EL REY DE LOS SUEÑOS

Por Fanny-Camili

Capítulo II

1.-

Abrió sus ojos perezosamente al tiempo que su estómago rugía con fuerza, se levantó volando de su pequeña cama frotándose los ojos. Se estiró en el camino con pereza. Lo único malo de esa mansión era que la cocina quedaba extremadamente lejos, refunfuñando por ello abrió la puerta de la habitación.

Parpadeo algo preocupado y se frotó los ojos con más fuerza, ya que no sabía si aún dormía o lo que estaba afuera de la habitación eran un montón de escaleras y puertas por todos lados.

Por la impresión, despertó completamente y sintió la presencia de una de las cartas Sakura.

- A esto precisamente me refería -dijo resignado- Por lo menos no desperté en otro país –se dijo así mismo como consuelo y entrando a su habitación nuevamente, el desayuno tendría que esperar un poco más, así que esperaba que el buen Yukito tuviera provisiones de alimentos para pasar el mal rato.

En la habitación que correspondía a Sakura; el joven Li llevaba media hora despierto, pero no se atrevía si quiera a moverse, no cuando Sakura dormía plácidamente en sus brazos. La miró con amor infinito y acarició su cabello y besó delicadamente sus labios, sin querer incomodar sus sueños.

Suspiró. Por más que quisiera mirarla eternamente, había necesidades que tenía que atender, quitó con delicadeza su brazo y se puso el pijama, se revolvió un poco el cabello castaño con la mano y se dispuso a salir de la habitación.

Abrió la puerta.

La volvió a cerrar.

La volvió a abrir.

Miro todo con el rostro pálido. Había pasillos, puertas y escaleras, y pudo ver a cada uno de sus invitados asomado por alguna puerta. Tomoyo, incluso, estaba de cabeza. Eriol a un costado. Yukito estaba al frente de él. Y todos mirándolo a él.

Cerró la puerta nuevamente y se sentó en la cama a un lado de Sakura moviéndola ligeramente.

- Sakura, despierta -la llamo resignado. Ella, en respuesta, se revolvió en la cama- Sakura, tienes que despertar -le dijo besando su oreja.

- Cinco minutos más –rogo Sakura adormilada.

- No, Sakura. Despierta -le dijo Shaoran poniéndole la pijama a un lado- Vístete, hay algo que tienes que ver.

- ¿Por qué cometes este crimen? –pregunto adormilada, pero poniéndose la pijama- Aún tengo sueño –confeso con un leve sonrojo.

Puesta la pijama, se levantó de la cama y siguió a Shaoran, quien la guió hasta la puerta de la habitación.

- Abre la puerta –la invito él a que ella hiciera eso y ella obedeció.

Abrió la puerta.

Y tan rápido como la abrió la volvió a cerrar. Despreocupada camino hasta la cama y se acostó de nuevo, cubriéndose con las cobijas.

- No es nada -dijo la joven ante la mirada incrédula del castaño, sin embargo, en menos de quince segundos ella se sentó de golpe en la cama, completamente despierta- No puede ser –salió en susurro de sus labios al tiempo que su rostro enrojecía.

- Lo bueno es que no era nada –repitió divertido Shaoran las palabas de ella, olvidando por un momento que esa situación los incluía a ambos.

Rápidamente Sakura liberó su báculo mágico y le pidió a laberinto que volviera a su forma de carta.

El castaño espero un momento a que ella reaccionara, luego le ofreció su mano para que saliera de la cama y la condujo, una vez más, a la puerta de la habitación. Sintió que ella le apretaba la mano, así que antes de tomar la manilla de la puerta se volteó.

- No estés nerviosa.

En respuesta recibió una mirada de reproche.

- Claro que debo estar nerviosa –contradijo- Todos… -bajo la cabeza avergonzada- Todos sabrán…

Él le acarició la cabeza.

- Pero no podemos hacer nada al respecto –ella lo miró enojada- Por el momento –aclaro- No podemos quedarnos aquí encerrados.

Ella medito las palabras del castaño un momento y luego, resignada, asintió.

Shaoran tomo la manilla de la puerta con la mano derecha y con la izquierda la mano de Sakura, quien instintivamente se colocó detrás de él. Al salir, Tomoyo, Yukito y Eriol, ahora cada uno en la puerta de sus habitaciones como correspondía, los miraban divertidos, pero el pequeño kero los miraba con recelo y volando a ellos los encaró.

- ¡Sakura, tengo hambre desde que desperté y no he podido ir a la cocina por sus calenturas! -reclamo el guardián cruzando de brazos a su ama/amiga.

- Yo…. –intento defenderse la castaña sin salir de detrás del castaño.

- Y tú –continuó Kero apuntando a Shaoran- Deberías controlar tus hormonas, maldito mocoso.

- Ya, kero –quien hablo fue Yukito- Déjalos –dijo acercándose a Kero y tomarlo entre sus manos, para luego acercarse al oído de Shaoran y de forma amable transmitirle un mensaje- Mi otra identidad dice que no vuelvas a intentar ponerle las manos encima a la pequeña Sakura.

Shaoran tragó en seco. La imagen de Yue amenazándolo no era nada agradable, era casi como tener al mismo Touya Kinomoto en frente.

Sakura, armándose de valor, se asomó y haciendo una reverencia con la cara toda sonrojada pidió una disculpa por los inconvenientes causados.

Intentado superar el incidente, bajaron a tomar desayuno. Nadie hizo ningún comentario más al respecto, pero Sakura sentía todas las miradas sobre ella. Tendría que hablar con Shaoran, no podían seguir así. Le gustaba esta nueva etapa que vivían juntos, pero no soportaba la idea que todo el mundo se enterara cuando estuvieran juntos.

La semana, después de eso, pasó rápidamente, no volvió a ocurrir nada entre ellos por petición de ella. En cambio, tuvieron muchas actividades grupales. El joven Li les hizo un tour por Hong Kong. Así ya conocían las calles principales y como ir de la casa de los Li al centro y viceversa. También estuvieron todos ocupados en sus distintos trámites de inscripción en la Universidad.

Ya el día lunes había llegado y Sakura se miraba al espejo satisfecha, llevaba puestos unos vaqueros rosa, un top y chaqueta negra, un look ni muy formal ni muy desarreglado. Estaba nerviosa, ese iba a ser su primer día como universitaria, aunque no era precisamente por eso que estaba más nerviosa, lo que la ponía más nerviosa aún era el hecho de estar en otro país, a pesar de que dominaba el idioma, pues Sakura había aprendido a hablar chino, todo, por supuesto, porque Shaoran la había motivado a hacerlo, pero lo que no había aprendido muy bien había sido a escribir y aún se le dificultaba.

Suspiró y frunció un poco el ceño.

- Debí hacerle caso a mi hermano y tomar más lecciones -dijo resignada.

- No tiene caso que te lamentes –escucho a Tomoyo que había entrado a la habitación y la miraba con admiración- ¡Te ves preciosa, Sakura!

- Debo admitirlo, este conjunto me gusto -la miró con una amplia sonrisa- Siempre me ha gustado la ropa que escoges para mí –y se le acerco a su amiga para tomarle las manos.

- Que bueno que te guste, ya que eres mi fuente de inspiración -Sakura sonrió apenada al tiempo que tocaban a la puerta.

- Adelante -dijo Sakura.

- Si siguen haciendo eso empezare a ponerme celoso -dijo Shaoran entrando a la habitación.

- ¡Shaoran! -exclamó la castaña emocionada corriendo hasta él y se enganchó a su cuello, depositando un pequeño beso en sus labios, él la tomo por la cintura de inmediato.

- Ya estás lista -le dijo él con una cálida sonrisa, mientras la depositaba con delicadeza en el suelo. La verdad es que eso era una de las cosas que le gustaban de Sakura: que cada vez que lo veía ella lo recibía como si fuera la primera vez.

- Se ven tan lindos juntos –interrumpió la melodiosa voz de Tomoyo y antes de que Sakura pudiera contestar, la amatista ya estaba con una cámara en la mano, acto seguido los castaños se separaron sonrojados, pero Sakura le sonrió a su amiga y su cámara, ya que agradecía esa manía de ella, gracias a eso Sakura tenía una hermosa colección de fotos con Shaoran y era las más bonitas- Pero, ¿por qué se separan? –pregunto la de cabello negro con los ojos envueltos en lágrimas, de forma exagerada y teatrera- Tengo que inmortalizar estos momentos –dijo con convicción- Algún día los verán sus nietos –Sakura y Shaoran se miraron entre ellos con la boca abierta, Tomoyo a veces vivía en otra dimensión, pero la adoraban por eso.

Para traer a Tomoyo a la realidad, el castaño carraspeo.

- Bueno, yo venía a decirles que estamos listos y que las esperamos en el auto -dijo y antes de marcharse le dio un pequeño beso a Sakura.

Las amigas se hicieron el último retoque y salieron rumbo a su primer día de clases.

El camino a la universidad fue agradable, ya que Meiling los acompañaba. Todos iban a ir a la misma universidad, pero en diferentes carreras: Eriol estudiaría Derecho. Meiling y Tomoyo Ccinematografía, algo que Shaoran consideraba un crimen para la humanidad. Sakura, Pedagogía General Básica y Shaoran Arqueología.

Llegaron a la universidad y todos tomaron un camino diferente. Sakura iba por supuesto acompañada por Shaoran, combinaban de la mano conversando animadamente.

- Todo saldrá bien -le animo Shaoran, intentando ayudarla con su nerviosismo.

- No lo sé –contesto ella algo derrotada- Lo único que agradezco es que aquí no hagan presentaciones, como cuando tú llegaste a Tomoeda -suspiro- Supongo que fue vergonzoso.

- Un poco, si –respondió el castaño sonriendo con nostalgia al recordar sus vivencias en Tomoeda- Pero valió la pena -dijo deteniéndose- Porque te conocí -la abrazó con fuerza y Sakura respondió de inmediato hundiéndose en su pecho- Entra a clase antes de que te lleve a hacerme compañía -le dijo depositando un pequeño beso en la cabeza.

- No tenías que venir antes -le dijo Sakura mirándolo a los ojos.

- Nunca dejare que andes sola -le contradijo él de manera posesiva. Le dio un beso en los labios y la soltó- Ve antes de que me arrepienta –y le regalo una sonrisa hermosa.

Sakura le devolvió la sonrisa comprensiva, le besó de nuevo y entró al aula. Ya habían llegado algunos alumnos y con una sonrisa los saludó educadamente, buscó con la mirada dónde sentarse, encontró un lugar libre en un puesto que por suerte no era muy adelante y, además, estaba junto a la ventana, sonrió aún más, le recordaba su puesto en la escuela, cuando recién empezó a recolectar las cartas Clow. Se acomodó y esperó, su primera clase era psicología de la educación.

- Nunca pensé que nos volveríamos a ver, Sakura –escucho su nombre y miró a quién le hablaba. Miro al joven, moreno, alto, ojos celestes y le sonreía amablemente.

- ¡Ryu! -dijo contenta la castaña- ¡Que gusto verte!

- Lo mismo digo -le dijo un poco sonrojado- ¿De verdad no te molesta qué te llame por tu nombre? -preguntó el moreno.

- Desde luego que no -contesto despreocupada. Luego lo miró dudosa- ¿También estás en Pedagogía Básica General?

- No –contestó y negó con la cabeza- Postule a Pedagogía en Arte -conto emocionado el moreno.

- Genial -expreso emocionada, pero torció un poco la boca- Yo soy pésima en arte –dijo, ya que no olvidada todas las veces que había tratado de hacer un dibujo que tuviera éxito sin conseguirlo.

- No puedes ser tan mala.

- No soy mala -concedió con convicción- Soy un verdadero peligro -dijo cruzándose de brazos.

Ryu río.

- A lo mejor no has tenido un buen maestro -sonrió más abiertamente- Cuando quieras yo puedo enseñarte un par de cosas.

- Agradezco tu ofrecimiento, pero honestamente no quiero hacerte perder tu tiempo -dijo resignada- Soy un caso perdido.

Ryu iba a contradecirle, pero el profesor entró al aula, así que sonriéndole por última vez de ubico en un puesto detrás de ella.

2.-

Cerca de medio día, él caminaba de mala gana por las instalaciones de la universidad. Odiaba que sus clases no fueran a la misma hora que las de Sakura, gracias a eso él tenía que buscar qué hacer hasta que ella saliera de clase. Miró su reloj, quedaban solo diez minutos. Suspiro. Se puso de pie y camino a paso lento al salón de Sakura. Una vez que llego se asomó por la pequeña ventana redonda que tenía la puerta principal, pero lo que vio no fue de su agrado, ahí estaba Sakura hablando muy animada con un chico de piel tostada y cabello negro, miró luego al profesor y éste escribía en la pizarra lo que supuso era la tarea.

El profesor dijo unas últimas palabras y el castaño sintió el ruido propio de los alumnos levantándose para salir del aula, se movió un poco para no estorbar la pasada y espero ver salir a Sakura. Miró salir a unos cuantos y casi al final apareció ella en compañía del mismo muchacho con el que hablaba, pero sintió una paz interior cuando ella a penas lo vio le sonrió y aceleró su paso para tomarlo del brazo y besar su mejilla.

El joven se les acerco a una distancia prudente mirando de forma muy interesada a Sakura.

- Shaoran –lo llamo- Te presentó a Ryu Wang –presento alegre la castaña- Estará conmigo en un par de clases –sonrió y soltándole ya el brazo, entrelazo sus manos- Ryu, te presentó a Shaoran Li, él es –pero fue interrumpida.

- Su prometido –dijo Li extendiéndole la mano.

Ryu lo miró con una cuota de decepción y le estrecho la mano. El castaño. A pesar de no ser muy persuasivo, notó aquello, su ego masculino gozó esa milésima de segundo, porque a la milésima siguiente recordó lo cercana que se notaba Sakura con él. Esperaba que ella hiciera amigos, era sociable, amable, alegre, sería imposible, pero también esperaba que hiciera una amiga, antes que un amigo.

- Mucho gusto -dijo el moreno sonriendo un poco y soltando la mano del castaño- Bueno, yo me retiro. Nos vemos en las próximas clases, Sakura.

El radar de protección de Shaoran se puso en alerta. El joven la había llamado por su nombre. Disimulo la pequeña molestia y se despidió amablemente.

- Nos vemos –se despidió Sakura colgada, de nuevo, del brazo de Shaoran.

Una vez solos Sakura miró a Shaoran, esperaba las preguntas. Shaoran lo notó y solo la miró de reojo mientras entrelazaba sus manos y caminaban.

- Dilo.

- No te diré nada.

- Dilo.

- No hay nada que decir.

Ella lo miró con los ojos entrecerrados, inspeccionándolo. Él la miraba porque el rabillo del ojo e intentaba controlar una carcajada, Sakura era muy graciosa.

- ¿Estás seguro?

El asintió.

- Luego esto prescribirá y no podrás hacer preguntas –le dijo la castaña abriendo los ojos y mirando al frente con felicidad.

Él, sin mucha meditación, la tomo por la cintura deteniendo el andar de ambos y la beso. Sakura lo recibió feliz.

- Hubiera preferido que te hicieras de amigas, pero ya ni modo –dijo resignado.

Sakura lo abrazo por el torso y depositó su cabeza en el pecho de él.

3.-

Era jueves. La semana había pasado rápidamente. Entre las presentaciones, conocer el establecimiento, los objetivos, los profesores. Lo anterior, más el hecho de que la carga estudiantil era bastante.

La mayoría de los profesores de Sakura la habían llenado de trabajos y tareas. Por su parte, Tomoyo y Meiling, ya estaban trabajando en distintos proyectos que les habían encargados. Shaoran ya tenía un calendario completo con fechas de viajes a excavaciones. Y Eriol había sido uno de los menos afectados, pues su carrera lo obligaba a pasar gran parte del día leyendo y él siempre había sido muy bueno para leer.

Sakura se encontraba de nuevo en su clase de psicología de la educación.

El profesor los había hecho traer algo con qué vendarse los ojos y hacer parejas.

El juego les enseñaba a confiar en sus compañeros, sólo siendo guiados por la voz.

Por petición de Sakura, su compañero de trabajo, Ryu, se vendó los ojos primero. Dieron un par de vueltas por la facultad y volvieron al punto de origen. Les había ido bien, Ryu no había tenido dificultades en seguir la voz y consejos de Sakura a la hora de bajar o subir algún peldaño.

- Es tu turno.

Ella sonrío y se dio la vuelta para que Ryu le vendara los ojos, él así lo hizo, sin poder evitar acercarse un poco a Sakura e impregnar su nariz de su dulce aroma. Habiéndose asegurado que ella no viera nada la tomo de los hombros y la giró.

- ¿Estás lista?

- Creo que sí.

- Tranquila, intentaré no llevarte por lugares que puedas caer.

- Soy algo torpe, solo espero no causarte problemas.

- Descuida, esteremos bien.

Ella asintió feliz.

- Empecemos.

Dicho eso, Sakura estiró sus brazos al frente y dio su primer paso.

- No tengas miedo.

Ella sonrió nerviosa.

- La oscuridad me da miedo –confeso de forma transparente.

Ryu la miró preocupado.

- Yo seré una especie de luz –dijo serio y luego se puso rojo- Digo…mi voz.

Sakura con los ojos vendados y algo asustada, no se percató del sonrojo de su compañero y mucho menos se percató del tono voz.

Sakura tomó aire y luego lo soltó.

- ¿No me dejarás caer?

- No lo haré.

- Gracias.

- Ahora, camina, derecho. Si, así. Bien. Vamos a salir del salón y doblaremos a la izquierda. Bien. Sí. Ahora a la izquierda. Despacio –Ryu estaba feliz, ella mostraba confianza- Detente –Sakura hizo caso- Ahora, con cuidado tenemos que bajar tres peldaños –Sakura asintió- Listo, vamos. Uno. Dos. Tres. Muy bien llegamos abajo. Ahora, camina de frente, si, así.

Siguieron haciendo el recorrido, de forma tranquila y sin inconvenientes.

4.-

Eriol iba camino a la cafetería, tenía hambre y agradecía enormemente que su clase terminara antes, ya que entre las clases, las pesadillas de Sakura y los intentos de los castaños de estar juntos, no había podido dormir.

Pero de eso solo él tenía la culpa, se decía.

Tomoyo se lo había advertido muchas veces, que la convivencia con los castaños lo iba a torturar de sobremanera, pero era algo necesario, consideraba él, ya que el convivir todos los días con ellos iba matar de apoco el amor que le tenía a la castaña o, por lo menos, eso esperaba. Y si era sincero consigo mismo, sabía que era la razón por la que no había traídos a sus guardianes, era un proceso que tenía que enfrentar solo.

Suspiro. No sabía realmente cuándo se había enamorado de Sakura; tal vez había sido desde el momento que tuvo los recuerdos de su vida pasada, puesto que en ellos fue la primera vez que vio a la castaña y es que Clow la había visto venir y el sentimiento de cariño que le tenía el mago estaba presente desde el día que la conoció y no hizo más que crecer con el paso del tiempo y muy a su pesar, pese a que tenía años que no convivían de esa manera ese sentimiento no se había evaporado, es más su ansiedad aumentaba cada vez que recibía una carta o una llamada.

Iba ensimismado en sus pensamientos hasta que la voz de Sakura lo hizo regresar a la realidad. Le puso atención.

- Solo espero no caer -escucho mortificada la voz de la castaña.

- No te preocupes -dijo un chico sonriendo sosteniendo su mano- Si tropiezas, yo te sostendré -dijo el chico con un sonrojo en el rostro.

Lo que pasó a continuación era como si lo viera en cámara lenta. Por un lado venía Shaoran, por el otro Sakura en menos de un segundo tropezó con sus propios pies y caía hacia atrás y antes de que su compañero pudiera reaccionar Eriol la tomó por la cintura impidiendo la caída.

- Pero que… rápido -dijo Ryu en un susurro- Como por arte de magia -atinó a decir.

Y no estaba muy alejado de la realidad, ya que al de ojos azules no le quedó otra más que usar magia para atrapar a Sakura y es que supuso que si Shaoran los encontraba en una mala situación su pequeña iba a sufrir.

- Eriol -dijo Sakura quitándose la venda y antes de que pudiera agregar algo Shaoran ya estaba a su lado.

- ¿Qué paso? -preguntó el castaño con el ceño fruncido.

- Que soy una torpe -contesto Sakura ya reincorporada- Y tropecé -dijo avergonzada, Shaoran los miraba con recelo.

- ¿Estás bien? -le preguntó tomándola de la mano y haciéndola girar.

- Si -le dijo con una sonrisa- Gracias a Eriol.

- De nada -dijo Eriol con una sonrisa- ¿Y qué estaban haciendo? –quiso saber el inglés.

- El profesor nos puso un ejercicio de confianza -conto Sakura tomando la mano de Shaoran- Tenemos que vendarnos los ojos y dejar que nos guíen -Shaoran hizo una mueca- ¡Es verdad! –exclamo de pronto- Ustedes no se conocen. Eriol te presentó a Ryu Wang, Ryu te presento a Eriol Hiragisawa.

- Mucho gusto -dijo Eriol tendiéndole la mano y apretando con un poco de fuerza, acto que hizo desaparecer la sonrisa del rostro de Ryu y que apareciera una en el de Shaoran y, por supuesto, dejando a Sakura confundida por ese duelo de expresiones.

- Igualmente -dijo Ryu, soltándose- Será mejor regresar antes de que el profesor se moleste –dijo mirando a Sakura.

- ¡Cierto! –exclamo la castaña, se acercó a Shaoran y beso su mejilla- Te veo cuando salga. Nos vemos, Eriol.

Habiéndose despedido, la castaña pidió a Ryu que le pusiera la venda en los ojos de nuevo, él lo hizo, solo que esta vez tuvo mucho cuidado de no acercarse más que lo suficiente a su compañera de trabajo, ya que la mirada ámbar y azulada estaban fijas en él, sentía que si le tocaba un pelo lo matarían ahí mismo. Trago en seco.

- Ya, Sakura, vamos –guió Ryu aún con algo de miedo.

Tanto Shaoran como Eriol se le quedaron mirando, caminaron incluso un poco en la misma dirección que ellos, hasta que los estudiantes de pedagogía dieron la vuelta para volver a su facultad.

- Algo en él me da mala espina -soltó de repente Eriol con el ceño fruncido.

El comentario pilló un poco desprevenido a Shaoran, pero en cuanto se dio cuenta que tenía un aleado, respondió.

- A mí también.

5.-

Lo sabía. Debía estar pagando algo de alguna vida pasada. Casi podría jurarlo. Eran las siete de la mañana de un día sábado y ella estaba parada en medio del enorme jardín de la mansión Li. Y lo peor no era eso, lo peor era que no la habían dejado llevar su llave para usar magia.

Miró nuevamente al frente, a su suegra. Luego volvió a mirar las cubetas.

Ieran Li había dicho que por los pequeños percances que habían sucedido, se había dado cuenta que Sakura podía invocar las cartas sin necesidad del báculo. Pero como en aquellas ocasiones lo había hecho de forma inconsciente, quería que aprendiera a controlar ese poder, además que le serviría en batalla, también dejaría de crear estragos o destruir la casa que tendría con su hijo cuando se casaran. O en la misma luna de miel no se quería imaginar lo que podía suceder.

Tras esas palabras, Sakura no había sabido donde meterse, puesto que Ieran Li no era de esas mujeres que harían ese tipo de comentarios, pero al parecer ella estaba muy equivocada, ya que al verla tan sorprendida, la elegante dama con una hermosa sonrisa le dijo: "Estuve casada y concebí 5 hijos, Sakura, no hablo desde la ignorancia". Y luego, camino, de la forma imponente y seria en que siempre lo hacía.

- Vamos, Sakura –la voz de la madre de Shaoran la trajo a la realidad.

- ¡Tú puedes! –escucho esta vez a Tomoyo y miró avergonzada a su amiga, ya que como era de esperarse, no había dejado pasar esta oportunidad para vestirla, y esta vez el atuendo escogido había sido un típico chino, eso, más el hecho que había instalado cámaras en varias partes del jardín para no perder detalle alguno de su progreso.

Por consejo de la Señora Li, se concentró en uno de los cuatro elementos para empezar a manipular las cartas sin báculo, ya que esas eran las cartas que más había usado y, por ende, tenían un vínculo más fuerte con ella.

Resignada se sentó en el suelo, en pose de meditación. Primero tenía que encontrar las cartas, las habían dejado en algún lugar de la mansión. Tenía que hacer conexión con las cartas, encontrarlas e invocar una.

Relajó su respiración y vació su mente, solo se concentró en sentir el poder de las cartas. Eran parte de ella y tenía que saber dónde estaban. Estaba muy ensimismada en su misión, pero en el vacío de su mente escucho a lo lejos un maullido. Puso atención, pero no lo volvió a sentir, así que sin abrir los ojos intentó de nuevo concentrarse en sus cartas, pero el maullido volvió a sacarla de sus pensamientos.

Abrió los ojos y vio a la pequeña gata a su lado.

- ¿Tu, de nuevo? –estiro su mano y acarició a la gata- Eres muy linda –y no recordando su nombre volvió a tomar su collar- ¡Kazuki! –le sonrió- Lamento haber olvidado tu nombre, pero no deberías escapar de tu casa, Kazuki. Ryu debe estar buscándote.

En respuesta recibió un maullido y la gata se le acercó más, acomodándose entre sus piernas.

- ¿Te quieres quedar? –la gata ronroneo- Si eres especial, Kazuki.

Pero antes de que Sakura pudiera notarlo la gata se paraba y con su pata derecha tocaba le tocaba la frente.

Sintió que estaba de nuevo en el lugar de sus sueños. Luego estaba en el vacío de su mente. Escuchó a lo lejos el batir de las alas de pájaros. Y en un punto una línea rosada le indicaba dónde estaban sus cartas.

- ¡Viento! –y en el jardín la carta creo un remolino, levantando las cubetas- ¡Agua! –y la carta apareció frente a su ama, uniéndose a viento, pero llenando las cubetas sin parar y haciendo que el agua cayera- ¡Tierra! –y bajo las cubetas la tierra empezó a moverse, como un pequeño temblor- ¡Fuego! -pero Sakura había caído dormida en el jardín.

Las cartas invocadas volvieron a ser cartas y las cubetas cayeron haciendo un estruendoso ruido.

Los presentes no sabían que hacer, todo había sido muy extraño.

6.-

Volvió a retroceder el video y puso play. Ambos miraron con atención, cada detalle, cada gesto, todo. Pero no había nada, por ninguno de los ángulos por los que había grabado Tomoyo se veía un gato.

Eriol miró a Shaoran.

- No hay nada.

- Lo sé –concedió frustrado.

En el video, desde los diferentes ángulos, lo único que se veía luego que Sakura se sentaba es que ella le hablaba a alguien, que solo ella podía ver, porque en el video no aparecía nada. El video lo único que les mostraba era a Sakura hablándole a la nada, acariciando a la nada y que de un momento a otro se empezaba a levantar una nube de polvo que impedía que tanto Ieran como Tomoyo pudieran ver directamente a Sakura. Luego de eso se puede ver a Sakura cayendo en un trance.

Las cartas que va llamando aparecen frente a ella y luego cada una hace lo que ella les pide. Hasta que llama a fuego y cae dormida profundamente al pasto.

Saco el video y metió otro, que estaba desde otro punto de vista. Puso sus esperanzas en ese video, pero pronto ya estuvo decepcionado, ese video no mostraba nada distinto que los otros.

- En ese momento se sintió un gran poder –comento Eriol.

- Fue lo que nos hizo correr donde ella –señalo lo obvio Shaoran- ¿Sabes de qué se trata?

Eriol lo meditó un momento.

- Si quieres saber si en mis memorias como mago Clow se encuentra algo que nos pueda indicar de qué se trata esto, lamento informarte que no –se tomó unos segundos y continuó- Pero si vengo sintiendo una energía hace semanas e imagino que ustedes también, por algo se trajeron a Sakura.

Shaoran asintió.

- Madre dice que es algo negativo, pero nadie ha podido saber de dónde proviene la energía, solo presentimos que está detrás de Sakura y las pesadillas nos dieron la razón.

- ¿Te ha contado lo que ve en sus pesadillas?

- Cuando despierta, no quiere hablar de ello. No me ha querido contar nada –suspiro- Y despierta tan… -en su mirada se reflejaba el dolor que sentía- Asustada, Eriol…su mirada es vacía. En esos momentos solo quiero que vuelva a ser feliz, que su mirada vuelva a brillar.

- Entiendo –también en su mirada se instaló el dolor- Sakura siempre ha tenido premoniciones. Supo cuando llegarías tú. Supo del juicio final y Kaho. Me vio en sus sueños y la oscuridad que crearía –conforme Eriol hablaba, Shaoran sentía que algo en su pecho se contraía- Hay que saber…hay que tener una señal de lo que sueña para descifrarlo.

- A Kero siempre le ha comentado todas esas cosas –recordó el castaño- Quizás a él pueda contarle algo de su sueño.

Eriol asintió. Y en silencio, luego de haber apagado todo, se levantaron y se dirigieron a la pieza de Sakura.

notas de las autoras

bien agradecemos mucho los rr que nos han mandado, es de gran motivación para nosotras esperamos que esta historia siga siendo de su agrado y esperamos ansiosas sus comentarios

P.D: estaremos actualizando los sábados, chicas no tienen que preocuparse de que dejemos la historia a medio camino puesto que la terminamos antes de empezar a publicar, lo único en lo que tenemos duda es en si debemos hacer un epilogo, bueno eso es algo que resolveremos dependiendo de cuanto les guste el ficti

¡ARRIBA LA LOCURA¡