EL REY DE LOS SUEÑOS
Por Fanny-Camili
Capítulo IV
1.-
Era de noche. Se estaba preparando para acostar, pero le fue inevitable mirarse al espejo antes de sacarse todo. Llevaba puesto un vestido holgado verde que combinaba a la perfección con sus ojos. Detrás de ella el castaño la miraba algo enojado. Desde un principio se había opuesto a esa extraña tarea que les había dado el profesor, pero ya no le quedaba más que aceptarla, ella no iba a llevarle la contra al profesor sin un motivo válido.
Para hacerlo enojar un poco y tentar también a la suerte, tocó su abultado vientre y se habló en voz alta al espejo.
- ¿Cómo llegue a esto?
- Culpa mía no es, porque en el último mes yo no te he tocado un pelo.
Ante lo dicho Sakura se dio vuelta con los brazos en su cadera y lo miro con una ceja alzada.
- ¿Un pelo? –pregunto ella y él asintió- No seas descarado, un pelo es lo único que te falta que me toques –el castaño sonrío de medio lado- El entrenamiento harto ha servido para que puedas saciar tus necesidades.
- ¿Saciar tus necesidades? ¡Pero qué es ese lenguaje mujer!
Sakura se acercó a Shaoran y tomándolo de la solera de la camisa hizo que se agachara a su altura.
- Ese lenguaje es el que te gusta a ti, mi amor –dijo y se pasó la lengua por los labios provocándolo. Luego volvió a mirarse al espejo y por el reflejo notó que Shaoran la miraba de pies a cabeza. Con una sonrisa se tomó un pelo y se giró para encarar a Shaoran.
- Precisamente éste es el único que no has tocado, pero eso se puede solucionar, ¿cierto, lobito? –aguardó unos segundos mientras Shaoran la devoraba con la mirada y asintió- Vamos a ver si el entrenamiento funcionó.
Y fue lo que encendió el motor de Shaoran. Se acercó a ella y la tomo bruscamente, salvaje. En cuestión de segundos la tenía desnuda. Había sacado el vestido y el cojín que hacía las veces de una guata de embarazo. La quería contemplar únicamente con su ropa interior.
- No te cubras –ordenó y Sakura sonrojada hizo caso, pero no se reprimió el hecho de contestarle.
- No me des órdenes.
Shaoran la miró a los ojos y alzó una ceja.
- ¿No? ¿Estás segura? –y la tomo con su brazo izquierdo por la cintura, pegándola a su cuerpo, Sakura soltó un gemido- Sabes muy bien, que te encanta que en la cama te diga lo que tienes que hacer.
Y un temblor de placer recorrió de pies a cabeza a Sakura. Era cierto. Shaoran y ella habían madurado en esa parte de la relación. Él la incitaba a qué le dijera lo que le gustaba y lo que no. A veces a Sakura se le hacía más fácil expresar esas cosas, otras no tanto, pues seguía sintiéndose inexperta, pero había descubierto que cuando Shaoran le exigía u ordenaba cosas, a ella le encantaba. Y dos de las cosas que lo volvían loco a él eran que ella le dijera cochinadas al oído y que gimiera.
Shaoran se desnudó y ella se mordió el labio inferior.
- Ven –y ella se acercó. El castaño la miro penetrante, no se cansaba de estar con ella. Cuando la tuvo cerca, con agilidad la tomo y aventó a la cama, y se colocó sobre ella- ¿Estás segura?
Como respuesta a la pregunta del castaño, Sakura invoco a la carta Escudo, la que quedó cubriendo únicamente la habitación de ella.
- Veo que vas enserio con lo de probar el entrenamiento –dijo ya con una voz ronca de deseo.
Shaoran le regalo una sonrisa seductora y Sakura volvió a sentir el temblor de placer recorrerle el cuerpo. La voz ronca de Shaoran cuando estaba excitado, la excitaba.
Volvieron a besarse y a tocarse. Shaoran recorría cada parte del cuerpo de Sakura y ella, quiso aferrarse a la espalda de él, pero él se alejó un poco mirándola directamente a los ojos. Lo que hizo el castaño, Sakura no se lo esperaba. Tomo con sus manos las muñecas de ella y las levanto sobre su cabeza, las junto y dejo una de sus manos afirmándolas, mientras que con la otra la tocaba. La castaña lo miro sorprendida pero con excitación, sintiendo como los dedos de su amado, haciendo a un lado su ropa interior, jugaban con su intimidad y su boca succionaba uno de sus pezones sin pudor, mordiéndolo ligeramente.
Sintió luego la castaña cómo Shaoran se alejaba un poco de ella, sin soltarla y miraba la puerta, el sonido le indicó que ponía el cerrojo. Luego miraba al clóset de dónde saco una de sus bufandas. Sakura lo miró extrañada.
- Necesito ambas manos –le explico como si ella entendiera realmente a qué se refería. No tuvo que esperar mucho, pues con la bufanda amarró las muñecas de ella aún sobre su cabeza y dejando un lado más largo, la amarró a la cabecera de la cama. En respuesta Sakura gimió despacito, y para él eso era como estar en la gloria.
Pronto la impresión de Sakura volvió a ser deseo, al notar que estaba inmovilizada y completamente a la merced de su prometido, quien con cuidado saco la prenda interior baja de ella.
Shaoran la beso en los labios con tranquilidad, recibiendo una respuesta ansiosa por parte de la castaña. Beso sus mejillas, su frente, lamió su cuello y se detuvo a jugar con su oído. Mientras que sus manos acariciaban sus senos con algo de brusquedad, provocando que a la castaña se le escapara un gemido, mismo que él ahogo en su boca al tiempo que su mano desesendia a su intimidad continuando con la tarea empezada minutos antes. Sus dedos jugueteaban en esa zona con agilidad, haciendo que ella arqueara su cuerpo debajo de él y provocando en él una erección más notoria.
- Shao... -susurro ella dedicándole una mirada deseosa, dándole a entender que no aguantaría por mucho tiempo más ese juego, pero él no quería detenerse, quería deborarla con calma como muy pocas veces lo hacía y a ella no le quedaba otra que dejarse.
La beso con arrebato, para después mordisquearle el cuello con urgencia y descender a besar sus pechos, mordisqueo su abdomen y bajo lentamente a su intimidad.
- Shaoran –lo llamo ella con reproche y sonrojada por la excitación, sabía hacía donde él se dirigía.
- Shhhhh –la hizo callar Shaoran. Estaba decidido a disfrutar a su prometida por completo. Sonrió y suspiró, ella nunca lo dejaba hacer lo que en esta ocasión haría, la tenía acorralada. Quiso separarle las piernas pero ella hizo presión- Vamos Sakura…nunca sabrás si te gusta si no me dejas intentarlo –decía mirándola con orgullo.
- Pero… -apretó aún más sus piernas- Me da vergüenza. No quiero que pongas tu cara…ahí.
- Pero yo quiero –confesó él- Déjame intentarlo –pidió- Y si no te gusta no lo vuelvo a hacer –decía casi en ruego- ¿Si? –y termino sonriéndole como cuando un niño pide una paleta.
- Esta bien –cedió ella- Pero si no me gusta te detendrás –lo amenazó.
- Sabes que me detendría ahora si me lo pidieras.
Y Sakura lo sabía. Confiaba en él, así que sonrojada y muy avergonzada, cerró los ojos y aflojo la presión de sus piernas. Shaoran con una sonrisa de triunfo se las separó ligeramente.
Como le decía su instinto y recordando una que otra película subida de tono que viera en su adolescencia, introdujo su lengua en la intimidad de la castaña, saboreándola lentamente, provocando que ella alzara sus caderas disimuladamente, en busca de un mejor contacto. Con cuidado introdujo un par de dedos y jugeteo con ellos, metiéndolos y sacándolos, al tiempo que la mordisqueaba y succionaba. En su interior sonrío de orgullo al escuchar con fascinación los pequeños suspiros de placer que soltaba la castaña.
- …Sha-o-ran… -le llamada nuevamente con la voz ronca. Estaba volviéndola loca.
Shaoran la miro con una sonrisa hermosa y con la mirada cargada de deseo. Dejo su pequeño juego y subió lentamente de la misma manera que había bajado, besándola. Jugo un poco con sus senos antes de llegar a su boca y besarla con desesperación. Se coloco sobre ella quedando en medio de sus piernas, puso una mano detrás de la nuca de ella y tiro ligeramente su cabello al tiempo que la penetraba, soltó un gemido varonil al sentir el contacto. La beso apasionadamente antes de empezar con ese juego de cuerpo que ambos conocían.
El vaivén de sus cuerpos les arranco varios gemidos. Sakura intentaba tocar la espalda de Shaoran, pero para eso necesitaba soltar sus muñecas, sin embargo sus intentos fueron inútiles, Shaoran la había amarrado muy bien. Lo que ella descubrió es que el estar inmovilizada la había excitado de manera distinta que otras ocasiones.
Shaoran volvió a tomar la boca de Sakura, con deseo, exigiendo. Sakura le devolvió el beso. El vaivén de sus cuerpos se aceleró y sus gemidos fueron aún más seguidos. Estaban a punto de llegar al clímax. Shaoran la miró a los ojos y ella los tenía cerrados.
- Mírame –exigió en jadeos.
Sakura abrió sus ojos verdes llenos de deseos y se topó con los ámbar de él llenos de fuego.
- Te amo –le dijo el castaño antes de embestirla un par de últimas veces y terminar, sintiendo como las paredes interiores de la castaña lo apretaban, ella también había explotado.
Un resplandor los hizo mirar a su alrededor. Shaoran pestaño un par de veces. Escucho la risa traviesa de Sakura. Aún no separaban sus cuerpos. Ella levanto su cara y beso la mejilla de él.
- También te amo.
Sudados y cansados se separaron a los segundos. Shaoran desató a Sakura y le devolvió la movilidad a sus brazos. Sakura lo miro con complicidad, no necesitaba decirle que eso le había gustado con palabras.
Se sentaron en la cama y miraron el desastre de la habitación. Escudo aún estaba en la habitación, pero los muebles blancos que tenían la pieza de Sakura estaban verdes y una de las cartas había hecho de las suyas achicando un poco algunas cosas. Sakura sonrío. Era divertido lo que ocurría cuando unían sus cuerpos.
- Así que muebles verdes, ¿eh? –pregunto la castaña mirándolo con picardía.
- Qué puedo decir –empezó inocente- Es mi color favorito.
Sakura lo beso levemente en los labios y se paró. Haciendo uso de su magia volvió su parte a la normalidad. Luego miro a Shaoran que aún estaba recostado.
- Iré al baño, arregla tu parte del desastre –le dijo seria, pero con un brillo en sus ojos.
Shaoran asintió obediente. Cerró los ojos y volvió los muebles a su color blanco.
2.-
Caminaban tranquilamente rumbo al aula de Sakura. Shaoran tenía a Sakura tomada de la mano y Eriol caminaba a su lado, ese día el inglés no había tenido clase matutina y había insistido en acompañarlos, ya que Shaoran tampoco tenía clase, pero el castaño presentía que quería hablar con él.
Muchos alumnos a lo largo del camino se giraban a verlos extrañados, ya que Sakura traía la pansa falsa de embarazo y eso a Shaoran le molestaba, no por el estúpido trabajo si no por que la pareja de Sakura y, por ende, el padre de ese bebe falso, era ese tal Ryu, al que no pasaba por nada del mundo.
Llegando al aula pudo ver al tal Ryu mirando hacia afuera y sin que Sakura se lo esperara jaló de ella y la beso apasionadamente, haciendo que Eriol se girara rápidamente, ya que era un tanto bochornoso, y que Ryu pusiera cara de pocos amigos. Cuando termino el beso, Sakura lo miro extrañada y pese a que era muy despistada pudo notar porqué lo había hecho. Le sonrío con resignación y le dio un ligero beso en los labios antes de entrar diciéndole adiós a Eriol quien miraba a Shaoran con extrañeza.
Salieron de la facultad de pedagogía y se dirigieron a la cafetería, una vez ahí pidieron algo de almorzar.
- Veo que era cierto eso de que no soportabas a Wang -dijo Eriol divertido, ocultando ese sentimiento de celos que había tenido minutos antes.
- Ya te lo había dicho. Desde el día que lo conocí no me agrada para nada, sobre todo por esas confianzas que se toma con Sakura -bufo molesto.
- Y por eso actúas así -sonrío unos segundos y luego esa sonrisa desapareció- He estado investigando sobre lo ocurrido en la sala de entrenamientos y encontré algo que me tiene preocupado –al tener la completa atención del castaño continuó- Según Kaho, el ave que Sakura vio representa un mal augurio y si a eso le sumamos la presencia del espíritu, creo que la energía negativa que hemos sentido puede ser algo más tenebroso de lo que esperábamos.
- Mi madre está bastante preocupada –comento él- Dice que tal vez este ente esta tras ella, porque aunque Sakura es un chica de diecinueve años tiene un alma demasiado pura -sonrío un poco, si su madre viera todo lo que hacían en la alcoba a sus espaldas no pensaría eso- Hasta ha puesto hechizos de protección en la mansión para que nada entre y parece que funcionan un poco, sus pesadillas han disminuido y aunque ella no me lo quiera decir sé que tiene malos sueños -le dijo preocupado el castaño.
- He pensado que lo mejor será hacer una especie de purificación en la casa. Somos demasiadas personas mágicas y puede que ese sea un factor que influya para que este espíritu se acerque más a ella.
- Tal vez - dijo Shaoran tomando un poco de café- Le diré a mi madre. En la familia hay varios sacerdotes que nos pueden ayudar con eso.
- Bien –dijo asintiendo- Yo ya hable con Kaho para que venga, tal vez una segunda opinión no nos vendría mal –medito un momento- Claro que en esos días tu madre tendrá que quitar los hechizos de protección puestos en la casa para que así ella pueda sentir lo que realmente está tras de Sakura –suspiró- Porque pese a que nosotros tenemos más poderes mágicos, ella es más sensitiva con todas esas cosas.
Shaoran asintió levemente y volvió a tomar de su café, anhelando porque alguien, quien fuera, descubriera de dónde venía la energía negativa.
3.-
Salió del aula un poco molesta. El profesor ya les había quitado esa pansa falsa, pero ahora ella tenía que cargar un pesado bebe falso por la universidad con Ryu siguiéndola. Lamentaba enormemente que el profesor hubiera asignado las parejas, si por ella hubiera sido habría elegido a otro compañero, pero no porque no simpatizara con Ryu, si no, porque no quería alimentar los celos de Shaoran.
No tardó mucho en encontrar a su prometido. El castaño al verla acompañada frunció el ceño evidentemente molesto. Sakura, resignada, se acercó a él y lo saludo de un pequeño beso en los labios.
- ¿Qué traes en brazos, Sakura? –pregunto molesto y aun mirando de reojo a Wang.
- El bebe… -dijo ella tímidamente. Shaoran alzó una ceja.
- Si quieres yo me lo llevo por unas horas –ofreció Ryu a Sakura, sin saber dónde meterse. Se llevaba muy bien con la castaña y el ambiente era agradable, pero cuando estaba su prometido todo se volvía tenso. Sakura lo miró con ilusión.
- ¿En serio? –Ryu asintió- Te lo agradecería mucho…yo ya lo tuve nueve meses encargando –dijo en son de broma y Ryu le regalo una sonrisa.
- No te preocupes –antes que Sakura pudiera entregarle el bebe a Ryu, Shaoran carraspeo.
- Sakura, ¿podrías explicarme esto? –dijo apuntándola a ella y luego al bebe.
Sakura suspiro.
- El profesor dijo que tenemos que ser como unos verdaderos padres -él pudo notar que eso a ella también le desagradaba- Así que tendremos que andar juntos hasta que esto acabe –y antes que Shaoran protestara continuó- Lo bueno es que solo es una semana.
- Bien –salió entre dientes de los labios del castaño y se cruzó de brazos mientras esperaba que Ryu tomara al supuesto bebe.
Ryu se despidió con una sonrisa de Sakura y a Shaoran solo le hizo un gesto con la cabeza.
Cuando estuvo lejos del par de castaños, Shaoran tomo a Sakura entre sus brazos.
- A pesar que te veías muy hermosa embaraza, me encanta poder volver a abrazarte sin ese abultado vientre de por medio.
Sakura soltó una risita agradable.
- La próxima vez el abultado vientre será mi culpa y ahí no me molestará, te lo prometo –dijo el castaño sin soltarla con una de sus manos, porque con la otra levanto la mano y le ofreció su dedo meñique para cerrar su promesa.
Sakura lo miró divertida y entrelazó su dedo meñique al de él.
Shaoran la beso dulcemente y se encaminaron a sus clases.
4.-
Completamente abochornada miraba a su prometido, quien tenía más cara de molestia que de vergüenza. Y ella lo comprendía. El trabajo de Tomoyo y Meiling era hacer un cortometraje, pero no entendía como era que para un cortometraje ellos tenían que ponerse trajes de boda.
Notó que Shaoran la miraba con atención, lo vio acercarse y le habló al oído.
- Te vez preciosa -le dijo Shaoran en un susurro- Ese traje que tienes –continuó con voz ronca - Está como para arrancártelo.
Sakura abrió los ojos como platos. No era la primera vez que Shaoran le decía algo como eso, pero últimamente el castaño andaba muy desinhibido. Sonrojada puso atención a las indicaciones que le daban y se paró donde le habían indicado ese par de primas suyas.
- Sakura, recuerda, tienes que soltar el ramo y salir corriendo -dijo Tomoyo mirándola con estrellas en los ojos- Y tú, Shaoran, tienes que ir tras ella, la sostienes del brazo y la obligas a que te mire -Shaoran solo asintió, no sabía cómo era que había llegado a esa situación. Estaban en el jardín con un gran arco de flores y varios maniquís que simulaban los invitados. Por lo que pudo notar y concluir de lo poco a lo que tomó atención, se suponía que era un cortometraje de una boda en un jardín con alberca.
Ambos castaños hicieron lo que les pidieron y Tomoyo gritó emocionada, pero antes de que les pudieran dar más explicaciones, algo en la pared llamo la atención de Sakura. Lo que vio, la dejo un poco congelada. En la pared la pequeña gata meneaba la cola felizmente. Sakura retrocedió un par de pasos asustada, sin darse cuenta de que estaba muy cerca de la alberca, como todos miraban al lugar donde ella miraba fijamente, nadie pudo advertirle y con su siguiente paso atrás, callo en la alberca, sorprendiendo a los presentes.
Todos se acercaron a la alberca esperando que Sakura saliera, pero notaron como ella no hacia ningún esfuerzo por salir y se hundía. Shaoran sin pensarlo dos veces se lanzó a la alberca y sacó a Sakura. Ya en la orilla intentaron reanimarla. Sakura tosió y voto el agua que había tragado, pero no despertó.
Todos se miraban sin comprender qué había sucedido.
- Entrémosla –habló Tomoyo- Hay que sacarle esa ropa y secarla, puede pescar un resfriado si la dejamos más tiempo.
Todos asintieron y se movieron rápidamente para ayudar a Sakura.
5.-
La miraban dormir plácidamente. Lo que les había advertido Tomoyo había sido cierto, después de todo Sakura si pescó un resfriado algo grave y llevaba dos días en cama sin ir a la universidad, cosa que había puesto un poco molesto a Ryu ya que le había tocado cuidar al bebe solo. A Shaoran, por el contrario, aunque significaba que quizás a Sakura le bajaran la nota, le alegraba, pues en vez de una semana de trabajo con el susodicho solo serían unos días.
Volvió a mirarla con cuidado y concertarse en su rostro, el cual acarició con amor. La vio fruncir el ceño. Puso su mano una vez en su frente para comprobar si su fiebre había bajado, frustrado comprobó que su temperatura seguí siendo mucha. Suspiró, no había más opción que ir a buscar al médico. Resignado tomo la mano de la castaña y deposito un beso.
- Volveré pronto.
Se puso de pie y salió de la habitación dejándola sola.
El viento agitaba suavemente su cabello con una brisa gélida, sus pasos eran pausados, torpes y temerosos odiaba este sueño
Miro al cielo aterrorizada, ya que éste había oscurecido de pronto y cientos de aves se arremolinaban alrededor de la luna. El cielo rugió con furia al tiempo que gotas inmensas caían de él.
Ella sabía lo que venía y comenzó a correr por la calle desesperada buscando al gato.
-Ven -le dijo.
Corrió hasta él más asustada que el primer sueño, se colocó a su lado bajo la farola y vio como las aves daban de lleno contra el piso a un metro de ella, uniéndose y formando una especie de gárgola que se movió violentamente apenas terminó de formarse.
- ¡Es mía!-gritó con furia la gárgola.
- ¡Nunca! -respondió el gato sin moverse.
- ¡Ya no puedes hacer nada para evitarlo! -rugió la gárgola.
De pronto vio como las sombras comenzaban a meterse a la luz de la farola y cubrían sus pies. Gritó aterrorizada.
- ¡Sakura! -le gritó el gato- Despi...-pero el gato no pudo continuar, la oscuridad comenzaba a cubrirla con rapidez. Cerró los ojos con fuerza y cuando los abrió estaba en una habitación completamente oscura.
Comenzó a temblar. Quería llorar, pero las lágrimas no salían. Vio a Shaoran a unos metros de ella y cuando levanto la mano dispuesta a sujetarlo se desvaneció. El pánico la invadió, comenzó a correr de nuevo. Vio a Yue y Kero, pero cuando los iba a llamar para que la ayudara, paso lo mismo que con Shaoran, se desvanecieron antes de que pudiera tocarlos. Corrió con más fuerza, hasta que vio a Tomoyo y Meiling que la miraban con recelo.
- ¡Lárgate! -le gritaron sus primas haciendo que el llanto que hace tanto quería salir, apareciera.
- Pero… -trato de decir Sakura, pero ellas se alejaron.
Secando sus lágrimas e intentando controlar su miedo fue que escucho las voces de su padre y hermano. Quiso acercárseles, pero se detuvo al recordar lo que había pasado con las personas anteriores. Se quedó en su lugar y empezó a llamarlos, al principio con una voz suave y luego ya gritándoles, pero ellos no respondían, era como si no la vieran.
Desesperada, con las lágrimas cayendo por sus mejillas, empezó a correr lo más rápido posible, pero de pronto el gato se puso frente a ella y le grito.
- ¡Sakura, vete antes de que no pueda volver a sacarte!
Abrió los ojos y rápidamente se sentó en la cama. Pestañeo varias veces y frente a ella vio a Eriol sentado. Aún no despertaba, pensó la castaña, pero lo que vino a continuación ya lo esperaba, el chico beso ligeramente los labios y al no obtener respuesta se alejó de ella.
6.-
Shaoran había ido en busca del doctor. Sakura estaba sola y entró a la habitación. Se acercó y la miraba removerse inquieta. Se sentó y acarició su mejilla con delicadeza, sintiendo lo afiebrada que se encontraba.
- Pequeña… -la llamo con cariño.
Sakura se removió.
- No sé si puedes escucharme, pero…
No pudo seguir hablando, porque Sakura había despertado. La vio pestañear varias veces y luego fijar la vista en él. Lo miro, esperando. No supo que lo llevo a hacer lo siguiente, pero se le acercó y la beso ligeramente en los labios. Sakura no lo alejó, pero tampoco respondió a su leve caricia.
- Pequeña, tú me gustas –confeso Eril ante la atenta mirada de Sakura.
Sakura, aun creyendo que era un sueño, elevo su mano y la poso en el rostro de él.
- No entiendo por qué siempre sueño esto –se tomó unos segundos- Yo te adoro, Eriol –ante lo dicho el de ojos azules sintió lleno su corazón, lo que le duro poco tras escuchar lo que aún tenía por decir la castaña- Pero a quien yo amo es a Shaoran. No quiero perderte, pero esto no puede ser –la castaña creyendo que era su oportunidad de hablarle al Eriol de sus sueños siguió- Ahora necesito a mi amigo –dijo con los ojos llenándose de lágrimas- Necesito salir de aquí.
Ante las palabras de Sakura, Eriol comprendió que ella creía aún estar dormida. A pesar que su corazón se partió en dos, se dio cuenta que era una gran oportunidad de descubrir que había en los sueños de Sakura.
- ¿Necesitas salir de dónde?
- De aquí –dijo como si fuera obvio- De la oscuridad –una lágrima rodo por sus mejilla derecha que secó de inmediato- Shaoran…él…-otra lágrima- Y Yue con Kero…-sorbió su nariz- Incluso Tomoyo, Meiling, mi papá y hermano…-tapo su cara rompiendo en un llanto despacito- Tú has sido el único que no desapareció.
Eriol la miró preocupado. No era mucha la información que estaba entregándole la castaña.
- ¿De qué arrancas? –se le ocurrió preguntar.
- De la gárgola…-dijo sin mostrar su rostro- …de nueve cabezas –terminó diciendo en un susurro antes de caer dormida de nuevo. Eriol reaccionando con rapidez la tomo por la espalda y la deposito con cuidado en la cama, para que no diera de golpe contra ella.
La miro atento, arreglando unos mechones de su cabello.
La gárgola de nueve cabezas. Se repitió una y mil veces en su mente
NOTAS DE LAS AUTORAS:
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