Hola, espero que alguien lea esto! (?) aquí con el segundo capitulo de esta historia random... debo decir que jamás he estado en una clase de arte ;3; por lo que muchas cosas pueden ser poco concisas y así, me disculpo de ante mano. Y también quiero agradecer por sus reviews, favs y follows! eso ayuda mucho a que siga escribiendo!
Si, espero y no me odie nadie(?)
Sin más, comencemos.
Disclaimer: Hetalia no es mio, solo lo utilizo para mis pensamientos perversos
Advertencias: Posible OoC (muy posible) mal manejo del arte, perdonenme.
Enjoy please!
¿Bailamos?
Capitulo 2
Podía haber sido amor a primera vista, pues todo de aquella persona le había llamado la atención, lo tersa que parecía su piel, su cabello quebrado, sus ojos verdes, su sonrisa y el acento que tenía en sus palabras, así como debía reconocer que tenía un muy buen cuerpo. Y por primera vez quería agradecerle a su abuelo el hecho de mandarlo a una escuela de arte, sabiendo que él era lo contrario a un artista. Lovino deseaba oler su cabello, acariciarlo entre sus dedos, tomar su mano y…Y sus pensamientos fueron quebrados gracias al bastardo del profesor de baile que en ese momento les pedía atención.
El italiano había prestado todo su interés a la chica que tenía a lado, que después de una tediosa presentación y actividad de integración al grupo supo que se trataba de una belga de nombre Emma Van algo que no podía pronunciar, que le gustaba el chocolate, los gatos, los conejos y que tenía un hermano de aproximadamente 2 metros de alto al cual quería mucho. Y sobre todo que su sueño era convertirse en actriz teatral, pero que también la clase de baile, que según la explicación del sujeto de adelante trataba sobre aprender a bailar géneros como salsa, merengue, hip hop entre otros, le había parecido muy interesante.
De los demás era mejor no preguntarle, nadie era tan interesante como la linda rubia amante del chocolate, conejos y gatos y del hermano de 2 metros de alto. Aunque se vio obligado a grabarse el nombre del tipo que sería su profesor, Antonio y que el muy maldito se sintiera alagado de que lo recordara pues a simple vista le parecía un alguien a quien no debía de tratar mucho si no quisieras que algo se te pagara.
Y esta sería la única clase en la que verdaderamente pondría todo su esfuerzo y dedicación, pues era la única que compartía con Emma y debía impresionarla lo suficiente como para después poder pedirle una cita.
–Bien amigos, vamos a comenzar a aprender algo muy sencillo–nuevamente la voz del idiota del español que daba las instrucciones se hacía presente para boicotear sus pensamientos y planes de como conquistar a una chica–Algo que muchos de ustedes seguramente ya saben, y lo dominan…¡Tango! ¡Ahora todos hagan parejas!
¿En qué mundo el Tango era "algo sencillo"? Apenas lo conocía y Antonio comenzaba a colmarle la paciencia, a decir verdad, para Lovino aquel tipo no lo creía capaz de enseñar nada, debía de aceptar que dudaba bastante de que supiera bailar. Pero él no estaba en esa clase por el bastardo de cabello castaño más bien por la dulce chica que tenía a su lado y debía de apresurarse antes de que otro la invitara. Tomo aire y se volteó, encontrándola apunto de tocarle el hombro.
–Ah…Lovino ¿Cierto?, solo quería pedirte que fueras mi pareja de baile–de pronto el aludido tuvo unas ganas inmensas de gritar de felicidad, se pellizco un poco la mano notando que le dolía y que no era un sueño o algo parecido –Entonces ¿Qué dices?
"Por supuesto bella dama~ Sería un honor para mí tenerla como pareja" Pensó y lo único que logro hacer para externar su aceptación fue menear rápidamente su cabeza en señal de un sí. Emma sonrío y Lovino pensó que se veía hermosa.
–Ahora todos, permítanme presentarles el baile que hemos de ensayar para la próxima demostración en tres meses–con un aplauso logro hacer captar la atención de todos los que en la sala se encontraban, mientras pasaba una chica castaña, de ojos verdes y flor en el cabello. Lovino volteo a ver a Emma que se había sonrojado al ver a la linda chica entrar, tal vez por el vestido que llevaba. Que se sintiera atraído por las mujeres no hacía que el italiano las entendiera.
– ¡Gracias por ayudarme Eli!–dijo en voz alta el español mientras la abrazaba y la chica le sonreía–Ella es Elizabeta y es un año mayor que ustedes en esta academia, también se ofreció a mostrar el baile. Así que, comencemos.
–Te apuesto lo que quieras a que Antonio es gay –susurro la belga con cara de gato, mientras veía a la pareja empezar a bailar. Lovino no comentó nada, porque el simplemente no sabía cómo reconocer a un gay.
Por algún tipo de truco un reflector se posaba sobre el centro de la pista, donde la luz se había bajado por completo y ahora solo entraba el español a escena, mientras se movía de un lado a otro como si bailara únicamente con su sombra. La tonada de la canción era lenta, baja y triste, cuando de pronto Elizabeta entraba, le abrazaba por la espalda, era ahí donde el baile comenzaba. Los fuertes brazos de Antonio abrazaban a la castaña y se acercaban como si de un beso se tratará, para poder caminar tres pasos hacia atrás y "arrastrar" con él a la chica. Luego de ello los dos se "derretían" en su "amor" profeso en el baile.
Ambos se acoplaban al ritmo, con ese drama de un par de amantes que al parecer jamás se podrían volver a ver, siendo esa la despedida y el ultimo baile que tendrían. Los ojos color olivo de Lovino se perdían en los movimientos de ambos, que eran suaves, firmes y pasionales, haciéndole abrir un poco la boca ante el profesionalismo de los dos chicos. La presentación no dudo mucho y el salón se llenó de aplausos. No quería aceptarlo pero tal vez el español si sabía bailar.
–Para la primera presentación del año una pareja de ustedes interpretara el baile que acabáis de ver. Se seleccionara por medio de concurso, donde sus compañeros de grados superiores les valoraran y elegirán a los dignos representantes, por lo que ¡Animo!
Después de eso Antonio se despidió de Eli y esta salió contenta del salón, siendo abordada por Emma que había corrido a su encuentro, emocionada tal vez, pensó el italiano, por los zapatos que llevaba puestos. El hispano continuo con su clase, explicando a cada uno de los alumnos, en sus roles, los pasos y tiempos que debían respetar, así como motivándolos a perder el miedo de estar tan cerca de un apenas conocido, argumentando que un verdadero artista no debe afectarle emocionalmente su trabajo. Algo así como "si te enamoras, pierdes"
Pero a pesar de todo, la clase no era la excepción para la mala suerte del italiano, parecía que todos los dioses griegos, aztecas y romanos se divertían con verlo sufrir, como si cada uno hiciera una apuesta para verlo hacer el ridículo o algo parecido. Eso, o que tener tan cerca la chica que te gusta le hacía perder el equilibrio, soltarla cuando no era, atrasarse, incluso resbalarse y azotar contra el piso de madera. Emma se mostraba comprensiva, aunque la pisara, la sacara de la pista, se tropezara con la falda de danza que el español les había obligado a poner a las chicas para que se acostumbraran a los vestidos largos, cayera, se resbalara, se doblara un tobillo o simplemente le ganaba la gravedad en el trasero y se fuera de sentón, por supuesto que no pudo evitar reír ante los accidentes del pobre italiano que tenía como pareja de baile. Antonio lo miraba desde las sombras, también riendo de los accidentes cómicos que le pasaban a Lovino, mientras se hacia el desentendido.
– ¡Excelente trabajo el de hoy!–dijo con voz animada el español cuando la eterna hora de clase término –Nos vemos la siguiente clase y practiquen frente al espejo
Lovino suspiró de alegría al sentir que por fin había terminado su martirio, se levantó por enésima vez del suelo y vio cómo la belga se despedía de él desde la puerta antes de salir corriendo al parecer acompañada de alguien, era de los últimos que se quedaban en el salón, sin contar que las únicas personas que ahí estaban era un grupo de chicas que rodeaban al español, el susodicho y él. Sin pensarlo mucho se dirigió de donde estaba su mochila hacía la puerta, saliendo del lugar sin preocuparse por absolutamente, mientras reflexionaba que de bailarín tenía lo que un gato de perro.
– ¿Me permiten un momento señoritas? –Antonio se abrió paso de entre las mujeres que lo rodeaban para alcanzar al italiano en el pasillo, directo a su siguiente clase: Canto… o algo así. – ¡Oye! ¿Lovino? –el aludido se volteó, una botella de agua estaba sobre sus labios y al observar quien le dirigía la palabra, optó por matarlo con la mirada, dar media vuelta y caminar lo más rápido que sus adoloridas piernas le permitían. El español no tardó mucho en alcanzarle y tomarlo del hombro. – ¡Espera un momento, por favor!
–Tengo otra maldita clase que atender–dijo sin voltear, había algo de aquel tipo que simplemente al italiano no le agradaba, siempre sonriendo y despreocupado de la vida que lograba hacerlo sentir el doble de miserable de lo que muchas veces el chico Vargas se sentía.
–Dale, que solo serán unos momentos, prometo no quitarte mucho de tu tiempo ¿Por cierto a que clase vas?
–Algo referente a la música… ¿Importa tanto?
–Sí, un poco…pero bueno no te quito más tiempo y… al grano– con esa sonrisa que jamás parecía irse comento el español –me di cuenta que tú no tienes antecedentes de ejercicio o algo parecido ¿verdad?
–Si vienes a decirme que soy una mierda en estas cosas no te preocupes, lo sé
–No, jamás diría algo así de alguien que quiso demostrar que lo podía hacer – ¿Era tonto, verdad? Eso o bastante buena gente que rayaba en la estupidez porque era lo suficientemente obvio que teniendo a la mujer más hermosa del mundo uno hiciera su mayor esfuerzo.
–Si eso era todo, me largo– volvió a despedirse el italiano, lo último que en verdad deseaba era que le repitieran que era un asco como artista.
–¡Un momento! no me has dejado proseguir–antes de que el menor se volviera a querer ir inicio su discurso– lo digo porque la mayoría de los alumnos vienen aquí porque han encontrado su vocación desde las primeras veces que tuvieron danza o que tienen condición física para soportar una clase de baile...
Genial, el español le estaba recordando que a él lo habían obligado a ingresar a esa escuela, como si necesitara un poco menos de apoyo. Los labios de Lovino se hicieron una sola línea debido al rencor que se le estaba acumulando.
–Y la verdad es que no puedo dejar a alguien que necesite empezar desde cero– el otro chico se despeinaba algo ¿nervioso?– nunca había pasado pero es mejor hacer lo correcto en vez de dejarte morir en el ruedo
–¿A qué mierda te refieres maledizione?–lo estaba confundiendo más de lo que ya estaba
–¡Clases particulares!– exclamo Antonio sin esperar más tiempo
–¿Clases particulares?
–En realidad no se acostumbra hacer esto, el perfil de ingreso exige que los alumnos tengan los conocimientos básicos del área que estudiaran...ya sabes, alguna practica antes o algo así. Pero como dije, no puedo dejarte morir en el ruedo, no cuando es posible coordinar tus dos pies izquierdos –dijo con una sonrisa. Lovino no tenía por qué aceptar, ni siquiera le interesaba en verdad aquella clase– y tal vez Emma note tu esfuerzo y se enamore. –Bien, el moreno había logrado hacerlo aceptar– entonces te espero a partir de hoy, a las 4 todos los días en el salón, lleva agua y un suéter
Con ello el español se dio media vuelta y volvió a su lugar de origen, por así llamarlo. Lovino llego tarde a la clase del profesor más estirado y mal humorado de la academia. Un prodigio austriaco en tema de música, impartía tanto clase de canto como de música instrumental, tenía otro nombre aquella clase, pero Lovino no lo memorizo.
Solo se podía decir que aquella clase para el italiano había sido la más suertuda, debido a que no tenía que moverse, no tropezaría, no necesitaba las manos así que no estropearía nada y al tener la boca ocupada vocalizando no diría algo para hacerse quedar en mal. Incluso parecía que los genes de su abuelo por fin se hacían presentes, pues su voz aunque parecía mas para música pop había sido una en la que el profesor Edelstein se vio interesado. Al final de cuentas su día no era tan mierda como el creía.
O eso creía, pues aún le faltaba su clase particular...
Y dime, ¿Vienes muy seguido por aquí? ¡Dejame un review! ¿qué te cuesta? n.n~
