EL REY DE LOS SUEÑOS

Por Fanny-Camili

Capítulo VII

1.-

- No llores –escucho una voz muy lejos- Pase lo que pase, todo estará bien.

La voz, aunque lejos, la sintió dulce y de confianza. Pero no quería dejar de abrazar sus rodillas y se negaba a salir de esa oscuridad. No quería volver a comprobar que estaba sola.

- ¡Sakura!

Ahora escucho una voz masculina y grave.

- ¡No! –se decía así misma mientras se aferraba más a la oscuridad.

Y se sintió transportada a otra dimensión. Ya no estaba hecha ovillo aferrada a sus rodillas. Estaba de pie, bajo un árbol de pétalos de cerezos. Miró a su alrededor, ¿dónde estaba?.

Por instinto, caminó. Despacio, aprovechando de ver un paisaje distinto. No sabía cuánto llevaba en la oscuridad, pero ahora que ya no estaba sintió que había pasado mucho tiempo.

Poco a poco se adentró a una ciudad. Poco a poco empezaron a aparecer personas. Miro con una sonrisa a todos y disfruto del paisaje.

Llego pronto a un parque y se detuvo. Le encantaban los parques. Camino con sus manos entrelazadas en su espalda. Y se detuvo en un árbol. Era un parque hermoso, pero al parecer de parejas, porque no se había encontrado con nadie que fuera solo, se sintió algo incómoda y siguió caminado. Cuando llego al centro del parque se detuvo, había un hombre arrodillado con una cajita abierta extendida a una mujer que sonreía y lloraba de la emoción.

- ¿Te casas conmigo? –le escucho preguntar. Y ella gritando "si", le saltó encima.

- ¡Te amo, te amo, te amo! –decía la chica mientras besaba todo el rostro del joven que a Sakura le daba la espalda.

Se fijó en la felicidad de ella y sintió algo en su pecho, que hizo que llevara una de sus manos a ese lugar. Vacío, soledad. Se fijó luego en él. Y el dolor en su pecho se intensifico.

- No…-decía y se apretaba el pecho. Sintió su rostro húmedo y llevo una de sus manos a sus mejillas. Sin notarlo siquiera se había puesto a llorar.

- Acepto ser tu mujer, Shaoran.

Y eso fue lo último que escucho antes de empezar a correr. El clima, por supuesto, cambió. El cielo se llenó de nubes y pequeñas gotas empezaron a caer que se combinaron con las lágrimas que recorrían su rostro.

Cuando sintió que había corrido y se había alejado lo suficiente, se detuvo. Estaba agitada, cansada. Se afirmó en su rodilla con una mano y con la otra se tocó el pecho. Intento tranquilizarse.

Al haber recuperado un poco el aliento miró a todos lados. Estaba en una calle llena de edificios. La gente iba y venía. Camino lento, se detuvo en un café. En una mesa junto a la ventana que daba a la vereda por donde caminaban estaban dos jóvenes. Las reconoció a pesar de lo distintas que se veían. Una estaba vestida con un traje gris de dos piezas ajustado, su pelo azabache le llegaba solo a los hombros, era Tomoyo y discutía acaloradamente por celular. La otra, llevaba su pelo en una coleta elegante, vestía un traje de dos piezas también, pero de color negro y la miraba a los ojos enojada.

- Meiling… -salió de los labios de la castaña.

La aludida le hizo señas a Tomoyo, quien sin colgar, miró también por el vidrio. La miró de pies a cabeza y su ceño se frunció desaprobándola. Sakura retrocedió un paso nerviosa, mientras ambas mujeres pagaban la cuentan y salían.

- Resuélvelo –escucho que decía la amatista- Estaré en la oficina en diez minutos –y cortó- ¿Se te perdió algo? –le espetó enojada- ¿Te conocemos?

- Tomoyo… -tartamudeo Sakura aun retrocediendo.

- ¿Por qué nos llamas por nuestros nombres si no te conocemos? –preguntó esta vez la peli negra.

- Es muda –espetó enojada Tomoyo- Meiling, déjala. No perdamos el tiempo. Yamamoto no ha podido solucionar lo del recurso, tenemos diez minutos para llegar a la oficina y luego a tribunales –con un gesto, un auto negro se paró junto a ellas y ambas mujeres se subieron.

- Quien sea que te enviara es un idiota –le dijo Meiling con desprecio antes de cerrar la puerta y el auto ponerse en marcha.

Sakura volvió a sujetarse el pecho, ni Meiling ni Tomoyo la habían reconocido. Y lo más extraño aún, la apariencia de cada una de ellas contrastaba enormemente con lo que Sakura recordaba. Las lágrimas volvieron a salir y nuevamente sintió las ganas de correr. Pero esta vez, al dar la vuelta a la esquina chocó con alguien, no tan fuerte como para que alguno cayera.

- Yo… lo siento –dijo secándose las lágrimas.

- Ten más cuidado.

Y el corazón de Sakura palpitó. Levanto su vista y se topó con la mirada azul de Eriol, pero lo que los ojos de él transmitían la dejaron sin habla. La mirada de Eriol era fría, apagada, carente de toda señal de vida. Lo siguió con la mirada y hasta su andar era el de un hombre solitario sin ganas de vivir.

Los ojos se le empañaron con lágrimas de nuevo.

¿Qué era ese lugar?

Camino de nuevo, esta vez no la dominaron las ganas de correr. Esta vez puso atención a todo. La ciudad desapareció y apareció en una pequeña colina. Se escuchaba la risa de unos niños. Con temor miró de qué se trataba y al darse cuenta, el dolor de su pecho se intensifico. En la colina, su papá y Touya jugaban con tres niños pequeños, todos muy parecidos a Touya, pero sin el gesto gruñón de él. La imagen la destrozo. Todo el mundo había seguido su vida sin ella.

Retrocedió unos pasos asustada y el paisaje volvió a cambiar. Esta vez no había nada y su talón piso algo. Asustada miró, se agachó y sacudió la portada de lo que parecía un libro.

- Kero…Yue… -dijo acariciando la portada del libro, donde estaban ambos guardianes. Intento abrir el libro, pero no pudo. Se abrazó al libro. Sin ella, a pesar de que el mundo había cambiado mucho, no había sido tan malo.

Se agacho y se aferró a sus piernas. El libro desapareció y volvió al principio. Estaba en la oscuridad, sola y aferrada a ella misma.

- ¡Sakura!

Sintió esa voz masculina de nuevo. Una parte de ella quería abrir los ojos, pero otra se negaba rotundamente.

- Por favor, amor…-se escuchaba afligido- No me dejes.

Y abrió los ojos. Frente a ella estaba Shaoran.

- Tu…

- ¡Despertaste! –dijo el castaño abrazándola.

Sakura no respondió el abrazo, era imposible. Ella había visto a Shaoran irse con otra. Había visto a Shaoran pedirle matrimonio a otra. Había visto como él seguía su vida sin ella. Un impulso hizo que lo empujara.

- ¡Suéltame!

- Sakura…-dijo el castaño sorprendido por su rechazo.

- ¡Aléjate de mí! ¡Déjame sola! –decía la castaña tomándose la cabeza y negando mientras lloraba- ¡Sigue tu vida!

Shaoran desconcertado se volvió a acercar a ella.

- ¡No me toques! –le gritaba la castaña.

- Sakura, debes tranquilizarte…

- ¡No te quiero escuchar! –decía ahora tapándose los oídos.

Desesperado el castaño se acercó a ella y con todas sus fuerzas la inmovilizo entre sus brazos. Sakura peleó, lo empujó, lo golpeó, pero él no la soltó.

- Por favor, amor… -rogaba- Necesito que me escuches.

Sakura dejo de luchar, pero no de llorar. Shaoran aflojó su agarre y acarició la cabeza de la castaña.

- No sé cuánto tiempo tenemos –empezó Shaoran- Necesito que confíes en mí.

- No… -contestó ella apoyada con su frente en el pecho de él- No puedo confiar en ti ni en nadie –decía con una frialdad no propia de ella- Todos siguieron sus vidas. Todos me dejaron sola.

- Sakura –la tomó de los hombros alejándola para que lo mirara, pero ella seguía mirando el suelo- Mírame –pero ella no obedeció.

Shaoran frustrado, con una de sus manos en su mentón alzó la cara de Sakura, obligándola a que lo mirara.

- Necesito…

- ¿Necesitas? –interrumpió Sakura, soltándose de su agarre y poniéndose de pie, Shaoran hizo lo mismo mirándola confundido- No me importa lo que necesites. No sé qué es lo que está pasando y, francamente, ahora no me importa –dijo mirándolo con odio- Lo que si tengo claro que estoy sola y que no puedo confiar en nadie.

- ¿De qué estás hablando?

- ¿Por qué estás aquí?

- He venido por ti –dijo desesperado- Llevas tres días sin despertar…las cartas…

- Las cartas están selladas en el libro, junto con Kero y Yue.

- ¿Qué estás diciendo? -Shaoran abrió los ojos sorprendido.

- No caeré en el estúpido juego esta vez. Ya muchas veces te pedí a ti y a los demás que me ayudaran, pero todos me dieron la espalda –mientras hablaba una aura morada se formaba a su alrededor.

- ¡Sakura, nadie te ha dado la espalda! ¡Todos hemos estado preocupados por ti!

- ¡No me mientas!

- ¡Es la verdad!

- ¡Cállate! –y una luz anaranjada salió de su cuerpo lazando lejos a Shaoran, enojada se le acercó- Desaparece, no te necesito en mi vida –dijo ella dándole la espalda y empezando a caminar.

Shaoran desconcertado sintió que era expulsado de ahí. Una fuerza no le permitía moverse libremente y detrás de Sakura pudo ver una silueta negra, de un hombre mayor. A duras penas se puso de pie, sentía su cuerpo pesado y le costaba respirar.

- Sakura… -ella se detuvo, pero no voltio- No…-no podía hablar y cayó al suelo.

- Patético –dijo con desprecio Sakura y se devolvió, al llegar junto al castaño se agachó- Eres débil.

- Yo… -decía mientras empezaba a desaparecer- Sakura, por favor…tú…no estás… -él estiró una de sus manos para tocarla, pero ella se puso de pie.

- No me interesa escuchar tus últimas palabras. Desaparece de una vez –se disponía a avanzar de nuevo, pero Shaoran la sujeto del tobillo.

- Espera… -decía ya casi transparente- ¡Tú no estás sola!

Y una luz cegadora hizo que Sakura cerrara lo ojos y se tapara con los brazos. Cuando la luz desapareció Sakura miró a todos lados, Shaoran ya no estaba, pero las últimas palabras de él se repetían en su mente.

- Pero él de nuevo se ha marchado –dejo con tristeza tras unos momentos mirando el suelo, mientras la silueta la envolvía con su oscuridad. Una lágrima cayó y la oscuridad fue reemplazada por la ciudad gris y abandonada.

- ¿De nuevo aquí?

Miró la luna y las aves se arremolinaban a su alrededor, cuando las vio volar directo hacia ella, empezó a correr a la farola, sin dudarlo esta vez. Las palabras de Shaoran se repetían en su mente. Y esta vez el bulto en la farola estaba.

- ¡Sakura! –le grito el gato.

- Eres tú…

- ¡Corre!

Y así lo hizo. Las aves dieron contra el suelo y se transformaron en la gárgola.

- ¡Es mía!

Pero el gato en vez de responder miró a Sakura. Y los ojos celestes le dieron el valor que necesitaba.

- ¡Nunca! –gritó la castaña con todas sus fuerzas y la luz que los cubrió envolvió a Sakura, quien intento mirar al gato.

- Recuérdalo, Sakura –le dijo el gato, antes que ella desapareciera- Tú no estás sola.

2.-

- No estás sola -fue lo primero que dijo el castaño al despertar agitado sudando y con una tonalidad pálida en el rostro- Tengo que entrar otra vez -dijo parándose de inmediato, no importándole que casi cae al hacerlo.

- Espera, Shaoran –hablo Eriol- No será posible ahora -el castaño lo miro enojado- Tanto las cartas como nosotros hemos agotado toda nuestra magia al meterte esta vez –explicó- Tendrás que esperar.

- ¡Es que no puedo esperar! -dijo Shaoran molesto- Si no vuelvo ahora la perderemos para siempre –sentenció.

- ¿Por qué? -le cuestiono Eriol sorprendido.

Shaoran empezó a hablar, a contarles lo sucedido, de cómo al entrar en el sueño de Sakura, estaba todo oscuro y que ahí estaba ella dormida en ese sueño; de cómo había costado que ella despertara y de que al despertar lo había rechazado de inmediato, acusando que tanto él como todos los demás la había dejado. Les contó también sobre la sombra tras ella y de cómo la presencia de ese ser maligno estaba ahí y de que ahora estaba seguro de la razón por la cual no sentían que ese energía era de alguna persona en especial, y era precisamente porque entraba a través de los sueños de Sakura camuflando su energía con la de ella.

- Increíble –soltó Eriol impactado, no tanto por descubrir que era alguien quien estaba detrás de todo aquello, si no, por el hecho de que ninguno de los presentes fue capaz de notarlo. Estaba a punto de agregar algo cuando un maullido los saco de la conversación, dejando a todos boquiabiertos al ver a la gata en la ventana, maullando con insistencia y sin que nadie lo esperara desapareció, cuando se acercaron a ver a dónde había ido, no descubrieron nada, no había rastro de ella, solo esa sensación espiritual que ya habían sentido.

Shaoran fue el primero en dejar de mirar por dónde se había ido la gata y volvió su vista preocupada a Sakura, mirada preocupada que cambió a una de asombró, que lo dejó en "shock" un momento, ya que ahí, en la cama, estaba Sakura despierta y sentada, con una expresión asustada y con las mejillas húmedas. No necesitó pensarlo para eliminar la distancia que los separa, sus pasos alertaron a los demás que al igual que él quedaron atónitos. Al llegar a la cama se lanzó sobre la castaña, como tantas veces ella lo había hecho con él, y la beso con intensidad y anhelo, en la boca, en las mejillas, en los ojos.

- Dime que no es un sueño –decía en cada beso- Por favor, dime que estás aquí, conmigo –decía derramando él esta vez unas lágrimas.

Sakura se había quedado ahí inmóvil, quieta ante las caricias de su prometido. Aún intentaba asimilar qué había pasado y si realmente estaba despierta.

- Eso creo… -dijo Sakura una vez Shaoran se le separo un poco y miro sus manos.

- ¡Sakurita! –voló Kero a su lado y la abrazó.

Tomoyo, al igual que Shaoran, le saltó encima, abrazándola. Eriol, se le acercó y acarició una de sus mejillas con cariño. Meiling le regalo una sonrisa. Y Yue, más frío, solo miro a todos desde una distancia prudente y se transformó en Yukito, él era más propio para estas ocasiones. Yukito con una sonrisa se acercó a Sakura y beso su cabeza.

- Ambos agradecemos que ya estés bien.

Sakura los miró a todos y no pudo evitar que unas lágrimas volviera a salir, pero esta vez de emoción.

- Yo…. –intento decir- Aun no entiendo muy bien qué sucedió. Tengo recuerdos borrosos –luego secó sus lágrimas y miró a todos- Les pido disculpas por todo lo que los he preocupado…yo… -y su voz se quebró de nuevo.

- Tranquila –dijo Shaoran acariciándole la cabeza- Lo importante es que ya despertaste…

- ¿De verdad estuve tres días dormidas? –pregunto incrédula.

- ¿Lo recuerdas? –dijo esperanzado- ¿Recuerdas qué estuve en tu sueño?

- Siempre estás en ellos –contesto con simpleza- ¿Dices qué tu…?

- Yo entré a tu sueño, con la ayuda de las cartas, Yue, Kero y Eriol.

- ¿Es eso cierto? –preguntó mirando a todos, todos asintieron- Cuanto lo siento…yo no sabía…

- Shhh –acarició nuevamente Shaoran, Sakura había empezado a llorar de nuevo.

- Ya no llores, pequeña –interfirió Eriol y en respuesta recibió un gruñido del castaño que lo hizo reír, puesto que nadie se esperaba la reacción de Sakura quien se paró de la cama y saltó a los brazos de Eriol.

- ¡Eriol! ¡Eriol! ¡Eriol! –decía mientras lo apretaba, el peli azul sorprendido sólo recibió su abrazo de vuelta- Promete que nunca serás frío y sin ganas de vivir –le decía sin mirarlo y solo abrazándolo.

- ¿Qué?

- Solo promételo –exigió la castaña.

- Está bien, está bien, lo prometo.

Y basto para la castaña quien le regalo una sonrisa y luego se acercó a Tomoyo y a Meiling, abrazó a ambas una con cada brazo.

- Y ustedes prométanme que jamás estudiarán derecho.

En respuesta Tomoyo soltó una delicada carcajada.

- ¿Derecho? ¿Nosotras? –preguntó extrañada Meiling- Tú aún no despiertas, Kinomoto.

- Lo prometemos Saku –dijo Tomoyo entre risas.

Luego miró a Yukito.

- Te lo prometo –le respondió él antes que ella dijera algo.

- No dejarás a mi hermano –le ordenó y se abrazaron, con una última sonrisa se separó y agarro al pequeño Kero entre sus brazos.

- ¡Que no me dejas respirar! –decía Kero.

- ¡Kero, te extrañé! –decía mientras el pequeño guardián intentaba zafarse de los brazos de su ama, ella lo acercó a su boca y le dio un pequeño beso. Kero soltó un sonido de asco y paso sus pequeñas manos por la parte que la castaña había depositado el beso.

- ¿Por qué me besas? ¡Qué asco!

- ¿Nunca me dejaras, cierto, Kero?

- ¡Ahora te dejaré si no me sueltas, condenada mujer!

Y todos miraban la escena riéndose, Tomoyo incluso ya la estaba grabando. Todos reían, menos uno. El castaño miró como Sakura se había acercado a todos, menos a él. A él, que incluso en el sueño había sido rechazado, sintió un dolor en su pecho e hizo una mueca de desagrado.

Sakura soltó a Kero y se acercó a Shaoran. Él seguía sentado en la cama y ella quedo de pie frente a él. Sakura llevo una de sus manos a la mejilla de él y el castaño la miró, aun con el ceño fruncido.

- Promete que nunca te irás con otra.

- ¿Qué?

- Prométeme que no me abandonaras por otra y le pedirás matrimonio.

- ¿Pedirle matri…? Sakura, ¿de qué estás hablando? –preguntó irritado- ¿Cómo puedes pedirme que prometa eso? –dijo poniéndose de pie.

Sakura lo miro confusa, no era una promesa difícil, no tenía por qué enojarse. Frunció el ceño también.

- Te puedo pedir lo que yo quiera –dijo cruzándose de brazos y mirándolo indignada, Shaoran sonrío y la abrazo, dando vueltas con ella, Sakura quedo consternada.

- Y yo aceptare lo que me pidas por hacerte feliz –la deposito en el suelo- Tu felicidad es mi felicidad.

Y Sakura lo abrazo y beso, pero Sakura no permitió que lo profundizara y se alejó de él avergonzada. Puso sus manos escondiendo su rostro.

- ¡No puede ser! ¡No puede ser! –repetía.

- ¿Qué sucede? –preguntaron todos al unísono poniéndose en posición de combate.

- ¡Llevo tres días sin asearme y los abrace a todos! –decía mientras entraba en pánico y corría por la habitación buscando toalla, cepillo de dientes, cosas de aseo y ropa limpia, mientras repetía- ¡Lo lamento!

A todos les salió una gota en la cabeza y seguían con sus miradas cada uno de los pasos de la castaña hasta que ésta entrara al baño y se encerrara.

Las carcajadas no se dejaron esperar y el nuevo ánimo de todos contagio la habitación.

Las cosas habían vuelto a la normalidad.

3.-

Sakura y los demás habían vuelto al día siguiente a la universidad, por petición de la castaña. Necesitaba volver a su vida a normal y que todos con ella volvieran a la vida normal. Ya no quería que le preguntaran qué había soñado ni saber de la persona que había visto Shaoran en su sueño. Ya no quería revivir los sentimientos de soledad, por lo menos, no de inmediato. Ya les contaría con detalle todo. Además, no quería ella retrasarse más en las clases, como tampoco quería que los otros se atrasaran más.

Las clases de todos pasaron con normalidad. Pero, especialmente, la castaña había tenido una muy bienvenida de sus compañeros que se habían preocupado, ya que Ryu les había comentado que se encontraba enferma.

Sakura sonrío y agradeció las muestras de preocupación de sus compañeros, pero escondió la punzada de curiosidad que le dio respecto de Ryu, toda vez que tenía que si o si pedirle que la llevara a ver a su gata. No podía ser coincidencia que una vez más la gata la ayudara a despertarse. Es decir, en su sueño ella siempre creyó que era un gato, pero esa última vez, juraría que era la gata de Ryu. Se tranquilizó, ya tendría tiempo de pensar en esas cosas.

Para su suerte ese día, la última clase, la profesora la terminó unos minutos más temprano, porque le surgieron problemas personales. Decidió que saldría a tomar un poco de aire mientras esperaba que la fueran a buscar, porque a pesar que todos accedieron a que volverían a clases, la condicionaron que por ningún motivo iría a algún lugar sin uno de ellos, fuera quien fuera el que pudiera acompañarla andaría con ella. A pesar que se sintió sobreprotegida sabía que no podría negociar respecto a eso, así que solo aceptó.

Estaba tranquilamente esperando fuera de su sala cuando al frente y sin fijarse en ella paso Ryu. Lo miró extrañada, puesto que ese día habían tenido la clase que tomaron juntos, pero él no había asistido, preocupada se le acercó.

- Ryu –lo llamo mientras corría a su lado. El aludido sintiéndose pillado miró a todos lados buscando un escape, pero era tarde, no había sentido a la castaña y ya la tenía frente a él, espero que recuperara el aire- Ryu, ¿cómo estás?, ¿por qué faltaste a clase? –luego se fijó en las manos de él y en su cara y exclamó un "oh" sorprendida- ¿Pero qué te ha pasado?.

- Yo… -dijo mientras escondía en su espalda sus manos, más con su cara no pudo hacer nada- Nada.

- Pero, ¿cómo nada, Ryu? –dijo preocupada- Mírate, estás todo rasguñado –intento tocar los rasguños de Ryu, pero él se alejó.

- Te he dicho que no fue nada.

Sakura lo examinó decidida a descubrir qué había sucedido y se lo hizo saber.

- No me iré hasta que me lo digas y lo sabes -Ryu la miro y rogo con la mirada que no insistiera- Me preocupas –confeso apenada la castaña y Ryu suspiró, rendido.

- Esta bien, pero no te rías –la castaña levantó su mano prometiendo solemnemente que no se reiría- En la sala de mi casa hay…había una mesa de centro de vidrio en el salón –Sakura asintió, atenta- Tropecé y caí encima de ella –saco sus manos de la espalda y se las mostro a la castaña- Logré poner mis manos, pero como era vidrio, terminé todo rasguñado.

Sakura se tapó la boca horrorizada y preocupada.

- Pero eso pudo haber sido muy peligroso. Pudiste haberte enterrado un vidrio en el ojo –le dijo acercando su cara a la de él examinándole los ojos, Ryu, ante la cercanía, se sonrojo.

- Yo…

- ¡Sakura! –la voz grave hizo que Sakura diera un respingo. Detrás de ella estaba Shaoran mirándola enfurecido, la tomo de una muñeca y la atrajo hacia él, alejándola de Ryu.

Junto a Shaoran estaba Eriol, quien no había quitado la mirada de Ryu y fruncía el ceño. Sakura, con su espalda pegada al pecho de Shaoran, miró a Eriol, nunca lo había visto de brazos cruzado y matando a alguien con la mirada. Miró hacia arriba y atrás, y su prometido tenía también una mirada de asesino para Ryu. Y, cuando miró a Ryu, se apiado de él.

- Ryu… -empezó, pero Shaoran intensifico su agarre.

- Yo ya me voy, Sakura, nos vemos –luego con nerviosismo se despidió de los jóvenes- Li, Hiraguisawa.

- Wang –salió tan amenazadoramente de ambos jóvenes que incluso Sakura sintió algo de miedo, Ryu la miró por última vez y Sakura espero haberle transmitido sus disculpas por hacerlo pasar por eso.

- ¿Viste su cara y sus manos? –preguntó Eriol sin apartar la vista de Ryu.

- Si –contesto Shaoran en el mismo tono.

Sakura los miró a ambos, ¿estaban preocupados por él?.

- Dice que… -empezó, pero ninguno aparto su vista del camino que había seguido Ryu.

- ¿Crees que él….? –preguntó nuevamente el peli azul.

- La persona que yo vi era alguien mayor, pero quizás…

Sakura intercambiaba su mirada de Eriol a Shaoran y viceversa.

- ¿De qué están hablando? –los encaró soltándose del agarre de Shaoran, obteniendo de esa forma la atención de ambos.

- ¿Qué? –pregunto despistadamente Shaoran.

- Que de qué están hablando –exigió saber la castaña levantando levemente una ceja- ¿Les preocupan las heridas de Ryu?

- Si / No –contesto Eriol y Shaoran, respectivamente. El castaño bufó.

- ¿Qué le sucedió? –pregunto Eriol, en lo que Shaoran agarraba la mano de Sakura y comenzaba el camino de regreso a casa. Sakura iba al medio de ambos hombres.

- Cayó en su casa sobre la mesa de centro de vidrio –le contó preocupada- Por suerte solo se hizo unos rasguños, pudo haber sido muy grave.

Sin que Sakura se diera cuenta, Eriol y Shaoran intercambiaron miradas cómplices.

Ambos, sin duda, sospechaban de Ryu y de lo ocurrido en la habitación de Sakura la vez que se rompió el vidrio de la ventana.

NOTAS DE LAS AUTORAS

GOMEN! CASI ME OLVIDO DE ACTUALIZAR XD!

BIEN PUES AQUI ESTA UN CAPITULO MAS DE ESTA HISTORIA, ESPERAMOS QUE SEA DE SU AGRADO NO OLVIDEN DEJARNOS SUS COMENTARIOS.

NOS LEEMOS LA PROXIMA SEMANA

¡ARRIBA LA LOCURA!