EL REY DE LOS SUEÑOS

Por Fanny-Camili

Capítulo V

1.-

- De verdad lo lamento mucho, Ryu –se disculpaba por enésima vez la castaña- No estaba en mis planes resfriarme. El doctor luego me dio licencia por toda la semana –hizo una inclinación- No sabes lo avergonzada que me siento que tuvieras que terminar tú el trabajo del bebe.

Ryu, al principio, cuando se enteró que Sakura estaba resfriada y no podría ir a la universidad, pensó que era una mentira invitada por su prometido, pero luego cuando paso la semana completa y Sakura no asistía si se preocupó. Ahora, ya había iniciado una nueva semana y él el viernes de la semana anterior tuvo que hacer la veces de padre soltero, porque la madre de su bebe estaba enferma.

Suspiro, Sakura llevaba toda la mañana pidiéndole una disculpa.

- Descuida –le dijo sonriéndole- Aunque te confieso que por un momento pensé que todo era un invento de tu prometido.

- No, cómo crees. Shaoran jamás haría algo como eso –lo defendió la castaña- Puede ser un poco serio y frio, pero no interferiría en mis deberes universitarios, porque algo no le agradara –explico amablemente, evitando decir "porque alguien no le agrada".

Ryu solo asintió con una mueca, para él Li podría ser capaz de cualquier cosa con tal de mantener alejada a Sakura de él. Y para muestra estaba el hecho que había agregado un ramo que no tenía que ver con su carrera, para coincidir con ella.

- ¿Si te invito un café o un helado, o lo que quieras, me perdonarás?

Ryu la miró confundido. No tenía nada que perdonarle, pero notó en la mirada de la castaña que no se sentiría conforme hasta reivindicarse por dejarlo de papá soltero.

- Está bien, te aceptaré un café –luego con sospecha miro a todos lados, la castaña intrigada hizo lo mismo.

- ¿Qué buscas?

- A Li.

- ¿A Shaoran?

- Sí.

- ¿Por qué?

- Me invitaste un café –dijo lo obvio, Sakura siguió mirándolo con duda- Quería saber si tu prometido estaba por ahí para mirarme con odio y retractarme de aceptar tu invitación.

La carcajada que soltó Sakura hizo click en el corazón del moreno. Y sintió su cara encenderse como farolito al quedarse mirándola fijamente. Sacudió su cabeza en un intento de alejar esos pensamientos y sentimientos.

- Vamos –le dijo ella luego de parar de reír.

Ya en la cafetería, Sakura pidió un café para Ryu y un chocolate caliente para ella. Se sentaron en una de las mesas junto a la ventana.

- Ryu –lo llamo ella tras unos segundo, él le puso atención- Te quería preguntar por tu gata.

- ¿Kazuki? –Sakura asintió- ¿Qué con ella?

- Ella… -Sakura suspiró- ¿Qué raza es?

- Una gata siamés.

- Por eso parece tan mística –bebió un poco de su chocolate- ¿Y suele escaparse mucho?

- ¿Lo dices por aquella vez cuándo nos conocimos?

Sakura asintió, pero la verdad es que no lo decía únicamente por aquella vez. Lo decía también por la vez que la había visto cuando entrenaba y recién aprendía a invocar las cartas sin el báculo. O de la vez que creyó verla bajo su cama y no le comentó a nadie. O, incluso, de los sueños que había estado teniendo desde hace meses, porque ya no tenía duda que el gato que le hablaba en sus sueños bien podría ser una gata, y no cualquiera, sino que era muy parecida a la gata de Ryu.

- No –contesto de pronto Ryu sacándola de sus pensamiento- Kazuki no suele escaparse –la castaña se decepcionó y Ryu lo notó- ¿Por qué? ¿La haz visto?.

Sakura negó con la cabeza rápidamente. Cómo iba a decirle a Ryu que veía a su gata en sueños y que creía verla estando despierta en distintos lugares. Ryu la miró fijamente, analizándola, pero prefirió no hacer más preguntas.

Ambos jóvenes luego de eso se quedaron en silencio, bebiendo sus respectivas bebidas calientes.

2.-

Miraba con atención a la nada. Tenía su vista fija en ningún punto en particular. A su lado, Meiling.

- Así que eso sucedió –dijo su interlocutora.

Él asintió.

- ¿Es extraño, no crees? –Eriol asintió- Sakura sueña que Shaoran la deja y que tú la besas, ¿por qué será?.

- Me encantaría saberlo –se puso de pie y camino a la ventana que tenía su pieza- Shaoran no la dejaría.

- No –coincidió la peli negra- Pero que tú la besaras sí.

- ¿Qué tú qué? –exclamo una voz a sus espaldas, alarmando a ambos.

Miraron a la dueña de la voz y sintieron alivio. Era Tomoyo.

- Nos asustaste –recriminó Meiling.

- Lo lamento, pero llevaba rato tocando la puerta y nadie me habría. Y sabía que estaban aquí –luego se sentó en un pequeño sillón individual con el que contaba la habitación- Ahora, explíquenme eso de que besaste a alguien.

Eriol suspiró resignado. No esperaba que nadie más se enterara.

- Cuando Sakura estuvo enferma y pude sacarle esa información sobre sus sueños, no fue porque ella hablara mientras dormía. Fue porque despertó, pero creyó seguir durmiendo. Un impulso me llevo a besarla y no lo recibió extrañada, al contrario, es como si ya lo hubiera vivido, porque con la tranquilidad de alguien que ya había pasado por eso me explicó que ella siempre amaría a Shaoran, aunque él desapareciera.

- Entonces, tú crees que Sakura sueña que Shaoran la deja o desaparece y que también ha soñado con qué tú la besas.

El joven asintió. Tomoyo no necesitaba muchas explicaciones y le gustaba eso de ella.

- Y consciente o inconscientemente, fue rechazado –agregó Meiling.

- ¿Y estás bien? –preguntó amablemente la amatista.

- Si, es decir, jamás tuve esperanzas con ella –se tomó unos segundos antes de continuar- Es solo que…

- No es tan fácil cuando pisotean hasta tu última esperanza –interrumpió y termino la frase Meiling.

- Debías vivir eso. Tarde o temprano iba a suceder –dijo Tomoyo.

- Lo sé –cedió Eriol.

- Ahora ya podrías empezar a fijarte en otras mujeres –comentó Meiling y Tomoyo soltó una risita.

- Todo a su tiempo –contestó el de ojos azules sonriéndoles a sus amigas.

3.-

Ese día, justo en ese momento, los Dioses estaban del lado de Shaoran. Su madre había tenido que salir a atender unos asuntos de la empresa. Meiling y Tomoyo estaban en la Universidad y se habían llevado a Kero, porque las escucho decir que habría comida, ya que tenían la exposición de los cortometrajes. Yukito, y por ende Yue, estaban en la enfermería. Y Eriol en clases. Lo que los dejaba a él y Sakura solos en la casa.

Sabía que estaba en su pieza poniéndose al día en todas las materias en las que había quedado atrasada por haber pescado el resfriado la semana pasada.

Entro sin tocar y la vio en el escritorio que tenía la habitación. Cerró la puerta tras de sí con absoluto cuidado de no meter ruido. Estaba muy concentrada, porque no había notado su presencia. Le puso seguro a la puerta, el cual hizo un pequeño ruido, pero que no fue suficiente para alertar a la castaña de su presencia.

Se acercó a paso lento y se colocó justo detrás. Con su altura lograba ver que anotaba algo con mucha concentración y miraba uno de sus libros. Cuando vio los ejercicios matemáticos entendió la concentración de ella, eran matemáticas básicas, pero eran matemáticas y a Sakura siempre le habían costado.

Escucharla soltar un bufido de frustración lo hizo reír y ante la risita del castaño, Sakura salto asustada y de no ser porque él estaba justo detrás de Sakura ella hubiera caído.

- ¡Me asustaste! –le reprochó ella- Casi me matas del susto.

- Lo siento.

- ¿Hace cuánto estás ahí?.

- No hace mucho –le regaló una sonrisa.

Sakura se puso de pie y lo abrazo.

- Te he extrañado –confeso entre sus brazos, él beso su nuca.

- Y yo a ti –dijo aspirando el aroma de su prometida- Te he extrañado mucho…-dijo metiendo su cara entre el cuello y el hombro de ella, Sakura se estremeció. Shaoran la pego más a su cuerpo.

- Shaoran…

- Sakura.

Ella levanto la mirada.

- No podemos.

- Si podemos –dijo con una sonrisa pícara- Estamos solos –le contó como un secreto. Sakura abrió los ojos, Shaoran la beso en los labios- Te necesito.

Y Sakura volvió a sentir ese escalofrío que recorría su cuerpo cuando Shaoran le hablaba así de ronco. Shaoran notó que era su oportunidad y la beso apasionadamente, a los segundos sus besos fueron correspondidos. Con el calor del momento tomo a Sakura de las caderas y la subió al escritorio, botando algunas cosas en el acto. Sakura se aferró a su cuello y a su espalda, a sus brazos bien formados. Ambos ahogaron sus gemidos en los besos.

Shaoran sin dejar su boca llevo sus manos por debajo de la blusa que llevaba la castaña y lleno sus manos con los generosos senos de ella, ante el contacto Sakura se estremeció y le mordió el labio.

- Te necesito –repitió Shaoran en jadeos mientras pegaba más sus caderas a ella y pudiera comprobar que hablaba en serio.

Sakura invocó a Escudo. Y Shaoran la tomo en brazos y la llevo a la cama.

- ¿Cómo lo quieres hacer? –pregunto él.

- Quiero que me hagas el amor, suavemente, como la primera vez.

- Mejor que la primera vez.

Sakura le sonrío y asintió.

Volvieron a juntar sus labios y entre beso y beso se desnudaban mutuamente. Se separaron un par de veces para retirar por completo la ropa que les estorbaba. Una vez desnudos, Shaoran acomodó mejor a Sakura debajo de él y ella se dejó llevar. Se puso entremedio de sus piernas y la miró a los ojos.

- No sabes cuánto necesitaba volver a penetrarte –le dijo mientras acercaba la punta de su miembro a la entrada de ella- Mmm…-salió de su garganta- Estás lista –dijo excitado al descubrir lo húmeda que ella estaba.

Sakura se sonrojo, por la vergüenza y el placer, al sentir como él lentamente y con mucho cuidado entraba en ella. Fue casi una tortura, una muy deliciosa. Cuando llego hasta el fondo él se dejó caer sobre ella, afirmando su cuerpo solo con sus codos.

- Eres tan deliciosa –dijo besándola y moviéndose lentamente, entrando y saliendo- Me vuelve loco no poder hacer esto todas las veces que quisiera –decía ya aumentando el vaivén de sus cuerpos.

- Aaah…-gemía la castaña y movía sus caderas en compás con las de él.

El castaño metió su cara una vez más entre su cuello y hombre y la cara de ella quedo en el hombro de él, el cual beso y mordió. Sus manos se aferraban a sus brazos y le enterraba un poco las uñas cuando el aumentaba la velocidad de sus embestidas.

Volvieron a comerse a besos y a suspirar mientras ninguno detenía sus movimientos. Sus manos recorrían el cuerpo del otro, memorizando cada detalle.

Cuando Shaoran sintió que Sakura explotaría porque sus gemidos se hicieron más fuertes y seguidos, aumento sus embestidas, haciéndolas incluso más profundas.

Antes de llegar al clímax, Sakura se aferró a las sábanas y arqueo su cuerpo. Las paredes internas lo apretaron tan dulcemente que él también alcanzó el cielo con una última embestida.

Con delicadeza dejo su peso sobre el cuerpo de Sakura, en lo que ambos volvían a la tierra.

- Te amo –dijo la castaña, él levanto su rostro y deposito un corto besos en los labios de él.

- Y yo a ti.

Cansados y felices, se separaron, recogieron sus ropas y entraron al baño para sacarse el sudor. Al rato, salieron listos. Tomados de la mano, Shaoran la volvió a dejar al escritorio.

- Creo que hoy no hicimos ningún desastre –comento divertida Sakura mirando que ninguno de sus muebles cambió de color y que ninguna de las cartas, aparte de Escudo, estaba invocada.

Shaoran se agachó a recoger un lápiz y un libro.

- Bueno, ningún desastre mágico –corrigió Sakura soltando una carcajada.

Ya tranquila, llamo a Escudo y guardó la carta, agradeciéndole internamente todo lo que hacía por ella y Shaoran.

Shaoran beso la frente de Sakura, antes de dejar que se pusiera al día con sus deberes.

- Espero que podamos estar solos más seguidos –dijo y le guiñó un ojo. Sakura le sonrío.

- Esperemos –dijo cuando él ya iba saliendo de la habitación.

4.-

Respiraba agitadamente, si bien ya no necesitaba su báculo mágico para invocar las cartas, éste le servía para canalizar sus poderes y hacer otros ataques, así que agradecía enormemente haber podido contar con él en este entrenamiento.

Miro a sus oponentes, por un lado estaba Eriol que, extrañamente, estaba demasiado metido en su papel, había inmovilizado a sus guardianes, los cuales ni siquiera podían decir una palabra y, por el otro, estaba Shaoran, que de ser su enemigo en batalla paso a ser su aliado, ya que Eriol estaba demasiado motivado.

- Tienes que bajar el ritmo -le dijo Shaoran a Eriol, quien lo miro de una manera que el castaño no supo describir.

- ¿Eso le vas a decir al enemigo cuando ataque? -respondió Eriol con una sonrisa algo siniestra. Sin esperar respuesta el peli azul hizo un ligero movimiento con su báculo y todo se oscureció- Ellos jamás te tendrán piedad.

Shaoran agito su espada lanzándole rayos a la par de lazos de fuego, los que Eriol evadió fácilmente, para luego con un movimiento de su báculo lanzarle cadenas tratando de atarlo, pero Sakura había sido más rápida y ya tenía a Escudo protegiendo al castaño. Esta vez Eriol no disimulo su molestia y le lanzó de lleno una especie de tornado de fuego que de inmediato la carta Viento combinada con Agua, alejaron.

La batalla de miradas, entre los ojos esmeraldas y los zafiros, era tan intensa como la batalla que se llevaba a cabo. Eriol notó que al fin había hecho enojar a Sakura, así que volvió a agitar su báculo, pero esta vez fue un ataque mucho más rápido y ninguno de los castaños lo pudo evitar. Sakura se giró para ver a Shaoran el cual estaba congelado, los ojos se le inundaron de inmediato y sintió una punzada de ira.

Se puso de pie y enfrentó a Eriol, el cual se sintió culpable de lo que había hecho, pero una vocecita en su interior le decía que esa era la única manera de ayudarla.

- ¡No tenías que hacer eso! -le grito la castaña enojada al tiempo que la tierra del jardín se habría estrepitosamente, provocando que Eriol casi cayera, pero alcanzó a reaccionar y flotar. Cuando se puso fuera del alcance de Tierra, bolas de fuego lo atacaron, al tiempo que Ilusión le mostraba imágenes de Sakura en todas partes, entorpeciendo su camino de escape y Bosque trataba de atraparlo, esquivo los ataques de Sakura con dificultad, cosa que jamás había pasado.

De pronto el cielo se ilumino gracias a la carta Luz. Eriol miró sorprendido a Sakura, estaba usando muchas cartas al mismo tiempo y no se le notaba agotada. Su poder se había incrementado notoriamente.

Sakura llamó a Vuelo para acercase a Eriol, no le quitaba la vista de encima. El peli azul tenía que reaccionar rápido. Pero lo que hizo Sakura lo desconcertó, ocupo a Tiempo y a menos que él se hubiera perdido de alguna lección, eso no le servía de mucho con gente que tuviera poderes, como él. Estaba concentrado en entender el plan de ataque de Sakura, que vino a descubrirlo cuando Yue y Kerberos aparecieron detrás de él.

- Deshizo el hechizo… -dijo casi inaudiblemente y muy sorprendido.

Y es que mientras invoco a Tiempo, invoco a Borrar, quien se deshizo del cristal de poder en que tenía a los guardianes y teniendo distraído a su oponente con la carta Tiempo e Ilusión, no fue difícil para los guardianes librarse.

- ¡Ahora, Sakura! –animo Kero.

El plan había sido usar a Bosque y sujetarlo, pero la insignia de su poder se formó a sus pies y un brillo enceguecedor hizo que todos cerraran sus ojos y una vez el resplandor desapareció Eriol ya no estaba frente a ella.

La castaña miró a todos lados buscando a su oponente, mientras una carta Sakura volaba a su mano. Miró la carta, pero antes miró intrigada al pequeño cachorro que le ladraba a Kero.

Mientras todas las cartas volvían a su forma de carta y Shaoran era descongelado, miró la carta nueva extrañada. Sonrió. La carta decía Transformación ("Transformation") y eran dos manos entrelazadas por sus dedos pulgar e índice, y sus otros tres dedos se juntaban en sus puntas formando una pirámide. Una de las manos era azul, envuelta en olas de agua y la otra de un rojo amarillento, envuelta en llamas. Era curiosa, pero muy linda.

Estaba claro quien había ganado cuando el cachorro blanco de ojos azules se le acercó ladrando. Sakura no pudo evitar agacharse para acariciarlo.

- Eres precioso, pequeño –siempre le habían gustado los animales.

- ¡Sí! –escuchó Sakura- ¡Tengo grabada la creación de la nueva cartita Sakura! –chillo de felicidad Tomoyo.

A Sakura le salió una gota en la cabeza.

- ¿Aún las llamarás cartitas…?

- Por supuesto. Y ahora debo ir a editar este video –decía Tomoyo con estrellas en los ojos- Además para tus entrenamientos deberé buscar atuendos más adecuados, por si se te da por crear más cartitas Sakura…-decía alejándose y hablando de sus planes. Sakura la miró sonriendo y volvió a poner su atención en el pequeño cachorro.

- No lo acaricies tanto y regrésalo a su forma, Sakura –escucho la voz grave de Shaoran a su espalda, se puso de pie en un brinco y le saltó encima, como Shaoran estaba cansado por el entrenamiento y no se esperaba el brinco de Sakura ambos cayeron.

- Lo siento –dijo Sakura antes de que Shaoran la reprendiera por descuidada. Se puso de pie y miro al cachorro y luego a la carta.

- ¿Se usará como todas?

Shaoran asintió.

- Por favor, carta, vuelve a Eriol a su forma normal.

La carta brilló y ambas manos envolvieron al pequeño cachorro para volver a la normalidad a Eriol.

Sakura y Shaoran se pusieron de pie y miraron a Eriol con algo de rencor. EL de ojos zafiros, haciendo gala de sus modales, hizo una pequeña reverencia.

- Ha sido un gran entrenamiento –dijo cortésmente.

- Yo sí creo que exageraste, Eriol –reprochaba Sakura haciendo pucheros.

Eriol le sonrío.

- Tenía que hacerlo –"ahora me siento mucho mejor"- Además, sirvió para que crearas una nueva carta.

- Fue muy extraño –contó la castaña- Solo recuerdo que me había molestado mucho contigo. Nunca habías actuada tan violentamente… -y un bostezo la interrumpió- Creo que esto si me ha cansado.

- Ya es tarde –concedió Shaoran- Entremos a bañarnos, comer algo y acostarnos para que descansemos.

Todos asintieron. Los guardianes, volvieron a sus identidades falsas y siguieron al grupo.

Esa noche, todos durmieron tan pronto se acostaron, efectivamente el ajetreo del día, sumado al gran entrenamiento al que los había sometido Eriol, hizo que se durmieran tan pronto sus cabezas tocaron la almohada.

Morfeo les regalo una noche tranquila, como muy pocas veces había sucedido, excepto a Sakura, la que en su cama se movía inquieta, su respiración estaba agitada y sus mejillas fueron llenadas por lágrimas.

Llegaba el amanecer cuando por fin la castaña dio un último suspiro, se quedaba completamente quieta y volvía a respirar pausadamente.

- …no me dejes… -salió de sus labios antes que todo se volviera oscuro.

NOTAS DE LAS AUTORAS

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