EL REY DE LOS SUEÑOS
Por Fanny-Camili
Capítulo III
1.-
Miraba hacia la nada. Pensando. Razonando. Tratando de saber exactamente qué es lo que había pasado.
En sus recuerdos, aunque pocos, la pequeña gata era muy linda. Su energía era agradable. No entendía como era que no aparecía en el video, tampoco cómo era que nadie la había visto. Y eso la aterraba. Se suponía que era un gato, los gatos son lindos. No tenía motivos para desconfiar, pero era extraño.
Pero no podía olvidar el momento en que la gata le puso la patita en la frente, la paz que sintió era abrumadora y se negaba a creer que alguien que transmitiera esa energía fuera malo. Además había sido justamente esa paz la que hizo que ella por fin lograra dirigir su poder y controlarlo de una manera tan fácil, era extraño y perturbador.
Vagamente escuchó el ruido a su alrededor. Todo era un murmullo lejano para ella. Se encontraba en el aula de la universidad y el profesor explicaba varios temas que ella, por supuesto, no había escuchado.
Ya habían pasado más de quince días desde ese suceso y todo parecía ir mejor. Ya había logrado manejar poco más de la mitad de las cartas sin el báculo y por esos días no había tenido malos sueños o, mejor dicho, lo que no había tenido eran pesadillas, porque malos sueños aún tenía. Un par de ellos repetitivos; en uno, Shaoran se iba con otra chica, lo que la hacía estar insegura y temerosa, ya que aparte de sus familiares, él era una de las personas más importantes de su vida, era con quien planeaba estar de por vida y la posibilidad de que se fuera con otra o que solo la dejara jamás había pasado por su mente. Con él estaba desde el inicio de su adolescencia, habían crecido juntos -a distancia, pero juntos- y sobre todo se habían ido conociendo lenta y dulcemente hasta llegar a esa nueva etapa en sus vidas que a ella le encantaba.
Y en el otro sueño, Eriol la besaba, era realmente escalofriante.
De ambos sueños el que más la alteraba era el segundo. Ella adoraba a Eriol, como un amigo, incluso, hasta como un hermano, pero no lo quería de la manera que se quiere a alguien para besarlo.
No entendía qué era lo que pasaba o qué significado tenía todo eso.
La asustaba de sobremanera el hecho de darse cuenta que tiempo atrás sus sueños habían sido premoniciones. ¿Lo serían éstos? O ¿Sus sentimientos estaban cambiando?.
Imposible. Agitó su cabeza con fuerza. Eso no podía ser posible. Ella amaba a Shaoran, de eso no había duda, lo supo desde el momento que la carta vacío había sido sellada.
- Señorita Kinomoto –escucho que el profesor la llamaba– Si no va a poner atención es libre de salir en el momento que quiera.
Sakura solo atino a disculparse y asegurar que pondría atención y trato de hacerlo, pero no pudo. La imagen de Shaoran alejándose estaba presente todo el tiempo en su mente, pero las acciones sobreprotectoras que el castaño tenía hacia ella la obligaban a dejar de pensar esas cosas; Shaoran había agregado una clase que no tenía nada que ver con su carrera solo para estar con ella y no dijo más que si algún día quería dar clases tenía que tomar ese ramo desde ahora, pero la castaña sabía que lo hacía por ella.
Sonrió ligeramente, para que el profesor no se fijara en ella, no sabía que era lo que le pasaba y por más que luchaba contra esos pensamientos, éstos no la dejaban ser.
Tras unos minutos, la clase termino y lo agradecía, ya que no tenía más clases en la tarde y podría regresar a casa a descansar, pensar y hacer la montaña de trabajos que tenía pendientes, pero antes tenía que pasar a ver a Shaoran, necesitaba un abrazo de él y que la mirara como solo él sabía hacerlo.
2.-
- Tienes que decirme –exigió Meiling a Eriol por décima vez en el almuerzo.
- No sé de qué hablas -contesto Eriol cansado.
Desde hace una semana a Meiling se le había metido en la cabeza que a Eriol le gustaba Sakura. Lo cierto era que la prima de Li no estaba equivocada, pero el hecho de confirmarle a otra persona sus sentimientos no le parecía muy buena idea.
- Solo te voy a decir una cosa –dijo Meiling de forma muy seria, lo que no era propio en ella- Yo sé que parezco chismosa y tal vez muy loca, pero quiero que sepas –y le tomo la mano con dulzura– Que puedes confiar en mí. Si te lo pregunto no es porque voy a decírselo a mi primo, es porque sé lo que significa ver a tu persona especial con alguien más –le sonrió dulcemente- Sé que no hablarás hoy, pero tenlo presente.
Eriol suspiró y sonrío.
- Está bien –contesto resignado- Confío en ti.
- Entonces, ¿tengo razón?.
- Si –salieron las palabras en un susurro.
Meiling bufó.
- La verdad, no entiendo qué es lo que le ven a Kinomoto –soltó despreocupada y simulando enfado- Es bonita, pero no tiene nada especial. Digo, nada que me haga comprender cómo es que tenga así a dos chicos desde antes de la pubertad –miro a Eriol, quien no disimulo su sorpresa- No me malinterpretes. Yo la quiero, es mi amiga, pero nada de eso borra el hecho que me ganara el amor de Shaoran –se tomó unos minutos- Sé que éramos unos niños y por lo mismo no existe ningún rencor, pero es algo que me ayudo a crecer y a ver las cosas de forma muy distinta.
- Lo sé.
- Pero mi caso es distinto al tuyo –Eriol la miró interesado- Yo ya sufrí y llore el haber perdido a mi primer amor, a ti aún te falta pasar esa etapa.
Eriol asintió.
- ¿No es un martirio?
- ¿El qué?
- La situación.
Eriol la miro sin comprender.
Meiling bufo.
- Cuando Shaoran se enamoró de Sakura teníamos diez, doce años. A esa edad aparte de que se tomaran las manos no tenía que preocuparme de nada más –luego soltó una risita- Y que se tomaran las manos era un milagro –se tomó un momento antes de seguir- Pero ahora, con diecinueve años, se han tomado harto más que la manos –soltó despreocupadamente la peli negra y Eriol se atragantó.
- No sé si quiera hablar precisamente de eso –dijo después de salir de su sorpresa.
Meiling soltó una carcajada.
Luego de esos ambos quedaron en un silencio cómplice y agradable.
3.-
Sakura caminaba rumbo a la facultad de arqueología. Iba mirando todo atentamente. No eran muchas las veces en que ella había tenido que ir por Shaoran, generalmente, era él quien la esperaba.
Las voces de los alumnos se escuchaban en todas partes. Los ojos verdes de Sakura iban atenta buscando a su prometido. Vio un grupo fuera de un aula. Fijo su mirada en ese grupo, porque el hombre que le daba la espalda se le hizo conocido. Sakura reconoció a Shaoran de inmediato después de un par de pasos, pero a quienes no reconoció era al grupo de cinco mujeres que revoloteaba a su alrededor.
Sintió algo en su pecho. Las imágenes de sus sueños la atacaron. Se tuvo que detener para controlar su respiración y el dolor insistente pero leve que se le formo en el pecho. Una vez controlada, camino despacio, queriendo poner atención a la conversación que mantenía el grupo.
- Shaoran, ¿empezaremos hoy el trabajo? –decía una.
- Pero Shaoran prometió ayudarme a mí con Historia de la Arqueología –decía otra haciendo puchero.
- Lo que es a mí, me debe un café –dijo la más osada de todas, quien intento acercarse más al castaño y tomarlo del brazo, pero éste la alejo al momento que sentía que detrás de él se armaba un alboroto. Se dio la vuelta y en el suelo estaba Sakura y a su alrededor algunos chicos intentando ponerla de pie y preguntándole si estaba bien.
Los ojos verdes transmitían lo asustada que estaba su propietaria y Shaoran lo notó. Con la rapidez propia de un joven deportivo se acercó a Sakura, alejando a los demás chicos y tomándola de la mano la puso de pie.
Ante la mirada de todos, la castaña enrojeció. Había sido muy torpe. Había escuchado lo que esas mujeres le decían a Shaoran y el vacío que sintió en su pecho la hizo perder el equilibrio mientras intentaba retroceder para huir de ahí.
- ¿Estás bien? –preocupado la miraba e inspeccionaba por todos lados.
- Si… -decía ella intentado que Shaoran se alejara un poco. Todos los miraban. Su intento fue inútil, así que avergonzada agacho la cabeza.
- ¿Segura? ¿No te lastimaste? –preguntó él y para que ella lo mirara a los ojos puso su mano en el mentón y le levanto la cabeza.
Sakura, aún con las mejillas sonrojadas, lo miro y asintió.
- Estoy bien, descuida –logró decir tras unos segundos y puso su mano en el brazo de Shaoran para que soltara su cara. Él no la dejó y ella lo miro intrigada.
Lo que el castaño hizo segundos después no se lo espero y aunque el beso fue solo un pequeño roce, bastó para que su cara se pusiera toda roja. Luego la abrazo, puso su cara cerca de su oído y en susurro le preguntó.
- ¿Por qué me ocultaste tu presencia?
Sakura se tensó entre sus brazos.
- Yo…
Shaoran se separó de ella y al hacerlo notó que la castaña miraba de reojo algo detrás de él. Siguió hacia donde miraba ella y vio al grupo de muchachas que antes hablaba con él. Volvió a mirar a su prometida y sonrío. La tomo de la mano y la llevo al grupo.
- Me gustaría presentarles a Kinomoto Sakura, mi prometida. Sakura, ellas son algunas compañeras de clase.
Sakura levanto la mirada y las miró a todas. Todas habían fijado la mirada en ella y luego la cambiaban a Shaoran y luego la volvían a ella.
La castaña nunca había experimentado algo como eso. Era algo como celos mezclado con un poco de enojo. Le molestaba que la miraran como si fuera un bicho raro o poca cosa.
Suspiró y con su mejor sonrisa hizo una pequeña inclinación.
- Gusto en conocerlas.
Shaoran en apoyo, puso su brazo en el hombro de ella y beso su cabeza.
- Shaoran… -iba a hablar la más osada, pero el castaño la interrumpió de inmediato.
- Ya les he dicho que me llamen por mi apellido –señaló frío y cortante- Sobre sus preguntas –miró a la primera chica que había escuchado Sakura- Desde mañana hacemos el trabajo. Nos juntamos en la biblioteca, no nos debería tomar más de dos horas –luego miró a la segunda- No prometí ayudarte con Historia de la Arqueología, dije que podías sentarte en la misma mesa que yo en la biblioteca –y luego frunciendo el ceño miró a la más osada- Yo no te debo ningún café, tú me invitaste uno y yo te dije que no –luego miro a Sakura con una sonrisa en su cara- ¿Ya saliste? –la castaña asintió- Nos vamos entonces.
Ambos castaños se despidieron de las mujeres.
Sakura iba en un trance. Hace solo un par de minutos había sentido miedo y soledad; había temido perder a Shaoran. Ahora, solo caminaba guiada por la mano de él que iba un paso más adelante llevándola. Miro sus manos entrelazadas, siguió el recorrido por el brazo del castaño, miró su hombro, su cuello y su cabello, iba justo en su nuca cuando Li la miró con una sonrisa. Le devolvió la sonrisa y haciendo caso de su instinto le saltó encima, besándolo.
Era su Shaoran y nadie podría cambiar eso.
4.-
El consultorio que le habían dado en la universidad era algo grande a su parecer, pero no se quejaba. Suspiro. Lo único malo de trabajar en la enfermería de la universidad era que no tenía tantas emergencias como en un hospital, pero no podía hacer nada al respecto, tras la promesa que le hizo Yue a Touya, el guardián se había empecinado en que estuvieran lo más cerca posible de Sakura. Sonrió un poco, Yue y Touya se parecían demasiado, eran demasiado sobreprotectores con Sakura.
Un sonido proveniente de su móvil lo saco de sus pensamientos.
- Hola -dijo al contestar.
- Yukito -la voz de Touya al otro lado le dibujo una sonrisa inmediata en el rostro- ¿Cómo están todos? –preguntó.
- Muy bien, gracias -dijo sin dar detalles y es que él sabía por dónde iba esa conversación, era algo de todos los días, Touya llamaba sobre todo para saber si el "mocoso" hacía algo indebido, por supuesto que él no iba a decir nada, a menos que quisiera tenerlo en Hong Long, pues sabía que si se enteraba de los pequeños detalles el mayor de los Kinomoto era capaz de tomar el primer avión con tal de dejar viuda a Sakura antes de la boda.
- Sabes perfectamente bien de qué te habló Yuki -dijo molesto- Espero que si pasa algo me lo cuentes -le dijo, con lo que Yuki pensó, era tristeza.
- Sabes muy bien que sí pasa algo grave serás el primero en saberlo -le dijo Yuki con la amabilidad que le caracterizaba- Pero tienes que aceptar a Shaoran, ya que, te guste o no, va a formar parte de su vida por mucho tiempo. Además –agregó de forma graciosa- Yue ya se ha encargado de amenazarlo un par de veces –en respuesta escuchó un gruñido al otro lado de la línea.
- Al menos eso me tranquiliza -dijo Touya con resignación- Te dejo -hizo una pausa y Yuki sonrió más abiertamente- Ya sabes lo que siento -dijo Touya apenado- Te veré más pronto de lo que imaginas.
Tras estas palabras y sin esperar respuesta colgó, siempre era así, le costaba expresarse. El joven doctor meditó un momento las últimas palabras de Touya, ¿cómo era eso de que lo vería más pronto de lo que esperaba?.
5.-
Había sido un día agotador. La muchacha, a pesar de haber aportado un poco, no había sido de gran ayuda. Odiaba cuando eran los profesores quienes hacían las parejas o grupos de trabajo, pero ya ni modo. Habían terminado el trabajo en poco más de dos horas y eso era lo que contaba.
Caminaba pausadamente. Sakura no estaba en la universidad, porque había salido temprano y quedaron de juntarse en la casa.
Iba llegando a la salida cuando escucho el nombre de Sakura en un grupo de mujeres tras un pilar. Con cautela, se les acercó para oír mejor.
- Lo que dices no puede ser cierto.
- Te estoy diciendo que sí –insistió una rubia- Ayer la presentó como su prometida ante todas.
- Pero…¿estás segura qué es esa chica?
- Claro, la tuve a centímetros de mi cara.
- Pues a mí me parece extraño –dijo una peli roja, teniendo la atención de todas las demás- Si es esa chica yo la he visto con otro –ante lo dicho todas exclamaron con sorpresa- Si, con un chico alto y moreno. Supe que estudiaba pedagogía en arte.
Shaoran apretó los puños.
- Yo la vi con un tipo que no parecía de aquí –dijo otra descuidadamente- Uno de lentes y pelo azul. Estudia derecho, tengo una amiga estudiando eso y me dijo que él era muy inteligente –lo meditó un momento- Parece que viene de Inglaterra.
Shaoran tragó seco, frunciendo el ceño.
- Ahora que lo dicen –habló una de las chicas que había permanecido callada- Yo la he visto llegar con el doctor Tsukishiro de la enfermería. Y se tratan muy familiarmente –confeso pensativa.
- Ni el doctor de la enfermería se salva -soltó una maliciosamente.
- No lo puedo creer –decían varias.
- ¡Esperen! –dijo una muchacha delgada y de piel blanca- ¿Están seguras que la chica es castaña, pelo corto, ojos verdes? –todas asintieron- Yo la he visto con otra persona.
Todas se taparon la boca, sorprendidas.
- ¿Con quién? –preguntaron al unísono como chismosas hambrientas de información.
- Con…una chica.
- ¡¿Qué?! Imposible…
- Es cierto –se defendía la chica- La chica es alta, delgada, piel blanca y pelo negro largo. Yo las he visto juntas y la de pelo negro siempre se le acerca de forma…rara. Anda con una cámara y la graba siempre. Y la chica de pelo castaño siempre le susurra "por favor, aquí no".
El "oh" generalizado que se formó ante la información proporcionada hizo que Shaoran saliera de su escondite y enfrentara al grupo de chismosas.
- Disculpen que me entrometa en su amena conversación –expreso el castaño serio y sarcástico- Pero hay ciertos puntos que creo podrían ayudarlas a esclarecer sus dudas.
Las mujeres aterradas intentaban huir, pero la mirada intensa de Shaoran no permitió que ninguna moviera un músculo.
- Primero, Sakura si es mi prometida, ¿está claro? –todas asintieron- Segundo, aclarado eso, vamos por parte: Tsukishiro es su cuñado, viven juntos, pueden llegar, irse, andar juntos, es obvio. El inglés, es nuestro amigo de infancia. La chica de pelo negro y largo que la graba es su prima hermana. Y el chico moreno es su compañero en varias clases –todas asentían y tragaban seco- Así que por favor dejen de andar cizañando y preocúpense de sus vidas, que yo me ocupare de la de Sakura y la mía.
Las muchachas aterradas asintieron y en cuestión de segundos corrieron alejándose del castaño, quien hasta perderlas de vista las miró con el ceño fruncido. Lo cierto es que no le gustaba que Sakura diera que hablar por ser tan amigable. Eso a él también lo frustraba. Él mismo quiso hacer caso de sus palabras y que lo que esas chicas hablaban era mentira, pero una pisca de celos con respecto a lo de su compañero si estaba creciendo.
Volvió a caminar, pero su ceño fruncido no lo abandono.
6.-
Estaba pronta a terminar su última tarea cuando sus cuadernos comenzaron a flotar y la silla donde estaba sentada temblaba, escucho el fuerte portazo que dieron a su habitación. Giró su cabeza en esa dirección y vio a su prometido caminando de un lado a otro, con cosas flotandole alrededor. Se le notaba enojado. Se puso de pie para acercársele.
- ¿Shaoran? –pregunto casi inaudiblemente y estirando uno de sus brazos para tocarlo y tranquilizarlo, pero se arrepintió cuando él la miro fijo a los ojos.
El aludido se detuvo frente a ella. La miro enojado. Sakura tembló un poco.
Shaoran y ella habían peleado tiempo atrás, era de esperarse, pasaron la parte más complicada de todo ser humano, como es la adolescencia, juntos y eso había llevado a que tuvieran una que otra discusión sin sentido, pero nunca en esos siete años había visto a Shaoran tan enojado con ellay menos con sus poderes fuera de control. Lo había visto enojado, pero no con ella. Ahora sentía que esa mirada de furia iba directamente a ella. Quiso hablar, pero la voz le fallo, carraspeo un poco y logro decir algo.
- ¿Sucede algo? –supo al instante que no había sido lo más inteligente, él dio los dos pasos que los separaban y puso su rostro muy pegado al de ella.
- ¿Me puedes explicar por qué tengo que escuchar como la universidad completa duda que seas mi prometida porque te ven con uno y luego con otro?
- ¿Qué?
- Eso, Sakura –dijo aún en la delgada línea de la cordura- Hoy me ha tocado poner a unas chismosas en su lugar, porque tú te la andas de risitas y amabilidades con cualquiera.
Sakura abrió la boca soltando una exclamación de sorpresa.
- ¿Pero de qué estás hablando? –exigió frunciendo levemente su ceño.
- ¡De eso, por Dios! –expresó enojado- Que andas siempre tan distraída que ni cuidas como se puede ver algo qué haces.
Sakura lo miró enojada.
- Shaoran –lo llamo- Contrólate –se tomó unos segundo al notar que él le iba a poner atención- No sé de qué estás hablando. Llegas después de todo un día en el que no nos vimos más que en el desayuno a reclamarme por algo que dijeron unas chismosas.
- ¡Claro! Si hasta dijeron que no podías ser mi novia porque te habían visto melosa con Tomoyo.
Sakura estaba a punto de soltarle un montón de improperios al irracional de su novio, pero algo en ella encajo a la perfección al darse cuenta que él le estaba haciendo una escena –por lo demás, perfecta- de celos.
Rápidamente paso por su mente las imágenes de sus sueños donde Shaoran la dejaba por otra y se dio cuenta que eso no podía ser una premonición si el castaño estaba ahí reclamándole, porque unas mujeres dijeron que ella estaba con Tomoyo. Su alma se llenó de alegría. Y sin que ninguno lo notara, porque ambos estaban muy pendientes del otro, en el instante que Sakura sintió el amor de Shaoran, en su cajón la carta Esperanza brillo.
- ¿Por qué sonríes? –exigió saber el castaño.
- Shaoran, ¿te estás escuchando?
Él la miró como bicho raro. Ella suspiro.
- ¿Con quién, aparte de Tomoyo, se supone qué estoy y que pudo molestarte tanto?
- Yukito, Eriol… -se cruzó de brazos- Y Wang.
Y Sakura lo entendió. Desde el inicio Shaoran no miró con buenos ojos su amistad con Ryu. Sintió calidez en su pecho. Amaba a ese hombre celoso.
- Entonces, déjame ver si entendí bien –hablo la castaña con paciencia y felicidad- Todo este alboroto ha sido porque escuchaste a unas chicas salidas de solo Dios sabe dónde decir que me vieron con Ryu –ante el nombre Shaoran hizo una mueca de desagrado- Yukito, Eriol y Tomoyo, todos como bien sabes, o son muy buenos amigos o familiares y saben que mi corazón solo le pertenece a una persona –Shaoran la miro fijo y sorprendido, Sakura se le acercó al oído- Todos saben que te amo, Shaoran.
El resplandor que se formó en la habitación proveniente de la carta Esperanza paso desapercibido para ambos castaños, los que ensimismado el uno en el otro se miraban con amor y deseo.
Shaoran sabía que Sakura lo quería y que era él su persona especial, pero no recordaba que le hubiera declarado su amor tan abiertamente. Sintió su corazón latiendo, como queriendo escapar de su pecho. Poso su mano en la mejilla de Sakura y la acarició.
- Yo también te amo –respondió al tiempo que las cosas que flotaban a su alrededor descendieron de inmediato.
Poco a poco acercaron sus bocas y se besaron. Primero como una leve caricia, felices, pero fue Sakura la que de forma traviesa se enganchó al cuello de Shaoran y le saltó encima. El castaño la sujeto por las caderas y la ayudo a acomodarse entrelazando las piernas de la castaña a su espalda.
Sakura profundizo el beso. Exigió del castaño algo más que una caricia. Y no tardo en obtener respuesta de parte de su prometido, quien feliz cumplía lo que ella quisiera.
Shaoran, aún con Sakura entre sus brazos, camino con ella a una pared y la apoyó allí sin que ella lo soltara. Dejo su boca para besar su cuello y morder su oreja, la respuesta de ella fue inmediata y se arqueo hacia él.
Las manos de Sakura paseaban por la nuca y por los brazos de él. Las manos de Shaoran pasaban por los muslos y la cintura de ella.
- No sabes cuánto te deseo –confeso con una voz ronca.
- Si lo sé –respondió ella moviendo su pelvis- Puedo sentirlo –dijo mirándolo a los ojos con una mirada picarona y triunfadora.
Shaoran le sonrío.
- Te vuelves muy traviesa en algunas ocasiones, bonita.
- Solo por ti, lobito.
Y en un arranque de pasión, Shaoran volvió a afirmar a su prometida y camino hacia la cama de ella. La dejo allí y se posó sobre ella.
- Eres hermosa –decía mientras la contemplaba con amor- Y te necesito.
Sakura con la cara ardiendo contestó.
- Y yo a ti…
Volvieron a besarse. Estaba Shaoran por desabrochar la blusa que ella llevaba cuando sintieron que la puerta de la habitación era abierta de golpe.
Shaoran trago seco y no movió ni un músculo.
7.-
La tarde había sido agotadora. Habían dejado a Meiling donde unos amigos y ya estaban llegando a casa.
Eriol fue el primero en detenerse al notar la energía de Sakuray Shaoran, algo que lo desconcertó.
Yukito venía animadamente conversando con Tomoyo, cuando también él se detuvo.
Miraron la casa y alrededor de ella la carta de las flores esparcía pequeños pétalos de todos los tipos.
Yukito sonrío e intento quedarse inmóvil, pero su otra identidad lo hizo entrar de prisa a la casa. Detrás de él siguieron Eriol y Tomoyo.
- ¿Pero qué suce…? ¡No! –no alcanzó a terminar la pregunta, cuando sin su consentimiento Yue apareció.
Había extendido sus alas y pretendía llegar a la pieza de Sakura cuando un enorme oso amarillo caminaba apenas.
- ¡Maldita sea! –expresaba Kero- ¡Sakura lo está haciendo de nuevo! ¡Mira lo que me hizo ahora la muy torpe! –se quejaba el pequeño guardián, Yue lo miraba desconcertado- ¡Hey, tú! –lo apunto kero- ¿Por qué no te ha sucedido nada?
Pero no alcanzó a recibir respuesta cuando desde la habitación de Skaura la carta de las burbujas apareció frente a él y empezó a bañarlo y de un momento a otro Yue cambio de color a un marrón oscuro.
- ¡No, no, no! ¡Que me dejes! –gritaba Kero y se movía apenas con su gran tamaño.
Con el ceño aún más fruncido Yue voló rápidamente a la habitación de Sakura, seguido de cerca por una divertida Tomoyo que preparó su cámara para inmortalizar el momento que se venía. Eriol haciendo gala de sus modales se quedó junto al gigante de Kero e intentó controlarlo, para que no se moviera y rompiera algo.
Yue abrió la puerta con su poder y ésta hizo un fuerte ruido. Saco su flecha y apunto la cabeza del castaño.
- Quítale las manos de encima, ahora –dijo de forma fría y amenazante.
Shaoran con cuidado se alejó de Sakura y levantó los brazos a la altura de su cara, conteniendo una carcajada que amenazaba con escaparsele al ver al guardián de color marrón.
- ¡Yue, baja eso!
- No, hasta que este mocoso salga de la habitación y me regrese a la normalidad.
Al escuchar como lo había llamado Yue, un escalofrío le recorrió la espalda y la cara de Touya Kinomoto asaltó sus recuerdos. Trago saliva, pero no se movió. Yue estiró su arco, apuntándolo y dándole a entender que no estaba jugando.
Sakura asustada se puso de pie delante de Shaoran.
- Yue, dije que bajaras el arco –expreso serena Sakura.
El guardián la miró enojado.
- Ya te dije que no lo haré hasta que él salga de tu habitación y arregle lo que hizo.
- Shaoran se irá, pero necesito que bajes el arco –y lo miró con preocupación- Por favor.
Fue entonces que el corazón frio de Yue se volvía inmune a Sakura. Amaba a su ama y daría la vida por ella. Frustrado le hizo caso, el arco desapareció y se escuchó en la habitación un suspiro de alivio. Sakura se dio vuelta a mirar a Shaoran, pero lo vio concentrado con los ojos cerrados y el ceño fruncido, al momento Yue volvió a la normalidad.
- ¿Estás bien? -pregunto una vez el castaño abrió los ojos.
- ¡Ni lo toqué! –se defendió Yue irritado ante una preocupación que encontraba innecesaria. Sakura se voltió a mirarlo.
- Y si lo hubieras hecho no te lo hubiera perdonado nunca.
- No fue para tanto.
- Yue, no puedes amenazarlo con tu arco.
- Tampoco es que él no pudiera defenderse –decía de brazos cruzados y sin mirar a Sakura a la cara, sabía que si la miraba, ella iba a lograr que se sintiera mal por lo que había hecho.
- ¡Ustedes, par de calenturientos! –y todos los presentes miraron a kero que ya había vuelto a la normalidad y los apuntaba con su pequeña manita- ¡Me hicieron grande y hasta me bañaron! –los acuso- ¡Y no me tocaba baño!
Tomoyo no pudo contener más la risa ante el desastre que causaron los castaños. Y es que era normal ver a las cartas descontroladas, pero que se descontrolara el poder de Shaoran era nuevo.
- Ya, kero -le dijo Tomoyo tratando de calmarlo, cosa que no logró- Tengo una idea -le sonrió con complicidad a Sakura- Te hare el postre que tú quieras –con lo dicho obtuvo la completa atención del pequeño guardián, que la miro dudoso.
- Bien –cedió cruzándose de brazos- Pero quiero un budín -dijo molesto, saliendo a la cocina.
- Uno menos -dijo la amatista saliendo de la habitación.
Sakura agradecía enormemente que su prima se llevara a kero, ahora solo tendría que hablar con Yue, pero antes miró a Shaoran con dulzura.
- Podrías dejarnos solos -le pidió con una sonrisa, al verlo con intenciones de protestar rogo- Por favor.
- Bien –contesto a regañadientes, quiso besarle la nuca antes de salir, pero ante la fija mirada de Yue se arrepintió y salió con cara de pocos amigos.
Una vez solos, Yue miraba hacia otro lado con los brazos cruzados y Sakura lo miro con ternura, olvidándose de la vergüenza. Camino hacia él y lo obligo a mirarle.
- Sabes –empezó- Yo te quiero mucho -le sonrió- Pero no podemos seguir así. Está demás decirte que él es muy importante para mí –tomo una pausa- Estuve a punto de perder ese sentimiento hace siete años y… -lo miro tristemente- No quiero que eso pase otra vez -Yue la miro extrañado- He tenido sueños en que lo pierdo -le confeso- Muchos sueños que me confunden -cerró los ojos por un momento- Sé que quieres cuidarme y no te recrimino eso. Solo…solo quiero que tengas presente…
Y en un acto muy propio de un tipo frío, desapareció dejando a Yukito en su lugar. Sakura lo miro extrañada.
- Está avergonzado –explicó Yukito sonriendo- Lo siento, Sakura, no pude evitar que saliera.
- No te preocupes, Yukito -le dijo Sakura con una sonrisa cálida.
8.-
Recostada en el suelo de ese gran salón respiraba agitadamente, esperando que Shaoran regresara con la botella de agua que le prometió.
Se quedó pensando en los sucesos de las últimas semanas:
1) Lo sucedido con Yue.
2) Sus sueños extraños.
3) Las compañeras de Shaoran que desde que habían insinuado que ella era una cualquiera no dejaban pasar oportunidad para espiarla y eso la tenía cansada.
4) La vergonzosa situación que vivieron los castaños cuando Ieran Li dijo que ambos tenían que entrenar para controlar sus poderes, ya que si no un día iban a destruir la casa.
De todo eso, era el último punto el que más vueltas le daba en la cabeza.
La tenía muy avergonzada el hecho de que la madre de Shaoran tuviera que tener una seria conversación con ellos, de forma amable, pero que la asustó. Sin embargo, era cierto y ella estaba en todo su derecho de hacerlo, pues les dijo que pese a que ella era una mujer realista y sabía lo que los jóvenes hacían no podía permitir que los castaños aprovecharan cada oportunidad que se les diera para estar juntos, ya que iba contra todos sus principios como mujer tradicionalista y les dio amablemente dos opciones: o se contenían o se casaban. Sakura se sonrojo. Plantearse estar casada con Shaoran no la ayudaba a que sus hormonas se mantuvieran tranquilas.
Estaba tan concentrada en sus fantasías que el maullido que escucho de pronto la hizo sobresaltarse un poco. Miró hacia la ventana del gran salón y vio a la gata de Ryu, se puso de pie y camino en su dirección, pero justo cuando iba acercarse entró un ave volando y batiendo sus alas se paro enfrente de ella obligándola a mirarla con atención.
El grito que salió de su boca resonó en media mansión y antes de siquiera pensar qué estaba haciendo, emprendió la carrera hacia afuera, chocando con alguien al salir del salón, levantó la vista aterrada con los ojos inundados de lágrimas, al ver que era Eriol con quien había chocado se abrazó a él con fuerza, abrazo que el chico recibió de inmediato acariciando su cabeza.
- El gato... -decía Sakura en sollozos- …El ave… –se estremeció mientras apuntaba al salón- ¡Sus nueve cabezas! –temblaba.
Pero antes que Eriol pudiera decir algo a la castaña, la presencia de Shaoran lo hizo girar la cabeza, encontrándolo ahí con un par de botellas en las manos, los ojos entrecerrados y la mandíbula apretada. Cuando Sakura lo vio no tardo ni un segundo en soltar a Eriol.
- ¡Shaoran! -exclamo enganchándose al castaño, quien se tranquilizo de inmediato al sentirla entre sus brazos, pero preocupándose al saber que temblaba.
- ¿Qué paso? -le pregunto a Sakura que lloraba histérica.
- El gato... El ave... Las nueve cabezas -apenas y la escuchaba, ya que estaba hundida en su pecho. Iba a preguntarle a Eriol, pero ya no estaba.
- Sakura -la llamo con paciencia- Sakura -la obligo a mirarlo- Nada malo va a pasarte mientras estemos juntos -le dijo para tranquilizarla. Limpio sus lágrimas con la mano y le beso ligeramente los labios, la abrazo con fuerza y entraron al salón de entrenamiento donde Eriol se asomaba a la ventana mirando para un lado y luego para el otro.
- No hay nada -dijo seriamente- Pero sé que tú también puedes sentir la presencia -Shaoran asintió abrazando con más fuerza a Sakura- Es de un espíritu.
NOTAS DE LAS AUTORAS
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ESTO CADA VEZ ESTA MAS INTERESANTE, BUENO AL MENOS ESO CREEMOS, CHICAS-CHICOS, AGRADECEMOS LOS COMENTARIOS RECIBIDOS ESPERAMOS QUE ESTA HISTORIA SIGA SIENDO DE SU AGRADO
CHAITO
