"Adueñado."

Por B.B. Asmodeus.


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Fandom: Game Of Thrones/A Song of Ice and Fire.

Parejas/Advertencia: Tyrion Lannister/Oberyn Martell. Pre-Jaime Lannister/Brienne of Tarth. Insinuaciones de Jaime/Cersei y Ellaria/Oberyn.

Resumen: ¿Un Omega en Celo, suelto por la Capital? Hablaba de peligro seguro. Oberyn tan siquiera quería asegurarse de que medidas justas fueran aplicadas a este tipo de situación—Y no, su interés no tenía nada que ver con el gruñido naciendo en su garganta, o la dureza de sus músculos, preparándose para defender lo que había descubierto primero que nadie…

Rating: Mature.

Línea del tiempo: Principios de la 4ta temporada, antes de la Boda Púrpura. He manipulado el tiempo transcurrido entre 4x01 y 4x02. En este fic Tyrion corrió a Shae antes de la boda, y el lapso entre los dos eventos será más prolongado por el bien de la trama.

Notas:

(1.) Historia centrada en un Universo Alfa/Omega/Beta.

(2.) El Mundo Necesita Tyrion/Oberyn. ¡Amo esta pareja, y es triste que no haya nada de ellos!

ADVERTENCIA DE CAPITULO: Sexo heterosexual al principio, más no teman, que tiene un propósito.


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"Esta es mi manera de liberar

los sentimientos viviendo en lo profundo de mi

Este brillo negro,

que me parece gustar.

-Simon Curtis ("Flesh").

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8.

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Había un tambor corriendo por sus venas. Bum. Bum. Bum.

Bum. Bum. Bum.

La encontró en el corazón de la diversión, una boca entre sus piernas, y manos desconocidas palpando sus pechos desnudos. Oberyn respingó ante el ataque de sensaciones, que verla rodeada de tantos sirvientes de carne, le provocó.

No cabía duda.

Verla, todavía lo ofuscaba con hirviente salacidad. Verla, escucharla, olfatear su esencia—Oberyn todavía deseaba a Ellaria Sand.

Arrancó las manos desconocidas de aquellos pezones cafés, brusco en su llegada, grosero en su manierismo.

Ellaria siempre estaba lista para él. Sus labios recibieron el beso sin alguna expresión de sorpresa. Sus bocas fueron contrincantes, más que amantes. Se mordieron, se lamieron, y se volvieron a morder. Las manos de Oberyn recorrieron toda planicie de piel a su alcance, apretando sus yemas hasta que sus caricias dolieran.

A su alrededor, los mirones suspiraron y gozaron. La prostituta todavía trabajaba en el núcleo de Ellaria, haciendo que cada moneda en su salario fuera desquitada. Sus administraciones fueron una reacción en cadena, que provocó gemidos de la garganta de Ellaria. Oberyn se alimentó de cada uno de ellos.

El dolor de su quijada se tradujo a pequeños dedos invisibles, jalando de sus músculos y huesos, jalando hasta abrir su cara en dos partes.

La imaginaria fue tan exquisita como las manos de Ellaria masajeando su miembro. Pequeños dedos espolvoreados de oro. Pequeños dedos, que habían tomado su rígido órgano con timidez en la primera ocasión. Pequeñas manos, que habían apretado a base de su propia experiencia. Pequeñas manos codiciosas, que una vez que habían ganado confianza, se habían dedicado a torturarlo.

Una vez que Ellaria llegó a la cima de su orgasmo, Oberyn se apoderó de su cuerpo por entero. La empujó hasta tenerla boca abajo sobre el lecho de finas telas. Rompió lo que quedaba de vestido, dejando sus nalgas tersas a su merced.

-Sin pecas. El Alfa bufó. En acompañamiento, una serie de imágenes de dos mejillas pálidas flotaron por su consciencia. Un trasero pecoso que Oberyn había acogido con sus palmas, abriendo-abriendo-abriendo, mientras su propia boca había succionado-succionado-succionado…

Oberyn desnudó sus dientes. Se rebeló ante la bestia viviendo bajo su piel. -De esta cavidad humedad y dulce, encarné cuatro hijas. Reafirmó, con otro inminente arremate. Debajo de él, Ellaria pareció gemir en acuerdo.

De este pedazo de carne, Oberyn había creado vida. Serpientes.

-Leones. El Alfa duplicó en reprimenda. -Leones con cuatro patas que someterán a las víboras sobre la arena.

La posibilidad, la mera visión que Oberyn se permitió, bastó para clavar a Ellaria sobre la cama, sus caderas embistiendo sin control. Lo imaginó. Cerró sus ojos, y su mente intentó engañarlo, quiso obligarlo a ver Tyrion bajo sus empales, cimbrando sus puñitos alrededor de las sábanas justo como la Arena lo hacía en estos momentos. La repercusión de sus pelvis fue vulgar. El impacto duro de cadera contra glúteos, una oda de la que otros amantes se alimentaron, para llegar a su propio éxtasis.

Ellaria intentó hablar. Oberyn hundió su rostro contra un cojín, doblando su delgado cuerpo, hasta que sólo la mitad inferior de la mujer, se alzara en descaro.

Leones. Leones que bajo la guía de Oberyn, serían imparables.

-Oh, el ego. Tyrion se escabulló entre sus pensamientos, susurrando insolencia. -Serán mis leones también, ¿recuerdas?

Los dobleces internos de Ellaria lo conocían bien, supieron cuando ceder a su paso, y cuando endurecer sus canales para tumbarlo al abismo. Oberyn no produjo sonido aparte de sus jadeos, cuando el orgasmo le advirtió su cercano aterrizaje.

Al último momento, Oberyn extrajo su persona de Ellaria. Se tiró sobre la cama y permitió que su propio puño se encargara del resto.

Con un puño había empezado, parecía poético, que con otro puño, terminara todo esto.

El desenlace fue menos gozoso de lo esperado.

Oberyn no abrió sus ojos por un largo rato, perdiéndose en la melodía de gimoteos ajenos. A su lado, percibió el cuerpo de Ellaria acurrucársele.

"Leones que tendrías que criar como tuyos. ¿Crees poder sobrevivir la hipocresía?"

"Él… es todo lo contrario a lo que creí querer de este mundo."

Con finos dedos, Ellaria delineó el moretón naciendo en el pómulo del Príncipe. "Lo sé."

Oberyn abrió sus ojos, despacio. Parpadeó con languidez. "Debiste verlo. En su escandaloso coraje… he encontrado una pasión distinta. Me desafía, y yo sólo quiero…"

Más.

En el enojo de Tyrion Lannister, Oberyn había conocido profundo asombro. En sus rebeldes rabietas, las llamas dentro del Alfa habían crecido en intensidad y forma. En el veneno que había salido de los reclamos de su Omega, Oberyn había sentido orgullo.

Respecto.

Y ése era el problema.

Lo que aquel maldito Enano, estaba transformando en Oberyn.

"Sentir celos, nunca ha sido de mi gusto. Mucho menos la posesividad. Ser cualquiera de las dos cosas, siempre me pareció patético. Sin sentido. Nunca medí la lealtad de un amante con aquellos parámetros."

"Mentiroso." Ellaria besó su frente con la misma ternura que regalaba a sus hijas. "¿No crees que la venganza es un derivado de tu posesividad? No dejas ir a Elia, aun muerta. Cuidas tan celosamente su recuerdo, que en ocasiones te olvidas de los vivos, Oberyn."

Era la primera vez que Oberyn escuchaba a Ellaria hablar de esa manera. Sabiamente, la mujer rara vez tocaba el tema de su hermana, y siempre era la primera en querer distraerlo de las repercusiones de su sed de venganza. Durante todos estos años, habían compartido tanto, pero extrañamente no la raíz de la obsesión que lo alimentaba hasta el día de hoy.

"¿Lo detestas?"

"Mn. Un poco." Ellaria sonrió juguetona. Al ver la ceja del príncipe arquearse, una risa alargó el mohín picarón. "¿…O mucho? No lo sé. Es un Lannister, pero un Omega. No sé si estoy celosa de que me haya robado a mi hombre justo bajo mis narices, o por ocupar un puesto tan sagrado frente a los ojos de mi Diosa."

Todos los Dioses eran unos hijos de puta. No era de esperarse que Diosas Lysenas del Amor fueran la excepción.

Oberyn rodeó aquel rostro olivo con su palma derecha. Estudió las filosas facciones de Ellaria con una devoción, que a poco a poco, iba amenguándose en otro tipo de ternura. Una ternura menos carnal, y más platónica. "¿Todavía te aferras a esas ideas sentimentales sobre Omegas? ¿A pesar de cómo te han escupido en la cara?"

Si todo permaneciera igual entre los dos, Ellaria ya estaría mordiendo su pulgar para incitarlo, su cuerpo dispuesto a trepársele en segundo arrastre de deseo. Si todo permaneciera igual, Oberyn ya estuviera dentro de ella…

Oberyn la besó con delicadeza. Luego, suspiró, dejando su cabeza caer. "Está enfadado conmigo por entrometido. Nada nuevo en mí, como bien sabes." Fue incómodo atreverse a buscar por más sabiduría de Ellaria, pero sus opciones eran extremadamente cortas en este asunto. La ignorancia no le serviría. Tragándose una fracción de su orgullo, Oberyn bajó su voz a un susurro. "¿Algún consejo para contentarlo?"

Ellaria rodó sus ojos en blanco. "Oh, Oberyn." Aparentemente, harta del tema, la bastarda rodó lejos de sus toques y preguntas sonsas. Una de las chicas pelirrojas estuvo más de contenta en recibirla en sus brazos. "Cosa dulce. ¿Qué crees tú que se debe hacer, para aliviar el coraje de un amante?"

La prostituta de dientes chuecos, pero senos perfectamente asimétricos se sonrojó por la atención de ambos patrones. Sin embargo, eso no la detuvo de compartir su punto de vista.

Entre risas, brotó un: "¿Me… disculparía?"

Ellaria sonrió. "Bien hecho." Y sus dedos supieron recompensar a la jovencilla.


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Nada peor que comenzar tu mañana con los tartamudeos enfermizos de Maester Pycelle, la nariz altanera de Cersei, y la inmutable carota de su padre.

Tyrion y Sansa compartieron muecas de desdicha, mientras Joffrey le llevaba la contraria a todo lo que el Gran Septón decía, sobre el curso de la ceremonia matrimonial.

Jaime se escurría, de vez en cuando, entre los pseudo-invitados, pretendiendo patrullar el santuario, cuando lo que en verdad hacía, era tragarse sus bostezos a espaldas de Cersei y Tywin.

Al recién llegar al Septo de Baelor, sólo una vez, Tyrion había intentado acercarse a su padre. Y sólo una vez había bastado, para convencerse de que el ácido vivo en la mirada del viejo no debía tomarse a la ligera. Aléjate de mí, Tywin le había comunicado con quijada apretada y comando de Alfa, pasmando a Tyrion en la mitad de sus intenciones de acercársele. Aléjate de mí, y mantente alejado.

Margaery Tyrell fue la primera en cansarse de los pleitos de Joffrey con Pycelle, y optó por sentarse en una de los escalones que la llevaría al altar. Al verla, Cersei refunfuñó, por millonésima vez, sobre las vulgares costumbres de su futura substituta.

-¿Por qué me levanté el día hoy? No puedo recordarlo. Tyrion soltó un profundo suspiro. –Y ni siquiera un poco de tocino en mi estómago para soportar a estos buitres.

Justo cuando Lady Olenna estaba a punto de mandar callar al Rey de Westeros de una manera sutil y diplomática, otro par de atracciones exóticas hicieron aparición por el Septo.

Cersei no pudo contener su mueca de desprecio, al ver a una bastarda pisar el santuario sagrado. En exclusiva ocasión, Lady Olenna indicó estar de su parte.

Fue imposible para Tyrion evitar echar un vistazo.

Oberyn Martell fue un remolino de color y arrogancia en su llegada, bajando los escalones del brazo de Ellaria, como si visitara el lugar todos los días. Hasta se encontraba sonriendo.

Tyrion mordió su lengua, después de apartar su atención del par. -¿Qué diablos hace aquí? Una inhalación de Cersei cerca de nosotros, y sabrá que tan amigas se han vuelto nuestras esencias.

Porque si Cersei se enteraba, a la mierda los delicados planes de Tywin Lannister, sobre esperar. Cersei anunciaría por todo Desembarco que su hermanito, aparte de ser un fenómeno, también era una perra en celo. Tyrion la creía capaz hasta de retacarlo en una cela por adulterio, pues poco le importaría a Cersei, las Leyes susodichas de Alfas y Omegas.

Fue debido a aquellos profundos miedos, que cuando absolutamente ninguna reacción más allá de la usual, vino de su hermana, Tyrion frunció su ceño en sospecha.

"Lady, Sansa, un gusto verla de nuevo." Sand se paró justo frente a su esposa, sonriendo como si no estuviera causando la peor bilis.

Tyrion actuó rápido. "Querida, ¿por qué no tomamos asiento? Este ensayo va para largo." Y tomó a Sansa del brazo, llevándola hasta las últimas filas de los bancos acomodados por el Septo.

"No quieres que hable con ella."

Tyrion esperó a que Sansa se sentara. "No en este momento. Estar cerca de Sand podría perjudicarnos, considerando que tan morada la Reina Regente se está poniendo. Lo último que queremos es atraer su atención."

Sansa continuó estudiando el gentío en la plataforma principal, pero asintió a las excusas de su esposo con obediencia. Tyrion volvió a suspirar, sólo que ahora, en frustración. Sansa había amanecido en sus peores humores, totalmente retrocediendo en desenvolvimiento con él, y otros.

Tyrion acomodó su persona dos bancos detrás de la chica, dándole su espacio, y necesitando uno propio. -¿Dónde está Podrick? Necesito vino para sobrevivir esto. Sobó su sien para aliviar el dolor de cabeza que comenzaba a invadirlo.

"Tú también te casaste en esta cueva, ¿cierto?"

Tyrion apretó sus parpados caídos. Sonrió ante las agallas del hombre. "¿En busca de otro moretón, Príncipe?" Susurró en igual entonación, instintivamente acercando su cabeza hacia atrás, donde la voz de Oberyn provenía.

"¿Podrías imaginarte lo que hubiera sucedido si Lord Tywin hubiera pensado en invitarme a la fiesta de su hijo menor?"

Tyrion agitó su cabeza. "Considerando que en aquel entonces, no tenía un celo con el que sacarte de los prostíbulos, dudo que me hubieras rescatado de mi destino."

"Los Dioses conspiraron más de una década atrás para que te conociera. Tal vez, hubieran conspirado por segunda ocasión, para permitir que te raptara lejos de aquí."

Tyrion tragó saliva. Su cuerpo se estremeció. No supo si tomar en serio lo dicho. ¿Qué podría considerarse como juego, en este cansado baile que tenía con la Víbora? ¿Cuándo creer? ¿Cuándo no?

Ante su silencio, Oberyn atravesó otra frontera, presionando contra el mismo aire hasta que su aliento besara la nuca de Tyrion. "…Camina conmigo."

Tyrion alejó su cuello. "No."

Una pausa.

Tyrion sonrió en genuina maldad. ¿Cuántas personas le decían No a este granuja?

Frente a ellos, Pycelle estaba haciendo su propia versión de adulaciones frente a Joffrey, queriendo convencerlo de recitar las palabras que lo sellarían de por vida con su hermosa novia. Cerca del monumento del Guerrero, Ellaria Sand estaba conversando con Varys. Tyrion se preguntó si la Araña trataría de atosigar a la mujer hasta meterla a un barco de regreso a Dorne, como había querido hacer con Shae.

"No confío en ti por entero. Tú no confías en mí… Pero, créeme, que cuando te ofrezco una disculpa… mis palabras son sinceras. Lo que hice, lo hice para protegerte. Y valdrá la pena tu furia."

Tyrion sostuvo su respiración.

"Cada una de las personas en este edificio tiene sus propios planes, sus propios objetivos. Míralos… Vistiendo sus máscaras, fingiendo servir a un chiquillo preferirían patear en la entrepierna, que obedecerle."

"No debiste traer a tu amante a este lugar, entonces. Cersei la hará pasar de arena a cenizas, si la provocas lo suficiente."

"Ellaria es una Alfa. Poco podría hacerle un Beta disfrazado de feromonas artificiales."

Tyrion ladeó su mentón en incógnita total. "¿A qué te refieres?"

Oberyn se tomó un momento, antes de responder. "Tu hermana… No es una Alfa, como hace creer. Admito que al principio, caí en su engaño fácilmente. Pero ahora que la tengo a corta distancia, dentro de un lugar tan constrictivo… La Reina es sólo una Beta. Su esencia es… artificial."

Tyrion no pudo cerrar su mentón, por un buen rato.

Cersei no era una Alfa, como todos pensaban.

Sino una simple Beta, justo como Jaime.

¿Su hermana estaba tan obsesionada con tener los privilegios de un hombre, que hasta sus feromonas usurpaba para sentirse superior? ¡Resultaba hasta ridículo imaginarlo! ¿Un Beta perfumándose de esencia Alfa cada mañana, con la misma cotidianidad con la que vestía su fragancia de jazmín?

-¿Desde cuándo? Tywin debía estar enterado, puesto que si tales engaños habían sido identificados por Oberyn… Nada se le pasaba a la nariz experta de su padre. El hombre debía de saber todo al respecto. Por los Siete Infiernos, ¡quizás hasta había sido su idea!

La dicha que invadió a Tyrion no tuvo límites. –Haz sido descubierta por la persona que más detestas en este mundo, querida hermana. Eres totalmente transparente para mí.

Un resoplido suave cerca de su nuca, lo hizo regresar al presente. "Parece que te he hecho feliz, sin querer. Tu olor se ha endulzado como cubos de azúcar."

Tyrion no respondió con palabras. Se levantó del banco con destreza. Emprendió camino silencioso al segundo piso del Septo, abandonando a su esposa. No miró atrás, ni una sola ocasión.

El mármol bajo sus pies estaba tan limpio, que podía usarse de espejo. El eco de las botas de Oberyn, a la par de sus propios pasos, le aceleró el corazón. Tyrion comenzó a respirar con más urgencia. Sangre roja bombeó por sus venas en mayor intensidad… La anticipación le dio alas, y las ansías el poder, por el que Cersei tanto babeaba. Tyrion se sintió valiente, aventurero de una forma que no tenía nada que ver con un escudo y un hacha. Se sintió temerario.

Justificado.

"Su—Su Majestad. Se parara justo aquí. Justo frente a la estrella de siete picos—Lady Margaery, usted esperará hasta que—hasta que las palabras del Septón Supremo…"

Tyrion había estudiado cada esquina de la capital durante la preparación para el asedio de Stannis, y sabía que no había otra persona que conociera este Septo y sus pequeños lugares secretos, tan perfectamente como él, aparte del mismo Baelor I.

"Cubrirá con su capa real a la novia, para así entonces, cubrirla con su protección."

Al final, el Omega escogió parte del ala custodiado por las estatuas de la Anciana y del Extraño, frenando en la protección de lo desconocido. A pesar de conocer escondites aún más privados, una parte de él quería ser expuesto, quería peligrar. Hacer lo que nunca había hecho con Shae. Tyrion inspiró hondo y aplanó sus hombros contra la pared de mármol.

Aguardó.

Aun en acecho, Oberyn supo disimular su presencia entre las sombras. Le hizo honor a su sobrenombre, deslizándose sin ser detectado por ojo enemigo. Tyrion lo ató con su mirada en cuanto lo tuvo a su alcance, estirando su rostro a las alturas. El tiempo pareció dejar de existir. Todo lo que importó fue su sintonía compartida.

"Aceptaré tu disculpa, bajo tres condiciones."

Oberyn plantó su brazo derecho alrededor del cuerpo opuesto al suyo. A tan corta distancia, Tyrion se percató de los suaves jadeos suspirando del Alfa. "Nómbralas."

"Primero…" Tyrion capturó la mano libre del hombre entre las suyas. Haló de ella. "Levántame."

La experiencia de ser erguido del suelo, fue acompañada del trasfondo casi tétrico de la voz de Pycelle, continuando con el protocolo que guiaba cada boda en esta podrida ciudad…

"… se declararán selladas sus dos almas, atándolas como una sola."

Aunque sus bocas todavía no se unieron, el resto de sus cuerpos se enredaron entre sí. Las manos de Tyrion se engancharon en el cuello del Alfa, y sus piernas cortas se anclaron en las curvas de la cintura contrapuesta. Oberyn demostró ser tan fuerte, que con un sólo brazo le dio soporte, sosteniéndole de su trasero sin decoro alguno. La pared de mármol funcionó como su otro cimiento.

Tyrion restregó su rostro por el de Oberyn, en caricia primitiva. Sus jadeos, y bufidos, se mezclaron. Ambos se inhalaron, y se exhalaron. Se saludaron con su esencia, entablando una comunicación más allá de la comprensión mundana. Tyrion enterró sus dedos en el corto cabello castaño. Gruñó, al reconocer esencias ajenas en su Alfa.

"En segunda: me dirás que tanto me deseas. Sin mentir."

Una sonrisa a labio abierto, mostró la disposición del Príncipe. "Desde que tu puñito voló hacia mi cara, no ha habido otra cosa en mi mente… más que follarte hasta que no puedas caminar." Sin vergüenza alguna, Oberyn onduló sus regazos oprimidos, ambas durezas encontrándose, y disfrutándose. "Te he deseado tanto… que ni seis comerciantes de carne, mujeres y hombres, me pudieron comprar con sus encantos—Los encontré repulsivos. Te he estado deseando tanto… que ni el coño de la mujer que he amado por años, pudo saciarme."

Tyrion se tragó un maullido, ocultando su rostro en el pescuezo de Oberyn, su pelvis disfrutando de la fricción.

"No pude ni derramar mi semilla dentro de ella—¿Ves? Hasta eso te pertenece a ti. Cada gota."

En una locura, en su lujuriosa ceguera, Tyrion clavó sus dientes en la garganta de su Verdugo. –Porque, me has matado, Oberyn Martell. En reacción, el moreno lo presionó con la pared en doble refuerzo. Sus regazos embistieron hacia un mismo fin, aunque podría ser que no de la forma más agraciada.

"Nombra tu tercera."

"Se mirarán uno al otro, y repetirás las siguientes palabras…"

Tyrion ya ni podía recordarla. Dejó que su pito—¿su corazón?—decidiera por él: "Bésame."

"…Soy suyo y ella es mía, desde hoy, hasta el final de mis días."


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Fin de Parte 8.

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NdA: -Levanta su copa en brindis- Si Cersei y Jaime pueden salirse con la suya de follar en el Septo, también Oberyn y Tyrion. Que lo disfruten. La fiesta continuará hasta el próximo capítulo, no se preocupen. El Porno Duro se Acerca. Por cierto, no se imaginan lo difícil que fue escribir sobre la estructura del lugar :C Y sé que en la serie, no se miran bancos en el Septo, pero en la descripción de los libros, se mencionan. (¡Necesitaba bancos, maldita sea! xD)

Como podrán imaginarse, Ellaria/Oberyn ha llegado a su fin en este fic. No diré que será fácil para los personajes, ni algo de la noche a la mañana. Sin embargo, Oberyn ya tiene demostrado que el Alfa sólo quiere a una persona. Ahora, será turno de Tyrion para reconocer lo que siente.

Reitero, no sé que estoy haciendo con la trama. Todavía no sé si aventurarme a la Boda Purpura o simplemente irme por el terreno AU. Este fic no estaba estructurado para ser tan largo. Sólo quería que existiera Oberyn/Tyrion en el fandom :) Tengo planeado Mpreg, oh sí, pero esto de la muerte de Joffrey me complica muchas cosas con el desarrollo. Y obviamente, no querría matar a Oberyn. La verdad, necesitaría ayuda de un Beta (y tiempo) en caso de expandirme por toda la 4ta temporada. ¿Voluntarios?

Gracias de nuevo a los que leen. A los tímidos que les gusta este fic, por favor dejen su opinión, por más corta que sea, puesto que le doy tiempo considerable a mi escritura en tiempos cruciales de mis estudios de la universidad. A los que ya compartieron su opinión, ¡gracias por millonésima vez! –les avienta más oreos- Me voy a continuarle con el porno, si tienen pedidos (eje, posiciones) especiales que quieran leer, déjenmelos en un review :3

DE NUEVO, LES RECUERDO, ESTE FIC TIENE MARAVILLOSO FANMIX, Y LE HE AGREGADO UNAS CANCIONES EXTRAS.