"Adueñado."
Por B.B. Asmodeus.
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Fandom: Game Of Thrones/A Song of Ice and Fire.
Parejas/Advertencia: Tyrion Lannister/Oberyn Martell. Pre-Jaime Lannister/Brienne of Tarth. Insinuaciones de Jaime/Cersei y Ellaria/Oberyn.
Resumen: ¿Un Omega en Celo, suelto por la Capital? Hablaba de peligro seguro. Oberyn tan siquiera quería asegurarse de que medidas justas fueran aplicadas a este tipo de situación—Y no, su interés no tenía nada que ver con el gruñido naciendo en su garganta, o la dureza de sus músculos, preparándose para defender lo que había descubierto primero que nadie…
Rating: Mature.
Línea del tiempo: Principios de la 4ta temporada, antes de la Boda Púrpura. He manipulado el tiempo transcurrido entre 4x01 y 4x02. En este fic Tyrion corrió a Shae antes de la boda, y el lapso entre los dos eventos será más prolongado por el bien de la trama.
Notas:
(1.) Historia centrada en un Universo Alfa/Omega/Beta.
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"Es tan contagioso, me gira las paginas
Me tiene toda ansiosa; él es todo lo que he esperado
Me mantiene siempre en la incógnita; es tan espontaneo
Es tan persuasivo
Y yo soy su dama."
-Truth Hurts ("Addictive.")
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9.
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El frenesí entre los dos, resultó ser destructivo para la suite.
La torre en la que los Dornienses habían sido hospedados había sido una elección basada en una sola estrategia: lo más lejos posible de los Tyrells. Lo más lejos de todo. Tyrion no había imaginado que terminaría resintiendo la decisión.
Llegar a la habitación de Oberyn fue un viaje que tomó tres interrupciones de manoseos y besuqueos. Aunque a Tyrion le había preocupado ser visto, parte de la naturaleza temeraria del Príncipe se le había contagiado durante la trayectoria. Cada vez que Tyrion había pensado en la posibilidad de ser descubiertos antes del tiempo acordado por su padre, el recuerdo del engaño que rodeaba a Cersei, sólo le había impulsado a saborear la ventaja que recién había ganado.
Ahora, ante la escandalosa caída de objetos decorativos hacia el piso, Tyrion sólo pudo soltarse en risas sobre la mesa despojada. Oberyn lo aplastó contra la primera superficie que su habitación les ofreció, sin esperar a llegar a la cama.
"Me… Me encanta la… mmm… decoración." Su cinturón se había perdido desde hacía un rato. Su jubón, que ya había sido abierta a jalones durante el camino del Septo hasta acá, fue partida en dos junto con la túnica interior.
Oberyn le respondió con un beso que emprendió camino en su boca, y delineó una recorrido hasta su mentón, cuello, clavícula y pecho.
Al sentir su pezón ser succionado, Tyrion dejó salir un ligero grito, nunca encontrado sus nódulos tan sensibles a la estimulación, hasta este momento. Se sujetó de los hombros del Príncipe, mientras seguía jadeando como pez fuera del agua. Temió comenzar a babear, pero no había escapatoria a la dedicación de Oberyn.
"¡Dioses!"
Una mordida jaló de su pezón. Tyrion gimió inútilmente. Dio una patada en su deslumbramiento. Oberyn capturó la pierna, y aprovechó para restregarla, hasta llegar a su glúteo.
Tyrion le jaló del cuello. "Vuelve."
Cuando el rostro ruborizado de ojos salvajes, y piel transpirada, hizo lo indicado, Tyrion sintió el fondo de su estómago desaparecer. Amparó el rostro de Oberyn con sus manos. Sus pulgares acariciaron los contornos de barba, suave y delicadamente, cuando todo lo demás era caótico y descontrolado. Oberyn estaba despeinado, su piel teñida con tonos purpuras y rojos. No lució como un Alfa, en esos instantes.
No lució como una víbora, tampoco.
Se besaron lentamente. Ninguno cerró los ojos por completo, ante el saboreo de sus labios. Tyrion deslizó sus manos hacia el pecho del Alfa, reafirmándose de los músculos planos y la falta de senos—No podía negarlo, extrañaría los senos—Sin embargo, al sentir a Oberyn respirar hondo, Tyrion encontró una nueva dimensión erótica al terreno extranjero. Sonriendo, rompió el beso. Se recargó sobre la pared donde Oberyn lo había plantado, y sintiéndose ebrio en algo más fuerte que vino, comenzó a desbrochar lo que quedaba de vestimenta superior.
Su bota pateó de nuevo.
"Pensé que querías verme como el día que nací."
Oberyn captó el comando velado. Prosiguió a seguir con el protocolo, desatando y retirando sus ropas coloridas. El camisón interno de color naranja, fue abierto con más descaro hasta quedar colgando de sus brazos. Tyrion aventó una bota al suelo. Oberyn le ayudó con la otra. De repente, la cercanía entre los dos fue peligrosa, y terminaron distrayéndose de nuevo.
"Lo que quiero es tomarte—Justo aquí."
Fue el turno de Tyrion para familiarizarse con las planicies morenas del Alfa. Besó la superficie de una pectoral. "Mmm. Sí, sí." Sus manos jalaron del camisón de Oberyn, preparándose. "Mi pobre Alfa ha sufrido suficiente, ¿mm?"
Oberyn desató los pantaloncillos de ambos con una coordinación de la que Tyrion ya no era capaz. Sólo le quedo jadear en espera. Jadear, besar, mojarse hasta sentir un riachuelo salir de su eje. Su pantalón se le unió a sus botas, y cuando bajó su mirada, encontró el órgano erecto de su amante.
La madera de la mesa era cálida contra la piel de su trasero, aunque demasiado dura. Cuando Tyrion fue levantado, fue un alivio. Rodeó el cuello de Oberyn con sus brazos. Sus frentes cayeron juntas, y ambos suspiraron cuando sus cuerpos se intercalaron.
Oberyn no dio respiro. Embistió a la primera oportunidad.
Tyrion fue literalmente, clavado contra la pared. Sólo le sobró producir sonidos poco dignos, así como sujetarte de cualquier forma posible.
Las manos de Oberyn fueron eficientes en manejar su peso, ayudándole con el antiguo danzón de subir y bajar-subir y bajar-subir y bajar, hasta que el ritmo fuera lo único en lo que pudieran concentrarse.
Cada palabra que había salido de su Alfa parecía encontrar validez con el contacto brutal de sus cuerpos. El nivel de deseo del que Oberyn había hablado, se tradujo a gruñidos desatados; al rebote crucial de sus regazos, mientras el Alfa se encargó del trabajo duro. A Tyrion no le quedo duda de su honestidad, al ser demolido por completo en un solitario rincón de la suite, piernas abiertas, parpados cerrados y boca colgada en incomprensibles gemidos.
Jugo corrió por sus muslos. Sudor los cubrió. Saliva fue compartida entre el vaivén de sus caderas.
La semilla de Tyrion fue la primera en expulsarse, inútil ante el potente placer hirviendo desde su coño. Tyrion pintó parte del abdomen de Oberyn, y su Alfa sólo carcajeó ante su victoria.
Tyrion mordió su oreja en represalia. "A la cama—Antes que me partas en dos, bestia."
Una nalgada resonó por la suite. Sin embargo, la razón de Tyrion para saltar dentro del abrazo del Alfa, fue la sensación de un pulgar adentrándose al único orificio que residía vacío. Tyrion liberó un entretenido hilo de maldiciones que Oberyn disfrutó sin reparo.
"Y me llaman a mi glotón."
Oberyn pausó su coito momentáneamente, mientras caminaban a la cama de huéspedes. Su pulgar masajeó sin cesar la entrada pulsante de su Omega, jugueteando, y a la vez, siendo firme con su amenaza.
Estremecido, Tyrion se dejó caer en el colchón. Su cabeza dio vueltas, al igual que sus entrañas.
Oberyn permaneció de pie frente a él. Terminó de desvestirse con calma, su pija siempre en alto, rojiza con su necesidad de regresar a Tyrion. Desde su posición, Tyrion podía notar la hinchazón de su nudo formándose en la base del órgano. El Omega solamente lo había tenido dentro en una ocasión—La noche que había inaugurado todo. Desde entonces, Oberyn había sido cauteloso, puesto que las consecuencias al cuerpo de Tyrion habían sido notables. Sin olvidar, que el tema de futuras concepciones, todavía seguía siendo un fantasma entre los dos. Todavía no le daban voz, ni mucho menos vida.
"Debo advertirte." Oberyn comentó con aire casual, un puño alrededor de su pija, y una rodilla sobre la cama. "Una vez en mi cama, no te permitiré dejarla."
"La gente comenzará a sospechar."
"Déjalos. Que la curiosidad los enloquezca."
Tyrion suspiró, y al mismo tiempo, sonrió. "Oberyn."
El Príncipe alzó sus cejas. "Tyrion."
Al Lannister no le quedo opción más que bufar por su nariz. "¿Qué haces todavía hasta allá?"
"Te estoy admirando, ¿no es obvio?" Y los movimientos alrededor de su miembro, dejaron claro la clase de admiración que estaba administrando. "Admirando a mi León."
Demasiado parecido a los tiernos "Mi león" de Shae. Tyrion se sonrojó. "Te dije que no te perdías de mucho."
Oberyn no respondió inmediatamente. Se reacomodó encima de Tyrion fácilmente, encontrando refugio entre las piernas cortas de su Omega. Se apoyó en sus codos para alinear su rostro arriba del de Tyrion. "No. Me he perdido de bastante, diría yo."
Tyrion no le creyó, a pesar de estar sintiendo la dureza del hombre para comprobarlo. Aun estando con Shae, para Tyrion no le había sido tan fácil caer por rimas favorecedoras sobre su físico. "De acuerdo. Permaneceré atado a tu cama de hoy en adelante, no tienes que adularme."
Oberyn tomó su mentón entre sus dedos. "Hablo en serio."
Tyrion tragó saliva. Había sospechado, que en el fondo, Oberyn Martell siempre hablaba en serio. "Yo también." Acogió el torso del Alfa con sus palmas, comenzando a recorrer la amplia espalda. "Ahora, termina lo que empezaste."
La cama habló más que la pared, ciertamente.
Oberyn lo folló justo como había anhelado, haciendo al colchón y a Tyrion chillar al unísono. El cuerpo del Omega se adaptó a todo lo que su Alfa le lanzó. Su coño lubricó hasta que las sabanas se empaparon, y esta ocasión, el dolor de ser estirado anormalmente fue mínimo. El nudo lo llenó, y Tyrion aceptó el trato con gula y piernas temblorosas. Cuando su pito se volvió a endurecer, Oberyn se encargó de él con la manipulación de sus dedos, destruyendo lo que quedaba de coherencia en él.
"Podría vivir así toda mi vida, pegado a ti." Oberyn el susurró, mientras su cadera rotaba y rotaba. "Follándote todo el día."
Tyrion lo imaginó. Sólo pudo retorcerse en delectación.
"Lo hubiera hecho en el Septo. Tus lindos gritos hubieran creado un eco maravilloso. Tal vez tu hermana hubiera sentido celos—Los Dioses bien saben que esa mujer necesita ser tomada por un Alfa de verdad."
-La mato. Fue el vertiginoso pensamiento. –La mato si intenta estirar sus garras hacia ti.
Cuando otro orgasmo causado por la fricción en su interior lo arrasó entre medio de sus celos, Tyrion sólo pudo mirar el techo de la recamara y jadear. Encima de él, su Alfa se sentó en cuclillas, para soltar un gemido feroz, su tórrida semilla siguiéndole. Sus dientes blancos se asomaron en una sonrisa gloriosa, dedicada solemnemente a su amate.
Tyrion sonrió de regreso, aunque con tenue intensidad, demasiado aturdido. Apretó sus paredes internas en pícara felicitación.
Las manos de Oberyn recorrieron su pecho, mientras descendían de la nube de euforia y feromonas. Tyrion lo dejó explorar, percibiendo cada caricia íntimamente. Cuando los dedos rozaron sus costados, volvió a abrir sus ojos.
"Te lo dije, no soy cosquilloso."
Oberyn materializó un ridículo puchero. "Lo eres. Sólo debo encontrar el lugar adecuado."
Tyrion bostezó. "Si tomo una siesta, ¿despertaré encadenado?"
Oberyn lamió restos secos de la semilla de Tyrion de sus dedos. "Tendrás que tomar el riesgo."
Tyrion lo tomó. Se sintió demasiado exhausto, como para permanecer despierto.
Tiempo después, despertó con la sensación de vacío que sólo pudo pertenecer a su Alfa retirándose de su núcleo. Tyrion gimió confundido, pero Oberyn le susurró frases de aliento para que regresara a su siesta.
Extrañamente, soñó con fuego valyrio.
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Oberyn observó al león dormir, desde la silla opuesta a la cama. Ingirió en detalle el vulnerable estado, del que debería ser un enemigo. Pensó en Elia, en lo que ella pensaría de aquel bebé que había querido cargar en sus brazos, para nada asustada con su apariencia.
Pensó en Elia, para cerciorarse si parte del arraigado odio por los Lannister todavía se asociaba con el Omega.
-¿Qué hubiera pasado si hubieras vivido, querida hermana? ¿Qué dirías sobre esto?
Había tapado a su amante con las sabanas, y el león aparentaba estar acostumbrado a dormir desnudo. Oberyn lo miró retozar, estirarse, murmurar entre sueños, estirar un brazo en búsqueda de otra persona a su lado.
"Ve con él." Los recuerdos de su hermana parecieron cuchichearle. "Rodéalo en tus brazos, como yo quise hacerlo."
Oberyn retornó a la cama con una copa de vino en compañía. Se escurrió bajo las sábanas hasta cubrir la espalda del Enano con su pecho y brazo. Tyrion continuó soñando, confiando de una manera, que no lo hacía despierto.
Todo se reducía a tomar una decisión: seguir odiando, o desprenderse del odio para darle raíz a otra emoción. Oberyn aún pensaba en venganza. Oberyn aún pediría por justicia. Oberyn no descansaría hasta obtenerla.
Sólo tenía que aceptar, que más de una razón, los Dioses habían tenido para guiarlo a Desembarco del Rey.
"…Huh. Sin cadenas."
Oberyn sonrió. Apretó su brazo. Devolvió el susurro. "Sólo las de carne y hueso."
Se originó una pauta de silencio adormilado. Tyrion se movió bajo las sábanas hasta que le fuera posible estar boca arriba. Desde ese ángulo, Oberyn podía medir la longitud de su cicatriz.
"Es raro. El día apenas comienza, y no me siento con ganas de levantarme para continuar con él."
"Entonces, no lo hagas."
"No es así de fácil."
Oberyn levantó su rostro para recargarlo en su brazo doblado. "Cuéntame sobre los asuntos que tienes que resolver hoy."
Tyrion era un experto para muecas cómicas, y hoy no fue la excepción. "Bueno. Para empezar, tomar un baño. Apesto. Tú también… Tengo una cena que planear para esta noche. Aunque antes de eso, sigo siendo Maestro de Moneda, así que todavía quedan huecos en los libros de Meñique con los cuales jalarme los pelos… Ah. Y probablemente le deba Lady Sansa una disculpa, por dejarla tan abruptamente en el ensayo de bodas."
Oberyn jaló de la sábana para ir ganando vista del pecho desnudo del Omega. "¿'Lady Sansa'?"
Tyrion pareció pensar bien lo que iba decir. "Será mejor irme acostumbrando a denominarla de la forma que siempre tuvo que ser. Sansa nunca perteneció con un Lannister, de todas maneras."
"Te importa mucho la chica, ¿cierto?"
"Sansa… no tiene a nadie." Y aquellos ojos decaídos se tornaron hacia Oberyn. "Por lo menos, me prometí que la protegería hasta donde me fuera posible. Debí adivinar, que no podría cumplir algo así. No en este lugar."
Oberyn torció su entrecejo. "Me gustaría decirte que podríamos darle refugio en Dorne. Pero, tu padre insistió en que Lady Sansa no podría irse de aquí. Únicamente puedo garantizar tu libertad. No la de ella."
"Libertad." Tyrion hizo una mueca. "¿En verdad será libertad lo que obtendré?"
"Después de la disolución de tu matrimonio será libertad, bajo los términos de que si… deseas ser libre de mí, todo lo que tienes que hacer es pedírmela. No te tendré en contra de tu voluntad. Es lo que quería explicarte ayer…" Oberyn sonrió. "Pero tú eres el dueño de las palabras. Me la robaste todas."
Tyrion expresó suspicacia total. "No puedes, le dijiste a mi padre que—"
"Sólo negociamos con tu libertad. Que lord Tywin haya armado sus propias ilusiones sobre futuros nietos… Bueno, ¿quién puede negarle a un viejo sus sueños de ver crecer su descendencia?"
"Oberyn…"
"Después de ser reconocido como un Omega—por tan poco apreciado que pueda ser por estas tierras—disfrutarás de los beneficios de tu título cuando quieras, cómo quieras, donde quieras. Heredarás mi apellido, y la posición social que se conlleva al ser mi cónyuge. Serás parte de mi familia—Muy aparte de que en verdad seamos una pareja, o no."
Tyrion se levantó del colchón. "¿Por qué?"
Oberyn acomodó un rizo dorado lejos del rostro atónito frente a él. "Porque… Es lo que un verdadero Alfa hace por su Omega. Es mi deber."
Cuando Tyrion bajó su mirada las sábanas, Oberyn levantó su mentón de nuevo.
"Pero, no me malentiendas, Tyrion Lannister. Te deseo. Te deseo de una manera que no he deseado a nadie más. Eso nunca cambiará. Si quieres estar conmigo, yo estaré contigo. Si quieres darme un hijo, u otra bella hija, estará bien. Si no, también. Si no quieres verme de nuevo…" Un bufido de su nariz, aligero su discurso. "…no te culparía."
El hombrecillo relamió sus labios. "Y eso que dijiste que eras malo con la palabras."
Oberyn apuntó hacia su cabeza. "Tal vez, estoy aprendiendo. Tu puñetazo debió de haber ajustado algo acá adentro."
Tyrion volvió a acostarse. Él mismo reacomodó el brazo de Oberyn sobre su estómago. "Es verdad: estás medio desquiciado, Oberyn Martell."
"Pero un desquiciado honesto, espero."
Tyrion le sonrió por un breve instante. Luego, un aire solemne le llenó sus facciones. Por un momento, Oberyn sintió un nudo en sus entrañas.
"La noche de mi celo, acababa de despedirme de alguien importante para mí. Nunca he tocado a Sansa, porque yo ya estaba durmiendo con alguien más, desde antes de casarme con ella… Una prostituta que traje del norte. La mandé lejos de aquí, para evitar que mi padre le cortara la cabeza."
Oberyn comprendió mejor la peste a miseria de aquel día. La falta de cuidado, y la rebeldía tras las tácticas del Omega. "La amas."
"Creo… que la amaba. Es increíble, pocos días han transcurrido, pero desde aquella noche… no es ella en la que pienso. Debería extrañarla. Debería sentirme… peor. Definitivamente, mucho peor." De nuevo, aquella mirada triste se conectó con el Alfa, en busca de resolución, de algo de consuelo a su culpa. "Pero, no lo hago. Pienso en ti. Sólo pienso… en ti."
Oberyn tragó saliva.
Tyrion apretó sus dedos alrededor del brazo del Príncipe cubriéndolo. "¿Podríamos… darle un intento? Sin pensar en títulos, o futuros nietos. ¿Sólo siendo… dos tipos que en verdad disfrutan de su mutua compañía?"
"Y del sexo."
"¡Oh, por supuesto! No podemos olvidar el sexo." Una risilla salió de sus labios. "El sexo es excelente."
Con su boca y dientes, Oberyn retiró de su pulgar derecho el anillo que ocupaba. Contempló la banda dorada por un momento, una vez liberada.
Tyrion aceptó el obsequio con dedos cuidadosos. La banda era muy grande para sus dígitos pero Oberyn no dudaba de la astucia del hombre para encontrarle una alternativa.
"Intentémoslo."
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Fin de Parte 9.
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