"Adueñado."
Por B.B. Asmodeus.
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Fandom: Game Of Thrones/A Song of Ice and Fire.
Parejas/Advertencia: Tyrion Lannister/Oberyn Martell. Pre-Jaime Lannister/Brienne of Tarth. Insinuaciones de Jaime/Cersei y Ellaria/Oberyn.
Resumen: ¿Un Omega en Celo, suelto por la Capital? Hablaba de peligro seguro. Oberyn tan siquiera quería asegurarse de que medidas justas fueran aplicadas a este tipo de situación—Y no, su interés no tenía nada que ver con el gruñido naciendo en su garganta, o la dureza de sus músculos, preparándose para defender lo que había descubierto primero que nadie…
Rating: Mature.
Línea del tiempo: Principios de la 4ta temporada, antes de la Boda Púrpura. He manipulado el tiempo transcurrido entre 4x01 y 4x02. En este fic Tyrion corrió a Shae antes de la boda, y el lapso entre los dos eventos será más prolongado por el bien de la trama.
Notas:
(1.) Historia centrada en un Universo Alfa/Omega/Beta.
(2.) El Mundo Necesita Tyrion/Oberyn. ¡Amo esta pareja, y es triste que no haya nada de ellos!
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"No sé dónde acomodarte
No sé, de qué color pintarte
No sé muy bien, qué nombre darte
si te veo por la calle."
-Julieta Venegas ("Pa'Bailar.").
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5.
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Oberyn no era una persona paciente.
No le veía sentido al aguarde, cuando uno podía tomar la iniciativa. No había razón para eludir a tu enemigo, cuando temerle era solamente darle control sobre tu persona. Tener secretos a veces era necesario, más no una costumbre frecuentemente practicada por Oberyn. Prefería romper el molde con la verdad como su arma de elección. La honestidad solía infligir más dolor, al final de todo. Mentir era un refugio, y Oberyn no estaba aquí para ofrecer asilo.
Con sus dientes retirando la cabeza de león del meñique de su amante, lo había decidido: No esperaría a que la sentencia llegara a ellos primero. No empoderaría a Tywin Lannister, más de lo que ya estaba. Preferiría escupirle en la cara, en similar belleza que cuando había escupido la joya de oro a sus pies.
La siguiente mañana, el llamado a la Torre de la Mano no pudo haber venido en mejor momento.
Cuando Oberyn entró a la oficina correspondiente, estaba vacía de miembros del Consejo. La junta todavía no comenzaba, a pesar de lo tarde que Oberyn se había levantado. Las sombras se mezclaban con los pocos cortes de sol de los ventanales. Oberyn sintió frío, y lo odió.
Escribiendo en su escritorio, únicamente Lord Tywin habitaba la vieja cueva.
A tres pasos dentro de la oficina, sin embargo, la pluma de la Mano se detuvo en el amarre de sus dedos. Sus huecos nasales se expandieron en honda inspección. Feromonas fueron reconocidas. Las arrugas de su entrecejo se pronunciaron aún más.
El mensaje fue recibido. De Alfa a Alfa.
Oberyn acarreaba el sabor de los besos de Tyrion en su paladar, y los rastros de su sudor mezclados en sus propios poros. Los vistió como el mejor escudo: ligeros en impresión, pero mortales en significado. Oberyn se concentró en el recuerdo de los gemidos de su Omega, en sus dulces suspiros cuando había sido llenado en las últimas dos ocasiones…
Y fue aquella esencia encapsulada, la que se mandó al ambiente, cargada de primitivo apetito.
Tywin interrumpió su aburrida tarea para reincorporarse en la seguridad de su territorio. El silencio creciendo entre Víbora y León se expandió, por un momento que se sintió eterno. Oberyn se tomó su tiempo en acercarse al escritorio. Rodeó la mesa de juntas con ritmo perezoso, provocativo. Arrogante.
El rechinado de la silla siendo empujada, acompañó la oración, que marcaría una nueva Era: "¿Cuando?"
Oberyn sonrió. "¿Importa el cuándo? Está hecho."
El León jadeó. Sus puños se retorcieron sobre el macizo ocre. "No puede ser. Es un error."
"No lo es." Oberyn fue todo lo contrario a la veloz irritabilidad manifestándose en el León Mayor. Estaba emocionado, alegre. Del mejor de los humores. La Víbora extrajo la silla que le otorgaría mejor panorama, y plantó su trasero con goce. Había planeado este momento, y se dedicaría a disfrutarlo. "Su hijo menor es un Omega, Lord Tywin. Podrá haberlo tenido escondido con miles de capas rojas. Podrá haberlo disfrazado con rumores, y represión. Pero, no hay velo en la faz de esta podrida ciudad que hubiera podido esconderlo de mí para siempre. Tarde o temprano, hubiera averiguado su naturaleza." Picoteó su propia nariz, sólo para ver encender a Tywin con más fulgor. "Quizás, si hubiera escogido ofrecerlo desde bebé a nuestra madre, todo hubiera sido más fácil para todos. Bajo aquellas circunstancias, no se hubiera tomado el Enano como un insulto. Nos hubiéramos encargado de él propiamente, y usted se hubiera librado de tan sombrío peso."
La quijada del Señor Mano dio una serie de tronadas, antes de relajarse lo suficiente para hablar. "Tyrion es un Lannister. Y no había otro lugar donde perteneciera más que en Lannisport."
"¿Incluso después de saber esto?" Oberyn alzó una ceja. "¿Qué uso le puede tener? Nunca será su heredero. Todo lo que ha hecho con él es intentar sepultarlo."
"Con justa razón." El hombre caminó hacia la ventana situada a la izquierda del escritorio, indudablemente necesitando aire fresco para no ahogarse con su propia saliva. La luminiscencia de la mañana no hizo nada para ahuyentar las sombras tenebrosas enmarcando su rostro. Desde su asiento, Oberyn juró poder escuchar los engranes funcionar en la cabeza de la Mano, pensando, tramando, ideando. "Tyrion está casado legítimamente con Lady Sansa."
Primer intento.
"Mmm." Oberyn respiró hondo. Las feromonas del Alfa Mayor contraponiéndolo demandaban sumisión, pero lo único que recibieron fue una oleada de repudio. Ningún Alfa tenía el derecho de pedirle sumisión a otro de su clase. "Puede que usted se crea la excepción a la mayoría de las leyes, Lord Tywin. Puede que crea que está por sobre encima de ellas." En un parpadeo, Oberyn dejó los jugueteos, dejó el baile y el suspenso. Un gruñido centelleó de su garganta. "Pero, no de esta. Las bendiciones del Padre y de la Madre valen nada. El matrimonio entre la loba y Tyrion Lannister, dejó de ser válido en el momento que le otorgué mi mordida a su hijo. Estamos respaldados por la Ley de Alfa y Omega, más antigua que el tiempo mismo. Ni siquiera usted puede negarla."
Una de las grandes ventajas de comunicarse con otro Alfa, era que su forma de lenguaje no necesitaba complots para verificar la veracidad. Oberyn estaba Enlazado con Tyrion, y sus esencias fusionadas lo comprobaban.
Justo en ese momento, Varys y Mace Tyrelle escogieron llegar al corazón de la Torre. Apenas dieron un paso en el umbral, cuando el comando de "¡Ahora no!" de Lord Tywin, los hizo darse la media vuelta, de regreso por donde había venido.
Oberyn inspeccionó sus cutículas. "No planeé que esto sucediera. Me imagino que tampoco Tyrion. Es la especialidad de los Celos, causar caos e impredecibles situaciones."
"Eso no le impedirá a Dorne aprovecharse de esta oportunidad, ¿no es así? Si lo que dice es verdad, Príncipe Oberyn, poco me sirve que Tyrion esté casado con la heredera de Invernalia. Nunca concebirán un hijo."
-Aprovechar la oportunidad. Fue claro, entonces, que para Lord Tywin, la unión de Alfa y Omega se reduciría a la vieja retribución que yacía pendiente entre sus Casas. Oberyn sintió asco. Después, desconcierto, al reconocer el asco en primer lugar. "No. Ya no. Cualquier concepción será a mi favor, no al de la chiquilla."
Tywin resopló por su nariz de halcón. "No lo tomaría como un hecho. Muy probablemente, Tyrion no será capaz de empollar ningún huevo. Mucho menos uno de víbora."
Con ese tipo de reto, Oberyn tenía que alargar su sonrisa. "Ya lo veremos. No nos detendrá de seguir intentándolo, de todas formas."
De tiñe rojo a purpura, la tez de la Mano sufrió una serie de transformaciones que culminaron en granito puro. Duro, así como indescifrable, granito. "Hablaré con Tyrion del asunto yo mismo."
El golpe a la mesa fue tan súbito que hasta la Mano peló los ojos. Oberyn no se percató de que el impacto había surgido de su mismo puño hasta sentir el dolor secundario correr por sus dedos. -¿Para amenazarlo? ¿Para intimidarlo? "No hará nada del estilo. Si yo no lo creo prudente, mi Omega nunca estará a solas con usted por el resto de su vida."
Entonces, el tan esperado estallido brilló más potentemente que cualquier fuego de valyrio. Tywin Lannister se precipitó en dirección de la mesa de juntas, con pasos retumbantes, su voz creciendo en volumen, pero disminuyendo en compostura. "Apenas lleva una mísera semana en la capital, ¿y quiere que me trague este ensueño de que le importa mi hijo? Hablemos con la verdad, Príncipe. ¿Qué es lo que realmente quiere? ¡Pensé que había venido por justicia, no por la poca pizca de virtud que quedaba en ese Gnomo!"
Oberyn se encogió de hombros. "¿Qué me impide de tener las dos cosas?"
Al escuchar su insolente replica, Oberyn tuvo la fuerte impresión que Lord Tywin no quería nada más en estos momentos, que tomar el pescuezo de Oberyn entre sus manos para ahogarlo hasta la muerte. Lo leyó en el lento abrir y cerrar de sus rancios dedos.
Sin embargo, Lord Tywin era un ser inteligente. Racional. Más afín de complot, que de enfrentamientos con puños. Oberyn presenció la batalla interna encarnizada en el hombre, hasta que paulatinamente, los jadeos de furia se atenuaran a profundas inhalaciones.
Tywin sabía cómo y cuándo escoger sus batallas. "Bien. Como usted desee." Fue refunfuñado entre dientes. "¿Quiere a esa vergonzosa criatura en su colección de extravagancias? Es suyo, Príncipe Oberyn. Pero, no obtendrá a Lady Sansa junto con él."
-¿Lady Sansa, en vez de pedir por la Princesa Myrcella? Interesante. Aunque, de nuevo, a Oberyn le importaba poco las implicaciones políticas atadas al destino de Sansa Lannister. "Lo que le pase a esa chiquilla difícilmente me incumbe."
Twin asintió, prácticamente aferrándose a esa última soga que lo sacaría del pozo. "¿Quién más está enterado de esta… unión?"
"A estas alturas, mi hermano Doran. Fue el primer cuervo que mandé yo mismo."
"Será la última persona, por ahora. Nadie más puede enterarse todavía. No hasta después de la Boda Real. El matrimonio entre Tyrion y Sansa será disuelto oficialmente hasta entonces."
Tiempo comprado, para probablemente encontrar otra manera de aferrarse a la heredera del Norte. "Requeriré esta decisión en escrito, entonces. No puedo dejar nada al aire, cómo usted comprenderá."
El rojo retornó a las mejillas del hombre. "¿Para qué? ¿Para hacer esta humillación pública a los Siete Reinos? Tendrá mi palabra."
Oberyn recargó sus brazos en la mesa. Entrelazó sus dedos. "Las palabras se las lleva el viento, Lord Tywin." –Y usted no vivirá para siempre. "Yo también soy un hombre de acciones más que de aburrida burocracia, pero forma parte de mi responsabilidad como Alfa asegurar la libertad de mi Omega. Bajo cualquier medio posible. No habrá cabos sueltos, esta vez. No habrá malentendidos, o distorsiones de la verdad. Los hechos serán los hechos, claros para todos los ojos del mundo." –No habrá lugar para esconderse. No habrá espacio para deslindarse de culpas, como con Elia. No lo permitiré. "Es más, sé que ser Mano debe mantenerlo ocupado. Ofrezco a mis consejeros para encargarse de este trámite. Únicamente tendrá que firmar este acuerdo, cuando sea la hora adecuada."
Tywin batió una mano al aire. "Perfecto. No hablaré de este asunto un momento más. A partir de hoy, Tyrion es su problema."
"Lo hace sonar como una maldición." Contemplando la marca de sangre coagulada en uno de sus pulgares por culpa de tierna succión, Oberyn pensó en la fragilidad emocional que Tyrion intentaba esconder cada vez que estaban juntos y a solas, sus prisiones corporales desnudadas hasta las últimas de sus emociones. No eran tan distintos, Tyrion y su persona. Ambos tenían buenas razones para estar en guardia, pero disfrutaban enormemente cuando la pasión los hacía descuidados. "Su hijo es especial. Es triste que sea ciego a ver qué tanto."
Lord Tywin le dio las espaldas, juntando sus manos detrás de su cintura. Fiel a su palabra, el hombre mantuvo silencio sepulcral respecto al tema. No le dio más aliento al acontecimiento que le privaría de un hijo. Tal vez, el viejo León sentía verdadera felicidad en el fondo. Después de todo, se libraría del monstruo, del fenómeno. Su apellido estaría limpio otra vez. Además, políticamente hablando, en caso de la exitosa concepción de un heredero entre Tyrion y su persona, Dorne no tendría otra opción más que regresar al reinado de los Siete formalmente.
Pero, ¿qué dirá su Omega de todo esto? Oberyn besó el digito marcado por el Enano. ¿Apreciará lo que se había hecho por él, o lo patearía en los testículos por su entrometida iniciativa?
-No importa. Oberyn decidió. –Sangre ha corrido, y todavía más sangre falta por correr. No puedo tener la de Tyrion en mis manos, pase lo que pase. Es mi responsabilidad darle protección y pasaje seguro fuera de esta guarida de leones y venados.
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Fin de Parte 5.
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NdA: No tenía planeado subir este capítulo todavía, pero mañana tengo examen y luego exposición… Mejor, de una vez. Odio la política incluso cuando la entiendo, Margot. Pero, gracias, porque hablar de pelotas congeladas y "Lo que Tywin haría o no haría" me ayudó a bastante a quitarme la incertidumbre de este capítulo. Aun así, creo que habrá detalles fuera de personaje. Ni modo. Es mi primera vez con Tywin :B En el próximo capítulo aclararé mejor las intenciones de Oberyn respecto a esta "liberación" de su omega. Y esperemos, que por fin haya más porno en el repertorio.
¡Gracias por sus reviews! Me ayudan mucho a la hora de analizar lo que estoy haciendo con esta historia. Justamente, Dulzura Letal me dio el empujón para el enfrentamiento de Oberyn y Tywin, al recordarme que la Víbora siempre tendrá la iniciativa de ir a joderle el día a alguien más xD.
