Nota: Este fic participa del Reto "Pecados Capitales" del foro "221B Baker Street".
Disclaimer: Los personajes de Sherlock son propiedad de Sir Arthur Conan Doyle. Y la serie de la BBC pertenece a sus respectivos dueños. Solo la historia me pertenece no gano nada con ello, solo la satisfacción de imaginar a Sherlock y John juntos.
Advertencias: Ninguna creo…
NA: Este fic va dedicado a todos aquellos que se tomen el tiempo de leerlo y dejar un review. Muchas gracias a mi Beta Roberto, te quiero. Y sin más espero que sea de su agrado.
Lujuria
En una cálida mañana en Baker Street se escuchaba el constante sonido de tecleo de la laptop de John y los bufidos enfurruñados que lanzaba Sherlock a causa del aburrimiento. Todo seguiría igual, John en su cómodo sillón escribiendo sobre antiguos casos y Sherlock acostado completamente engarruñado en el sofá verde; ataviado con su típico pijama y maldiciendo al aburrimiento que lo consumía. Ese sería el transcurso del día si Sherlock no hubiera hecho la "pregunta".
— ¿Alguna vez lo has pensado John?
—Hmm, ¿qué cosa?— John agarró la taza de té que reposaba sobre la mesita de enfrente y probó un trago.
— ¿Has pensado en tú y yo teniendo sexo?— John escupió el té debido a la impresión de la pegunta, manchando su laptop en proceso.
— ¡Sherlock! ¡¿Qué demonios…estás pensando?!
—Sabes que yo no me dejo guiar por ese tipo de cosas John. Pero últimamente, aunque trato de evitarlo he imaginado como sería tener sexo contigo— John se quedó en completo estado de shock.
Pero la curiosidad era predominante.
—Y…y ¿cómo es?
Sherlock se levantó de su incómoda posición y caminó directo hacia John. Apartó la laptop de sus rodillas y la taza volvió a su antigua posición. Sherlock se sentó a horcajadas en el regazo de John; que se tensó por el movimiento.
—Todas y cada una de mis fantasías son completamente satisfactorias John. Pero sabes, me pregunto cómo se sentirá hacerlo realmente.
Los ojos de Sherlock brillaban extasiados en lujuria y John no pudo evitar dejarse embriagar por ese nuevo sentimiento que les recorría el cuerpo a los dos. Probaron sus labios mutuamente y unieron sus cuerpos como si fueran dos pares de rompecabezas que encajaban a la perfección.
Y resultó ser más satisfactorio de lo que Sherlock pensaba…
