Bien se que habiamos dicho que actualizariamos cada sabado, pero estabamos algo atoradas con nuestras extrañas vidas ademas de que camili ya empezo su vida laboral(un aplauso por favor). Actualmente tenemos una historia en proceso, otra en pensamiento y por mi parte una que estoy reeditando, asi que por lo pronto esperamos anciosas de que disfruten del final de este ficti, saludos a todos chicos y gracias por leernos
EL REY DE LOS SUEÑOS
Por Fanny-Camili
Capítulo XI
1.-
Nos conocimos en la infancia; yo tenía diez años y lo descubrí haciendo cosas asombrosas. Cuando descubrió que lo miraba, me sonrío y me explicó lo que era: magia.
Para mí todo eso era maravilloso. Un niño capaz de hacer magia. Parecía sacado de un cuento para infantes. Descubrí al instante y por sus propias palabras, que todo ese mundo no era tan maravilloso para él.
Sus padres eran muy religiosos, rayando en el fanatismo. Para ellos algo como la magia era tema del demonio y, por lo tanto, su hijo estaba indudablemente poseído. Por eso paso una infancia que no se desea para ningún pequeño.
En el colegio las cosas no le fueron mejor. Los niños empezaron de a poco a darse cuenta de cosas que ocurrían extrañamente cuando él se enojaba. Fue humillado y maltratado. Lo intimidaron.
Sin tener aún control o realmente una consciencia de sus poderes, con el dolor de un pequeño que no encajaba ni en su familia ni entre sus pares, empezó a tener un mundo paralelo: el de los sueños.
Un día se me apareció, aun siendo niños y poco después de conocernos. Precisamente en este lugar. Estaba llorando. Hasta el día de hoy lamento ese día no haber tenido más consciencia de mis actos, pues ese día él estaba llorando. Ese día pude haber hecho algo para cambiar el destino, pero no dimensionaba los conocimientos que estaba adquiriendo. Ese día, su destino cambió.
Me explicó que ese era su mundo, uno dónde no había persona que lo molestara o victimizara. Donde nadie le criticaba por haber nacido con el poder que nació. Donde podía ser él, sin que nadie lo juzgara.
Al otro día, el grupo de chicos que lo molestaban no asistieron a clases. Teníamos doce años.
Luego de eso, paso exactamente un año, sus padres murieron en circunstancias extrañas. Yo no lo supe hasta tiempo después.
Tras ese accidente se fue a vivir con sus abuelos a otro país. Cuando regreso, yo ya tenía veinte años y poco me acordaba de ese niño que conocí en mi infancia.
Nos tratamos, enamoramos y casamos, para entonces ya teníamos veinticuatro.
Los primeros años, todo fue maravilloso, pero después de que Ryu naciera comencé a ver un cambio en él. No sé qué fue lo que pasó, pero cuando me di cuenta él ya estaba obsesionado con ser el Rey de los Magos, el más poderoso.
Este mundo lo creó cuando éramos niños. Él lo llamaba su Reino de los Sueños, porque decía que aquí él podía ser quien quisiera y hacer lo que quisiera con quien se metiera en su camino.
Debí haberlo notado, siempre las pistas estuvieron frente a mis ojos. Es solo que la maldad no es algo que uno crea está en una persona. Uno cree que están los errores, que están las confusiones, pero la maldad…no.
El espíritu de la mamá de Ryu detuvo su relato. No era fácil.
- Mi mamá me alejó desde muy pequeño de mi padre –continuó Ryu- Nos fuimos a Japón.
- Quise alejarlo de él y su maldad.
- Desde muy pequeño mi madre notó que yo había heredado de mi padre la magia, temió que fuera el poder de los sueños. En la medida que fui creciendo descubrió que tenía el poder de robar energías.
- Se acercó, siendo aún muy pequeño, a una flor preciosa que irradiaba una energía muy especial –contó como una madre recuerda a sus hijos- La flor murió antes que pudiera siquiera tocarla, con su palma estirada le robó la energía.
Todos escuchaban muy atentos a madre e hijo. Todos muy interesados del misterioso y raro poder de Ryu.
- Cuando ya tuve edad para comprender las cosas mi madre me explicó lo que creía podía suceder –miró a su madre y ella asintió- Ella tiene el poder de ver lo que podría pasar en el futuro, pero ese futuro puede ir cambiando de acuerdo a ciertas decisiones que tomen las personas.
Todos miraban boquiabierto. Los poderes de la familia Wang eran todos muy impresionantes y raros, no entendían como podían pasar desapercibidos.
- Cuando estuvimos casados, Cheng me alcanzó a robar un poco de mi energía –dijo mirando con algo de culpa en sus ojos- Averiguamos que era por eso que se casó conmigo. Quería mi poder y alcanzó a obtener un poco antes que me alejara de él –miró a la castaña- Sakura, te vio venir. La fuente de tu poder es tan pura, que no cabe duda que llegarás a ser algún día una maga muy poderosa –miro a todos- Además, tienes a dos de los magos más poderosos a tu lado –miro a Eriol y luego a Shaoran- Y la magia de tu poder es el sentimiento por cada uno.
- ¿Qué? –interrumpió Sakura.
- Cuéntale –animó Ryu a su madre cuando la vio dudar- Después de todo el futuro volverá a cambiar después de hoy.
- En los posibles futuros que tenías destinado, los tres siempre iban a ser perseguidos por uno u otro mago oscuro o mago de magia negra.
- Pero, ¿por qué? –exclamo preocupada Sakura.
- Por razones simples –apunto primero a Eriol- La reencarnación de Clow, el mago más poderoso en tiempos pasados –apunto luego a Shaoran- Un descendiente directo del linaje de Clow –y por último apunto a Sakura- La que capturó las cartas Clow, las transformó y creo más.
Eriol, ante la información dada, era el menos sorprendido, había pensado que aquellos podían ser los motivos.
- ¿Por qué entonces atacó primero a Sakura y no a mí, por ejemplo? –no dudo en preguntar Eriol.
- Por la fuente de poder.
- ¿La fuente de poder? –pregunto Shaoran esta vez.
- En distintas batallas que se veían a futuro podían derrotar a Eriol o a Shaoran, pero no a Sakura. El sentimiento que tenía por la reencarnación de Clow, si lo atacaban a él, hacía que diera el todo de sí en las batallas para protegerlo. Y lo mismo ocurría si atacaban al descendiente de Clow. Es la maga más inexperta y siempre lo será, pero la fuente de su poder son sus sentimientos por la gente que la rodea y siempre va a tratar de que ninguno salga lastimado.
- Clow no dejo nada al azar –no pudo evitar decir Yue.
Shaoran sintió una pisca de celos, tanto él como Eriol eran protegidos de la misma forma y no pudo evitar fruncir un poco el ceño al tiempo que dejaba salir el aire de sus pulmones, cosa que no pasó desapercibida para la madre de Ryu, que lo miró con una sonrisa y se le acercó.
Shaoran la miró confundido.
- Solo alcance a ver un futuro en que Sakura era derrotada –Shaoran abrió la boca, pero nada salió- En ese futuro lograban acabar con el amor de su vida.
Shaoran abrió los ojos angustiado y sorprendido.
- ¿Qué…qué estás diciendo? –pregunta confundido.
- Sakura deja de creer en la magia cuando no pudo salvarte.
El grito ahogado de Sakura hace que Shaoran la mire. Los ojos esmeraldas estaban cristalizados.
- Lo siento –dijo la gata poniendo su pata en el amuleto que él llevaba- Pero no podemos arriesgarnos a que eso suceda. ¡Ahora!
Shaoran frunció el ceño y sin esperárselo siente que Ryu se le lanza encima, le quitan el amuleto y tras decir unas palabras que parecían un conjuro siente sus parpados pesados, intenta hablar, pero no puede. Intenta mantener los ojos abiertos y buscar a Sakura, pero se le hace casi imposible. Así que con sus últimas fuerzas ve a Sakura la que deja caer unas lágrimas. Luego, todo se vuelve negro.
- Lo siento, Sakura –dijo Ryu- Pero teníamos que hacerlo. En un principio ustedes no tenían que venir y si lo hacían solo debías ser tú.
Sakura secó sus lágrimas.
- Entiendo, jamás me perdonaría si algo le pasa por mi culpa –dijo acercándose a acariciar el rostro de Shaoran.
Todos quedaron un momento en silencio. Había sido todo muy rápido. Demasiada información sobre el futuro. Muchas decisiones que tomar en muy poco tiempo.
Yue fue quien rompió el silencio.
- ¿Hay una forma de detenerlo?
- Si la hay –contesto Ryu- Mi madre me ha estado entrenando.
- Así es, pero le dije que hablara con ustedes. Cheng se ha vuelto muy poderoso. Ha robado magia de distintos magos de poco renombre, pero de poderes que no conocemos. No sabemos realmente que sucederá. Mi poder también fue robado completamente –comento con tristeza- Cheng me atacó en sueños y por eso morí.
Sakura no pudo evitar sentirse conmovida y sorprendida, así que llevo sus manos a su boca para ahogar un gemido de dolor.
- Él robó su última energía entrando en sus sueños –continuó Ryu- En los mío no puede, tenemos el mismo poder, pero mi madre me enseñó a usarlo sin necesidad de entrar en los sueños.
- Eso quiere decir que no sabemos a qué nos enfrentamos –expreso derrotado Kero.
- No realmente –coincidió con tristeza la gata.
- Pero lo tenemos a él –apuntó Eriol- Tenemos a alguien que tiene el mismo poder que nuestro enemigo.
Todos asintieron, era cierto. Ahora necesitaban un plan.
2.-
Sentía que su concentración estaba llegando al límite.
A lo largo de su vida había robado mucha magia, más de la que se hubiera imaginado, sin embargo, no era suficiente, él quería más. Solo un mago poderoso podía tener muchos poderes.
Su objetivo era robar los poderes de los tres magos que estaban ahora en su sueño, pues si lograba obtener el poder de ellos no habría nadie que lo detuviera. Luego de eso, robaría la magia de todo el clan Li por ser los descendientes del mago más poderoso que ha existido. Y por fin dejaría de robar magia a través de los sueños; tendría el control de todo ser vivo existente después de eso.
Frustrado, rugió. No entendía como la presencia de todos había desaparecido, llevaba cerca de una hora rastreándoles y su paciencia estaba llegando al límite.
Lo que aún lo mantenía en calma era que mientras todos continuaran en su mundo esa energía era suya.
Llenó sus pulmones lentamente y cambió de apariencia. De ser una gárgola grande y horrible, paso a ser un hombre un poco mayor, de contextura normal, alto, pelo canoso y mirada que guardaba muchos secretos.
Volvió a respirar y se concentró, sin su falsa forma podía concentrarse mejor. No pasaron más de un par de minutos cuando notó algo extraño cerca de la colina. Justo en el punto donde sus poderes tenían menos control.
Bufo.
Se acercó rápidamente al lugar, pero cuando estuvo lo suficientemente cerca para pararse en la cima de la colina algo se lo impidió.
Una sonrisa maléfica se formó en su rostro. Su apariencia volvió a ser la de una gárgola, pero esta vez mucho más grande.
Con sus toscas manos rodeó el lugar donde estaba ese campo de fuerza, tomo el techo de la casa y lo levanto sin dificultad. Pronto vio lo que había dentro.
Su hijo.
Rugió. Su hijo estaba ahí con su esposa en brazos. Ambos lo miraron con reprobación y sorpresa.
- Ni siquiera tú podrás hacer algo por ellos –rugió con sorna la gárgola mientras se aproximaba a ellos.
Kero fue el primero en reaccionar y lanzó bolas de fuego, al tiempo que Sakura activaba la carta Escudo y cubría a su prometido. Yue se quedó cerca de ambos con su arco listo, apuntando a la gárgola.
Eriol empezó a formar un campo de fuerza y Sakura acompañaba con carta Fuego las bolas de Kero.
La sonrisa diabólica de Cheng no se desvaneció hasta que la gárgola en la que se había convertido se transformaba en un millón de aves, provocando que ningún ataque lo hiriera.
Sakura, de forma rápida, ocupo a Hielo, la que detrás de Cheng lo tomó por sorpresa, logrando congelarle una pierna, pero eso no duró mucho, ya que de él emanó una energía naranja que absorbió a Hielo.
Sakura exclamó horrorizada cuando la carta llegó a sus manos, pues a Hielo le faltaba un fragmento de su imagen.
Eriol, desesperado, intentó atacarlo, pero todos sus ataques eran absorbidos.
Cheng al verse victorioso, levantó una de sus manos y Sakura fue elevada sobre la casa sin techo, quedando junto a él suspendida.
Los guardianes y Eriol intentaron atacarlo y recuperar a Sakura, pero todos sus poderes fueron absorbidos.
Poco a poco todos empezaron a sentirse cansados. Eriol miró a Ryu buscando ayuda, pero notó lo que nadie había notado.
Ryu y su madre estaban dormidos y protegidos en una esfera de color azulado. Eriol sintió un escalofrío.
- Reencarnación de Clow, ¿ya estás agotado?
Eriol afirmado a su báculo para no caer intento mantenerse erguido.
- No… -pero no pudo decir más.
Cheng sonrió de medio lado y volvió a su forma. Sakura seguía suspendida a su lado, también dormida y con un campo de protección.
- Déjala.
- Te voy a revelar algo –empezó Cheng mientras sintió que a su lado Yue le había lanzado una flecha. Estiró su mano absorbió la flecha antes que llegara a atacarlo.
Kero y Yue, con un movimiento de Cheng, también se quedaron dormidos.
- Solo tú y yo, reencarnación de Clow.
- Eriol –dijo apenas- Mi nombre es Eriol.
- Poco me importa tu nombre en esta vida –dijo haciendo un ademan quitándole importancia al tema- Te voy a revelar algo –y sonrió- En todos los futuros en que yo intentaba obtener sus poderes, esa niña siempre me lo impedía. Es muy poderosa –mientras le hablaba caminaba alrededor de Eriol- Pero la fuente de su poder es muy sencilla. Esa niña siempre arruinaba mis planes, porque en todos los futuros yo te atacaba a ti o al descendiente de los Li o a sus guardianes. Intenté muchas formas, y en todas ganaba –medito un momento- Menos cuando maté al descendiente de la familia Li, pero incluso ahí no obtuve su poder, porque dejó de creer en la magia.
Eriol poso una rodilla en el suelo, estaba muy cansado, ese hombre estaba absorbiendo todo su poder.
- ¿A qué…quieres llegar…contándome…esto?
- Siempre lo quieres saber todo, Eriol –concedió amablemente- No los tocaré a ninguno de ustedes y ella –dijo apuntando a Sakura- Me entregará su poder voluntariamente.
- No…
- Ni te esfuerces, ya lo vi.
Eriol intento concentrar sus últimas fuerzas en atacarlo, pero fue inútil. Se sentía cansado y fue envuelto en una esfera de poder como los demás. El sueño lo invadió. Pestaño y pestaño y vio como Cheng despertaba a Sakura y le apuntaba a cada uno de ellos. La castaña con un par de lágrimas asentía levemente con la cabeza. Y todo se volvió oscuro.
3.-
- ¡No!
Eriol despertó y abrió los ojos. Estaban en la habitación de Sakura. Miró a todos lados. La mamá de Shaoran lo miraba sorprendida.
- ¿Y Sakura? –le pregunto la mujer preocupada.
E intentó recordar algo, pero no pudo. Todo estaba negro en su memoria.
Miro de nuevo.
Shaoran estaba a su lado aún dormido. Yue y Kero empezaban a despertar.
- ¡Sakura! -el grito desesperado de Shaoran hizo que todos lo miraran- ¿Dónde está Sakura? ¿Qué hacemos acá?
- Nos expulsaron… -dijo Eriol sin comprender.
- ¡Maldita sea! –soltó Yue.
Shaoran desesperado se puso de pie. Aún estaba confundido.
- ¿Pero cómo? –soltó exasperado- Tenemos que volver.
Eriol negó.
- No podemos.
- ¡Tenemos que poder! –le grito.
- Shaoran, hijo, contrólate.
- ¡No puedo! ¡Me durmieron! ¡No sé qué ha pasado! ¡Ahora estamos aquí y Sakura sigue en ese lugar!
Todos los presentes entendieron al castaño, más aún cuando cayó al suelo de rodillas y derrotado.
Ieran, Tomoyo y Meiling no entendían lo que había pasado, pero no pasó mucho tiempo para que todos estuvieran sentados o parados en distintos lugares de la habitación.
Fue Eriol el encargado de poner al tanto de todo lo que sabía y recordaba. Poco a poco y a medida que iba contando lo vivido en el mundo de Cheng fue que empezó a recordar lo que él mismo mago le había dicho.
- ¡Lo recordé! –exclamó frustrado- El bastardo negoció con Sakura nuestra salida. En todos los futuros siempre empezaba por uno de nosotros, ahora empezará por…
- ¡Tiene que existir una maldita forma para que volvamos! –miró el castaño a todos desesperados- O…por lo menos uno –dijo, pero con los ojos agregó que quería ser él quien volviera.
- No puedes ser tu –hablo Yue- Si te sucede algo, ella se muere contigo.
Lo frio y lo directo de las palabras de Yue hicieron que un escalofrío recorriera la espalda de todos.
- Y no es mucho lo que podemos hacer solo con volver –comento Eriol pensativo- Cuando intentamos atacarlo, pudo contra todos nosotros. Absorbe el poder de todos –medito un momento- Antes tenemos que buscar cómo atacarlo y después entrar y salvar a Sakura –sentenció.
El castaño miró a Eriol y asintió; mentiría si no dijera que se sentía un inútil. Era él quien debía cuidar a Sakura, era él quien debería estar a su lado, protegiéndola.
Sin haberlo notado, Tomoyo se colocó a su lado y en voz baja le habló.
- No te sientas mal –dijo como leyendo sus pensamientos- Sakura daría todo porque tu estuvieras bien.
- Ese es el problema. Si ella no está bien, yo tampoco, y nada de lo que haga por mantenernos a salvo bastará si ella no… -pero no pudo terminar de hablar.
- Ella estará bien –sonrío Tomoyo- Todo estará bien.
4.-
- Buena decisión, pero predecible –comento Cheng una vez que todos hubieran desaparecido.
Sakura miraba el suelo y sus ojos estaban cristalizados.
Cheng soltó una carcajada.
- Y pensar que todo era tan simple como empezar contigo.
- No entiendo qué pretendes –dijo al fin la castaña con valor y haciéndole frente- Vas a robar mis poderes, robaras el de los demás y seguirás tan solo como hasta ahora.
- La soledad no es un problema para mí.
- La soledad es un problema para todos –rebatió- Tendrás la magia de todos y serás el único mago, el más poderoso, ¿Y luego?
- Dominaré el mundo.
- Demasiado infantil, para mi gusto –comento la castaña con desdén.
- ¿Qué quieres decir?
- Eso –se cruzó de brazos- "Dominar el mundo", por favor, ¿No tienes un plan mejor? Serás el único mago del mundo, lo dominarás en menos de un día, ¿Luego qué? Nos esclavizaras, nos mataras, jugaras con todos. Se hará lo que tú digas. Tendrás lo que tú quieras. Te aburrirás una vez que obtengas todo.
- Cállate –dijo entre dientes.
- No lo haré. No te tengo miedo, de todas formas te llevaras mí poderes.
Cheng miró a Sakura con cuidado. Estaba furioso, pero no actuaría sin pensar. Todo su plan había sido reducido a una simple idiotez en menos de un segundo. Miro a la maga frente a él. Desde que pudo ver el futuro siempre se preguntó por qué era ella quien lo detenía, derrotaba o lo hacía cambiar de opinión. La mujer en sí era menuda y con cara angelical. Nada que atemorizara. Sus poderes no eran los de un mago poderoso ni experto. Y la fuente de esos poderes era una completa estupidez.
Entonces, ¿qué tenía ella de especial?
En un principio lo atribuyo a la pureza de su corazón, a su inocencia, a su confianza en las personas. Pero en uno de los futuros Sakura podía ser egoísta, intuitiva y desconfiada.
Y volvía al principio. Ella era demasiado simple para ser especial.
Suspiró. Su plan había salido como él quería. Ahora robaría el poder de Sakura.
Estiro una mano hacia ella.
- ¿Haremos esto por las buenas? –pregunto alzando una ceja.
Sakura sonrío socarronamente.
- Oh, si –sentenció- Esto será muy bueno.
Cheng no esperaba realmente que ella se opusiera, así que cuando Sakura lo atacó, no alcanzó a defenderse. En el suelo y con un poco de dolor, dirigió una mirada a Sakura.
- Mala elección.
Lo que vino después fue difícil de explicar. Grandes poderes se vieron enfrentados. Sakura poco a poco se iba debilitando. Cheng a pesar de tener mucho poder y estar en su territorio no obtenía una victoria fácil. Después de mucho tiempo y ambos agotados se detuvieron y miraron.
- Eres una… -pero estaba agotado- ¿Cómo es posible?
Sakura sonrío, pero en el fondo no tenía idea. Estaba asustada, aterrada y sola. No tenía a Kero ni Yue. No estaba Shaoran ni Eriol apoyándola. Ni siquiera estaba Tomoyo para darle ánimos.
De pronto una luz cegadora hizo que ambos contrincantes cerraran los ojos. Algo apareció frente a ellos.
Cuando Sakura abrió los ojos, aún sin haberse recuperado por completo corrió a los brazos del recién aparecido.
- ¡Shaoran!
Él la recibió con los brazos abiertos.
- Sakura –dijo entre su cuello, oliendo su cabello- Jamás debiste permitir que me durmieran y alejaran de ti –le reprendió.
- Idiota –escucharon ambos y miraron a Cheng- No debiste haber vuelto, de todas formas iba a ir por ti.
Propio de un hombre enamorado, Shaoran puso en su espalda a Sakura, protegiéndola. Ella se aferró a su brazo.
- No te saldrás con la tuya, Cheng –dijo Li entre dientes sacando su espada y poniéndose en posición de combate.
La pelea que se dio entre ambos estaba casi igualada. Cheng estaba cansado y Shaoran se cansaba de a poco. En un descuido por parte del castaño, Cheng aprovechó de atacar a Sakura, quien aún muy cansada intentaba recuperar un poco de sus poderes.
- ¡No!
Pero había sido tarde. Sakura estaba envuelta en una bola de magia negra, solo su rostro era visible.
- Sha… -intentó hablar, pero la bola negra la apretó.
- ¡Déjala! –exigió el castaño, exhausto.
- Tus poderes –dijo con una sonrisa de medio lado el mago.
- N… -intento hablar Sakura, pero la bola siguió apretándola, su cara se volvía pálida y la falta de oxígeno era notable.
- Está bien, solo…déjala –cedió completamente derrotado.
Cheng sonrió de medio lado mientras Shaoran se acercaba a él. La mirada ámbar antes de tomar la mano de Cheng miró a Sakura, pidiéndole disculpas y diciendo que la amaba.
El agarre alrededor del cuello de Sakura iba soltándose.
- ¡No lo hagas! –alcanzó a gritar, pero había sido tarde. Shaoran había caído al suelo- ¡No! –grito desesperada, intentando salir de la burbuja negra.
Una vez que Sakura logró salir de la burbuja negra corrió al cuerpo inerte de Shaoran, pero éste, una vez que ella lo hubo alcanzado, desapareció.
- ¿Dónde está? ¿Qué hiciste con él?
- Volvió a su mundo.
Silenciosas lágrimas caían por el rostro de Sakura.
- ¿No está…?
- No, tengo otros planes para él. Solo robé su magia –y para muestra estiro su palma y mostró una bola de energía ámbar- Y ahora sigues tú.
Pero no alcanzó a acercarse a Sakura porque tres auras blancas descendieron. Eriol, Yue y Kero.
Cheng gruño.
- Imbéciles, ¿Cómo es que lograron volver?
Pero no hubo tiempo de respuestas. Eriol miró a Sakura y le sonrío. Ella le devolvió la sonrisa. Se puso de pie y entre los cuatro atacaron a Cheng, sin embargo, y al igual que al principio, poco a poco el lugar consumía sus energías y los iba debilitando. No paso mucho tiempo cuando Kero y Yue desaparecieron.
- ¡No! –grito Sakura- ¡Kero! ¡Yue!
De respuesta obtuvo la sonrisa insensible de Cheng.
- De todas formas iban a desaparecer –le comento como quien habla del clima.
- Eres un…
- Cuida tu lenguaje, reencarnación de Clow.
Y como quien espanta una mosca, con un movimiento de su mano lanzó a Eriol lejos.
- ¡Eriol! –dijo Sakura y quiso salir tras él, pero de nuevo la bola negra la atrapó- ¡Déjalo! ¡No te le acerques!
- Demasiado tarde –dijo aún a su lado- Todos vinieron por ti, princesa, y mira como han terminado –luego dio dos pasos y se detuvo- Si hubieras hecho esto por las buenas.
Y la bola negra empezó a estrangularla. Cheng, al igual que hizo con Shaoran, negoció entregar sus poderes a cambio de salvar a Sakura.
- Demasiado fácil –dijo de nuevo a su lado- Los sentimientos te hacen débiles.
Sakura lloraba aún apretada por la bola negra.
- No es cierto –dijo tan bajo que casi ni se le oía.
Cheng soltó una carcajada.
- Estúpida. Has perdido todo –se puso serio- Entrégame tu poder, ahora –exigió.
Sakura envuelta ahora completamente por la bola negra se hizo ovillo. Se aferró a sus piernas y lloró. Nadie tendría magia.
Pensó y pensó. A lo mejor, no era tan malo. Un mundo sin conocer la magia. Podría tener una vida normal. A su memoria vino el rostro de Kero, de Yue, Shaoran y Eriol. No los hubiera conocidos de no ser por la magia. Incluso, Kero y Yue ni si quiera existirían.
Volvió a llorar, pero se puso de pie y miró a Cheng.
- Si te entrego mis poderes, Kero y Yue, ¿seguirán existiendo?.
- Por supuesto, son criaturas muy valiosas para solo desaparecerlas.
Sakura lo medito. Se sentía cansada. La bola negra robaba sus últimas energías.
- Está bien. Tómalo todo –y cayendo en un sueño profundo la bola negra absorbió la últimas fuerzas que le quedaban.
5.-
Cuando notó que su padre estaba muy concentrado y titubeando ante la gran cantidad de magia que le absorbía a Sakura, supo que era su oportunidad.
Miró a su madre y los ojos azules de ella le dieron la última cuota de confianza que necesitaba.
Sigilosamente se acercó a su padre. Entre la bola negra que cubría a Sakura y su padre había mucha energía, y se sentía una especie de electricidad en el ambiente.
Haciendo uso de sus años de entrenamiento concentró su poder y de un salto puso en el cuello de su padre el amuleto que le había quitado a Shaoran, amuleto que llevaba un hechizo inmovilizante. Su padre abrió los ojos y poco a poco desapareció.
Había resultado, y él había despertado.
Como estaban en su mundo tanto él, como su madre y Sakura aparecieron en la habitación de Cheng.
Cheng estaba inmovilizado en la cama y solo sus ojos estaban muy abiertos. Se notaba que intentaba moverse, pero no podía. Ni siquiera podía mover los labios para hablar.
Ryu estaba algo cansado, eso había requerido de mucha magia. Miro a su lado y su madre, aún como una gata, se acercó al cuerpo inerte de la castaña. Ya no la rodeaba una bola negra, pero estaba desmayada en el piso. Ryu suspiro de alivio al comprobar que solo estaba desmayada, que aún le quedaba algo de magia.
Se sentó junto a Sakura y acarició su rostro. Se había enamorado de ella como un idiota, aun sabiendo que ella ya amaba a otro hombre. Había sido su primer amor.
- Ryu, hay que actuar pronto –le habló su madre- No creo que con la poca energía que ella tiene aguante mucho tiempo más.
Ryu asintió.
Había entrenado toda su vida para este momento, pero antes tenía algo que hacer. Busco entre sus ropas su teléfono celular, nervioso busco un número y marco. El celular dio el tono, pero al otro lado nadie contestó.
- ¡Maldición! –dijo al tercer intento.
- Ryu –llamo su madre- No hay tiempo.
- Está bien.
Se acercó a su padre e hizo unas flexiones en sus manos. Lleno de aire sus pulmones y volvió a vaciarlos.
Cerró sus ojos y una ventana romperse en mil pedazos y la puerta abriéndose de par en par lo distrajo.
Tenía a Yue apuntando su arco en su cabeza. A Eriol con su báculo apuntándole el pecho, a Kero rugiéndole muy cerca y a Shaoran con su espada en el cuello.
- Yo… -intento hablar, pero la espada de Shaoran hizo más presión.
- Sakura –dijeron todos matándolo con la mirada. Con la mirada les apunto el suelo donde aún estaba Sakura con la gata. Bajaron sus amenazas y la miraron.
- Vuelve a dormirme estando Sakura en peligro y te mato –le dijo Shaoran siendo el último en dejar de amenazarlo. Corrió a Sakura, la tomo en brazos y se acercó a su nariz para asegurarse que aun respiraba- Está muy débil –informó a todos.
- Ryu, no hay tiempo –insistió la gata.
El chico asintió y se concentró nuevamente. Fue cuando todos pusieron atención a la cama, donde Cheng seguía inmovilizado.
- ¿Qué pretendes? –pregunto Eriol.
- Le robaré las energías –confesó Ryu provocando que Cheng abriera más los ojos e intentara moverse, sin éxito alguno- Intente avisarles que ya no estábamos en el sueño, pero nadie contestó.
- Nadie estaba pendiente de los celulares –dijo Kero- Sentimos un pequeño destello de la energía de Sakura y vinimos de inmediato.
- Casi desaparece –dijo Yue- ¿Sabes por qué?
Ryu miró culpable a todos.
- Cheng le mostró un sueño dónde ustedes entregaban sus poderes y desaparecían –confeso rápido- Luego ella se rindió y entregó mucho de su poder.
- ¿Por qué mierda lo permitiste? –pregunto exasperado Shaoran.
Ryu supo que si no tuviera en brazos a Sakura lo hubiera tomado del cuello a él.
- Necesitaba la concentración que puso en robar la energía de Sakura…
- ¡Ryu! – maulló la gata.
- Lo siento, tengo que empezar esto.
Y todos entendieron.
Ryu se concentró y estirando sus manos, levemente se vio como energías salían del cuerpo de Cheng e iban a las manos de Ryu.
Todos miraron sorprendidos.
Primero salió una energía ámbar. Ryu la concentró en un círculo y la envío directo a Shaoran, quien se sintió extraño, pero renovado. Volvía a tener su energía.
Luego salió una energía azul que envío a Eriol, ante esto el de ojos azules se sintió renovado y al mismo tiempo preocupado, pues vio como Ryu trataba con dificultad absorber más energía.
6.-
La oscuridad.
Estaba de más de decir que siempre había formado parte de sus miedos, pero no podía negar que ahora que estaba completamente sola era el lugar más cómodo en el que había estado.
Estaba en una oscuridad donde no existía ni el bien ni el mal y donde podía hundirse en sus recuerdos.
Aún no podía creer que las cosas sucedieran de ese modo.
¿Cómo pudieron llevarse a Shaoran de su lado? De un modo tan fácil y desgarrador.
Ahora lo único que deseaba era irse con él.
- Sakura –llamo una voz cálida- Cariño, tú no eres así -pero la aludida seguía aferrada a la oscuridad- Abre los ojos –ordenó la cálida voz y Sakura obedeció.
Quien estaba al frente de ella la hizo pestañear más de una vez.
Abrió la boca y la volvió a cerrar.
Era su madre, estaba frente a ella extendiendo sus brazos hacia ella.
- Mi pequeña –soltó su madre maternalmente.
La castaña sin dudarlo se lanzó a los brazos extendidos de su madre.
- Has crecido tanto –dijo mientras la estrechaba- Me encantaría hablar eternamente contigo, pero éste no es el lugar –dicho esto, la tomo por lo hombros y la obligo a mirarla- Escúchame atentamente, el limbo no es un lugar para ti.
- ¿Limbo? –pregunto confundida la castaña mirando a su alrededor y no encontrando nada.
- Si, el limbo –miro con ternura a su hija- Quiero que respires profundamente y trates de sentir la energía de tus seres queridos.
Sakura miró a su madre con nostalgia.
- Todos…yo…. –sus ojos se cristalizaron y una lágrima rodo por su mejilla derecha- Desaparecieron –soltó tapándose el rostro mientras lloraba.
Sintió su cuerpo rodeado por un abrazo de su madre. Sintió la calidez de ese abrazo que no recordaba y que ansiaba con toda su alma. Apoyada en el pecho de su madre siguió llorando.
- Cariño –la llamo con ternura mientras acariciaba su cabeza- Solo respira y pon atención. Busca esas energías.
Sakura se calmó un poco y soltándose del abrazo de su madre, se secó las lágrimas y cerró sus ojos. Suspiro.
Nada.
Abrió los ojos aún con lágrimas.
Su madre con un gesto la invito a intentarlo de nuevo.
Y como por arte de magia, a lo lejos, una chispa ámbar lleno su alma de calidez.
Había dado con la energía de Shaoran.
Abrió los ojos sorprendida.
- Lo ves –dijo su madre- Él está esperándote –le regalo una sonrisa- Todos están esperándote, pero si tu no quieres ir con ellos es prácticamente imposible que ellos te hagan volver –se acercó y la tomo de las manos con dulzura- Hija, tu sabes lo que tienes que hacer –dijo mientras su imagen empezaba a hacerse transparente.
Sakura con una sonrisa abrazó por última vez a su madre y ésta desapareció.
Le regalo una sonrisa a su estela y asintió. Sabía que su madre tenía razón.
Sakura no permitiría que le arrebataran lo que tanto quería.
Una luz emanó de su cuerpo y la voz de esperanza se hizo presente.
- Pase lo que pase, todo estará bien. Tú siempre lo has dicho.
Lo último que vio Sakura era como toda la oscuridad en la que segundos antes se sentía tan cómoda, era envuelta por una luz cegadora y esperanzadora.
7.-
- No…puedo –dijo Ryu posando una rodilla en el suelo- Ella…no quiere…
- ¡Con un demonio! –explotó Shaoran.
Eriol afirmó al castaño, quien preso de la angustia estaba perdiendo los estribos.
- Eriol….si ella no vuelve yo… -dijo el castaño derrotado.
- Lo sé –contesto cortante el oji azul.
Ryu había logrado absorber la mayor parte de las energías, sin embargo, cuando intento concentrarse en la energía de Sakura ésta era tan poderosa y tan reacia a salir de la oscuridad que estaba agotándolo y no sabía cuánto más podría resistir.
- ¿No podemos hacer algo? –pregunto Eriol a la gata.
- Podrían generar un descontrol de magia muy grande que no podríamos controlar.
- ¡Pero hay que poder hacer algo! –exigió el castaño- No podemos dejarla ahí.
- Entregó su magia voluntariamente…eso lo hace aún más difícil.
- ¡Porque ustedes dejaron que lo hiciera! –les reclamó Shaoran.
- ¡Ya basta! –rugió Yue- Peleando entre nosotros no conseguiremos nada.
Shaoran apretó su mandíbula y volvió a acercarse al cuerpo inerte de su amada y acarició su mejilla.
- Sakura…mi vida…regresa –luego depositó un casto beso en los fríos labios de ella y una lágrima cayó de su mejilla a la de ella.
Cerró los ojos y el dolor en su pecho se intensificó.
- Vuelve conmigo. Te amo.
Un destello de luz muy fuerte lo empujo lejos y lo obligó a taparse la cara con los brazos.
De la nada y frente a él apareció flotando la pequeña carta Esperanza.
- Todo estará bien -dijo sonriente antes de desaparecer.
En ese momento el padre de Ryu se liberó del amuleto, ya que éste con todos los poderes que le fueron quitando se fue debilitando. Sin embargo, antes de que pudiera hacer cualquier cosa o los presentes tuvieran tiempo de reaccionar, una luz aún más brillante que la de Esperanza, empezó a salir del cuerpo del padre de Ryu y se introdujo en el de Sakura quien se levantó de a poco completamente despierta y con un brillo en la mirada que ni el mismo Shaoran pudo identificar.
- Creo que ya fue suficiente -dijo con seguridad la castaña- Ya no pienso permitir que sigas con esta locura -lo miro fijamente- La magia no te pertenece, ni a ti ni a mí; es algo que te escoge y si no lo hizo en su momento fue porque tú no eres digno de ella -la seguridad en su voz hiso que más de uno se sorprendiera, no solo por la dureza de sus palabras si no porque el padre de Ryu era incapaz de moverse nuevamente y las Cartas Clow giraban alrededor de ella- Es momento de que aprendas la lección.
Lo visto a continuación dejo mudos a todos. Del padre de Ryu salió energía de todas formas y colores, energía que se dispersó de la misma forma que alguna vez lo hicieran las Cartas Clow.
Al último, sin que él pudiera evitarlo, broto una energía negra espesa dejándolo con el semblante pálido y como si hubiera envejecido unos diez años en tan solo un minuto.
Una pequeña energía rosada emano de él cubriendo a la gata haciendo que esta obtuviera la forma de una mujer en tonos grises y en pocos segundos el mago cayo inconsciente al suelo. Sakura se desmayó. Y una carta cayó del cielo.
- ¡Sakura! -exclamo Shaoran sujetándola con fuerza para que no diera directo contra el suelo.
- No te preocupes por ella -dijo la madre de Ryu con una sonrisa- Solo se desmayó. Uso demasiada magia en unos pocos segundos, pero estaré bien. Ya todo ha terminado.
- ¿Qué pasa con él? -pregunto Ryu en un murmullo- Sé que ha hecho cosas muy malas, pero después de todo es mi padre… -confeso apenado.
- Sakura lo dejo sin magia -fue Eriol quien hablo con tranquilidad- Pero estará bien, solo que ahora no podrá causar más daño –luego su atención fue a otro punto de la habitación- Lo que me causa curiosidad es esa carta -dijo y la levanto- Purificación -leyó en voz alta.
- Si no me equivoco -dijo kero- Creo que lo que hizo Sakura fue purificar la magia antes de dispersarla.
- Eso –enfatizo Shaoran- Es muy su estilo -sonrió- Acomoda las cartas a su beneficio.
Todos los presentes sonrieron cálidamente mirando a la castaña en brazos de Shaoran. Era una mujer excepcional.
CINCO AÑOS DESPUES...
Seguía mirando como brillaba su cabello al contraste con la luz, era tan fascinante y a la vez increíble.
Llevaba casado dos años con esa mujer y seguía queriéndola tanto como cuando eran niños y eso no tenía precio.
- ¿Podrías dejar de mirarme así? -pregunto la castaña aun con los ojos cerrados- Me avergonzaré si no dejas de hacerlo.
- Entonces, ¿qué debo hacer? -pregunto Shaoran acercándola a él para abrazarla- Sabes que te amo demasiado como para cumplirte ese capricho en particular.
- Shaoran –suspiro la castaña abriendo los ojos, beso ligeramente sus labios, como cada mañana desde que se fue a Hong Kong.
- Me encanta mirarte -dijo el castaño acariciando el pequeño bulto que tenía Sakura en el estómago- Estás más hermosa que nunca -sonrío con ternura.
- ¡Oh! Ya basta –se quejó la chica, escondiéndose en su pecho- Tenemos que darnos prisa o no llegaremos al trabajo -trato sin éxito de escabullirse.
- Por si no lo recuerdas –empezó el castaño- Hoy es puente, tú no tienes clases y yo no tengo proyecto en estos momentos -dijo feliz apretándola un poco más hacia él.
- Pero por si tú no lo recuerdas –contraatacó la castaña, zafándose- Tú tienes que ayudar a tu madre con los negocios familiares, ese fue el trato para que te dejara estudiar arqueología –en respuesta el castaño frunció el ceño.
- ¡Perfecto! –exclamó, levantándose de la cama- Casi arruinas mi día.
- ¿Casi? -cuestiono la castaña divertida e intrigada.
- Si casi –repitió- Porque aunque tengo que trabajar, tú estarás aquí descansando y eso es lo mejor. Así que prométeme que no irás ni con mi prima ni con Tomoyo. A estas alturas no creo que sea prudente.
- Pero yo ya había quedado con ellas –hizo pucheros Sakura.
- Pues cancelas -dijo posesivo Shaoran acercándose a ella con sigilo- Faltan pocos meses para que nazca nuestra pequeña Nadeshiko, así que la vas cuidando desde ahora –amenazo graciosamente y la beso- Ya sabes que ese par es capaz de hacerte salir en alguna de las tomas de esas películas extrañas que hacen.
- No son extrañas -rebatió Sakura y una leve sonrisa se formó en sus labios, pues desde que se enteraron de que estaba embarazada no la dejaba hacer gran cosa y le fue muy difícil convencerlo de que la dejara trabajar- ¿Y qué harás hoy? –desvió la atención a él.
- Tengo que ver a Eriol para arreglar unos asuntos del nuevo edificio y luego iré a ver a Ryu -esto último lo dijo haciendo una mueca.
Sakura puso los ojos en blanco.
- No puedo creer que aun estés molesto de que se casara con Meiling.
Shaoran bufó.
- No lo sé –suspiró- Sé que realmente él nunca tuvo la culpa de todo lo que pasamos hace años, pero de solo recordar todo lo que su padre te hizo sufrir me crispa los nervios.
Sakura lo miró pensativa, analizando sus expresiones.
- Sientes pena por él -comentó reflexiva-
Al castaño el comentario lo tomo desprevenido, cosa que no paso desapercibida para la castaña.
- No lo sé –repitió el castaño.
- A mí también me da algo de pena –medito un momento- Pero más lo admiro, la vida no le toco fácil, pero tomo lo mejor de lo poco bueno que la vida le entregó y lo aprovecho. Y creo que hacerlo sentir parte de la familia ha sido algo bueno para él, después de todo él no tiene a nadie más que a nosotros.
Shaoran en respuesta bufó. Tomo sus cosas personales y se metió al baño.
Sakura sentada en su cama matrimonial y con sus manos en su vientre, sonrío. Su marido nunca había sido un hombre que demostrara sus sentimientos y no lo será jamás. Sabía que no le había agradado el matrimonio de Ryu con Meiling, pero también sabía que Ryu hacía feliz a su prima. No había sido una sorpresa que ellos terminaran juntos, el tiempo que habían compartido como grupo de amigos después de la batalla con el padre de Ryu les había dado unas pistas de cómo terminaría eso.
Tomoyo y Eriol también se habían casado poco tiempo después que ellos. Ryu y Meiling habían sido los terceros.
Sakura se levantó y miró por la ventana. Miró su vientre y volvió a acariciarlo.
- Lo bueno de todo, Nadeshiko, es que tendrás a tus primos para que te cuiden y te mimen.
Y si, no lo podía negar, estaba feliz, por su vida y por la vida de la gente a su alrededor.
¿Qué más le podía pedir a la vida?
Lo que quieras, la vida se hizo para cumplir tus sueños.
