Tomoyo: ¡Hola! les traemos un nuevo capítulo.

Mokona: ¿Tan rápido?

Tomoyo: Pues claro, es para que sepan en qué clase de Fic se están metiendo aquellas que nos enviaron un Oc

Mokona: ¿En uno muy divertido?

Tomoyo: Raro más bien o.o

TyM: Disfruten la lectura.

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***Hogar***


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— ¡¿Qué clase de lugar es este?!— Exclamo Fran en cuanto salió del hospital, ahora que lo notaba las nubes estaban totalmente grises, había estado lloviendo desde que entraron al edificio y no aprecia que fuera a cesar pronto y sin embargo aquellas nubes parecían moverse. —Parece como si… arriba hubiera.

— ¿Algo?

—Si— Fran suspiro profundo hasta que su vista se topo con algunos chicos que caminaban con extraña rapidez por la acera de enfrente. — ¿Por qué corren?

—Date prisa, nosotros también debemos correr— Sia tomo la mano del peli verde —Se que no eres de por aquí Fran, pero debes de saber que en ciudad Balys siempre llueve porque en este cielo viven Dragones de agua y su magia afecta bastante el clima. Suelen atacar a las personas por eso no hay nadie en la calle y los que salen de sus casas es solo por emergencias.

— ¡¿Qué?!— alzo la voz el peli verde casi tan fuerte que resonó hasta los cielos, aquellos jóvenes que apenas iban a unos metros de distancia se echaron a correr pues sintieron que el tono de voz usado era una alarma de ataque.

—M-maldita sea— mascullo Sia tomando su mano con mayor fuerza —Ahora si Fran, vamos a correr.

Un gran dragón empezó a descender del cielo estremeciendo sus alas con furia haciéndolos caer al suelo. Agito las alas elevándose nuevamente rompiendo los cables de luz que se posaban por encima de las calles.

—Sia, quédate atrás— el peli verde alzo su mano al cielo el cual empezó a despejarse haciendo que el dragón pudiera verse con suma claridad.

—Fran, arriba— apunto hacia la izquierda donde dos dragones mas se veían a la distancia.

— ¿Puedes pelear?, ¿hacer algo?— le cuestiono mientras lanzaba un ataque de rayos que impactaban al dragón.

—No. ¡Claro que no! Para eso existen asociaciones en diferentes ciudades como la seguridad civil y las iniciadoras que capturan gasteas, La organización Hellsing que extermina vampiros y ghouls y diferentes tipos de asociaciones de exorcistas a lo largo del mundo.

—No juegues… ¿Es enserio?— bufo Fran saltando por encima de uno de los dragones apareciendo de la nada un gran bloque de hierro que dejo caer encima de la cabeza de este provocando que se fuera hasta el suelo. — ¿Quién se encarga entonces de los Dragones?

—Los dragón slayers por supuesto.

Al decir estas palabras se observo como un gran destello surgía de entre los cielos haciendo retroceder al otro par de dragones que descendían con gran rapidez.

—Rugido del dragón de sombras— se escucho un fuerte estruendo y luego un chillido que hiso que uno de los dragones volara lejos de aquellas personas. Un chico de cabellara oscura y ojos rojizos se posiciono por encima de unos edificios lanzándole una mirada a la pelinegra.

— ¡Garra del dragón blanco!— Alzo la voz un rubio escandaloso que impactaba de lleno en el tercer dragón para casi de inmediato este mismo recibiera un ataque similar del pelinegro.

— ¿Son caza dragones?— Cuestiono Fran con su voz monótona de siempre mientras que Sia parecía tener los ojos en blanco por lo que tenía enfrente.

—Claro que lo somos no vistee o q…— se quedo en silencio mientras los ojos se le saltaban — ¡Tu solo derrotaste ese dragón!, ¿eres un nuevo Dragon slayer?

—Realmente no, pero ustedes dan pena.

— ¡Oye!, nosotros solo ahuyentamos dragones de la ciudad y los derrotamos si la situación lo amerita— argumento rápidamente el rubio.

—Además los dragones de tipo agua son los mas débiles— complemento el azabache quien ayudaba a levantarse a la chica.

—F-Fran tal vez seas un mago y no lo sepas— Hablo Sia reincorporándose por completo. —Una persona normal no derrota dragones ni seres que usan magia, o seres mitológicos.

—A menos de que tengan una fuerza sobre humana— intuyo rápidamente el caza dragones.

—Sia, ¿de dónde sacaste a este niño?

—Me lo encontré tirado y ahora es de mi propiedad.

— ¡No puedes adueñarte de las personas!

—Fran, ¿verdad que eres de mi propiedad?

—Si~~

—En fin, Rogue, Sting tengo que irme ¿podrían encargarse del desastre que hizo Fran?

— ¿A dónde vas Sia?— Le cuestiono el dragón de sombras haciendo una mueca de disgusto.

—No nos digas que otra vez estas saliendo con Fay— el rubio se cruzo de brazos lanzando un suspiro, a veces su amiga hacia muchas tonterías como volver con el señorito gobernante de la ciudad.

—No. Estoy saliendo con Fran ¿no ven?

—Tch. Regresa a casa, mañana pasare por ti para ir a la universidad— bufo Rogue en tanto se arremangaba la camisa.

—Sí. También dile a Soleil-chan que pasare por ella para ir juntos.

Acto seguido Sia tomo la mano de Fran retomando el camino que habían decidido en primer lugar.

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—Y…— soltó Fran en cuanto ya se encontraban a una distancia prudente de lo que había pasado — ¿Todo es siempre así de escandaloso?

—No que va, hoy es un día bastante tranquilo— ella le sonrió mientras le indicaba que debían dar vuelta en la esquina.

— ¿Podrías explicarme?

—Bien, te explicare un poco más acerca de ciudad Balys. Como en este lugar ahí dragones existe un empleo para personas que pueden utilizar magia, son gremios de magos que se encargan de preservar la paz en la ciudad. El gobernante de este lugar se llama Ashura y su hijo Fay, son quienes ubican los gremios de magos en cada región cercana. Digamos que Balys es el hogar de los magos del mundo.

— ¿Cómo conoces a los magos?— cuestiono alzando una ceja mientras que sus ojos se volvían pequeños puntos totalmente negros.

—Son muy populares por aquí, después de todo hay siete dragon slayer en la ciudad y todos son muy conocidos. No hacen muy bien su trabajo y siempre terminan destruyendo cosas pero son los encargados de mantener los dragones de agua a raya. — Soltó para detenerse con brusquedad en lo que parecía ser una pequeña casa de dos pisos posicionada entre dos enormes rascacielos.

— ¿Es una broma?

—No. Es mi casa y cállate.

Fran guardo silencio, la casa parecía que se desplomaría con el más ligero tacto, todos sus sentidos le decían que era una pésima idea entrar. Tal vez debería salir corriendo, pero no sabía a dónde ir entonces… en fin la casa no se veía tan mal.

— ¡Ya llegue!— Alzo la voz la pelinegra colocando el paraguas sobre una vasija dispuesta para el mismo. Se quito el suéter arrojándolo hacia el sofá mientras se recostaba sobre este.

—Sia, que bueno que llegas. Escuche que hubo un desastre en la zona sur y me preocupe por ti— Hablo una chica de cabello corto cuyo color era de un rojo escandaloso, sus pechos se balancearon de un lado otro pues lo único que la cubría era un top negro con un estampado de leones que jugaban con una pelota y unas pantaletas de arcoíris.

—Estoy bien— Sia soltó el aire al sentir que la pelirroja se abalanzaba encima de ella cayéndole encima —Aunque ¿sabes? Estuve en ese lugar.

— ¿Qué?, ¿no te paso nada?— soltó con algo de angustia sentándose sobre el estomago de la pelinegra, sus ojos lima se clavaron con firmeza en los orbes castaños de su amiga.

—Ya te dije que estoy bien— hablo tirando de uno de los piercings de la chica.

—Auch, no hagas eso.

—Tú no te portes tan empalagosa cuando un chiquillo nos está observando.

Ambas chicas se giraron a ver como el peli verde solo las observaba con detenimiento como si quisiera sacar una fotografía mental de aquello en tanto un pequeño hilo de sangre escurría por su nariz hasta toparse con una sonrisa estúpida que ocupaba todo su rostro.

—Eres un pervertido.

—Nope sempai~ ustedes son unas pervertidas.

La pelirroja salto del sofá y con gran agilidad coloco al chico entre sus brazos al borde de asfixiarlo con sus pechos.

—Es muy lindo, ¿de dónde lo sacaste?

—Me lo encontré tirado y ahora es nuestro.

—Genial. Ya hacía falta alguien que pudiera saciar mis bajos instintos— sus ojos resplandecieron como dos estrellas y un aura sombría inundo a Fran, no sabía si sentirse afortunado o si tenía que salir corriendo de aquel lugar. —Mentita, vamos a bañarnos juntos— Tal vez se pudiera quedar otro rato en aquella casa, a fin de cuentas no tenía nada de malo.

—No— bufo Sia lanzando un libro que golpeo la cabeza de la chica.

— ¡No me digas que ya le echaste el ojo!, ¡es tan mono!... ¡Vamos a donde lo encontraste a ver si no encontramos otro!

—Soleil Habandia, compórtate.

—Sia Rosembert, haber pensado eso antes de traer a un chico a vivir con dos jóvenes fogosas y deseosas de amor— soltó acariciando el pecho de Fran.

— ¡Ve y sacia tus instintos carnales con Sting Eucliffe, que para eso es el fácil de la ciudad!— chillo esta mientras tomaba la mano de Fran alejándolo de Soleli.

— ¿Te encontraste con Sting?— sonrió satisfecha la pelirroja

—Si, dijo que mañana pasaría por ti para ir a la universidad.

—Te dije que caería— soltó levantándose del suelo mientras caminaba hacia el comedor tomando una manzana de las que estaban dispuestas en un gran tazón.

—Yo nunca te lo negué.

—Y dime, ¿Rogue ya cayo con tus "encantos"?— Dio una mordida a la manzana dirigiendo su vista verde lima hacia las cortinas blancas que ondeaban con ligereza por el viento.

—Eso parece.

—Sempais~ ¿podrían explicarme?— Fran las observaba sentado en la alfombra con una mueca de disgusto más que evidente, él era el hombre responsable a cargo, bueno desde ese día lo era.

— ¿Ves esta casa en medio de esa gran ciudad?— cuestiono la pelirroja dando un último mordisco a lo que quedaba de la manzana. —Esta casa nos la dejo nuestra maestra Michelle K. Devis, antes de retirarse, estamos en la ruina y la casa a punto de ser incautada— lanzo el resto de la fruta por encima de su hombro cayendo con precisión en el pequeño cesto de basura.

— ¿Eso que tiene que ver con los dos idiotas?

—Como ya te dije solo hay siete dragón slayers en la ciudad y son catalogados junto con los gobernantes como las personas de mayor poder— argumento Sia quitándose los zapatos.

—Pero yo puedo luchar contra dragones, entonces yo las puedo ayudar ¿no?— Su voz monótona sonó un poco comprensiva.

—No es tan fácil, para poder pertenecer a cualquier organización en esta ciudad o cualquiera, necesitas contactos— Argumento rápidamente la pelirroja retomando su lugar junto al chico.

—Estamos haciendo que los dos "idiotas" recomienden a Soleli para entrar a uno de los gremios y así ganar dinero. Ya que yo falle con el hijo del gobernante. — Sia lanzo un suspiro recostándose sobre el sofá —Necesitamos mucho dinero.

— ¿Sempai~, entonces eres una maga?

—Realmente Sia y yo tenemos otra clase de habilidades. Ninguna de las dos es proveniente de esta ciudad y por ello somos de los habitantes que llevan una vida normal.

Ambas se pusieron de pie abriéndose campo hacia la planta alta donde Fran las siguió después de que estas así se lo indicaran. Al subir la escalera se observaron tres puertas, se acercaron a la primera la cual estaba pintada de diferentes colores con una gran estampa en el centro que decía "CDM" con un corazón, y a su alrededor decorado con lo que parecían ser fotografías de espectáculos circenses.

Fran se quedo de pie frente a la puerta observando una hermosa pelirroja de ojos azules la cual vestía un leotardo en tallado de colores pastel, sujetaba fuertemente su trapecio mientras un hombre de traje estaba de pie junto a ella.

—Es guapa ¿no?— le cuestiono Soleli abriendo lentamente la puerta en tanto el peli verde asentía —Era mi madre.

—Bien Fran, ya que eres de nuestra propiedad y vivirás en esta casa debes de aprender cual es nuestra manera de trabajar— tomo la palabra Sia empujándolo hacia adentro de la habitación la cual parecía de una chica normal, cama, librero, escritorio, portátil, todo parecía estar en orden a excepción de unas cuantas prendas que se encontraban por el suelo.

—Preparada Mentita, esto que veras decidirá con quien vas a trabajar de ahora en adelante— soltó la pelirroja activando un interruptor en la pared. Los estantes así como la cama se giraron por completo mostrando una vitrina repleta de armamento.

—Sempai~ eres una caza recompensas— los ojos de Fran una vez más se volvían puntitos negros mientras sacaba una ramita de su bolsillo para empezar a dar golpecitos a lo que parecían ser unas botas propulsoras.

—Nope, nope, nope. Soy una caza vampiros.

— ¿También hay vampiros en la ciudad?, llegue a un lugar muy problemático.

—Claro que no los hay, solo llega uno rara vez y es exterminado p-o-r m-i.

—Más bien los asalta y les quita lo que traigan de valor— puntualizo Sia desactivando el interruptor para guardar el armamento.

—Entonces usas todas esas armas para combatirlos. Eres muy genial sempai~— Hablo Fran poniendo las manos en su boca como si fuesen un megáfono.

—Realmente esas armas me las regalo nuestra maestra y solo las tengo de colección, mis poderes son mas divertidos— Soleri sonrió y con una velocidad sobre humana ya estaba sujetando a Fran por la espalda en tanto con uno de sus dedos hacia flotar a Sia por encima de sus cabezas. —Mira, mira, se le ven las bragas. Siempre le han gustado de estilo muy sexy.

—B-bájame— Bufo la pelinegra tratando de taparse con su propia falda. Pero sin éxito pues el peli verde ya estaba a punto de necesitar una transfusión sanguínea.

— ¿Verdad que mis poderes son geniales?, y además…— de la nada una Mamba negra adulta empezó a materializarse alrededor de la pelirroja —Ella es Mora y es algo así como mi otro yo.

Sia descendió con lentitud haciendo la señal de que había sido suficiente la muestra de sus habilidades.

—La sempai es impresionante~

—Claramente Mentita y aun te falta ver de lo que soy capaz— hablo orgullosa

Salieron de la habitación dirigiéndose a la segunda puerta la cual era de un color oscuro con letreros de "aléjese" y "peligro".

—Eres peligrosa sempai~— murmuro Fran con una sonrisa sínica que sin querer se le dibujo en el rostro.

—Más de lo que te imaginas— soltó con una mirada burlona abriendo totalmente la puerta. A primer impresión era un lugar bastante desordenado, la cama parecía ser el guardarropa y junto a la portátil tazas de café y colillas de cigarrillos. Las paredes aprecian forradas de grandes libreros, una de las repisas mostraba fotografías alineadas en perfecto orden desentonando con el resto de la habitación.

— ¿Quiénes son?— cuestiono Fran al ver una mujer pelinegra junto a un hombre rubio, quien atribuyo rápidamente serian los padres de Sia.

—Es mi madre y mi padrastro. En la foto de al lado somos Soleli, nuestra maestra y yo. Y el resto son de algunos de nuestros amigos de la infancia— se apresuro a abrir un baúl que se encontraba a los pies de la cama el cual estaba repleto de cuchillos de plata, algunos convencionales y otros con una forma irregular.

—Esto se va a poner ardiente— Soleli tomo unas gafas de sol dispuestas sobre un peinador antiguo.

Sia cogió un par de cuchillos lanzándolos con rapidez hacia unas dianas de tiro acertando en el blanco. Los cuchillos sirvieron como receptores de dos grandes descargas que fluyeron a través de su mano, las cuales impactaron en las dianas desintegrándolas en el proceso.

—Sempai~ ¿eres algo así como pikachu?— Cuestiono Fran dando un golpe con el puño en su palma.

—Claro que es como pikachu, pero con tetas— soltó Soleli mientas se comía las patatas fritas que sacaba de un mini bar.

—Eso soy, pero con cuchillos y claro también esto…— un pequeño dragón apareció de la nada como minutos atrás lo había echo aquella Mamba negra. —Este es un dragón de una raza extinta que mi padrastro me obsequio. Su nombre es Damin.

—Ahora Fran, ¿Cuáles son tus poderes?— cuestiono la pelirroja mientras salían de la habitación.

—Bien pues creo que es este— todo se lleno de niebla, la visibilidad era poca dando la impresión de que las dos se encontraban en un sitio bastante amplio —Sempai~ ¿están impresionadas?— el suelo empezó a moverse mientras que todo se envolvía en llamas, un gran dragón y así mismo una gran serpiente surgieron de entre el fuego dispuestos a atacar.

—Mentita, joder, eres un mago.

—El mejor mago que he visto en la vida— Soltó con un quejido al sentirse asfixiada por el fuego.

—Lo lamento— Fran hizo desvanecer todo acercándose a la chica —Pero, puedo quedarme con ustedes ¿no?— Pregunto a la usuaria del trueno haciendo que esta lo abrazara de inmediato seguida de la pelirroja.

—De ahora en adelante estarás con nosotras— Soleri le dio una gran sonrisa —Vamos te quedaras en mi cuarto para hacer travesuras, pero no le digas a Sia.

—Te estoy escuchando— hablo con un tic nervioso en el ojo. —Te quedaras en la habitación que pertenecía a nuestra maestra.

—Sempai~ Yo quería dormir con usted.

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— ¿Hola?— se escucho del otro lado de la línea.

—Lulu-chan ¿Cómo estás?— La voz de quien llamaba era burlona y un tanto fría.

— ¿Quién habla?

—Soy digamos que… tu mejor amigo en todo el mundo.

—No sé de qué habla, ¡así que no trate de tomarme el pelo!— Alzo la voz un tanto molesta despagando su móvil del rostro.

—No es una broma, ¿sabes mi querida Lulu-chan? Digamos que hoy conocí a un jovencito con magia muy extraña, tal vez sea aquel que tu organización está buscando.

— ¿Cómo sabe eso?— su voz cambio de tono por uno realmente impresionado. Después de toda aquella información era meramente confidencial.

—Saber eso, obtener tu numero privado, saber a qué te dedicas como civil y donde estas ahora mismo. Dime ¿Qué dice la escuela de veterinaria?… Tengo muchos contactos mi querida Lulu-chan.

— ¿Cuánto quieres por esa información?

—Digamos que te va a costar… por el momento dirígete de inmediato a ciudad Balys, estoy deseando reunirme contigo Lulu-chan.

La llamada fue cortada por el pelinegro quien lanzo una gran risotada mientras observaba con detenimiento aquella casa la cual desentonaba con toda la cuidad.

—Este mundo necesita diversión.

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Tomoyo: Que emocionante ya presentamos a la primera Oc *w*

Mokona: Claramente pues la mejor amiga de Sia, se conocen de toda la vida.

Tomoyo: Así es y claramente ambas descienden de personas jodidamente interesantes ewe

Mokona: Así son todos los personajes muy interesantes *Q*

TyM: ¡Dejen sus comentarios, que la locura necesita apoyo!