— Christian

Desesperada corría hasta los calabozos del palacio, con el corazón latiendo desenfrenadamente . Desde cierta parte del trayecto un calor abrazador la cubrió por completo, camina sigilosamente hasta donde se sentía más cómoda

— ¿Christian ?

— ¿Elsa ? No te acerques

La voz provenía de tres celda a la izquierda, suena tranquilizada y apacible

— ¿Puedes escapar?

— Si. Pero quería intercambiar unas últimas palabras con usted su alteza — murmura

— Olvídalo... Es un peligro... Tu temperatura— jadea preocupada acariciando la pared de piedra

Una risa descontrolada por parte de este toma desprevenida a Elsa

—¿Lo creíste? Puedo domar las temperaturas a mi antojo, nada más...soy un maestro del fuego. No hay nada de que preocuparse Elsa

— ¿Puedo verte?

Sólo con sentir a la temperatura bajar de golpe, da a entender que sí y ella corre hasta la celda de este, que esperaba con ansias a su grupo de amigos que lo vengan a rescatar

— No puedes tomarme de la mano Elsa— sonríe él

—¡¿Quien dice que voy hacer eso?! — se queja

— Verás, ya vendrán a verme

—¿Quienes?—pregunta muy curiosa

— Unas personas muy especiales. En cuanto aparezcan, tienes que desaparecer ¿Ok?