Un ángel de tras de mi

Capítulo 15

Declimer: los personajes no me pertenecen le pertenecen a CLAMP, pero la historia es completamente mía, no busco ningún lucro con esto.

¿Creen en los ángeles, demonios o cualquier otro tipo de misteriosos seres de luz o de aquellos que viven en la obscuridad?, ¿alguna vez te has sentido observado?, ¿alguna vez has sentido que no estás solo?, ¿despertado con alguna marca?, ¿tener la sensación de no poder moverte ni hablar cuando te encontrabas dormida?, sakura respondería que si a cada una de estas preguntas, descubre por qué…


—Contrólalo- le dijo Eriol, ella manejaba una gran energía, tenía forma de viento morado que se movía al compás del movimiento de sus brazos. Ya hacía más de una semana que la sexta trompeta se había anunciado, trayendo consigo muchos fenómenos naturales que destruían lentamente a la tierra…

Se preguntaba como estaría ella… Tomoyo ahora sabia como utilizar sus poderes ocultos, gran parte de la esencia de sakura, escondida en esa gema, le daba energía muy poderosa.

Miró al cielo, las nubes estaban diferentes, parecían moverse de una forma rápida y caótica, no había un orden, no seguían el ritmo del viento. Esto solo podía indicar una cosa…

—al fin todo empezará- al finalizar la frase el sonido se escuchó en toda la tierra, fijo su mirada en el centro del templo, había un pequeña grieta. Y de ella venia formándose más, haciendo más grandes.


La tierra entera temblaba, los humanos no sabían que sucedía, salían de sus hogares gritando y pensado que era una amenaza natural. Ya que desde hace algún tiempo esos fenómenos sucedían en la tierra. Formaban teorías sobre lo que sucedía en realidad, pero lejos estaban de descubrir que la verdadera causa estaba en el debilitamiento de la protección que su antigua reina había dejado para ellos.

En este momento preciso momento estaba iniciando la gran batalla contra demonios…

El templo se desboronaba, caía lentamente con cada milímetro de abertura.

De la grieta se expulsaba asas de fuego que se dirijan hasta lo más alto para luego explotar.

Eriol rescató a la chica de cabello negro de caer en la grieta, el lugar no era seguro, en realidad, ninguno lugar lo era. ahora lo único que sabía es que debía estar cerca de Sakura. Debía protegerla a ella como a Tomoyo y además debía dirigir todo un ejército. Porque eran los príncipes que debían estar de todos para defender a sus súbditos, Shaoran debía proteger a los humanos tanto como a los habitantes del reino sol, Sakura por su parte debía proteger a ella misma y a los seres humanos y él, Eriol, príncipe del reino cielo, debía protegerlos a todos, debía detener todo esto. Su propia especie había provocado esto y él asumía la responsabilidad que su padre hasta ahora no había resuelto.


Sakura y el ejército de nagas se trasladaron al bosque donde la mayoría de sus aliados le esperaban. Cuando los príncipes aparecieron, centauros, hadas, elfos, nomos, hechiceros, serpientes, gigantes, dieron reverencia a sus lideres…

Las asas de fuego seguían siendo lanzados hacia el exterior, explotaban y formaban una gran nueve negra que dificultaba la vista. Poco después las nubes fueron desapareciendo dejando ver miles de legiones de ángeles. Al contrario de las creencias humanas, los demonios, tenían la misma forma que aquellos que les llamaban ángeles, eran hermosos, con alas de color blanco, llenos de luz. Todos ellos llevaban en las manos armas que llevaban firmemente a un costado de ellos.

—Son demasiados…- comentó Shaoran, se había elevado un poco más de la altura de aquellos ángeles para poder ver realmente el número, a su lado tenia a sakura, la sostenía de la cintura para que no callera.

—Shaoran… -le llamó, él dirigió su vista a ella, la notó sería y decidida un aspecto que no había visto antes. —Quiero pedirte algo…- él asintió y ella prosiguió con su petición.


Eriol estaba enfrente de todo el ejército y daba indicaciones y estrategias, a pesar de que los demonios tuvieran ventajas sobre ellos, esto no los detendría.

—Arqueros ataquen cuando ellos estén el aire, no podrán matarlos, por eso deben destruir sus alas-parecía estar muy seguro frente a ellos, pero lo que en realidad le preocupaba eran sus ángeles, ¿Dónde estaba su ejército?.

No se movieron, esperaban a que los enemigos dieran el primer paso. Miraban hacia el cielo y cuando menos se lo esperaban, una gran explosión alerto a todos, la inmensa cantidad humo imposibilitaba la vista de todos, pronto fue desapareciendo y pudo verse a 7 demonios justo arriba de todas las legiones de ángeles.

—Los siete reyes del inframundo han aparecido -dijo Eriol seriamente.

—¿Siete reyes?-él asintió. Alzó la mano y a punto directamente al primero.

— Él es Belial- apuntó al más lejano a ellos, la forma de ese rey era de dos Ángeles hermosos sentado en un carro de fuego. —es el primer demonio que nos atacó-frunció el ceño—el otro- cambio de dirección-es Asmodeo-a diferencia del anterior, éste tenía la apariencia más tosca, tiene cuerpo humano sí, pero sus pies eran como las de un gallo, tiene tres cabezas… una de toro, otra de carnero y por último la de un hombre que llevaba un corona, estaba montado en un enorme León alado cuya cabeza es de dragón. Llevaba en la mano un estandarte con un símbolo de aliento de fuego. Eriol suspiro. — ese león, fue alguna vez habitante de tu reino, el reino del Sol-Shaoran abrió los ojos. Estaba dicho que ese día se había llevado más que la vida de sus padres. —es muy fuerte, pero tiene una debilidad. Teme brutalmente al Arcángel Rafael, sin embargo está a cargo de setenta y tres legiones de ángeles.-

—ése es Paimon, aunque su apariencia sea a la de una mujer no debes vez confundirte, tan solo es un hombre con rasgos femeninos, con una voz que simula el rugir de una bestia.-aquel demonio llevaba en la cabeza un corona con perlas incrustadas. Estaba montado en un camello, proveniente del reino tierra —¿vez a esos dos que están de tras de él?-Shaoran asintió— ellos dos son sus hijos, los príncipes Beball y Abalam.-

—Belteh- de apariencia angelical, cabalga en un enorme caballo pálido y escueto que provenía del reino luna. —tiene el mayor número de legiones a su cargo, en total son 85.

—Purson, alguna vez pertenecio a la primera jerarquía de tronos y a la segunda de virtudes, es el encargado de 22 legiones de ángeles- tenia cuerpo humanoide con rostro de león, estaba montado sobre un gran oso, en su mano derecha lleva siempre una serpiente venenosa y en la izquierda lleva una vara con un haz afilado.— Balam- al igual que asmodeo tiene tres cabezas, cabalga sobre un oso, en su brazo estaba un Halcón de ojos rojos— y por ultimo Baal, como vez es el menos parecido a un ángel, esto es porque era el antiguo guardián del cielo-tenia cuerpo de tarántula y tres cabezas, la primera con apariencia de un gato negro, la segunda era parecida a las humanas y la última era la de un sapo.

Los siete reyes contemplaban desde lo alto a todos los seres que habitaban a la tierra, en su mirar había rencor y estaban impacientes de que la guerra empezara.

-¡ataquen!-se escucharon las voces de los siete reyes del inframundo, cada legión obedeció firmemente a su rey. Sus alas blancas se desplegaron al mismo tiempo, estaban listos para atacar. Se dirigían al suelo.

Los humanos estaban desconcertados, de pronto veían a un montón de ángeles venir hacia ellos, no sentían miedo, después de todo… eran ángeles, enviados celestiales, no importaban la religión, siempre era lo mismo, porque en cada una siempre existía un ser supremo que estaba rodeado de colaboradores alados que representaban el bien y se encargaban de cuidar a los humanos. El mundo humano ahora no recordaba nada de su pasado, de su reina, ni de los antiguos reyes que sacrificaron todo por sus subtipos. Esperaron a que ellos bajaran hasta alcanzarlos, creían que estaban salvados y que ellos habían llegado a rescatarlos, pero esta ilusión fue arrebatada en un abrir y cerrar de ojos, cuando los ángeles empezaron a arrebatarles la vida. Miles de humanos morían sin poder hacer nada…

—esto es imperdonable- en un impulso desesperado decidió enfrentar a los ángeles, ayudando a todos los humanos que podía.

—Espera Shaoran- le gritó Eriol, pero ya era tarde. Él ya estaba lejos. Podía entenderlo después de todo. Además ya venía siendo tiempo de empezar con todo esto —prepárense arqueros- gritó mientras hacía aparecer su báculo negro dándole algunos giros, que pasaban por su dedos de una manera muy ágil— ¡ahora!-gritó al momento que estampaba el báculo en la tierra, unas simples flechas, efectivamente no parecían afectar a los ángeles cuando eran lanzadas directamente a sus cuerpos, pero otra cosa diferente sucedía cuando herían las alas. Su propio cuerpo se desvanecía, en un asa de luz.

Una gran ráfaga de electricidad salió de la punta del báculo del príncipe. Las asas de electricidad se dispersaban por el cielo alcanzando al mismo tiempo a muchos ángeles que en ese momento se congelaban por el poder, mientras la electricidad recorría su cuerpo y los destruía.

Shaoran apretó los dientes mientras clavaba su espada en el costado de uno de los ángeles, podía ahora mismo sentir como su propio cuerpo era atravesado, sentía el dolor de todos los humanos. ¿Por qué acababan con ellos si ni siquiera podían defenderse?, no había punto de comparación entre fuerzas, no representaban una amenaza. De sus manos salían enormes bolas de fuego que las lanzaban con odio hacia sus enemigos. Había acabado con miles y aun así no se acaba el gran número.

Sakura también peleaba y junto a ella estaba Tomoyo. La castaña demostraba su habilidad con las sei y la morena luchaba con elegancia con ayuda de sus abanicos. A su alrededor se encontraban todos sus aliados, kin lin había quedado a cargo de la castaña y Nakuru protegía a la morena. Kero estaba a lado de Shaoran, al frente de todo.

Sakura se detuvo y miró a su alrededor… el número de sus aliados había disminuido rápidamente, veía muerte por todos lados. Esto estaba mal, pronto ya nadie quedaría para enfrentarse a los demonios y la tierra y sus habitantes quedaría destruidos.

Eriol también se dio cuenta de esto. —¿dónde están?, ¿acaso no planean ayudarnos?-preguntó hacia el cielo, en sus ojos se veía la gran decepción. Estaba dicho que no vendrían. Aquella plática con su padre debió avisarle

Ya la has encontrado, quítale la gema y guárdala en un lugar seguro, podría ser en este reino o en otra dimensión-ordenó el rey del cielo.

padre, si hago eso, Sakura morirá. Ella no puede estar lejos de la otra parte de su esencia, si hasta ahora ha sobrevivido es porque te la has ingeniado para que la otra parte siempre estuviera cerca de ella-Eriol trató de refutar la orden de su padre.

lo importante es que nuestro reino este a salvo.-

¿Qué nuestro reino este a salvo?, ¿qué hay de todos los que habitan la tierra?-preguntó con enojo.

Eriol, no cuestiones mis órdenes-

¡son ángeles los que provocaron todo esto!.- sentía que el coraje se apoderaba de él.

ellos solo quieren el poder absoluto y estando la princesa viva tiene todavía la esperanza de conseguirlo, pero si esa opción se acaba, tendrán que someterse a mi otra vez.

¿volver a someterse?,¿Cuándo? Cuando la tierra esté destruida?. – preguntó irónicamente.

Si así tiene que ser, así será-El príncipe no podía dar crédito a lo que escuchaba.

¿Por qué no quieres enfrentarte a ellos?- El rey no contestó

Deseaba haber entendió bien las intenciones de su padre para con la guerra. Se alzó en vuelo y llegó a donde estaba Shaoran.

—Shaoran, el ejército disminuye, si esto sigue así... la batalla estará perdida-Shaoran lo miró de reojo mientras terminaba con uno de los ángeles.

—¿qué es lo que sugieres?.-

—Creo que es hora de que el reino Sol ayude-el castaño frunció el ceño.

— ¿qué?-preguntó extrañado.

—llámalos, pídeles que vengan en tu nombre.-Shaoran alzó una ceja, ¿en verdad?-¡hazlo!-Eriol alzó la voz.

—Bien.- no estaba convencido, pero debía aceptarlo—Escuchen todos aquellos antiguos habitantes del reino Sol, Soy Shaoran hijo del rey sol. Pido den su presencia ante mí y luchen a mi favor-gritó y esperó unos segundos… —Eriol no sé qué pretendes, pero no funcionó- el castaño se alejó del ángel y siguió luchando.

—Esto no debería acabar así-observó desde lo alto la batalla, sus ojos se dirigieron directamente a la médium y a la princesa. —Por lo menos, ellas están bien- dijo aliviado.

En poco tiempo el cielo comenzó a temblar, miró hacia lo alto y vio como las nubes cambiaban de color, de ellas se vio como inmensas serpientes blancas salía, se movían ondulantemente, hasta estar cerca de los demonios y de un rugido eran calcinados de inmediato.

Eriol sonrió y se acercó a Shaoran—ellos son tu reino…- le dijo mientras regresaba a incorporarse en la batalla. Shaoran veía como aves hermosas rodeadas de fuego venían en su auxilio. Eran cientos y no venían solos, también había grandes reptiles alados, Leones alados, seres híbridos mitad águilas y mitad caballos, Todas con un poder común, el fuego.

Sakura vio desde lejos todo ese acontecimiento, pronto el cielo estaba siendo teñido de rojo, el número de los demonios había disminuido en gran proporción.

Ahora lo que le preocupaba en realidad eran esos reyes, aun no se movían, aun no hacían nada, y temía en verdad por la vida de todos los humanos, que eran ya, bastante pocos.

De pronto un gran serpiente cayó cerca de ella, eran tan larga que no podía calcular cuántos metros medía, fue rápidamente hasta ella y puso su pequeña mano sobre su cabeza. Sintió tristeza por ella, no quería que nadie muriera, nadie debía morir y menos si era por tratar de protegerla. Sin que ella se diera cuenta el color de sus ojos cambiaron a unos de color azul, de su mano emanaba ondas del mismo color y en menos de un segundo la serpiente alada se había despertado, mantenía la mirada fija en ella, inclino la cabeza demostrando agradecimiento y desplego las grandes alas, volando a una gran velocidad hacia lo más alto, de allí acumuló un gran aliento, que al rugir, la mitad de los demonios desaparecieron.

Sakura sonrió, se alegraba de que esa majestuosa serpiente emplumada no muriese.

—ahhh- escuchó que alguien gritó. Para cuando volvió su mirada, Tomoyo ya se encontraba en el suelo, corrió hacia ella, pero un ángel la intercepto tratando de matarla, se defendió con lo que pudo pero su ritmo ya no fue suficiente. Llegaron más ángeles. Vio a lo lejos a kin lin estaba bastante ocupado, en su mima situación, así que debía salir por ella misma del problema, sin embargo sus fuerzas estaban acotadas y pelear con tres ángeles a las vez le resultaba muy complicado, pudo vencer a uno de ellos incrustándole una de sus sei, pero en cuanto esto pasó… uno de ellos estaba a punto de traspasarla con su espada. Cerró los ojos por inercia esperando que el dolor llegara pero esto nunca sucedió, cuando abrió los ojos los dos ángeles desaparecían, buscó una explicación y se encontró con flechas encontradas justamente en la mitad de su espalda. Miró hacia el cielo, conocía esa presencia.

—Yue…-


Atravesó su espada en el último demonio que quedaba, las legiones habían sido vencidas, sin embargo los reyes del inframundo seguían allí.

Tanto como Eriol como Shaoran regresaron su vista al suelo. Se encontraron con la sorpresa de que Tomoyo estaba en el suelo y Sakura no estaba por ninguna parte, no sentían su presencia, no podían encontrarla.

—Tomoyo, ¿estás bien?- ella asintió como respuesta a la pregunta que Eriol le hizo. No estaba herida, tan solo su cuerpo humano estaba tratando de acostumbrarse a su nuevo estado.

—la gema… se… la han…. llevado, junto… con Sakura – dijo lentamente, Eriol abrió los ojos eso solo significaba la destrucción…

Continuara...

bien, esto ya esta pro terminar :)

todavía quedan muchas más cosas que explicar, y espero que no se revuelvan. gracias por leer, me despido

Sake more

pd: tengan un bonita semana :)