No sé cómo le hice para que onee no encontrara estos archivos… me cuesta tanto callarme mis historias con ella, demasiado xD

Ehm…. Hay Ooc, en especial para el personaje de Canadá/Matthew, ¡era necesario para el one-shot! ¡Lo juro! xD algo de horrorografía … ¡Sorry! Hice lo que pude c:

Los personajes no son míos, si lo fueran, habría muchas Crackparings, mucho de todo (?) Hetalia es de Himaruya, yo solo los "tomo prestados" para entretenerme, no tengo a nadie secuestrado en mi mansión/rancho/choza, Alfred les mintió, lo juro, England lo confirma (No, no está amarrado) (•_).


Matthew intentó no llorar ante los hechos, su almuerzo se había estropeado, aunque lo que le preocupaba es como reaccionaria su hermano con su cabello, no es que le preocupara mucho a él pero si a su hermano mayor, se tragó el nudo que se formaba en su pequeña garganta y observó furiosamente al pequeño niño que estaba a su lado sentado con una expresión aburrida, y es que a Alfred le aburría todo eso, no sabía cuántas veces había estado en ese lugar por culpa del canadiense.

Él aceptaba que a veces el comenzaba las peleas, pero la mitad de las veces le correspondía a Williams, ahora él no tenía nada que ver, el problema ahora era con aquella prepotente de cabello canoso que insulto a su hermana mayor, y es que nadie se mete con su familia.

La persona sentada frente a ellos les miro con cansancio y negó repetidas veces con la cabeza, ¿Cuántas veces habían pasado por ese procedimiento?

– Ahora… ¿Qué paso esta vez?– preguntó con una voz monótona.

Y es que ya no eran pocas veces las que pasaba eso.

Los dos pequeños se quedaron callados.

– Matthew, quiero tu versión de los hechos– dijo el director.

El antes mencionado asintió lentamente mientras el otro bufaba.

– Estaba comiendo mi almuerzo y luego Alfred me empujo– dijo molesto.

– ¿Jones?– preguntó al mismo.

– Julchen insulto a mi familia y después de resignarme a no golpearla porque es mujer aunque sea muy machorra, me golpeo y caí accidentalmente sobre él come-maple– se encogió de hombros.

– ¡Hey! ¡¿A quién le dices come-maple?!– preguntó molesto Matthew.

– ¡A quien traía waffles de comida! ¡Con mucha de esa cosa pegajosa!– le respondió algo agresivo Alfred.

– ¡Al menos a mí me hacen de comer!– gritó molesto.

– ¿¡Te estas metiendo con mi familia?!– vociferó Jones.

– ¡Sí! ¡Tú te metiste con la mía!– le siguió Williams

– Hey, no es cierto, yo solo dije sobre los waffles, jamás dije algo sobre o contra tu familia, no me meteré con algo con lo que no quiero que se metan conmigo– se encogió de hombros por lo último.

– Oh… Perdón por eso– se disculpó.

– Oh bueno, un Hero siempre perdona– rio ante su comentario.

– Bien, ¿Nos vamos?– preguntó el menor.

– Si, ¡Hasta mañana viejo! – Se despidió del director –Yo pago tu almuerzo– le dijo al salir al canadiense.

El director simplemente se golpeó en la cara con su mano, no sabía qué hacer con el dúo de chiquillos

Tenía que mandar a llamar a sus padres, tutores, hermanos, lo que sea, tenía que arreglar eso rápidamente, ya no podía seguir con esa amistad-enemistad.

.

Matthew observaba atentamente la clase, o más bien prestaba atención a la clase, lo contrario al rubio a un lado suyo, este estaba jugando con un avión de papel que al lanzarlo, había caído en su cabello, enredándose en su rulo, suspiró pesadamente y se acomodó el rulo después de sacar el avión y lanzárselo a Jones.

Este en respuesta solo soltó una pequeña carcajada y siguió jugando con lo que tuviera en la mano, y muchas de esas cosas iban a parar en su pupitre, cosas que después le devolvía con una mirada cansada y frustrada.

Su amistad era como pólvora, cualquier acción del otro los hacia estallar, por algo siempre iban con el director o trabajadora social, los profesores hablaban con ellos, sus compañeros hablaron con ellos, los trabajadores sociales, el director, el subdirector, todos. Solo no habían llamado a sus padres porque el instituto quería mantener una imagen a sus ojos, desgraciadamente ya no se podría mantener si eso seguía así.

– Alfred, como estas tan al pendiente de mi clase, ¿Me podrías decir de lo que estamos hablando?– preguntó Chiara molesta.

Si, su tía Chiara era la profesora, y le conocía demasiado para saber lo que hacía.

"¿De qué está hablando? Me pregunto porque no le ha dicho a Alice lo de Matthew, ¿Querrá algo? No le puedo dar mucho, me mantienen a mí, no voy a robarle la cartera a Alice, eso no es de Hero, eso está mal, Pero ¿De qué era la clase? Ehm… Maldición, ¿Dónde están mis libros? Debe de haber una pista del tema"

– Alfred, no has respondido a mi pregunta– bufó la mayor.

Jones río nervioso ante lo sucedido y se sintió aún más nervioso cuando todos sus compañeros se le quedaron viendo, se sentía demasiado nervioso.

Matthew movió lentamente los labios.

– Estamos viendo… ¿Español…?– preguntó confundido.

– ¿Si quiera sabes que tema?– alzo una ceja Carriedo.

– ¿Algo de ortografía y gramática…?– preguntó nuevamente confundido.

– ¿Eso si quiera es una respuesta?– negó con la cabeza.

– No lo sé, dígamelo usted– respondió el menor.

– Te voy a dejar tarea extra– se encogió de hombros la mayor

– ¿Tengo opción?– preguntó el rubio.

– No, ahora calla y pon atención– le dijo molesta.

Alfred simplemente bufó ante las palabras de su tía, al menos su prima era como su padre, aunque realmente no sabría decir sus diferencias, tal vez el color de ojos… no lo sabía con seguridad, no es como si él se fijara en el color de ojos de las demás personas, eso no era de Hero´s, se puso a pensar unos momentos y reaccionó no muy tarde, arrancó una hoja de un cuaderno cualquiera, porque realmente no sabía que cuaderno era el que estaba afuera, probablemente no era el de español, al parecer era el de matemáticas.

Solo lo decía por el cuadriculado.

Escribió rápidamente e hizo una bolita con el papel, mientras su tía estaba distraída con su aburrida clase, él apunto hacia el mesa banco, este volteo a verlo ya cansado, él se encogió de hombros y apuntó al papel que había aventado y después se puso a hacer dibujos en su libreta.

Matthew suspiró y abrió el papel, se sorprendió al leer lo que decía aquel papel, por algo él se había volteado antes de que lo leyera, sonrió un poco y guardo el papel en el bolsillo de su pantalón, podría usarlo o simplemente ser un buen recuerdo, y sinceramente esperaba que fuera la última.

.

Daniel sostuvo a su hermana cuando se iba a lanzar a golpear al menor, se había pasado, otra vez.

– ¿Sabes? Si no fueras mujer estarías en el piso– escupió Jones.

– Si no fuera por Daniel tú estarías sangrando en el piso– gruñó Julchen.

– Julchen, ya cálmate, no quiero meterme en problemas por tu culpa– dijo su hermano mayor.

– Puedes irte, yo acabaré con el pequeño rubio de ojos azules– escupió ahora ella.

– No hare eso, es menor que tú, y tú eres mujer, tiene principios y no los romperá solo por ti– murmuró él.

– Entonces es tu problema si no te vas– bufó la albina.

Matthew suspiró nuevamente, otra vez les llamarían la atención y otra vez estarían en la oficina del director o de la consejera escolar, ya ni sabía a donde los llevarían, ya se sabían la rutina de memoria, y para empeorarlo, los pondrán a trabajar a los cuatro juntos.

– Alfred, mejor vámonos, antes de qu…–

– ¡Alfred F. Jones! ¡Julchen Beilschmidt! ¡Daniel Beilschmidt! ¡Matthew Williams! –

– Demasiado tarde Matt, lo siento– murmuró Daniel.

– ¡A la oficina del director!–

La albina retrocedió un poco nerviosa, pero Daniel la atrapó antes de que escapara.

– ¡Ahora!–

El cuarteto de niños suspiró, el rubio de ojos azules y la albina de ojos rojos se observaron con algo de repulsión y murmuraron insultos incomprensibles para cada uno de ellos, nada iba a ser fácil después de eso.

– ¡Fue culpa de Jones! – gritó Beilschmidt.

– ¿Mi culpa? ¿Yo que te hice? – preguntó el mencionado.

– Daniel, ayúdame– murmuró la albina.

– July, él no te hizo nada, y no pasarte la tarea que tenías que hacer no es pretexto, y mucho menos porque es un grado menor que tú– murmuró él Hervary.

– ¿Saben qué? Ya me cansé de ustedes, les di muchas oportunidades – murmuró el superior ya cansado de esa situación – Melody, llámalos– le menciono a su secretaria.

La mencionada solo asintió con la cabeza y se fue a hacer lo que le mandaron, los menores solo rezaban porque nada malo pasara, pero desgraciadamente para ellos ya era demasiado tarde.

– Mientras no venga mamá estamos bien – susurró Julchen a su ya frustrado hermano.

Kirkland suspiraba ya cansada, odiaba que su jefe le pusiera tanto trabajo cuando ese trabajo precisamente era exclusivo para él, maldecía con todas sus inglesas fuerzas al maldito de su jefe, lo repudiaba con todas sus fuerzas, pero lo valía, la sonrisa de su pequeño hermano lo valía.

Observó sin disimulo y con gran aburrimiento la pantalla de su celular que brillaba, era el número de la escuela, de nuevo.

Deslizo su dedo por la pantalla aun brillante y suspiro con pesadez al escuchar la voz de la secretaria.

"Señora Kirkland"

– Señorita por favor– murmuró con desgano.

"Lo que sea, probablemente no sea virgen" Alice hizo una mueca de desagrado al escuchar eso.

– Si soy virgen señora, deje de estar cotilleando sobre mi vida y dígame para que me marco antes de mandarla a freír espárragos– le escupió.

Como odiaba a esa tipa, probablemente ella y su jefe harían una pareja malvada, una que uniría fuerzas para destruir su vida privada y social, como los odiaba a los dos, si no tuviera a Antonio como amigo en ese lugar le daría por matar a su jefe, y no quería que le cobraran por ese podrido y sucio cuerpo como si estuviera sano y limpio, claro que no.

"Su engendro del mal está en problemas"

Kirkland suspiro nuevamente, Alfred, no lo odiaba, pero le sacaba de su trabajo tantas veces.

– No puedo ir en este momento– observó el reloj que colgaba en la pared del pasillo.

"No me importa, tiene que venir por su demonio"

La rubia nuevamente maldijo y volvió a observar el reloj, murmuró unas cuantas cosas para sí misma y le dejo hablando sola a la desgraciada del otro lado de la línea.

Tenía que hacer algo y pronto, observó la puerta que daba acceso a la oficina de su superior, podría escaparse unos momentos… o tal vez no, depende, todo en ese lugar se estaba pudriendo.

Bonnefoy observó el cuadro enmarcado que tenía en su escritorio, su empresa estaba creciendo, le encantaba eso, tendría algo que dejarle a su adorado hermano, o un lugar en donde pueda trabajar hasta ascender donde él se encontraba en esos momentos, le agradaba la idea de tener a su hermano menor haciendo prácticas en esos lugares, pero para eso faltaba mucho.

Bueno, se valía soñar.

Su celular empezó a emitir sonidos breves, dándole a entender que le llamaban, observo la pantalla unos breves segundos para después suspirar, probablemente le hablaba Melody desde la escuela con cualquier excusa para meterse en su cama, como siempre.

Murmuró algunas cosas para sí mismo y presiono `Ocupado´, aunque sabía que de nada le serviría, le estaría molestando durante todo el día, esa mujer no tenía nada que hacer en todo su día en su trabajo, cuando volvió a mostrarse lo mismo, resignado contesto la llamada e hizo una mueca.

"¿Francis? Cariño, te necesitamos"

–… ¿Tu y quien más?– pregunto con cierto temor el rubio.

"Ah… el director, ya sabes, tu pequeño muñequito se metió en problemas de nuevo"

Bonnefoy odiaba esa voz empalagosa con la cual le hablaba siempre, realmente lo odiaba, pero era un caballero, jamás le diría eso.

–… – suspiro molesto – ¿Tengo que ir ahora? Estoy atascado de trabajo– intentó excusarse rápidamente.

"Lo siento, pero el director quiere hablar con ustedes"

– Pero las demás personas llegaran después de clases, ¿Yo que voy andar haciendo durante el resto del tiempo?–

"Hay un cuarto de escobas"

Francis intento morderse la lengua para no hacer ningún gesto, no la iba a aguantar durante mucho más tiempo, le estaba cansando y solo habían cruzado pocas palabras, o al menos él.

– Voy a ir en la salida, necesito… Arreglar la cocina, si eso– río nervioso.

"Pero dijiste que estabas en el trab"

– ¡Mucho desastre en el patio! ¡Adiós!– se despidió rápidamente el de ojos azules.

Un escalofrió le recorrió lenta y dolorosamente la espalda, muchas propuestas indecentes en una llamada telefónica.

Jones suspiró pesadamente, Matthew y él ya se habían cansado de patearse mientras esperaban a que llegaran por ellos, todos sabían que llegarían por ellos a la salida, no podían salir de su trabajo, no debían, ellos no sabían nada de su vida, probablemente los mayores que les vigilaban en esos momentos supieran lo que es vivir y crecer junto con tus padres, si supieran lo mal que se siente Alfred cuando insultan a sus padres o a su familia, especialmente a su hermana mayor.

Él era su Hero, no podía dejarlo pasar como nada, la protegería de cualquier forma y cosa, especialmente de sus novios o pretendientes, ya espantó a muchos que fueron directamente por ella, sinceramente le encantaba eso de espantar a sus pretendientes, simplemente le encantaba.

Williams hizo sonidos extraños con su boca para entretenerse, pero lo aburrió después del décimo quinto sonido, tardarían mucho y se perdieron todas las clases, lo sabía porque conocía a Francis, era su hermano después de todo.

Tenían que esperar mucho tiempo, al menos no estarían tan solos, ellos dos se hacían compañía mutua, como siempre, ya les era costumbre.

Melody les miraba con repudio, Julchen se había escapado y habían ido tras ella, ellos dos se habían quedado al cargo de la desagradable secretaria, la secretaria que odiaba a los niños y que casualmente trabajaba en una primaria donde estaba lleno de esas cositas que corretean por todos lados.

Nadie entendía su lógica, no iba a conseguir esposo así, y menos al hermano de Matthew.

Aunque se lo dijeran ellos, no les harían caso.

`Son unos críos que no saben nada de la vida´ normalmente es lo que siempre les dicen.

– ¡Oh! Francis llegaste, pensé que no lo harías– dramatizó demasiado Melody.

– Si… Tenía que hacerlo, se trata de mi hermano– intentó ser cortes.

–… ¿Nada más vienes por tu hermano?– preguntó ofendida la castaña.

– Si, para eso me llamaron ¿No?– preguntó confundido él.

– Supongo… ¿Pero nada más?– volvió a preguntar.

– Si, ¿Por qué mas debería de ven...?–

Alice entró rápidamente a la dirección agitada, Francis la observó, la conocía de algún lugar pero no recordaba de dónde.

– Ah… llegaste, debiste de tardarte más, estaba ligándome a Bonnefoy– le murmuró.

– Melody, siéntate y espera a que me importe– le dedico una mueca de enfado.

– ¿A qué viene todo ese veneno?– pregunto sonriente Francis.

– A que me odia, así de simple– le contesto tajante ella.

– Oh~ Melody, no sabía que eras rencorosa– se medió burló el francés.

– ¿Q-que? Claro que no… así nos llevamos, somos mejores amigas ¿Verdad?– preguntó nerviosa a la inglesa.

– Aléjate de mí escoria humana– murmuró molesta Alice.

El de ojos azules solo se rio un poco por el espectáculo, sabía que la rubia estaba de malas y se llevaba mal con Melody, lo sabía por cómo se trataban, era demasiado obvio de todas maneras.

– Les hablo a los dos– casi le escupió.

La sonrisa de Bonnefoy se borró ante ese comentario, eso le había dolido de alguna forma.

– ¿Entramos? Supongo que te llamaron para lo mismo– se encogió de hombros el francés.

– Supongo…– susurró ella.

Francis se despidió con la mano de la secretaria que miraba amenazadoramente a la menor, Alice solo ignoraba todo lo que pasará alrededor de la tipa, le caía tan mal, eso de ser doble cara con toda la gente, solo esperaba que Alfred no creciera para convertirse en eso.

El antes mencionado llegó corriendo hasta sus brazos, para luego abrazarla, lo mismo pasó con Francis y Matthew, por alguna razón el francés se le hacía conocido, pero no sabía de dónde.

Aun así sentía que lo descubriría pronto, no sabían porque, pero lo harían.

– Señorita Kirkland– le saludó el director – Joven Bonnefoy– hizo lo mismo con el francés.

"Ese apellido se me hace conocido, demasiado conocido, pero… ¿Donde?"

– Como sabrán, sus… ehm… "Pequeños niños de bien" están causando problemas– murmuró despacio el mayor.

Los menores se observaron unos momentos para luego mirarse con odio y luego con miedo, no sabrían lo que pasaría desde esos momentos.

Kirkland observó con algo de desaprobación en su rostro a los ojos cristalinos de Alfred, su hermano menor estaba temblando levemente pero intentaba sonreír y no parecer tan nervioso y asustado, cosa que casi lograba.

Francis observó cómo era tratado el rubio, cuando pensó que algo malo sucedería ella negó con la mirada y le beso en la frente.

La pequeña sonrisa que le dedicaba al menor le enterneció.

Quería que esa sonrisa le perteneciera, le gustaba ese carácter fuerte de ella, o al menos lo que pudo ver durante toda la plática.

Tan serena, tan tranquila, tan atenta, tan seria, tan linda, tan… ya no sabía que más decir, pero le llamó la atención. Y mucho.

Pero se preguntaba dónde estaban sus padres, a menos que sea igual que él con su hermano Matthew. La vida era tan injusta muchas veces, o el destino junto con la vida, no lo sabía con certeza.

– Fran ¿Por qué miras tanto a Alice?– preguntó Matthew.

– ¿Alice? ¿Así se llama la rubia?– preguntó ahora el mayor.

– Si, la hermana de Al, es buena persona, ¿Recuerdas cuando una vez no pudiste llegar por mí? Ella me llevó a la casa– río al recordar lo que había pasado.

– ¿Sabes de casualidad donde trabaja?–

– No, ¿Por qué no le preguntas a ella? Creo que tío Antonio sabe, ella habla mucho de él– divagó en sus pensamientos el menor.

–… ¿Estás seguro?– murmuró más para sí mismo que para el pequeño.

– Si, porque dudo que quieras seguirla, sería muy acosador de tu parte, agregando que ya se va– apuntó Williams al par de hermanos.

Bonnefoy observó con horror eso, tomo la mano de su hermano menor y mientras "Hacia tiempo".

Alice intentó no gritar, pero su jefe le había llamado para preguntarle por qué no habían llegado sus galletas y sus donas, de las cuales ella no tenía ni puñetera idea de su existencia, sabía que podría darse unos caprichos, pero no tenía que exagerar con eso.

Alfred le sonrió con inocencia haciendo que ella se calmara lentamente, tendría que comprar sus porquerías después o no llegar con ellas.

Sinceramente le apetecía más la última opción, desgraciadamente no podía jugarse su trabajo en eso.

Tampoco es como si le importara mucho que le cambiaran de departamento en su trabajo, se le haría muchísimo más cómodo, y aun mejor si le tocaba cerca de Carriedo, su mejor amigo a un lado de ella le daría ánimos, muchos ánimos.

"Si él no tuviera esposa e hijos hubiera salido con él"

"¿Alice?"

– Si, ¿La conoces?– preguntó observando a Matthew que leía un libro.

Solo esperaba que no fuera la trilogía de 50 sombras.

"Alice…. Alice ¿Qué?"

– No lo sé…– murmuró

"Wow, amigo, si estas interesado"

La risa del otro lado de la línea lo desconcertó

– ¿Qué es tan gracioso?– preguntó molesto.

"Nada realmente, oye, ¿Podrías cambiar a una compañera hacia el departamento donde estoy yo? Su jefe la trata como la mierda"

– Depende, ¿Es linda?– preguntó de broma él.

"Fran, deberías dejar de cortejar a cualquiera que se te pase por enfrente"

¿Por qué lo imaginaba negando con la cabeza?

– Era broma, bueno, no quedan espacios– se encogió de hombros.

"¿Seguro? ¿No puedes hacer nada?"

– No, bueno, despedir gente, pero es muy cruel para un capricho–

"Solo te pido que la cambies, no se… es tu empresa, no sé, hazla tu secretaria"

Francis se lo pensó durante un rato, no tenía secretaria, y su amigo estaba relativamente cerca de él, porque casi estaba a la vuelta de la esquina del pasillo, ni si quiera sabia porque no hablaban en persona, probablemente porque Gilbert estaba molestándolo, no se separaban, si fuera por ellos estarían de fiesta, pero primero el trabajo.

– ¿Qué tan eficiente es?–

"Ya terminó el trabajo de todo el día, mas extras y tiene controlado a su hermano revoltoso"

– ¿El ultimo que tiene que ver?–

"Trajo a su hermano al trabajo… de hecho, ahora está sentado jugando en mi computador"

– Dame el nombre, yo la cambiare, pero estarás en serios problemas si no es como me comentaste–

"Por mi culpa, por mi grande culpa"

– Matthew, atiende a Toño, voy por algo de comer para ti– murmuró golpeando levemente su frente.

El de ojos violetas asintió efusivamente y se sentó en el gran asiento que le pertenecía para atender el teléfono y teclear lentamente en el computador.

– ¡Alice! Logré que te cambiaran, estarás a un lado de mí, técnicamente– río él,

– Gracias, eres el mejor amigo que pude tener– sonrió ella.

– Si, eres afortunada de tenerme a mí en tu vida– carcajeó un poco,

– ¡Ey! Yo estoy aquí– infló los cachetes el menor.

– Lo sé Al, bueno, aquí está tu… Ehm… "Solicitud" para el cambio, no te preocupes por Palencia, sabrá arreglárselas solo– le sonrió él.

– No me preocupo por él, me preocupa que no le agrade a mi nuevo supervisor– rodó los ojos algo fastidiada.

– Le agradaras, yo lo conozco, vamos, ve, no te va a comer– murmuró algo bajo.

Alice tomó el formato que ya había llenado con anterioridad para no tardar tanto, no podía dejar tanto tiempo a su pequeño solo, Antonio no podría controlarlo durante mucho tiempo.

– Supongo que si tú lo dices estará bien– murmuró ella contrariada.

Antonio le volvió a sonreír y le apuntó a donde debía ir, ella con lentitud fue hasta donde debía.

Tenía miedo, era como volver a pedir el trabajo, solo que esta vez el español no era quien le atendía, no sabía ni quien debía de ser la persona.

Golpeo levemente la puerta y después de escuchar que podía pasar observó el asiento del presidente de la compañía, este se dio la vuelta y al no encontrar a una persona se asustó levemente.

– ¡Hola Liz! ¿Qué haces aquí?– pregunto curioso Matthew.

–… ¿Matthew?– preguntó confusa.

– Sí, soy yo– río él.

– Ah… ¿Qué haces aquí?– preguntó aún más confusa.

– Mi hermano trabaja aquí, ¿Tú también trabajas aquí Liz?– preguntó nuevamente.

– Si… Pero… ¿Qué haces en este lugar tan importante?–

– Mi hermano traba...–

– ¡Matthew! Te dije que no le abrieras la puerta a nadie– le "reprendió".

Alice observo con confusión la escena que se desarrollaba enfrente de ella, realmente no entendía, ¿Qué hacia la cara de rana en ese lugar? Desvió la mirada hacia el escritorio donde decía el nombre y palideció al leerlo.

Lo volvió a leer y tragó duro al ver de nuevo al francés.

"Francis Bonnefoy"

Era el nombre del presidente de la empresa, de la persona que había ignorado cuando él le "admiraba" en su improvisada junta con el director.

– ¡Oh! Al fin te encontré, bueno, no pasó mucho tiempo, espero que nos llevemos bien, ¿Eres quien trabajara conmigo?– preguntó intentando esconder su felicidad al ver las hojas en manos de la inglesa.

Ella se sonrojó ante el repentino nombramiento.

– Supongo… Si, Antonio me mandó para acá– murmuró casi balbuceando.

¿Por qué no podía tratarlo como trató a Gilbert en un principio? ¿Antonio? ¿Kiku? ¿Yao? No lo sabía.

Se volvió a sonrojar cuando estrechó su mano con la de él después de entregarle las hojas.

Francis debía invitarle lo que Carriedo quisiera, había cumplido lo que le había pedido en silenciosas suplicas.

Alfred observaba desde la entrada como era tratada su hermana mayor, no le caía muy bien el señor de la barba.

Sentía que le quitaría algo suyo, y presentía que sería su adorada hermana, la única familia que le quedaba, entró corriendo y los separó abrazando las piernas de Kirkland.

Le gruñó a la persona rubia de ojos azules enfrente de él, no le quitarían tan fácilmente lo único que le quedaba, este solo respondió con una pequeña risa aceptando el desafío.

"No te preocupes Alice, creceré para protegerte".


Ahora que lo pienso, pude poner que era Matthew2P o algo así… ¡Ya que! xD

"En cada estrella, en cada luna, en cada vena, vive Athena

Desde el profundo mar hasta las costas, su grito escucharas~"