— ¡Elsa! Oh Elsa — grita Anna emocionada
La reina de las nieves dormía plácidamente en su cama, envuelta en las sábanas y atiborrada de almohadas. Anna entra a la habitación, la mueve de manera rápida, para tratar de levantarla
—¿ Qué pasa ? — murmura elsa con sueño
— ¡Te vas a casar !
— Deja de hablar incoherencias — abraza una almohada cercana
— ¿Incoherencias ? ¡Si lo vieras hermana !
—¿ Verlo ? No tengo deseo de ver a nadie — se levanta en camisola — ¿ voy a cambiarme, sales de la habitación ?
— Bueno, es tu privacidad, te espero en el pasillo
Elsa sólo asintió con la cabeza, dejando que su hermana la esperara afuera. Desliza su pijama por encima de sus hombros, dejándola caer libre hasta el suelo de mármol, su cabello suelto lo lleva casi casi a la cintura, orgullosa ve su esbelta figura en el espejo de cuerpo completo
Siente un calor abrumador ¿Calor ? Ella siempre sentía frío
— Que BUENA vista que tengo, pero por ser buen caballero, le ofrezco esta sábana
Rápido, activa sus poderes para poder acorralar al intruso de su habitación
— NO lo recomiendo — con una sola mano deshizo el hielo de ella, pues salió de esta una ráfaga de fuego
— ¿Tu ? — exclama elsa indignada, viendo al mismo cabellos de fuegos del otro día
El como Juan por su casa, toma asiento en la cama tan suave como el algodón, sonríe al comprobar la suavidad y se acuesta en ella
— Hace siglos que no me acuesto en una hermosura como esta
Se pone boca abajo y agarra una de las almohadas para acomodarse bien, un poco preocupado dice s Elsa
— Por favor, vaya a cambiarse Elsa, es usted muy hermosa, pero no tengo deseo de verla semidesnuda
Ella asustada grita
— ¿Por qué salió fuego de tus manos ?
— ¿Qué ? ¿Esto? — de la nada salió fuego de sus manos — te enseñare algo
Un paso tras otro, se acerca a Elsa, con un rayo de diversión en sus ojos, cierra los ojos por un momento. La peliblanca otra vez contraataca, tratando no acercarse en lo posible a ese hombre de fuego
— Elsa, no se preocupe, no me acercare mucho, por que nuestros elementos son diferentes y haría daño a su persona
De un momento a otro todo él, era fuego, menos sus ojos, que estaban con unos lentes, esos los que utilizan los nadadores, guardó una distancia prudente. La reina de las nieves se sentía des protegida e indefensa ante ese hombre de fuego, pues ella controlaba el hielo y el fuego ganaba al hielo
Christian baja su temperatura hasta donde no puede hacerle daño a Elsa, dio una palmada a la pálida mejilla de ella
— Alimentase mejor
— Yo creía — dice ella
— Shhh Elsa, tengo que dejarla — sonríe un poco — pero antes
La agarra entre sus brazos, y la da un corto beso
— Se va por mucho tiempo
— Procurare nunca más verla — susurra
La reina de arrendelle se puso de puntillas, enrollada la sábana color celeste en su cuerpo se notaba con mucha claridad toda su anatomía. Por primera vez en toda su casta y decente vida se atrevía a tomarse la libertad de besarse con un simple extraño, al final, si era verdad que se iba a casar con alguien, seguramente sería un viejo gordo y feo
¿Por qué no regalarle sus primeros besos y primeras caricias a ese hombre domador del fuego?
Dejo llevarse por ese beso, lo profundizaron, se abrazaron mientras lo hacían
—¡ ELSA ! — grita Anna con los ojos como platos al verla casi entregándose por completo a un hombre desconocido
—!Anna !
— ¿Pero quien es este hombre ? Guardias ! Arresten a ese sujeto
— Espera Anna !
— Tu y yo tenemos que hablar más tarde , ponte uno de tus vestidos, no podrás andar entre sábanas en el castillo
Elsa un poco preocupada, claramente había sentido como perdía las fuerzas Christian mientras se besaban ¡Su temperatura !
