antes de que se avalanchara.

Tyrion no podía negar, que algunas ocasiones durante su crecimiento, había pensado en simplemente, dejar que la naturaleza avanzara su curso. Sólo para averiguar, cual era todo el alboroto respecto al estúpido fenómeno.

El temor a la cólera de su padre, sin embargo, siempre había sido el mejor incentivo para hacer lo opuesto. En especial, después de lo sucedido con Tysha.

Pero… ¿ahora?

La obediencia hacia su padre había comenzado a desbaratarse desde el regreso del hombre a Desembarco del Rey. El continuo maltrato emocional—Te hubiera arrojado al océano—se estaba encargando de aniquilar todo respeto sobrante en Tyrion, conforme los días transcurrían. La cordura del Omega había colgado de un hilo, ante la primera marejada de fiebre y locura.

Las expectativas de Tywin Lannister, entonces, no habían pesado en los hombros de Tyrion tanto como lo imaginado.

Al final, la decisión había sido hecha con el mismo impulso temerario que lo había convencido de traer a Shae a la capital. Tyrion había ahuyentado a Podrick desde temprano, por primera vez, aliviado por el santuario de falsos rezos en el que su bella esposa solía esconderse, gran parte del día.

Había aventado la carnada al aire. Había esperado, dejando al vino y al destino, hacerse cargo de lo demás.

Cuando Oberyn Martell había cruzado el umbral, una parte de Tyrion no había asumido sorpresa (tal vez, orgullo, porque por sacar al hombre de los burdeles, Tyrion merecía una medalla). Diminuta había sido la importancia de un simple prostituta en el gran panorama de las cosas, cuando Tyrion había inhalado la esencia de lo que era un verdadero Alfa—su sangre había suspirado en delicia, su corazón había duplicado su ritmo, y su boca se había llenado con saliva.

Su eje había transpirado viscosidad. El Omega en Tyrion había embarnecido.

Había invitado una Víbora Roja a su jardín, y de rodillas, el León había derramado la semilla del peor crimen que podría haber cometido.


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Jadeando debajo del escritorio, Tyrion reconsideró su anterior decisión sobre abrir sus piernas.

Bueno. Técnicamente, no lo había hecho. Tyrion sonrió. Oberyn no había necesitado que las abriera para escurrirse entre ellas.

"No me gustan los mangos." Y aquello labios recibieron los dígitos que el mismo Oberyn había utilizado para partir el coño de Tyrion en dos. Tyrion no pudo despegar su mirada de la obscena reproducción. Oberyn lo tenía atrapado sobre el piso, en una cadena de eventos que Tyrion todavía no comprendía muy bien, pero que le evocaban estimulantes recuerdos de la noche anterior.

¿Qué importaban los cuándo, cómo, o por qué? Después de escuchar tan tétrica anécdota sobre el arraigado odio de su hermana, lo primero que Tyrion había querido hacer había sido olvidar. Olvidar, olvidar, olvidar. Encontrar una forma de detener cualquier tipo de dolor sentimental, con algo mucho, mucho, mucho, mejor.

Oberyn había estado más que dispuesto a ser la distracción.

"¿Oh?" Tyirion balbuceó, una hora después, y media mente fuera de servicio. "¿No te gusta el sabor? ¿Muy dulce?"

"La primera vez que mordí uno tenía seis años, y casi muero." Una cómica mueca reforzó la queja. Los dedos del Príncipe retornaron al centro de tanto jugo, y Tyrion entrecerró sus ojos al sentirse ceder a la presión de aquellas yemas. Nunca, nunca, había experimentado este tipo de placer—Nunca había tenido idea de que sería capaz de experimentarlo, en primer lugar. Aun con su miembro flácido con la más reciente expulsión, el Omega podía sentir un orgasmo comenzar a re-construirse. "Doran dice que sufro… de una fatal incompatibilidad."

"Cuidado, estás contándole a un Lannister secretos peligrosos." Tyrion gimió, contoneando su cintura al control del Alfa y sus torturas.

"Por los Siete Dioses, si llegara a ser aniquilado por uno de ustedes, pediría que fuera por un arma menos… patética."

De repente, Tyrion se disolvió en risas, puesto que imaginar a su padre sosteniendo un mango en plena batalla, fue inevitable. Oberyn encajó sus dedos con más ímpetu, pero una sonrisa acompañante abultó sus pómulos morenos. Cuando la víbora se agachó para morder la mandíbula de Tyrion, las risillas solamente aumentaron. Tyrion se sujetó de la cadena dorada interponiéndose entre los dos. Le haló fuertemente. "Um." Su intento por continuar conversando se vio arruinada por los labios de Oberyn. Tyrion abrió su boca automáticamente, disfrutando de arrebato total con el que la víbora hacía todo. Ambos se tragaron sus mutuos gruñidos y crujidos. Oberyn sabía a pastel de limón y al zumo de uvas que Tyrion había terminado por él. "Ah." Una exhalación pausó su beso para poder respirar. "Odio las piñas."

Oberyn restregó su lengua por las comisuras de la boca de Tyrion, coqueteando al filo de la hoguera. "¿Casi te matan a ti también?"

"No." Tyrion apretó su coño, y comenzó a cabalgar la mano entera del Alfa. "Pero no me gusta… como inflan mi lengua… Oh… ¡Oh!"

Fue el turno de Oberyn para liberar risitas divertidas. "Me estás asfixiando, pequeña criatura."

Tyrion estaba muy ocupado con su cúspide, como para disculparse. Se retorció en la cárcel de la mesa y de su amante, doblándo sus rodillas y estirando su cuello en abandono. Cuando sus ojos se volvieron a abrir, fue el rostro contemplativo del Martell lo que le recibió. "No es justo…" Tyrion jadeó, soltando la cadena. "…que tan fácil me despedazas. Mientras tú, apenas sudas una gota."

Oberyn guardó silencio. Sus labios partidos, sólo dieron calor en su aliento. Cuando los dedos pastosos del hombre salieron de la pelvis del Lannister, Tyrion sintió sangre predominar en su rostro por la vergüenza. ¿Cersei también podría mojarse de esta forma por Jaime? ¿Podría ser algo que tendría en común con su hermana? En tal caso, ¿no sería hilarante?

"Si digo que sí. Si admito que me causas el mismo efecto, Tyrion Lannister…" Oberyn repitió el rito de limpieza, succionando el jugo de león como si fuera algo suculento. Tyrion comenzó a sentirse incómodo con la intensidad en la mirada lóbrega. Sin embargo, el brazo que se encontraba arqueado alrededor de la cabeza del enano, no le permitió voltear su rostro. Tyrion sintió un pulgar rozar su frente. "… esa admisión podría ser un arma aún más mortífera, que cualquier fruta."

"Tienes razón." Y allí estaba el núcleo de la confusión de Tyrion. ¿Cómo podías estar intercalado de manera tan substancial con alguien, de quien no confiabas? "Por supuesto." Humor fue su escudo prioritario. "¿Qué tal la expedición allá abajo? ¿Todavía nada de la cola?"

Oberyn hizo bailar su cadena, cuando negó con su cabeza. Sus mismos dedos aceitados de Omega sujetaron el dije del collar. "Pero, parece que encontré garras bien afiladas."

Tyrion trató de sonreír. "Sin olvidar, mi gran cabeza."

Oberyn tomó una de las manos de Tyrion. La llevó directo a su boca. Con sus dientes, removió el anillo en forma de león de su meñique. Lo escupió a la dirección de sus pies. Tyrion movió sus dedos, cerrando sus párpados al sentirlos humedecidos, calientes. Shae había hecho lo mismo, la última vez que la había tenido enfrente, pero la urgencia por salvarla había sido lo único en la mente de Tyrion.

-Que me salven a mí. Tyrion rogó en vano, relamiendo sus labios. –Que me venden los ojos, me amordacen, y me amarren las piernas, porque no podré detenerme por mi cuenta. Que alguien me brinde de su crueldad para despegarme del enemigo.

Oberyn se trepó sobre Tyrion, manipulando la mano presa a una sola dirección. Abajo-abajo-abajo.

Abajo y remotamente desertado, de cualquier tipo de salvación.


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Fin de Parte III.


NdA: Estoy jalándome los pelos porque escribir POV de Tyrion fue dolorosamente difícil. Prometo más porno, el próximo capítulo. Gracias a Hydra Delphine, leuke, darth tati y Margot Crow por sus reviews :B.