"Adueñado."
Por B.B. Asmodeus.
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Fandom: Game Of Thrones/A Song of Ice and Fire.
Parejas/Advertencia: Tyrion Lannister/Oberyn Martell. Pre-Jaime Lannister/Brienne of Tarth. Insinuaciones de Jaime/Cersei y Ellaria/Oberyn.
Resumen: ¿Un Omega en Celo, suelto por la Capital? Hablaba de peligro seguro. Oberyn tan siquiera quería asegurarse de que medidas justas fueran aplicadas a este tipo de situación—Y no, su interés no tenía nada que ver con el gruñido naciendo en su garganta, o la dureza de sus músculos, preparándose para defender lo que había descubierto primero que nadie…
Rating: Mature.
Línea del tiempo: Principios de la 4ta temporada, antes de la Boda Púrpura. He manipulado el tiempo transcurrido entre 4x01 y 4x02. En este fic Tyrion corrió a Shae antes de la boda, y el lapso entre los dos eventos será más prolongado por el bien de la trama.
Notas:
(1.) Historia centrada en un Universo Alfa/Omega/Beta.
(2.) El Mundo Necesita Tyrion/Oberyn. ¡Amo esta pareja, y es triste que no haya nada de ellos!
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"Puedes encontrar otros peces en el mar.
Puedes fingir que estás destinada a otros.
Pero, no puedes mantenerte lejos de mí."
-Maroon 5, ("Animals.").
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6.
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Sería la segunda ocasión que encontraría a Tyrion rodeado de feromonas semi-embriagadas.
"¿Celebrando?"
Fue gracioso ver al Lord Comandante de la Guardia Real torcer su cuello hacia la entrada del comedor como si hubiera sido cachado en el peor de los actos. Quizás a causa de culpa por no estar vistiendo su atuendo oficial de blanco y dorado. Ser Bronn, el asesino-convertido-guardaespaldas, fue el único en saludar a Oberyn con su copa al aire, invitándole a sumarse.
Oberyn permaneció en su posición, cruzando sus brazos para recargarse en el umbral. Su mirada se clavó en un solo punto y no se movió de allí.
Tyrion vestía todo de negro el día de hoy. Lo adelgazaba, y lo afinaba, al mismo tiempo. Con los dos hermanos hombro a hombro, los rizos rubios del Omega resaltaban, en comparación con la textura plana de Ser Jaime Lannister. Irónicamente, las mismas cicatrices marcaban a los dos Leones en el rostro.
"Príncipe. Únase. Puede que no podamos rivalizar con los establecimientos que frecuenta en la ciudad, pero por lo menos he conseguido un vino mejor al del Rejo."
"Tyrion." Jaime rezongó. En disculpa, el Lord Comandante inclinó su mentón en dirección de Oberyn. "Su Alteza." Había un lugar vacante justo entre medio del guardaespaldas y el Capa Blanca. Oberyn esperó hasta que su Omega volviera a vincular sus miradas, para encabezar la trayectoria que lo llevaría justo a él. Paso por paso, la cuerda incorpórea entre los dos, se fue apretando.
Paso a paso, Tyrion fue recargándose sobre el respaldo de su silla, mientras Oberyn fue imponiendo al frente.
Esperando a que el Enano hiciera los honores de su invitación, tomó asiento. Tyrion sirvió el vino y extendió la copa hacia él. Los dedos de Oberyn fueron imperdonables al aceptar la bebida, encajándose en los del tesorero por el breve lapso que la acción permitió.
"Estaba sólo compartiéndole a mi hermano de lo que se ha perdido en su ausencia. El Asedio de Aguasnegras, entre otras cosas."
Lord Comandante le aventó un vistazo a la mano de oro ajustada a su muñeca derecha, y Oberyn le siguió de reojo. Ah. Con que los rumores eran ciertos. "Bueno. Matar a un hombre con un escudo sí se escucha como una habilidad en la que, en estos momentos, estaría interesado."
Tyrion hizo bailar sus cejas en dirección de su hermano. "Puedo compartir algo de mi sabiduría, al precio correcto. Soy imparable con un hacha, también."
"Escuché sobre tu truco con fuego valyrio." Oberyn onduló su copa, respirando el sabor del líquido oscuro, antes de desfilarlo a su paladar. "Me hubiera gustado presenciar la sustancia en acción en tan grandes cantidades."
Ser Bronn liberó un bufido. "Ver, era lo que menos podías hacer. Casi me quedo ciego." Tras vaciar su copa hasta el fondo, el caballero eructó tan naturalmente como si estuviera en una taberna. "¡Sin olvidar el endemoniado calor! Pensé que me crecería otra piel después de estar tan cerca a ese séptimo infierno."
"Mn." El menor de los Lannister se contuvo después de dar un trago, perdido en los recuerdos. "Fue horrible, sí. Y a la vez, probablemente lo más hermoso que he visto en mi vida. Desde un tétrica perspectiva, claro. El fuego se extendió por tanto tiempo, que pensé que duraría para siempre. Sólo gritos de hombres quemados vivos, era lo que se podía escuchar… Pero, a pesar del horror, uno no podía quitar sus ojos de la explosión. Puedo comprender un poco del por qué el Rey Loco solía quedarse a contemplar sus viejos frascos por horas."
El Príncipe cruzó sus piernas escudadas de botas y terciopelo, en busca de más comodidad. "El fuego que se enciende sobre su propio fuego." Oberyn notó que el Capa Blanca no tenía mucho que decir al respecto, absorto en las cortinas y en el viento que las movía. "Intenté hacerlo en una ocasión, mientras estudiaba en la Citadela."
Los ojillos índigos de Tyrion brillaron emocionados desde el otro lado de la mesa. No disimilar a la emoción de un infante. "¿Intentaste hacer fuego valyrio? Lo haces sonar como si hubieras intentado hornear un pastel. ¿Lo lograste?"
Oberyn bajó su mirada a su regazo. "Bueno, todavía tengo mi pito intacto, así que no mucho."
Cómplice, y testigo del correcto funcionamiento de dicho pito, Tyrion resopló una risa por sus narices. "Dime que por lo menos provocaste que algo explotara."
Lo había hecho, pero fue más divertido hacer sufrir al Enano. "Sólo la paciencia de mi Maester, mucho temo." Era una historia para otro día.
Tyrion sonrió a labio cerrado. "Dicen que necesitan conocimiento de las artes oscuras para producir ese fuego."
Fue el turno de Ser Bronn para rodar sus ojos, levantándose de su silla instantes después. "Antes de que empieces con esa mierda sobre dragones, me retiro."
Un impaciente suspiro salió del pequeño Lord. "¿A dónde? ¡Acabo de encontrarte!"
"Tú mismo lo dijiste, pudiste haber conseguido mejor vino, pero estás faltante en otros aspectos de tus maravillosos servicios."
"Sólo no te—"
"¡No me iré lejos!" El rebelde guardaespaldas aventó por sobre sus espaldas, actuando similarmente a un mocoso harto de los regaños maternales. "Mismo lugar de siempre—¡Oh, mi Señora Lannister! Buena tarde."
Fuego valyrio pareció ser situado bajo el trasero de Tyrion, por tan rápido que este saltó de su asiento. "Sansa." Oberyn giró su cabeza para observar al vestigio restante del Norte, asimilar la reunión desarrollada en el territorio de su marido. Un par de doncellas vestidas en fábrica rosada, la flanqueaban.
"Discúlpame, Lord esposo, sé que estás ocupado…" Por el más efímero de los momentos, la mirada de la muchacha chocó con la de Oberyn. La inspección que prosiguió, lo hizo sentir como uno de aquellos animales exóticos de Essos. "Pero debo hablar contigo. Es sobre los últimos arreglos de la Boda Real."
Tyrion no se mostró tan entusiasmado con el tópico a tratar. "Por supuesto, mi Lady. ¿Qué se le antoja ahora, a mi querida hermana? ¿Meterme en un vestido, también?"
Si el cometido del León fue causarle gracia a su esposa, tuvo éxito. Un mínimo soplido de risa contenida, pareció tomar de sorpresa hasta a la Señora. "Es sobre nuestros asientos, mi Lord. Ha habido cambios…Y el ensayo será mañana temprano—"
"Y no nos quiere metiendo la pata frente a todo un Septo repleto de gente importante. Entiendo. La humillación por sí sola, la mataría."
Oberyn atestiguó a la pareja introducirse a la recámara adjunta, la continuación de su plática marital cortándose para oídos y ojos ajenos.
"No sabía que Tyrion y usted se… frecuentaran."
Oberyn sonrió. Deliberadamente, dejó su mirada barrer a Jaime Lannister de pies a cabeza. "Hemos crecido bastante desde la última vez que nos vimos, ¿eh, Lord Comandante?"
El Caballero levantó su mano de oro, aunque fue la muñeca amputada a lo que Ser Jaime se refirió. "Crecer no es lo primero que se me viene a la mente."
Oberyn alzó un hombro, imperturbado. "He visto soldados pelear con menos."
"Pobres infelices."
Oberyn dejó caer su mohín, la mitad de su mente todavía tras la huella del Medio-Hombre y la Media-Mujer. Ver actuar a Tyrion con suave atención hacia su esposa no estaba sentando bien con sus tripas. En especial, por la conversación que había recién compartido con Lord Tywin. Todo su gentil trato sería un desperdicio de esfuerzos de parte del Omega, dentro de poco.
Pronto, Lord Tyrion y Lady Sansa serían nada.
"¿Qué piensa de los látigos en lugar de espadas?"
El Comandante escupió un poco del ale que él mismo se había servido, en lugar del vino. "Me ahorcaría yo mismo intentando aprender, lo más seguro."
Había una anécdota vergonzosa en el pasado de Oberyn donde, de hecho, algo así había sucedido, para el deleite de su hija. "Empieza despacio, entonces. Dagas, armas ligeras. Permite que tu cuerpo se acostumbre al nuevo orden de tu brazo izquierdo."
El Comandante achicó sus ojos verdes en ligera sospecha, pero asintió ante el consejo brindado.
-¿Por qué tardan tanto? El Alfa en el Príncipe refunfuñó con hocico y colmillos. La Víbora siseó en duelo, contraatacando con un -¿Por qué nos importa?
Necesitando una distracción, Oberyn se fijó en el perfil del Matareyes. Intentó imaginar a Jaime Lannister en el lugar de Tyrion. Lo visualizó desnudo y empapado de sudor, jadeante bajo el acoso de la Víbora. Oberyn hasta incluyó el cuerpo esbelto de su paramore a la fantasía—adherida a las espaldas del Príncipe de Casterly Rock, mientras risillas juguetonas brotaban de sus labios morenos—Y Oberyn esperó. Esperó, por aquella usual mecha en sus tripas…
Su regazo se endureció ligeramente.
No obstante, la imagen mental no fue tan vigorizante, ni tan permanente. Oberyn curveó sus dedos adornados de anillos, confusión reinando sus sentidos. El Comandante era ciertamente apuesto, sí. Pero era admisible que especímenes más agraciados podrían encontrarse en el burdel del Meñique. Parte del mitológico carisma del Matareyes no estaba presente, mochado junto con su mano.
-La maldición de los Beta, diría Ellaria.Se decía que para un Alfa, un Beta era un estímulo tan insípido como pan mojado. Excepto que, Oberyn había puesto dicha maldición a prueba en múltiples ocasiones, y las consecuencias las había considerado decentemente placenteras como para procrear cuatro hijas. Jaime Lannister parecía destinado a ser la excepción a la regla.
Además, no ayudaba a la causa, su peste.
"No respondió a mi pregunta, Príncipe."
Oberyn parpadeó. "Podría decirse que su hermano y yo compartimos cierta sintonía. Tenemos temas en común, que sólo los Segundos Hijos comprenderían."
"¿Sólo eso?"
Oberyn produjo su mejor tono inocentón. "¿Qué más podría ser?"
Ser Jaime lo enfrentó cara a cara, las uñas saliendo de sus garras finalmente. "Cuando quiera saldar cuentas, Príncipe Oberyn, no lo haga con él. Él no fue parte de nada."
"Y usted fue parte de todo." Si Ser Jaime estaba dispuesto a pintarse un blanco en la espalda con tal de proteger a su hermanito, Oberyn sería el primer impresionado. Los Lannister no eran famosos por mantenerse juntos—muy a parte a rumores incestuosos. "¿Usted dio las ordenes?"
"No."
"Ya hemos establecido que Lord Tyrion tampoco. En tal caso, no veo porqué alguna clase justicia podría ser exigida de ustedes dos. No se preocupe, Lord Comandante."
"¿Así de fácil?"
Oberyn contuvo su boca por unos segundos, ninguno hombre despegando su mirada del otro. "Tengo el presentimiento que no es realmente de Lord Tyrion de lo que quiere hablar. ¿Cuál es la verdadera espina clavada en su lomo, Caballero Dorado?"
Ser Jaime respiró hondo. Se reajustó en su asiento en una comunicación corporal más abierta. Por un momento, la gala de Tywin se imprimió en sus ángulos duros. "… Sé que hubiera podido hacer algo."
Oberyn apoyó su rostro en sus dedos. "¿Algo?"
"Podría haber hecho algo por la Princesa y sus hijos."
"¿En contra de Ser Gregor Clegane? ¿A parte de Reyes, Montañas también son su especialidad?"
Un incrédulo bufido salió del caballero. "Estoy admitiendo dichosa culpa directo a su cara. ¿En serio, está tratando de regresármela?"
"Estoy siendo práctico. Sé que muchas cosas hubieran podido hacerse para proteger a mi hermana. Pero, un sólo hombre no hubiera sido de mucha ayuda. La realidad de los hechos es que hubieras muerto junto con ellos."
Silencio.
Oberyn no dio penitencia, aunque tampoco, absolución. Tomó una rama de uvas de la mesa. Le retiró cinco frutos y los aventó al plato del Comandante antes de servir su propia boca.
"Mi turno para hacer una pregunta."
Ser Jaime tomó una uva con entrecejo arrugado. "¿Oh?"
"¿Es cierto lo que dicen sobre un oso en Harrenhal?"
Otra pausa. Más corta que la anterior.
Luego, una extraordinaria sonrisa cambió el semblante del caballero. "Le diré algo, Su Alteza: si nos acompaña en la cena de mañana, Lady Brienne podría mostrarle que tan cerca estuvimos del animal."
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Fin de Parte 6.
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NdA: He encontrado un fic –en inglés- AU donde Jaime salva a Elia y a sus hijos y huyen a Dorne. Jaime nunca regresa a Desembarco del Rey, pero encuentra a Brienne siendo entrenada por Oberyn, y chispas vuelan por doquier. La pura premisa de la historia inspiró este capítulo, por ese escenario "What if." Lamentablemente, dicho fic no es Tyrion/Oberyn –sad face-, sino terminaría siendo mi fic favorito de todos los tiempos. Quien sabe, tal vez, haga mi propia versión… Y sigo debiendo el porno, maldita sea. ¡Lo siento!
