"Adueñado."
Por B.B. Asmodeus.
[+]+[+]
Fandom: Game Of Thrones/A Song of Ice and Fire.
Parejas/Advertencia: Tyrion Lannister/Oberyn Martell. Pre-Jaime Lannister/Brienne of Tarth. Insinuaciones de Jaime/Cersei.
Resumen: ¿Un Omega en Celo, suelto por la Capital? Hablaba de peligro seguro. Oberyn tan siquiera quería asegurarse de que medidas justas fueran aplicadas a este tipo de situación—Y no, su interés no tenía nada que ver con el gruñido naciendo en su garganta, o la dureza de sus músculos, preparándose para defender lo que había descubierto primero que nadie…
Rating: Mature.
Línea del tiempo: Principios de la 4ta temporada, antes de la Boda Púrpura. He manipulado el tiempo transcurrido entre 4x01 y 4x02. En este fic Tyrion corrió a Shae antes de la boda, y el lapso entre los dos eventos será más prolongado por el bien de la trama.
Notas:
(1.) Historia centrada en un Universo Alfa/Omega/Beta.
(2.) El Mundo Necesita Tyrion/Oberyn. ¡Amo esta pareja, y es triste que no haya nada de ellos!
[+]+[+]
"Quiero tu alma, tú quieres la mía
Así que, supongo que solo nos queda denigrarnos mutuamente
una vez más."
-Riz MC ("All of You").
[+]+[+]
4.
[+]+[+]
Cuando Tyrion arribó a desayunar en el balcón reservado para él y Sansa, encontró a su esposa ya en buena compañía.
"¡Buenos días, Lord Tyrion!" Ellaria Sand aclamó con aquel acento extranjero tan parecido al de Oberyn. Sus ojos maquillados de negro y dorado, chispearon como dos estrellas. El cuerpo de Tyrion frenó en seco, al reconocerla. Su estómago dio un giro poco agradable. Podrick colapsó a sus espaldas, pero tuvo una mejor recuperación que la de su Señor.
"Buenos días, Ladies." Al pluralizar el título, Sand hizo una mueca, pero dejó el desliz de lengua pasar. Tyrion notó que el escote de su vestido era menos pronunciado esta mañana, gracias a los Dioses. Los ojos de Sansa habían botado fuera de sus orbitas, la última vez que se habían encontrado con la pareja de dornienses. Debido al calor del día, Sand había optado por aun menos que dos triángulos de seda sobre sus pechos.
"Espero no le moleste mi visita. No tengo a nadie decente con quien conversar en la Fortaleza Roja respecto a la literatura de Dorne. Lady Sansa expresó un interés por el tema, el otro día que nos encontramos por los jardines, ¿recuerda? Supuse que sería divertido sorprenderla con una visita. Se nota que su esposa se muere de aburrimiento en este castillo apestoso a atún." La mujer sonrió en dirección de Sansa, rizos de chocolate contrastando con la nieve, que su esposa vestía de piel. Tyrion no identificó más emoción de la acostumbrada en el rostro de Sansa. Cuando la joven pelirroja conectó sus miradas, aquellas irises celestes le transmitieron desconfianza.
Sansa no se creía la excusa de la paramore, y mucho menos Tyrion.
"No hay problema." Tyrion plasmó una sonrisa, reanudando su trayectoria. Tomó asiento al flanco izquierdo de su esposa, quedando cara a cara con la invitada. "Estoy contento que mi esposa forje más amistades." Desde su propia boda, Tyrion había notado una distancia entre Sansa y Margaery Tyrell. Le dejaba un mal sabor de boca ver a Sansa tan solitaria. Ahora que Shae no estaría a su servicio, Tyrion temía que la chica fuera a desaparecer entre la niebla de la noche, indistinguible y fantasmagórica. Tyrion aclaró su garganta. Brevemente, tomó la mano de Sansa en un apretón. Sansa sólo le dedicó una mirada fugaz. Tyrion le soltó suavemente. "¿Me puedo atrever a preguntar si el Príncipe estará acompañándonos también?"
Ellaria metió su dedo justo en medio del pastelillo que la doncella colocó frente a ella. Lamió el betún en una similitud a lo que Oberyn había realizado con otros ingredientes menos dulces, que Tyrion tuvo que apartar la vista de inmediato. "Mmm. Me temo que Oberyn no es fanático de levantarse temprano."
Tyrion se tragó la risa delirante que quiso brotar de su garganta. -Lo sé. Sé que no lo es. Sé que se desveló con su boca en mi coño. "Que desafortunado." Podrick le colocó el primer platillo. Tyrion peleó contra el impulso de devorarlo lo más rápido posible, con tal de tener su boca ocupada. Sin embargo, se ocupó de la doncella bajo su vigilia, en primera. "Querida, ¿todavía sigues sin apetito?" El plato de Sansa permanecía casi lleno.
"No la culpo. Los huevos fritos están demasiado gelatinosos." Ellaria había limpiado de betún el pastelillo, y ahora lo desmoronaba a pedazos con sus finos dígitos. "El jugo de frambuesa está delicioso, en cambio. Pruebe una copa, mi Lady."
Sansa, más por educación que por otra cosa, aceptó el trago que Ellaria le sirvió. Hasta dio más de tres probadas. Por un momento, Tyrion sintió agradecimiento hacia la Sand.
"Le contaba a su esposa un poco acerca de cómo las raíces del Antiguo Orden de Jerarquización vienen de la cultura Lysena."
Tyrion rayó su plato de porcelana con el tenedor. "No creo que mi esposa se beneficie mucho de escuchar sobre el tema de Alfas y Omegas, al ella misma ser una Beta."
Poco esperaba Tyrion, que fuera Sansa la que se animaría a enfrentarlo. "Ella me dice que el Príncipe Oberyn es uno de ellos."
"Sí." Tyrion apretó más el tenedor. "Todo Westeros lo sabe. Lord Oberyn nunca ha escondido su estatus de Alfa. Unos podrían teorizar que de allí viene su naturaleza aventurera." Y esa fue la forma elegante de decir que dormir con la mitad de Westeros todavía no podía saciar a Oberyn Martell.
Ellaria sacudió sus manos de migajas. Después, acomodó sus brazos en los costados de la silla. Estaba sonriendo, pero con colmillo. Tyrion la comparó a una loba, totalmente fuera de la categoría de reptiles. "Si esa teoría es aplicable de manera general, lo mismo podría decirse de mí. ¿Y para qué negarlo? Gran parte de aquellos cuentos, son ciertos. El mundo simplemente no es suficiente para nosotros."
"¿Nosotros?" Sansa curveó su rostro hacia la mujer, dándole voz a lo que Tyrion pensó.
La mujer de piel de arena, los dejó cocerse en su incertidumbre unos crueles minutos más, antes de continuar. "Nuestra naturaleza suele ser poco comprendida." Cuando Ellaria asintió con su mentón, un brillo embrujador se reflejó en sus ojos pardos. "Ser una Alfa conlleva una reputación llena de contradicciones. La mayoría piensa que por ser Alfas, somos indestructibles. Inmunes a los dolores cotidianos, así como resilientes ante el tiempo. Piensan que todo podemos enfrentar. Nos comparan a la fortaleza pura…"
Tyrion estaba congelado, la porción de salchicha colgando a medio camino de su boca. No podía creer lo que estaba escuchando.
"…No saben que detrás de nuestras costillas, late un corazón con las mismas necesidades—No, miento." La sonrisa de Ellaria se amansó a un aura solemne. "Nuestras necesidades son el triple de exigentes que la norma, puesto que sí un Alfa es raro, aún más un verdadero Omega. Hay una razón por las que existen dos eslabones, Lady Sansa: para estar juntos. Intercalados." Con el tajo de una daga, su mirada buscó la de Tyrion. Se sintió como una apuñalada. "Es algo precioso, encontrar a tu mitad. Algo que nunca se volverá a repetir en tu vida. Si eres un Alfa y encuentras a tu Omega, encontrarás paz."
-Lo sabe. Tyrion bajó el tenedor, frío hasta los dedos de sus pies. -Lo sabe todo.
Sansa mostró un interés por el peor tema que se pudo haber escogido. "¿Y si nunca lo encuentra? ¿Qué pasa con ese o esa Alfa?"
Ellaria volvió a sonreír. "Resiliencia, ¿recuerdas? Una Alfa se adapta. Aceptas lo más cercano a tu perfección: alguien que comprenda tu soledad mejor que cualquiera."
-Así que, ¿por eso estos dos se han acoplado? ¿Dos Alfas consolándose por la ausencia de un Omega? Parecía una explicación demasiado inocente. Sin embargo, los dornienses ya habían demostrado su tendencia de irse al grano. Tal vez, la verdad solía ser la explicación más simple, en algunas ocasiones. "No sabía que dos Alfas podían procrear."
Como si no hubiera puesto el mundo de Tyrion de cabeza, la Sand se encogió de hombros puntiagudos. Con una fina hoja de queso enrollada camino a sus labios, Ellaria le guiñó un ojo. "Ni nosotros tampoco. Cuando pequeña Elia fue concebida, nadie estuvo más sorprendido que nosotros dos."
-Oberyn no sabe de paz. Tyrion tragó salchicha de mala gana, sintiendo arder la mordida de su hombro. –Me ha Tomado, y aun así, poco ha cambiado. Todo lo que él quiere es venganza. ¿Acaso hasta en esto, Tyrion estaba destinado a fallar? ¿No podía ser un Omega normal?
Oberyn era obstinado, un busca pleitos. Estaba medio loco…
…y sus caricias eran lo más dulce que Tyrion había sentido sobre su piel. Oberyn Martell era un extraño, y al mismo tiempo, Tyrion sabía que lo conocía. Sus cuerpos se conocían. Cuando estaban unidos carnalmente, la sangre de Tyrion corría por las venas del Príncipe, y viceversa. No confiaban en ellos mismos, y aun así, cuando los brazos del Martell lo envolvían en breve receso, la intimidad estaba allí. Había una conexión entre los dos, natural. Innegable.
Desafortunadamente, aparte de follar sin indiscriminación, ninguno de los dos sabía qué hacer con esa conexión.
[+]+[+]
Tyrion no había salido de su torre los últimos tres días, debido a lo sucedido con su Celo. No había hablado con Bronn—vaya guardaespaldas—pero extrañaba a su hermano. Eso, más que sus temores de cruzar caminos con su padre, fue lo que lo alentó a caminar en dirección de la torre donde la Guardia Real se hospedaban. Necesitaba claridad, control de sí mismo, y aunque Jaime rechazaría la noción de emborracharse, Tyrion tan siquiera podría confiar en él para que lo mantuviera a salvo. Mandando a Podrick en busca de Bronn, Tyrion se encontró a solas, para hacer lo que le diera la gana.
Tantos escalones a la hora de bajar, le recordó de sus arduas actividades y sus dolorosas consecuencias. Tendría que pedir algún ungüento para sus músculos resentidos, después de todo. Ya que iba en camino a Jaime, consideró pedirle prestado su más reciente adquisición, Qyburn, con tal de no poner su bienestar en las manos de Pycelle.
En contra de sus expectativas, Varys no salió de las sombras con algún asedio sobre su ausencia. Tyrion viajó por la Fortaleza Roja tranquilamente, cruzando hacia la Torre de Espadas Blancas.
Lo último que había estado esperando al doblar hacia la habitación de Jaime, fue ser tirado al suelo de un solo rebote.
"¡Oh, mi lord, lo siento!"
Tyrion sobó su cabeza. Al reconocer las risas de su hermano no muy lejos, el Enano rodó sus ojos.
Y éstos casi se quedan pegados, al levantar su cara y conocer la razón de su caída.
"Usted debe ser, Lady Brienne." Por los Siete Infiernos, aparte de Montañas, se podrían encontrar Colinas Nevadas por la Capital. El Invierno sí, que estaba cerca.
Jaime se asomó por detrás del cuerpo de la mujer. "Vaya, ustedes dos sí que son toda una vista juntos."
Tyrion podía imaginarlo. El Enano y la Gigante.
Lady Brienne se mostró indecisa entre ayudar a levantarlo, y temer ofenderlo. Tyrion decidió actuar por sí mismo, nunca perdiendo vista de la enorme criatura que tenía enfrente. ¿Con que esta dama era la responsable de traer a su hermano con vida? Tyrion se inclinó de acuerdo a la etiqueta. "Mi Lady. Es un honor por fin conocerla. No entiendo por qué mi hermano no nos había presentado antes."
Las mejillas de Lady Brienne se llenaron de rubor natural. "No soy una Dama."
-Pero sí una Alfa. Tyrion lo supo con la certeza de una aspiración. Pareció ser que después de ser expuesto a tantos de su clase, la nariz de Tyrion estaba aprendiendo a distinguirlos. Fue emocionante averiguarlo. "Aun así. Gracias." Al ver a Jaime hacer muecas por detrás de Brienne, Tyrion agitó su cabeza. "Conozco a mi hermano. Sé que la tentación de tirarlo al rio y dar la misión por terminaba, debió de haber sido una fuerte tentación durante su odisea hacia Desembarco del Rey."
Algo de la rigidez en los hombros rectos de la descomunal mujer, se ablandó considerablemente. Brienne de Tarth asintió con formalidad. "Algunas ocasiones." Su voz era tan maciza como su estatura. Con aquellos cabellos platinados, hasta podría pasar por una Lannister—No.
En segunda inspección, Lady Brienne era totalmente anti-Cersei.
"Estoy parado justo aquí." Jaime alzó sus cejas. "¿Y así me preguntas por qué no quería presentarlos, querido hermanito?"
"Peor aún, ahora me deberán una cena. Quiero escuchar todo sobre sus aventuras. Cada detalle." Le guiñó el ojo a Lady Brienne, pero la chica no se mostró cómoda, o entusiasmada con la noción. "Si prefiere que mi hermano no asista, está bien por mí—"
"¿A eso viniste? ¿A excluirme de mis propias fiestas de bienvenida?"
Tyrion colocó sus manos en su cintura. Resopló por su nariz. ¿Qué había sido del hombre que había lloriqueado por vino derramado del otro día? Las prácticas con Bronn estaban sirviendo de algo, al parecer. "¿Fiesta de bienvenida? Alguien está en necesidad de atención, por lo que veo. Dije cena, glotón."
Jaime tenía su boca bien abierta para agregar más opiniones irreverentes, pero Lady Brienne le robó el momentum. "¿Cuándo?"
Tyrion sonrió. "¿Qué tal mañana por la noche? Si lo prefiere, puedo mandar a mi escudero Ser Podrick a recogerla."
"No será necesario." Jaime suspiró, aceptado la derrota a los caprichos de tu hermano. "Yo pasaré por Brienne, y llegaremos juntos a tu estúpida cena. ¿Feliz?"
"Inmensamente." Tyrion se dirigió—corrección—estiró su cuello hacia las intimidantes alturas, en búsqueda de los ojos más azules de que había visto en su vida. Brienne de Tarth inclinó su mentón.
"Ahí estaré, Lord Tyrion." Lady Brienne intercambió una última mirada con Jaime, antes de deslizarse entre ambos Leones.
Tyrion siguió la enorme figura, hasta que ésta desapareció en los escalones de la torre. Cuando giró hacia Jaime, descubrió que su hermano estaba haciendo lo mismo. "No puedes dejar que Cersei se le acerque."
Jaime tragó saliva. Sus ojos regresaron a Tyrion. "Lo sé."
Tyrion frunció su ceño. "…O tal vez, deberías dejarlas. Lady Brienne indica que puede cuidarse sola."
"No ante Cersei." Fue refrescante escuchar la admisión de parte de Jaime. Tyrion estuvo tentado a limpiarse las orejas con sus dedos, para verificar que sus témpanos estuvieran funcionando correctamente. "Una espada es inútil ante nuestra dulce hermana. Y es la única arma que Brienne sabe manejar… es demasiado inocente para sus juegos."
"Inocencia. Eso no dura en un lugar como este."
Jaime volvió a suspirar. "Lo sé."
-Apestas a ella, Jaime. Tyrion reconoció la fragancia de mar salado cubriendo la dorada armadura y la piel bronceada. Quería averiguar la razón de ello. Quería saber cómo Lady Brienne había logrado penetrar los escudos de alguien como Jaime. "Tengo una propuesta para mejorar nuestros ánimos."
Porque Jaime lo conocía mejor que todos, solamente giró sus ojos. "Aquí no. Demasiados ojos y pajaritos."
-Perfecto, todos esos escalones para nada. Tyrion masajeó su frente.
"De vuelta a mi torre, entonces." Suspiró. "Aunque primero, necesito pedirte una favor muy personal…"
[+]+[+]
Fin de Parte IV.
[+]+[+]
NdA: Pues, yo aquí, experimentando. Y no hubo porno D: No sé si me gustó como resultó este capítulo, pero me moría por introducir a Jaime/Brienne. Además, Ellaria Sand haciendo de las suyas siempre será divertido. Por sí no quedo claro antes, Jaime es Beta en este fic, y trataré la naturaleza de Cersei más adelante (otro personaje que me intimida). Gracias de nuevo a Hydra Delphine, y Margot Crow por sus reviews. Doble actualización en un mismo día, ¡yay!
